AMARTE MÁS QUE NUNCA

FINAL 2

Capítulo 12.

LA PROMESA DE AMARTE.

DOS AÑOS DESPUES DEL NACIMIENTO DE BERNARD

Sé que la amas… y por ese amor que sientes por ella… te suplico que no la abandones.

¿Cómo puedes hablar así? ¡tienes que estar bien! ¡piensa en tus hijos… en Patricia! No puedes ni debes imponerle a una persona en su vida – le decía muy molesto.

¡¿y crees que no lo sé?! – unos golpes en la puerta interrumpieron su plática, se limpió las lágrimas recomponiéndose un poco – adelante – permitiendo la entrada.

Sr. Cornwell la comida ya va a servirse y la señora Patricia pide que vayan.

Gracias Sam – se volteó para ver a Terry – no la hagamos esperar – llegaron hasta la puerta y Stear lo detuvo por el brazo – considera al menos mi propuesta – Terry se soltó un tanto molesto saliendo de la biblioteca.

¿te parece si tocamos ese tema cuando ya te estés muriendo? – le preguntó con ironía.

Me parece perfecto… idiota – ambos sonrieron dirigiéndose al jardín donde estaba toda la familia.

Llegaron sonrientes hasta donde estaba toda la familia, Albert al verlos fue hasta ellos.

Dichosos los ojos que te ven…

Lo mismo digo… ¿Cómo haz estado?

Bien… más que bien…

Supe que el Duque de Grandchester te legó el Ducado…

¿y supiste también que lo rechacé? – lo dijo casi disfrutando cada palabra – aún puede con el cargo… además tiene más hijos – alzando sus hombros como no dándole importancia.

Pensé que por ser el primogénito te correspondía…

Y aunque así fuera… no es algo a que yo aspire…

Cariño… – Candy los interrumpió haciendo que Albert y Terry voltearan al mismo tiempo.

¿Qué pasó amor?

¿podrían pasar a la mesa?

Claro pecosa – ella le dio un codazo haciendo que él se doblara del dolor – ¡auch! Vaya… aún conservas tus modales – sobándose su costado.

Me hiciste recordar que solo a veces es necesario utilizarlo – los tres rieron mientras Albert le sacaba la silla para que se sentara su esposa – ¿acaso dudabas que algún día pudiera al fin convertirme en una dama? me da mucho gusto verte Terry… ¿Cuándo tendremos el honor de que vayas a nuestra casa?

Si al menos recibiera una invitación… créeme señora pecas ahí estaría – Candy solo asintió divertida – por cierto… nunca dude que lograras ser una dama… naciste para serlo – Candy se sonrojó con el comentario.

Con toda la vida que él pudo desear, más lejana sentía esa posibilidad que por años había añorado en el tiempo que estuvo perdido para su familia… los observaba a cada uno de ellos y sonreía… todo era tan claro… tan nítido y solo podía beber la imagen de sentirse afortunado en esos momentos ¿Por cuánto tiempo? No quiso pensar en eso, voluntariamente y sin dañarla se alejaba de ella… no quería y tampoco se permitía que su esposa fuera parte de ese sufrimiento… una vez más y desde hace dos meses un dolor lacerante lo hacía morderse por dentro sus mejillas… cada día era insoportable y por momentos deseaba encontrar el consuelo en los brazos de Patty, gruesas lágrimas cruzaban sus mejillas empañando sus lentes… pero en esos momentos de angustia y de dolor, Sam era quien estaba para sostenerlo.

Sr. Cornwall – Stear levantó su cabeza y pudo ver en su rostro el esfuerzo que estaba haciendo por contener el dolor y evitar el grito que pedía liberarse de su garganta – joven… tiene que hablar con la Sra. Patty – Stear negó con la cabeza.

No puedo – negando con la cabeza – por favor… lleva esto y espera hasta que tengas una respuesta.

¿me permite? – señalando la hoja de papel.

Sabes que si… – el hombre extendió la hoja y sus ojos se abrieron con asombro.

Pero joven…

Por favor…

¿y su familia? Ellos merecen saberlo Sr…

No… no quiero… es demasiado doloroso para mi – su garganta la sentía como si tuviera algodón, se la aclaraba pero ya nada era efectivo… era la impotencia que sentía que no le permitía siquiera hablar – por favor… haz lo que te digo…

Una mañana y ante el llanto de la pequeña Evelyn que a sus cuatro meses de haber nacido reclamaba los brazos de su madre quien se levantó para consolar y llenar su estomaguito… ya no le era raro sentir su cama vacía, desde hacía varias semanas sentía que Stear se alejaba más de ella… e ingenuamente Patty pensó que era a causa del trauma que la guerra provocó en él, no dudaba de su amor y sentía en su corazón y en cada beso que él le daba deseándole los buenos días, lo extrañaba tanto… extrañaba hacer el amor con él… extrañaba los paseos vespertinos… extrañaba todo… y cada mañana oraba porque todo fuera como cuando su matrimonio comenzó, pero a más de tres años sentía que cada día se le escurría de las manos todo su amor, pero en ese momento supo que sus oraciones eran escuchadas porque la dicha de sentir las manos de Stear abrazándola por la cintura la hacían sentir completa, se sobresaltó al sentirlo pero al mismo tiempo sintió alivio.

Te amo – le dijo mientras besaba su nuca – los amo tanto – ella apoyó su espalda en su pecho sintiendo el calor del cuerpo masculino, y así como estaba se volteó dejando a la pequeña entre los dos.

Bienvenido a casa amor…

Te extrañé tanto…

Dime que pasa amor…

Pasa… que todo es tan irreal… es como si hubiera sido ayer cuando me encontraste y henos aquí… casi 4 años después de ser nada más tú y yo ya somos cuatro – ella con su cabeza recostada en su hombro deseaba prolongar por toda la eternidad ese momento - ¿Cómo está nuestra pequeña?

Hermosa… hambrienta y cada día creciendo un poco más… y extrañándote terriblemente… la acostumbraste tanto a ti que en tu ausencia me era casi imposible poder evitar su llanto…

¿y como lo lograste?

Florence tuvo una idea maravillosa… hizo que me pusiera una camisa tuya… solo así se dormía aspirando tu aroma – se separó de su esposo sentándose en la cama y desde ahí lo observó – estás delgado – le dijo en un suspiro quitando de la boquita de Evelyn su pecho, él se acercó tomando en brazos a su pequeña niña para sacarle el aire, la arrullaba mientras la adormecía… y después de escuchar su eructo la colocó en el moisés que aún conservaba por insistencia de la joven madre dentro de la recámara, observó el hermoso y perfecto rostro de su hija acariciando sus suaves mejillas… y un nudo se formó en su garganta haciendo que una lágrima solitaria se escapara de sus ojos, Patty se acercó a él con cautela, le dolía en el alma que Stear sufriera las secuelas de esa absurda guerra, no quería aceptar su rechazo y haría lo que fuera porque la confianza volviera a él y su cercanía fuera como cuando recién se casaron, apenas lo rozó tomando su dedo índice… él volteó a verla y con la luz tenue de las velas su sola presencia le ilumino de nuevo su corazón, acunó su rostro con ambas manos depositando besos tratando de no dejar un solo espacio para que cupieran cada uno de ellos.

