Atención: No pervertido, Issei Neutral/Híbrido, Harem no deseado y [RiasxIsseixIrina].
Agradecimientos a: Aeretr y Kamen Rider Predator.
Descargo de Responsabilidad: Todo lo mostrado en esta historia no me pertenece solo a sus respectivos creadores además no gano nada con publicación de este FanFic, solo el entretenimiento.
Capitulo 4: ¡Cántico! Verde Elegante
La luna aun cubría con su tenue brillo la ciudad de Kouh, descansando bajo el fulgor de las estrellas, entre las sombras y la oscuridad de los edificios el tintineo metálico de cadenas en movimiento hacía eco en las cerradas callejuelas de la pequeña ciudad.
Deslizándose con cautela una figura con visera amarilla con forma de murciélago se abría el paso a toda velocidad. Tiempo después de enfrentarse al Fangire Oveja y Caballo, Issei Hyoudou buscaba desesperado alguna pista del paradero de la desquiciada araña que secuestro a su nueva amiga, ganas de hacerle pagar al desgraciado de Ryo Itoya no le faltaban, era consciente que no debía perder la compostura o el poder demoniaco de Kiva se saldría de control.
Un sonido de aleteo llamo su atención entre las penumbras, un pequeño murciélago de aspecto mecánico sobrevolaba por encima de las edificaciones que componían el sector comercial de la ciudad. Mirando al animal nocturno alejarse le incito a seguir con su auto impuesta misión.
Corriendo por un callejón entre dos tiendas departamentales vio la salida a ese complejo laberinto, exasperado y sin intensión de detenerse siguió dirigiéndose a la salida. Su corazón bombeaba a un ritmo acelerado, intentando mantener el oxígeno de todo su cuerpo. Su respiración detrás del casco era algo forzosa pero no le detuvo. Pero en contra de todo ello en el último trama para salir finalmente dos siluetas conocidas se atravesaron en su camino y a la velocidad a la que iba no le permitía detenerse.
*PUM*
Un golpe seco fue resultado de la caída de una de las personas que por obra de destino o el azar se atravesaron en su camino. La persona en el suelo poseía un cabello rubio y sus ojos grises le miraban con asombro y confusión, se trataba de más ni menos que Kiba Yuuto, el Príncipe de la Academia. A su lado una pequeña de cabellos plateados y un broche de gato, sus ojos ambarinos veían todo inexpresivos pero también curiosos de la escena frente a ella.
-Hyoudou-kun...- Fue lo que dijo Kiba, reconociendo la armadura.
Issei se mantuvo en silencio, mirando fijamente al Caballero Gremory que se sentía intimidado ante el mutismo de la persona frente a él. Cuando por fin mostro señales de moverse, el enmascarado le tendió la mano al rubio quien acepto el gesto de ayuda.
Por tanto la peli platina que saboreaba una paleta de helado se acerco a los dos y tomo la mano cubierta de placas metálicas de Issei mirándolo con esos ojos inexpresivos. El castaño entendió lo que los ojos ambarinos querían decirle.
- ¿Sucede algo malo?- preguntó dudoso el chico rubio, recordando la armadura que el Hyoudou uso anteriormente.
-Gomen... yo- un presente titubeo en sus palabras les índico la preocupación y el temor del castaño.
El Caballero coloco su mano en el hombro de Issei, motivándole a mirarle a los ojos.
-Puedes confiar en nosotros... no temas, podemos ayudarte. -Esas palabras fueron suficientes para calmar su inquietud, pero no evitaba la preocupación de Issei.
Recobrando algo de confianza y calmando el acelerado ritmo de su corazón procedió a contarles todo lo ocurrido a ambos miembros de la Nobleza Gremory. Ambos estaban impactados de que uno de esos monstruos haya secuestrado a su ama, ahora ella corría peligro y como era su deber debían salvarla antes que ocurriese una desgracia.
-Hiciste bien en contarnos, es nuestra responsabilidad proteger a nuestro Rey- Dijo el rubio profundamente agradecido con Issei por haber luchado para proteger a su líder- Koneko ve por la Fuku-Buchou, infórmale y dile que la necesitamos- le pidió a la pequeña quien solo asintió y se alejó con rapidez felina dejando a solos a ambos hombres.
Issei vio como Koneko desapareció al cruzar la esquina al final de la acera y bajo la cabeza, sintiéndose avergonzado de sí mismo. Era su culpa el no ser más fuerte.
