Hola amigos y amigas, disculpen la demora. Aquí les dejo el capitulo 30, espero les guste. Gracias por los comentarios, los aprecio mucho.
Capitulo 30
Tom volvió a maldecir mientras sacudía su ropa, otra vez ese maldito ladrón lo había tomado por sorpresa. Lo miro directo a los ojos, una daga apareció en su mano, no quería usar su magia pero eso se estaba poniendo difícil. Y no es que el fuera débil, solo que ese ladronzuelo tenía más experiencia que él, en el arte de la lucha. A lo lejos escucho como Thor llegaba al lugar de la redada, no quiso distraerse, tenía que enfocarse. Su lucha ya iba por lo menos unos veinte minutos de duración y eso era lo que quería evitar. El byfrost había sido reinaugurado hace poco más de dos meses y él se había ofrecido como soldado para controlar algunas redadas que se daban en otro mundos, estar lejos de Asgard por un tiempo, así se trate solo de días, le daba un poco de respiro. Observo de reojo a su alrededor, solo eran ellos dos así que usaría algo de magia. Y así fue, creo clones los cuales confundieron al ladrón, haciendo que este se desconcentre, aprovecho el momento y logro acertarle un golpe en la cabeza, el maleante cayo laxo. Quiso festejar por su victoria pero usando magia cualquiera ganaba. Vio como Sif se acercaba sonriente, bueno al menos había arreglado las cosas con ella.
- Bien hecho – la guerrera tenía la frente ensangrentada
- Estas herida – se acercó de forma protectora
- Nada que provoque mi muerte
- Sin embargo – saco un pañuelo – déjame limpiarla
- Que amable
- Gracias
Le dio un beso ligero y limpio la zona, su relación iba bien, al menos eso estaba haciendo bien. Aunque su intención no era ayudar a Thor a controlar a los ladrones, ponía empeño. Su tarea era otra, investigar como Angrboda había entrado a Asgard, a cada mundo que iba no lograba obtener información, ya se estaba casando de fingir ser un salvador más.
- Thomas – Thor corrió a su encuentro – buen trabajo, gracias por tu espada
- De nada – hizo una reverencia corta – es un placer
- Mi padre estará contento con tu apoyo
- Ya lo imagino
- Oigan – se escuchó, era Fenrir sonriente – ¿nadie me felicitara? Derrote a veinte
- Gracias Fenrir – Thor sonrió – en verdad no sé qué haría sin ustedes
- Morir – el lobo soltó una carcajada – no era cierto
- Lo se
Tom vio cómo se reunían los demás guerreros, platicaban sobre la forma en que irían a Asgard y las futuras celebraciones. El miro a Fenrir como avisándole al lobo que lo siga, este entendió y se separaron, fingieron buscar armas perdidas.
- ¿Supiste algo? – Tom se agacho a recoger una daga
- Nada, esto me está hartando, vamos meses en esto y nada
- Loki no estará contento, su humor está peor cada día
- No sé qué le pasa, ya no aguanto
- Tal vez no esté pasándolo bien con Bella
- No creo que ese sea el problema, no la ha visto seguido, creo que solo tres veces desde que se casaron, intuyo que es por Angrboda
- Puede ser pero no tenemos ningún dato extra – coloco sus manos en la cintura – no sé qué se nos está escapando
- También presiento algo parecido
- Bueno regresemos a Asgard y demos reportes
- Sí, tengo que limpiar mi cuerpo
Estuvieron un rato más platicando y recogiendo armas, después de que la luz los cubrieran, estaban caminando rumbo al palacio. Ingresaron y vieron a Odín en el trono, al parecer los esperaba.
- Quiero felicitar su apoyo – los miro – han sido de mucho ayuda para Thor
- No tiene nada que agradecer su majestad – La reverencia de Tom fue majestuosa – Ud sabe que mi lealtad está aquí
- Lo se Thomas – lo miro – es por eso que deseo concederte un capricho, uno que hace mucho pediste
- ¿Cuál? – miro extrañado a Fenrir
- Bella platico conmigo hace poco y me pedio un favor, dado su rango de princesa la escuche y he decidido aceptar
- ¿Puedo osar preguntar por el favor?