Te amo… – ella se acercó más a su cuerpo robándole todo el espacio posible con tal de que no se alejara de ella.

Mi amor… – y comenzaron a besarse… a acariciarse… a buscar entre sus cuerpos la manera de prender una vez más su pasión, era aún de madrugada y ante la irremediable necesidad de amarse se guiaron a la cama, sus cuerpos temblorosos se unieron a ese amor indisoluble, Stear la abrazaba posesivamente, deseaba con todo su corazón que cada beso lo curase, reconociendo que Patty era y sería la única mujer que lo haría sentirse realmente feliz.

Me haz hecho tanta falta…

¿Qué pasa Stear? – tomó su mano poniéndosela en su pecho – ¿sientes mi corazón? – él asintió – mi corazón es tuyo… y siento que algo está pasando.

Pasa que soy feliz… que tengo a la esposa más maravillosa que la vida me haya dado… soy afortunado de tenerte… de tenerlos… a ti y a mis hijos… de esa extensión de nuestro amor… ahora sé que si pudiera retroceder el tiempo… volvería a elegirte a ti… te amo Patricia Beatrice Cornwell… te amo de una manera que aún no puedo comprender… – ella lo miró confundida – tu amor me a permitido trascender… mis hijos… nuestros hijos serán ese futuro que nuestro amor a legado… gracias mi vida – ella sonrió recostándose sobre su pecho dibujando una sonrisa en su rostro, y así abrazados como estaban un par de lágrimas se abrieron caminos por las sienes de él.

La risa y la alegría fueron una vez más la constante en sus vidas, Bernard se aferraba a los cabellos de su padre mientras él corría en los alrededores de la casa, el frío no les impedía regalarse un poco de diversión.

¡Alistear Cornwell! – estaba parada en el marco de la puerta con la bebé en brazos cuando los vió llegar – Dios mío Stear ¡mírense como están!… Florence por favor – entregándole a la niña, se volteó hacia su esposo y su niño – y ustedes dos – suspiró – al baño por favor.

Mami está aburrida – lo dijo con inocencia la miniatura de Stear.

¿de verdad? – le preguntó con fingida sorpresa haciendo que el niño asintiera mientras Patty lo cargaba – habrá que remediarlo – tomó desprevenida a su esposa entre sus brazos junto con su hijo y corriendo subió las escaleras hasta llegar a su recámara directo al baño donde sin siquiera pensarlo los tres estaban sumergidos en las tibias aguas que momentos antes ella había preparado.

¡Stear! ¡mi amor…! – lo observó y lo vió tan feliz que mejor se sumó a los juegos de su familia que entre risas se quitaban las ropas mojadas y se aseaban unos a otros… Hacía tanto tiempo que no lo veía así que opto por dar rienda a esa felicidad que se colaba en su hogar.

Te ves tan hermosa – la observaba mientras le lavaba la cabeza al niño y después salió para secarlo y cambiar a su pequeño, ella solo sonreía, Agnes llegó por él y Patty regresó donde se encontraba su esposo, ambos se sentían cómodos como estaban, se hicieron el amor, se dieron el tiempo para estar juntos mientras recorrían a besos sus cuerpos – un día el sol se pondrá para mi y saldrá en todo su esplendor para ti… Patty… ¿eres feliz conmigo? – ella lo miró extrañada.

¿Por qué preguntas eso? ¡por supuesto que soy feliz! ¿o es que ya te arrepentiste de que lleguemos a viejos? – le preguntó riendo y guiñándole un ojo..

No amor… Patty… si eso no llegara a suceder – la abrazó fuertemente pegándola a su cuerpo – prométeme que serás feliz – ella volteó su rostro para mirarlo – prométemelo mi amor.

Amor… mientras tú estés conmigo te prometo que seré feliz cada día que pase a tu lado ¿Por qué mejor no salimos? Hay que cambiarnos – besó sus labios abrazándolo por el cuello – vayamos al comedor… la comida ya estará por servirse… tenemos una platica pendiente – dándole otro beso en los labios – y muy larga – él no insistió, terminaron de cambiarse y bajaron abrazados al comedor.

Así es como él se imaginó su vida… y en ese momento solo pensaba que tenía que aprovechar cada segundo que se le estaba concediendo ¡que cruel era todo en ese momento! Cuando más feliz se sentía todo iba en una dirección opuesta a sus anhelos… a sus deseos… pero haría que esos momentos prestados fueran los mejores.

Amor… esto está muy amargo ¿Qué es?

Es un té cariño… me ayuda a calmarme un poco – le decía mientras le apoyaba a su hijo a tomar el tenedor, Patty los observó y se llenó de ese momento.

Eres un excelente padre mi amor…

¿de verdad? – le preguntó con alegría, ella asintió parándose de su asiento llegando hasta ellos, lo abrazó depositando un suave beso en sus labios.

¿alguna vez te imaginaste estar así? – él asintió

Si… cuando tomé aquella decisión… fue cuando más deseaba volver a ti – la tomó de su rostro besándola y se separaron hasta que escucharon el ruido que provocó el plato rompiéndose en mil pedazos… Bernard volteó a verlos un tanto asustado… Stear se acercó a él hasta quedar a su altura – no pasa nada hijo – Patty tomó un paño limpiando con destreza y volviendo a servirle otro plato de sopa al niño… los tres estaban sentados llenándose de su compañía.

Cariño… ¿Quién es el Dr. Rous? – y toda la fortaleza que erigió para protegerse se vino abajo, suspiró dándole un beso.

¿te parece si platicamos después de comer? – ella asintió pero el vuelco que dio su corazón la alertó por un momento.

Agnes se llevó al niño y ellos quedaron solos en el salón frente a la chimenea… y todo lo que escuchó la dejó lívida… sin habla y sin poder hilar un pensamiento positivo… ella lloraba abrazándolo por la cintura… y él se sostenía en su esposa cubriéndola con sus brazos.

¿Por qué? ¿Por qué? – le preguntaba una y otra vez.

Eso mismo me preguntaba constantemente y lo único que puedo hacer es buscar la posibilidad de no rendirme… Patty… desde hace cuatro meses descubrí lo que me está pasando, los viajes que hago a Inglaterra son precisamente buscando la posibilidad de una cura… de no haber sido por Sam…

¿Sam? Stear… ¿fue antes o después de que nació nuestra hija? ¿por… porque no confiaste en mi? – eran demasiadas preguntas que se anidaron en su cabeza.

