Holaaaaaa esto fue para el cumpleaños de Reki ya soy una persona que necesita de alguna fecha para publicar por lo visto (? no hay más que decir del porqué he terminado esto por fin. JAJAJAJAJ Lo había puesto en otras plataformas pero olvide este y acá andamos.

Voy a despedir a mi yo del pasado que escribe los párrafos inconclusos y luego olvido la idea que quería poner.

TW: Tensión sexual sin resolver, diferencia de edad y no sé si considerarlo light grooming pero por cualquier cosa. No hay nada que se pueda clasificar en el R18 pero consideren que esto puede resultar con esos tintes.

Tdrk as always

Espero les guste y nos leemos en el final nuevamente.

Disclaimer: SK8 no me pertenece y sólo hago esto para entretener.


Bloom

Cuando se tiene un poco de tiempo libre y calma las personas suelen pensar en situaciones que hemos vivido, rememorando los momentos malos o buenos que hemos tenido y juzgando si nuestras acciones fueron las mejores. Tadashi lo hacía al menos, es por ello que mientras está sentado en un parque deja volar sus pensamientos.

La manera en la que las cosas se habían desarrollado al final le habían dejado satisfecho, su amo había podido recuperar el gusto sincero ante la actividad que era su desestresante y dejar de dañar a las personas que practicarán lo mismo, habían logrado salir libres de aquella embrollosa situación con los fondos.

Incluso había visto que su amo empezaba a relacionarse mejor con las demás personas incluso si no era su principal intención, la amistad que se quebranto entre Ainosuke, Kaoru y Kojiro se estaba haciendo nuevamente, claramente con notorias diferencias a comparación de sus años de juventud pero estaba surgiendo.

Así que solían pasar tiempo de vez en cuando con aquel extraño grupo que se había formado en S, Ainosuke disfrutaba de la compañía brindada así que él lo acompañaría, pero por alguna razón que no alcanzaba a comprender Tadashi, el chico pelirrojo parecía disfrutar de su compañía así que solía estar con él algunas tardes solamente compartiendo el tiempo en un parque.

Quizá pensaba en el fondo de su cabeza que era la compensación en lugar del dinero que el pelirrojo no acepto aquella vez, inicio como un favor en el cual le decía quería aprender de él, en su opinión no le costaba nada enseñarle en lugar de dejar que se lastimará como parecía ser de costumbre, o al menos eso había sido solamente al inicio.

Las cosas se pusieron distintas después de algún tiempo de realizar esa rutina, convivencias en distintos sitios, pláticas cuando ambos chicos de cabello azul platicaban juntos y los dejaban a ellos estar en cualquier sitio, aunque haya sido Reki quien le hubiera pedido iniciarán a verse solos no lo veía como una obligación o un favor más.

Realmente disfrutaba de estar solamente conversando algunas veces mientras veían a gente divertirse con sus amigos, otras incluso patinaba aunque no era durante mucho tiempo y el lugar siempre tenía que estar despejado si el pelirrojo quisiera ver eso. Pocas, pero también habían ido a comer a pequeños restaurantes locales.

Fue en ese punto, propiciado por ser observador y la convivencia constante, cuando empezó a notar que algo estaba sucediendo a su espalda y no de manera muy discreta, los sonrojos que a veces se postraban en las mejillas de Reki cuando notaba lo había captado observándolo fue lo primero.

Nerviosismo y tartamudeos otro indicador, el anhelo mezclado con júbilo que se posaba en toda su cara al quedarse más tiempo cuando lo pedía, las preguntas acerca de su vida privada y relaciones en especial, algunos comentarios que podrían haber pasado desapercibidos si no fuera por todo lo demás.

Seguramente el chico era una bomba de hormonas adolescentes y había desarrollado una fijación meramente física por un hombre mayor, cuando lo noto debería de haberle dejado en claro que aquello nunca iba a poder ocurrir de manera bien vista. Romper sus jóvenes ilusiones y explicarle que seguramente eran una malinterpretación de su admiración.

Pero sería una verdadera lástima perder aquellos brillantes ojos ámbar siguiendo su silueta de vez en cuando, las mejillas rojas dedicadas a su persona e incluso dejar de ser aquel en la cual los pensamientos del muchacho se verían volcados en ciertos momentos.

Dejarle paso a alguna persona joven para que disfrutará de aquello lo hacía sentir pena, el pelirrojo no parecía ser una buena dinámica con alguien solamente dulce que lo trate como si se fuera a romper en cualquier instante. Un buen chico que sea suave en muchos sentidos, inexperiencia de ambos que los hace crecer con un ritmo pausado.

Parece que quiere algo distinto, la manera en la que sigue buscando situaciones que se pueden considerar demasiado duras, su ligero enamoramiento por el secretario de ojos verdes pese a la manera en la que se conocieron y el poco cuidado que tiene consigo mismo.

El tener más experiencia tratando gente y viendo a distintas personalidades tener ciertas preferencias que no encajen con la apariencia que sustentan han hecho al secretario desarrollar un ojo bastante acertado en esa clase de cosas, enfermo, al menos eso es como lo clasificaban de vez en cuando.

No parece haber tenido la oportunidad de comprobar sus propios impulsos pero tal vez algo con el miedo a ser descubierto en una situación comprometedora, las palabras dulces y rudas al mismo tiempo, el masoquismo es algo en lo cual no dudaría en que el chico se pueda ver interesado.

Al menos es la mayoría de lo que piensa mientras ve al pelirrojo recorrer aquella pista de concreto, el calor resulta un poco atosigante con el ejercicio seguramente pero el muchacho no se ha quitado alguna prenda, además de lucir bastante entretenido incluso si su ritmo es lento, parece sentir su mirada porque voltea en su dirección.

Le dedica una sonrisa brillante antes de bajar el pie para detenerse, tiene el aliento levemente agitado y demuestra que sí se encuentra un poco acalorado por la manera en que se abanica con las manos. Corre en su dirección de manera veloz pero no se detiene a charlar con él, deja caer algo y sigue su camino mientras agita su mano de manera perezosa.

Tadashi suspira mientras afloja un poco su corbata y siente el reflejo del sol calentar un poco su piel expuesta, está bastante cómodo sentado en aquella banca de piedra y con una postura relajada y siente la leve brisa que no refresca mucho, el chico ha ido por algo seguramente y lo ha dejado solo ahí con su patineta encargada.

