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Era un día normal, lejos del lugar donde agonizaba nuestra Leafeon, caminaba una joven Luxio, como era rutinario para ella, en lo que esperaba, a su compañero.

¿?: ¡Hey Layla!

Layla dirige su mirada a donde provino esa voz, allí ve a un Servine que va a su dirección.

Layla: Gabriel, te estaba esperando

Está se le acerca y le da una lamida en la mejilla, este se sonroja levemente.

Layla: ¿A qué se debe tu visita Gabriel?

Gabriel: ¿Es malo querer verte hoy?

Layla: Para nada, solo que lo haces todos los días.

Gabriel: Cierto... Pero hoy va a ser especial, así que necesito que me acompañes.

Layla: ¿A dónde exactamente?

Gabriel: Al lago.

Layla: Tendría que pedirle permiso a mi padre.

Gabriel: Vamos, ya que lo que tengo para ambos te gustará.

Layla: ¿Y qué es?

Gabriel: No quiero arruinar la sorpresa.

Este sonríe, indicado que no le iba a revelar nada hasta llegar al lugar, Layla, sin perder más tiempo guía al Servine a su hogar, ese lugar era una cabaña, sin embargo esa cabaña lucia desgastada, con algo de moho y musgo en su recubierta exterior, y lo que parecía ser pasto y llervajos en el recubierto del techo.

Layla se acerca a la puerta y le dos rasguños de forma leve, después de unos segundos abren la puerta, Layla y Gabriel proceden a entrar.

¿?: ¡Layla! Veo que vienes con Gabriel.

Al entrar un Jolteon de avanzada edad los recibe.

Gabriel: Señor, quiero llevar a su hija al lago, tengo un pequeño regalo que quiero darle.

Aquel Jolteon se queda callado por unos momentos.

Jolteon: ¿Van a tener relaciones a escondidas?

Este mira a la pareja, ambos estaban completamente sonrojados.

Gabriel: No-nosotros no haríamos eso sin su consentimiento.

Jolteon: Por mi no hay problema, mientras que avisen que lo harán.

Layla: Papá. Solo queremos ir al lago, Gabriel quiere darme algo.

Después de meditarlo por unos momentos aquel Jolteon accede a la petición de los jóvenes.

Jolteon: Está bien, solo no vayan más lejos del lago, además, los quiero aquí antes de que oscurezca.

Gabriel: Así será, se lo prometo señor.

Ambos jóvenes salen del lugar, desde la ventana ese Jolteon observa como estos se alejan.

Después de una larga caminata la pareja llega a su destino, estos deciden sentarse en la orilla del lago. Gabriel se queda mirando el agua cosa que inquieta a Layla.

Layla: ¿Te pasa algo Gabriel?

Gabriel: ¿Sabes que es lo que se aproxima?

Layla: ¿El periodo de evolución?

Gabriel: Exactamente.

Layla: ¿Y qué pasa con eso?

Gabriel: ¿Tú quieres evolucionar?

Esta se queda pensante, aún no estaba segura de querer cambiar de forma, las cosas ya no serían las mismas.

Layla: No estoy segura, aún no quiero dejar de ser una Luxio.

Al terminar de decir eso, Gabriel se le acerca y le pone un collar a Layla, está al mirarlo ve que cuelga un pedazo de una roca gris, Layla se da cuenta de que Gabriel llevaba un collar igual.

Gabriel: Es una roca eterna, esto te impedirá evolucionar mientras la llevas puesta. ¿Te gusta?

Layla: ¡Me encanta!

Esta abraza a Gabriel y comienza a ronronear, este la abraza felizmente.

Gabriel: Layla, hagamos una promesa

Esta deja de abrazarlo, para clavar su mirada en los rojizos ojos de aquel Servine.

Layla: ¿Que promesa?

Gabriel: Que ambos evolucionemos al mismo tiempo.

Layla: ¿Acaso pides eso por qué sabes que yo evoluciono antes?

Gabriel: No, para nada.

Layla: Es por qué tengo mayor nivel que tú.

Gabriel: Eso no es cierto.

Gabriel desvía su mirada con un leve sonrojo, Layla sonríe, acto seguido intenta tomar la cola de Gabriel, este por reflejos la aleja.

Layla: ¿Aún te duele?

Gabriel: No, solo fueron reflejos, además, ya tiene bastante tiempo, dejo de dolerme.

Layla vuelve a intentarlo, esta vez consigue tomarla, allí ve como en una parte de la hoja tiene una parte bastante oscura, esta acaricia un poco esa parte.

Layla: ¿Recuerdas ese día?

Gabriel: ¿Cómo no olvidarlo? Mi hoja no me dejara olvidarlo.

Layla se queda unos momentos en silencio, a su cabeza vuelve el día mencionado, en el que ambos se conocieron.

Layla: Lo lamento.

Gabriel: ¿Por qué te disculpas? Ya te perdoné, además, fue hace tiempo.

Layla: Solo para que recuerdes que no tenía la intención de atacarte.

Este solo suspira, Layla acaricia un poco más la hoja de Gabriel, acto seguido, le da un abrazo, tomando por sorpresa a este.

Gabriel: ¿A qué se debe el abrazo?

Layla: ¿Tiene algo de malo?

Gabriel: Pues lo das así de repente, sin algún motivo.

Layla: Es para demostrarte mi amor.

Layla le lame la mejilla a Gabriel y le da una sonrisa picarona.

