Disclaimer: Los personajes de Shaman King no me pertenecen, pero el argumento literario sí es de mi autoría.

ADVERTENCIA: Contiene LEMON.

Private emotion

- Sólo por esta vez… ¿Puedo pasar la noche contigo?

La pregunta quedó suspendida en el aire por unos instantes.

- Sí

La respuesta resonó segura, en un tono grave, ronco.

Escuchó el deslizar de la puerta, los pasos sigilosos y pudo sentir como un cuerpo delgado, descorría el edredón y se acostaba a lado de él; quedando espalda con espalda.

Un silencio profundo inundó la habitación, ¿Qué se suponía que debía hacer en una situación así? Supuso que su compañera de cama tenía pensamientos similares ya que tampoco se movía e incluso también parecía contener la respiración.

Tragó saliva, el dulce aroma junto con el calor del cuerpo de la joven que tenía recostada a su lado lo estaba poniendo nervioso. ¡Por Kami! En qué momento se le había ocurrido responder afirmativamente a la pregunta de la rubia itako. ¿Qué esperaba de todo esto? ¿De verdad sólo se trataba de dormir juntos?

Su cuerpo se tensó cuando la sintió moverse. Una descarga eléctrica recorrió toda su espina dorsal al percibir unas menudas manos rodearlo por detrás, abrazándolo. Sintió la respiración errática e irregular sobre su nuca, lo que le confirmó que ella estaba igual o más nerviosa que él; la diferencia es que Anna siempre había mostrado más iniciativa que él en muchos sentidos.

Su mente seguía debatiendo en qué hacer cuando sintió que ella se pegaba aún más a su cuerpo y sus manos comenzaban a moverse… suave, lentas… intentando sentir la piel que se escondía debajo la yukata.

Esa fue la señal que necesitaba, aunque precisaba comprobar que sus suposiciones eran ciertas; con una determinación inusual detuvo con sus manos varoniles el recorrido de aquellas suaves palmas.

Por un momento Anna dejó de respirar al sentir el firme agarre de sus muñecas y cómo Yoh separaba sus manos de su cuerpo. Recargó su frente sobre la espalda del castaño, tal vez había llegado demasiado lejos su atrevimiento; probablemente él no quisiera…

Advirtió como el cuerpo del joven se giraba para quedar frente a frente, instintivamente escondió su rostro ruborizado. Percibió su mirada profunda sobre ella, lo que provocó que ocultara aún más su rostro.

Se estremeció cuando él acarició con su dedo pulgar su mejilla y bajo hasta su barbilla, con suavidad elevó su rostro y la incitó con otro roce a que lo mirara a los ojos. Cuando sus rostros se confrontaron, ella tembló una vez más; Yoh le dirigía una mirada profunda y anhelante.

Su prometida se veía inusualmente hermosa, los rayos de luz provenientes de la luna se reflejaban sobre su piel blanca y sus rubios cabellos dándoles una apariencia plateada, sus ojos ambarinos centellaban con un fulgor especial y sus labios rojos, entreabiertos, le invitaban a invadirlos con los suyos. Pero… (menuda palabra que suele joderlo todo en la vida) necesitaba estar seguro.

- Anna- artículo con voz grave- ¿Estás segura de esto?

Por tercera vez en esa noche, ella quedó sin aire. Sus labios temblaron ligeramente, sin embargo, no tenía duda alguna de que deseaba ser besada, acariciada e invadida en su totalidad por el muchacho que tenía frente a ella.

- Sí – respondió sin titubear.

Una vez más los músculos del cuerpo del joven chamán se contrajeron ante la respuesta. No es que no la deseara o no quisiera tenerla entre sus brazos, todo lo contrario. No obstante, tenía miedo, miedo a no ser lo suficientemente hábil, a no ser capaz de complacerla, de producirle placer. Si bien, regularmente se daban besos y había habido ocasiones en que estos subieron un poco de tono, jamás se atrevieron a llegar a la siguiente base sobre todo porqué él no quería parecer un irrespetuoso o pervertido. ¿Cómo comenzar ahora?

La joven itako pareció adivinarle el pensamiento, una de sus blancas manos separó cariñosamente uno de los mechones de cabello que le caía sobre la cara empezando una suave caricia que paso por el rostro de su prometido, bajando por su cuello hasta llegar a la altura de sus pectorales; sus delgados dedos entonces se enrollaron en el collar de garras de oso y lo tensó para acercarlo a ella, al mismo tiempo que le dirigía una mirada cargada de deseo. Ese pequeño gesto tuvo la virtud de disipar las dudas de Yoh.

