Capítulo 40:
"Teresa, hija mía, lo siento mucho. Debo dejarte, y no es algo que desee de corazón, pero debo rehacer todo el mal que hice a mis padres y ustedes. No llores por favor, tú más que nadie debes ser fuerte, tienes le peso de Asgard en tus hombros, sé que lo harás bien. Me hubiera encantado verte con la corona de reina, sé que te verás hermosa, imponente, sobre todo, sé que serás feliz. Por favor sé que tú puedes ser la hija que Odín merece, la hija que siempre quiso tener, apóyalo, amalo y quédate a su lado. Cuida a tu madre, ella merece tu protección, sé que la trate mal, destruí su vida y nada compensara eso, le he pedido perdón. No lo merezco, pero ella me lo otorgo, tal vez si regreso me encargare se hacer que sus días sean maravillosos, espero regresar. En caso no lo haga, cuento contigo, esto pasara, todo mal pasara y podrán ser felices. Estoy orgulloso de ti, desde lo más profundo de mi ser, te adora tu padre, Loki hijo de Odín".
Teresa volvió a cerrar la carta y la puso en su pecho, era tal vez la veinteava vez que la leía. Hasta ya se la sabia de memoria, cada línea, cada coma. Toco las mantas de la cama de su abuelo, decidió acomodarla. ¿Cuánto llevaba ahí? Suspiro y acomodo el desorden, su abuelo había salido con el comandante, a esa revisión de la cual fue excluida. Si seguían excluyéndola nunca sería la fantástica reina que su padre creía. Por ahora solo era un nombramiento, un mal chiste para un mundo que estaba de cabeza, tenía que ser tomada en cuenta, demostrar que valía como mujer. Aunque solo tenga 15 años, según los sanadores.
Debía de ser fuerte, dejar de llorar. Cuando acabo miro todo, tal vez darle más color a ese espacio le haga bien a su abuelo. Camino a la salida, iría a visitar a su madre, no quería molestarla, pero tampoco quería dejarla sola, su tío Tom también le preocupaba, ¿Habría vuelto? O los funerales tal vez sean dobles, ni podía pensarlo, no sería justo, ya no quería perder a nadie, ya no más.
Estaba por girar a los aposentos de su madre cuando vio que su Tío Tom caminaba ayudado de Sif, corrió al verlo.
- Tío Tom – grito – Tío
- Teresa, preciosa
Lo abrazo como si se tratase de su padre, al ser gemelos eran idénticos y tan diferentes a la vez. Se atrevió a llorar, a dejar salir ese dolor, a sentir consuelo. Sintió caricias, palabras de aliento y mucho amor.
- Lo sé – su tío susurraba – lo se
- Nos dejó – dijo contra su pecho – me dejo
- Lucho fuerte Teresa, ha luchado por ti, por todos
- Que voy a hacer ahora, ¿Cómo puedo ayudar a madre?
- Aunque eres joven Teresa, has que se enorgullezca, el estará viendo además esta con Frigga, debe estar feliz
- Lo sé – se secó las lágrimas – él y la abuela deben estar viéndome, deben sentirse defraudados
- No cariño – le acaricio la mejilla – están orgullosos, serás una gran reina
- Gracias Tío, pero ¿Qué te ocurrió? Abuelo dijo que tu alma y no recuerdo más, pero no entiendo
- Nada preciosa – su Tío se puso serio – tuve un accidente, pero ya estoy bien
- Gracias a los nueve reinos – miro a Sif – volvió a sus brazos lady Sif
- Si mi reina
- No solo dime Teresa, soy una mocosa aun
- Pero eres la reina, mi reina
- No podría permitir que me digas eso, que vergüenza
- Debes acostumbrarte – Sif toco su pecho – lamento la perdida
- Gracias Lady Sif, gracias
Teresa le explico a su tío sobre la revisión de Odín, decidieron buscar a su madre, después de todo los dos no querían dejarla sola.
Bella miraba los colores hermosos de las rosas del jardín, oraba por Jormun, Frigga y Loki. Unas lágrimas cayeron, pensar en él la ponía triste, pero en cierta forma le hacía sonreír, porque recordaba anécdotas, momentos de risas, momentos en que deseo golpearlo, besarlo y abrazarlo. Ahora era su viuda, y eso que jamás pensó en ser algo suyo. Ahora era viuda, con dos hijos. ¿Cuántos años habían pasado? Cuatro o ¿cinco? Ya casi cinco años desde que lo conoció aquella vez, en el departamento de Tom. En cinco años su vida había cambiado tanto, ahora era princesa, viuda y madre.
