XIII

Una niebla blanca y espesa me impide ver nada.

No oigo nada, no veo nada, no sé qué está pasando, ni dónde estoy.

Mi voz quiere salir, pero es imposible.

Me cuesta respirar.

Me asusta la idea de no saber qué hacer.

De repente veo una sombra que se acerca lentamente hacia a mí, pero no sé si eso es bueno o malo. La silueta no es mucho más alta que yo.

Veo unos ojos. Unos ojos que he visto cientos de veces, cada mañana, al despertarme.

Me echo a llorar. No puede ser.

—Sam… —susurro entre balbuceos.

Él se me acerca, me sonríe y me seca la lágrima que acaba de caerme por la mejilla. Le abrazo. No puedo evitarlo.

Me alejo de él con el cejo fruncido. No entiendo nada. ¿Cómo es posible?

—¿Dónde estamos? ¿Estoy muerta?

Sam suelta una leve carcajada y niega con la cabeza.

—No. Para eso te queda mucho.

—¿Entonces?

Vuelve a negar con la cabeza, encogiéndose de hombros.

—Es muy largo de contar y tengo poco tiempo.

—¿Qué quieres decir? ¿Ya te vas?

—Me ha costado mucho poder contactar contigo, así que no pienso desperdiciar este poco tiempo contigo.

Me echo a llorar. Sigo sin comprender, pero esas palabras me emocionan.

—¿Cuánto nos queda?

—Poco. Muy poco.

Echa la vista hacia atrás y asiente. Luego, regresa a mí, poniendo los ojos en blanco.

—Antes de nada, alguien… —se vuelve un segundo, como mirando a alguien invisible detrás de él— me manda a decirte que no te preocupes tanto por tu hermano, que es mayor para cuidarse solo y que vivas tu vida. —Vuelve a girarse y levanta los brazos, como diciendo «mensaje enviado»—. Y tiene razón.

Me coloca un mechón detrás de la oreja y le vuelvo a abrazar.

—Te echo de menos —le digo, ahogando mi voz en su pecho.

—Lo sé. Y yo a ti. Pero antes debo decirte algo.

Me aparto repentinamente de él y le miro a esos ojos que tanto he anhelado.

—¿Decirme qué?

—Debes prepararte para lo peor, Sookie. La guerra está a punto de comenzar. Y se avecinan tormentas.

—¿Qué guerra? ¿De qué me estás hablando? ¿Te refieres a la Reina?

—¿Qué? ¿Qué reina? —Sam me mira como si no entendiera lo que le estoy preguntando, pero luego suaviza el gesto, levanta las cejas y asiente—. Ah, la Reina —murmura, haciendo énfasis en el nombre; puso los ojos en blanco y apretó los dientes, como si no le apeteciera tener que decir lo siguiente—: Confía en Eric. Y en su gente de confianza.

—¿Te refieres a Pam y Bill?

—Si son ellos, sí.

—Está bien. Yo…

—No tienes que decirme nada. Sé lo que sentías por mí y con eso me basto.

Asiento y suspiro, casi aliviada de saber que no está enfadado conmigo por todo lo relacionado con Eric.

—Dile a Eric que busque en la habitación 813.

—¿Habitación 813? ¿De dónde?

—No te puedo decir nada más. Pero Eric es lo suficientemente inteligente como para saber de lo que hablo.

—Está bien, se lo haré saber.

Sam mira hacia arriba, como si hubiese visto una señal de alarma.

—¡Maldita sea! —farfulla entre dientes—. No me queda mucho tiempo. Sookie, escúchame. No confíes en nadie que no sea de tu agrado. Sigue a tu instinto, ¿de acuerdo? Es lo único que te salvará de la guerra.

—No entiendo de qué guerra me hablas.

—No importa ahora. Cuida de Adele. Lo estás haciendo muy bien. Pero recuerda, no confíes en nadie que no te inspire confianza. No dejes a nuestra hija en manos de cualquier.

—Está bien. ¿Nos volveremos a ver?

—No creo poder conseguir volver a contactar contigo. Te quiero, pero debes seguir tu camino sin mí, ¿me lo prometes?

Asiento, sin remedio.

—Dile a mi abuela que la echo de menos y que la quiero.