- Iras a Midgard con Thor – el rubio miro sorprendido – podrás visitar a tu madre y hermana
Tom paso saliva, el suelo se movió en sus pies, su cuerpo tembló, tuvo que sostenerse del lobo, unas lágrimas salieron instantáneamente.
- ¿Es en serio? – dejo de lado el protocolo – su majestad
- Sí, he visto tu lealtad pero sobre todo, he visto tu esfuerzo, tus deseos de superarte, he sido informado de tus estudios en la biblioteca, de tus investigaciones y aportes a nuestros soldados. No podría negarte ver a tu familia
- No sabe cómo – aclaro su voz – se lo agradezco, así sea solo de lejos, ver a mi madre – miro el suelo – sería demasiado
- Podrás hablarles pero mantén esto en secreto
- Si su majestad – realizo una reverencia – mi más sincera gratitud
Tom ya no escucho el resto del discurso, su mente estaba proyectando como seria el reencuentro con su madre, cuanto tiempo la abrazaría y cuantos besos le daría. Vio como Sif le sonreía tiernamente, ella sabía cuánto las extrañaba. Después de un rato más camino rumbo a sus aposentos, el viaje a Midgard seria dentro de tres días, tenía que alistarse desde ya. Thor también tenía mucha alegría, cerró la puerta y grito de júbilo, no podía controlarlo. Decidió salir de su habitación y correr, tenía que agradecerle. Llego a los aposentos de Loki, abrió la puerta sin llamar y no encontró a quien buscaba
- Sir Thomas ella está en la biblioteca, tiene clases con…
Ni siquiera escucho más, se echó a correr al lugar. Al llegar abrió la puerta desesperado, el maestro lo vio sorprendido, el fijo su vista en su amiga. Hizo que se levantara y la cargo, dio unas cuatro vueltas sonriente.
- Gracias – la puso en el suelo otra vez – gracias
- ¿Qué sucede? – se sujetó fuerte
- Odín acaba de decírmelo, intercediste para que visite a mi madre
- ¿Acepto? – ella lo miro esperanzada
- Si – la volvió a cargar – acepto Bella, la veré
Se fundieron en un abrazo largo, Tom sentía que lloraba de alegría, alejo un poco a su amiga para dejarla respirar.
- Que alegría Tom, las veras
- Gracias a ti
- No – acaricio el rostro – te lo has ganado
Se escuchó una ronquera, dieron la vuelta y el maestro los miraba con desaprobación. Tom había interrumpido la clase de Bella.
Cuanto lo siento maestro
- No importa, ya estaba terminando, mi estimada princesa, no olvide la lectura
- No se preocupe maestro
Después de las reverencias, el anciano se retiró. Tom la observo, estaba cada día más hermosa, llena de vitalidad y que decir de su vientre, ahora se notaba, bajo la mano al vientre y lo acaricio. Ella le sonrió.
- ¿Cómo se ha portado? – acaricio la panza
- Bien, se ha movido mucho
- Qué bueno – sonrió – al menos ya no hace que vomites
- Sí, estoy segura que no lo soportaría otra vez
- Falta poco para que nazca
- Tres meses más, tal vez menos
- Sera una niña
- No estamos seguros pero Thila dice que será niña, Thor que será niño. Han apostado
- Si – rio – fui el que sugirió las apuestas, así que – hablo al vientre – tienes que ser niña o perderé el oro
- No le hagas caso
Rieron un rato, Tom bromeo un poco más con ella. Después se encontraron charlando en el jardín, observando el atardecer. Siempre lo hacían pero ahora era diferente, había mucha emoción en las palabras de Tom.
- Con toda la alegría olvide darme una ducha
- No lo hueles mal
- Pero luche, me siento sucio, te acompaño a tus aposentos
- No – le sonrió – quiero estar un poco más aquí
- Está bien
Tom se despidió y fue directo a su habitación, iba a darse un baño largo y después saldría a festejar su próximo viaje a Midgard.
