Capítulo 31
Veinte
-Uauh, qué frio hace aquí…
-Sí, el ambiente en Hollow Shades siempre es algo frío, ponte la gabardina.
-Ay, sí.
La llevaba consigo entre sus patas, pero se quedó tan extasiado por la sola visión del pueblo que se olvidó ponérsela por completo; tras hacerlo puso sentir la calidez de las plumas que la revestían y agradeció ampliamente la dedicación y el amor que Rarity siempre ponía en la ropa que le hacía.
Era la primera vez que estaba en Hollow Shades y no se parecía para nada a cualquier otra localidad existente de Ecuestria; el ambiente era frío y un tanto húmedo, una densa penumbra se echaba sobre el claro en el cual se asentaba el pueblo, dando una visión del mismo un tanto etérea y casi mística.
En el andén de la estación había una serie de bat ponis cubiertos de arriba abajo se unas oscuras y densas túnicas negras que les protegían de la luz del día, uno de ellos se acercó hasta ellos, se inclinó ante Luna y murmuró.
-Mi señora, sea bienvenida una vez más a nuestro amado hogar, que suyo es por igual.
-Es un honor para mí acompañaros en una ocasión tan especial.
-Sus habitaciones ya están listas, síganos por favor.
Luna fue la primera en comenzar a caminar, siendo seguida por Frank e inmediatamente después por una Twilight casi tan alta como Luna; su figura se había estilizado cada vez más con el paso de los años y las puntas de su crin y cola habían ido adquiriendo un tono morado más brillante y aclarado. Observó el lugar y murmuró de seguido.
-Me alegro de volver aquí después de todo este tiempo, no ha cambiado nada desde la última vez…
-Como bien ya sabrás los bat ponis son animales de costumbres arraigadas, por lo que no verás mucho cambio por aquí-asintió Luna.
-No, pero está bien, conserva ese toque tan especial, es precioso.
Frank por su parte no dijo nada, admirando en silencio lo que le rodeaba. Desde aquel incidente cuando apenas tenía quince años había aprendido a ser más calmado y respetuoso, escuchando más de seguido y no saltando a las primeras de cambio. Ahora era un muchacho de unos veinte años, casi tan alto como su tía Celestia, aunque tan solo le sacaba a su madre unos leves centímetros. En un momento dado inquirió.
-¿Dónde está todo el mundo?
-En sus casas esperando a que anochezca, preparándose para la ceremonia de esta noche-le reveló su madre.
-Bueno, pero la vas a presidir tú ¿no?
-Así es, pero ellos también dispondrán de un poco de todo, la colaboración en la comunidad de bat ponis siempre ha sido vital, así les enseñé yo misma en su día.
-Vaya, por lo que veo has hecho mucho por ellos…
-Sí, todo lo que son ahora ha sido gracias a mí.
-Eres increíble, mamá.
-Oh, gracias cariño.
Ante eso Frank la arropó con una de sus patas, dándola un sentido medio abrazo, a lo que ella respondió frotando cariñosamente su hocico contra él. Los bat ponis que les acompañaban observaron este gesto un tanto inquietos, pero una cariñosa mirada de su diosa bastó para tranquilizarlos.
Fueron alojados en el edificio consistorial, el mismo donde Luna y Twilight pararon la última vez, y allí se encontraron con una cara conocida.
-Oh, altezas, ya están aquí…
-Descanse, capitán, no está de servicio-indicó Luna.
-Oh, ya lo sé, pero es la costumbre…
-Hola Skippi ¿cómo llevas tus últimas horas de soltería?-inquirió Frank, divertido.
-Con entereza, aunque no puedo evitar sentirme un tanto nervioso. No me han dejado verla en ningún momento…
-Bueno, no es tan raro, después de todo siempre dicen que da mala suerte-recordó Twilight.
-Ya, pero aun así…
-No se trata sólo de una simple costumbre, además, para los bat ponis tiene una doble importancia, y más aún en tu caso… ¿cómo te han tratado?-quiso saber Luna.
-Bueno, más o menos, un poco frío en la mayoría de los casos…-murmuró Skipper, un tanto incómodo.
-Dales tiempo, no están muy acostumbrados a los cambios importantes, tras esta noche empezarán a verte con otros ojos.
-Eso espero. ¿Tienes los anillos?-inquirió en ese momento Skipper, dirigiéndose a Frank.
-Pues claro que los tengo ¿por quién me tomas?-murmuró el aludido, divertido.
-Chaval, te estás ganando a pulso una de mis llaves…
-Inténtalo-le animó Frank, esbozando una sonrisita.
Ante eso Luna rodó los ojos con gesto hastiado, al tiempo que Twilight se reía por la complicidad que había entre esos dos.
-Ay, hijo, compórtate, por favor, que ya tienes veinte años…
-Ya lo sé, mamá, tan solo le chinchaba…
-Mira, chaval…-murmuró Skipper, amenazante.
-¿Qué?
-Mira…
-¿Sí?
-¡Mira!
Los dos cruzaron sendas miradas amenazantes, al tiempo que Luna dejaba escapar un suspiro de resignación y Twilight les observaba hacer, divertida. Y es que después de todo ese tiempo tanto Frank como Cloud habían llegado a tener una relación de amistad bastante fuerte y duradera, gracias sobre todo a las clases de lucha y defensa personal que tanto él como Midnight le estuvieron dando casi sin saberlo, uniéndolos cada vez más. Debido a eso siempre estaban metiéndose constantemente el uno con el otro, amenazándose de forma amistosa y llegando a las manos de vez en cuando, pero siempre de forma más cordial y fraternal que otra cosa.
