Hola, hola, Luna de Acero reportándose.
Un Ereri que empieza muy tranqui y termina con porno fuerte. Bueno, nadie lo pidió pero yo quería (?), para los que lo están leyendo en Wattpad, apuren porque seguro me lo banean, en ese caso pueden encontrarme en AO3 como LunaDeAcero7 o bien en como Luna de Acero, bien facilito. Si lo disfrutan háganmelo saber con un comentario, review, voto, kudo, etc. Comisiones abiertas para este mes, tomaré solo 5 pedidos de fics, aprovechen que estoy bien económica, interesados manden mensajito por MP.
Dedicado a Fa Teufell, Kiara Jaeger, Iaoruk, Charly land que es un amorcito (vayan a su perfil a llevarle amor) y para mi, porque yo amo el Ereri.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime, la historia si es de mi completa invención.
Advertencias: Palabras altisonantes, lemon, contenido R18, mención a drogas (OJO yo no apoyo el consumo de mota, que quede claro, solo lo menciono), consumo de alcohol, en fin, anímense.
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Hasta la fecha, no se ha diseñado un ordenador que sea consciente de lo que está haciendo;
pero, la mayor parte del tiempo, nosotros tampoco lo somos.
Marvin Minsky
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Ya estaban en esa parte de la noche en que el alcohol los había ido ablandando y los filtros no funcionaban del todo bien, pero les gustaba, para qué mentir, juntarse con los amigos era justamente para poder llegar a ese punto de confianza donde uno podía ser uno mismo, donde no había que ser políticamente correctos porque se revelaban aspectos de la personalidad que nunca llegarían a las redes sociales.
Eran cerca de doce personas, como los apóstoles de Jesús, solía decir Connie que venía de una familia bastante tradicional y religiosa, pero todos eran lo suficientemente adultos como para tolerarse mutuamente sin tratar de invadir las creencias ajenas y por eso la bandera de la amistad los envolvía con su calidez.
Cada dos o tres meses hacían estos aquelarres, juntarse, cocinar algo delicioso, cada uno llevaba un platillo o ingredientes y salían recetas nuevas, se burlaban de sus tropiezos culinarios y no había ofendidos, ni sensiblerías baratas que contaminaran el ambiente.
Ya muy entrada la velada, a veces uno que otro se retiraba y entonces se daban el gusto de fumar mota, no todos, solo a los que les gustaba, y volvían a renovar risas y filosofías que a veces eran increíblemente trascendentales y otras veces eran puras pavadas que divertían.
Esta vez la juntada se había hecho en casa de Mikasa, hicieron barbacoa para la mayoría y para un grupo reducido de tres (Moblit, Nifa y Eld) se había preparado unas pizzas veganas espectaculares. La mesa estaba llena de bebidas de todo tipo, con y sin alcohol. La cena había estado magnífica y ya habían pasado a unos cómodos sillones en la sala de estar, algunos fumando en el patio y otros sentados bebiendo, cantando acapella algunos temas viejísimos. Hasta que la anfitriona de la noche decidió traerles una propuesta poco convencional.
Se acercó con una caja negra con unas inscripciones en japonés en letras plateadas, todo muy sobrio y bonito, tenía un tamaño rectangular, como unos treinta y cinco centímetros de largo por cincuenta de ancho y unos diez de alto.
—¿Qué es eso? —preguntó Hange que como curiosa que era todo lo nuevo le generaba intriga.
Varios dejaron de conversar para mirar como la chica sonreía con misterio y procedía a abrir el empaque.
—Esto, bueno, es una maravilla tecnológica. Como saben, mi tía Kiyomi vive en Japón y estaban reuniendo fondos para una obra de caridad, así que le trasferí unos dólares para comprar algunos números de una especie de rifa que ella estaba organizando. El premio era esto, como verán, bueno, me lo gané hace como dos meses. Tuve algunos problemas para poder retirarlo de la aduana, pero finalmente lo hice y aquí está. Lo puse a cargar antes que llegaran así que está listo para usar.
Y procedió a colocar en una mesa baja al medio de los sillones el aparato que sacó de adentro de la caja negra. En apariencia era muy similar a esas aspiradoras robóticas que limpian solitas, las rumbas, aunque más que redonda era como oval, con una cúpula que sobresalía un tanto, de color negro, parecía espejada o sería de vidrio, de la mitad para abajo era de un gris pálido muy futurista. Tenía algunos botones por los costados pero todo al estilo digital. Se notaba que Mikasa ya sabía manejarla un poco porque ella manipuló el display y la máquina se encendió, apareció una pantalla sobre el domo que tenía arriba, todo con luces de color azul luminiscente, luego de un ruidito de encendido una voz de mujer comenzó a hablar en japonés.