Amor… no quería sumar una preocupación más en ti… perdóname por no habértelo dicho desde un principio – ella se aferró más a él.

Duele…

Lo sé mi amor… – separándola de su cuerpo y acunando con sus manos su rostro – te prometo – aclarándose la garganta evitando así que la emoción le ganara – te prometo que haré todo lo posible y lo que esté en mis manos para salir de ésta… mi amor – ella le acariciaba su rostro sin poder evitar que las lágrimas surcaran sus mejillas – Patty – ella estaba como en un trance observándolo.

Mi amor… permíteme ser tu apoyo… permíteme estar en todo momento contigo – el llanto volvió a ella queriéndola ahogar, él la abrazó una vez más – por… por favor.

Patty – ambos se miraron a los ojos y se acariciaron en sus miradas – prométeme mi amor…

No Stear… – ella negaba con la cabeza – no me hagas prometer nada… no te despidas aún de mi… me acabas de prometer que harás… que haremos lo posible… no te dejaré mi amor – y el llanto se volvió más recio, deseaba poder depurar todo en ese momento con sus lágrimas, pero sabía también que él no debía estarla pasando bien.

Mi amor… te necesito… pero por favor… hagámoslo con la certeza de utilizar todo lo que esté a nuestro alcance… y si en… – la voz se le quebraba – si en algún momento éstas se agotan – guardó silencio por un momento – prométeme que vivirás para ser feliz junto a nuestros hijos.

En la salud y en la enfermedad mi amor… estaré contigo aún así me apartes de tu lado… te amo y no permitiré que nada nos aparte de ti – no sintieron cuanto tiempo pasaron en el salón pero lo hicieron con la certeza de ser el apoyo que los dos necesitaban… salieron tomados de las manos dirigiéndose a la recámara de sus hijos – retomemos nuestros paseos – le pidió Patty casi suplicándole, el asintió con una sonrisa amplia en su rostro.

DOS AÑOS DESPUES.

Su voz apenas era audible… deseaba tener la energía para poder hacerle el amor una vez más, tenerla a su lado era toda la energía que él necesitaba, pero también estaba consiente que todo terminaría y así como estaba postrado en su cama ella se negaba a abandonarlo aferrándose a su cuerpo, los últimos meses fueron los más difíciles, su extrema delgadez le impedía siquiera caminar… Patty se convirtió en su todo, en una madre… una esposa… una hermana… una amiga… se convirtió en sus ojos mientras observaba a sus hijos jugar a través de la ventana escuchando cada palabra y detalle que ella le relataba, se convirtió en sus brazos y piernas para poder llevarlo al baño cuando su estómago se negaba a sostener un poco de alimento, fue su aliciente, refugio y consuelo cuando la escuchaba y aún así en esos momentos de mayor crisis ella no lo abandonó.

Stear… ha llegado Terry… ¿quieres que lo haga pasar? – él asintió.

Necesito estar presentable – Patty lo ayudó a cambiarse de pijama.

Mi amor… no es necesario… él entenderá… no puedes… – cuando vió que tenía intención de levantarse – bien… pero primero déjame que te cambie de ropa…

Solo ayúdame a llegar al sillón – con gran esfuerzo llegó a el – dile que pase… y por favor… quiero que estés presente.

Patty salió de los aposentos corriendo hasta llegar a la orilla del lago dejándose caer de rodillas, sentía que se ahogaba, que ninguna palabra podría ofrecerle un poco de consuelo porque muy dentro de ella sabía que lo estaba perdiendo… se hincó lastimándose las rodillas y gritaba toda la frustración al saber que estaba perdiendo esa batalla por quien más amaba, gritaba su dolor negándose a cumplir con esa absurda promesa, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar… todo estaba terminado… fue testigo de como cada gramo se desvanecía frente a sus ojos… por un momento pensó que lo habían superado pero todo fue un engaño, sus hombros temblaban a causa de su llanto cuando sintió que alguien la levantaba.

Patty… Stear te necesita – y como otras tantas veces levantó su rostro limpiándose las lágrimas, caminó de vuelta y ante la mirada de su familia subió una vez más hacia la recámara matrimonial, se acercó hasta donde estaba él y sentándose en la cama tomó su mano acariciándose la mejilla con ella.

Stear… mi amor… – él abrió sus ojos buscándola tratando de enfocarla.

Patty…

¿Qué pasa amor?

Solo… solo quería verte una vez más… eres tan hermosa – y su respiración comenzó a dificultarse, gemía cuando una nueva oleada de dolor se hizo de él, Sam se acercó para inyectarle un poco de morfina y él negó con la cabeza mirándole a los ojos, le acercó un cubo de hielo y le refrescó los labios, Stear tomó sus manos y se las besó – gracias Sam.

Joven Stear… – su voz estaba llena de sentimiento

De… déjame un momento con mi esposa – el hombre asintió y salió de la recámara – Patty…

Aquí estoy mi amor…

Prométeme que serás feliz… amor… no dejes que nuestros hijos sufran mi ausencia… diles… cuéntales – y no pudo más… lloró… lloró por todo, por ese futuro que sabía que ya no era para él, lloró por el tiempo tan corto que le fue prestado junto a ella – diles… diles que los amé desde el día que supe que llegaron a nuestras vidas…

Quédate…

En tu corazón…

Conmigo… aquí a mi lado… – Patty besó sus labios… sus ojos… sus mejillas y una vez más sus labios.

Te amo Patty… te amo tanto… fuiste mi luz en toda ésta oscuridad – su voz se iba apagando poco a poco

Yo te amo mucho más… te prometo que seré feliz… tus hijos sabrán que siempre los amaste, que eres y serás un hombre extraordinario digno de vivir en nuestros recuerdos…

Ve a la ventana… y cuéntame que hacen nuestros hijos – Patty se levantó e hizo lo que le pidió, sabía que él adoraba escucharla cuando le relataba las anécdotas de todo los que hacían Bernard y Evy.

Bernard está en el carrusel que les hiciste, está empujando junto con Anthony los unicornios para darle un paseo a Pauna y a Evy… creo – carraspeó tratando de aclarar su garganta – creo que irán al paraíso de las sirenas… a ese lugar que les dijiste que existía… – rio ante ese comentario – Bernard me contó que soñó con un tesoro… dice… me dijo que tu tienes el mapa… que inventaste un acertijo... ¿Dónde dejaste el mapa?... tú hijo lo va a necesitar… ¿Stear?… ¿amor? – volteó a ver a su esposo y se acercó llevándose las manos a la boca ahogando un grito… se sentó juntó a él y recostó su cabeza en su pecho llorando en silencio… levantó su cabeza y lo observó… había tranquilidad y una paz que no podía describir y esa hermosa sonrisa que a ella le cautivó desde el día que lo conoció… tomó su mano y se acariciaba con ella, besó sus manos y se las colocó en el pecho… Elroy Andley se acercó abrazándola cubriendo sus hombros.