-En fin, los niños siempre serán niños…-murmuró Luna, dirigiéndose a su habitación.
-¡Te he oído, mamá!-exclamó Frank desde donde estaba.
-Lo sé, hijo mío.
El resto del día pasó lentamente, al menos para Skipper, mientras que todos se preparaban la inminente ceremonia; conforme fue declinando el día los bat ponis comenzaron a salir de sus casas y rápidamente el pueblo comenzó a transformarse, decorando las calles con motivos florales y preparándose también la plaza del pueblo para tal efecto, la cual se fue llenando poco a poco.
Finalmente la hora llegó y Skipper, ataviado en un elegante esmoquin, esperaba frente el altar junto a Luna y Frank, los cuales también estaban vestidos para la ocasión; Luna destacaba por estar vestida con una holgada toga violeta con adornos florales plateados que la daban un aspecto de sacerdotisa, y Frank también iba vestido con otro esmoquin igual de elegante que el de Skipper, aunque no tanto para no opacar al del novio. Skipper trató de ensancharse un poco el cuello con una de sus alas, en un gesto nervioso.
-No te lo cedas, Skipper, o no estarás presentable cuando ella aparezca-le reprendió Frank, con tonito.
-Me aprieta… además, no te me pongas ahora chulito ¿eh, chaval?
Frank quiso contestar, pero Luna cortó por lo sano enseguida comentando.
-No os pongáis a discutir por chorradas que no es el mejor momento.
Ante eso los dos coincidieron y se quedaron callados, mientras esperaban; finalmente una blanca figura apareció por el camino principal y la música comenzó a sonar, indicando a todo el mundo que la ceremonia comenzaba. La figura blanca cruzó el puente principal y entró en la plaza acompañada de una bat poni algo más mayor que ella, viéndose enseguida que se trataba de la madre de Midnight. En cuanto a la aludida se refería llevaba puesto un deslumbrante vestido de novia que la cubría casi por completo; miraba todo el rato hacia delante, y en cuanto vio a Skipper clavó sus ojos en los suyos, haciéndole enrojecer de golpe. Palió enseguida el resto de metros y finalmente llegó al lado de Skipper, el cual la miró extasiado al tiempo que ella esbozaba una adorable y feliz sonrisa.
Por su parte Luna se aclaró la garganta y comenzó a hablar.
-Bienvenidos todos. Estamos aquí reunidos para conmemorar y unir a estos dos ponis en sagrado matrimonio, cuya unión supone un antes y un después en las relaciones entre ponis diurnos y bat ponis. Su amor demuestra, y con creces, que ambas razas pueden coexistir sin problemas, y su unión garantizará un futuro brillante tanto para ellos como para sus generaciones venideras. Y yo, la princesa Luna, la diosa de la noche, seré quien los una.
Durante milenios un abismo generacional y cultural ha separado tanto a ponis diurnos como a bat ponis, mas esto no tiene por qué ser así. Con una unión como ésta romperemos ese muro, construiremos un puente, y juntos superaremos todas esas desavenencias y prejuicios, para dar paso a un entendimiento mutuo. Su amor ha hablado. Y ahora se convertirá en mucho más.
Las palabras de Luna fueron recibidas con mucho entusiasmo, y es que para un bat poni no había nada mejor que escuchar hablar a su diosa, puesto que fue eso mismo lo que les salvó de caer en las garras del animalismo. Gracias a ella eran mucho mejores, y con un acontecimiento como ese, una boda entre un bat poni y un poni diurno nada menos, se probaba y con creces todo lo que habían mejorado desde entonces.
La ceremonia siguió su curso de forma normal y pausada, llegando entonces al momento de los votos; Frank, como padrino de Skipper que era, se hizo cargo de los anillos y los entregó a los novios, los cuales se los pusieron mutuamente mientras recitaban sus respectivos votos. Finalmente Luna remató la ceremonia con la bendición.
-Y, así, ante mí y la sagrada luna, yo os declaro marido y mujer. Podéis besaros.
Midnight y Skipper le pusieron la puntilla compartiendo entre ellos un suave pero apasionado beso, cerrando así la ceremonia y haciendo efectiva la unión. Todo el mundo aplaudió a rabiar, al tiempo que la música volvía a sonar, convirtiendo la ceremonia en una celebración rápidamente. Los novios comenzaron a bailar en el centro de la plaza, al tiempo que los demás los observaban al principio, uniéndose al poco rato. Se abrió también el catering para todo el mundo y estuvieron comiendo y bebiendo mientras cantaban y bailaban.
La noche fue pasando tranquilamente, aunque en un momento dado Luna se acercó a su hijo y le comentó algo.
-Frank, ven un momento, quiero que conozcas a alguien.
El chico siguió a su madre, apartándose de la fiesta y acercándose junto a ella hasta un banco cercano, donde se encontraba sentada una muy anciana bat poni, la cual le miró con una inusitada curiosidad.
-Frank, te presento a Night Closed, la matriarca de los bat ponis. Night, este es Frank, mi hijo.
-Encantado, señora-murmuró el chico, con buenas formas.
-Igualmente, igualmente. Vaya, curioso, realmente curioso… sin ofender, mi señora-se apresuró a corregirse la anciana.
-No pasa nada-murmuró Luna, quitándole hierro al asunto.
-Ciertamente es curioso, la verdad es que es la primera vez que veo a alguien como tú en toda mi larga vida, y mira que he vivido mucho. He visto y vivido muchas cosas, pero aun así… está claro que nunca se ve todo.