-No es tu culpa, si es eso lo que piensas- Escuchó decir a su acompañante, enseguida volteo a verlo- Aunque todo estaba en tu contra seguiste luchando para proteger a nuestro Rey. Por eso te estoy eternamente agradecido, ahora no es momento para lamentarse- El chico tras la armadura se quedó impresionado, La pieza Gremory ni siquiera necesito verlo directamente para descifrar lo que pensaba- No puedo hacer esto solo, ¿Me ayudaras?- Eso sonó más a una invitación que una pregunta, pero sin dudar asintió con firmeza.
Ambos utilizando su gran velocidad comenzaron a recorrer la ciudad en busca de la secuestrada Rias Gremory.
El tiempo corre... y no había razón para perderlo.
-Castillo de Doran, Sala Principal-
Jiro miro por décima vez el reloj en los últimos dos minutos...
Issei no había regresado después de ir a la academia y el hombre mayor estaba impaciente, la preocupación lo estaba consumiendo, el que Issei lo hubiese llamado para una batalla también lo ponía de nervios. No quería ser negativo pero jamás ignoraba su intuición canina, los Wolfen tenía un gran sentido para la intuición y los instintos por lo que saber que algo malo pasaba les ayudaba a sobrevivir. Exasperado y con su paciencia al límite tomo el abrigo de la percha listo para salir apresurado del Castillo de Doran.
Pero ignoro el hecho de que no estaba solo.
- ¿A dónde vas Jiro?- Preguntó una preocupada Mikoto quien vestía un bañador escolar y secaba su cuerpo al parecer húmedo con una toalla.
-Issei no ha vuelto... tengo que ir a buscarlo -Expresó seriamente sin mirar a la pequeña chica.
La chica frunció el entrecejo preocupada, también ella apreciaba demasiada al joven de cabellos castaños y tímidos ojos color caramelo, era su compañera de juegos de pequeño y había desarrollado un gran afecto por el Hyoudou. Miro al suelo en silencio cosa que Jiro tomo como indicación de que debía retirarse a buscarlo.
-Issei... ¿A dónde te has metido ahora?-Susurró mirando el cielo nocturno y la luna llena. Un sentimiento de incertidumbre nació en su interior.
Intentando sacudir esos pensamientos lejos de su cabeza, se retiró adentrándose en un oscuro pasillo que daba a alguna parte de la edificación viviente.
-Bosques de Kouh-
Rias despertó mareada y con un dolor punzante en medio de su estómago justo donde recibió aquel golpe que la dejo en la inconsciencia, la sensación de sentir sus muñecas oprimidas le consterno además de asustarla.
Cadenas de un largo considerable se fijaban con dureza a la pared de gruesa madera y los grilletes que la mantenían cautiva tenían escritas runas mágicas que inhibían el uso de su Poder de la Destrucción, estaba paranoica, la sensación de estar indefensa en esa situación la ponía nerviosa. Rogaba a los Maous que alguien viniera a rescatarla.
Al otro lado de una puerta podía escuchar las voces de sus captores, al parecer discutían pero no podía distinguir bien lo que decían. Rápidamente escucho pasos dirigirse a la habitación donde se encontraba y decidió fingir estar dormida para evitar entrar en contacto directo con los Fangires.
La Puerta de la habitación fue abierta, pero no le costó mucho adivinar de quien se trataba.
-Oh mi bello Ángel... eres igual a tu madre -Pudo reconocer la voz de su sensei sustituto Ryo Itoya, procuró no moverse mucho o estremecerse al sentir que se acercaba a ella -Si tan solo tu madre no me hubiera rechazado. No hubiera tenido la necesidad de hacerte esto -expresó con su tono enfermizo, pero sin saberlo la pelirroja estaba dudosa ¿Qué tenía que ver su madre en todo este asunto?
-Lástima que esos malditos intrusos quieran separarte de mí, pero tranquila eso no lo permitiré- esas palabras llamaron poderosamente la atención de la pelirroja. Alguien venia en su rescata pero a la vez venía a una trampa, rezaba a sus Maous que su nobleza estuviera bien y cierto castaño que gano su afecto.
Su ritmo cardíaco se aceleró al sentir la cercanía entre ella y ese asqueroso sujeto, pero en contra de todo deseó optó por mantener los ojos cerrados y su cuerpo lo más inmóvil posible controlando las enormes ganas de hacer desaparecer a su captor. Itoya contempló por unos minutos más el bello rostro de su "ángel" antes de marcharse molesto a la otra habitación, puesto que su cómplice restante había avistado a dos intrusos en las cercanías y uno de ellos resultaba ser su estudiante Hyoudou Issei aquel inmundo humano que se atrevía a insultar el nombre de su raza utilizando un poder que no le pertenecía.
