TODO EL MÉRITO Y RECONOCIMIENTO A LAS CREADORAS Y AUTORAS DEL MUNDO CANDY CANDY MISUKI E IGARASHI.

AMARTE MÁS QUE NUNCA.

Capítulo 9.

SOLO TÚ Y YO.

Stear trataba de sonreír en medio de toda aquella angustia que sentía al escuchar las detonaciones de los cohetones que iluminaron el cielo nocturno francés, desde donde estaba, Albert vio el gesto que hizo su sobrino y bajó corriendo las escaleras de la entrada de la mansión O'Brien, Candy corrió tras él y al sentirse perseguido se volteó deteniéndose y con suma dulzura posó sus manos en sus hombros.

Amor… necesito ir con Stear… debo hablar con él en privado – Candy asintió.

Algo le pasa – era una afirmación más que una pregunta – ve cielo – Albert sonrió al escucharla y cuando llegó hasta Stear lo alcanzó tomándolo del brazo.

Stear… – a su tacto él estaba tratando de controlar un poco el temblor de su cuerpo – contrólate…sé lo que sientes – lo apartó un poco de Patty y la abuela Martha – todo estará bien… te lo aseguro – sacó una pequeña botella de whisky y lo animó a que tomara, el poco color que había perdido lo recuperó y embozó una sonrisa.

Gracias Albert…

Cuando regreses platicaremos ¿te parece? – Stear asintió – y si es necesario estaremos aquí contigo si así tú y Patty lo desean… Patty – llamó a la joven – por favor… no importa la hora ni la distancia… cualquier cosa háznosla saber – por un momento Patty no entendió la petición de Albert, pero cuando tomó la mano de Stear supo a que se refería y asintió – suban al auto ¿o quieren perder su viaje? – ambos negaron con la cabeza y así como estaban se abrazaron los tres.

Gracias te tomaremos la palabra – y con la ilusión de un futuro emprendieron su viaje que los llevaría a experimentar su vida de casados, viendo como Albert ofrecía su brazo a la abuela Martha para regresar a la mansión.

CRAIGROWNIE HOUSE INVERNESS.

Una semana después de la boda llegaron a la propiedad de los Andley, ambos se sentían cansados pero felices, sabían que tendrían el mínimo de personal, Albert se encargó de que así fuera.

Permíteme amor – bajó el auto que el mismo manejó y al hacerlo aspiró el aire húmedo y regalándole a sus ojos el paraíso al que llegaron, rodeó el automóvil y muy galante abrió la portezuela ofreciéndole la mano su esposa – bienvenida a casa mi amor – al bajar Patty circundó con su mirada los alrededores de la propiedad.

Stear… esto es hermoso – sus mejillas sonrosadas por el frío le daban un aire divino.

¿te gusta? – Patty asintió – le pedí a Albert que nos prestara ésta propiedad… cuando éramos niños papá y mamá nos traían muy seguido… eso fue antes de que ellos le dieran la custodia a tía Elroy… ¿te importa que esté un poco alejada de la ciudad?

No… es perfecta – sonriéndole y besando su mejilla, un hombre mayor se acercó a ellos saludándolos con propiedad.

Sr y Sra. Cornwell bienvenidos a Craigrownie… permítanme por favor – llamó a dos de los mozos para que llevaran el equipaje.

Buenos días Sam… ¿Cómo haz estado? – le dio la mano.

Buenas tardes… bien señor Cornwell – correspondiendo al saludo, Stear sonrió entendiendo la actitud del hombre.

Le presento a mi esposa Patricia – ella de igual manera lo saludó con afecto.

Stear me ha platicado mucho de usted… por favor… llámenos por nuestros nombres… llámeme Patty…

Sra… – lo miró un tanto afligido.

Por favor… queremos sentirnos en confianza y usted es alguien importante en la vida de mi esposo ¿Cuánto personal se ha dispuesto? – el hombre asintió un tanto apenado.

Cuatro seño… – Patty lo miró con intención – cuatro Patty – haciéndolo sonrojar.