Pronto los que estaban en el patio se acercaron al ser convocados por los que estaban dentro.
—Chicos, venga a ver este ovni –dijo Sasha mientras seguía masticando un par de costillas en un platito de mano que sostenía.
—¿Qué está diciendo? —Consultó Erwin.
—Puedo colocarlo en inglés, pero no tiene elección de idioma español, de todas maneras solo está saludando y presentándose, básicamente dice —indicó Mikasa para que todos estuvieran al tanto— de que es el resultado de muchos años de estudios en centros de investigación neurológica y de genética humana, menciona a los fundadores, en fin.
—Bueno, pero ¿qué hace? —preguntó Eren que ya estaba impaciente.
—Después de leer el manual, hacer un pequeño curso de introducción en la plataforma de Kintesh, la fábrica, podríamos decir que este amiguito a través de un análisis de ADN muy sencillo, un pequeño pinchazo que te hace en uno de los dedos de tu mano, puede determinar el nivel de compatibilidad corporal con otra persona.
—¿Cómo? —dijo Sasha con los mofletes inflados porque seguía comiendo.
—¿Compatibilidad corporal? —repitió Hange entrando en su modo "científica loca"—. ¿Es como un análisis de cuán compatible eres con otra persona?
—Exacto —confirmó Mikasa emocionada.
—No entiendo, compatibles ¿cómo? —se sumó Levi que estaba de pie bebiendo un whisky.
—Bueno, que tan bien te llevarías con otra persona a nivel corporal —respondió Mikasa.
—O sea —tomó la palabra Jean—, ¿esta cosa te dice con quién eres compatible sexualmente?
Hubo una breve pausa y Mikasa respondió.
—Eh, se podría decir que sí, eso sería para ser más precisos.
—Tch, ¡menudo fraude! —soltó Levi completamente incrédulo.
—¿Pero esto está comprobado? ¿Qué estudios lo avalan? —Comenzó Hange mientras se acercaba para mirar más de cerca al objeto—. ¿Tiene un nombre?
—Bien, vamos de a poco —pidió Mikasa para que se calmara—. Según entiendo y según lo que he leído en la plataforma, tiene una eficiencia comprobada del noventa por ciento. Toma —dijo pasándole un pequeño libro que acompañaba al aparato—. De la mitad para el final está en inglés, ahí están todos los links de los estudios y nombra a todas las instituciones que apoyan a esta investigación. El nombre está en japonés es "Kami Koibito", algo así como el Dios de los amantes.
Entonces varios estallaron en carcajadas.
—Lo sé, parece algo muy loco, pero bueno, la cosa es que lo tengo y es un aparato muy costoso, con decirles que si la vendo me podría comprar una camioneta con todos los lujos, y de hecho son mis planes a futuro, pero para qué mentirles, antes de venderla quisiera probarla aunque más no fuera una vez. Es decir, ¿cuántas veces vamos a tener la oportunidad de probar algo como esto? ¿No se animan?
—¿Y qué es lo que hay que hacer exactamente? —habló Armin que hasta el momento había estado muy tranquilo en un rincón.
—Según entiendo, se aprieta aquí —dijo tocando un sector de la cúpula y de inmediato se abrió un compartimento por el costado—, y luego hay que colocar el dedo índice o el que ustedes prefieran, entonces se coloca el dedo y se siente un leve pinchazo, que es para tomar la muestra de sangre que es mínima, menos de una gota. Como un medidor de glucosa para una persona con diabetes, no es nada del otro mundo. Luego, le lleva una media hora el análisis, o algo así le entendí, y entonces de acuerdo a la cantidad de sujetos que estén participando, la KK, la abrevié así para que sea más fácil pronunciar, mostrará en su pantalla el nivel de compatibilidad entre dos sujetos.
—¿KK? Suena como a mierda —opinó Levi y Connie se carcajeó.
—Yo quiero probar —se ofreció Hange antes que nadie.
—Oh, vamos, ¿dónde está yendo la humanidad con estas porquerías? —dijo Levi molesto—. ¿Ahora vamos a dejar que una máquina nos diga si somos compatibles con alguien o no? No me jodan.