Déjalo ir Patty… un caballero siempre sabe cuando retirarse – volteó hacia la puerta y le pidió con una mirada a Albert que entrara – llévala hijo… hay que preparar el cuerpo…

Patty… – la llamó Albert con la voz casi quebrándosele, ella negó con la cabeza

Quiero estar con él – y nuevamente se recostó en su pecho llorando quedamente.

Hija… – Elroy se acercó y le habló con ternura, Patty se levantó y al querer dar unos pasos cayó desmayada en los brazos de Albert, Elroy los observó y no pudo contenerse porque el dique de sus ojos se desbordó en llanto – ve con Dios hijo de mi corazón… – le dijo besando su frente… Se hincó sin soltar la mano de su sobrino y comenzó a orar – Padre mío… te doy gracias por el tiempo que me permitiste estar con él… conocer a su descendencia y saber que nada fue en vano… con la alegría que lo recibí en mis brazos hace muchos años… te lo entrego hoy con dolor en mi corazón… confiando que está ante Tú presencia mi Dios…

EN LA IGLESIA

No habrá guerra que atribule su alma porque hoy despedimos con gran dolor su cuerpo quien en vida respondiera por nombre Alistear Cornwell Andley… y celebramos con júbilo la vida que llevó en su corta existencia… una vida llena de alegrías, de amor y múltiples sinsabores pero sabemos también que ante la presencia del buen Dios él vivirá en los corazones de quienes los conocimos… te pedimos Señor que des consuelo a su esposa… a sus hijos y a sus demás familiares, permíteles contemplar la maravilla de Tú poder aquí en la tierra.

Posterior a eso el patriarca de los Andley y con una tristeza inmensa cumplió con los ritos de poner sobre su pecho una tabla con su nombre poniendo un puñado de sal y tierra que representaba el futuro de su sobrino a través de su descendencia acompañando su partida con el sonido de las gaitas… Archie al ser el único hermano varón sostuvo a Patty firmemente comprometiéndose a estar para ella y sus sobrinos.

DOS MESES DESPUÉS

Bajo aquel torrencial aguacero llegó a la mansión Craigrownie había mucho movimiento cuando hizo acto de presencia, Sam lo recibió un tanto preocupado.

Pase señor… madame Elroy lo espera.

Disculpe Sam ¿llegué en mal momento? Lo noto nervioso.

La Sra. Patty no se encuentra en sus aposentos… ya la hemos buscado por toda la mansión y…

¿la Sra. Elroy lo sabe? – el pobre hombre negó con la cabeza.

Esperamos poder encontrarla antes de que se de cuenta – le dijo un tanto preocupado.

No tienen por que ocultarme nada Sam – habló con su imperiosa voz – búsquela por favor… Sr. Grandchester… – se acercó a ella tomando su mano depositando un beso – siento haberlo hecho venir en vano…

No se preocupe… la encontraremos – salió de la mansión dirigiéndose a las caballerizas, se quitó la gabardina y el saco sin importarle que se estuviera mojando ignorando los gritos de Albert y Archie, ensilló un caballo y salió con premura instando al corcel a ir con prisa, llegó a uno de los riscos pero no la encontró… fue a la orilla del lago donde tantas veces la vió pasear y tampoco… su corazón golpeaba con fuerza su pecho y un pensamiento se coló en su cabeza, dio la vuelta y aunque la lluvia le nublaba por momentos el camino no aminoró la velocidad hasta que llegó al cementerio… el portón estaba abierto y sin bajarse del caballo entró hasta llegar y ahí la encontró, estaba recostada sobre la tumba de Stear abrazando la lápida, cuando se acercó la sacudió suavemente del hombro y se dio cuenta que estaba inconsciente…

Patty – rozó su mejillas y estaba que quemaba por tener la temperatura tan alta, pasó sus brazos por debajo de sus piernas y con un poco de dificultad por las ropas mojadas se subieron al caballo – te llevaré a casa… aguanta por favor – cuando llegó a la mansión Albert lo ayudó a cargarla y la llevó a su recámara… recuerdos pasados volvieron a su memoria, pero en ésta ocasión era tan diferente, dentro ya los esperaban Candy, Dorothy y Annie.

Amor… – las mujeres le quitaron las ropas y la dejaron en camisón – llévala a la tina, al contacto con el agua el cuerpo de Patty se estremeció y esperó hasta que Candy le indicó para llevarla de nuevo a la cama y ahí parado estaba Terry esperando.

¿Cómo está Patty? – estaba realmente angustiado.

Esperen afuera tenemos que cambiarla… amor… llévate a Terry… si viene el médico háganlo pasar por favor.

Candy… quiero estar con ella…

Esperemos a que venga el médico y te prometo que haré que te quedes a cuidarla… pero antes cámbiate de ropa.

¿te vas? – le preguntó Albert cuando vió que cruzó la puerta, Terry negó con la cabeza volteando hacia él.

Iré a cambiarme… creo que se llevará un tiempo en lo que yo pueda entrar a verla.

¿Dónde la encontraste?

En el cementerio… – se mesó el cabello un tanto desesperado.

Gracias Terry… como siempre haz sido de gran ayuda…

La amo Albert… nunca ha sido un secreto…

¿después de todo éste tiempo?

Si… nada ha cambiado… mis sentimientos son los mismos…

Dale tiempo Terry… no le será fácil…

Lo sé… no tardaré… solo iré a cambiarme.

Cuatro días pasaron y durante ese tiempo Terry se entregó completamente a su cuidado, la consolaba y la refrescaba cuando en lo más álgido de la temperatura la hacía temblar mientras llamaba a Stear en su inconciencia… muchas veces quiso abandonarla se preguntaba constantemente ¿Qué caso tenía amarla sabiendo que ella aun seguía enamorada de Stear? Pero cuando escuchaba sus gemidos volvía a ella a consolarla… a poner paños húmedos en su frente… fue en la madrugada del cuarto día cuando ella despertó él leía un libro bajo la luz de la vela a lado de su cama, se quiso levantar cuando él se acercó y la empujó suavemente hacia la almohada.

No hagas esfuerzos…

Mis hijos…

Están bien… Agnes se ha quedado con ellos – y una vez más su llanto la hizo prisionera de su dolor, Terry se sentó junto a ella y pasó su brazo por los hombros – llora Patty… desahógate… – no supo cuanto tiempo pasó cuando ella se separó de su lado.