Cuando por fin la puerta de la habitación estuvo cerrada y Rias se aseguró de estar sola abrió los ojos. Estos se aguaron, acumulando lágrimas que no pudo retener fluyendo por sus mejillas y cayendo al suelo de madera vieja. Tiro desesperada de los grilletes que mantenían las cadenas atadas a la pared, las cuales hicieron crepitar y crujir la madera. Gritó con fuerza al punto de dañar sus cuerdas vocales. Comenzaba a odiarse por ser tal débil y posiblemente poner en riesgo a sus sirvientes e Issei, lloró con más fuerza al recordar que aunque fuera liberada su destino ya fue sellado más allá de estas cadenas.
Se desplomó sobre el suelo de madera, entre sollozos y lamentos, la fugaz imagen del castaño que la salvo aquella noche vino a su cabeza. Ese chico que escondía una gran soledad detrás del velo que representaba una armadura vampírica y que a pesar de ello tenía la fuerza de pelear aun sabiendo que podría perder, podía ser tímido pero no un cobarde o alguien que se dejara vencer tan fácilmente, si él tan fácilmente mostraba esa clase de temple porque ella se derrumbaba tan rápido.
-Isse... tu sufres en silencio- Recordó la mirada desconfiada la primera vez que se conocieron frente a frente. Con melancolía en su voz desgarrada continúo hablando a solas con ella misma- Te sientes solo... y aun si tienes valor para enfrentar lo que tengas en frente sin miedo... tú me salvaste y a mi nobleza igual... entonces como pretendo comprenderte y ser tu amiga, si no puedo demostrar que puedo estar a la altura de tu valor -Habló con frustración pero sin saberlo una nueva llama estaba avivándose en su ser.
-Me veo patética... gracias, Isse... gracias a ti ahora sé que debo tener valor de enfrentar mi destino... ya no tendré más miedo- A pesar de su situación una autentica sonrisa renovada y llena de determinación nació en las facciones de la heredera Gremory.
Era un nuevo comenzar para la pelirroja primero debía salir de este lugar, confiaba en que Issei y su nobleza vendrían a rescatarla. Pues ella no se equivocaba.
Por otro lado.
En las cercanías el dúo formado por Kiba Yuuto e Issei Hyoudou se apresuraban al rescate de su amiga y ama; en el caso de la pieza de caballero. Atravesando el bosque y los molestos arbustos que obstaculizaban su tarea. Pese a la oscuridad, no era problema para los sentidos desarrollados de Kiba y los Omnilents del casco de Issei. De la nada una estela de velocidad los sorprendió de entre los árboles, se trataba del Fangire Oveja que hacía gala de una velocidad sobrehumana para atacarlos.
Reaccionando rápidamente esquivaron rodando por el suelo separándose uno del otro, provocando que el Fangire fallara su ataque pasando por en medio de ambos. Recuperados se posicionaron listos para combatir.
-Miren lo que tenemos aquí... la blasfemia y un niño rubio, me enferman, jamás me separaran de mi querida Rias -Dijo una voz desde las sombras Issei no tuvo problemas en reconocerla, se trataba del maniático de su sensei.
- ¿Dónde tienes a Rias-Buchou?- Exigió saber el caballero mirando con recelo a los recién llegados.
-Tranquilo jovencito, si quieres saberlo entonces deberás sacármelo...- Dijo para luego reírse de la cara de enojo de Kiba.
Kiva y Yuuto se miraron entre si y asintieron, si querían pasar debían resolver el problema frente a ellos.
-Issei-kun encárgate de este, déjame al otro a mí- Sugirió formando un círculo de magia en su mano - ¡Sword Birth!- el sello brillo con intensidad formando de ella el mango de una espada y luego de ella nació el filo.
Yuuto blandió su espada contra oponente elegido quien se vio visiblemente tenso pero se negó a retroceder, por lo tanto solo quedaba Issei frente a frente con Itoya. El primer movimiento fue de los contrincantes más veloces quienes eran Yuuto y la Oveja, quienes luchaban a una velocidad de vértigo intercalando cortes y golpes con ninguno de los dos queriendo ceder.
