¡Hola! Esta es una historia corta creada para el EscaWeek 2020 en Tumblr. Puedes ver la ilustración que la acompaña en mi página web, quietduna. com


Merle estaba triste. Van no le prestaba ninguna atención últimamente. Bueno, para ser más realista, Van no pasaba todo el día con ella como antes, sino que prefería pasar tiempo con esa estúpida chica de la Luna de las Ilusiones. Eso era lo que molestaba a Merle. Mucho. Nunca antes había tenido que compartir a Van. ¿Qué pasaría si esa chica se lo llevaba a la Luna de las Ilusiones? ¿Y si Van decidía abandonar Fanelia…y a ella?

Merle se sentó en el suelo y jugó con el césped, perdida en sus tristes pensamientos y en su soledad.

"¿Qué te ocurre, gatita?" Una voz familiar detrás suyo la arrancó de su trance. "¿Y qué haces aquí sola?" Nariya y Eriya la miraban desde arriba. Debían haber llegado ahora de su última misión, liderada por Lord Folken.

"Estoy bien…solo hacía algo de tiempo. Tengo que devolver este estúpido neceser al castillo, ya que tenemos estúpidos invitados. Ahora que Van me ignora tengo mucho tiempo libre y me dedico a hacer estúpidos recados", dijo Merle con desprecio mientras lanzaba la bolsa lejos de ella. El contenido (maquillaje, cepillos y material de costura) se desperdigó por el césped.

Nariya y Eriya intercambiaron una mirada preocupada y, con un movimiento rápido y lleno de gracia que no ayudó a mejorar el estado de ánimo de Merle, se sentaron con ella. "Parece que alguien necesita una charla de chicas" dijo Nariya con una pícara sonrisa. Merle la miró, ceñuda.

"Hablemos. De mujeres a gatita", bromeó Eriya mientras recogía un cepillo que había caído cerca suyo.

"No hay nada de lo que hablar", gruñó Merle.

"Claro que no", respondió Eriya con una suave sonrisa mientras le pasaba el cepillo a Nariya.

"Tienes un pelo tan bonito, ¿me permites?" preguntó Nariya con cuidado mientras comenzaba a peinar cariñosamente el pelo de Merle.

Merle se tensó al sentir el cepillo y se quedó callada. Las hermanas esperaron, pacientes. Eran tan hermosas como graciosas y Merle quería gritarles.

Unos minutos, la joven gata desistió y se relajó: "El Señor Van está enamorado de Hitomi. Y…ella le corresponde", dijo, con una triste voz. "Me alegro por él. ¡De verdad! Pero…es doloroso pensar que jamás fui una opción para él. No de esa manera. No sé qué me esperaba, en verdad. Él jamás me vería como algo más que su hermana adoptiva". Hizo una pausa y se limpió las lágrimas. Nariya continuó cepillándole el pelo. Eriya le acarició el rostro.

"Tengo miedo de volver a estar sola" dijo Merle en un susurro apenas audible.

"Te entendemos", dijo Eriya. "De verdad. ¿Quieres nuestro consejo?"

Merle asintió y la miró, expectante.

"Pequeña Merle, tú y nosotras…somos iguales. Nos debemos a nuestros salvadores, en tu caso el Señor Van, y en nuestro caso nuestro Maestro Folken ¿No es así?"

Merle asintió de nuevo.

"Por tanto, nuestro deber es protegerles con nuestras vidas y procurar su felicidad, gatita. Nuestros corazones son secundarios en esa tarea sagrada" afirmó Eriya.

"Pero…en vuestro caso el Señor Folken os quiere. Él no tiene a alguien como Hitomi a su lado. ¡Es fácil para vosotras hablar! ¡No tenéis a alguien que lo aleja de vosotras!", replicó Merle, frustrada.