Discúlpame… te he mojado la camisa… quiero… necesito ir al baño…

No te preocupes por la camisa… espérame… llamaré a Candy…

No… no lo hagas – lo detuvo por el brazo, en ese momento tocaron a la puerta y Terry permitió la entrada.

Sr… le traje más agua...

Gracias Florence – la mujer se quedó parada en el umbral de la puerta sorprendida al ver a Patty despierta.

Sra. Patty… ha despertado – le dijo sonriendo colocando la cofaina en una mesilla.

Por favor Florence… hazle una sopa…

¡se la traeré en éste momento señor! – dijo entusiasmada.

Pero antes prepárale la tina… se dará un baño…

Como diga señor – horas después y con los débiles rayos de sol que se colaban por su ventana ella despertó del todo.

¿Cómo te sientes? – yendo hasta ella.

No sé si es debilidad o cansancio… pero no tengo ganas de nada… quisiera… quisiera – Terry cubrió con sus manos las de ella mientras ella suspiraba con sentimiento… ese sentimiento que no termina por ser consolado.

Traeré tu desayuno… necesitas recuperar fuerzas… – besándole el dorso de sus manos.

No tienes porque hacerlo…

Solo quiero que te recuperes para que estés bien para tus hijos… Bernard… tu hijo vino a saludarte temprano – ella se alisó el cabello tratando de quitar un poco de tensión.

Gracias Terry… ¿Cuánto tiempo ha pasado? – a contestarle iba cuando Candy entró en ese momento con una charola poniéndola sobre una mesilla.

Buenos días – los saludó con entusiasmo – te voy a preparar tus medicamentos… tienes muy buen aspecto ¿Cómo pasó la madrugada? – dirigiéndose a Terry.

Bien… después de que tú y Florence le ayudaron a bañarse… de ahí hasta ahorita – se apartó de ellas dirigiéndose a la puerta – iré a ordenar que le traigan el desayuno.

Gracias Terry deberías de ir a descansar – él solo inclinó la cabeza – ten… tómalo todo – dirigiéndose a su amiga, Patty arrugó un tanto la nariz pero bebió todo el contenido de la taza.

Gracias Candy… – tomándola de las manos, Candy la vió extrañada y suspiró comprendiendo el motivo por el que Patty le agradecía.

Patty… fue Terry quien estuvo en todo momento contigo…

¿Cómo? – subiéndose la colcha hasta cubrir su torso.

No pienses mal de él… no ha dormido desde el día que te trajo del cementerio – Patty cubrió su rostro con las manos.

No te avergüences Patty… Terry ha sido todo un caballero… en todo momento estuvo a tu lado… durante éstos días le pedía a Florence que preparara tus alimentos por si despertabas…

Días después Patty y ya recuperada retomó su lugar… atendía con esmero a sus hijos y dirigía la mansión con eficiencia, Elroy la observaba y lo que vio la llenó de gratitud hacia toda su familia… sin ella nada hubiera sido posible.

Una tarde después de casi 6 meses de que Stear hubiera muerto y ante la súplica de su hijo decidió salir y retomar lo que hacían cuando él aún vivía… fueron a dar sus paseos para ver la puesta del sol y regresaban para que ella pudiera leerles un libro antes de dormir, los observaba con inmensa ternura acariciando las mejillas de Bernard y Evy y de vez en cuando una lágrima se escapaba del ámbar de sus ojos.

Hasta mañana mi amor – alisándole el cabello – eres idéntico a tu padre… la misma sonrisa mientras duermes… los mismos ojos… él te amó cariño… te amó tanto… – fue hasta donde estaba su niña y le besó la frente – mi amor… mi niña tu padre los amaba… tú y tu hermano son lo mejor que pude haber tenido de él – después de aquel día Patty se prometió entregarse al cuidado de sus hijos y lo hacía excelentemente bien.

Cierto día mientras caminaba a la orilla de Loch Ness vió como su hijo regresaba con pequeños tesoros que encontraba en el camino, se los ponía en la palma de la mano planeando lo que harían con ellas.

Bernard… son muchas cariño ¿acaso estás intentando dejar sin piedras el lago?

No mami… haré un puente, papá decía que podría construir uno si yo quería ¿me dejaras hacerlo verdad mami?

Si cariño ¿que te gustaría ser de grande?

Quiero ser como papá – y los ojos de Patty se humedecieron… pero ya no con esa tristeza que la ahogaba… sino con la esperanza de un futuro.

Fui al castillo… – Patty volteó al escuchar su voz – y una princesa me dijo donde podía encontrar a la reina.

Terry… – él llevaba a la niña cargada en sus brazos.

No hubo poder humano que me permitiera dejarla – mientras volteaba a ver con una sonrisa como Agnes lo perseguía.

¡mami! – y se abalanzó a sus brazos, ella lo miraba mientras Terry acariciaba la cabeza de Evy.

Sra. Patty… permítame cargar a la niña – le dijo un tanto apenada.

No te preocupes yo la llevaré… – la joven agachó el rostro y se dispuso a regresar – Agnes – la llamó de nuevo yendo hasta donde se encontraba la joven – haz hecho un excelente trabajo – tomándola de la mano – prepárales el baño para cuando regresemos y la joven asintió retirándose.

¿me permites acompañarte? – le dijo a ella parándose atrás de ella, Patty no articuló ninguna palabra – Patricia…

¿si? Disculpa ¿me decías? – un tanto abochornada.

Si puedo acompañarte…

Claro… – él le ofreció su brazo para que se apoyara, ambos caminaban detrás de los niños, por un momento el silencio se hizo incómodo, así es como ella lo dejaba a él… sin palabras… porque después de tanto tiempo el amor que sentía por ella ya no era una ilusión – que ¿Qué te dijo Evelyn? – ahora era el turno de él quedarse en blanco mientras la observaba, hasta que sintió que Patty tiró de la manga de su saco.

Aaah disculpa… te lo diré en sus palabras "papi dijo que mamá contigo"

¡Dios! – Patty se paró en seco.

¿Qué pasa Patty? – le preguntó preocupado.

No… no es nada – tratando de recomponerse – Stear – susurró el nombre de su esposo y una lágrima necia se le escapó del ámbar de sus ojos.

Patty…

Por favor… – se separó un tanto de él mirando el horizonte, se acercó a ella.

Dime que sucede… ¿dije o hice algo que no te pareciera? – ella negó con la cabeza volteándose y mirándole a los ojos.

Es solo… – dio un suspiro hondo y prolongado negando con la cabeza – gracias Terry…

¿por qué? – le extrañó que ella cambiara de un momento a otro su actitud, aún no entendía que pudo haber hecho, pero comprendía que la ausencia de Stear la estaba descolocando un poco.