Bella se quedó observando el atardecer, como el sol se ocultaba. Como pasaba el amarillo a un naranja fuerte, suspiro. Miro su vientre hinchado, no era gigante pero si era grande. Ahora si parecía embarazada, había ganado peso, sus mejillas están llenas y sus pechos enormes. Parecía que hubiese pasado por un cirujano, para colmo Thila le dijo que una vez que él bebe empezara a lactar estos crecerían más aún. Le daba miedo. Acaricio el gras con tristeza, Loki no la había visitado esta semana, contando la última vez que vino solo eran tres en dos meses. Y no habían vuelto a tener intimidad, solo la veía, le pregunta cómo estaba y se iba. Menos de tres minutos, que visita tan corta. Tal vez su aspecto era muy grotesco, tal vez no se veía tan bien como las embarazadas de las revistas, con ese brillo. Ella observo otra vez su cuerpo, se levantó y miro su sombra, El sol ocultándose la reflejaba perfectamente, era una forma extraña, su panza resaltaba pero no su trasero. EL vestido era delicado y marcaba su inexistente cintura. Tal vez eso veía Loki, solo una mujer gorda. Aunque Fenrir se empeñaba en decirle a diario lo bonita que estaba, ella no se lo creía. Acaricio su vientre dando pequeños hincones con los dedos, él bebe reacciono y se movió. Era lo más hermoso que ha sentido en su vida, era como una burbuja en su estómago. La primera vez que lo sintió no daba crédito, pensé que estaba llenándose de gases pero no, era su bebe moviéndose. Lloro de la alegría aquella vez y siempre tenía deseos de llorar cada vez que él bebe le hacía sentir su presencia. Esa conexión hermosa entre madre e hijo, a cada caricia él bebe respondía, tal vez diciendo "Aquí estoy mama". No podía pedir más felicidad, no quería más tampoco, ya ni le importaba si Loki la amaba o no. Su centro de atención, ahora era su bebe, no lo cambiaría por nada.
Mi bebe – le hablo – a veces siento que he fracasado como madre, que fui egoísta al defender tu vida, sé que tu padre nunca será un padre real para ti, que nunca tal vez nos veas juntos como otros niños lo hacen, pero te juro – sus lágrimas cayeron – te juro que nunca estarás solo o sola, que como sea estaré a tu lado, vigilando tus pasos, soy débil pero estoy aprendiendo a ser fuerte, me hare más fuerte y así podre cuidarte como debe de ser.
Miro su vientre, por dentro se maldijo el llorar pero a veces sentía que era una fracasada, al no poder darle una familia unida a su bebe. Se preguntó si todas las madres solteras que había conocido se sintieron así, abandonadas, débiles, aterradas. Y ella era casada pero no lo parecía. Dejo de lado la depresión y se golpeó mentalmente, ya había prometido ser más fuerte. El sol se ocultó por completo dando la bienvenida a la noche, las estrellas eran hermosas. Se volvió a sentar observándolas, estiro la mano como si pudiera tocarlas.
- Sera imposible – la voz delicada la hizo saltar del susto
Giro tocándose el pecho, era su esposo. ¿Pero porque estaba ahí? ¿En la noche? Se miraron por eternos segundos, sin decir nada.
- Hola – Loki avanzo lentamente – Estoy bien, gracias por preguntar
- Gracias por informar – le devolvió el sarcasmo
- Estas de buen humor Bella
- Como nunca – decidió mirar el cielo estrellado - ¿A qué se debe tu visita?
- No pareces alegre de verme
- No respondiste
- No tengo porque hacerlo
- Agradecería estar más tiempo sola, me relaja
- Mi presencia te incomoda
- Que inteligente eres
- Tu tan imbécil
- Dime algo que no sepa
Bella siguió observando el cielo sonriente, por dentro estaba hecha un lio pero no dejaría que el la vea asustada o triste.
- Es gracioso – Loki avanzo – trata de fingir fortaleza, buscas ponerte a mi nivel, eso nunca pasara
- Lo sé – suspiro – nunca me rebajaría tanto
Pudo sentir claramente como su esposo perdía la sonrisa y la miraba con odio. Hasta sintió como el empuñaba las manos como conteniéndose, tal vez de golpearla.