Gabriel, sin resistir a sus sentidos, acuesta a Layla lejos de la orilla del lago, para que nada los moleste, acto seguido comienza a besar a Layla, su ronroneo comienza a sonar cada vez menos

Gabriel: Te amo, mi gata eléctrica.

Layla: Yo también te amo, mi serpiente de hierba

Gabriel toma una de las patas de aquella gata y entrelaza sus dedos con los de ella, este procede a besar el cuello de su amada, esta responde dando leves gemidos

Gabriel: Me encanta escuchar esos gemidos

Este procede a recorrer el cuerpo de Layla, llenándolo de besos, de pronto, ve como su amada se sonroja completamente, debido a que siente dos cosas puntiagudas en su estómago

Gabriel: ¿Ahora mi pequeña gata se ha convertido en un tomate?

Layla: C-calla, que ya se tus intenciones con esas cosas con las que me apuntas

Gabriel se queda confundido por un momento, pero después comprende la indirecta de Layla

Gabriel: Tu sabes que no te haría daño con eso

Este besa el estómago de aquella gata eléctrica, mientras que comienza a acariciar los muslos de la gata

Sin que la pareja se lo esperase, escuchan como alguien rompe una rama cerca del lugar, esto provoca que ambos se separen bruscamente, Gabriel se cubre la entrepierna bastante sonrojado, mientras que Layla se pone en pie, yendo al lugar donde se escuchaba, esta se esconde detrás de un árbol. Allí ve como un Espeon pone algunas rocas en el camino, eran rocas de considerable tamaño, como para hacer que alguien tropezara.

Layla: Gabriel... Ven aquí...

Dice en voz baja, en poco, Gabriel va con Layla, observan como aquel Espeon deja de colocar las rocas y se aleja de allí.

Layla: ¿Para que puso eso?

Gabriel: Tal vez para marcar límite.

Ambos iban a salir de su escondite, cuando ven como una Leafeon va corriendo por el lugar, la veían bastante alterada. La leafeon termina tropezandose con las rocas, pero esta se pone en pie y sigue corriendo.

Gabriel: Bueno, ya sabemos el propósito de las rocas.

Las rocas, mediante un poder psíquico, comienzan a flotar y se las sacan de allí, acto seguido, ven como un Zoroark corre a gran velocidad, hacia el mismo lugar donde iba aquella Leafeon.

Gabriel: Debemos de irnos de aquí.

Este toma una pata de Layla y intenta salir de allí, sin embargo, Layla no se mueve de allí.

Layla: No podemos. Esa Leafeon debe de estar en peligro. Debemos de ayudarla.

Gabriel: No podemos hacer nada, un Zoroark estaba persiguiendola, además, ya nos alejaríamos de aquí, y sabes que lo tenemos prohibido.

Layla: Pero no podemos dejarla.

Estos cambian los papeles, ahora Layla lleva a Gabriel donde al lugar donde estaba la leafeon, estos se esconden en un arbusto cercano, allí ambos ven como aquel Zoroark y la Leafeon estaban batallando.

Aurora: ¿Y porque me quieres a mi? ¿Por qué no te buscas a otra? Hay muchos Pokémon en este mundo.

Alex: Eso no es asunto tuyo. ¡Vas a volver a ese lugar!

Layla se percata como un Ninetales plateado se acerca sigilosamente, cuando la Leafeon estaba distraída aquel zorro aprovecha para atacarla con lanzallamas.

Layla: No...

Esta iba a salir pero es detenida por Gabriel.

Gabriel: No podemos hacer nada, solo terminaríamos derrotados, y no sabemos que pasaría con nosotros.

Estos ven como aquella Leafeon se vuelve a poner de pie, pero acto seguido, cae al suelo inconsciente.

Layla: Debemos de ayudarla Gabriel.

Esta por accidente provoca que se mueva el arbusto, para su mala suerte, Alex se da cuenta de ello. Ambos observan como se acerca lentamente al lugar donde están. Gabriel traga algo de saliva y comienza a prepararse para combatir.

Ismael: Alex, deja de distraerte y sígueme a la cueva...

Aquel Zoroark se queda parado por un momento y decide hacerle caso a aquel Ninetales.

Gabriel: Eso estuvo bastante cerca

Ambos salen del arbusto, mientras observan como aquellos Pokémon se pierden entre el bosque.

Layla: Gabriel... ¿Que hacemos?

Sin pensarlo, Gabriel toma una de las patas de Layla y regresan al lago. Una vez allí Gabriel toma varias flores y hojas.

Gabriel: Layla... Lo más seguro es que ese Zoroark tenga nuestro aroma...

Este se acerca a Layla y le restriega las plantas, esta comienza a estornudar.

Gabriel: Se que tú nariz es sensible a estás cosas pero esto es necesario.

Después de aplicar varias capas de plantas en Layla, Gabriel procede a ponerse el aroma de las plantas.

Layla: ¿No era mejor hacer lodo para ocultar nuestro aroma?

Gabriel: No funcionaria, es más, esparciria nuestro olor.

Layla: ¿Y ahora que haremos?

Gabriel: Volver a casa, no falta mucho para que el sol se oculte.

Layla: ¿Y como explicamos el aroma?

Gabriel: Tendremos que aceptar lo primero que tú padre sospeche, no nos irá bien si se entera que salimos más allá del lago.

Layla mira a Gabriel con preocupación.

Layla: ¿Y como le decimos que un Zoroark nos pueda buscar?

Gabriel se queda callado por algunos momentos.

Gabriel: El no se debe de enterar de eso.

Gabriel toma la pata de Layla y la lleva de vuelta a su casa.