—¡Ay, Li! Es divertido, por una vez solo déjate llevar, es como cuando jugamos a las cartas, es solo divertirnos un rato, ¿o qué? ¿Te asusta que tú y yo seamos altamente compatibles, eh? —azuzó Hange y varios comenzaron a reír con ganas.
—Cállate, loca, no me da miedo.
—Entonces, ven, la probemos —subió la apuesta.
Levi suspiró, rodó los ojos, dejó su bebida en la mesa y se acercó, mientras Erwin y otros más le festejaban el coraje. Mikasa le indicó donde sentarse y pronto todos estaban atentos al procedimiento. Primero ingresó el nombre del participante en la pantalla de la máquina y luego le indicó como colocar el dedo dentro de la cosa.
Levi hizo una mueca con los labios y luego lo retiró.
—¿Duele mucho? —dijo Sasha con intriga.
—Más o menos, es un pinchazo, no es para morirse —contó Levi mientras miraba su dedo que apenas tenía un pequeño punto rojo.
Hange fue la siguiente en ingresar su dedo y luego paulatinamente todos lo fueron haciendo, Eren estaba un poco reticente pero después que Jean lo llamara cobarde también se dejó pinchar.
—¿Y bien? —consultó Erwin.
—Ahora deberemos esperar al menos media hora mientras KK analiza el ADN —explicó Mikasa.
—Genial, entonces vamos con el postre, porque quiero probar los "brownies mágicos" que trajo Nifa —propuso Sasha y todos estuvieron de acuerdo.
—¿Vieron que ahora es todo un tema esto de cocinar con cannabis? De hecho, hay un programa que está en Netflix, se llama "cocinando con Cannabis".
—¿Es broma? —preguntó Levi que también aceptó un pedacito del postre mágico.
—No, no lo es, de hecho hay muchas ciudades donde su consumo es legal, entonces hay gente que se ha dedicado al desarrollo de la gastronomía de esta planta —informó Armin que siempre era el cerebrito del equipo.
—Está delicioso —aduló Sasha y Erwin apoyó su opinión.
Al final entre charlas divertidas, los primeros efectos de los brownies, otros postres normales y anécdotas varias, cuando se dieron cuenta había pasado como una hora.
—¿No deberíamos ir a chequear la KK? —dijo Hange y todos comenzaron a reírse.
—Siempre escatológica, nunca inescatológica —soltó Eld y siguieron burlándose.
Mikasa fue a chequear el aparato, pero no parecía haber ningún tipo de cambio.
—A lo mejor fueron muchos datos de repente —dijo mientras consultaba el manual y tocaba algunos botones.
—Sigo diciendo que eso es una mierda, pero en fin —opinó Levi que ya se había sentado a sus anchas, muy cómodo, en un sector del amplio sillón de la sala y estaba sintiéndose bastante "liviano".
Finalmente el aparato comenzó a hacer algunos ruidos extraños, sonó una musiquita que parecía de video juego de los años ochenta y luego se proyectó un pequeño holograma por arriba de la máquina, era como un smiley, una cosita redonda que sonreía y hablaba en japonés.
—¿Qué está diciendo?
—Bueno, dice que ya están los resultados de los participantes. Ahora lo que tendríamos que hacer es seleccionar a las parejas para que nos indique la compatibilidad.
—¡Háganlo de una vez! —animó Sasha batiendo palmas bastante ansiosa.
—Bueno, vamos con Levi y Hange —dijo Mikasa mientras apretaba la pantalla para seleccionarlos.
—Ahora la cosa esa explota —soltó Levi con agriedad mientras aceptaba un refresco que le había ofrecido Eren.
Varios se rieron pero luego hicieron silencio cuando el bichito azul cerró sus ojos y luego comenzó a girar y explotó como un fuego artificial, en unos números claros apareció: "5%".
—Ooww —dijo Hange con decepción.
—¿Qué? ¿Cinco por ciento? No creo que haya ni un uno por ciento de compatibilidad entre nosotros —dijo Levi y la mayoría largó a reírse.
Entonces comenzaron los emparejamientos. A Jean y Mikasa les dio un 13%, a Connie y Sasha un 12%, a Erwin y Hange un 18%, a Armin y Nifa un 14%, y así, ninguno llegaba demasiado alto.
—Un fiasco ese robot —seguía despotricando Levi, que luego bostezó porque le estaba entrando sueño.