- Lo hiciste, por eso tienes a esa criatura en tu vientre
- "Esa" - resalto – es fruto del amor que puedo sentir por alguien – sonrió – es lo mejor de mi
- Ojala – miro el cielo – me sentiría muy avergonzado si no hereda mi majestuosidad
- Y yo me sentiría feliz con el solo hecho que me diga madre
- Pequeñeces
- Lo es todo, lástima que no lo sepas apreciar
- Recuerda que ya tengo hijos
- Bien por ti, eso quiere decir que su atención solo será mía
- ¿Piensas negarle mi presencia?
- Claro que no pero tu reputación te precede, así que – lo miro – él bebe decidirá con quien pasara más tiempo
- Mientras no lo pongas en contra mía
- Jamás me rebajaría a eso, no estás hablando con tu ex
- Al menos ella es poderosa, hermosa y sobre todo…
- Sobre todo vendió las debilidades de sus hijos para conseguir una venganza, desterró a su propia hija porque tenía defectos, ni siquiera le importo que uno de sus hijos muriera – medito – que envidia siento de esa mujer – rio – deben hacerle una estatua a la mejor madre de los nueve reinos
Loki se quedó callado, no tenía como refutarle semejantes ataques. Bella lo miro sonriente, no iba a dejarse intimidar. Regreso su mirada al cielo, vio algunas estrellas fugases y sonrió. Su bebe se movió, ella acaricio la zona, era maravilloso sentir esas pataditas.
- Ahora entiendo – Bella giro a verlo – Angrdoba me hablo de privilegios, ella te vio en sus profecías. Vio todo esto, debí creerle
- Tú mismo lo has dicho "Debiste" – uso sus dedos para marcar la palabra – aun no es demasiado tarde, existe el divorcio
- En Asgard no existe algo como eso
- Imponlo – sonrió – suerte con eso
- Estas muy engreída
- Estoy en Modo Loki – rio – aprendo bien
- Deja las burlas imbécil
- Oh – lo miro sorprendida - ¿Acaso he osado burlarme del príncipe Loki? Oh por Dios, que crueldad de mi parte
- Basta – grito exasperado - ¿Qué crees que haces? Buscas molestarme
- No soy yo quien vino a incomodar
- Este es mi palacio – grito
- No soy yo la que está encerrada en una celda – se burlo
- Maldita seas – Loki se acercó amenazante
- como princesa de Asgard puedo recorrer el palacio
- Princesa a la fuerza, ¿Qué se siente? Tener una corona porque no había otra solución.
- Muy bien – sonrió – Odín acepto mi primera petición – estiro los brazos – Tom podrá visitar la tierra
- ¿Qué? – grito su esposo
- Así como lo oyes – se levantó – la siguiente petición que presente será – lo miro – que te quedes encerrado, tu presencia es – pensó – como dijiste aquella vez en el ascensor - medito – eres tan repugnante como los cerdos
- ¿Cómo te atreves? – la sujeto fuerte del brazo
- Oh si moléstate, me encanta que lo hagas, te aborrezco y quiero que lo recuerdes – lo miro – te daré un regalo, después de todo lo mereces
Jalo la túnica y lo beso, el trato de escapar pero ella se había aferrado a él. Lo beso con ira, sintió como el trataba de empujarla pero no supo de donde saco tanta fuerza que logro retenerlo. Noto cuando el cedía un poco, aflojo el agarre, era justo lo que quería, cuando Loki acaricio su espalda ella mordió el labio inferior haciendo que el Dios retroceda alarmado. Ella controlo su cuerpo ante el empujón, vio como Loki limpiaba la sangre con su mano. Bella sonrió y escupió los residuos.
- Lárgate de aquí y nunca regreses – le dijo al Dios y miro la salida – Jubey – llamo
El soldado apareció realizando una reverencia
- Acompáñame a mis aposentos
- Si su majestad – el soldado se enderezo
- No hemos terminado – Loki grito saliendo de su dejavu
- Yo si – lo miro – se acabó, pasa buena noche
Dicho eso Bella salió caminando rápido, el soldado la siguió. La puerta del jardín se cerró dejando a un Loki con los ojos abiertos y el labio sangrando. Su cuerpo aun temblaba cuando cerró la puerta de su habitación, le coloco el seguro y apoyo su frente en la madera.