La observa y nota que está bastante maltratada, seguramente por el uso seguido que se le da, tiene la pintura descolorida y muchos rasguños en la parte baja de ella. Lo único que cambia son las llantas y eso seguramente porque las rompe o para probar distintas probabilidades en las carreras como lo ha demostrado.

De todas maneras siente que pega bastante con su dueño, llamativo y despreocupado a la vez, pero con ligeras sorpresas de cuando en cuando incluso si están a la vista. Parece poner un poco de su persona en cada patineta que hace, como si fuera una pequeña obra de arte en lugar de una herramienta que se desgasta con rapidez y la mayoría de patinadores usa indistintamente.

El secretario no quiere admitir que a veces se que queda sin palabras por la habilidad del muchacho, porque incluso si ha vuelto al skate sigue teniendo cierto repudio interiorizado. De todas maneras es meramente sorprendente que use conocimientos avanzados para su edad en un hobby, piensa en las necesidades de la persona a la que va dirigida, contempla las opciones y lo junta todo.

Sigue viendo el dibujo plasmado cuando el muchacho vuelve, se planta frente a él con una sonrisa plasmada en su cara y dos bebidas que debe de haber ido a comprar a la máquina expendedora, le entrega una fría lo cual es glorioso, Tadashi la abre con cuidado de no salpicar aquel líquido burbujeante y toma un trago que refresca su garganta.

El otro hace lo mismo y ve el movimiento que hace su manzana de Adán cuando traga, escucha el sonoro suspiro que suelta por la satisfacción del líquido y recibe una sonrisa ligeramente chispeante. Se sienta con pesadez a su lado y estira sus piernas, le parece se intenta relajar de alguna tensión que pueda tener en sus músculos.

Se asienta el silencio en lo que terminan sus bebidas, el pelirrojo balancea sus pies al ritmo de una canción que suena de manera lejana, es reciente y tiene un ritmo pegajoso, incluso el de cabello oscuro mueve un poco sus piernas siguiendo el compás.

-Me parece increíble la manera en la que Adam y tú patinan, tienen ese estilo y se asemeja a realizar un baile. Algún día quisiera imitarlos.- Rompe el silencio, la emoción pintando su voz de manera tan clara como el cristal.

Un comentario dicho al azar por estar influenciados por el ambiente, pero ha aprendido a ver entre líneas las señales que lo preparan para no ser tomado desprevenido, está acostumbrado a que sus silencios se llenen con cosas que están sucediendo en el momento pero probablemente han sido pensadas con anterioridad.

Estrecha los ojos sopesando, no ve ningún sentido en negarse ante la petición implícita, mucha gente no le gusta realmente la manera en la que lo hacen pero se sorprenden cuando lo observan por primera vez, además el muchacho es un buen estudiante en esas técnicas y bastante curioso.

Quizá si él no es la persona que le enseñe es capaz de pedirle a Ainosuke su ayuda, el joven de cabello azul se negaría y entonces el pelirrojo ocuparía a su amigo canadiense porque es más sencillo le acepten la solicitud en su lugar. Langa no se negaría a alguna petición de Reki, en especial si es con algo de skate.

-¿Quieres que te enseñe la manera de usar pasos de baile?- A veces se pregunta si el muchacho pelirrojo no es un manipulador en secreto, demasiado consciente de la manera en la que si deja el pensamiento en las personas pueden que acepten. La naturaleza del chico hace parecer todo demasiado inocente cuando quiere algo pero es tímido para pedirlo

Como si estuviera sembrando una idea y esperar que la persona piense es suya, una cara inocente y actitud inocente que lo enmascaran, pidiendo las cosas con sutileza. Puede que solamente lo esté sobre pensando y dando giros demasiado complicados.

-Sí, me encantaría.- El brillo en los ojos del otro al responder es obvio, Tadashi intenta ignorar el sentimiento similar a celos que se asienta en su estómago al pensar que otra persona puede obtener esas mismas reacciones con algo tan sencillo.

Quiere ahogar en su interior aquello, ser capaz de poseer su mente y cuerpo para rondar en la mente joven suena francamente posesivo, nunca ha esperado eso de alguna persona porque siempre ha tenido su lugar muy en claro, tener un perfil discreto e ir detrás para apoyar si se le necesita.

Los pequeños saltos emocionados del joven mientras ambos terminan de tomar su bebida, Tadashi quiere evitar seguir alimentando sus oscuros sentimientos de posesividad así que busca algo que lo distraiga, quiere detener los celos emergentes con otro tema.

Fija sus ojos en la patineta que había observado y habla de ello.

-Si haces patinetas ¿Por qué no adaptas la tuya?- Si bien es una duda que seguramente lleva un tiempo rondando en su cabeza, mezclada con las cosas que solemos olvidar porque no son trascendentes en el momento.

-Quiero poder conocer un poco más de técnicas para poder decidir si una se me ajusta, sin eso no haría diferencia- Contesta sin vacilación mientras ríe de manera juguetona, pero el tono de voz y las palabras amargas del final parecen ocultar algo.

Tadashi no tiene permitido indagar en aquella falta de autoestima de manera obvia, al menos no aún, el muchacho esconde eso con chistes y energía al por mayor, lo único que hace para apoyarlo por el momento es darle cumplidos discretos pero verdaderos.

Lo hace sentir merecedor del primer puesto, porque el pelirrojo es una buena persona que parece tener un desprecio intrínseco que hace pasar desapercibido, como una rutina de comedia mal ejecutada.

-Te diría si quisieras hiciera una para ti, pero no pareces muy interesado en cual ocupas- Continua al no recibir respuesta del mayor, encogiéndose de hombros como si fuera nada pero luce un poco apenado de mencionarlo.

Ciertamente Tadashi nunca ha tenido la necesidad de cambiar su patineta, los diseños no le parecen ser lo suficientemente relevantes para lo que lo quiere, se mantuvo alejado demasiado tiempo del skate para tener las viejas patinetas que tenían un poco de empeño a comparación de actualmente.

-Si me hicieras una no me negaría a usarla, probablemente- Ah, debería de admitir que siente un poco de felicidad en que el chico quiera darle algo pensado especialmente para él y que se haya fijado en un detalle tan insignificante como usar patinetas genéricas.