Terry… hace unos días… – volteó a ver que sus hijos estuvieran dentro de su radio de visión – he pensado sobre la promesa que Stear…

Patty… jamás te obligaría a cumplirla… sé y entiendo el peso que hay en tu corazón… y por eso mismo… – suspiró – estoy dispuesto a deshacer esa promesa – Patty no esperaba que fuera él quien diera fin a todo.

Solo dame un poco más de tiempo – ahora el sorprendido era él, no podía articular palabra… ni siquiera podía dejar de mirarla y al notarlo ella sus mejillas se tiñeron de un adorable sonrojo.

¿Cómo?... Patty… quieres decir…

Terry… – él le ofreció su mano – tu presencia en nuestras vidas han ayudado a mis hijos y me siento inmensamente agradecida contigo… pero no solo es eso… te haz convertido en alguien esencial en mi vida… hace 8 meses que Stear partió… y en todo éste tiempo a veces me pregunto ¿estoy haciendo lo correcto?

¿con respecto a que Patty? – le dijo mientras acariciaba su mano.

Si debo darme la oportunidad de iniciar una relación contigo… ¿sabías que tía Elroy me animó a que dejara de vestir de luto? – Terry negó con la cabeza – cuando perdí a Stear en aquella guerra me dolía siquiera pensar en poder olvidarlo… pero ahora… al saber que la vida me dio una oportunidad más para estar con él, de poder formar un hogar a su lado… me doy cuenta lo maravillosa que es la vida aún y cuando él ya no está con nosotros… Terry ¿que te motiva a seguir insistiendo?

¿no lo sabes? – ella negó – tú Patty… me enamoré de ti… y cada segundo desde el día que pronunciaste tus votos al convertirte en su esposa me propuse que ya no buscaría… que esperaría que algún día llegara el amor para mi… Patty… – se detuvo y la tomó de las manos – no es un secreto lo que siento por ti… ¿puedo aspirar en un futuro a que tú aceptes ser mi esposa? – ella lo miró y retuvo su mirada en él.

Si… si Terry… lo que me dijiste hoy… me da la certeza de que estoy haciendo lo correcto… lo hago no solo por una promesa… lo hago porque desde el día que cuidaste de mi me di cuenta que aún en la ausencia de Stear tú me eres muy necesario… sé que no es correcto… pero el apoyo de tía Elroy me anima a decidir sobre lo que quiero para mi futuro… Terry…

Dime… – ahora había un brillo en su mirada.

Sabes lo que sentí… lo que siento por Stear… no quiero que te sientas engañado… lo voy a amar siempre… amaré su recuerdo… y no quisiera que…

Patty… se lo que significó él en tu vida… te daré el tiempo que necesites – volteó a ver a los niños y los llamó – vayamos a aquella sombra – muchas veces Stear y Patty se sentaban ahí hasta ver la puesta del sol… Terry atrajo a la niña y la sentó en su regazo diciéndole algo en el oído, la niña muy sonriente sacó una pequeña bolsa – Patty… delante de tus hijos – se paró poniendo a Evelyn en el regazo de su madre y se hincó ante ella – Patty… ¿me harías el honor ser mi esposa? – los golpes de los latidos de su corazón lo hacían sentirse más emocionado, ella quedó muda, no esperaba que él tuviera que pedírselo en ese momento, quedó viendo a sus hijos antes de darle una respuesta, el niño en su inocencia le besó la mejilla dándole un abrazo.

Papi dijo que serás feliz – y los ojos de ella ya no pudieron contener las lágrimas, Terry sacó un hermoso anillo de una cajita de madera.

¿Patty? – ella asintió ofreciendo su mano – gracias Patty… – besando sus nudillos poniéndole el anillo y abrazándolos a los tres – me haz hecho muy feliz.

Cuando llegaron de vuelta a la mansión toda la familia los esperaban, Elroy Andley llegó hasta ellos y tomó las manos de Patty.

Estoy segura que Stear es tan feliz como lo somos toda tu familia – Patty la abrazó.

Gracias tía Elroy… gracias por todo… por su apoyo… por estar con nosotros ¿usted sabía sobre la propuesta de Terry? – ella asintió.

El Sr. Grandchester ha sido muy persistente… y si Stear confió en él yo no tengo duda alguna de que será lo que tú y mis nietos necesiten.

Me preocupa Archie…

No tienes porque hija… Archivald sabe que tienes mi apoyo.

UN AÑO Y MEDIO DESPUÉS.

Todo estaba preparado para ese acontecimiento, el jardín de la mansión estaba bellamente adornado, pequeños ramos de lavanda y narcisos adornaban el lugar, no era una celebración fastuosa ni derrochaba lujo… era lo que desearon siempre… una elegante y muy hermosa Eleonor Baker ayudaba a Patty a abrochar los botones de su vestido ante la presencia de Elroy Andley, la abuela Martha y la madre de Patty.

Dicen que la novia debe de llevar algo azul… – sacó un broche de una fina caja y se la prendió al cuello era un zafiro circundado de diminutos diamantes a su alrededor – éste es mi regalo para ti Patty – la joven se conmovió besándole ambas mejillas.

Gracias – sus ojos se humedecieron.

Nada de lágrimas hija… que hoy es un hermoso día para celebrar.

Algo viejo… para que halla continuidad en tu vida, para que sepas que no solo tendrás un futuro… sino que siempre estarás ligada a tu pasado… a tú familia – su madre se acercó y le puso el velo de encaje de pura seda de la abuela Martha.

Algo prestado… comparto contigo la felicidad y la fortuna en el matrimonio… así como alguna vez lo fui yo – le dijo Elroy Andley un tanto emocionada.

Y algo nuevo de tu vieja abuela – y las dos soltaron a reír.

¡Abuela! Tú no estás vieja…

Ten Fe hija… sonríe siempre y confía en el futuro eso es lo que significa… optimismo y esperanza.

Las cuatro mujeres la miraron con adoración, se veía tan hermosa… y si… era un hermoso día inusualmente soleado, se miró al espejo ¡y cuán diferente se veía! Ya no había tristeza en su rostro… se entregó a esa minúscula esperanza devolviéndole una sonrisa a su reflejo, suspiró alisándose la falda de su vestido cuando en ese momento Evelyn entró corriendo con el ramo siendo perseguida por su hermano.

¡Mami… mami…! – Eleonor la tomó en brazos – papi dijo que es tuyo – entregándole el ramo… Bernard se quedó parado observando a su madre… Patty lo miró desde el espejo.

¿Qué pasa cariño?

Mami – se acercó a ella y alargó su mano a su mejilla haciendo que Patty se agachara hasta su altura – te ves muy hermosa – los ojos azules de sus hijos eran un constante recordatorio de lo que fue Stear en su vida… eso era lo que siempre le decía, lo abrazó besándole sus mejillas – papá dice que no lo hagas esperar.

Bajó acompañada del brazo de su padre y un carruaje los esperaban ya y mientras iban camino a la iglesia recordó las líneas que Stear escribió para ella.

