TODO EL MÉRITO A SUS CREADORAS Y AUTORAS DEL MUNDO CANDY CANDY MISUKI E IGARASHI.

AMARTE MÁS QUE NUNCA

Capítulo 10.

2 + 1 = 3

Todas las mañanas despertaba embelesado en la belleza de su esposa… no se cansaba de amarla… de amarse… y cada día que pasaba tenían un motivo diferente para admirarse.

Buenos días Sra. Cornwall – dándole besos por todo el rostro ella pestañeó ante la amorosa intromisión de su esposo.

Buenos días mi amor – abrazándolo por el cuello, él se puso sobre el cuerpo de su esposa – ¿saliste a cabalgar? – él negó con la cabeza.

¿me quieres acompañar? Aún tenemos tiempo… no ha amanecido – ella le sonrió besando sus labios.

Sabes que si, me encanta estar contigo ¿Qué hora es? – rodó sobre su cuerpo y se sentó en su regazo.

Cerca de las cuatro de la mañana…

No me perdería por nada del mundo un amanecer contigo – él la tomó de su rostro besándola con pasión, se separó de él mirando esos hermosos ojos azules – te amo.

Esperó por ella hasta que se cambiara y bajaron a las caballerizas, Florence los esperaba con una pequeña canasta que él amarró a la montura del caballo.

¿y mi caballo? – preguntó un tanto extrañada.

¿te molestaría compartir el mío? Hace frío y quiero tenerte junto a mí – ella le dedicó una amplia sonrisa.

Quiero compartirlo todo contigo mi amor – él le puso sobre sus hombros el tartán de los Andley, arrebujándose un poco más tratando de calentar un poco más su cuerpo.

Te amo tanto… es increíble los cambios que hemos tenido, que a dos meses de nuestra boda no puedo creer que seas mi esposa… hace poco deambulaba por las calles de París… y ahora míranos… estamos donde debimos estar siempre – la abrazó por la cintura pegándola a él.

Créelo mi amor… todos los días doy gracias a Dios por tenerte a mi lado… eres todo para mi – él rodeó su cuerpo con sus brazos entregándole una vez más su corazón… ¡se sentía tan bien estar entre sus brazos! – vamos – la ayudó a subir – no quiero perderme éste amanecer – subiendo tras ella… cabalgaron hasta llegar a la orilla de Loch Ness disfrutando la gélida caricia del aire que tocaba sus rostros.

Hemos llegado – tantearon un poco el camino pues aún estaba oscuro y se dirigieron a una fogata improvisada que estaba en la orilla empedrada del lago.

Joven Alistear buenos días – tomando las riendas del caballo e iluminándolos con la débil luz de la antorcha.

¿Sam?

Buenos días Sra. Patricia – ella hizo un gesto sin que nadie lo notara debido a la oscuridad.

Buenos días Sam… ¿me podrían decir que pasa? – dirigiéndose a ambos hombres un tanto curiosa.

No pasa nada mi amor… le he pedido a Sam que me ayudara a improvisar éste lugar para ver el amanecer contigo – ella simplemente se derretía mirándolo embelesada – gracias por todo Sam dirigiéndose al mayordomo – el hombre se retiró y cuando quedaron solos Stear tomó de la mano a Patty llevándola hasta donde se había un amplio sillón con grandes almohadones – siéntate amor – ella lo siguió y ambos se sirvieron té para calentar sus cuerpos – ¿sientes frío?

Si… un poco… – le castañeaban los dientes.

Ven acá – aventando un par de leños a la fogata, la abrazó llevándola hasta el sillón, él se recostó poniendo el cuerpo de su esposa sobre el de él cubriéndola con otra frazada – ¿así está mejor? – ella asintió deslizando sus manos bajo la ropa de él.

Siempre estás calientito…

Tu me pones así amor – le dijo sonriendo viendo como el reflejo del fuego iluminaba sus cabellos castaños – te ves hermosa con el cabello largo – quitándole el lazó de seda que sostenía su cabello.

¿te gusta?