Los siguientes fueron Kiva e Itoya quien intento cegarlo como su encuentro anterior, pero ese truco ya no funcionaría dos veces, Kiva esquivo su ataque y aprovecho el hueco en su defensa para alcanzarlo con una patada haciéndole retroceder. Enfurecido trato de embestirlo pero Issei tenía calculado el tiempo y utilizo la carrera del Fangire a su favor para agacharse y sujetarlo por el hombro, el brazo y apoyar su pierna contra su pecho para lanzarlo con el impulso, haciéndolo volar por los aires.
Mientras tanto no muy lejos Yuuto continuaba su duelo con el veloz monstruo quien apenas le daba un solo respiro, de un momento a otro lo había perdido de vista entre el denso bosque pero sabía que en ningún momento debía bajar su guardia. Relajo sus músculos tensos y cerro sus ojos prestando mejor atención a su entorno, capto el sonido de ramas rompiéndose a un ritmo antinatural detrás de sí, ya tenía la ubicación de su enemigo. Así que girando sobre su eje intercepto al monstruo deteniendo con su espada su brazo y alejarlo aplicando fuerza de empuje.
-Puedes ser rápido... pero no muy listo - Una sonrisa burlona apareció en el rostro del rubio a la vez que alzaba unas vez más la espada, desafiándolo.
En respuesta el Fangire libero un bufido, moviéndose a gran velocidad contra Yuuto, rápidamente invoco otra espada tomando por sorpresa al Fangire quien resbalo al sentir que sus pies perdían fricción con la tierra. Cayo de forma estrepitosa y al intentar incorporarse se dio cuenta que el suelo debajo de él se había convertido en hielo, miro conmocionado al Caballero quien sostenía otra espada en su mano que antes estaba libre, la hoja del arma estaba compuesta por hielo.
-Lo ves... -Rió otra vez, enfureciendo al Fangire que arremetió contra el caballero.
Esta vez la embestida pudo desequilibrar al espadachín, el fuerte golpe lo impacto justo en el abdomen estrellándolo con un árbol cercano, apretó los dientes al sentir un dolor punzante y cuando intento levantarse fue bruscamente pisoteado por el Fangire evitando que se levantara. Sus facciones se contrajeron al sentir que la presión sobre su pecho aumentaba y no le ayudaba que el monstruo disfrutara de su dolor. Yuuto apretaba los dientes y resistía las ganas de gritar, no quería permitirse darle el gusto a ese monstruo de verlo sufrir en esa situación. Así que reuniendo toda su voluntad resistió el duro castigo que estaba recibiendo de forma despiadada.
Todo parecía estar acabado para el adolescente; sin embargo, un rayo dorado atravesó las sombras desde el bosque impactando al Fangire en la espalda, alejándolo de Yuuto. Cuando el Fangire volteó un árbol utilizado a modo de bate de béisbol lo llevo a volar por los aires a una distancia bastante considerable.
- ¿Qué...?- Viendo con sorpresa como su oponente fue reducido, se fijó en sus salvadores, se trataba de Akeno y Koneko quienes habían llegado justo a tiempo.
- ¿Estás bien, Sempai?- Pregunto Koneko ayudando a su compañero a ponerse de pie.
El caballero sonrió y asintió sosteniéndose el área dañada de su cuerpo. La pelinegra de ojos morados inspecciono las heridas del Caballero y notó que el daño era un poco grave debido que gracias a un círculo mágico supo que algunas de sus costillas rotas y posiblemente algún órgano interno dañado.
-Ara ara, Yuuto parece que estas muy herido -Dijo la Reina con su usual porte, pero aun se podía percibir su preocupación.
-Tranquila Fuku-Buchou, aun puedo seguir luchando tenemos que salvar a la Presidenta-Respondió con un sonrisa a pesar del constante dolor, levanto nuevamente su espada dándole seguridad a las chicas, entendieron que seguiría luchando.
El Fangire se levantó maldiciendo a quienes lo atacaron de esa forma, enardecido se giró hacia sus agresores pero se detuvo, o mejor dicho se intimido al darse cuenta que era superado en número pero su orgullo Fangire pudo más que su instinto de supervivencia.
Por otro lado Kiva estaba teniendo problemas para lidiar con Itoya quien en su forma Fangire podía moverse con extrema facilidad por los árboles y atacarlo con su pegajosa telaraña. Esquivando otra de sus tiros, tomo refugio en un árbol cercano para tranquilizar su respiración y cambiar de estrategia.
