Rachel se sintió inspirada, desde esa mañana que se había despertado, que hoy algo iba a ser diferente. La reorganización de abrir nuevamente el Club Glee iba muy bien, la mayoría de los chicos que han aceptado integrarse y ella no podía sentirse más que feliz por estos acontecimientos aunque en lo más profundo deseaba que cierta rubia de ojos avellanas se había presentado a principio de ciclo para ayudarlos. Había preguntado a Santana por su paradero pero la latina nunca le dio respuesta, solo la miraba fijamente y le daba una sonrisa burlona antes de ir a buscar a su prometida. También había ido a preguntarle a Puck pero este había sonreído con tristeza antes de decirle.
_ No sé nada de ella desde hace ya más de un año. - respondió con hombros caídos, sorprendiendo gratamente a la morena.
_ ¿C-cómo es posible? ¿No estaban ustedes dos saliendo? - observa como el chico se pasa con nerviosismo una mano por el pelo.
_ Lo estábamos pero lo nuestro nunca avanzaba y encima estaba Jake. - sonríe con ternura al pensar en su medio hermano - Quería pasar más tiempo con él para afianzar nuestros lazos, eso significo pasar menos tiempos con Quinn pero ella lo entendía, solamente que cada vez se fue alejando más de nuestra relación.
_ Oh… perdón, Noah. - lo abraza con pena.
_ No te preocupes, terminamos en buenos términos. - se encoge de hombros y la vuelve a mirar - Aunque luego de eso no supe nada más de ella, ¿le preguntaste a Santana?
_ Si, lo hice. - resopla, cruzándose de brazos - Pero no me ha dicho nada y cada vez que me mira es como si se burlara en silencio de mi cara.
_ Es Santana. - responde sonriente, contagiándola - Ya todos sabemos cómo es ella.
_ Si pero tarde o temprano le sacare toda la información. - dice con convicción y escuchan el timbre, anunciando el cambio de materia.
_ Bueno, me tengo que ir, Rach. - se despide, besándole la mejilla y dándole un abrazo antes de irse.
_ Hasta luego, Noah. - es lo último que dice antes de darse la vuelta e ir al auditorio.
Santana esperaba impaciente en el estacionamiento, mirando cada dos por tres su reloj pulsera. Todavía agradece que los estudiantes sigan adentro en sus respectivas asignaturas así podría descansar un poco del silencio ya que últimamente estaba rodeada siempre de mucho bullicio y ruido, lo que le era insoportable. Un mini cooper rojo aparece en su rango de visión, y ella sonríe de medio lado al reconocerlo.
_ Al fin llegas. - es lo primero que dice cuando se acerca al vehículo estacionado.
Una rubia de pelo corto sale del auto y se saca las gafas de sol, sonríe alegre al ver a su mejor amiga parada a tan pocos metros de ella y extiende los brazos.
_ ¿Qué? ¿Enserio esperas un abrazo mío, rubia hueca? - dice de manera retadora mientras se cruza de brazos y provocando la carcajada de la chica quien la abraza de igual manera a pesar de la incómoda posición.
_ También estoy feliz de verte, San. - dice la chica y la ex porrista rueda los ojos, fingiendo fastidio aunque una pequeña sonrisa se le escapa de los labios mientras corresponde el abrazo.
_ Ya era hora de que aparecieras, Quinn. - susurra antes de que se separen y compartan una sonrisa fraternal.
_ Lo sé, sé que me he ausentado por mucho tiempo y también pido perdón por no haber llegado antes para cuando le propusieras matrimonio a Brittany. - se lamenta mientras agarra la mano de su amiga e inspecciona el anillo - Aunque me siento muy feliz por ti, ya era hora de que sentaras cabeza. - se escucha burlona y se ríe cuando recibe un manotazo en el brazo.
_ Eso debería de decírtelo yo a vos, Quinnie. - mencionado para consternación de la otra - ¿Cuándo le harás frente a tus sentimientos? - le reprocha.
_ ¿Ella está ahí? - suspira mirando hacia el establecimiento.
_ Te está esperando… - Quinn voltea a ver sorprendida a su mejor amiga quien asiente con la cabeza - La enana no ha parado de preguntar por vos.
_ ¿Q-qué le has dicho? - tartamudea con voz temblorosa.
_ Nada… - hace una pausa y una sonrisa traviesa corre por sus labios - Solamente que eras demasiado cobarde para venir y decirle que la amas. - suelta.