Así está mejor…

Pasen a su casa… acá afuera está muy frío… se les ha dispuesto la recámara principal, así como también lo que solicitó el Sr. Andley – ambos se miraron extrañados, pero no dijeron nada, era más el cansancio que sentían que mejor subieron las escaleras y antes de entrar Stear la cargó entre sus brazos.

¡amor! No creo…

Es la tradición… tu madre me lo encargó hasta el cansancio – besándole los labios – y para mi es un placer – Patty lo abrazó sintiendo un tanto de pena pues Sam iba atrás de ellos y cuando entraron el mayordomo se dirigió al personal.

Florence guía a los Sres. Cornwell a sus habitaciones – la mujer les sonrió adelantándose a ellos y subiendo las escaleras y con prisa abrió la puerta de la recámara y los recién casados entraron.

Sra. Cornwell todo está dispuesto como lo ordenaron ¿desean que les suba algo de comer?

¿quieres comer mi amor? – Stear negó con la cabeza sin dejar de verla y lo hizo hasta que la mujer cerró la puerta y suspirando volvió su rostro a ella – permíteme – haciendo que Stear la pusiera de nuevo sobre sus pies quitándole el saco, él se acercó a la chimenea para avivar el fuego.

Casi había olvidado lo que era sentirse de nuevo aquí…

¿a que te refieres? – caminando juntos a la ventana.

Por el clima… está haciendo mucho frío y siempre está nublado… a veces no sabes si es de día o de tarde – señalándole el reloj – son casi las cuatro de la tarde.

Quisiera darme un baño y descansar – abrazándolo por la cintura.

Bien… tómate tu tiempo iré a hablar con Sam… amor – ella volteó a verlo - ¿te importaría si nos quedamos nada más con Florence y la persona del aseo? No quiero a todo un ejercito deambulando por los corredores… quisiera – se frotó las manos tratando de regalarse un poco de calor.

¿Qué amor? ¿Qué quieres?

Estar solo contigo – ella le sonrió abrazándolo por el cuello y besando sus labios.

Entonces pídeles que vengan una vez a la semana – él abrió grandes los ojos.

¿segura?

Claro amor… soy lo suficientemente capaz de atender una casa ¿acaso crees que soy inútil? Solo quiero que seamos tu y yo…

Por supuesto que no eres una inútil – regresando a ella – es solo que no te imaginé haciendo los deberes de la casa – la abrazó por la cintura pegándola a él robándole un gemido – Te amo – se inclino hasta sus labios para besarla con pasión.

Te sorprenderás amor… creo que son una de las cosas que más disfruto… cuando Candy vivía con Albert en la casa magnolia me di cuenta que cuando algo te gusta hacer simplemente lo haces sin lamentarte.

Patricia Beatrice Cornwell cada día amo algo nuevo en ti – y salió con una alegría renovada en su rostro y para cuando regresó ella estaba dormida en la amplia cama, se acercó a ella y besó su sien, se quitó la ropa y se dio un largo baño… cuando terminó bajó a la cocina y regresó con varios platillos poniéndolos sobre la mesilla cerca de la chimenea para que no se enfriaran y fue hacia ella, con sumo cuidado se colocó a su lado abrazándola, su suave perfume lo hizo caer en un sueño profundo, ya estaba oscuro cuando despertó y se vió solo, la tenue luz del fuego iluminaba la recámara, su vista borrosa no le permitió enfocarla de inmediato, se puso sus lentes y la encontró leyendo frente a la chimenea.

Creo… creo que dormí mucho tiempo – Patty lo volteó a ver sonriéndole y ofreciéndole su mano

No amor… ambos estábamos muy agotados y necesitábamos descansar… ven siéntate junto a mí.

Traje algo de comer… yo mismo la preparé… y creo que ya se enfrió

¿de verdad? No creo… Pensé que Florence… – acercándose a la mesilla – ¿Dónde aprendiste a cocinar? Se ve delicioso.