- ¿Qué demonios hice? – susurro tratando de respirar – Me porte igual que el
Siguió meditando su actuar, lo que no sabía, es que Thor había presenciado todo.
Loki seguía idiotizado mirando una puerta cerrada, hasta no supo si parpadeaba o respiraba. ¿Qué demonios había sido eso? ¿Qué rayos le paso a Bella? ¿Era un sueño? ¿Estaba dormido? Muchas preguntas la invadieron, se sentía ofendido y hasta tenía el deseo de gritar. Sintió algo sobre su mentón, lo limpio y reviso, era sangre. Claro le acaban de lastimar el labio. Busco en su bolsillo un pañuelo, limpio con furia la herida. Su intención no había sido el pelear, solo quería verla y burlarse un poco de ella. Se veía muy graciosa embarazada, no tenía ninguna forma sexy, ahora solo resaltaba su vientre hinchado. No es que se viera horrenda, estaba como siempre, solo tenía un brillo diferente. Además quería preguntarle si ella había visto o sentido algo diferente, no sabía nada de la hechicera y sus dos hombres no habían averiguado nada. Solo habían perdido el tiempo jugando con Thor.
Guardo el pañuelo y se recostó en el gras, no desperdiciaría el respirar el aire puro, observo las estrellas. ¿Por qué su esposa había actuado así? Bueno él lo sabía, no había sido el mejor esposo en todo el tiempo de casados que tenían. No la había visitado y mucho menos se había vuelto a acercar íntimamente. No porque no sintiera deseo, tenía necesidades pero verla embarazada lo ponía nervioso, le daba algo de asco tener sexo en esa forma. No sería nada excitante ver su vientre hinchado mientras la penetraba. Seria grotesco, violento. Prefería guardarse hasta que nazca la criatura, esperaba que ella recupere la figura, en todo caso no la tocaría más. Recurriría a su harem.
Esa paz extraña lo estaba colmando, necesitaba algo más para entretenerse. Quería largarse, buscar a la hechicera y sonsacarle todo lo que sabía.
- ¿Podemos hablar? –
Una voz delicada que conocía muy bien sonó, giro lentamente a ver a la persona. Era su ex prometida, sigyn. ¿Qué hacia ella ahí? ¿Cómo lo encontró?
- ¿Qué haces aquí? – hablo suavemente mirando a todas las direcciones
- Estamos solos – la mujer sonrió – yo tendría que preguntar qué haces tú aquí, se supone que estas encerrado
- No te importa – la miro de mala gana - ¿Qué quieres?
- Hablar – se acercó – saber porque me cambiaste por esa – pensó – por ella
- Cambio de planes – se sentó - ¿Algo más?
- No es una explicación
- Es todo lo que obtendrás de mi – quiso levantarse pero ella se sentó sobre el sorprendiéndolo
- Por favor – suplico – no huyas de mi
- Baja – le ordeno sin tocarla
- Sé que estas molesto – acaricio el cabello - ¿Qué pude haber hecho?
- ¿No lo sabes? – sujeto la mano – me traicionaste con el mortal, tu sabias del cambio y lo ayudaste
- Solo le di consejos
- Consejos para derrotarme
- No es así – se abrazó llorando – no es así, tu sabes que te amo
- No sirve de nada – trato de alejarse – bájate, o tendré que usar la fuerza
- Úsala – afirmo sus brazos al cuello – usa la fuerza y mátame, es mejor a vivir esta vida sin ti
- Dijeron que estabas confinada, ¿Cómo es que estas libre?
