NO me siento todavía bien, pero no quería que se alargara más el espacio a publicar. Perdón que sea 1 día más tarde. Después, procederé a encogerme en mi dolor de nuevo QnQ.
Este fic participa en el evento de imágenes de Imaginación Fanfiction en el grupo de Wsspd.
Esta vez, además la imagen (que es del anime), también nos tocó el sorteo de una canción. En mi caso fue: can you feel my heart - bring me the horizon
Pareja: SasuSaku. Con Kakashi centric Leve Kakasaku.
Estado: Completa.
¿Puedes sentirlo?
Nadie se detenía nunca a pensarlo, pero Kakashi Hatake era una de las personas que más había sufrido. No era superior a nadie más, pero tiene una base realmente importante en la que bien podría haberse convertido en el villano de la historia. No lo hizo. Nunca pensó en hacerlo. Ofreció cuanto sabía sin pedir más a cambio que otros no cometieran sus mismos errores. Deseo mostrar un sendero diferente a aquellas mentes jóvenes y en aprendizaje.
Descubrió, con el paso del tiempo, que todavía le quedaba mucho que aprender, como, por ejemplo; que nunca es tarde para volver a enamorarse.
Rin. Siempre que pensaba en amor era ella la que acudía a su mente. Y, a su lado, aparecía Obito. Aquel al que volvió a ver morir de nuevo. Aquel al que había querido y al que le había arrebatado muchos de sus sueños.
Amó y despreció a sus dos amigos de esa forma retorcida en sus errores de juventud.
Por eso, ahora no podía evitar ver con otros a los que ayudó, o intentó ayudar, a crecer para crear un futuro distinto al suyo. Lo logró, perdió y cayó como nunca.
Lo logró con Naruto. Lo perdió con Sasuke. Cayó con Sakura.
Las lágrimas derramadas a solas nadie sería capaz de escucharlas. Consideraban su faceta despreocupada y lectora, pero ignoraban las veces que había deseado cambiar acciones que pensaba que podría ayudar a Sasuke.
Ni siquiera como Hokage podía ofrecerle mucho más. Le habría gustado darle más consejos, adecuados para su nuevo camino. Sin embargo, no supo cómo hacerlo adecuadamente. Había pasado a ser un espectador de todo. Dejado a un lado.
¿Era doloroso? Sí.
—Kakashi. —Sasuke había madurado. La guerra, como a todos, los había marcado—. Necesito hablar contigo antes de que ella venga.
Sakura.
La pequeña niña que había visto crecer hasta convertirse una mujer fuerte. A la que había descubierto muchas veces llorando alejada por la pérdida de Sasuke. La que, pese al daño, pese a las penurias, continuó amando esa pequeña luz que sólo ella fue capaz de ver en él.
—Tú dirás —ofreció apoyándose contra la puerta de salida.
Sasuke le había anunciado su decisión de marcharse de la aldea, de enfocar todo desde un modo distinto, descubrir las cosas que se había perdido por caer en esa oscuridad. Eso implicaba un sendero de soledad momentáneo al que no deseaba arrastrar a Sakura.
Lo comprendía y, de cierta manera, lo prefería. Sakura ya había sufrido lo suficiente.
—Necesito que te inventes cualquier cosa para evitar que Sakura me siga.
Casi sintió deseos de reír.
—A estas alturas ya deberías de saber que Sakura no hará caso a nadie más que a ti. Llegará hasta donde tú se lo permitas. Esta vez, no le atravieses el pecho, aunque sea una ilusión.
Por supuesto, Sasuke lo sabía y sentía.
Se frotó el pecho. Ligeramente molesto. ¿Acaso ninguno era capaz de comprender cómo le dolía esos actos? ¿No lograban escuchar su corazón?
—¿Cómo puedes vivir con eso, Kakashi?
Esa pregunta le sorprendió.
—¿Con qué?
Sasuke pareció dudar en hablar.
—Con los errores que arrastras de tu pasado y con el que te da miedo admitir en este presente.
Estaba seguro de que si Sasuke le hubiera dado un puñetazo le habría dolido menos. Se enderezó para observarlo más detalladamente.
—¿A qué te estás refiriendo exactamente, Sasuke?
—Lo sabes bien —indicó él con suma tranquilidad—. A Sakura.
Kakashi se lamió los labios lentamente.
—No vayas a fingir ignorancia —advirtió Sasuke encogiéndose de hombros—. ¿En qué momento fue? ¿Cuándo todavía era una niña? ¿No es eso una clase de enfermedad?
Habría deseado ser enterrado bajo tierra antes que escuchar esas palabras.
—A ti te interesa Sakura.
La perplejidad se instaló en su rostro.
—¿Puedes sentirlo?
Uchiha asintió lentamente, como si estudiase su sorpresa, su pregunta e intentara comprender a dónde llevaba todo eso.
Se cubrió el rostro con una mano y carraspeó para intentar controlar su voz.
—Creo que no eres nada perspicaz, Sasuke —respondió al final—. Ya conoces los fundamentos de un ninja. Y tampoco pareces haber comprendido del todo mis sentimientos hacia vosotros. A todos ustedes. Para mí todavía sois retoños a los que tengo que cuidar y a los que tengo que empujar para que caminéis por el sendero que escojáis. Verlo como algo pervertido, realmente es preocupante.
Sasuke tensó su gesto, como si acabara de percatarse de que sus ideas eran demasiado descabelladas.
—Porque entonces, eso significaría que también siento cosas hacia ti y Naruto. Y no estás lejos de la verdad: Os aprecio como a mis hijos. A mi también me duele verte marchar. No he tenido tiempo de sentarme contigo y hablar. Me habría gustado más eso que tenerte en una jaula, sinceramente.
Hubo un momento de silencio que fue roto cuando los pasos de Sakura advirtieron su presencia. Sasuke se alejó ligeramente, manteniendo las distancias, como si esa conversación nunca hubiera sucedido.
—¿Qué ocurre? —preguntó ella sorprendida—. ¿Por qué tenéis esas caras serias?
—Sólo estaba diciéndole a Sasuke que no se comporte mal en su viaje y que me envíe un mensaje si necesita algo especial.
—Oh, entiendo —murmuró ella. Por supuesto, Kakashi tuvo que retroceder para darles un momento.
Era doloroso verlos. Tan doloroso como aterrador cuando Sasuke sacó a la luz sus sentimientos. Cuando despertó esa chispa en él que quería admitir que sí, que podría sentir mucho más por su alumna de lo que pensaba.
Porque alguien, finalmente, había podido sentirle.
Fin