"El Maestro Folken no nos ama como tú crees, gatita", continuó Nariya. Compartió una triste mirada con su hermana. "El Maestro se preocupa de nosotras y nos ama, pero no como quisiéramos. Entendimos esa lección hace muchos años. Pero eso no nos limita a la hora de cumplir nuestra tarea de estar a su lado, siempre".

"Podemos llegar a ser algo más que sus hermanas adoptivas. Podemos ser amigas de nuestros Maestros, incluso sus amantes. Pero jamás seremos sus esposas", finalizó Eriya, y miró al cielo.

"No…no sé si lo entiendo", dijo Merle, confusa. "Siempre creí que una vez creces, te casas, tienes descendencia…Estás con alguien a quien amas por el resto de tu vida. ¿No somos merecedoras de algo así?" preguntó, y se giró para ver sus sorprendidas expresiones. Merle recordaba muy bien la historia de amor entre la Reina Varie y el Rey Goau. Cuando era más pequeña solía soñar que ella también viviría algo así.

"Puedes ser lo que quieras, pequeña", respondió Nariya mientras acariciaba su pelo. "Nosotras decidimos vivir nuestras vidas por nuestro Maestro. Tú puedes decidir vivr tu vida aparte de, Señor Van, comenzar de cero en otra ciudad o país, si eso deseas. Encontrar una pareja, comenzar una nueva vida".

"No sé si sería capaz". Merle estaba horrorizada ante el mero pensamiento de algo así. "Pero me gustaría ser tan fuerte como vosotras".

"Nosotras tres hemos pasado por momentos muy duros en nuestras vidas. Y, si quieres, podemos enseñarte a luchar. Podrías ser su arma", dijo Nariya.

"N-no…no me gusta luchar…y al Señor Van tampoco…aunque sea lo único que hace últimamente", gruñó.

"Entonces podrías afilar esa lengua tuya y ayudar a tu Señor con la diplomacia cuando se convierta en Rey. Con su temperamento, necesitará a alguien inteligente a su lado, y esa persona podrías ser tú", propuso Nariya con una pícara sonrisa.

"…O puedes aprender alguna otra habilidad que le ayude en el futuro. Conviértete en su mano derecha, o en sus ojos. Quédate siempre a su lado. Protégele. Protege su futuro. Esa es nuestra manera de demostrarle a nuestro Maestro nuestro amor y devoción", continuó Eriya.

"Nuestro Maestro, y en tu caso tu Señor Van, jamás nos dejarían, querida Merle. Jamás dudes de sus sentimientos. Jamás", dijo Nariya, ausente, mientras tocaba dulcemente el pelo de Merle.

El silencio cayó sobre ellas. Merle reflexionó sobre sus palabras. Quizás tenían razón.

"Míranos, tres adultas perfectamente funcionales (bueno, dos y medio)" bromeó Eriya, "enamoradas de los hermanos Fanel. ¿Qué es lo que tienen que han logrado que nos enamoremos de ellos? Si ni siquiera saben contar un chiste, ¡es terrible!"

Nariya rió alegremente y se ruborizó "El Maestro Folken es amable y tranquilo. Me gusta eso".

"Además, es alto y musculoso, ¡es tan guapo! Le hemos visto sin el uniforme", añadió Eriya con una sonrisa lasciva, compartida con su hermana. Merle las miró boquiabierta.

"El Señor Van tiene un corazón amable, y también es generoso y…g-guapo, también. ¡Más que Folken! No sabe bailar, ¡pero tiene unas alas muy bonitas!", afirmó Merle. Se ruborizó, pensando en su querido Van-sama. Él jamás la dejaría sola.

"El Señor Folken también tiene unas preciosas alas negras y además baila muy bien", replicó Nariya mientras le seguía cepillando el pelo a Merle.

"Pero tienen el sentido del humor de una roca", finalizó Eriya, riendo abiertamente. Nariya y Merle se le unieron.

El mundo de Merle volvió a ser un lugar hermoso. Estaba segura que siempre estaría al lado de Van, y haría lo que fuera para hacerle feliz.


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