-Entonces la haré- Una enorme sonrisa de satisfacción se asienta en sus labios mientras dice eso, como si pudiera leer entre líneas los deseos del mayor. Vuelve a pararse y estira los brazos en dirección al cielo captando la atención de algunas personas que están por ahí también.

En especial hay personas que lo seguían con la mirada mientras realizaba algunos trucos sencillos, de la misma manera en la que los ojos verdes se quedaban fijos en la silueta del chico incluso si no estaba haciendo algo realmente complicado, sólo contemplándolo.

-¿Ya terminaste de patinar?- Su voz sale un poco menos casual de lo que le hubiera gustado en un principio, una clara intención de irse que el más bajo capta al instante por el breve destello de decepción que pasa por su rostro.

Sabe que al muchacho le gusta permanecer la mayor cantidad de tiempo ahí hasta que sea hora de volver a casa, incluso si no está haciendo algo. Normalmente lo suele invitar a comprar algo para comer en el auto de camino , pero quiere usar el tiempo que les resta en intentar prepararlo para lo que le va a enseñar en sus siguientes sesiones.

-¿Por qué lo preguntas?- Inclina la cabeza antes de agacharse a recoger su patineta que seguía abandonada en el suelo, sin ser consciente de el grupo de chicas que cuchichean alrededor y se dan codazos entre ellas.

-Te puedo explicar en el auto lo que necesitamos, hace un poco de calor aquí afuera.- Dios, es un mentiroso de primera categoría y debería de estar un poco avergonzado de usar las ganas de aprender del pelirrojo para alejarlo de las miradas ajenas.

El chico en ningún momento duda de su decisión, les ha ocurrido varias veces que la gente cuchichea acerca de ellos cuando los ve juntos. Prefieren evitar esas situaciones de antemano, los vidrios polarizados forman una barrera entre las personas que están dentro de aquel vehículo y el exterior. Además la promesa de aire acondicionado suena tentadora.

Es una pobre excusa en realidad, de alguna manera esa inocente intención fungía de pantalla para la satisfacción que se asentaba en el pecho del secretario, podía admitir que el menor tenía un atractivo interesante, así que es normal que más gente lo observe. Quizá sentiría menos ello si pudiera definir lo que ambos sienten con palabras y no solamente intuición.

Eso no quita que le ofusque un poco y decida alejarlo, casi se siente como un acaparador por querer mantenerlo en secreto. Es increíble como alguien tan brillante y amable como el pelirrojo pueda desencadenar sentimientos que rozan algo venenoso.

Caminan el poco tramo que es hasta el vehículo que está estacionado no muy lejos de dónde se encontraban anteriormente, la imponente presencia del castaño está más cerca de lo normal mientras caminan. Se deshacen de la basura que tienen en sus manos antes de entrar.

El mayor le abre la puerta, espera hasta que esté dentro para cerrarla y entonces puede dar la vuelta para entrar en el lado del conductor. Ninguno de ellos trae cinturón de seguridad en ese instante, el auto está estacionado y solamente les estorbaría.

Ambos en los asientos delanteros, la mochila del muchacho es colocada entre sus pies haciendo que mantenga las piernas ligeramente abiertas, la patineta en la parte trasera y para aligerar el ambiente prende la radio, va cambiando las estaciones hasta encontrar una que le agrade.

Están reproduciendo solamente canciones así que bajan el volumen de esta para que sea un murmullo suave más que nada, el chico se le queda viendo de manera fija ante la espera de la explicación. Ansioso y expectante se remueve las manos y es entonces que Tadashi se aclara la garganta.

-Para poder hacer eso debemos tener en cuenta la manera en la que estamos constituidos porque eso nos ayuda a tener mejor control de nosotros, también debemos desarrollar algunas habilidades para ello.-

Quizá sea el olor a shampoo ajeno inundando su auto, la privacidad, las ganas de monopolizarlo o el calor que ha hecho que su mente vaya a un ritmo distinto al normal pero piensa que una oportunidad perfecta se le ha presentado en bandeja de plata

No le costaría esperar unos cuantos meses para dejar de ignorar esas miradas nada discretas que le daba el pelirrojo de cuando en cuando, pero necesita saber primero si va a huir ante el primer contacto más sugestivo, sería realmente una pena si ese fuera el caso.

Sopesa sus opciones, los malo en cada caso y también lo que puede ganar en caso de que se preste a un contacto que deje en claro la dirección que quiere tome su relación, así que se arma de paciencia y toma el riesgo.

-Debes de saber que mantener una postura es correcto, por eso los hombros deben estar alineados si vas a girar de una manera rápida o puedes lastimarte al perder el equilibrio, en especial si vas a implementar algo como lo que suelo usar.-

Por la manera en la que los hombros de Reki están un poco inclinados hacia el frente se puede notar que el chico no tiene una buena postura bastantes veces, puede que sea por la escuela o incluso el tiempo que le dedica a arreglar y modificar las patinetas en su trabajo o de manera más personal.

O quizás está sobre pensando otra vez y al chico solamente le parece más cómodo curvar la espalda en lugar de mantenerse recto, bastantes personas jóvenes adquieren malas posturas y no piensan en corregirlas hasta que ya tienen un gran daño que les causa dolor en el futuro.

Cuando lo corrige no le parece que tenga algún problema en seguir erguido, así que sigue con lo que se supone debe de revisar, palpa la línea de los omoplatos antes de hablar. Su rostro siendo observado por los ojos dorados.

-Quizás sea por tu columna, hay personas que nacen distintas a nosotros y eso les es de mucha ayuda en los deportes.- Tadashi ha escuchado de ello además que hay estudios sobre eso, quizás puede que el muchacho no tenga el cuidado suficiente considerando todos los accidentes que le pasan.

Reki es bastante descuidado, ha notado que las competencias en S no son el único sitio donde su integridad física parece ser puesta a prueba, se ha enterado que también juega fútbol y que ha tenido algunas heridas en ese deporte, o incluso que se ha visto envuelto en peleas como el día en que tuvieron su primer encuentro.

Es probable que no deje sanar sus heridas correctamente y siga con ese estilo desenfrenado de vida, corriendo de un lado a otro y apenas debe dejar de estar limitado haga más cosas. De todas maneras si alguien le dice algo debe de ignorar esos consejos, el chico le podrá sacar canas de preocupación en el futuro.