Sam asiente y me sonríe. Me hubiese gustado haberle dado un último beso de despedida, pero la espesa niebla blanca regresó y todo se volvió confuso.

Y negro.


Me desperté con un dolor intenso de cabeza. Lo veía todo borroso y un incesante pitido en mi oído izquierdo no me dejaba escuchar nada con claridad.

Ni siquiera sabía dónde me encontraba hasta que intenté incorporarme y me di cuenta de que estaba en el suelo de la calle donde había tenido lugar la explosión de la casa de Chiara.

Pude visualizar a Eric arrodillado junto a mí, que había cortado un trozo de la manga de su camisa y me estaba limpiando la sangre que me caía por la cara.

—Sookie —conseguí escuchar, pero algo distorsionado—. Sookie, ¿estás bien? Te has dado un golpe tremendo en la caída.

Asentí lentamente. Pude ver con cierta dificultad que Bill estaba de pie dando vueltas por la zona donde estábamos colgado al teléfono. Le escuché murmurar algo entre dientes antes de regresar con nosotros.

—No consigo dar con Chiara —comentó, agachándose para ver si me encontraba bien—. ¿Te encuentras bien? Esa herida en la cabeza no tiene muy buena pinta.

—Sí, es solo que… —me sujeté la cabeza con una mano y me di cuenta de que tenía el brazo ensangrentado. Tenía algunos cortes por los cristales de los coches—. ¡Ay, Dios!

Eric me quitó un trozo de cristal del brazo y brotó un pequeño chorro de sangre. Se mordió la muñeca y me la puso delante de la cara.

—Bebe —me ordenó; lo miré ceñuda, pero él me devolvió la mirada con una ceja levantada—. Tienes una herida bastante espantosa en la frente, varios rasguños en la cara y en el brazo, por no mencionar que un oído te está sangrando. Así que… —me acercó más la muñeca a la cara—, bebe.

Di un largo suspiro. Sabía perfectamente que esto tenía segundas intenciones, pero no me apetecía discutir con él por esto y obedecí. No tomé demasiado, solo la justa para encontrarme mejor. Eric se levantó y me ayudó a ponerme en pie. Bill aún seguía intentando ponerse en contacto con Chiara sin ningún éxito. Se le veía terriblemente exasperado. Eric puso los ojos en blanco.

—Ella está bien, Compton.

—¿Y cómo lo sabes si no me contesta?

—Porque su coche no está aparcado en la entrada —contestó con total calma, señalando con la cabeza la casa en llamas de Chiara.

—Puede… que lo aparcara en otra parte…

Eric resopló, poniendo los ojos en blanco de nuevo.

—Siempre deja su coche ahí y lo sabes.

Aquello fue mencionarlo y aparecer un coche plateado con una mujer menuda, de tez canela, pelo oscuro y ojos color café. Se apeó del vehículo y vi cómo Bill se sentía aliviado de verla. Estaba claro que se trataba de Chiara. Bill se acercó a ella, pero ella no estaba para abrazos.

—Me alegro de que estés a salvo.

Chiara le dedicó una mirada de soslayo nada agradable.

—¿Y Sabrina? —preguntó Eric sin perder el tiempo.

—En el plan be, donde me dijiste.

Eric afirmó con la cabeza. Chiara imitó el gesto.

—Tú debes ser Chiara —dije, intentando cortar la tensión que había en el ambiente.

—Y tú Sookie. Me han hablado mucho de ti. —Su tono de voz era mucho más suave y dulce cuando se dirigió a mí. Se la notaba bastante molesta por todo lo ocurrido.

—Espero que bien —bromeé sin saber por qué.

—Bastante bien. —Miró a lo lejos lo que antes era su casa, ahora en llamas que estaban siendo extinguidas por los bomberos. Regresó la vista a Bill, que no le quitaba ojo en todo momento; le conozco demasiado bien para saber que estaba preocupado por su relación en estos momentos—. Sube al coche —le ordenó con voz cortante—. Te llevo a casa.

—Mi coche está en…

—Sube al coche, he dicho.

Por el gesto de ella, no tenía pinta de que la cosa anduviese muy bien. Solo esperaba que no fuese muy duro con el pobre Bill. Su cara me decía que temía por lo que pudiera decirle de camino a casa.