-He querido presentárselo para que le conociera y le viera, por si por un casual había visto algo parecido.
-Me encantaría poder ayudarla, mi señora, y nada me haría más feliz, pero me temo que no tengo lo que busca.
-Lo sé, no pasa nada, Night, igualmente quería que lo conocieras.
-Sí, siempre está bien conocer al hijo de la diosa de la noche. Que haya estado dispuesta a amarle y a cuidarle aun a pesar de lo diferente que es ya dice mucho de usted, y no me esperaba menos, eso por descontado. Después de todo usted misma se apiadó de todos nosotros, nos dio una identidad y nos enseñó a vivir cuando todo parecía perdido. Eres muy afortunado, joven Frank, no has podido pedir mejor madre.
-Sí, la verdad es que como madre es la mejor del mundo-murmuró Frank, sonriéndola.
Luna le devolvió el gesto y le abrazó usando sus alas, envolviéndole con ellas. Night Closed les observó atentamente, con gesto feliz, al tiempo que murmuraba.
-Hoy ha sido un día muy especial para todos, disfrutad de la velada.
-Así lo haremos.
Siguiendo el consejo de la matriarca todos volvieron a la fiesta, mientras que ésta observaba a los suyos disfrutar y pasarlo bien, ya que ella ya no estaba para esos trotes. En el cielo una luna llena enorme iluminaba Hollow Shades, despertando más que nunca a los bat ponis.
-En serio, mamá, no hacía falta que Twilight se molestara, la dije que no hacía falta…
-Lo sé, pero también sabes lo cabezona que es, y desde lo que ocurrió ya sabes que la gusta mantenernos al día.
-¿De qué? Es siempre lo mismo, lo tengo asumido, ya no me molesta, en serio, me da igual…
-Lo sé, cariño, lo sé, díselo tú a ver si a ti te hace caso…
-Descuida, lo haré.
El viaje en carro siempre era más rápido incluso que ir en tren, ya que después de todo con el tren había que esperar a que éste llegase, además, tan solo había una media hora de vuelo por lo que llegarían enseguida.
Desde el incidente del bosque Everfree Twilight se había volcado con mayor ahínco en la investigación sobre el origen de Frank, aun a pesar de que no había mucho más que rascar llegados a ese punto. Aun a pesar de la insistencia de Frank para que lo dejara correr, Twilight se siguió escudando en que se lo prometió en su día, motivo más que suficiente para ella para seguir tratando de sacar pistas de debajo de las piedras.
Una vez que llegaron a Ponyville se dirigieron directamente al palacio y, una vez allí, llamaron a la puerta, abriéndoles enseguida un bastante crecido y corpulento Spike.
-Ah, Frank, Luna, ya estáis aquí.
-Hola Spike ¿está la tía Twilight?
-Claro, está en la biblioteca, pasad.
-Bien.
Los dos se dirigieron directamente al lugar, donde se encontraron a la aludida, además de al resto de ponis implicados en la investigación, aunque estos se encontraban visiblemente cansados; Lyra trataba por todos los medios de no acabar dormida sobre un libro, dando unas buenas cabezadas, al tiempo que Zécora se las apañaba para hacerse ver como que estaba concentrada cuando realmente parecía estar durmiendo. Sunset Shimmer también estaba allí acompañando a Twilight, con expresión algo cansada.
-Vamos, Sunset, ayúdame a recoger esto antes de que lleguen Luna y Frank-insistía la princesa con expresión acelerada.
-No hace falta, ya estamos aquí-murmuró el aludido.
Su voz hizo reaccionar a Twilight, la cual se dio la vuelta y exclamó.
-¡Ah, Frank, Luna, ya estáis aquí! ¡Sentaos, sentaos, quiero enseñaros cosas muy interesantes que tal vez, y solo tal vez, me puedan llevar a una nueva pista! ¡Vamos, vamos, chicas, desperezaos!
Tanto Luna como Frank se miraron con expresión airada, al tiempo que Spike la miraba sin pena ni gloria; el chico aprovechó para preguntarle.
-¿Cuánto tiempo ha estado así?
-Toda la maldita semana, llegaron el mismo lunes todas las pertenencias de Over Seeker de la Poninesia y ha estado estudiándolo todo con lupa, apenas ha dormido ni comido y sin embargo sigue despierta, no lo entiendo. Nos ha tenido a todos trabajando a destajo para ayudarla.
-¿Y cuál ha sido el resultado?
Ante eso Spike miró a Frank con expresión en blanco, diciéndoselo todo en nada. El chico suspiró, negando con la cabeza y compartiendo un gesto anodino con su madre, la cual tan solo asintió con la cabeza. En ese momento la voz de Twilight regresó, insistiéndoles con vigor.
-¡Vamos, vamos, sentaos!
Todo el mundo se sentó alrededor de una de las mesas de estudio del lugar, la cual se encontraba hasta arriba de objetos, papeles y notas que apenas estaban ordenados; Twilight los miró todos con gesto alterado, al tiempo que un tic nervioso se apoderaba de su ojo derecho. Todo el mundo la miró preocupada, siendo Luna la primera en hablar.
-Twilight… ¿estás bien?
Esto hizo reaccionar a la aludida, la cual musitó.
-¿Yo? ¡Bien, claro, perfectamente, estoy fenomenal! He estado estudiando todo lo que Over Seeker llegó a reunir antes de morir y creo haber encontrado algo que nos ayude a ponernos de nuevo sobre la pista adecuada.
-Ah, bien ¿y qué es?