-¿Puedes quitarte el saco?- De esa manera sería más sencillo poder vislumbrar lo que necesitaba comprobar, observa el fluido movimiento al despojarse de la prenda oscura y esta va a parar en sus piernas en lugar de dejarla en otro sitio. No le parece realmente importante siempre y cuando puedan seguir su trabajo.

El chico se acomoda las mangas de su sudadera amarilla que se habían torcido un poco en sus antebrazos, se nota que es holgada pese a que debe ocuparla debajo de su uniforme, oculta la figura del menor así que puede dificultar un poco la ayuda que le debe brindar, de todas formas está a punto de descubrirlo.

Cuando intenta agarrar el lugar donde se debe ubicar su cintura para pasar su mano a lo largo de su columna nota que hay un espacio considerable entre la superficie de la tela y los músculos que deberían de estar en ese sitio. Arquea una ceja ante ello, es más delgado de lo que esperaba en un principio.

-Creo que también es necesario te retires la sudadera también- Carraspea un poco al final de la oración, su mirada no se pierde el asentimiento de Reki antes de que suba un poco las manos que estaban descansando en su regazo y sujete el dobladillo de su ropa.

Si bien realmente está disfrutando la manera en la que el chico se quita las cosas, casi le hace difícil seguir concentrado en su anterior tarea en lugar de juguetear con él de manera directa. Tadashi debe mantener la cabeza despejada ante la pequeña muestra de piel que se está demostrando.

El muchacho asiente sin ningún problema, se desprende de su prenda amarilla con facilidad y por un momento Tadashi puede contemplar la piel de su abdomen, es más pálida que en sus brazos y cara, seguramente producto de las horas que pasa bronceándose, la mata de pelo rojo se ve ligeramente movida por pasar la cabeza a través del hueco de la sudadera.

De igual forma el chico tiene que acomodarse el pantalón que está ocupando, se puede vislumbrar la ropa interior que está usando en ese momento, por lo que desabrocha su uniforme y eleva un poco su cadera mientras lo jala a la altura de su cintura y abrocha en otro botón que está más cerrado a comparación del otro.

Demonios, eso fue erótico aunque lo haya hecho distraído.

La camiseta negra de manga corta que hay debajo de su prenda recién quitada no pertenece al uniforme que portan en su escuela, al mayor no le sorprende en lo absoluto considerando que siempre lleva aquellas sudaderas coloridas en lugar de su saco o algún otro suéter más tradicional y en colores discretos.

Rebelde y excéntrico, como si intentará demostrar su esencia de una manera distinta, intentando ser reconocible de manera física, incluso ignorando el colorido cabello que porta, pareciera que duda de si realmente era su persona algo interesante para los demás así que se conforma con una imagen así, una identidad construida.

Ahora que está en ropa más ceñida al cuerpo se puede vislumbrar su silueta, si bien el secretario estaba algo consciente de la diferencia que hay entre sus cuerpos, el espacio que ocupan sus caderas en los asientos es bastante similar pero los hombros de Reki son más delgados, incluso hay una ligera curva en medio de su torso, su cintura marcada de manera suave.

Quiere recorrer ese camino con su mano y ver como el pelirrojo se derrite ante su toque áspero, la saliva que se siente ligeramente densa cuando baja por su garganta al tragar, solamente dando un vistazo a los músculos puede pensar van a ser lo suficiente firme para que sienta que no se va a romper ante un poco de presión, pero también da la impresión de ser suave al tacto.

Puede notar la manera en la que sus brazos están definidos y los músculos se mueven debajo de su piel, no son demasiados pero se nota la definición en su físico. No muy delgado pero tampoco demasiado esculpido, es agradable a su vista, incluso imagina sus dedos hundiéndose un poco en la dermis bronceada y la imagen le hace sentir un cosquilleo ansioso en las yemas.

Tadashi se inclina y apoya su mano en la espalda del pelirrojo, la camiseta está ligeramente pegada a su piel y seguramente sea por el calor extra de la prenda que antes portaba y el ligero ejercicio que había realizado el adolescente previamente, no es ajustada realmente pero a comparación de antes le es más sencillo ver su espalda, busca el centro de ella y empieza a inspeccionar.

Siente las vertebras que se encuentran debajo de la piel , nota el ligero arco que hace la espalda de Reki cuando ahora apoya los dedos de manera más precisa y luego recarga su palma caliente por completo, cubriendo una superficie ligeramente considerable. Todo eso le demuestra que el chico en realidad luce más fuerte de lo que es por su actitud en lugar de su constitución.

Haciendo un movimiento suave y continuo, de manera vertical pasa sus palmas y la punta de sus dedos toca en algunos puntos que deben ser sensibles al menos en la mayoría de las personas, y por la manera en la que el chico deja escapar el aire él no es la excepción, la piel de los brazos se enchina a pesar del calor que sigue haciendo.

Intenta que su toque sea ligero como el algodón, temeroso que un movimiento en falso ocasione la huida del menor, como si fuera agua escapando por mucho que acune las palmas y las cierre con fuerza. Pero el pelirrojo parece en un debate mental consigo mismo, queriéndose alejar y permanecer con la misma fuerza.

Reki debe estar acostumbrado a dar contacto físico pero no recibirlo, casi parece alguien distinto a la persona llena de energía que se presenta normalmente, ahora está demasiado sumiso y se estremece un poco, muerde el interior de su mejilla y hay una mueca de concentración en su rostro.

Cuando el de ojos verdes nota que no hay nada irregular en la columna por fin deja descansar su mano en el hombro del más bajo, nota como parece relajarse un poco, destensa ligeramente su postura al suspirar y juega con sus manos, le llama la atención ese gesto y continua con todo ese acto de evaluarlo.

-¿Tienes algún problema en las articulaciones?- Solamente una negación con la cabeza que hace rebotar el cabello rojo de un lado a otro rozando la pálida mano. Parece apenado para hablar, con su rostro viendo en dirección al secretario de manera tímida intentando leer el serio rostro.

De todas formas la pena no le impide estirar los brazos, incluso antes de que se lo pidan, Tadashi hace un ruido satisfecho por eso antes de sonreír de manera fugaz haciendo que la expresión del menor se transforme rápidamente. El chico está entendiendo la dinámica y eso facilita un poco las cosas.

La sonrisa brillante que recibe a cambio debería enviar una punzada de culpa, lo único que obtiene en su lugar es el impulso de pellizcar las mejillas bronceadas que se han coloreado de rosa ante la visión de haber hecho algo bien y poder complacer al mayor, quizá darles un beso y notar como florecen brillantes camelias en ellas en lugar de las suaves rosas.