"Mi amor… mi luz…

GRACIAS por todo Patty… sé que agradecértelo está demás porque en mi corazón siento que lo haz hecho por amor… aún en éstos momentos sé que mi vida va perdiendo ante lo inminente que puede ser mi destino… soy feliz mi amor… me diste el mejor de los regalos que alguien puede recibir y ese fue tú amor… me levantaste de las cenizas y me reconstruiste, rescataste de mi al hombre que una vez se había perdido y hoy casi en el ocaso de mi existencia deseo con toda mi alma que seas muy feliz.

Mi amor… mi bella y adorada Patty… no tomes como una imposición la promesa que te he pedido que cumplas… aún y a pesar de mi Terry te ama… lo supe desde el día en que te convertiste en mi esposa y de haberlo sabido antes, a lo mejor sería yo quien te llevara a él… mi amor… aférrate a esa nueva oportunidad que la vida está poniendo en tus manos… no la dejes ir… hazlo por ti… por nuestros hijos…nada me haría más feliz sabiéndote protegida y amada, estoy seguro que Terry sabrá honrar esa promesa de amarte a ti y a nuestros hijos… mi amor no me recuerdes con tristeza… no les regales a nuestros hijos esa ausencia porque lo único que deseo es poder vivir en sus recuerdos y corazones ¿podrás hacer eso por mi?.

Mi amor… quisiera poder escribir todo lo que siento en mi corazón en éstos momentos… pero donde quiera que yo esté ten por seguro que te amaré por toda la eternidad… te amo Patricia Beatrice Cornwell… GRACIAS mi amor…

Te amo desde el primer día que te vi

Alistear Cornwell Andley

PS no pude inventarte la felicidad… pero estoy seguro que con Terry la encontrarás.

Cuando llegaron a la pequeña capilla una nueva emoción se albergó en su corazón, sentía que a cada paso que daba sus piernas no podrían sostenerla más… "Stear después de hoy… te prometo que seré feliz" no quería llorar… pero se sentía tan emocionada, después de casi tres años de su partida todo tenía un significado diferente… Terry logró lo que ella jamás se imaginó que sucedería… amar una vez más… porque aún en medio del dolor una nueva ilusión se coló en su corazón y esa creció gracias a Stear.

Porque después de una fuerte tormenta… el sol sale e ilumina con más resplandor… esa es una de las maravillas con las que podemos gozar los seres humanos… y una vez más estamos aquí ante la presencia de Dios para celebrar el sacramento del matrimonio de tus hijos Terrece Graham Grandchester y Patricia Beatrice Cornwell – comenzó diciendo el sacerdote haciendo alusión a todos los acontecimientos que tuvieron que pasar la familia Andley.

Terrece Graham Grandchester… ¿aceptas como esposa a Patricia Beatrice Cornwell? – preguntó el sacerdote.

Si… si acepto – sus ojos estaban humedecidos por tanta felicidad.

Patricia Beatrice Cornwell… ¿aceptas a Terrece Graham Grandchester como tu esposo?

Si padre… si acepto.

Repitan sus votos después de mí…

Disculpe padre… – dijo Terry – desearíamos pronunciar nuestros votos intercambiando nuestros anillos – el padre se los quedó viendo y asintió sonriendo, Terry tomó las manos de Patty suspirando mientras Archie les entregaba las alianzas – Patty… ante Dios y nuestra familia honro la promesa de amar, proteger y serles fiel a ti y a nuestros hijos Bernard y Evelyn… estar con ustedes en la salud y en la enfermedad, en las buenas y en las malas… en la riqueza y en la pobreza – tomó el anillo y se lo colocó en el dedo anular – con éste anillo hoy uno mi vida a la tuya no solo como esposo, sino como tu amigo, tu amante y confidente, prometo amarte, honrarte y apreciar cada momento a tu lado… hoy te prometo que reiré contigo en los momentos de felicidad y te reconfortaré en los momentos de dolor… te amo Patty.

Es tu turno hija… – le dijo el sacerdote.

Terry – sentía que la emoción no la dejaría hablar, carraspeó para aclararse la garganta – te entrego éste anillo con la promesa de compartir mi vida contigo… de honrar la promesa de amarte y respetarte todos los días de mi vida… de serte fiel y leal en la salud y en la enfermedad, estar contigo en la riqueza y en la pobreza… permíteme ser tu apoyo cuando caigas porque ten por seguro que te levantaré, cuando llores te consolaré y cuando rías lo celebraré… permíteme crear contigo el hogar que construiremos a lado de nuestros hijos… aquí ante Dios y nuestra familia prometo permanecer a tu lado con todas tus virtudes y defectos – algunos de los presentes rieron – hoy decido elegirte como mi esposo, compañero, amante y padre de nuestros hijos… te amaré en los días tranquilos, así como en los días tormentosos… porque tu amor me ha enseñado a perseverar… a insistir y amar lo que eres – para ese entonces los ojos de casi toda la familia estaba anegados en lágrimas.

Sr. Grandchester puede usted besar a su esposa – Terry se acercó y acunó el rostro de Patty entre sus manos besándole suavemente los labios.

Señoras y señores… ante Dios y los hombres les presento al Sr. y Sra. Grandchester – irrumpiendo todos en aplausos.

Ya era más de media noche cuando se dirigían al castillo que le legó su padre hace muchos años, manejó hasta allá cobijados bajo la luz de la luna llena, cuando llegaron no quiso despertarla la cargó entre sus brazos haciendo que ella se despertara.

Déjame llevarte así – ella lo abrazó del cuello… subió las escaleras – bienvenida a tu hogar mi amor – bajándola de sus brazos – en ese momento se abrieron las puertas del castillo se presentó el mayordomo.

Bienvenido mi Lord… Sra Grandchester a sus órdenes… todo está dispuesto como usted lo ordenó mi Lord.

Gracias Paul… puedes retirarte – esperaron a que el mayordomo se fuera – Sra Grandchester suena muy bien – Patty sonrió un tanto nerviosa.

Terry – la abrazó de la cintura acercándola a él tomando sus labios… la besó con ansias… con amor… con ternura y nuevamente con pasión, Patty se entregó a ese primer beso que se daban… tantas veces deseo saber lo que se sentía poder tener sus labios que hoy al saberla su esposa sabía que nada lo limitaría, la cargó entre sus brazos y subieron hasta llegar a la recámara matrimonial… habían muchas velas esparcidas por toda la estancia y cuando la bajó de sus brazos se sintió un poco mareada apoyándose en los brazos de él.

¿te sientes bien? – tomándola de la barbilla, ella asintió

Eeeh si… quisiera – agachó la cabeza frotándose las manos nerviosa – quisiera darme un baño – dejando soltar el aire de sus pulmones.