_ ¿¡Qué!? - Grita demasiado alto, su rostro mostrando el pánico puro - ¿Santana cómo pudiste? Pensé que eras mi amiga… - pero se ve interrumpida al escuchar la carcajada de la morena quien no puede evitar agarrarse el estómago.
_ D-deberías de ver tu cara, rubia. Nunca te he visto tan pálida. - dice entre risas - Salvo cuando tenías tus síntomas cuando estabas embarazada. - logra hablar luego de secarse una lagrima.
_ ¡No vuelvas a hacer eso! - le reprocha, tocándose el corazón para calmar sus incontrolables latidos - Pensé que hablabas enserio.
_ Tranquila, Q. No he dicho nada a pesar de que el Hobbit me haya bombardeado con preguntas. Me he tenido que contener varias veces de pegarle para callarla. - resopla fastidiada.
_ Está bien, entonces… ella me busca. - opina con cierta esperanza en su voz y juega nerviosa con la correa de su bolso.
_ Obvio que lo hace, así que será mejor que la vayas a encontrar y enfrentes todo esto de una vez por todas. - la anima, agarrándola del brazo y empujándola directo a las puertas de la escuela.
_ Pe-pero ¿qué hago? ¿Qué le digo? - se empieza a poner nerviosa - No puedo aparecer de la nada y decirle que…
_ Oye, escúchame. - Santana la frena, poniendo sus manos en ambos hombros así se miran fijamente a los ojos - Si no agarras el valor de una vez por todas, nunca sabrás que pasara. Es hora que sueltes todo, Q. - le dice seriamente y estas palabras parecen calar en la rubia quien asiente con inquietud.
_ Sí, tienes razón. - acepta y se endereza, mira con determinación la entrada del establecimiento y entra sin preámbulos.
Santana se queda afuera, sonriendo aliviada de que su amiga por fin haya decidido a enfrentarse a sus miedos, Brittany se acerca a ella con una sonrisa igual a la de ella.
_ ¿Fue por ella, Santy? - pregunta mientras la abraza, sin dejar de ver en la misma dirección que su prometida.
_ Si, por fin lo hizo. - susurra y le besa la mejilla.
Ahí la había encontrado, parada y hablando con el pianista animadamente, seguramente diciendo qué canción podría interpretar. Sonríe con ternura, su Rachel nunca cambiaria, siempre queriendo cantar cuando está arriba del escenario. Espera en las últimas filas, expectante en medio de la oscuridad, queriendo escuchar como la melodiosa voz de la morena llena el silencio que hay en el auditorio. Traga grueso cuando ve que por fin las notas del piano comienzan a sonar y por un momento piensa que Rachel la ha descubierto cuando mira en su dirección.
No ha cambiado, todavía le recorre el escalofrío cuando escucha su voz, sigue atrapándola y atrayéndola a ese mundo donde solo Rachel Berry existe. No se da cuenta que su cuerpo se mueve por impulso y baja los escalones, yendo a su encuentro totalmente hipnotizada.
No sabe en qué momento decide acompañarla en la canción pero ya es demasiado tarde cuando su voz interrumpe la de la morena y esta la mira totalmente sorprendida antes de regalarle una hermosa sonrisa y seguir a dueto la canción. Ojos avellana chocan con los chocolates, ninguna aparta sus miradas y tampoco son conscientes de que a lo largo de la canción se van acercando cada vez más, sus sonrisas nunca se borran y cuando van llegando al final del tema, están a escasos centímetros de distancia. Rachel empieza a darse cuenta de esto y es la primera en romper el contacto visual con timidez, puede empezar a sentir como el rubor se hace presente en sus mejillas pero eso no impide que termine su canto. Quinn, en cambio, no puede parar de sonreír y disfrutar de la cercanía,
La melodía deja de sonar y todo el auditorio se vuelve silencioso, el pianista recoge sus cosas con sumo cuidado, no queriendo interrumpir la atmosfera que han creado las dos chicas alrededor suyo quienes no pueden dejarse de mirar con similares sonrisas adornando sus labios.
_ Quinn… - susurra la morena con algo de temor de que todo lo que haya pasado recién sea solo un sueño pero siente el temblor recorrer su cuerpo cuando reciba una sonrisa más radiante.
_ Rach. - nombra en un suspiro y enseguida el cantante la abraza con fuerza.
