Buenas buenas! Hola a todxs! Como han estado?
Regresé con un pequeñísimo drabble para el reto del grupo de Imaginación Fanfiction. UwU.
La verdad es que el ship antes me agradaba mucho, pero con el tiempo lo he dejado (la verdad que en mi corazón solo hay lugar para NaruHina) y aunque el ship en sí no me inspiró mucho, no quería dejar pasar el reto porque esta vez, nos tocaron canciones. Y la mía me gustó muchísimo.
Stay with me, de Miki Matsubara.
Disfruten!
Y ahí iba él.
Su cabello negro ondeaba con el viento, igual que su capa. La manga de su camisa también volaba, ante la ausencia del brazo que ahí yacía.
Estaba algo rota por su partida. Sin embargo, al mirar a su derecha, la sensación se difuminó un poco.
Quédate conmigo.
Ahí, a su lado, estaba su maestro. Su compañero. Su segundo padre.
En su chaleco verde, el cual llevaba aunque fuera ya un Hokage hecho y derecho, un líder; estaban las familiares manchas de café.
Ella sabía que lo tomaba con regularidad. Como el líder que era, - y de toda una nación – debía mantenerse siempre despierto y atento.
Y miraba con dolor la partida de su alumno.
Siempre que miro atrás te veo ahí.
Sakura recordaba como, cuando ella lloraba desconsolada en su habitación, - ya que su amor había sido encarcelado temporalmente-, su querido maestro tocaba su ventana a la media noche, intentando cerrar el agujero en su corazón.
Quédate conmigo.
Y esa tarde, cuando ambos vieron a Sasuke marchar por el mundo, se miraron el uno al otro.
Maestro a alumna. Alumna a maestro. Y sabían que se curarían el uno al otro.
El amor fraternal podía curar corazones rotos por amor romántico.
Cuando veía hacia atrás, lo sentía ahí.
Animándola. Dándole esperanzas de que Sasuke volvería. De que todo sería como cuando eran unos mocosos de doce años. Lo recordaba abrazándola, cargándola en sus brazos después del ataque del peli negro, en el que casi la había matado.
Lo recordaba vagamente enfurecido con Sasuke por no corresponderla, por no amarla. Y por no respetar su vida.
Pero ahora estaban ahí. Juntos. Sasuke la amaba y regresaría por ella.
En los ojos de su maestro se reflejaba su amor y cariño, su respeto hacia ella. Su aprecio. Su orgullo. Porque él la había hecho. Él la había formado y la había acunado en su equipo.
Mientras Sasuke se iba, Kakashi se quedaría.
Quédate conmigo.
-Lo sabes, ¿verdad, Sakura? Volverá. Pero tal como yo te quiero, nunca nadie más lo hará. Siempre serás… mi pequeño cerezo.
Fin