- No importa – seguía sujetándolo – eso ya no importa
- Sigyn – grito cuando ella acaricio su cuello – no me toques
- ¿Por qué? – siguió acariciando – he deseado esto desde hace mucho
- Estoy casado – grito sin entender porque había dicho eso
- No me importa
Lo beso, el trato de escapar al sentir los labios. No quería un beso de ella, no de esa forma. No es que su fidelidad estaba en juego pero el tenia reglas propias y jamás las rompería. Bueno ya había roto algunas pero ser infiel a su esposa no era una meta que quisiera lograr. Trato de empujarla y lo consiguió.
- No te atrevas a hacerlo otra vez – le grito levantándose
- ¿Por qué tanta fidelidad a esa mujer cuando ella se divierte con Thor?
- ¿Qué?
- Los he visto – lloro – he visto como el, la mira. Como acaricia sus manos, su rostro
- Patrañas – le grito – no lograras engañarme
- No lo hago – se acercó – ella te traiciona con Thor
- No lo hace, es altanera, gritona pero jamás me traicionaría
- ¿Podrías dar tu vida asegurando eso?
- Si – respondió asustándose
- Te equivocas, saldrás lastimado
Loki dio por terminado la conversación, abrió la puerta del jardín y salió seguido por North. Casi trotaba a su celda, cuando llego, ingreso raudo. Se sentó en su cama improvisada mientras meditaba lo que había pasado. Sigyn estaba equivocada, Bella no lo traicionaría con Thor y mucho menos el haría algo así. Eran patrañas, pero el comportamiento de la mujer atacándolo e hiriéndolo lo confundían. Se recostó, olvidaría lo que paso.
Thor miraba el atardecer, esperaba a Thomas para su viaje a Midgard. No estaba nada emocionado, solo iría a reconocer un lugar y volvería. Tenía prohibido el acercarse a Jane, por algo muchos soldados lo acompañaban. Solo Thomas podría ver a su familia, solo él podría divertirse.
Gruño frustrado y apoyo su espalda en la fría pared. Medito sobre lo ocurrido hace poco con Bella y Loki, no fue a preguntarle a la mujer porque lo había hecho, tenía razones de sobra. Solo se sorprendió del actuar. Observo con desgana su martillo, tenia deseos de arrojarlo. Se sentía frustrado, triste y hasta cansado. Los nueve mundos estaban entrando en caos, ataques a diestra y siniestra ocurrían. Ya tenían el byfrost funcionando pero no podían dividirse para ir al rescate de todos, Odín no viajaría, estaba débil. El con sus amigos tenían que encontrar la forma de ir a todos esos lugares y encargarse, no importa el método.
- Disculpa la demora - sintió la mano cálida del mortal
- Nada mal – miro su vestimenta – elegante
- En Midgard visten así, no puedo presentarme con las otras ropas, seguro mi madre se desmaya
- Que sea rápido – miro a otro lado – no puedo permanecer mucho ahí, Tony se dará cuenta
- No te preocupes, no tardare mucho
Caminaron hasta el byfrost sin decirse nada más, se notaba la emoción del mortal. Eso lo molestaba más, tenía el deseo enorme de no ir, dar la vuelta y regresar pero ordenes eran órdenes. Los soldados se posicionaron cerca de ellos y Heimdall los observo, el byfrost funciono arrastrándolos a Midgard.
Al llegar ni siquiera miro alrededor para saber dónde estaba, miro el suelo y suspiro.
- Aquí nos dividimos – Thomas apareció frente a el – en una hora nos veremos
- De acuerdo – lo miro sin ganas y el mortal se alejó con dos soldados que lo custodiaban
Se dio el trabajo de mirar a sus soldados, tal vez si los noqueaba podría ir a verla. Solo de lejos, tan solo unos segundos y podría.
- ¿Qué esperas? – miro como los tres soldados desaparecían y otro aparecía, era Fenrir – monte todo este numerito y tu ni te mueves
- ¿Qué demo…
- No hables – levanto la mano – no poder ocultarme mucho del chismoso – señalo el cielo – ve a verla de lejos al menos
- Ahhh – no salía del shock
- Mierda Thor, harás que te patee las bolas
- Gracias – sonrió – no sabes cómo te lo agradezco
- No pierdas tiempo – le grito – no poder mantener mucho esto, te espero aquí no más de veinte minutos, no le hables porque estaré muy lejos y mi magia no llegara
- No importa – se acercó sonriente – con solo verla será suficiente
- Pues largarte – se sentó en el suelo – a 130 kilómetros, un edificio color celeste, segundo piso
- Gracias – levanto el martillo y salió volando.