Eric se empeñó en acompañarme a casa. Menos mal que el coche no estaba muy lejos y no sufrió daños por la explosión.

Me pasé más de la mitad del camino preguntándome si debía decirle algo o quedarme callada. Pero tenía tantísimas incógnitas que no pude evitarlo.

—¿Dónde está Sabrina?

No contestó de inmediato, pero finalmente lo hizo:

—En un lugar seguro. No te preocupes por ella.

—Tú no pareces estarlo.

Me miró de reojo por el retrovisor del coche. Parecía molesto por mi comentario.

—¿Vas a contarme qué es lo que está pasando con ella?

—No.

—Si quieres que confíe en ti, deberías hacerlo.

—Lo haré, pero no ahora. No es el momento.

Di un largo suspiro. Estaba claro que no iba a soltar prenda.

—¿Qué quisiste decir con que eres la única familia que tiene?

Giró la cabeza y me miró con una ceja levantada.

—Es una historia larga. Y, como ya te he dicho, no es el momento. Ni el lugar tampoco.

—Pero si estamos en tu coche…

—No confío en este coche. Tengo que deshacerme de él.

Silencio. Silencio cortante.

—De acuerdo. Cuando estés con ganas de hablar, hay cosas que me gustaría contarte.

—¿Cosas como cuáles?

Me encogí de hombros.

—Tal vez no sea el mejor lugar para contarte nada, si es cierto que no confías en este coche.

Eric soltó una leve carcajada bastante cínica.

—Mañana mejor.

Sentí que mi móvil volvía a sonar. Era una llamada oculta. Iba a contestar, pero Eric se me adelantó, cogió mi móvil y lo tiró por la ventanilla del coche.

—¡Eh! ¿Se puede saber por qué has hecho eso?

No contestó. Abrió la guantera del coche y de ella sacó una caja con un teléfono móvil, pero de los antiguos.

—A partir de ahora este será tu nuevo móvil.

—Pero en el otro tenía fotos de Adele, de Sam, de…

—Todo eso está guardado en la nube del teléfono, Sookie. Cuando todo esto termine, podrás recuperar todo eso.

—Cuando todo esto termine —repetí. No sé ni cuándo había empezado, pero ya me tenía harta este asunto.

—Sé que no entiendes nada —dijo tras un largo silencio nada más llegar a mi casa—, pero te lo contaré todo en cuanto pueda. Te lo prometo. Solo confía en mí.

Se me vino a la mente las palabras de Sam en mi visión. Debía confiar en él. No me quedaba más remedio.

—Está bien. ¿Ahora qué vas a hacer?

Silencio. Esta noche estaba llena de eso.

—Primero, me desharé del coche. Luego… —hizo una breve pausa antes de proseguir—: luego he de hacer algo.

Sabía leer entre líneas cuando se trataba de Eric. Iba a ver a Sabrina, allá donde estuviera escondida.

Asentí y me apeé del coche.

—Si me necesitas ya sabes cómo hacerlo —murmuró antes de que cerrara la puerta del coche.

Sí, lo sabía. Más que de sobra.


La mañana estaba siendo tranquila. No vi a Eric por ninguna parte, lo que me hacía preguntarme si pasaba algo con él. Tal vez si lo invocaba… No. Mejor que no. No le necesitaba por ahora, así que lo mejor sería solo hacerlo cuando realmente lo necesitara. Ahora mismo quería hacer todo lo que tenía pendiente para el día.

Klaus había salido a correr un rato, por lo que aproveché para limpiar su cuarto. Aunque no tenía mucho que limpiar, porque Klaus es la persona más limpia y ordenada que conozco. De hecho, me dio la sensación de que había pasado el polvo por todo el cuarto, porque en todos los días que llevaba, era para que hubiera aunque fuese un poco. Pasé el dedo por la mesita de noche y la cajonera y me salió limpio.

Bueno, seguramente se aburriría mucho.

Me percaté de que el cuarto de baño también estaba limpio. Y el cuarto de Adele. Y el salón.

¿En serio había estado limpiando la casa mientras yo estaba fuera? Este hombre es un chollo.