-¡Es justo esto! No, espera, esto no es ¿dónde lo tengo? Esperad, dadme un momento, es que lo tengo un pelín desordenado…
La magia de la alicornio comenzó a mover todos los papeles, desordenándolos aún más y volviéndose cada vez más y más errática; en un momento dado masculló.
-No está, no está ¡no está! ¡Lyra! ¿¡Qué has hecho con el pergamino que te di?!
-¿Qué? A mí no me has dado nada, Twilight…-murmuró la unicornio, extrañada.
-¿¡No?! ¡Sunset! ¿¡No te encargué eso antes?!
-¿Qué? ¿A qué se refiere, princesa?
-¿¡Cómo que a qué me refiero?! ¡Pues a lo que te mandé que hicieras, el pergamino! ¿¡Lo sellaste?!
-¿Sellar? No, a mí lo único que me pidió usted es que la ayudara a ordenar…-murmuró la unicornio, muy confusa.
Ante eso Twilight se quedó callada durante unos breves segundos, mirando a la mesa y sus papeles con mirada perdida; inmediatamente después saltó como un resorte y exclamó.
-¡Zécora! ¿¡Seguro que no te di nada a ti?!
-A mí nada me entregaste, tan solo hice lo que me demandaste.
-¿¡Qué te pedí?!
-Que repasara con premura la lista de términos de censura.
-¿¡Qué?! ¡Yo no te pedí eso!
Ante eso Zécora no dijo nada y volvió a su expresión callada de siempre; Twilight movió frenéticamente la cabeza, en búsqueda de una respuesta que no parecía llegar.
-¡Spike!
-No, Twilight.
-¿¡No qué?!
-No me has dado nada, no me has dicho nada, no tengo nada. Nada.
La alicornio lavanda se le quedó mirando fijamente, sin decir nada y con gesto perdido; finalmente no pudo más y se dejó caer sobre la mesa, al tiempo que dejaba escapar un grito lleno de frustración, al tiempo que mascullaba.
-¡Nada! ¡Nada, nada, no tengo nada, ese es el problema, no hay nada! ¡No hay más que documentos con información inconexa, hipótesis sin probar, suposiciones, hechos sin fundamento, fragmentos sueltos, conversaciones con nativos que nada tienen que ver con nada en absoluto, y monólogos y monólogos del propio Seeker contando su vida sólo por contar algo! ¡Nada!
Y, tras esa diatriba, la alicornio se echó a llorar con gesto impotente. Los demás trataron de arroparla de alguna u otra forma para que se tranquilizara, pero fue bastante complicado ya que estaba muy alterada; Luna decidió intervenir calmándola con un hechizo tranquilizante, siendo de efecto inmediato. La expresión de Twilight se suavizó y finalmente se calmó, abriendo los ojos poco después y murmurando.
-Oh, no, me ha vuelto a pasar ¿verdad?
-Sí-asintió Spike planamente.
-Oh, no, qué mal, hacía tiempo que no me pasaba… ¿os he gritado?
-Un poco…
-Oh, lo siento, lo siento, no era mi intención… pero es que acabé tan absorbida que yo, yo…
Twilight quiso decir algo, pero no pudo por mucho que lo intentó, cubriéndose la cara con los cascos de la vergüenza; sin embargo Frank se los cogió y los apartó, mirándola fijamente hasta que finalmente murmuró.
-Siempre has sido una cabra loca, Twilight.
-¡Oye!-exclamó ella, indignada.
-Na, no es verdad, tan solo quería tocarte un poquito las narices.
Ante eso la alicornio cambió el gesto, aunque refunfuñando entre dientes.
-No tiene gracia…
Los demás se rieron sin malicia por la ocurrencia de Frank, el cual volvió a hablar enseguida.
-Aun así quería decirte que no tienes por qué devanarte los sesos más. Está más que claro que no hay nada y que esto no va a ninguna parte, lo único que conseguirás así es otro quiebre mental, y nosotros no queremos una Twilight loca…
-No, por favor, aún lo recuerdo y no es bonito…-murmuró Spike, con gesto preocupado.
Enseguida vio a dónde quería llegar, comentando rápidamente.
-Pero… te prometí en su día que lo descubriría…
-Lo sé, lo sé, pero visto lo visto no merece la pena, además, si te soy sincero a mí me da igual. Después de lo que pasó en el bosque Everfree aprendí que no merece la pena obsesionarse por algo así. Tengo una buena vida, una madre maravillosa, un montón de amigos que me quieren y una pseudo tía adorable y medio psicótica ¿qué más puedo pedir?
Esta vez Twilight se rió un poco, aunque le dio un breve golpe en el pecho al tiempo que murmuraba.
-Tonto…
-Lo sé. Pero es eso, me da igual lo que sea, lo importante es quien soy ¿no crees?
Ante semejante razonamiento Twilight sonrió y murmuró.
-Tienes razón, he estado demasiado obsesionada con todo esto. Está bien, lo dejaré estar.
-Esa es mi tía Twilight.
Frank la abrazó con fuerza y ella le devolvió el gesto, mirando hacia la nada con expresión segura. Tras eso se disculpó también con los demás, perdonándola enseguida, ya que después de todo conocían bien a Twilight y sabían cómo era. Tras eso aprovecharon para ir a comer todos juntos por ahí, disfrutando de la vida y del momento. Afuera un sol brillante iluminaba Ecuestria.
-Oh, vaya, por lo que veo estás preparándote para esa ceremonia tan pomposa…
-Sí, es una mera formalidad, pero por lo menos acabaremos a lo grande.