Las dos se funden en un cálido y sentido abrazo, ambas llenando sus pulmones con el perfume de la otra. Quinn traza sus manos sobre los mechones oscuros de la joven mientras que su otro brazo se apretuja con más fervor en la cintura, no queriendo soltarla nunca más. Rachel hace lo mismo al aferrarse a la chaqueta de cuero negro que portaba la rubia, frota su rostro y nariz entre su cuello y clavícula; un suspiro de felicidad abandona su boca. Algo dentro de ella se siente por fin entero.
_ Quinn, ¿Dónde has estado? Te estuve buscando por todos lados, nunca respondiste mis mensajes o correos, le he preguntado a Santana ya Puck por tu paradero pero ninguno me supo decir dónde estabas y…
_ Wow, wow, olvidaba lo verborrágica que eras. - detiene la ex porrista con diversión, poniendo su mano encima de la boca de la cantante quien la fulmina con la mirada ante lo dicho - ¿Por qué no buscamos un lugar cómodo así nos ponemos al corriente de nuestras vidas? - propone.
_ Me parece bien, aunque seguramente ya debes saber de mi "hermoso" fracaso en la TV. - sus hombros caen rendidos en decepción y se molesta cuando escucha la risa de su compañera.
_ Oh, quédate tranquila que tengo grabados todos los capítulos de tu dichoso programa. - comenta y Rachel la mira con terror.
_ Debes estar bromeando… - dice mientras se deja llevar de la mano a las butacas. Se sientan una al lado de la otra pero nunca sueltan sus manos - Fui el hazmerreír de todo el mundo, Quinn. No sé en qué momento pensé que hacer esa serie sería una idea brillante.
_ Oye, tranquilízate ¿sí? - le acaricia con el pulgar el dorso de la mano y Rachel no sabe porque este simple gesto calma todos sus sentidos - No todas las grandes estrellas empiezan con grandes series, fíjate en Jennifer Aniston, salió por primera vez en una película terror que no fue muy bien aceptada. Paso por varios trabajos antes que Friends explote su imagen. - le hace ver su opinión - Que este fracaso no detenga tu brillo y talento, Rach. Sigues destinada a ser una gran estrella y todavía tienes que ganar un Tony, o quizás más. - dice a lo último con una gran sonrisa mientras que con su dedo señala justo donde estaba el corazón de la morena.
Rachel no sabe que decir, lo cual es muy raro ya que siempre tenía una réplica para todo tipo de conversación pero las palabras que le ha regalado Quinn la han dejado muda, su corazón palpita con rapidez y por un momento siente miedo de que este tamborileo incontrolable lo escuche también la rubia enfrente suyo, aunque sea totalmente imposible. Una pequeña pero tímida sonrisa se forma en ella y baja la mirada, tratando de acomodar su pelo detrás de la oreja.
_ Gracias, Quinn. - lograr decir por lo bajo - Creo que necesita escuchar tu opinión al respecto.
_ Hey… - coloca su dedo debajo del mentón de la diva para que la vuelva a mirar a los ojos - Lo digo enserio, todavía tienes un largo camino por recorrer.
Rachel se muerde el labio inferior con nervios, se había olvidado lo que era mirar fijamente a Quinn durante todos estos años. Lo que era estar cerca de ella y que el temblor recorra su cuerpo entero, que su corazón lata a mil por hora y no lo puedo controlar. Siempre supo que esto era diferente a lo que sintió por su fallecido ex novio, con él también había sentido estas cosas pero con Quinn… con ella todo se potenciaba el cuádruple, más podía decir.
_ ¿Rachel? - pregunta cuando no ve respuesta ninguna de ella después de varios segundos en silencio.
Sus sentidos se ponen en cuando ve que la cantante se alerta despacio a ella, ella no piensa detenerla, debería que estar demente para hacerlo. Los pelos de su nuca se ponen de punta cuando los dedos se la morena se posan ahí.
_ ¿Dónde has estado, Quinn? - murmura en voz baja, conectando sus frentes suavemente - ¿Por qué desapareciste así de la nada?
_ Perdón. Han pasado muchas cosas, tenía todo un lio en mi interior que hasta hace poco pude resolver. - se sincera con el mismo tono, temiendo romper el ambiente
_ ¿Pero porque te tuvo que tomar tanto tiempo? - le reprocha con un puchero y con ojos cristalinos - No sabía nada de ti, Quinn. Tenía miedo de que algo te haya sucedido, de repente desapareciste y no respondías a nada de lo que yo te mandaba, ni siquiera mis llamadas. - aprieta la mano de la chica con fuerza y una rebelde lagrima se escapa de ella.