- Entonces… - pronunció roncamente, una vez más su mano acarició su mejilla- No hay vuelta atrás- sus dedos rozaron sus labios y su rostro se acercaba peligrosamente al de ella- Esta noche serás mi mujer.

Aquellas palabras resonaron en la mente de Anna, provocando que una oleada de un delicioso escalofrío naciera en su vientre y le recorriera todo el cuerpo. Fue entonces que Yoh unió sus labios con los suyos, iniciando un beso tímido.

La empujo con suavidad, descansando sobre el codo. Prosiguió besándola dulce y tiernamente, esperó hasta sentir que ella comenzaba a relajarse y acarició sutilmente sus labios con la lengua. Se despegó un poco y la miró, sonreía con los ojos cerrados. Cuando los abrió, la rubia elevó ambas manos hacia la cabeza del castaño, enredándolas en su cabello y empujándolo hacia abajo para volver a besarse, sus lenguas entonces se enfrascaron en una danza sensual que comenzó a llenar su cuerpo de ardiente deseo.

La boca de Yoh se despegó de sus labios para iniciar un recorrido de besos tiernos por la línea de la quijada de la joven, encontró su oreja y le respiró su aliento en ella, le mordisqueó el lóbulo y cubrió su cuello de besos y caricias con la lengua.

Anna gemía entrecortadamente debido a los deliciosos escalofríos que le provocaban las caricias de su prometido sobre su piel, quería más, necesitaba más.

Yoh regresó a su boca para una vez más besarla con pasión, esta vez su mano libre intentó deshacer el nudo de la yukata sin embargo no lo consiguió.

- Yo lo haré- susurró Anna, cuando le liberó la boca. Hábilmente soltó el nudo, la yukata cayó e Yoh jadeó.

- ¡Anna! - dijo con la voz llena de deseo, el músculo en su entrepierna se estremeció.

Nuevamente le besó apasionado y sumió el rostro en el cuello de ella, aspiró su delicioso perfume. Respirando fuertemente, se apartó, aspiró hondamente para tratar de dominarse.

- ¿Te encuentras bien? - preguntó Anna con preocupación.

- Solo que no pensé que te desearía así, de esta manera- contestó con voz temblorosa- Quiero que todo esté bien para ti.

- Todo lo que hagas estará bien, Yoh.

Él la beso de nueva cuenta, mas suavemente. Acarició su costado, sintiendo la redondez de su pecho, la depresión de su cintura, la curva de su cadera, la suavidad de sus muslos. Sus labios encontraron los nervios del cuello que le provocaron espasmos deliciosos a Anna. La boca cálida se topó con el hueco de su cuello, continuando su recorrido hacia sus senos y rodeó con su lengua la curva de uno. Hizo círculos cada vez más pequeños con su lengua, Anna jadeó al sentir que le tomaba el pezón con la boca y él sintió de nueva cuenta como su miembro palpitaba intensamente, queriendo salir de la barrera de sus boxers.

Su mano imitó el movimiento circular de su boca en el otro pecho, y sus dedos hallaron el pezón duro. En un inicio succionó suavemente, pero cuando ella tembló de placer, aumento la fuerza de succión. Anna respiraba con dificultad y gemía suavemente, por un momento pensó que se volvería loca ante todas esas nuevas sensaciones que le recorrían el cuerpo y le explotaban en la cabeza.

Yoh deslizó su mano, acariciándole el vientre, la cadera, cuando acarició la parte interna del muslo de la rubia, ella separó las piernas instintivamente. La itako se estremecía bajo el recorrido de su mano, lanzó un suave grito gutural cuando sintió cómo le acarició el pubis sobre la ropa interior.

Yoh gimió, súbitamente sintió una humedad caliente. No lo resistió y sacó en un movimiento rápido la ropa interior, acarició los rizos dorados del pubis, encontró entonces la pequeña protuberancia que era su centro del placer, y lo acarició firme y rápidamente. Ella se retorció con un éxtasis que jamás había experimentado. Con dos de sus dedos, el castaño penetró en su húmeda cavidad y aplicó presión hacia arriba, desde fuera.

Su boca dejó de jugar con los pezones de la joven y bajo juguetona por el abdomen, pasando por su ombligo. Al llegar al pubis, la miró. Anna respiraba por espasmos, su espalda curva, tensa, como si lo estuviera esperando. Le besó las ingles y siguió bajando, podía sentir como la chica temblaba. Cuando la lengua de Yoh alcanzó la parte superior de su abertura, la itako brincó dando un grito y cayó de espaldas gimiendo. Yoh abrió con delicadeza los pliegues y saboreo lenta y amorosamente, su lengua exploraba cada pliegue y cada borde.