—Al parecer no hay mucha compatibilidad en este grupo —opinó Erwin mientras se preparaba un Martini con jugo de naranja.
—A ver, fíjate Eren y tu —dijo Sasha acercándose a Mikasa y casi susurrándole.
La asiática intentó que no se le colorearan los pómulos, la verdad es que había estado esperando por ese resultado toda la noche. Pero salió un frío "8%".
—Bueno, tampoco vamos a dejar en manos de una maquinita algo tan importante —la animó su amiga.
—Yo quiero saber la compatibilidad de Jean y Eren —tiró Connie con toda la maldad y ambos comenzaron a quejarse al instante.
Mikasa les dio con el gusto y todos abrieron los ojos como platos cuando apareció un brillante "25%".
—¡Eso es mentira! —dijo Eren cabreadísimo mientras varios se ponían a festejar y a hacerle burla.
—Se ven lindos juntos —bromeó Levi que se contagió del grupo y comenzó a reírse como bobo.
—A ver, yo quiero saber la compatibilidad de Connie con Erwin, también Levi con Erwin —pidió Hange que estaba otra vez toda animada.
Mikasa les dio a todos con el gusto y así fueron combinando parejas y parejas, riéndose a cada rato, pero lo cierto es que nadie pudo ganarle al 25% de Jean y Eren.
Ya para las cuatro de la mañana, Sasha dormía y hasta roncaba, Erwin, Eren y Levi estaban conversando sobre inversiones en cripto monedas y algunos iban por la tercera ración de helado porque les había pegado el bajón de la mota. Algunos ya se habían retirado y no faltaba mucho para que la reunión finalizara.
—¿Tomamos un taxi juntos? —ofreció Eren a Levi, por lo general se iban juntos porque vivían para la misma zona y así se ahorraban unos billetes.
—Sí, ¿puedes pedirlo? Estoy muerto.
—Oye, y ¿estos dos? —preguntó Hange que no se había despegado de la máquina y seguía leyendo el manual.
—Ya, loca, deja de molestar —pidió Levi, que sabía que cuando Hange se interesaba por algo a veces se ponía muy intensa.
—Bueno —dijo Mikasa que se estaba durmiendo y necesitaba hacer algo para resistir hasta que se fueran todos los invitados.
Eren marcó para pedir un taxi mientras Erwin ofrecía su auto para llevar a Armin y a Hange.
—¡¿QUEEEE?!
Todos voltearon ante el grito de Hange y se sorprendieron de ver el rostro de Mikasa que estaba petrificada, mientras sobre la máquina figuraba un flamante "99%".
—¿Ya ves, loca? —Regañó Levi—. Ya echaron a perder a la cosa esa.
—No puede ser, tal vez sea un error —dijo Mikasa—. Intentaré de nuevo.
Volvió a solicitar la compatibilidad y a los pocos minutos la máquina mostró el "99%".
—Eres bien maricón —se burló Jean empujando con su hombro a Eren que estaba serio mirando ese número—. No lo digo yo, lo dice la ciencia, bastardo.
—Puede fallar, no es para volverse locos —trató de razonar Erwin.
—¡Ya sé! Tomen las muestras de nuevo —propuso Hange.
—No, el taxi ya está de camino —dijo Eren señalando su móvil.
—Anda, no tengas miedo grandulón, siempre tienen demora a estas horas —recordó Hange.
—Uf, vamos a probar de nuevo, sino esta demente no dejará de romper los cojones —dijo Levi y se acercó a la máquina.
Mikasa borró los datos de Eren y Levi y ambos volvieron a sacarse una muestra.
—No puedo creer que estemos haciendo esto, otra vez —se quejó Eren y se sentó mientras bebía una cerveza de lata.
—Solo es para estar seguros, no es para tomárselo tan a pecho, amigo —lanzó Hange amistosamente.
Dos cosas sucedieron, la primera, la máquina en un lapso de cuarenta minutos estuvo lista para medir las compatibilidades, y la segunda, que era cierto que el taxi se demoró.
—Ya, mídelo.
Mikasa pidió la compatibilidad. Y por tercera vez consecutiva, la Kami Koibito mostró un contundente "99%".