No lo hace, en lugar de eso toma las muñecas y recorre las pulseras que las adornan antes de girarlas lentamente, no escucha que produzcan algún sonido anormal, pasa sus palmas hasta llegar a los dedos del pelirrojo y la diferencia que hay entre sus propias manos le dan ganas de estrujarlas y no soltarlas.

Parecieran hechas para encajar entre ellas.

Estira con cuidado cada una de las falanges y luego dobla las uniones que están en ellas, ve el encogimiento en los hombros del pelirrojo cuando escucha el familiar chasquido que se hace al presionar los huesos y el aire en sus articulaciones truena. Parece desconfiado de ello y de todas maneras deja que el azabache continúe con su labor.

Si no producían algún sonido sabría que el pelirrojo se los juega como un reflejo por nervios, lo cual era de igual manera malo, mucha gente dice que eso te puede causar artritis o enchuecar los dedos. Ahora que sigue siendo joven no le tomaría importancia pero puede ser algo perjudicial, es por eso que Tadashi se alegra al notar que el pelirrojo cuida ese aspecto.

Cuando termina con sus manos y recorre los brazos indicando que gire los codos y hombros de igual manera, siempre acompañado de sus manos que le sirven de apoyo para cubrir el movimiento, por mucho que le agrade el contacto que está teniendo el chico y él en el carro debe de tener presente que esto también va a servir para poder ayudar al chico con una actividad que disfruta como es patinar.

Cuando ha terminado de inspeccionar la parte superior va a las piernas del muchacho, le pide si puede levantar un poco los pies y moverlos adelante, atrás y en círculos para que pueda escuchar si truenan, todo parece bien luego de repetir ese ejercicio varias veces. Es entonces cuando el azabache toma un poco de aire y se da ánimos a sí mismo por lo que va a hacer a continuación.

Acerca su mano hasta rozar la rodilla cubierta por el negro pantalón escolar, traza pequeños círculos sobre ella antes de abrir los dedos y rozar con su palma abierta la articulación, ve la manera en la que el chico mueve involuntariamente su pierna intentando mantener e intensificar el contacto. Así que el mayor cierra su agarre en torno a la extremidad.

La mirada de Reki se eleva al pálido rostro del otro que lo mira fijamente y capta el momento en que el oro líquido que se ve disminuido por el negro de las pupilas, los irises se llenan con veneno disfrazado de miel quemada, dulce al inicio pero dejando ese regusto amargo que anuncia la tragedia en puertas.

Se intoxica en la manera tan intensa que lo observa, hipnotizados en el aire que se carga conforme más tiempo deja la mano quieta, la vista de Tadashi se nubla un poco y oscurece el color, sabe que debe estar teniendo escalofríos pero de todas maneras ambos parecen estar atraídos como si fueran dos polos de un imán, relaja un poco su agarre para permitir el movimiento.

Toca de manera superficial los muslos ahora, sin ir más allá de la parte superior observando las reacciones que hace el otro, el movimiento involuntario de intentar cerrar las piernas y la manera en la que muerde su labio inferior como si estuviera batallando contra sus impulsos, su cara parece derretirse con grata sorpresa e inquietud, como si no decidiera cual tomar.

Ambos saben que no tenía sentido que subiera su mano, no había nada que pudiera fundir de excusa para ese atrevido movimiento. Solamente busca profundizar el contacto que han establecido, ocupado en erizar los nervios de la piel a través de la ropa.

Pero no hay rechazo, parece que necesita un momento para poder aceptar sus propias sensaciones y entonces toda la tensión que no parecía notar en si mismo se relaja, se desinfla contra el asiento mientras cierra los ojos y disfruta de la mano cálida que ahora recorre sus muslos de manera pausada, parece dispuesto a ronronear si le preguntas al de ojos verdes.

Le toma un poco de esfuerzo pero termina quitando sus manos del calor ajeno, le divierte un poco ver como levanta la cara y abre los ojos para buscar su mirada de manera inmediata, una petición silenciosa de que vuelva a realizar el contacto e incluso separa aún más sus piernas, dando acceso libre a que la mano serpentee entre ellas nuevamente.

Parece incluso preocupado de haber arruinado algo, Tadashi quiere tomar su rostro y besarlo hasta que el muchacho luzca arruinado y débil encerrado en su torso, ver que tan lindo resulta todo su rostro después de ello, todo diminuto y frágil entre su toque, un pequeño pájaro que le regala sus latidos mientras lo sostiene en la mano.

Pero la paciencia es una virtud con la cual está familiarizado, necesita hacer las cosas con cuidado o puede resultar siendo poco satisfactorio para ambos. Es por eso que ignora el picor que se manifiesta en sus yemas en favor de seguir poniendo al fuego lo que pueden continuar en ese carro.

-Lo siento, a veces olvidaba que la gente puede incomodarse.- La manera en la que comienza a negar para que no se preocupe por ello deja a una sonrisa tenue escaparse en los labios del mayor, el chico es demasiado lindo para su corazón.

-¿Quieres que mejor te continúe enseñando conmigo?- Como si hiciera eso con tanta frecuencia para poder decirlo, pero no es algo que el de ojos ámbar deba de contemplar en realidad. Sólo que no encuentra otra manera de hacer esa situación un poco más mutua, que el chico no sienta es el único expuesto.

Pese a que en realidad ya ha terminado con su escrutinio y el otro debe de saberlo, están en ese limbo donde terminar las cosas haría que no sean incómodas en el futuro, el pelirrojo no parecía disgustado con el acercamiento pero quiere su confirmación ante todo.

Aún así el muchacho parece demasiado sorprendido para poder estructurar alguna oración coherente y su boca simplemente se abre y cierra sin pronunciar nada. Sopesando entre el cálido toque que vuelva a sus piernas o poder tocar al otro, Tadashi espera paciente hasta que escucha la suave afirmación que sale de los labios temblorosos.

Dejando que el ambiente y las propias sensaciones del pelirrojo se asienten en su cabeza, también necesita causar una impresión con su propio cuerpo más por un orgullo que creía olvidado desde hace tiempo, Reki siempre hace que sensaciones de antaño recorran su cuerpo con una electricidad vibrante.