No volteo a ver, solo aumento la velocidad, su corazón latía rápido. Le debería mucho a Fenrir ¿Cómo había montado todo? No le importaba, solo quería ver a Jane
Fenrir suspiro al ver como se marchaba el rubio, había sido un pequeño obsequio pero también tenía que distraerlo. Su misión era otra, concentro magia en sus manos y una bola de cristal apareció. Recito unos canticos y la imagen de una criatura apareció, con ojos muy violetas.
- Bien espero más información
- Oh – la aparición hablo – Midgard
- Sí que bella – se burló – cumple el trato
- No está aquí
- Demonios – grito el lobo - ¿Vine en vano?
- No mi querido Fenrir, ella salió hace poco, se mueve entre los mundos
- ¿Ahora dónde está?
- En Asgard, cerca de Odín
- ¿Pero cómo?
- Magia oscura
- Quiero que impidas que entre a Midgard
- Lo hare pero debes liberarme
- No sería conveniente, dormammu
- Entonces has que me busquen los débiles mortales
- Eso será sencillo, dejare información de ti para los mortales ansiosos de poder, puedan invocarte sin problemas
- Siempre es un placer hacer tratos contigo
- Pero ya sabes, cuando mi madre quiera ingresar a Midgard no la dejes
- Concedido
La esfera desapareció y miro el cielo, sus ojos brillaron y una luz verde se encendió. Al rato estaba caminando en círculos, Thor estaba tardando demasiado. Sintió que alguien se acercaba, era Tom.
- Eso fue muy rápido – lo miro extrañado
- Fue una hora como quedamos – sus ropas ahora eran diferentes – Creare las réplicas de los soldados, no quiero que Heimdall sospeche
- Esperemos que no – hizo aparece a tres soldados más - ¿Qué tanto hace el grandulón? Le dije veinte minutos
- ¿Pudiste hablar con ese demonio?
- Si – sonrió – ella sigue en Asgard
- ¿No te dijo donde, o como se disfraza?
- No puedo presionarlo – miro el cielo – él no es de confianza
- Demonios – suspiro cansado – otro viaje y no conseguimos información apropiada
- Al menos ella ya no entrara aquí, no escapara
- Así le cerremos Midgard, puede ir a otro mundos
- No – rio – Midgard es protegida por Thor, Odín vigila los otros mundos. No podrá huir
- ¿Cómo es que entro a Asgard y Odín no hizo nada?
- ¿En serio crees que Odín no hizo nada?
- No estarás sugiriendo que…
- Claro – grito – y ¿apenas lo notas?
- Odín le abrió las puertas a posta
- Elemental mi querido Tom
- Maldición
- Odín es astuto, él ya sabe de Angrboda y si no la menciona es porque quiere saber nuestro nexo con ella, no me sorprendería si supiera quien es
- Y no, nos lo dice
- Está esperando tal vez
- Maldito Odín
Escucharon un ruido y vieron llegar a Thor, este tenía una sonrisa amplia.
- Tardaste – Fenrir cambio con su magia
- Lo lamento, no encontré el edificio rápido – miro al mortal - ¿Sabías del truco?
- Si – sonrió – al menos la viste
- Si – lo abrazo – de lejos pero está bien, sigue hermosa e intenta crear un byfrost
- Ojala lo logre – Fenrir miro el cielo – esconde tu sonrisa, nos puede delatar – su voz cambio – es hora
Heimdall – grito Thor poniéndose serio
La luz los cubrió regresándolos a Asgard.