_ Es porque tenía que estar cien por ciento segura de que estoy enamorada de vos, Rachel. - confiesa sin rodeos con la cara totalmente colorada.
Rachel la mira con sus grandes ojos chocolates, ella piensa que lo que ha escuchado es producto de su imaginación pero la mirada determinada y seria de Quinn le dicen lo contrario. Ella de verdad lo ha dicho, Quinn Fabray, ex capitana de las porristas, su ex enemiga, su amiga, su compañera de Glee, se le ha confesado. Le ha dicho lo que tantas veces ha soñado y que creía que nunca se haría realidad.
_ Por favor, di algo… - le suplica la rubia al borde del miedo y del rechazo.
Ella estaba preparada para el rechazo, estaba preparada para todo tipo de palabras que le diría la chica la cual amaba pero nunca espero que esta se le tirara encima, que reclamara sus labios con tal fervor y pasión. Le tomo varios segundos tratar de entender lo que de verdad estaba pasando pero el movimiento que los labios de Rachel encima de los suyos la hizo reaccionar y corresponder como se debe el beso.
La cantante la abrazaba por el cuello, haciéndoles imposible separarse si quisieran, los labios que tanto deseaba sentir y saborear por fin estaban pegados a los suyos, era irónico y hasta divertido que supieran a bayas, también podía sentir lo salado de las lágrimas que derramaba Rachel, quería pensar que eran producidas por la felicidad que sentía. No supo en qué momento la morena había quedado sentada encima de sus piernas pero la posición no le pareció para nada incomoda, tuvo que contenerse demasiado para que sus manos no bajaran más de la zona que la espalda baja de la chica.
_ Quinn… - escucharla casi gemir su nombre provoco una corriente eléctrica por todo su interior y atrajo más el cuerpo de Rachel contra el suyo, feliz de sentir contra su corazón los rápidos latidos del corazón de la morena.
_ Te amo. - logra decir cuando se separan para respirar y ambas se miran fijamente con mejillas totalmente coloradas y ojos nublados por los sentimientos que sentían en ese momento.
_ Te amo, Quinnie. - responde con una gran sonrisa, rascando con sus dedos la nuca de su chica quien no puede evitar temblar ante la linda sensación - Nunca más se te ocurra irte de mi lado. - murmura antes de recuperar nuevamente los labios de la rubia en un beso lleno de pasión.
_ ¿Y esto desde cuándo pasa? - pregunta un desconcertado Artie cuando ve a la nueva pareja entrar por la puerta.
Todos los demás integrantes miran igualmente sorprendidos a las dos, menos Brittany y Santana compartían una traviesa y orgullosa sonrisa. Rachel y Quinn se miran un poco sonrojadas pero no se cohíben de seguir agarradas de la mano.
_ ¿No era que eran ustedes las eternas enemigas? - pregunta Tina apuntándolas con la boca abierta.
_ Lo éramos. - responden al unísono, casi riéndose de la coincidencia - Pero eso ha cambiado ahora. - sigue Rachel mientras se pega más a la rubia.
_ Podemos ver eso. - concuerda Mike sin saber que más decir.
_ Esperen un segundo… - detiene Mercedes - Ustedes dos que se odiaron sin fin en la secundaria, quienes pelearon todo el tiempo por el mismo chico y quienes solamente compartieron unas pocas palabras amigables en la secundaria ¿ahora se aman? - resume incrédula, intercalando su mirada en una y otra, recibiendo un asentimiento de cabeza como respuesta, ella pestañea varias veces - ¿Sigo soñando y mi mente ha creado este extraño mundo donde ustedes dos son ahora novias? - se pregunta aun sin poder creerlo.
_ ¿Alguien me podría pellizcar, por favor? - pide Kurt, quien estaba en el mismo estado que los demás y grita cuando Santana le pellizca el brazo de manera ruda - Hubiese apreciado que alguien más lo hiciera que vos, Santana López. - regaña y la morena rueda los ojos.
_ ¿Quién te entiende, porcelana? Tú pides y yo como buena samaritana que soy cumplo tu deseo. - se burla.
_ Tú… - la señala Rachel con mirada seria - ¿Por qué nunca me dijiste que mantenías contacto con mi Quinnie? - recrimina, acercándose amenazadoramente a su mejor amiga antes de ser detenida por los brazos de la rubia.