En el taxi tanto Eren como Levi iban en silencio. Se habían despabilado bastante, porque si bien todos eran amigos y había una excelente vibra desde hacía años, había uno o dos secretitos que no eran del dominio público. Uno de ellos era un beso por demás de fogoso que ambos se habían dado, volviendo de una de esas cenas el año anterior, a tiempo Levi le dijo a Eren que estaban muy borrachos y que mejor esperaran a estar más sobrios y no mandarse una cagada, y luego hubo algún acercamiento extraño luego de fumar mota en el jardín de la casa de Erwin. Si bien nunca habían hablado con seriedad al respecto, había un ambiente demasiado extraño esta vez. Cada cual iba sumido en sus pensamientos en los extremos opuestos del asiento de atrás, mirando por la ventana.
—¿Y si es cierto? —dijo Eren en voz baja y Levi se removió mientras apretaba los labios pensando muy bien qué responder.
—Es solo una máquina. Y solo es un noventa por ciento eficaz, además… no puedo creer que estemos hablando sobre esto —soltó tratando de relajarse y pensar con coherencia—. Una máquina no puede predecir cosas como esta.
—Claro.
Volvieron al mutis por unos minutos más y la verdad no faltaba mucho para llegar al departamento de Levi que es el que estaba primero en el recorrido.
—Eh, ¿quieres un café? —preguntó Eren con unos nervios que eran bastante notables.
—Es muy tarde —respondió Levi y Eren asintió—. Y luego me tengo que volver de tu casa a la mía, estoy cansado, en fin.
—Solo es un café, no te pedí que vayamos a un motel —replicó Eren más relajado y un poco molesto de que Levi lo rechazara de una forma tan directa.
—No se puede contigo… además ya deberías saber que odio el café… te hubiera aceptado un té, idiota.
Ambos se rieron bajito y Eren inspiró profundo.
—También tengo té, del negro, porque si sé cuál es tu preferido, imbécil.
—No sabes preparar un buen té, si quieres vamos a mi departamento y te enseño, bah, si es que quieres aprender alguna cosa útil para variar.
Eren no pudo evitar sonreír.
—Está bien, enséñame.
Lo que menos hicieron fue tomar té.
Subieron al cuarto piso por las escaleras del edificio, Levi no quería acostumbrarse a ser un flojo y usar siempre el ascensor, excepto que viniera con cosas pesadas o muchas bolsas. Normalmente podía conversar hasta por las orejas pero en esta ocasión, ya siendo más de las cinco de la mañana, con todo el edificio en silencio, solo se escuchaban sus pasos, dentro cada uno iban cavilando en qué harían una vez que llegaran a destino.
Levi era gay desde que tenía memoria y Eren… bueno, podríamos decir que era pansexual, había salido con hombres trans, mujeres, personas no binaries, no le importaba el envase, solo que la otra persona le gustara. Cuando se conocieron, Eren había tenido una especie de rollo con Mikasa, por lo que si bien Levi lo consideraba un hombre hermoso e interesante, pensó que era hetero y simplemente no dejó albergar otro tipo de interés más que el amistoso. Luego notó que sus gustos eran variados, pero para entonces tenían una relación tan linda que tuvo miedo de arruinarla. Mejor amistad firme que ligue flash, eso se dijo.
Pero ahora las cosas habían cambiado, Eren le tiró un centro más que claro y si lo rechazaba era obvio que nunca más se le daría otra oportunidad, entonces… que todo se fuera a la mierda, bendita fuera la puta máquina de Mikasa, aunque no lo admitiría nunca, ni aunque le apretaran las bolas con un cascanueces.
Levi dejó que Eren ingresara primero, después de todo ya conocía su casa, cerró la puerta y cuando se giró para preguntarle si ponía el agua a calentar, el más alto no le dio tiempo de decir ni "a". Le agarró el rostro con ambas manos y le plantó un beso necesitado, enseguida se le encendieron las turbinas internas, tanto que apenas fue capaz de tomar una bocanada de aire para resistir el segundo impacto. Eren deslizó su lengua dentro de su boca y Levi sintió que el cuerpo se le calentaba de una manera intensa. Esa vez, hacía tanto, cuando se besaron, Levi había pensado que el alcohol había sido el problema de sentirse tan cachondo, pero ahora, a pesar que había tomado más temprano, estaba con los sentidos bastante alerta y ya no podía decir que era una consecuencia de beber, esto era real, la química era innegable.
Eren apoyó su rostro, bastante rojo a estas alturas sobre uno de los hombros de Levi, sus manos a los costados del cuerpo del más bajo.
—Carajo, me gustas, tenía una leve sospecha pero pensé que, que tú no querías —terminó confesándole y el otro sintió que su corazón estaba corriendo una maratón.