- ¿Qué sucede Hyoudou? ¿Acaso no puedes compararte conmigo?- Se burló Itoya, Issei busco con la mirada en todas direcciones, no había señal del monstruo. -Cometiste un grave error al meterte en mis asuntos y por ello te hare pagarlo caro- La figura del arácnido se arrojó encima de Kiva derribándolo.
Riendo como desquiciado golpeaba con un sable de vidrio, hecho con su propio cuerpo, el pecho acorazado de su víctima quien intentaba defenderse en vano. La fuerza del Fangire Arácnido era superior e Issei ya estaba cansado y fatigado como para seguir luchando. Pero milagrosamente algo o alguien le quitó de encima a su atacante, confundido busco a su salvador y sorprendió al ver de quien se trataba.
-¿Jiro-san, Kivat? - Escapo de los labios de Issei al ver su figura paterna y su compañero murciélago.
-¿Estás bien Issei?-Preguntó preocupado el guardaespaldas, tendiéndole la mano.
El castaño acepto gesto mientras afirmaba estar bien, una vez de pie se miraron y en la mirada de su mentor le decía que tendría que explicar muchas cosas más tarde. En ello el Fangire ya se había levantado y se sorprendió al ver al Wolfen.
-¡Tu! Se supone que tu raza esta extinta... un momento...- El arácnido se sorprendió aún más- ¡Eres el amigo del desgraciado que me quito a mi princesa!-Bramó encolerizado.
-Nos volvemos a ver Itoya, creí haberte dado una paliza junto a Otoya hace 18 años pero veo que aun andas con tu obsesión enfermiza por ella- Habló el mayor dedicándole una mirada asesina al arácnido. Sin embargo, al castaño le sorprendió que su mentor conociera a este sujeto. - Issei, Kivat me lo conto todo en el camino. Ve por la chica Gremory, yo tengo que zanjar un asunto pendiente con este infeliz- Ordenó Jiro recibiendo una afirmación de Issei quien no perdió tiempo.
Itoya sintió la frustración y el rencor recorrer su cuerpo, hecho que el pelinegro ignoró con una mirada salvaje. Sus ojos se tornaron rojos y sus colmillos crecieron, un aura azul cubrió su cuerpo dando paso a su forma Wolfen, un gran lobo humanoide de color cobalto.
El Fangire miro con terror, era la misma imagen de hace 18 años.
El Wolfen libero un aterrador aullido... el lobo había salido a cazar.
-Ahora terminare lo que empecé hace dieciocho años -Hablo el Wolfen con una voz aterradora, infundiendo miedo en el Fangire.
-¡Silencio! Tu solo serás historia al igual que toda tu raza extinta - Sin darse cuenta el pobre desgraciado había sellado su destino.
Una furiosa bestia lobo prácticamente se lanzó sobre él castigándolo con poderosos golpes y zarpazos. Luego lo tomo por las piernas y aplicando fuerzas lo levanto para estrellarlo varias veces contra el suelo, solo podía gritar de dolor y miedo al sentirse superado por el Wolfen demostrando la diferencia de fuerza entre ellos.
Aburrido finalizo la paliza tirando al magullado monstruo contra un árbol. Mareado y confundido miro como la enorme figura de Jiro se cernía sobre su ser.
-No será igual que esa vez, ahora soy mucho más fuerte- Reveló con cierto toque de burla, haciendo que Itoya sudara frio si es que era posible en su forma de araña.
-Con Issei-
El sonido de la puerta al caer al suelo hizo crepitar los cimientos de la cabaña.
Issei apareció por el umbral de la puerta derribada, con su fiel compañero alado secundándolo. Su mirada barrió la oscuridad de la habitación, sin encontrar señal de la pelirroja que con tanto ahínco buscaba, pronto diviso una puerta más y sin perder tiempo fue y la derribo de una patada como la puerta principal hace unos momentos.
Una vez quitado de en medio el obstáculo, encontró por fin lo que buscaba, en el suelo yacía el cuerpo inconsciente de Rias. Con el corazón en el puño se acercó a la chica y la sostuvo entre sus brazos, sus preocupaciones se disiparon cuando pudo sintió la sueva y delicada respiración de la Gremory.
-Rias-sempai... - Llamó suavemente.
La chica pareció responder lentamente al llamado.
Abrió los ojos con lentitud, gimiendo un poco al sentir su sueño ser interrumpido.