Cuando se quita el saco puede notar que los ojos claros no se despegan de su torso, quiere reír por la manera tan intensa en que está siendo observado pero un latigazo de estima propio se asienta sobre su piel demasiado fuerte. Es como si todo hubiera desaparecido de los barullosos pensamientos del skater y en su lugar estuviera la imagen del secretario por completo.

-Yo tengo algo de fuerza física, no tanto como Kojiro pero puedo soportar mi propio peso y el de una persona adulta quizás un poco más pesada que yo.- Su voz que es un tono normal en él parece sacar de su inspección a Reki que vuelca toda su atención en el rostro para no perderse eso.

Parece confundido porque el mayor sigue hablando del tema por el que se supone inicio todo, tiene un poco de decepción en sus rasgos como si no entendiera si en realidad ha interpretado algo mal y el otro solamente ha estado haciendo lo estrictamente necesario y su mente llena de hormonas ha malinterpretado todo.

-Aquí en los bíceps y piernas puedes verlo.- El chico traga saliva de manera audible, como si su boca estuviera cerca de desbordarse en caso de que no hiciera eso, enfocado en la manera en que el otro flexiona sus extremidades para marcar la forma de los músculos a través de las prendas. Incluso lo deja apoyar sus dedos de manera suave en su brazo.

Tomando la mano bronceada la apoya en su pierna cubierta por el pantalón negro de vestir y nota el sobresalto que produce en el estudiante, como si hubiera sido puesto directo al fuego y se quemará sin oportunidad de salvación. De todas formas no la retira y en cambio sus orejas se tiñen de rosa nuevamente, justo cuando parecía haber estado disminuyendo un poco.

Tadashi se aventura a ir un poco más hacia la cara interna del muslo y aprieta un poco su agarre haciendo que el joven haga lo mismo por como la tiene rodeada, la tela del pantalón se mueve un poco con el temblor de la mano más pequeña, la deja permanecer ahí sin buscar que recorra su extensión como había hecho con el otro.

Quiere dejar escapar una expresión que seguramente luciría un poco maníaca de lo mucho que el regocijo inunda su pecho, es solamente cuando levanta la vista y observa la manera en la que el rostro parece demasiado determinado a pesar de estar al mismo tono que su flamante pelo, lo hace dudar si va a hacer su propio movimiento o se levantará e irá.

Siente una presión asentarse en su pecho, hasta que la otra mano del chico se mueve para apoyarse en su rodilla libre e inclina el cuerpo a su dirección aprovechando el nuevo soporte, sus rostros están cerca y puede apreciar el sonrojo que inunda las orejas de Reki demasiado cerca, su sangre latiendo con fuerza en sus venas.

-No me molesta que me sigas mostrando con mi propio cuerpo.- El olor dulce a frutas de la gaseosa que se habían tomado lo golpea suavemente en la nariz, pestañas rojas de muñeca que enmarcan sus ojos dorados y lo miran esperanzados, drogado con todo lo que ha estado haciendo y anhelando más.

La propuesta le sorprende bastante, pensaba que el muchacho se encontraría tímido ante todo eso pero al parecer no es así. Le parece adorable y caótico en cierta medida, su mente se inquieta un poco ante esa visión, bebiendo la imagen privada que le es dada con tanta facilidad, el pelirrojo se remueve intentando acomodarse en su asiento otra vez.

-No tengo problema con ello.- Responde con su tono de voz ligeramente más grave, se siente como si alguien estuviera empujando todos los tornillos que mantienen su cordura aferrada a él.

Demonios, el chico es su jodida perdición.

-Debes usar tus brazos y piernas para apoyarte en todo ese proceso, depende también si sabes bailar un ritmo ya o si cuentas con alguna habilidad extra. ¿Tienes algo que te pueda servir para ello? Cualquier cosa física.

-Soy flexible- La voz sale delgada, un maullido apenas que parece exudar emoción ante lo que sea que va a ocurrir. El mayor deja salir una sonrisa casi felina y enfoca su vista en el menudo cuerpo que está a poca distancia.

Se inclina cada vez más, nota que el otro hace lo mismo hasta que ambos están cerca del borde de sus asientos con las piernas limitándolos de poder estar tan unidos como a ambos les gustaría. Una expresión aireada se aparece en la bonita cara del menor antes de que decida hace algo.

-Puedo mostrártelo.

Lo sorprende un poco cuando las piernas del chico se remueven en su lugar hasta que logra sacar una de su anterior posición, la estira en un movimiento que se ve complicado y deja espacio suficiente para que pueda recargarse en el espacio que hay en medio de sus muslos, invitándolo a reducir la distancia. Prueba su anterior punto con creces.

Tadashi no desaprovecha la oportunidad y de manera cuidadosa para no lastimar a ninguno de los dos se acomoda más a la orilla, siente el esfuerzo que es y en definitiva Reki es flexible para poder estar como si nada en un equilibrio precario, se encajan en el espacio intentando evitar la palanca que está en medio de los asientos.

-Wow, eso es bastante impresionante ¿Qué tan flexible eres?- La voz del adulto sale ligeramente ronca, tentando la situación se acerca con cuidado hasta que la respiración ajena le hace cosquillas en el cabello. Cerca del pecho delgado que se nota acelerado.

El olor de shampoo es bastante suave, su ropa está rodeada de fragancia de suavizante de telas y algo un poco ácido que debe ser su sudor. Respira demasiado cerca de aquel delgado cuello y sus fosas nasales son inundadas con algo que debe ser su esencia propia, es asombroso como apenas la tiene y quiere adueñarse de ella por la manera en que embota sus pensamientos.

Están demasiado cerca, aprovecha y al estirar solamente un poco su boca roza con sus labios el tendón marcado en la piel y disfruta francamente ver como la manzana de Adán baja con fuerza y seguramente el menor tiene el rostro ardiendo en rojo. la respiración se vuelve un poco más pesada conforme se acerca.

-Podría ser un poco más que esto si no estoy en un espacio así.- Su voz destila algo que envía un escalofrío en la columna del mayor, sus ojos desenfocados y todo se siente caluroso, los pensamientos racionales que debe de preservar salen corriendo en ese instante.

Caperucita busco demasiado al lobo esperando que este fuera manso, solamente que termino en sus fauces a punto de ser comida.