—Me… me pasaba lo mismo. Eh, vamos a mi cuarto —le susurró en una octava muy sexy justo con los labios pegados a su oreja que por la posición le quedaba cerca y Eren sintió como si miles de pequeños rayos le atravesaran la piel desde todos los ángulos.
Se enderezó y tiró de la muñeca ajena, total que ya sabía dónde quedaba la habitación de Levi. Ya con las reglas un poco más claras no había motivos para retrasar lo que tanto querían que sucediera. Sin embargo, aunque se tenían un hambre extraordinario, los siguientes besos fueron más lentos, los disfrutaron mejor. Eren le exploraba la boca de una forma que a Levi le encantaba, se retorcía y se refregaba mientras poco a poco iban sacándose las prendas.
Cuando Eren le dejó el torso desnudo, lo acarició con la yema de sus dedos, la luz del cuarto estaba apagada pero el inminente amanecer le daba la suficiente iluminación para apreciar las expresiones de Levi, suspiraba de manera ahogada, masculina, sus hermosos ojos de una mezcla entre azul y gris oscuro estaban adornados de destellos de deseo, le gustaban sus pestañas negras retintas destacándose en esa piel blanca, su nariz pequeña, tan hermosa, sus labios rosados, un poco hinchados de los roces recientes. Le acarició las mejillas con sus pulgares, se tomó el tiempo necesario para apreciar todo ese conjunto, todo lo que había anhelado y no se había animado a tomar antes.
A su vez Levi se dejó naufragar en esas brillantes esferas verdes, como lagos profundos llenos de sorpresas que ansiaba descubrir, su mirada se deslizó por esa piel bronceada, siempre le había gustado esa expresión de apatía en Eren, que era tan atractiva, estiró su brazo para desarmar el nudo de cabello que llevaba, las hebras marrones cayeron como una cortina. Conocía a Eren desde hacía mucho, cualquier corte de cabello que eligiera le sentaba más que bien. Repasó con sus dedos la nuca del más alto y se afirmó ahí para atraerlo a su boca de nuevo, para beber de su calor.
¿Quién sería capaz de decir que Eren no era atractivo? Derretía icebergs con su sola presencia, ya lo estaba derritiendo a él. Se sorprendió cuando el más alto lo abrazó por la cintura y lo levantó unos centímetros del suelo sin dejar de besarlo y resoplar desesperado. Se le erizaron los poros de la piel, porque ¡qué bien se siente ser deseado, qué lindo es cuando el otro demuestra sus ganas de fundirse contigo!
Cayeron sobre el colchón, a pesar de la calentura Eren era cuidadoso, no golpeó a Levi con su cuerpo y se fijó que estuviera cómodo. Mientras seguían besándose manipuló el cinto, botón y bragueta del pantalón de Levi, habían comenzado hacía un rato, pero de pronto le entró una enorme desesperación por tenerlo desnudo. ¡Cuántas fantasías tuvo que atravesar para poder llegar al momento de verdad! Tiró hacia abajo las pocas prendas que quedaban y sonrió feliz al tenerlo como deseaba y a su merced.
—Eres tan hermoso —le soltó con sentimiento —. Tenía tantas ganas de estar así contigo.
—¿Y por qué esperaste tanto, entonces? —reclamó el otro, pero sin agresividad, todo era un juego, era divertido, espontáneo, no querían seguir fingiendo.
—Tú también podrías haber dado el primer paso, ¿no?
No lo dejó replicar porque le selló la boca con otro beso, mientras sus manos se convertían en enredaderas dispuestas a trepar por la muralla de su cuerpo, dispuestas a cubrir cada pequeño espacio, cada recoveco, quería adueñarse de todo.
Levi también quería tocar, por lo que sin muchos preámbulos desprendió los pantalones de Eren y metió su mano blanca y tibia para afirmarse de su miembro, que estaba hinchado y pulsante. Las respiraciones comenzaron a mezclarse, sus cuerpos se rozaban y era imposible despegarse, cada impacto los provocaba más y más. Levi soltó esa carne tibia y endurecida y empujó a Eren para ponerlo de espaldas en la cama, no era justo ser el único sin ropa, aunque no llegó a bajarle los pantalones del todo, los dejó a la altura de las rodillas porque fueron más fuertes las ganas de tragárselo hasta la base. Al menos desde su perspectiva parecía posible pero pronto descubrió que por mucho que uno quiera el cuerpo humano tiene sus límites. De todas maneras eso no le impidió brindarle tal placer a Eren que no pudo evitar gruñir de puro gozo.