-Isse... -Sus ojos se abrieron rápidamente por la impresión, ver que el chico que conocía hace poco había venido a rescatarla provocó que sus ojos se llenaran de felicidad. Cuando el castaño se despojó de su armadura ambos se abrazaron con fuerza.
-Rias...- Ambos jóvenes se separaron y se miraron a los ojos- lo siento, no puede protegerte... yo...- Intento decir el castaño pero fue silenciado por el dedo índice de la pelirroja.
-No... yo soy quien debe disculparse...-Dijo con su voz claramente desgastada por haber gritado- fui egoísta al principio contigo... solo deseaba tenerte en mi nobleza por tu poder. Ahora que te conocí mejor... se que estas solo y... yo quiero ser quien te ayude a dejar tu soledad- La Gremory se estaba esforzando para decir esas palabras, mismas que causaron un gran impacto en Issei.
Después de esto, volvieron a abrazarse uniendo sus frentes disfrutando ese momento para enterrar definitivamente ese mal comienzo que tuvieron. Trazando de esta manera un nuevo camino para todos. Pero su momento tan cercano se esfumó cuando Issei recordó que los demás aun necesitaban ayuda, así que separándose de Rias la tomo suavemente de sus hombros y la miro a los ojos.
-Tenemos que irnos rápido... los demás nos necesitan- Dijo con su usual titubeo, Rias abrió los ojos con sorpresa pero asintió, mientras el castaño retiraba las cadenas en sus muñecas.
-Vamos... tengo asuntos pendientes... con esos sujetos-Dijo quedadamente la pelirroja, pero un aura carmesí la rodeaba y dos ojos rojos se veían atreves e la sombra que proporcionaban su flequillo.
Esta imagen provoco que el muchacho se sintiera intimidado y sudara frio por la insana cantidad de instinto asesino que emanaba de su amiga, así que sin ganas de molestarla y desquitara toda su ira con su ser decidió ayudarla a levantarse y guiarla a la salida.
De regreso con la nobleza de Rias.
Estaban teniendo un duro encuentro con el Fangire, coordinaban lo mejor posible sus ataques Kiba lo interceptaba cuando se desplazaba a altas velocidades, Koneko lo inmovilizaba y Akeno lo fulminaba con sus rayos. Utilizando esta estrategia lograron hacerle retroceder mas no lograr acabarlo, necesitaban una solución y tenía que ser rápido.
-No sé cuanto más podamos resistir.- La sacerdotisa bloqueó un ataque dirigido a Yuuto con un escudo mágico.
Yuuto arrojo su espada a modo de lanza para apartarse del Fangire y tomando impulso se precipito contra su oponente para atacarlo con un barrido, por suerte para el Fangire logro esquivarlo.
-No podemos renunciar ahora, se que Isse-kun no tardara en regresar con la presidenta- alentó el caballero invocando otra espada, reemplazando la anteriormente arrojada.
Pero inesperadamente mientras Yuuto se batía a duelo con el monstruo este rompió fragmentos de vidrio sobre su mano formando una pistola hecha de su propio cuerpo, esto tomo por sorpresa al caballero quien recibió un disparo que dio justo en su hombro hiriéndolo, su mano perdió el agarre de la espada del lado afectado y cayó al suelo adolorido. El monstruo quiso aprovecharse de su estado y disparo una mortal ráfaga a Yuuto quien sostenía la herida que sangraba profusamente.
Apretó los parpados esperando sentir los mortales proyectiles pero se sorprendió cuando ninguno llego a destino, abrió los ojos encontrándose con una barrera. Akeno logro protegerlo a tiempo para evitar que fuera asesinado, Koneko y ella se acercó al caballero encerrándose en una cúpula para evitar dejar aberturas. El rumbo del combate había sido cambiado de forma drástica.
La pelinegra intentaba mantener la barrare en lo que Koneko atendía a su sempai. Los disparos no dejaban de efectuarse y acumularse, pronto una grieta se forma en la cúpula preocupando a la sacerdotisa quien coloco más poder para evitar que siguiera debilitando la barrera pero la grieta seguía aumentando de tamaño y cuando todo parecía perdido, una inesperada esfera de poder de la destrucción llego golpeando el brazo derecho del Fangire derritiéndolo un poco.
El monstruo chilló de dolor para luego ser derribado de una patada.