_ Conmigo no te desquites, enana, Además no sé porque sigues enojada si tienes a la Barbie a tu lado como siempre lo quisiste. - se cruza de brazos, levantando su mentón con orgullo.
_ Tranquila, Rach. Yo le había dicho que no dijera nada, no te enojes con ella. - trata de calmar la rubia mientras la abraza y le acaricia el brazo.
_ Aun así no la perdono por no decirme dónde estabas. - sigue mirando de mala manera a la latina quien solo le levantaba la ceja a modo de burla.
_ Ya, ¿Por qué no festejamos que por fin todo el grupo está unido? - se interpone Brittany, sonriendo brillantemente y haciendo olvidar espontáneamente todo el lio que existía.
_ Sí, creo que en este momento me vendría bien un trago. - comenta Puck, quien todavía no apartaba sus ojos de la nueva pareja.
Breadtrix siempre había sido el lugar de reunión de todos, por desgracia se tuvieron que separar en dos grupos ya que las separaciones de las mesas y asientos no les era favorable.
_ Ustedes dos tienen que contarme todo ¡ya! - apura Kurt cuando los seis se acomodaron en el estrecho espacio.
_ ¿Qué quieres saber, porcelana? - inquiere la latina - ¿Cómo las dos en secreto siempre se quisieron y fantasearon sexualmente una con la otra sin parar?
_ ¡Santana! - la calla Rachel con las mejillas totalmente coloradas mientras que Quinn solamente se puede disimular su risa.
_ Algo así. - responde la rubia, siguiéndole el juego a su amiga y se ríe totalmente cuando la diva voltea a verla aún más sonrojada de lo que ya estaba.
_ Bueno, nos estamos yendo de tema y es obvio que las baddas se han juntado para seguir con sus bromas. - interrumpe Mercedes, señalando a ambas ex porristas quienes compartían una mirada cómplice.
_ No nos puedes culpar, hace mucho que no veo a mi rubia hueca. - se encoge de hombros la latina mientras bebe un poco de vino.
_ Ya no es tuya, López. - gruñe entre dientes Rachel, aferrándose al brazo de su chica quien la mira con ternura.
_ Lo que digas, Hobbit. Sera totalmente tuya cuando la tengas en tus sabanas. - desafía con maldad.
_ Ugh, no quiero saber esos detalles. - dice Kurt con cara de asco y negando fervientemente con la cabeza.
Los chicos siguen hablando entre más risas y bromas, poniéndose un poco más al corriente de la vida que había estado haciendo Quinn durante su desaparición. Russell había fallecido por una grave enfermedad y como había sido detectado en tan poco tiempo, no tuvo tiempo de redactar un testamento, por lo que a la hora de su muerte, hubieron varios problemas con respecto a la herencia ya que la actual mujer de Russell reclamaba que era el más afectado por la situación y solamente ella merecía todo lo que había dejado el hombre. Tanto Quinn como su hermana, Frannie tuvieron que hacerse cargo del asunto ya que Judy había sido presa del estrés, sin poder manejar bien la situación.
_ Russell nunca se había casado con la chica, por lo que le fue imposible reclamar todo lo que quería, solamente recibió una pequeña remuneración por última vez y lo demás se repartió entre mi madre y Fran. - termina de relatar Quinn y agarra una patata frita, llevándosela a la boca.
_ ¿Por qué a vos no? - pregunto Rachel con una mirada confusa.
_ No quería nada de él, no necesito de la herencia ya que puedo vivir tranquilamente de mi salario. - contesta con desinterés, obviamente el tema no le afectaba en lo absoluto.
_ Así se habla, Q. - felicita Santana levantando su copa y chocándola con su amiga.
El celular de Quinn empieza a sonar y ella se disculpa al ver el nombre de su madre, se dirige a la salida y hablan de cosas pocas relevantes. Cuando corta la llamada ve que alguien se acerca a ella.
_ Puck… - lo mira con cierta incomodidad.
_ Bebé mamá. - sonríe a forma de saludo y ambos se recuestan contra la pared del restaurante, observando el atardecer - ¿Quieres? - le ofrece un cigarrillo.
_ No, lo he dejado. - niega y el chico asiente antes de encender su cigarrillo y llevárselo a los labios - ¿Cómo has estado?
_ Bien, me han ascendido de rango en las fuerzas aéreas. Aunque últimamente he pasado más tiempo en casa para estar con mi familia. - sonríe, soltando el humo acumulado en su boca.