Todo me gusta de ti – acunó su rostro entre sus manos y comenzó a besar sus mejillas… sus ojos… su frente y sus labios con pasión, convenciéndose a si mismo que solo ella lograba ese efecto en él, todo se prendía cuando el hermoso cuerpo de su esposa estaba cerca de él – te amo tanto – con paciencia comenzó a desabotonar el saco de lana que la cubría del frío, el lazo blanco de la blusa se lo quitó como si estuviera deshojando una flor con delicadeza y mientras lo hacía besaba la piel que poco a poco conquistaba con la humedad de sus labios, Patty se incorporó quedando a horcajadas ayudando un poco a las manos de él a despojarse de sus ropas, tanto Stear como Patty se turnaban entre besos, sonrisas y miradas llenas de deseo despojarse de cada prenda que los cubría, el frío quedó al olvido cuando la temperatura de sus cuerpos se elevaba a causa de la pasión y deseo de unirse, las caricias y los besos comenzaron a ser los protagonistas demandantes que los acercaban a esa cúspide de sus propia montaña, tomó las caderas de ella y la elevó hasta donde estaba su pene y al sentir como bajaba deslizándose hasta la base, sus movimientos se hicieron con más ímpetu, sus gemidos, sus gritos, las palabras de amor todo se hizo un conjunto que se unificaba en su entrega, desde donde estaba Stear tenía un panorama perfecto de su cuerpo, sus pezones endurecidos lo hipnotizaban a tal grado de querer posar sus labios y su lengua en ellos, su rostro lo veía tan perfecto, sus labios entreabiertos lo provocaban continuamente para besarlos una y mil veces más, el fuego iluminaba tenuemente el perfil de ella regalándole a sus ojos el placer de sentirla satisfecha y así como estaban él podía sentir los rastros del temblor de sus piernas y aunque no comprendían muchas cosas sabía que no era a causa del frío y le era fascinante descubrir los efectos que tenían sus cuerpos cuando se hacían el amor.

TRES MESES DESPUÉS.

No quiero irme – le decía mientras tomaban su desayuno – han sido los mejores meses de mi vida.

Necesitamos ir a casa… la tía abuela convocó a junta para que estemos toda la familia – besando su mano.

¿regresaremos aquí?

¿Después de saber que la casa es nuestra? Si – Patty se levantó y lo abrazó desde atrás besando su mejilla.

Sra. Cornwall… ya está listo el equipaje – los interrumpió la joven.

Gracias Agnes… han sido muy amables… los voy a extrañar – fue hacia ella tomándola de las manos – quisiera que se quedaran aquí… no sabemos por cuanto tiempo estaremos en Estados Unidos.

¿quiere decir que nos podemos quedar de planta? – le preguntó un tanto sorprendida.

¡Por supuesto que si! ¿verdad amor? – volteando a ver a su esposo.

Será como tú lo decidas amor… ésta es tu casa – Patty regresó y besó su otra mejilla.

Gracias amor – se separó de él – gracias Agnes – permitiendo a la chica que se retirara.

Llegaron al puerto de Southampton y subieron al barco que los llevaría a Estados Unidos, uno de esos días Patty se levantó agitada sintiendo que su corazón palpitaba de manera descontrolada, sentía que sus pulmones estaban escasos de aire y entre más aspiraba aire simplemente éstos no podían llenarse y al levantarse no encontró a Stear… era aún de noche y decidió esperarlo y cuando vió que los minutos pasaban salió a cubierta… por alguna razón no sabía porque se dirigió hasta la popa del barco… cuando lo divisó vió como los anchos hombros de él temblaban ¿estaba llorando?... en silencio caminó hasta él y como en otras ocasiones se abrazó a él, un poco contrariado su cuerpo se tensó.

Soy yo amor – él se aferró un poco más a la baranda haciéndola temblar.

¿Cómo puedes amarme? – Patty no lo soltó besando su espalda.

Te amo porque eres tú… eres mi esposo… y estoy atada a ti – él le sonrió – lo siento amor pero estás atado a mi y lo superaremos juntos – él se volteó y la cubrió con sus brazos.

Estás fría…

Entonces abrázame – pegando su cuerpo al de él – perdóname amor… no debería siquiera permitir que te expongas a éste clima.