El trió salió de su estupor y se aliviaron al ver que su salvador fue nada menos que Issei en su armadura aunque casi estallan de emoción al ver a su presidenta sana y salva. Por lado de Issei vio el arma en la mano de la Oveja, tenía que cambiar de estrategia y decidió llamar a cierta persona para igualar las cosas.
Saco un fuestle verde con la cara de una sirena, se lo dio a Kivat quien lo tomo en sus fauces.
-¡Bassha Magnum!- exclamó desde el cinturón, al soplarlo el sonido de una trompeta retumbo en todas las direcciones.
La llamada estaba hecha...
-Castillo de Doran-
En una habitación particular se estaba Rikki sentado en una silla junto a una pequeña mesa, sobre la misma había un tablero de ajedrez. Rikki movió una pieza de peón y espero a que su rival decidiera su movimiento.
Cabe a mencionar que al otro lado del tablero o más bien del cuarto, yacía una piscina con una silueta que nadaba tranquilamente en sus aguas. Su pelo negro húmedo se pegaba a su espalda cuando se apoyo en el borde de la alberca, un bañador escolar era todo lo que cubría su figura resaltando sus curvas y sus torneadas piernas, además de un busto de quinceañera en desarrollo. En efecto era Mikoto, la chica poso su mano en su barbilla en señal de estar pensado en su próximo movimiento pero un sonido de trompetas llamo su atención y una sonrisa de niña traviesa apareció en su lindo rostro.
-Isse-Nii me llama... jiji es hora de salir a jugar-Agregó con gran entusiasmo, chasqueó los dedos haciendo que mágicamente la pieza de alfil del tablero se moviera y eliminara la pieza de Rey de Rikki quien golpeo la mesa sorprendido y con los ojos muy abiertos.
La chica rio burlona mientras un haz de luz baño su cuerpo. Este creció hasta alcanzar una complexión adulta, su pecho creció hasta alcanzar un buen tamaño y era cubierto por un sostén verde con varias tiras doradas. Su cintura delineo muchas más sus curvas haciéndolas más atractiva que antes y sus piernas fueron reemplazadas por una cola de pez, sus escamas destellaban en un exótico color jade. Detrás de sus orejas crecieron dos aletas y otra en su espalda, su cara era más madura con una mirada filosa y sonrisa seductora.
Mikoto reveló su verdadera forma... la última de la raza Sirena.
-Ne ne, no quiero perder tiempo, fufufufu-Se rió de forma grácil posando las puntas de sus dedos sobre sus labios.
Rikki desvió la mirada con un suspiro, recogió las piezas y se retiro al ver que otra luz convertía el cuerpo de Mikoto en una estatuilla verde parecida a una sirena.
En el exterior de Doran, una esfera recorrió su garganta para ser expulsada de su boca hacia su destino.
-Bosque, con Issei y los demás-
(Música Recomendada - Tetra-Fang - Innocent Trap)
Issei diviso la esfera amarrilla y extendió su brazo izquierdo atrapando la estatuilla verde con detalles dorados. El frente de la figura se volvió el cañón de una pistola y tres aletas a modo de hélices aparecieron -recordando al tambor de un revolver-. Las cadenas fantasmales surgieron desde su muñeca y cubrieron su brazo, al quebrarse dejaron a la vista placas con un detallado de escamas verdes parecidas al jade en su brazo y pecho, la presencia de Mikoto se fundió con la armadura cambiando el color de la visera a un verde esmeralda o jade al igual que los ojos de Kivat.
El viento de la zona comenzó a moverse en un extraño patrón al sentir la enorme cantidad de poder que emanaba de la nueva armadura. Los Gremory se vieron sorprendidos por este cambio, Rias y Akeno solo conocían su forma azul que al parecer lo dotaba de gran agilidad y velocidad, así que se veían curiosas por el alcance de este nuevo cambio, pero Kiba y Koneko eran otra historia ya que era la primera vez que presenciaban este evento.
El viento de pronto se detuvo, sumergiendo a todos en un silencio incomodo y tenso, como Kiva levanto su arma hacia el Fangire. Asustado por esa acción intento correr para alejarse del peligro que representaba el guerrero de armadura jade, sin esperar que un disparo lo derribara en plena huida. La precisión de Kiva había aumentado a un nivel aterrador dado que logro atinarle al Fangire que se encontraba casi fuera de su rango de visión y la oscuridad o el follaje del bosque no parecían impedimento para sus disparos.
El Fangire se incorporó aturdido y gruñendo, el disparo lo había herido con severidad.
