-¡Inuyasha! -gritó Kagome y el aludido que se despertó con semejante llamado, gruñó. Despegó la cara de su pupitre y la miró furioso. Ella ni se inmutó.
-¿Que carajos quieres ahora, mujer?-bramó. Era peor que una pulga, siguiéndolo y metiéndose en asuntos que no le incumben.
-Oí que te peleaste con unos chicos -La muchacha tenia las manos tomando cada lado de su cintura.
-¿Y? -sin tomar un poco de importancia a lo que decía, incluso poseía una pose despreocupada.
-No puedes estar golpeando a otros porque si...
-Feh, se lo merecían.
Estaban robandole el almuerzo a un enclenque, ademas de que lo habían despertado.
-Aun si se lo merecían, recién acabas de salir de una suspensión, ¿Quieres que te expulsen? -espetó furiosa y preocupada.
-Me importa un carajo -dictaminó bruscamente- ¿Y a ti que te importa? Métete en tus asuntos.
-Me importas-eso provoco un inesperado sonrojo en los individuos por la connotación de las palabras, pero fue fácilmente desviada al agregar con una ligera tos:- Me importa este asunto así que es mejor si aprendes a resolver las cosas con dialogo.
-¿Dialogo? No seas idiota -Kagome tenia una vena en su frente, apretó sus dientes.
-Tu eres el idiota, es una época civilizada. El dialogo tiene mucho poder y te protege de la expulsión mas que ser un estúpido agresivo que golpea a quien se le cruce. ¿Que te cuesta intentarlo?
Luego de decir aquello, Kagome se marchó furibunda. En los posteriores días, no se metió en sus asuntos mientras trataba de ignorarlo lo mejor que podía hasta que un aviso de que Inuyasha se había metido a otra pelea llegó a sus oídos, enseguida sus piernas se dirigieron hacia allí.
La boca se abrió gritando el nombre del chico. Muy sorprendida por lo que veía, él se giró, sonrió orgullosamente.
-¿viste? pude resolverlo con dialogo.
Kagome no lo podía creer, pero debía, Inuyasha lo había resuelto con dialogo. Su bate apodado: dialogo.