Recostó su espalda en el árbol, le encantaba ese lugar, lleno de vida y paz. Podría vivir ahí siempre, solo observando todo, pero tenía deberes que cumplir, como princesa tenía muchos deberes y hasta ahora no cumplía con ninguno. Así que dejaría de lado su pesar y se golpearía, tenía que trabajar.
- Madre – giro asustada, vio a Teresa acompañada de Tom
- ¿Tom? – se levantó de un salto – oh Dios mío, Tom
Corrió a abrazarlo, su amigo estaba con bien, entero, santo Dios, sentía un alivio. Miro de reojo a Sif, ella tenía la mirada tranquila. Se alejó un poco y toco el rostro de su gran amigo, quería decirle muchas cosas, desde un "Estoy muriendo" hasta un "Me quiero ir" pero lo reservo, su hija estaba viendo.
- Bella, lo siento tanto – su amigo dijo casi aguantando el dolor
- Lo sé - sonrió – no deseo más palabras de lamento, no me ayuda, siento que me lastiman aún mas
- Entiendo – él se sacudió – lo siento, espero que en verdad estés tranquila
- Lo estoy, debo estarlo
- No está mal que dejes salir tus pesares
- Lo sé – sonrió otra vez – pero he decidido llevar esto bien, ya Loki me acusaba de patética, imagina que estaría diciendo si me observa llorar
- Madre – su hija chisto
- Es verdad hija, a tu padre no le gustaba esas situaciones, debo ser fuerte – hizo un puño – lo seré
- Bueno – Tom se alejó un poco – Odín te ha comentado algo o…
- No nada, debe estar muy ocupado, Asgard tiene que ser reconstruida, todo es un caos
- Pero aquí luce todo tan calmado – Teresa miro las rosas
- Si hija, aquí está tranquilo. Tal vez a tu padre le agrade la idea de reposar aquí
- Tenemos que decirle a Padre, él también lo querrá
- ¿Lo has visto? – Tom le toco el brazo
- No, y no sé si podre – miro las rosas – me dijeron que será duro verlo
- A mí no me dejaron, el comandante no me dio autorización
- Tal vez no sea recomendable – miro a Tom - ¿Lo veras?
- Sí, yo sí, tengo que verlo
- Claro – miro las rosas ¿Sería bueno verlo? – creo que yo no, prefiero recordarlo como era
- Respetamos tu decisión – Teresa la abrazo – aquí estamos
- Lo se hija, los tengo a ustedes y eso me llena de alegría
Se dejó abrazar, pero también sentía algo raro, como si algo estuviera al aire.
- ¿Qué harás ahora Tom? Veo que ya no estas atado – y supo que Tom sabia a que se refería
- Me quedare en Asgard – lo dijo con decisión – tendré familia y quiero reconstruir este reino, no puedo dejar solo a Odín, estoy molesto con Thor por largarse, estamos destruidos y él se fue sin…
- Debió tener sus razones Tom – suspiro – tienes razón en que no debemos dejar solo a Odín, además mi hija es la reina, y soy la viuda del príncipe, tengo deberes que cumplir y debo hacerlo.
-Te has vuelto fuerte – le sonrió
- Además, quiero conocer a mi futuro sobrino – señalo el vientre de Sif – creo que debes retirarte de la línea Sif, yo sufrí mucho con mi embarazo
- Lo hare, pero primero a reconstruir esto, las sanadoras me dijeron que todo iba bien
- Bien, entonces empecemos por limpiar todo
- Ya los sirvientes se están encargando, pero debemos ayudar – Teresa hablo
- Si mi amor, no está de malo unas manos extras
Acompaño a los demás en su caminata, intuyo que Fenrir estaba en revisión con Odín, cuando llegaron al salón del Trono tuvo que ponerse más fuerte, estaba destruido. Vio a los sirvientes, soldados y otros recogiendo escombros, bien ayudaría.
- Jube – llamo a su soldado - ¿En qué puedo ayudar?