-Agh, nunca me han gustado los eventos tan distinguidos, demasiados ponis, demasiada atención, demasiado ruido…
-Ya, claro, a no ser que asista Fluttershy ¿no?
-¿Eh, qué, qué dices? No, esto… espera ¿qué? ¿Qué tiene que ver Fluttershy con todo esto?
-Nada en específico, pero lo saco a colación por el hecho de que aquella vez asististe a esa Gran Gala Galopante en la que se lió tan parda…
-Ah, sí, bueno ¿y qué?
-Vamos, tío Discord, sabes de lo que te hablo…
Ante eso el draconequus se quedó un tanto cortado y con un gesto algo difícil de discernir, aunque enseguida contestó comentando.
-No, no, en realidad no, definitivamente no sé de qué me hablas, jovencito…
-Ya, claro…
Ante eso Discord se quedó de patas cruzadas y con un gesto indiferente grabado en su cara, aunque en un momento dado se giró, observando a Frank. Aunque a veces le diera la sensación de que seguía siendo el mismo niño adorable de siempre, tendía a olvidarse de que ya había crecido, siendo ahora un adulto hecho y derecho. Y, como tal, apuntaba a algo más como todo adulto que se preciara.
-¿Por qué lo dices exactamente?
Ante eso Frank le miró con el ceño fruncido y un gesto de obviedad grabado en su cara; por su parte Discord miró hacia otro lado, evadiendo lo evidente.
-Vamos, tío Discord, no tienes por qué negarte a ti mismo… no es algo que tú harías así sin más.
-Ya, si lo sé, es sólo que… yo soy lo que soy, y sin embargo ella… no creo que me vea como algo más después de todo.
Frank le miró fijamente, comprendiéndolo al instante y esbozando una somera sonrisa, pensando inmediatamente después y comentando al respecto.
-¿Sabes qué tío Discord? No somos tan diferentes tú y yo, después de todo de eso se trata.
-¿Qué quieres decir?-inquirió él, ceñudo.
-¡Que somos diferentes! Si algo llegué a aprender después de lo que ocurrió en el bosque Everfree es que ser diferente no tiene por qué ser algo malo. Me llegué a obsesionar con mi apariencia y, por un instante, me asusté de mí mismo. Además, tengo que admitir que no fue sólo por eso…
-¿Ah, no? ¿Y qué fue?
Frank suspiró, con gesto molesto, y cogió una foto en una cómoda cercana en la que se podía verle a él junto a una sonriente Sweet; los dos miraban a cámara con sendos gestos felices grabados en sus caras, al tiempo que él pasaba una de sus patas por su cuello y ella apoyaba ligeramente su cabeza en su pecho. El chico pasó una de sus garras por la foto, al tiempo que murmuraba.
-Fue por ella, también. Después de todo lo que la hice y lo mal que la traté pensé que nunca me vería como algo más que un simple y cercano amigo. Al principio me acallaba a mí mismo, sabiendo que no valdría la pena, pero… se sienta tan cerca, pero a la vez tan lejos… y el no saber qué era no me ayudaba tampoco.
Discord le miró, viendo entonces por dónde iban los tiros.
-Pero ahora que lo tengo muy claro, sé que merece la pena. Da igual que sea diferente, ella significa mucho para mí, siempre ha estado ahí, animándome y dándome fuerzas para seguir adelante, cuidando de mí sin importar el hecho de que seamos distintos, y yo siempre la estaré eternamente agradecido. Tengo intención de decirla lo que siento en el baile de graduación, aunque la verdad es que no sé si podré, me pongo muy nervioso con sólo pensarlo…
Ante eso el draconequus decidió pronunciarse al respecto, comentando de seguido.
-Oh, déjame que te ayude con eso, después de todo ya sabes que ayudar a los demás es algo que me sale sólo…
-Supongo que por mediación de cierta poni…
Discord cerró los ojos, con gesto noble, hasta que finalmente murmuró.
-Sí, sí, lo que tú digas… pero no estamos aquí para hablar de Fluttershy, sino de Sweet Cream, la yegua que te ha robado el corazón…
-No te vas a librar de mí tan fácilmente…
-Sí, sí, lo que sea, ahora imagínate… ah, qué diablos, soy Sweet Cream.
Tras eso se dio un destello y ante él apareció de improviso la mismísima Sweet, mirando a Frank con gesto pícaro; Discord, con el aspecto de la yegua, se acercó a él a paso lento y mirándole fijamente, al tiempo que murmuraba.
-Vamos, ahora plántate delante de mí y dime lo que me tengas que decir… no te cortes, guapetón, dime lo que sientes…
-Esto… no sé yo si eso es lo que diría Sweet…
-Vaya, hombre, mira tú al señorito. No tengas tanta cara, que al menos me he transformado de cuerpo completo, podría haber hecho una transformación parcial, por ejemplo…
Por un instante Frank se imaginó a Sweet pero con rasgos de Discord en ella y esbozó un gesto un tanto cuestionable, algo que el draconequus no se tomó muy bien.
-Oh, muy bonito, así es como agradeces mi ayuda…
-No, no es eso, agradezco tu disposición, es sólo que…
Ante eso Discord soltó un respingo y murmuró.
-Bueno, vale, lo haremos a tu manera.
Acto seguido se sucedió otro destello y esta vez todo el lugar se transformó en una gran y espaciosa pista de baile llena de ponis sin cara ni identidad, que hacían más bulto que otra cosa; en el centro de la pista se encontraba Sweet ensutada en un fastuoso vestido que se veía como uno salido de la mente de Rarity, mientras que el propio Frank también iba ataviado para la ocasión, aunque con un rimbombante y excesivamente cargado traje de gala de color rosa chillón y con bombín incluido.