—Mierda, sí que sabes chuparla —dijo Eren agitado, excitado, con su cara roja por el sofoco y mientras observaba fijamente como su pene se perdía dentro de la boca tibia y bien lubricada de su ¿amigo? Como fuera, no se podía pensar muy bien cuando la mayor parte de la actividad sanguínea estaba concentrada en sus partes bajas.
Levi relajó la mandíbula para poder meter un par de centímetros más, luego cerró sus labios sobre la piel firme y succionó, no lo hizo demasiado fuerte para que no doliera, ni tan débil, por otro lado sus manos no se quedaban quietas, acunó los testículos de Eren con una de sus manos y los acarició rítmicamente con las yemas de sus dedos, se sentían pesados, con seguridad Eren llevaría un buen tiempo sin vaciarlos.
Aunque era notable que había sentimientos allí, podían resolver esos asuntos más tarde, era necesario aplacar la lascivia, el fuego que los estaba volviendo locos. Eren acarició el cabello negro y lacio de Levi, se afirmó del mismo sin tironear al punto que molestara, fue guiando el vaivén de la cabeza ajena, marcándole el ritmo que él necesitaba y ¡vaya! Levi le había entendido a la perfección, lo que le hizo sonreír mientras gemía de manera ronca y sexy.
Claro que Eren tenía ganas de que le comieran el rabo, pero primero tenía que hacerlo con Levi, estaba cansado y si acababa ahora con seguridad demoraría en levantar el mástil de nuevo, así que mejor ponerse en la faena. Alejó la cabeza de Levi de su miembro y tuvo que agacharse a besarlo porque ese hombre era un retrato del puro pecado carnal. Respirando agitadamente, desnudo y arrodillado, con ese cuerpo precioso que se cargaba, un desastre de fluidos transparentes cayéndole por las comisuras de la boca y la barbilla, los labios inflamados y rojos por los roces, era imposible no matarlo a besos, nadie podría resistirse.
Mientras lo besaba, capturó su cabeza con sus manos y tiró hacia arriba para luego arrastrarlo hasta la cama. Con cuidado lo colocó boca abajo, tomó una almohada grande y la puso debajo de sus caderas, Levi se mordió los labios sintiendo que la piel se erizaba de nuevo anticipándose a lo que vendría, normalmente, al menos la primera vez con un amante nuevo, solía mantenerse en control, no se mostraba tan desbocado, tan urgido, pero ahora… a la mierda los protocolos, solo quería disfrutar.
Antes de dirigirse al orificio de su interés, Eren se dedicó a besar, lamer en círculos, mordisquear y chupar la parte de atrás de los muslos, esa zona previa a las nalgas, zona que no muchos se toman el trabajo de degustar apropiadamente. Levi apretó el edredón bajo sus manos, mientras suspiraba pesado, cerró los ojos y se dejó hacer sin oponer resistencia, sintiendo como se calentaba su bajo vientre, su erección se frotaba gustosa contra la fresca tela de la almohada bajo su cadera, le encantaba la sensación del cabello de Eren picándole sobre la piel cada vez que él acercaba su cabeza, esa breve burbuja de ansiedad, de no saber qué es lo próximo que Eren iba a hacer.
—Tan sensible —soltó el más alto agravando la voz y repasando con sus dedos la zona que se enrojecía lentamente debido a sus ataques—. Eres tan hermoso, ¿puedo dejarte una marca apropiada? —preguntó mientras su mano trepaba por la calidez del muslo interno derecho de Levi, quien imposibilitado de responder con palabras asintió en conformidad. Por él que le marcara hasta en el alma.
Eren le abrió las piernas de manera algo brusca, tomándolo desprevenido y metió su cabeza para adherir sus labios como una ventosa de pulpo a esa parte de la piel tan íntima, tan delicada, dolió apenas unos instantes, pero fue tan jodidamente sexy que la acción le provocó que su pene botara algunas gotas de pegajoso líquido pre seminal. Tenía que hacer un gran esfuerzo para no temblar, y no de miedo, claramente.