Las manos del mayor rodean ansiosamente la parte trasera de la cintura, cada vez más contacto entre ellos como si quisiera atrapar al pobre muchacho en sus brazos y no dejarlo escapar de lo que está pasando en el cada vez más cargado sitio. Pero no quiere que la culminación de ese acto llegue en ese preciso instante por más que se muera de ganas.

Todo se está escapando del control en las manos de Tadashi, este mismo seguramente, sus propias pupilas deben de estar en un tamaño más grande a comparación de siempre, debe de verse meramente aterrador ante el otro, como si fuera a devorarlo de un bocado. Cosa de la cual estaría encantado de hacer.

Pese a las ganas que tiene el mayor de besarlo el primero en inclinarse es el pelirrojo, rodeando el cuello del mayor con sus brazos y solamente rozando los labios, un toque más que un beso en sí. Tiene las mejillas encendidas y luce un poco cohibido en realidad, como si fuera el momento de estar más avergonzado.

Lo besa suavemente al principio, apenas un revoloteo que corresponde la suave presión que realizan los brillantes labios rosas, disfruta y saborea la inexperiencia que le regalan en ese preciso instante se separan y puede admirar la incredulidad que pinta los ojos ámbar, las manos de Reki se aferran con torpeza a la delgada tela de la formal camisa.

Parece claro que no ha tenido oportunidad de practicar, seguramente ha besado a pocas personas si no es que a ninguna en realidad. Tadashi puede enseñarle, ser su ayuda para practicar, marcar un camino que seguir, eso es lo que piensa cuando se separan brevemente, el aire hormigueando por lo cerca que permanecen sus rostros.

Ah, primeros besos que son dulces la mayoría de las veces así que Tadashi tiene el deseo egoísta de ser el primero en esta ocasión, pero también quiere ser recordado. Doblemente egoísta susurra su propia mente, no es como si no supiera que su poca falta de interés lo hace ser un poco más intenso con lo poco que llega a captarlo.

Se vuelven a acercar y el de ojos verdes empieza a marcar un ritmo demandante de manera progresiva, acostumbrándolo al contacto hasta que puede seguirlo de manera decente, tampoco es que pueda prender todo en un período tan corto. Tadashi recorre su mano por el costado del chico hasta que llega a la cadera y lo deja reposando en el hueso de ese sitio.

Se separan y juntan unas cuantas veces más, lame el labio inferior del pelirrojo pidiendo permiso para poder ingresar su lengua en la boca contraria, se lo permite de manera casi inmediata pero no hace uso de el bruscamente. Una caricia que hace la intrusión se sienta más amigable.

Todo es cálido y húmedo, siente la saliva y dientes del otro, intenta profundizar el contacto e iniciar un jugueteo con ambos músculos pero siente los dedos de Reki tambolirear en su pecho, cuando se separan deja bajar su mano hasta que está nuevamente en el mullido muslo de Reki, siente el calor ascender.

La manera en que su respiración agitada hace que sus labios ahora brillantes por la saliva sean el centro de atención en un misterio, pero ambos deciden seguir en lo que parece su nueva actividad favorita.

Ambos están un poco más necesitados con cada beso, siente como si tuvieran falta de contacto pese a que se encuentran tan juntos, así que Tadashi sube la mano y llega al pecho del más bajo y roza las protuberancias que son sus pezones, nota la manera en la que se sobresalta ante ello y un jadeo escapa entre el contacto de ambas bocas.

No aplica mucha presión, solamente son roces pero aún así puede sentir la dureza que se forma en uno de ellos así que cambia su punto de apoyo para hacer lo mismo con el otro y la satisfacción que siente al escuchar los gemidos que se entremeten en su sesión de besos es divina.

Todo es demasiado intenso por un instante, embriagado en el contacto inexperto que desesperadamente quiere seguir el ritmo que el otro ha marcado, sabe que le falta técnica por la manera en la que la saliva va recorriendo las comisuras de su boca y la manera en la que parece estar atrapado por todo lo nuevo.

Se alejan para permitirle al pelirrojo tomar aire, luce sofocado y un poco mareado, con sus ojos desenfocados haciendo que las pestañas rojas revoloteen en un intento de hacer pasar eso. La visión es entrañable y excitante a partes iguales, si Tadashi tuviera una cámara bien podría tomar una foto y enmarcarla.

Siguen en ese ir y venir en el que se sienten envueltos cada vez más, la manera en que se entremezclan los alientos y saliva, lo hinchadas que van a terminar sus bocas después y el contacto que parece dejar marcas visibles en todo, como si la misma aura cambiara ante las puertas que se abren.

En medio de otro beso lo muerde y nota el sobresalto, se traga el gemido ajeno de dolor que se estanca en su propios labios y quiere más de esos dulces sonidos que ha empezado a producir. Porque todas las reacciones que dé Reki, Tadashi las debería como un hombre sediento lo hace con el agua.

Se separan y notan un hilo de saliva uniéndolos, el chico parece batallar con sus propios pensamientos y se aferra desesperadamente al ya no prolijo cabello del azabache y que la ahora arrugada camisa. Tiene los labios ligeramente rojos e hinchados, los ojos brillantes y desenfocados, las pupilas expandidas.

Tadashi obliga a su mente a no distraerse en imaginar otra situación que lo pueda dejar tan perdido.
Aprieta su mano en el muslo ajeno, la cara interna se siente suave y cuando sube la mano el movimiento de Reki desacomoda las cosas que sostiene, nota el movimiento de las telas y con eso puede ver claramente la situación en la que se encuentra el menor.

Una ligera erección va creciendo en sus pantalones, tensando la tela negra del panrakón escolar. Al parecer se había puesto esa barrera de prendas buscando ocultar su emoción ante el contacto que han estado teniendo, ambos posan sus ojos en eso, el pelirrojo siente la cara empezar a enrojecer un poco más de lo que ya la tiene.

Esa es la señal de que no deben de continuar, el chico no trae un cambio de ropa y sería incomodo para él ir con el pantalón manchado de semen, especialmente si es su uniforme y puede quedar un poco decolorado después de lavarlo.

Juzga por última vez la apariencia que le regala en ese instante el espejo que está arriba, porque ambos están desaliñados en cierta medida con el pelo alborotado, los labios brillantes y esa necesidad de volver a acercarse como si el aire estuviera cargado de magnetismo. Intentará que no sea la única ocasión en la que su imagen se vea afectada por eso.