Lo haría una y otra vez con tal de que no te apartes de mi… no lo hagas mi amor… búscame por favor… no importa la hora o lo que esté haciendo… quiero ser quien te dé paz… ser tu bálsamo.

Eres mucho más que eso – besándola de los labios.

Momentos después de que llegaron al camarote los gemidos que Patty hacía lo despertaron y con un poco de dificultad a causa de la oscuridad llegó hasta ella prendiendo el interruptor de la luz.

¿amor?... Patty… ¿Qué pasa cariño?

No… – tratando de evitar que él la viera así, se acercó a ella ofreciéndole un vaso de agua, a tomarla iba cuando otra arcada la hizo presa haciendo que ella se agachara una vez más al inodoro vaciando todo el contenido de su estomago, él la sostuvo por la cintura apartándole el cabello.

¿ya pasó? – ella asintió débilmente y cuando volteó a verlo él tenía esos hermosos ojos azules llenos de lágrimas.

Creo que la cena me cayó mal – se enjuago la boca – estoy bien amor – la cargó con inmensa ternura y la llevó a la cama.

Iré a buscar a un médico – poniéndose sobre la pijama un albornos.

No amor… estaré bien… quédate conmigo y abrázame – y esa petición fue más que suficiente para tomarla entre sus brazos y arrullarla hasta hacer que se durmiera.

Cuando el médico del barco salió del camarote ambos rebosaban de felicidad, él acariciaba su vientre plano a la vez que besaba una y otra vez sus mejillas y labios, las lágrimas que compartían ahora eran tan diferentes porque al menos por ahora sentían una felicidad indescriptible.

¿crees que se parezca a mí? – ella rio sin poder evitarlo ante la inocencia de la pregunta, acunando su rostro entre sus pequeñas manos.

Tendrá tus ojos – besándoselos – tú nariz – otro beso – serás tu mi amor – él le sonrió y besó sus labios.

Gracias mi amor… gracias por hacerme tan feliz… somos muy efectivos – y ambos se carcajearon – dime que se te antoja.

Quisiera un té de manzana y galletitas – Stear la miró algo ceñudo.

De ninguna manera mi amor… debes alimentarte bien si queremos un bebé sano.

Amor… no quiero volver al baño a causa de lo que como… cuando Candy estaba embarazada de Pauna y William vi como sufría y solo las cosas ligeras le hacían bien.

Como digas mi amor… pero cuando quieras probar algo más solo dímelo cariño – ella asintió - ¿quieres ir al restaurant?

No… no quisiera tener que dar un espectáculo estomacal a causa de mi embarazo… pero puedes ir sin mi si guastas…

¿Cómo? Eso si que no señora mía… me ataste a tu amor y no seré yo quien me separe de ti ¿entendido? – Patty sonrió asintiendo – pediré servicio de hoy hasta que lleguemos…

Amor… no es necesario – tratando de disuadirlo.

Estamos juntos en esto y como tal te acompañaré – se levantó con ella en brazos y la puso sobre la cama – no tardo cariño llevaré las especificaciones del médico al encargado del restaurant…

Amor…

No hay peros… usted se me queda aquí tranquila que yo ya vuelvo

Tres semanas después la felicidad de verlos bajar del barco se multiplicó cuando llegaron a la majestuosa mansión, y fue doblemente grato saber que próximamente un miembro más llegaría a la familia Andley, todos los planes que Elroy Andley y la familia de Patty tenían para cuando ellos arribaran a Chicago cambiaron, los abrazos… parabienes… cuidados y el mejor de los deseos no se hicieron esperar, todos estaban al pendiente de Stear y Patty… y ellos ante toda esa muestra de cariño y apoyo se dejaron querer.

Hola chicas… un capítulo más y cada día más me acerco a la final (no la quiero terminar) de repente me siento nostálgica… me es muy grato leerlas esperando que les guste y me lo hagan saber… mil GRACIAS por sus apoyo… gracias por sus likes y mensajes a las compañeritas de la pagina Fanfic de Albert y Candy.

saryfan.

Julie-Andley-00

Carol Aragón.

Mía8111.

Guets1.

EveR Blue 1.