_ Eso es un lindo gesto, Puck. Seguramente tu mama debe estar muy orgullosa. - le acaricia el brazo con alegría y recibe la intensa mirada de él.
_ No pude evitar escuchar tu relato, perdón por lo de tu padre.
_ No hace falta, nuestros lazos se rompieron en el momento exacto en que me echo de casa. A partir de ahí nunca más tuvo contacto y ni siquiera me llamo para avisarme que estaba enfermo. - se encoge de hombros y Puck puede comprobar que de verdad su ex novia no siente nada, ni siquiera tristeza cuando la mira fijamente buscando alguna señal - Puck yo…
_ ¿Siempre fue ella? - le interrumpe y ve como el cuerpo de la chica se tensa - Lo note, Quinn. Siempre tenías tu mirada perdida, nunca me correspondías con intensidad mis sentimientos cuando decía que te amaba y bueno, cuando teníamos intimidad, nunca me mirabas a los ojos. - confiesa un poco sonrojado.
_ Perdón, Puck. Nunca fue mi intención hacerte sentir mal, de verdad te quise…
_ Pero nunca me amaste como lo haces por ella. - sonríe resignado - No te preocupes, Quinn. Por lo menos me quedo más tranquilo de que no suspires por el idiota de Biff. - la rubia hace una mueca de asco al pensar en ese chico - ¿Eres feliz? - pregunta y ambos se miran fijamente para corroborar de que dice la verdad.
_ ¿Quinn? - Rachel sale del restaurante en busca de su chica.
Voltean a mirarla y Puck llega a ver como la sonrisa de su ex novia se ensancha al ver a la morena dirigirse a ellos.
_ Sí, soy feliz. - le susurra Quinn antes de recibir en sus brazos a la diva y besarle la frente.
_ Les voy a decir lo mismo que les dije a Britt y Santana cuando confirmaron su relación, si quieren hacer un trio, Pucksaurus está disponible. - levanta y sube sus cejas de manera sugerente y ambas chicas se ríen.
_ Sigue soñando, Noah. - le saca la lengua, Rachel - Aunque tendremos en cuenta tu propuesta ¿no, Quinn? - sigue el juego, guiñándole un ojo a su chica.
_ Por supuesto. - se ríe entre dientes - ¿Los chicos ya se quieren ir?
_ Piensan quedarse un rato más pero tienen planes que cumplir, además, Britt está muy emocionada con las cosas de la boda que quiere arrastrar a Santana hacia el shopping. - informa con gracia.
_ Uf, la compadezco. - responde Puck y termina de calar su cigarrillo antes de tirarlo - Bueno, chicas sexys, las dejo para que tengan su momento. - sonríe coquetamente y entra nuevamente a Breadtrix.
Ambas se quedan solas aunque siguen abrazadas y contemplando el cielo pintado de naranja.
_ ¿Qué harás después de esto? - pregunta Rachel con cierto temor en su voz.
_ No tengo nada planeado para esta noche, mi mama esta con Frannie en California así que…
_ No, Quinn. - interrumpe la morena, mirándola fijamente - Yo digo cuando todos terminemos de formar el club Glee, ¿te quedaras acá en Lima o volverás a California?
Puede observar como en el rostro pensativo de la rubia de a poco se le empieza a formar una sonrisa.
_ Hace poco me dieron una nueva oportunidad de trabajo. - responde y la tristeza de la morena se empieza a instalar más en su interior al escuchar estas palabras - Y creo que lo aceptare, ya que el amor de mi vida vive ahí. - continua, confundiendo a la morena.
_ ¿Qué quieres decir? ¿Acaso…?
_ Si, Nueva York será mi nuevo hogar. ¿Qué dados? - le revela con una sonrisa cómplice y las lágrimas se vuelven a formar en los ojos de la morena quien la abraza con fuerza.
_ Estaremos juntas. - murmura con felicidad y le llena el rostro de besos, haciendo reír a la rubia.
_ Si, ya no puedo estar lejos de ti, Rach. Por fin te tengo ¿de verdad piensas que me iría de nuevo? - le dice antes de besarla.
_ Me haces feliz, Quinn. Te amo. - le acaricia las mejillas, enamorándose aún más cuando ve los ojos avellana de su chica brillar con intensidad.
_ Y vos a mí, estrellita. - dice con ternura y reclama nuevamente sus labios - Te amo.