- ¿Cómo cree mi señora? – Jube tenía los ojos asustados
- Tengo que ayudar
- Pero…
- Es una orden – le exigió
- Claro – Jube sonrió, era la segunda sonrisa que le veía – creo que…
- Ya se – sonrió – usare la poca magia que tengo y moveré esas rocas
Y así fue, Tom y Teresa empezaron a ayudarla, mágicamente todo estaba siendo reconstruido y ordenado, cuando el trono estuvo como si nada hubiera pasado suspiro, en si estaba cansada aun no recuperaba fuerza, pero poco importaba eso.
- Por mis antepasados – giro a ver a Odín acercarse con el comandante, realizo la reverencia
- Majestad – le sonrió
- Bella – Odín toco su hombro - ¿Estas bien? – vio verdadera preocupación
- Si su majestad, gracias por su consulta
- Deja los protocolos – el anciano vio todo – veo que han empezado
- Si señor – el anciano vio a Tom sorprendido
- Thomas – susurro – esas vivo
- Si señor – Tom realizo una reverencia pronunciada – no sé cómo, pero creo que Loki logro separar las … - vio que Teresa miraba atenta – creo que…
- Déjalo así – el anciano se acercó – me alegra saber que ustedes están aquí, tener a mi reina, y princesa me ayuda, no estas obligado a estar en…
- Me quedare su majestad, por favor no me excluya, deseo quedarme
- ¿Estás seguro?
- Si majestad, tengo deberes aquí además jure lealtad
- Gracias Thomas
- Asgard resurgirá – el comandante sonrió mirándola – resurgirá
- Si
La sonría que recibió le dio escalofríos, se sintió incomoda en cierta forma, ese comandante tenía la mirada penetrante, y tenía que ser, por algo era comandante.
- Fenrir también me pidió quedarse, está reconstruyendo otro punto, por ahora quiere estar solo
- Claro – susurro
- Ha solicitado que de manera formal sea reconocido como hijo de Loki y tuyo, por ende, príncipe de Asgard
- ¿Formalmente?
- Si, debes aceptar primero para redactar
- Perdón mi señor – sonrió – acepto, lo voy a reconocer como mi hijo
- Bien – Odín sonrió ampliamente – empecemos la reconstrucción
Dicho eso, Odín ordeno a todos sus labores, horas después estaba en sus aposentos, observando la ropa de Loki, oliéndola. Aún seguía su aroma varonil, acaricio las telas.
- Te dejare aquí – cerro las puertas – bueno, creo que debo empezar por revisar mis deberes de princesa,
Iba a darse una ducha, pero la puerta sonó, dio el pase, esta no se abrió, le pareció raro. Camino lento y la abrió, frente a ella estaba un hombre tan alto como Thor, de ojos azules, cabello castaño, bigotes y sonrisa terriblemente coqueta.
- ¿Princesa Bella? – la voz gruesa la despertó
- Si – dijo sin fuerza
- Permítame presentarme – reverencia – soy Baldr, familia de Odín
- Baldr – susurro, el seguía mirándola, ah el protocolo – perdón, bienvenido – realizo la reverencia
- Un gusto conocerla mi bella señora – el sujeto su mano y le beso los nudillos – Llegue hace poco, recibí el llamado del rey para ayudar con la reconstrucción ya que mi primo Thor partió a Midgrad
- ¿Son primos? –
- Si, algo así – Baldr miro todo – Loki siempre tuvo esos gustos tan delicados, y veo que en mujeres también, es Ud. Una belleza mi señora
- Gracias – sonrió tontamente – por favor solo Bella
- No podría, mi rango es menor al suyo
- Es que ya me siento incomoda con eso de señora y…
- De acuerdo – él sonrió – Bella
Rio ante la elocuencia del hombre, parecía ser jovial. El seguía observando la habitación, ¿Qué debía de hacer?
- Bueno no quiero incomodarte Bella – se alejó – ya me presenté, ahora me voy
- ¿Puedo acompañarlo?
- No por favor, conozco ese castillo hasta los escondites – susurro – además a sus soldados no les gustaría – los señalo – me están mirando con colera
Y era verdad, por alguna extraña razón Jube y North estaba mirándolo con algo de suspicacia, pero ¿Por qué? Vio cómo se alejaba y después miro a sus soldados, ellos seguían viendo al hombre.