Kiva dio varios pasos en dirección al Fangire asustado quedando justo al frente, separados por una pequeña distancia prudencial. El monstruo saco su pistola de vidrio he intento sorprender a su oponente pero las balas fueron evadidas con facilidad por Kiva moviéndose con movimientos gráciles lejos de la trayectoria de los proyectiles. Kiva por su parte respondió levantando el Bassha Magnum y golpeando al monstruo que jamás espero el contraataque cayendo miserablemente al suelo de nuevo.
Un ruido llamo la atención del grupo.
-¡Bassha Bite!- Exclamó Kivat mordiendo la parte trasera de la pistola e inyectando su energía en el arma.
El viento comenzó a girar como un remolino alrededor de Kiva hasta su arma y el mundo alrededor se oscureció creando una especie de ilusión con la luna detrás de Kiva.
Issei levantó el arma apuntando hacia el cielo y reuniendo lo que parecía un torrente de agua. El Fangire al ver esto intento correr de nuevo alejándose lo más que podía hasta que los perdió a todos de vista pero un potente disparo lo atrapó y lo convirtió en un estatua de vidrio multicolor.
Todos el séquito de Rías quedo impresionado, la cantidad de energía mágica usada en ese movimiento era un poco abrumadora y el detalle que más impresionó a Akeno fue que la energía fue tomada del ambiente algo que garantizaba un inmenso poder de ataque destructivo. El Fangire desde ningún momento tuvo oportunidad ante ese ataque, el disparo de energía siguió la firma mágica del Fangire hasta encontrarlo sin importar la distancia.
-"Un poder así es aterrador, me alegra que sea Issei-kun quien lo tenia"- Pensó para sí misma la caída, suspirando aliviadas mientras se llevaba una mano al pecho.
-Sempai, es muy fuerte. Increible.- murmuró Koneko, un poco impresionada.
Issei comenzó a caminar de forma tranquila hasta el lugar donde se encontraba el Fangire seguido por Rias, en ese momento ambos vieron la estutua del Fangire a lo lejos y no dudaron en acercarse comprobando el estado de la víctima del poder de Bassha.
Contempló un momento al Fangire Oveja, se mantuvo en silencio, parado sin siquiera moverse. Volteó a ver a Rías y está se sobresalto un poco, la mirada atraves del visor verde jade podía ver lo más profundo de ella o al menos eso creía.
Silenciosamente comprendió lo que quería decir y el gesto de Kiva al sacar el fustle de Doran. El aura rojiza de la Gremory se hizo presente mientras en su brazo acumulaba la magia de su familia, el poder que hacía orgulloso a los Bael. La Magia de la Destrucción.
Una enorme esfera roja con toques negros se irguió en la mano de la pelirroja creciendo en cuestión de segundos y con la mirada cubierta por su cabello la chica arrojo con rencor la masa de energía borrando por completo la estatua dejando solo un alma cristalina en forma de una luz, que intento escapar pero el imponente castillo de Doran hizo acto de aparición con el característico ruido de un cuerno persiguiendo al alma fugitiva y devorándola sin piedad alguna.
Luego de eso todo quedó en silencio. El séquito de Rias descansaban mientras Rías se mantenía al lado del castaño bajo la armadura, Juro por su lado se mantenía al margen de los adolescentes procurando darles un tiempo antes de retirarse al castillo junto con los demás.
Issei canceló su transformación revelando su cabello castaño y su mirada apenada.
-Gracias...- Fue lo que escuchó levemente a su lado, Rias tenía la mirada baja.
Ambos no sabían que decirse, el silencio se mantuvo, pero estaba lejos de ser incómodo. Ambos miraron hacia a la luna e Issei reunió valor para al fin hablar.
-Sempai, lo siento... Yo permití que se la llevarán...- inesperadamente fue callado cuando la pelirroja lo abrazo repentinamente.
-No... Te... Preocupes- Dijo levemente debido al daño en sus cuerdas vocales que aún persistía.
El castaño quedó sorprendido por esa acción y algunas lágrimas se asomaron en sus ojos. Los demás vieron está interacción con una sonrisa dispuestos a irse para dejar que ambos tuvieran un momento a solas y arreglaran sus problemas.
Jiro solo suspiro y se marchó, Kivat solo se mantuvo a una distancia prudencial.
Una situación peligrosa a salido bien pero este incidente solo era el inicio de algo más.
¿Estarán listos todos para lo que depara el futuro?
Esa respuesta está por verse.
Continuará….