Eren se puso de pie un momento pequeño para terminar de quitarse los pantalones atorados en sus piernas y los zapatos también. Entonces se colocó encima de Levi, pero recargando el peso de su cuerpo sobre sus brazos a ambos costados de la estrecha cintura blanca. Acercó su pelvis y apoyó su miembro entre las redondas nalgas, se ayudó alternando con las manos para encajarlo mejor en la raja, no con intenciones de penetrarlo, sino solo de frotar. Escupió en su mano, lubricó la zona y comenzó a simular embestidas, haciendo gala de su fuerza buscó el pene de Levi con una de sus manos y comenzó a masturbarlo, sintiendo como el menudo cuerpo se retorcía y empujaba las caderas hacia él, como suplicándole que lo tomara.
Levi estaba en el paraíso, nunca se hubiera imaginado que Eren era tan virtuoso en esto del sexo, que no lo habían hecho aún y ya quería repetir esto infinitas veces. Finalmente, luego de muchos minutos de frotarse, provocarse y estimularse, Eren se levantó y acomodó su cara entre los cuartos traseros de su amante, abrió con las manos para poder llegar más profundo y comenzó a lamer con experticia, trazando un camino provocativo desde los rosados testículos de Levi hasta su ano, donde se divertía al lubricar los bordes con la punta de su lengua y luego bajaba para repetir el proceso.
Levi mordió el edredón de pura frustración, era una agonía deliciosa, abrió sus piernas y levantó el culo para colaborar con el acto. Luego de muchos, muchos minutos, recién entonces Eren lubricó su dedo índice y poco a poco lo fue metiendo en ese dulce, exquisito cuerpo cremoso que se tensaba y se ofrecía dispuesto a ser devorado.
—¡Joder!
—¿Voy bien? —preguntó fingiendo una inocencia que no tenía.
—No doy más, me-mételo —suplicó mientras le tiraba un preservativo que había manoteado de su mesa de luz.
—Un poco más, no quiero que te duela.
—No lo hará, anda, me gusta así —volvió a pedir Levi, con la voz desmoronada y apretada.
Eren dudó un poco, metió dos dedos por un rato no muy extenso, preparándolo para lo que se venía, tomó el sobre plateado, lo abrió con cuidado y se colocó el plástico. Aunque no lo aparentaba, estaba nervioso a morir, internamente transpiraba, todo estaba yendo tan bien que era demasiada responsabilidad cagarla, acarició la espalda sobre la columna para ganar unos segundos más. Levi giró su cabeza y lo miró con tranquilidad, como si hubiera adivinado sus pensamientos, le dijo:
—Solo hazlo, te deseo, Eren, no dudes.
Fue el empujoncito que necesitó para relajarse un poco y no presionarse demás. Se agachó para besar la pálida piel, sintiéndose orgulloso de arrancarle nuevos suspiros y gemidos. Colocó su pene contra el bonito orificio y con mucho control fue haciéndose lugar sin forzar demasiado. Levi estaba caliente, a lo mejor había un poco de incomodidad, pero lo cierto es que entre los dos estaban logrando una conexión magnífica. Boqueó exaltado, sintiendo como Eren se alojaba cada vez mejor, joder que recién se la había puesto y ya estaba a un paso de acabar. No daba más, todo le excedía, era muy intenso, así que trató de poner todo de sí para aguantar pero…
—¡Levi, ah, Levi! ¡Se siente genial dentro de ti, uff!
¿Quién en su sano juicio podría resistirse a esa voz masculina pegada a la oreja mientras te embiste de manera bestial? Levi, no. Se dejó llevar y Eren lo notó cuando su agujero lo apretó deliciosamente y su cuerpo se tensó para luego relajarse en suaves espasmos. ¡MIERDA! Levi era una bomba sexy y lujuriosa, decidió acoplarse y lo tomó de las caderas para cogérselo fuerte unos segundos más antes de derramarse en un grito corto y grave.
Se acostaron uno al lado del otro luego de tomar una ducha breve, Levi tuvo que desechar la almohada por obvias razones, pero tenía de repuesto. En la cama no dejaban de tocarse, besarse y susurrarse tonterías de gente que se gusta tanto que no puede evitar abrir el pico y decirlo.
—¿Quieres hacerlo de nuevo? —le susurró Eren enviándole electricidad hasta el dedo meñique del pie derecho.
Estaba cansado, pero no tan cansado, de manera que se le trepó encima por toda respuesta.
Nunca sabrían si la endemoniada máquina decía la verdad o no, pero bienvenida fuera la excusa de comprobarlo.
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By Luna de Acero.-