-¿En serio? ¿Tenías que elegir algo así?
-Oh, vamos, no me seas tan tiquismiquis… ahora bailemos.
Antes de que Frank pudiera decir nada más Discord le asió con su magia y comenzaron a bailar al ritmo de la música de tango que comenzó a sonar de improviso; por un buen rato el chico se dejó llevar, prefiriendo no contrariar a Discord, quien al fin y al cabo le estaba ayudando, y en cuanto la música cesó ambos se detuvieron, mirándose fijamente. Fue entonces cuando Sweet murmuró.
-Oh, Frank, esta velada está siendo perfecta… ¿hay algo que quieras decirme?
Ante eso el chico sintió como comenzaba a ponerse nervioso, pero aun así enfrentó sus miedos y murmuró.
-Sweet… verás, yo… hemos pasado mucho tiempo juntos, siempre has estado ahí, apoyándome, y después de todo este tiempo he empezado a comprender que siento algo más profundo por ti…
-¿Sí, Frank?
Por un momento el chico se quedó callado, olvidando por un instante quién era realmente Sweet y admirándola en silencio. Realmente tenía tanto que agradecerla que las palabras se atoraban en su garganta, haciéndole imposible expresarse como tal. No solamente se trataba de Sweet, su adorable carácter, su forma de ser y su cercana personalidad. Era una yegua hermosa, de las más hermosas que había conocido nunca, y como tal él no podía evitar caer en las garras de su hipnotizante belleza. Y, sin poder evitar que sus sentimientos se desbordaran, se fue acercando a ella lenta e inexorablemente, olvidando por completo todo lo demás.
Sin embargo en ese momento la puerta se abrió de improviso, surgiendo Luna de un hueco en la pared y murmurando.
-Cariño, tengo unos cuantos modelos de esmoquin para que te pruebes para la graduación, déjame que…
Pero no pudo terminar, puesto que lo que vio la dejó del todo anonadada; tanto Frank como "Sweet" la miraron con sendos gestos de circunstancia grabados en sus rostros y Luna les miró con los ojos como platos, al tiempo que decía.
-Eh… vale, ya vuelvo en otro momento si eso…
-¡Ah, no, espera, mamá, esto no es lo que parece!
-No, no, si estáis ocupados mejor me voy…
-¡Que no, que no es Sweet, espera!
Costó un poco convencerla, pero al final Discord se destransformó e hizo que todo volviera a la normalidad para probarlo, aunque eso tampoco mejoró mucho las cosas.
-Ehm… bueno ¿qué más da? Corramos un tupido velo…
-Sí, será mejor…
Por su parte Discord requirió de todo su autocontrol para no estallar de la risa, cosa que a Frank no se le pasó por alto.
-Esta te la guardo.
-Oh, vamos, tienes que admitir que ha tenido su gracia, además, la cara de tu madre no ha tenido precio…
-Bueno, sí, eso sí…
Aun a pesar de lo metiche que podía llegar a ser Discord, se dejaba querer, y después de todo ese tiempo juntos Frank lo sabía mejor que nadie. Después de todo siempre había estado ahí para él, y de cierta forma era como una especie de padre o al menos hermano mayor que nunca había tenido.
Mientras tanto comenzó a probarse los esmóquines que le había traído su madre, ya que se quería ver bien guapo para la graduación.
Y, por fin, había llegado el día. Después de todos esos años estudiando y trabajando duro ahora todos recogían el fruto de sus esfuerzos, graduándose con honores en un día tan especial y señalado. Todos iban muy elegantes y arreglados, tanto yeguas como sementales, y los profesores también iban bien ataviados para la ocasión. La directora también estaba allí, ensutada en su negra toga y con su birrete cilíndrico de color negro. Fue la primera en dirigirse a todos.
-¡Bienvenidos todos a la graduación del presente año académico de la Escuela Superior de Canterlot! Tras más de diez años trabajando en vuestra formación académica finalmente habéis llegado hasta el final, y no puedo sino congratularos a todos por ello. En este día tan especial celebramos, no sólo la victoria del saber y la enseñanza, sino en lo que os habéis convertido a lo largo de todo el camino. Habéis forjado vuestra personalidad y forma de pensar, dando como resultado ponis sobradamente preparados para el maravilloso futuro que ahora os aguarda. Adelante, ponis míos, lanzaos a la vida, ahora que estáis preparados.
Las palabras de la directora fueron bien recibidas, aplaudiéndolas con fervor tanto estudiantes como asistentes al acto; tras eso vino el turno de los discursos, siendo el primero el de los padrinos previamente seleccionados por los mismos estudiantes, los cuales eran profesores. La madrina fue Chase Winter, la profesora que todos tuvieron en infantil, y el padrino fue Perfect Edit, un profesor algo más reciente y que significó mucho para todos ellos en las últimas etapas del curso, destacando sobre todo por su buen hacer, su afable y risueña personalidad y una excelente forma de enseñar, siendo uno de los mejores profesores de toda la escuela. Fue sobre todo su discurso el que fue mejor recibido, haciendo que todos los alumnos se levantaran y aplaudieran con entusiasmo y fervor.
Tras los discursos de los padrinos esta vez vino el turno del discurso de al menos dos alumnos previamente seleccionados para ello, siendo estos el propio Frank y Sweet Cream. Ambos subieron al estrado, llevando consigo el discurso escrito entre los dos y comenzando a leerlo.