- ¿Vamos chicos que sucede? – se acercó a ellos
- Mi señora – North hablo – la reputación de conquistador del señor Baldr supero al príncipe Thor, y nuestro señor Loki no estaría complacido si ve que su buen primo le coquetea
- ¿Me ha coqueteado? Pensé que solo era amable – se sorprendió
- Lo conocemos bien señora Bella – Jube tan serio – por eso estamos alertas
- Está bien muchachos – suspiro – no se preocupen, acabo de quedar viuda pero no significa que estoy buscando consuelo, pasará mucho tiempo hasta que pueda tan siquiera pensar en tener algo, en si no quiero, amo a Loki y así será siempre
Los vio asentir y suspirar, ¿Tan preocupado estaban? ¿Acaso Baldr era tan buen conquistador? Se recostó en la cama, estaba cansada, demasiado. Estaba un poco oscuro, aún quedaba mucho trabajo por hacer, pero necesitaba descansar.
Tom observo la puerta, estaba tan nervioso que hasta quería vomitar. Vería a Loki y sabía que sería por última vez, toco su pecho llamándolo, pero era en vano, no podía sentir nada, estaba vacío. En cierta forma se sentía libre, se sentía de la misma forma en que se sentía antes de caer en todo esto de Asgard, esa libertad tan anhelada antes pero que le dolía ahora. Era un maldito sádico, un estúpido.
Suspiro y vio que el comandante le daba el acceso, entro temblando, vio que había un cuerpo cubierto, Fenrir le había advertido que estaba terrible y que el joven solo resistió unos segundos y tuvo que salir de ese lugar. El comandante lo quedo viendo esperando tal vez una reacción, asintió y el hombre fue retirando la sabana.
Casi se desmaya, Loki tenía la piel oscurecida, como podrida, su expresión era de paz. Levanto su mano temblorosa y toco la armadura, hasta la ropa estaba fría. Mordió su labio porque el deseo de llorar le embargo, toco la mano cadavérica y trato de controlar su desesperación. Mentalmente se despidió de él, le agradeció por todo lo bueno y malo, le agradeció todo, habían sido los cinco años más raros de su vida, lo más extraños.
- ¿Sir Thomas? – el comandante lo miro
- Perdón – ayudo a cubrirlo – he terminado
- De acuerdo
Realizo una reverencia y dio la vuelta, camino a la salida y al cerrar la puerta se dejó caer, el vacío que sentía era inmenso, un hoyo tan profundo que dolía. Se levanto porque no quería lucir patético, camino lento rumbo a sus aposentos, el palacio estaba en un silencio extraño, hasta sus pisadas hacían eco. Abrió la puerta y encontró a Sif esperándolo, la vio y sonrió. Desde hoy compartirían ese lugar, como pareja.
Le indico que se daría un baño, en si necesitaba estar solo pero no podía decírselo, estuvo mucho tiempo en la tina, tal vez tres horas. Una vez seco fue a la cama, ella se había quedado dormida. Se recostó a su lado con cuidado, cerro sus ojos y vio a Loki sonriéndole, esos ojos verdes iluminándose, si él se sentía así, ¿Cómo se sentiría Bella? La vio tan optimista, tan resignada. Al menos se habían perdonado, al menos él se fue como un héroe. Deicidio dormir, necesitaba desconectarse.
"Fenrir, hijo mío. Me despido de ti por medio de esta carta, no merezco nada de tu parte, sin embargo, me has dado todo. Por esos años de luchas, de sonrisas, de felicidad, gracias hijo mío. No sé cómo pedirte perdón por todo, no sé cómo decirte que siento todo, que estoy arrepentido. Espero que mi partida libere tu corazón y te libre de Asgard, no creo que Odín te niegue irte, si así lo deseas por favor llévate a tu madre Bella, sé que no lo es en verdad, pero escucharte decirle madre hizo que me sienta orgulloso de ti y amarla más de lo que puedo creer, porque ella me acepto con tus hermanos, sin replicar y sin resentimientos. Ella te ama como a un hijo, por eso protégela con tu vida, es ella ahora tu madre, y claro también esta Teresa. Ella como reina no puede irse, pero tu si, eres libre. Te encargo a mis dos damas, confió plenamente en ti hijo, sé que las cuidaras. Te ama tu padre Loki, hijo de Odín.