Igualmente, me sentía fatal. Mi invitado se aburría tanto que le dio por limpiarme toda la casa mientras cuidaba, ya de paso, a mi bebé. Muy bien, Sookie. Te van a dar el premio a la anfitriona del año.

Ya hablaría de esto más tarde, pero ahora debía arreglarme para irme al Merlotte's. Tenía la entrevista con el recomendado de Klaus. Esperemos que al menos valga la pena.

Me tomé una ducha rápida. Anoche estaba tan aturdida que no me apetecía nada. Solo me limité a darle un beso de buenas noches a mi hija y me fui a dormir.

Esperé a que Klaus regresara. Le di a entender que quería hablar con él cuando regresara y me dijo que haría de comer.

Si es que le tengo que querer.

Y porque no me deja, si no me casaba con él también. Sería un buen candidato. Una lástima.

Me marché de casa con una extraña sensación, como que algo me iba a pasar. Lo que no sabía si sería algo bueno o malo. Esperemos que fuese lo primero.

El coche empezó a darme fallos, pero arrancó tras unos segundos. Lo tendría que llevar al mecánico, para que me echara un vistazo. Lo que no me apetecía es que justo ahora me fallara justo cuando más lo necesitaba.

Llegué un poco justa al bar. No me gusta nunca llegar tarde, pero escuchaba un ruido muy raro en el coche. Me daba miedo que fuese algo grave. No me apetecía mucho cambiar de coche ahora mismo. Me gustaba mi coche.

Al entrar en el bar, Terry estaba en la barra. Había una familia en una de las mesas y un hombre en la barra. Le saludé y me devolvió el saludo con una sonrisa extraña.

—¿Ha venido un chico que tenía que entrevistar hoy?

Terry asintió.

—Hace un rato. Está ahora en tu despacho con Holly.

—Bien.

Me dirigí al despacho con paso lento. Holly estaba en la puerta, con una cara muy rara. Estaba muy pálida.

Abrió la boca para decirme algo, pero me dejó pasar a la oficina sin más. Parecía como si tuviera prisa por irse.

Hoy todo el mundo estaba muy raro. No sé si quería saberlo.

Vi a un muchacho que estaba mirando por la ventana. Era alto y con el pelo rubio oscuro. Y buen culo. Buen punto, Sookie.

—Lamento si has tenido que esperar mucho —comencé a decir, apartando la vista de su trasero—. Tú debes ser Olive, imagino.

Se dio media vuelta y me dedicó una de sus mejores sonrisas.

—Tenía ganas de conocerte, Sookie —dijo con sus ojos azules clavados en los míos.

El corazón me dio un vuelco.

No podía ser.

No podía ser él.

No. Imposible.

—Sam… —conseguí murmurar.

Empecé a verlo todo borroso.

Y después nada.


NDA: Sé que este capítulo es más corto que los anteriores hasta ahora, pero es que no tengo mucho más material que contar y me gustaría terminarlo en el capítulo 15. Así que decidí partir en dos este capítulo y lo que tenía pensado poner en este lo haré en el siguiente.

He de decir que me ha costado terminar este capítulo tan corto porque estos días están haciendo mucho calor y yo en verano escribo muy poco por eso. Mi portátil se calienta mucho y lo dejo descansar mucho. Apenas lo cojo. Lo aviso porque tal vez este mes no actualice mucho. :/

AGRADECIMIENTOS:

Cari1973: me gustan tus suposiciones. Siempre consigues que me inspire en la trama por eso. XD Ya se verá algo en el próximo capítulo, que espero tenerlo muy prontito. Gracias por comentar.

ciasteczko: Yes, everything is chaos, but soon things will be known. I promise.

I'm glad you already got one vaccination (hopefully you already have the second one). I get the first vaccination tomorrow and I'm very nervous. Thank you for your review. :3

Perfecta999: Yes a little bit. Thanks for your comment. :)

Por cierto, por si no lo sabíais, hoy es el cumpleaños de Sookie, y es por eso por lo que quería actualizar. xD

Me ha llevado días terminar este capítulo cortito, pero espero que al menos os haya gustado.

Un saludo y hasta el próximo capítulo. :)

~Miss Lefroy~