No tenía esa intención al estar en esa situación, pero de alguna manera el ambiente que estaba cayendo en ellos se había tornado con una tensión palpable, probablemente por lo cohibido que estaba el adolescente en ese diminuto sitio.

Deja su privilegiada posición aunque siente una ligera punzada de decepción por ello, incluso si no pensó que llegarían hasta ese punto en ese día el tener que dejarlo hace que su estómago se sienta vacío ahora.

La radio sigue tocando melodías que no tienen sentido en sus oídos, se han olvidado de ella, dejándola como sólo ruido blanco. De todas formas se separan y sienten el calor residual en todas las uniones que habían estado presentes.

La mano temblorosa que agarra su muñeca, el cuello rojo que hace juego con su cabello y la respiración un poco más pesada le indica que quizás es momento de detener ese juego, tampoco quiere aturdirlo demasiado y hacer que lo que sea que tengan sea incómodo las siguientes veces. O eso sería una excusa más creíble si no siguiera con una expresión depredadora pintando sus usualmente serios rasgos.

Quita la mano que estaba apoyada en la pierna del otro, intenta retroceder y acomodarse para ya no estar oprimiendo al muchacho y ve como se retuerce hasta volver a estar sentado de manera decente en el negro asiento del auto, vuelve a formar un bulto en su regazo con las prendas que se había quitado. Demasiado apenado ahora que la conciencia lo ha golpeado, su cerebro funcional nuevamente.

-Estas muy rojo ¿Tienes fiebre?- El secretario es el primero en hablar cuando nota que su rostro está normal de nuevo, pone sus frentes cerca y su palma en las sonrojadas mejillas, un poco más de tiempo y puede que gotas de sudor terminen trazando la piel colorada. Quiere tomarlo de manera brusca y estampar sus labios hasta que el aire escasee nuevamente.

-Puede que el calor me haya sentado mal- Terrible excusa considerando que el aire acondicionado está encendido.

Ambos lo saben pero fingen creerlo, desviando la vista casi nerviosos y tímidos, como si no hubieran estado haciendo nada en los últimos minutos.

Por supuesto, también se le puede denominar calor a esa situación también y entonces Reki no estaría mintiendo para nada, quiere reír ante la broma que ha hecho su mente en esa situación, pero no lo hace porque se siente un poco como el otro.

Tangente, visible y pesado en ese pequeño lugar, Tadashi quiere salir por miedo a que algo se descontrole aún más, que se arrepienta de llegar a algo fuera de los límites de una sesión de besos un poco más intensa de lo normal.

En algún momento se bifurco su primera intención que era evaluar sus habilidades y juguetear un poco, ahora es como salir de un trance, sus manos pican por volver a esa cálida piel, comprobar las texturas que tiene en el restro del cuerpo y grabar a fuego todo eso. Así que prefiere poner una distancia palpable.

-Cuando te sientas mejor puedes decirme y te llevaré a casa, de todas maneras ya se está haciendo tarde, iré por otra bebida mientras tanto. ¿Quieres una?- Recibe un asentimiento, abre la puerta y se voltea sólo un momento.

Finge no ver lo que el muchacho intenta esconderse nuevamente con su sudadera y el saco puesto en su regazo, sus orejas rojas o el estremecimiento cuando traza su mandíbula antes de irse. Seguramente cuando vuelva ambos podrán ir de camino a la casa del pelirrojo.

Pero hay una cosa se le escapa a Tadashi cuando ya está fuera del vehículo y cierra la puerta, la manera en la que las pupilas del otro se expanden y una sonrisa confusa se asienta en sus labios. Al parecer el pelirrojo ni siquiera necesitaba un plan, había obtenido el mismo resultado que estaba persiguiendo desde hace meses. El fantasma de los labios del otro sigue hormigueando en su boca.

El secretario espera sentado en la banca en la que había estado sentado anteriormente, el aire se siente ligeramente caliente cuando entra a su sistema y la bebida que ha comprado no le apetece en realidad pero debía alejarse de manera inmediata. Su cabeza estpa más despejada en ese instante.

-No es malo que te guste alguien más joven que tú, siempre y cuando sea un adulto ante la ley si quieres evitar problemas.- La voz de su amigo de la infancia y jefe en un recuerdo enterrado en su mente suena con fuerza.

Tadashi pasa su lengua lentamente por sus labios, si bien nunca ha sido una persona muy preocupada por un código moral y no es momento de empezar seguramente no quiere meterse en problemas, y menos causárselos a Reki, los engranajes de su cabeza girando con velocidad ante la realización de ciertas cosas.

No le ha rechazado, incluso le ha gustado por lo que pudo notar, actitud ansiosa ante perseguir el toque más experto que el suyo.

La sonrisa que se extiende en su rostro al pensar que dejo al muchacho solo en aquella privacidad es casi inquietante, hace expresiones bastante interesantes y cae en cuenta de que no le molestaría observar un poco más de ellas. Quiere verlo rogar y llorar por él hasta que su voz no de para más.

La caja de Pandora que había guardado de manera recelosa se ha abierto apenas en una esquina, pero parece suficiente para que salgan de manera rápida los sentimientos agradables y cálidos que se entremezclan con un deseo oscuro de romper al pelirrojo, marcarlo y armarlo una y otra vez.

Los buenos chicos terminan últimos, así que Tadashi se alegra de no serlo mientras la calidez del otro permanece fresca y latente en sus labios.


Por fin hemos terminadoooooo, que complicado fue mantener todo con tensión y enfocado en la indulgente excusa que hizo esto se pudiera realizar.

Por alguna razón ando muy interesada en la dinámica de esta pareja desde antes de que tuvieran interacción y experimentar de vez en cuando no está mal. Iba a ser pwp pero al final termino siendo una sugestión a futuro y más palabras de lo que había planeado lololol según yo sólo serían como mil pero tengo 0 autocontrol.

Puede que no tenga mucha trama si lo pensamos en realidad, pero son muchas palabras y eso me hace sentir feliz de alguna forma. Igual aquí con la especialidad de la casa, el age gap, quiero traer más de ellos en proyectos futuros.

Igual tengan compasión de Reki por andar de hormonal en el auto, el muchacho se hace la paja desde hace meses en nombre de Tadashi JAJAJAJAJJA

Espero les guste, si me dejan votos o comentarios estaría increíble (:
Hasta luego y espero que se encuentren bien.
Besooooos.