¿Recuerdas cuando te dije que en el barco me ponían a pelar la verduras?... bueno pues ahí aprendí… ven… quiero que me des el visto bueno… pero antes – tomó una botella de vino – brindemos por nosotros – sirviendo dos copas y ofreciéndole una a ella – por ti mi amor…

Por nosotros… – chocaron sus copas y bebieron regalándose el brillo de sus ojos que los iluminaba a ambos, Stear le sirvió algunos bocadillos y fue a sentarse junto a ella, ambos se alimentaron usando sus manos y de cuando en cuando se besaban… todo lo sentían tan diferente… tan intimo que no supieron en que momento estaban sentados en un sillón, ella sentada en su regazo besándose algunas veces con ternura otras veces con pasión, Patty se puso de pie frente a él desanudando la cinta del albornoz de seda blanca que la cubría, Stear la miraba con la boca abierta… de repente su lengua la sintió seca, alargó sus manos hasta cerrarse en la estrecha cintura de ella y ante ese tacto Patty gimió acercándose más a él haciendo que la fina bata cayera hasta sus pies revelando un hermoso camisón traslúcido, el corazón de Stear comenzó a palpitar como si estuviera corriendo una maratón.

Patty… estás hermosa – se levantó y tomó su rostro con ambas manos agachando la cabeza buscó sus labios para besarlos, la miraba con amor… con la ansiedad de ya no querer estar sin ella… quería recordar cada momento… cada caricia… cada beso, ninguno de los dos fue consiente al momento en que el pudor ya no era parte de ellos, la abrazó por la cintura sin despegarse de sus labios – te amo – le decía mientras recorría a besos su rostro, la tomó en brazos y la llevó hasta la amplia cama de dosel sentándose con ella encima de él… el adorable sonrojo de las mejillas de su esposa lo enardecían a un punto de querer poseerla en ese momento pero se hizo de todo su autocontrol para adorarla un poco más, en la inexperiencia de ambos ella se limitaba en abrazarlo por el cuello y jugar con su cabello un poco más largo de cuando se lo cortó… hubieron momentos en que los nervios los hacían chocar golpeando sus frentes riendo una y otra vez.

Te… ¿te gusta? – le preguntó separándose de él y poniéndose de pie.

En ti… todo es hermoso… te ves bellísima – parándose frente a ella… Patty puso sus manos sobre los hombros de él y bajándolas muy despacio comenzó desabotonar el pijama de su esposo… su respiración por lapsos cortos se hacía más rápidas y en otros casi le faltaba el aire haciendo que sus pulmones aspiraran aire en suspiros largos, cuando ella logró quitarle la camisa algunas marcas se revelaron ante sus ojos y atraída como un imán besó cada una de las heridas, él comenzó a desanudar el lazo del fino camisón, y en cada centímetro de piel que descubría iba dibujando caminos húmedos hasta llegar de nueva cuenta a sus labios color cereza – me toca abrir mi regalo – haciendo que ella sonriera y agachara la cabeza, el la tomó de la barbilla besando de nueva cuenta sus labios quitándole la fina tela dejándola en ropa interior… sus manos viajaron por sus delgados brazos… no se cansaba de besarla, nada le impedía que sus cuerpos estuvieran tan cerca como nunca lo habían estado, por momentos en su ansiedad de recorrer con sus manos todo su cuerpo acariciaba su espalda rozando sus nalgas en caricias atrevidas… el calor que sentían comenzó a empañarles los lentes, él se los quitó a riesgo de mirar tan solo su silueta pero en ese momento nada importaba porque ella ya era parte de su ser, la cargó hasta ponerla sobre la cama pero en ese pequeño trayecto hizo que la cabeza de su esposa chocara con uno de los postes de la cama.

¡Aaaaay! – le dijo sobándose la cabeza.

Lo… lo siento amor… ¿te lastimé? – ella al ver lo apenado que se sentía comenzó a carcajearse.

¿de que te ríes? – estaba serio.