Fenrir recordó cada línea, cada palabra. Estaba en el ventanal de sus aposentos, dejando que el viento seque las ultimas lagrimas derramadas, que se lleve su tristeza. Mañana era otro día, y su madre no necesitaba a un llorón, sino a un soldado. No se iría, jamás dejaría a Teresa sola, menos a Bella, su madre. Sonrió, su padre tenía razón, ella era su madre ahora. Suspiro y dio la vuelta, vio el vacío, tenía tanto trabajo y no sabía por dónde empezar, ya habían limpiado le palacio, pero aún faltaba el pueblo, reconstruir esas casas sería fácil pero cansado. Decidió dormir, mañana Odín lo necesitaba con fuerzas y óptimo. Cerro sus ojos y se concentró en dormir, lo necesitaba.
Teresa esperaba a su padre, tenía la tasa de Te lista y las cobijas esperando, quería verlo dormir y después acostarse, pero no venía. Era raro, ya llevaban más de tres horas reunidos ahí, eso no le haría bien. Chistando decidió buscarlo, camino lento por el palacio, sabía que sus soldados estaban siguiéndola, cuidándola. Llego a la sala de reuniones y trato de escuchar que pasaba.
- Baldr revisara esos puntos, es su propósito – la voz de Odín sonó
- De acuerdo señor – ese era el comandante – debemos reagruparnos para que los demás mundos sepan que aún estamos en óptimas condiciones, no queremos que estallen otros ataques en los mundos
- Se ha previsto que Fenrir prepare a los soldados nuevos, hemos perdido a muchos
- Bien señor, entonces hemos terminado
- De acuerdo
Se alejo y se escondió detrás de la columna, vio cómo iban saliendo. La puerta se cerró, pero su abuelo no había salido, camino lento, era muy extraño. Toco dos veces, nada. Abrió lento y vio a Odín viendo por el ventanal, parecía perdido. Se acerco lento
- Padre – dijo suave – padre – el giro y pareció no reconocerla – soy yo Teresa
- Oh hija – pareció reaccionar – perdón, estoy algo
- Estas cansado – se acercó preocupada – debes descansar
- Lo hare – vio un suspiro –
- ven conmigo, te prepare te especial
- ¿Me dejaras dormido como ayer? – vio una leve sonrisa
- Me preocupo y quiero que duermas
- De acuerdo, pero primero me daré un baño
- Está bien, pediré algo de comer, no he visto que lo hayas hecho
- Tienes razón, no recuerdo haber comido en el día
- Lo vez padre – lo regaño – necesito a Odín, no podría asimilar perderte
- No me perderás hija – acariciaron su rostro – no lo harás
Lo guio a sus aposentos, lo dejo darse un baño mientras iba a pedir comida. Estaba sonriente hasta que se cruzó con el comandante.
- Mi reina – el realizo la reverencia
- Comandante – lo imito
- Se que está apoyando al rey, tiene mi agradecimiento eterno, necesitamos a padre de todo enfocado
- Lo sé y por eso que debe descansar, le hará bien
- Apoyo eso mi señora, no crea bajo ningún motivo que busco agotarlo, pero necesito que revise todo y pueda darnos ordenes
- Lo entiendo comandante, pero también puede recurrir a Fenrir, él sabe mejor que nadie sobre las tropas sé que podrá ayudarlo
- De acuerdo mi señora
Al rato ya tenía la comida lista, toco y espero el pase. Su abuelo estaba más fresco y estaba sentado esperándola. Le sonrió al mostrarle la comida, platico con él.
- La reconstrucción avanza favorablemente padre – le sirvió más te
- Pronto Asgard brillara otra vez, cuando eso pase seguiremos con tu coronación
- ¿No te parece muy pronto?