-Ante todo muchas gracias a todos por venir a este evento tan distinguido. Y no es para menos, puesto que hemos acabado una parte de nuestras vidas, para dar paso a otra, más nueva y brillante, tan brillante como el mismo futuro que nos aguarda. Y, gracias a todos los profesores y compañeros que nos han acompañado a lo largo de todo este viaje, encaramos ese mismo futuro con alegría, optimismo, y sabiendo mucho más. Sin distinciones de ningún tipo, siendo todos iguales.
Tras esas primeras palabras dichas por Frank, Sweet retomó el discurso por su parte.
-Nos llevamos con nosotros todo un conocimiento que nos servirá para nuestro futuro profesional, pero también un montón de recuerdos que siempre irán allá donde vayamos. Son precisamente estos recuerdos los que más nos ayudan a seguir adelante, porque nos recuerdan el tiempo pasado, pero al mismo tiempo también nos recuerdan que estamos aquí y ahora, en el presente, y muy pronto viviendo el futuro como grandes artistas, empresarios, escritores, y todo lo que alguna vez soñamos ser. Y eso es gracias sobre todo al esfuerzo y la constancia de todos nuestros profesores, que tantas horas nos han dedicado, así como una infinita paciencia con la que seguro se habrán ganado el cielo. Por esto, y por todo lo que ahora nos espera, muchas gracias a todos.
El discurso fue muy bien recibido, sobre todo por los profesores, los cuales aplaudieron a rabiar y visiblemente emocionados. Una vez que terminaron todos los discursos se pasó a la entrega de los respectivos diplomas mientras les iban llamando por el nombre, colocándoles la respectiva banda y entregando el consiguiente diploma. Frank se tuvo que agachar para que la directora le pudiera poner la banda sin muchas dificultades.
Una vez que todos recogieron sus diplomas y recibieron sus respectivas bandas, la ceremonia finalizó mientras todos cantaban el Gaudeamus Igitur, el himno universitario por excelencia que más se usaba en ese tipo de celebraciones.
El himno destacaba por estar cantado en trotín, una antigua lengua que se hablaba en los tiempos de la Ecuestria pre clásica e incluso mucho antes en las antiguas civilizaciones más allá de los Mares Lánguidos, siendo una lengua actualmente en desuso pero aún usada sobre todo por parte de la iglesia primalicorniana. De esa misma lengua partieron muchas de las lenguas que actualmente se hablan en todo el mundo conocido.
Aunque la canción era mucho más extensa tan solo se usaban un par de estrofas, ya que normalmente siempre se hacía algo breve para que no fuera tan denso, además, algunas estrofas se solían omitir ya que la gran mayoría de las veces se consideraban inadecuadas o políticamente incorrectas. Sin ir más lejos la que más era omitida era esa en la que se ensalzaban a las vírgenes, destacando lo hermosas y fáciles que eran, además de tiernas, amables, buenas y trabajadoras.
En cuanto el último verso fue cantado todo el mundo prorrumpió en aplausos, al tiempo que los estudiantes cogían sus birretes y los lanzaban al aire, dando así fin a tan distinguida ceremonia.
Tanto Frank como Sweet se reunieron con sus respectivas familias al finalizar el acto, el chico abrazó a su madre con fuerza, al tiempo que ella murmuraba.
-Estoy tan orgullosa de ti…
-Gracias mamá…
-Hemos traído al fotógrafo real para que haga unas cuantas fotografías-comentó en ese momento Celestia, que también había venido.
Al punto se formaron varios grupos, Frank se hizo fotos tanto con su madre como con su tía, con las dos juntas, unas cuantas en solitario sosteniendo su diploma y con el birrete puesto, y otras sin él. También aprovecharon para hacerse varias fotos las dos princesas juntas, y alguna que otra con la familia de Sweet también cayó, incluyendo una en solitario junto a Sweet.
Finalmente los dos se despidieron, ya que comerían junto con sus respectivas familias, pero se encontrarían esa misma noche para la fiesta de graduación que iba a tener lugar en una sala de fiestas habilitada únicamente para ello y que habían pagado entre todos.
La familia real comió en uno de los tantos restaurantes que había en la avenida de los restaurantes, donde la gran parte de comercios de restauración de la ciudadela se concentraban; allí se encontraron con Blueblood y Trixie, comiendo todos juntos y en familia.
-¡Y por fin graduado! Enhorabuena, primo.
-Gracias, Blueblood, por fin consigo terminar…
-¿Ya tienes pensado qué es lo que vas a hacer ahora? ¿Vas a ir a la universidad?-inquirió entonces Trixie.
Esa pregunta dio que pensar al chico, ya que apenas lo había llegado a pensar como tal.
-Pues… la verdad es que no lo sé, no lo he pensado al respecto…
-Bueno, tranquilo, cielo, no pasa nada, tienes muchas más opciones, pero por ahora disfruta de este día tan especial ¿vale?-murmuró su madre, sonriéndole.
-Está bien…
El resto de la tarde la pasó en compañía de su familia, tratando de no pensar demasiado acerca de lo que Trixie le comentó; y es que realmente no sabía qué hacer llegado a ese punto. Ir a la universidad era una opción, sí, pero ¿con qué motivo? Si ni siquiera sabía qué hacer a continuación con su vida, la universidad carecía de sentido, al menos en ese momento, pero prefirió olvidarse del asunto al menos por hoy, ya que aún quedaba la fiesta de graduación, y para él era algo importante y por una buena razón.