Claro… tómate tu tiempo… déjame mostrarte la recámara… es un tanto amplia – la tomó de la mano y al abrir la puerta ahí estaba la cama con postes de roble finamente tallada – ven… aquí está el vestidor – abrió otra puerta – y éste es nuestro baño… encontrarás todo dispuesto… voy… voy a…

Terry… – lo llamó cuando ya iba llegando a la puerta.

Dime…

¿po… podrías ayudarme a desabrochar los botones? – sus mejillas estaban encendidas, él no dijo nada y la volteó suavemente.

Por cada botón que desabrochaba descubría una fracción de su piel blanca, estaba controlando toda su voluntad de cargarla y llevarla a la cama y hacerla suya… tanto tiempo aguantó por ella, que un poco más lo valía, dejaría que ella se sintiera lista… aunque no sabía si podría aguantar un poco más… aspiró el suave perfume de su cabello y la abrazó pegando su espalda a su pecho.

Te amo Patty – le besó la nuca sintiendo como su piel se erizaba, ella se volteó y rodeó con sus manos el cuello de él tomando sus labios, adoraba el sonrojo de sus mejillas y verla tan dispuesta fue su perdición… profundizó más el beso haciendo que ella emitiera un gemido, con cuidado le quitó el vestido de novia, con cada caricia le iba deshaciendo el peinado y las prendas que le impedían sentirla completamente suya dejándola solamente con el camisón de seda, la cargó entre sus brazos y salieron del baño para dirigirse a la recámara ahí la bajó y dejó que ella le quitara la ropa… y cuando ambos estaban desnudos él la llevó a la cama… sentía que su corazón iba a estallar… por fin – ¡Dios! – besó cada centímetro de ella y cuando la sintió lista entró en ella, la amó con pasión, con ternura y con toda ese ímpetu que a él le caracterizaba, ella se entregó intercambiando cada caricia, regalándose para si la necesidad de sentirse amada… se amaron toda la noche y parte del día, amanecieron abrazados hasta que la naturaleza se hizo de ellos para hacer sus necesidades, tomaron su primer baño juntos y se amaron una vez más , y mientras entraba en ella Patty lo tomó del rostro besando sus labios, con sus cuerpos sumergidos en el agua se regalaron el éxtasis del orgasmo que para Patty ya le era imposible controlarlo.

Terry… – se abrazó a él dejándose ir arqueando su espalda, aspiraba aire profundamente mientras descansaba su cabeza en el hombro de su esposo – te amo Terry – él se tensó un poco tomándola del rostro buscándole sus ojos, una sonrisa amplia fue la que encontró.

Patty… mi amor…

Un año pasó después de que se casaron y ella quedó embarazada de la pequeña Eleonor, Terry seguía siendo el hombre posesivo que amaba a su esposa, siempre la procuraba en todo y cuando ella protestaba el constantemente le decía…

Lo siento amor… hice una promesa y la voy a cumplir – abrazándola desde atrás cubriendo con sus manos su prominente y redondeado vientre, le encantaba tenerla entre sus brazos… sentir a su bebé, pocas veces se separaba de ella y cuando lo hacía procuraba regresar lo más pronto posible a su lado… ver en lo que él se había convertido la enamoraba cada día más… atrás quedó aquel joven soberbio, intransigente y malcriado… hoy era un padre amoroso y excelente esposo ¿lo imaginó así? Sonreía para si y negaba con la cabeza - ¿y esa sonrisa?.

Estaba recordando lo desagradable que eras – se volteó quedando frente a él.

Y ahora ¿Cómo soy? – besándole el cuello.

Eres tú Terry… te amo

Bernard y Evelyn crecieron cobijados en el amor de toda la familia, Terry les dio la seguridad de su amor y protección… cuando Eleonor nació jamás hizo diferencias entre ellos los amaba de igual manera… tenía todo lo que alguna vez deseo y lo mejor de todo es que era correspondido.

Un día él llegó emocionado a su hogar la abrazo dándole vueltas y riendo como si fueran adolescentes.

Amor… – besando sus labios, ella lo abrazó por el cuello.

Vaya… deben ser muy buenas noticias para que estés tan feliz – besándose de nueva cuenta.

Parte de eso dependerá de lo que ambos decidamos – ella lo miró con extrañeza y el tomó un suspiro largo – Patty… ¿te gustaría regresar a Chicago? – ella abrió la boca un tanto asombrada soltándose de sus brazos y dándole la espalda, esa propuesta la hizo temblar un poco.

Yo… ¿Cuál es la razón Terry?

Me han invitado a formar parte de una obra de teatro – Patty se volteó y le sonrió.

Eso… ¡eso es maravilloso! ¿Cuánto tiempo estarías fuera?

Estaríamos amor… porque tú y mis hijos vienen conmigo…

Pero ¿y Stear?… se acerca su aniversario.

Mi amor… te prometí estar cada año para él y sabes muy bien que lo cumpliré – ella se acercó y lo abrazó.

A donde tu vayas yo estaré…

¿pero estás de acuerdo? ¿quieres ir? – ella asintió.

Los niños extrañan a sus primos… y tu madre desea que la vayamos a visitar.

Gracias mi amor.

VARIOS AÑOS DESPUÉS EN LAKEWOOD.

Era el cumpleaños de Elroy Andley y todos quienes la acompañaban era lo que ella necesitaba tener, estaban celebrando en el jardín de las rosas, habían gritos de alegría, los niños correteaban a los alrededores de la mansión siendo vigilados por sus padres… todo era perfecto, ese día y con inmensa alegría Terry y Patty les anunciaba que esperaban a su cuarto hijo y las felicitaciones así como los abrazos no se hicieron esperar… se tomaron la acostumbrada foto familiar que años después adornarían el hogar de todos los miembros de la familia.

Y como alguna vez le prometió volvían dos veces al año a visitar la tumba de Stear… ambos tenían tanto que agradecer… porque al fin y al cabo su amor se edificó en medio del dolor y la pérdida pero también en la esperanza de que no todo está perdido mientras se tenga vida.

FIN

Hola chicas hasta aquí concluye el final alterno que tenía preparado para ésta historia, espero no aburrirlas es muuuy largo… agradezco a cada una de ustedes su tiempo y los mensajes que me enviaron, así como también aprecio sus opiniones y críticas… MIL GRACIAS y si Dios lo permite nos leemos en otra historia.

Magua.

Ale.

Saryfan.

Carol Aragón.

Bea03.

Mía8111.

Karysthel.

Fabiola Reyes.

Julie-Andley-00.

Any.

Jenny Leegan.

EveRblue.

Guets1.

Sayuri1707.

Guiselle.

Sincity12345

GRACIAS por todo… por sus mensajes y opiniones y por todo el apoyo que le dieron a la historia.