Ella apenas si podía reaccionar, pero de algo estaba cien por ciento segura, lo necesitaba y con urgencia. Sus manos se enredaron una vez más en la espesa cabellera castaña del chico y le dio un leve tirón hacia arriba. Él detuvo su tarea para mirarla con los ojos nublados por el deseo. Ella mordió su labio inferior antes de jalar la ropa interior del chamán hacia abajo dejando al descubierto su virilidad que palpitaba anhelante, impaciente.

Un leve sonrojó coloreo las mejillas de Yoh al sentirse observado en total desnudez, pero ¡al diablo! Ella quería, él quería; a estas alturas el pudor estaba de más.

Cambio de postura para acomodarse y poder deslizarse entre las piernas de ella. Mientras guiaba su miembro hacia la fuente de calor que lo atraía como un imán apretaba los dientes en un esfuerzo por contenerse, tratando de penetrarla suavemente.

Anna se arqueaba para recibirlo, y entró: un gritó ronco que lo mantuvo quieto por un momento. En cuanto sintió que la respiración de su amada se restablecía comenzó a moverse con suavidad. Sintió entonces sus profundidades cálidas y húmedas, que lo abrazaban y lo envolvían, aquella sensación provocaba que su cuerpo se tensara y sus nervios le enviaran a su cerebro espasmos de delicioso placer. Se retiró un poco y volvió a penetrarla esta vez profundamente. Anna lo rodeó con las piernas para atraerlo aún más. Una vez más se retiró y al sumirse una vez más, sintió como aquella húmeda y ardiente cavidad lo acariciaba cuan largo era. Aquella sensación fue más de lo que podía soportar; volvió a embestirla una y otra vez, con abandono, sin restricciones, permitiendo darles rienda suelta a sus necesidades y al placer en forma total.

-¡Anna!... ¡Anna!- gritó.

La tensión estaba alcanzando la cima, él sentía como se acumulaba en su miembro, embistió una vez más; Anna arqueó todo su cuerpo sintiendo como se tensaban todos sus nervios y músculos. Ella gritó su nombre en medio de su orgasmo y él la penetró una última vez con el placer sensual de enterrar toda su virilidad en ella.

Durante un momento los gritos más profundos de él se mezclaron armoniosamente con los gemidos de ella mientras que arrebatos de un placer inexplicable se estremecían a través de ellos. Fue hasta entonces que con un alivió exquisito, cayó sobre ella.

Por un buen rato en aquella habitación sólo se pudo escuchar la respiración acompasada de ambos adolescentes. No podían moverse. No querían moverse, no querían que terminara, aunque sabían que así había sido. Permanecieron así un lapso de tiempo que se les antojó eterno: él sobre ella escuchando los latidos de su corazón, ella acariciando suavemente sus cabellos y espalda. Se habían entregado el uno a la otra totalmente.

Al cabo de un rato Yoh se desprendió lentamente y se recostó a lado de ella, rodeándola con uno de sus brazos, de manera que la cabeza de ella reposara sobre su pecho.

Ambos se encontraban satisfechos y totalmente relajados. Anna sentía el brazo que la rodeaba, los dedos que la acariciaban ligeramente, escuchaba el compás de los latidos del corazón de su prometido… no, después de esa noche, él para ella era su esposo. Aspiró el olor almizclado y embriagante de su piel y depositó un tierno beso sobre su pecho. Yoh acariciaba sus cabellos y de vez en vez depositaba besos sobre su frente y coronilla.

Sabían que no había necesitad de romper aquella calma, así sin palabras, tenían la certeza y la seguridad de los sentimientos del uno por el otro. Hoy más que nunca la frase "nada se necesita decir" tomaba más fuerza y significado que nunca.

FIN

¡Hola! Wow, ¡qué calor! Dios mío hacía millones de años que no escribía algo así, pero no me pude contener, desde el lunes 9 estoy trabajando en este one shot. No pude evitarlo después de ver el capítulo 13 de Shaman King doblado al español latino, no sé a ustedes, pero a mí siempre me ha gustado la voz de Gabriel Gama como Yoh. El punto es qué, me llama la atención que tanto en japonés como en español el "Sí" de respuesta de Yoh sea una octava abajo, se me hace muy sexy jajajaja, por lo que me vi en la imperiosa necesidad de escribir esta primera vez de mi pareja favorita. Espero sea de su agrado y espero no ofender a nadie, trate que fuera lo más erótico posible, aunque puede que no lo haya logrado. Cuídense mucho. ¡Feliz vida!