Mi amor…recuerdas cuando estábamos en el San Pablo y chocamos nuestras frentes mientras bailábamos? – Stear sonrió con añoranza… creo que sin lentes ambos somos un desastre – haciéndolo reír a él… y así como estaba le quito la poca ropa que le quedaba descubriendo así su hermoso cuerpo, se colocó sobre ella y sintió como las pequeñas y traviesas manos de ella se aventuraron bajo el pantalón de su pijama estrujándolo por momentos, sus labios se buscaban en ese frenesí por saciar su pasión atreviéndose a bajar un poco más por su anatomía… llegó hasta sus pechos y dos botones endurecidos lo recibieron, él besaba y succionaba a partes iguales y eso le encantaba – ¡Dios! – y se hincó ante ella quitándose los pantalones y los calzoncillos dejando en libertad a su endurecido miembro colocándose sobre ella sin aplastarla, con una de sus manos tomó una de sus piernas y la abrió para él, tocó su hendidura pasando sus dedos por esa línea de piel virgen y como un impulso lo llevó a su nariz aspirando el aroma de su esencia – te amo Patty… mi amor… mi todo – la tomó el rostro mirándola a los ojos – dime si te lastimo – ya no soportaba la presión de su pene y aleccionado por lo que Albert le dijera entró muy despacio, los pies de ella rosaban sus muslos y por momentos se cerraban abrazándolo por la cintura para que él profundizara la penetración, él colocó sus codos a cada lado mientras veía el rostro de ella, y de ahí en adelante la naturaleza y el deseo de ambos se encargaron de regalarse hasta el momento en que él traspasó la barrera que le impedía hacerla completamente suya…

Stear… – lo separaba un tanto de ella – duele…

Lo siento amor – y se quedó muy quieto por unos minutos mientras besaba sus ojos, sus mejillas y sus labios, y a partir de ese momento ambos marcaban el ritmo de su deseo… la cadencia de sus movimientos los estaba sobrepasando, ambos se estaban disfrutando, los gemidos, besos y palabras de amor los llevaron al éxtasis, él se quería llenar de ella y mientras se liberaban en su orgasmo a Stear le pareció ver que ella resplandecía de deseo y satisfacción cuando la llenó de su simiente.

Momentos después de la entrega él mismo preparó la tina prendiendo algunas velas y fue hasta ella, se sentó a su lado acariciando su brazo.

Amor…

Mmmm – la levantó entre sus brazos y la llevó al baño – mi vida te he preparado el baño, ella apenas era consciente y algo somnolienta terminó de despertarse.

Amor… ¿Por qué no me dijiste?

Ven… te ayudaré…

Entra conmigo… – alargándole la mano, él simplemente no se podía resistir a su encanto, dentro de esa tina de porcelana uno frente a otro con las piernas entrelazadas en sus cuerpos estaban conociéndose y reconociendo con besos como territorio propio cada centímetro de sus cuerpos y hasta que sintieron que el agua se enfrió salieron compartiendo mil te amos, cuando entraron a la recámara el alma le cayó a los pies de Patty al ver la mancha de sangre que daba cuenta de su virginidad e inmediatamente tomó las sábanas haciéndola un bulto colocándola en un cesto, fue hasta un baúl pero no encontró nada se dio la vuelta y su esposo ya estaba poniendo sábanas limpias… ella lo miró y se acercó a él acariciando su mejilla.

Te amo

Pasada de la media noche se buscaron una vez más y así como momentos antes los besos abrieron camino al deseo más sublime de su amor, cada encuentro que tuvieron superaba al anterior y cuando terminaban se miraban a los ojos prometiéndose en silencio estar ahí por y para siempre.

Hola chicas… un nuevo capitulo… GRACIAS por sus mensajes, ha sido todo un placer como esta historia sin planearla fluyó hasta éste capitulo, si Dios lo permite nos leemos en el próximo.

saryfan.

Guets1.

Julie-Andley-00.

Mía811.

Carol Aragón.

Ale.

Guets2.

EveR Blue 1.

Mil GRACIAS.