La sala que habían alquilado era propiedad de uno de los tantos locales nocturnos de la ciudad, y había sido decorada temáticamente, con elementos escolares, globos, serpentinas y un variado catering. Se reencontró allí con Sweet, la cual seguía vestida con su vestido para la graduación, el cual era de color azul claro, conjuntando perfectamente con su pelaje blanco como la nieve. No se lo había dicho, pero se veía preciosa con él puesto.
-¡Hola Frank!
-¡Sweet, ho… hola!-exclamó el chico, comenzándose a sentir algo nervioso.
-¿Qué tal la comida?
-Ah, pues muy bien… ¿y tú?
-Bien también, comimos fuera para ir a celebrarlo ¿y tú?
-También… ¿en la avenida de los restaurantes?
-¡Sí!
-Sí, nosotros también estuvimos por allí…
Por un momento los dos se quedaron callados, al tiempo que un incómodo silencio comenzaba a asentarse entre los dos, inseguros de qué más decir al respecto. Nunca antes le había pasado algo así estando con ella, era una situación que se le antojaba un tanto ridícula, por lo que hizo un esfuerzo por romper el hielo, lanzándose de cabeza a la piscina.
-¿Sabes? Estás muy guapa con ese vestido…
-¿Sí? vaya, muchas gracias… tú también estás muy guapo con ese traje…-murmuró ella, con las mejillas encendidas.
-Oh, gra… gracias, es de Rarity, me lo hizo expresamente…
-Pues tiene un ojo exquisito, sabe cómo realzar la belleza…
Frank notó como sus mejillas comenzaban a arder, al tiempo que su corazón comenzaba a palpitar.
-Ah, tampoco es para tanto… después de todo no hay nada más bello aquí que tú, Sweet…
Esta vez fue el turno de la yegua en encenderse, incluso más que el chico, quedándose mirándole embelesada a los ojos; por un momento pareció que los dos iban a decir algo, pero en ese momento la música comenzó a sonar, y no cualquier cosa, sino que fue Strangers in the night de Frank Sinatra. Antes de que ninguno de los dos dijera algo, Sweet se adelantó y murmuró.
-Frank… ¿me concedes este baile?
-Será un honor…
La yegua le mostró uno de sus cascos y Frank lo tomó con una de sus garras, comenzando a bailar de seguido al tiempo que Sinatra comenzaba a cantar.
Frank Sinatra siempre tenía algo que llegaba al corazón incluso del menos romántico, y eso bien lo podía asegurar el permanente e inalterable éxito que había tenido el disco desde que salió a la venta, hace ya bastantes años atrás. Era perfecto para veladas románticas, y lo cierto es que estaba ayudando bastante a Frank, el cual no podía pedir mejor momento. Los dos bailaban pegados como si fuera un vals, sin dejarse de mirar a los ojos en ningún momento, a la vez que el tiempo parecía dejar de fluir de forma natural, quedándose los dos solos en esa parte de la pista. Nada más importaba en ese momento salvo ellos dos.
La potente y carismática voz de Sinatra fue sucedida por la orquesta, momento en el que los dos concretaron su baile; Sweet pasó una pata por su cintura y Frank posó una de sus garras en su lomo, acompasando los pasos de forma perfecta y totalmente sincronizados. Los dos seguían perdidos en los ojos del otro, sin perderse ni un solo recoveco y dejándose llevar por el momento.
Los últimos versos fueron acompañados por un breve acompañamiento musical en forma de tarareo por parte del propio Sinatra, aunque para entonces Frank y Sweet no podían pedir mejor momento. Fue entonces cuando el chico supo que ese era el momento por lo que, armándose de valor, abrió la boca y murmuró.
-Sweet yo…
Sin embargo la yegua lo chistó, al tiempo que lo acallaba posando un casco sobre sus labios; tras eso Sweet comenzó a inclinarse sobre él, sin dudar, y el chico la imitó hasta que finalmente los dos se encontraron. El beso fue suave, tierno y maravilloso, sintiendo la delicadeza de sus labios. El corazón de Frank estalló, figuradamente hablando, y se dejó llevar por el momento, asiendo a la yegua de sus sueños por la nuca, al tiempo que ella hacía lo propio posando un casco sobre su pecho, alargando ese instante todo lo posible, disfrutando de él y quedándose los dos solos en el mundo. No hizo falta decir nada, un solo beso fue más que suficiente. Y, los dos, se sintieron los seres más felices del mundo.
Afuera una luna resplandeciente iluminaba Equestria.
¡Surprise, madafacas! XD vale, me he sorprendido gratamente a mi mismo, porque en un principio no sabía muy bien cómo abordar este capítulo, el cual ya tenía pensado y estructurado, pero al final cogí un buen día y me dije: venga, con dos cojones. Y a partir de ahí la cosa fue rodada, por lo que mejor que mejor. La verdad es que estoy contento, ya que parte de la frustración que sentía con esta historia ya se ha ido, pero por el momento prefiero no confiarme mucho y seguiré con otra cosa, dejaré que este capítulo cuaje primero y ya pensaré en el siguiente. Y sí, la verdad es que desde el principio quise que Sweet y Frank acabaran juntos, ya que el pobre muchacho no tiene a nadie de su especie, por lo que no tiene más remedio que fijarse en yeguas. Pocas veces se ha abordado un tema como este sin otro resultado más allá del erótico o mediocre, por lo que rompo con el molde y a otra cosa.
Por otro lado he tenido que eliminar las letras tanto del Gaudeamus como el de Strangers in the night por legal reasons and all that shit, si queréis escucharlas ya sabéis a donde ir.
Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