Bella caminaba de un lado a otro, no se sentía muy bien. Le dolía la cabeza y sentía calor. Decidió darse un baño refrescante, su vientre le pesaba demasiado, para tener casi treinta y siete semanas de embarazo su vientre estaba demasiado grande. La espalda la estaba matando, habían pasado casi dos meses desde el último encuentro con su esposo. Ya no lo había vuelto a ver o había vuelto a oír de él. Ahora con lo pesada que estaba solo quería permanecer recostada, no tenía apetito y sudaba demasiado. Ingreso al agua fría y su calor bajo, se sentía muy bien ahora. Desde que despertó tenía ese malestar, como si se fuera a resfriar, solo un día antes el sanador le dijo que al menos faltarían 3 semanas o cuatro para que nazca su bebe, siendo sincera ella querían que salga ya. No podía dormir bien, los calores la mataban, su espalda le dolía, tenía que ir al baño seguido y mucho más.
Acaricio su vientre, estaba poniéndose duro, era lo normal, él bebe estaba acomodándose. Decidió salir del agua y caminar un poco, al rato estaba acercándose al jardín. La frescura se había acabado y ahora volvía a sentirse mal, tal vez el estar mojándose seguido la había agripado. Se sentó en el gras tomando aire, apoyo su espalda tratando de calmar ese dolor extraño, el dolor desapareció y sonrió. No tenía hambre, solo sed.
Cerró sus ojos concentrándose en sonido del viento, el movimiento de las ramas. Abrió sus ojos alarmada, el dolor en su espalda comenzaba otra vez, no dolía mucho pero era incómodo. Trato de levantarse pero era complicado. Decidió apoyarse un rato más en el árbol, cerró los ojos y cedió al sueño. De rato en rato se removía por el dolor, parecía un cólico, escucho unos pasos y abrió los ojos. Se sorprendió al ver el sol esconderse, había dormido por horas.
- ¿Qué haces aquí? – Thor se acerco
- Tenía mucho calor – lo miro frotándose los ojos – no pude dormir bien y aquí está fresco-
- Te dolerá más la espalda – señalo el árbol – no estuviste en la segunda comida
- No tengo hambre – hizo una mueca de dolor – la espalda me está matando
- Ven – estiro la mano – te acompañare a tus aposentos
- Gracias
Recibió la mano y la punzada en la espalda esta vez fue algo más dolorosa, disimulo el dolor y por fin pudo levantarse.
- Tienes razón, ahora me duele mas
- Ese bebe debe ser enorme
- Puedes jurarlo – rio – que fastidio – trato de estirarse por el dolor - necesitare unos masajes
- Thila puede hacerlo – comenzaron a caminar – no luces bien
- Lo sé – lo miro – no me he sentido bien desde la mañana, he tenido un dolor en la espalda
- Llamare a los sanadores
- No – sonrió – me dijeron que sería normal
- ¿Está segura?
- Si – sonrió – tengo que ir al baño
- Apurémonos
Caminaron un poco más rápido, lo malo del embarazo era que no podías resistir el deseo de ir al baño como antes. Llegaron a la habitación e ingresaron, Bella caso corrió al baño, suspiro en alivio al por fin dejar que su cuerpo expulse todo. Al momento de limpiar la zona pudo ver una mancha de sangre gomosa. Se alarmo y observo el aseo, había manchas de sangre acompañadas de algo gomoso.
Un poco asustada salió del aseo, otro hincón en su espalda más largo e intenso hizo que se detenga, sintió un brazo ayudándola a apoyarse.
- ¿Qué sucede?
- Un momento – respiro, se le había ido el aire – estoy sangrando
- Eso no está bien – la guio a la cama – llamare a los sanadores
- Si por favor
Se sentó en la cama y respiro, ¿Acaso esa era la señal? ¿Ya era hora? Pero aún faltaba tiempo. Prefirió caminar, el dolor no había vuelto, tal vez solo era por caminar mucho. Sonrió pero dejo la idea cuando un hincón mucho más fuerte la ataco, se apoyó en la pared y la respiración se entrecorto. Mordió su labio, era largo. Escucho que abrían la puerta y le hablaban pero ella se concentraba en soportar el hincón que nunca antes había sentido. Una mano caliente comenzó a frotar su espalda, sintió que le daban aire y el sanador decía: "Avisar a sus majestades, ha llegado la hora" giro mirando al sanador, iba a dar a luz, eso apenas comenzaba.
Continuara….