-No, Asgard debe reconocerte como su reina
- Estoy muy nerviosa al respecto
- No debes temer, ya saben que eres la princesa, te quieren
- No todos, además soy joven el consejo puede replicar
- No creo que lo hagan – bebió – aceptaran tu reinado
- ¿Tío Thor está de acuerdo? Ya que el sigue en la línea sucesoria, su esposa debería ser la reina
- Thor estuvo de acuerdo en que tomes la corona, si se casa con Jane Foster ella será solo princesa, aunque dudo que ella desee estar aquí
- ¿Por qué el tío Tom no es príncipe de Asgard? Es también tu hijo – vio vacilación en su abuelo
- Bueno, tienes razón, debería nombrarlo, pero él nunca estuvo de acuerdo con la idea de un título, estuvo viviendo en Midgard por tanto tiempo que dejo de lado la línea
- Bueno solo era una opinión, además eso no quita que sea mi tío
- Claro que no hija
- ¿Mañana será el funeral de mi padre?
- Si hija, no tiene caso aplazarlo mas
- De acuerdo, espero poder presenciarlo
- Lo harás – termino - ¿Cómo esta tu madre?
- Su tranquilidad me inquieta, pero quiero verlo como algo positivo
- Tal vez quiera sobrellevarlo de esa forma
- Tal vez padre
- ¿te molestaría que se case otra vez?
- Se quedo pensativa, no había estimado ese escenario en donde su madre se vuelva a casar, que otro hombre ocupe el lugar de su padre, no podía imaginarse a otro hombre llevándola de la mano, yaciendo con ella, con su madre. Sacudió su cabeza, eso sería egoísta pero muy adentro de ella no quería, no lo aceptaría.
- Debo confesar que no podría aceptar a otro hombre al lado de mi madre, sé que soy egoísta y retrógrada, pero – suspiro – no podría ¿Ud. ¿Sí?
- No podría quitarle esa elección, es algo muy personal. En verdad no me imagino a Bella al lado de otra persona – sonrió – somos egoístas
- Ay padre
Rieron y suspiraron, al rato ella cubría a su abuelo, se había dormido mientras ella le leía un libro de historias sobre el Yddrasil, le abrigo lo más que pudo, estaba muy frio. Apago las velas y salió despacio, camino por el palacio, el silencio era extraño, el eco también. Llego a la cámara de preparación, ¿Sería bueno ver a su padre? Estaba estirando la mano, pero escucho algo, escondió su presencia, los soldados venia, eran North y Jube.
- Por esa razón debemos estar atentos – Jube hablo – el señor Bladr es peligroso, puede enamorar a la señora Bella y después dejarla, conozco de su método
- No pensé que fuera tan casanova
- Lo es, el príncipe Loki siempre estuvo alerta de él, además no se llevaban muy bien
- El príncipe nunca se llevó bien con nadie
- Lo sé – Jube parecía chistar – no dejemos que se le acerque mucho, mi señora Bella esta triste y puede ser un blanco fácil para las atenciones interesadas del señor Baldr
- Está bien, estaré atento
Siguieron charlando, salió de su escondite, ¿El tío Baldr estaba coqueteando con su madre? Que descaro, apenas había enviudado y ya estaba haciendo atacada por el coqueteo de su tío, un descaro total. Enfurecido camino a sus aposentos, eso no lo permitiría, su madre no era un juguete de experimento de nadie.
Bella suspiró por quinta o sexta vez, hace poco fue el funeral de Loki, no lo había visto solo observo como dejaban que sus cenizas descansen en el jardín. Ahora estaba ahí sola, mirando las rosas. No lloro, no pudo, le parecía tan extraño, un chiste. Ella aun creía que lo vería en su celda, riéndose, burlándose de ella. Estaba en una negación fatal, tenía las miradas puestas por su falta de drama, pero es que no podía fingir llanto o dolor. No sentía nada, estaba triste, pero por alguna razón había despertado tan bien, como si nada hubiera pasado.
Toco el gras y volvió a suspirar, ¿Qué carajos le sucedía? Era una maldita, una fría. Nunca fue así pero ahora ni una maldita lagrima salía, sus hijos habían llorado, se habían abrazado, pero ¿ella?, solo estaba a un lado, observando. Jugo con el colgante de serpiente, estaba frio y más con el frio que hacía ahora. Ese invierno estaba calándose los huesos, pero aun así estaba usando un vestido delicado, sin abrigo. ¿Acaso se estaba matando inconscientemente? Podría ser, no había otra explicación.
- Madre – Giro y vio a Fenrir, tenía una taza humeante – te traje un te
- Gracias Fenrir – el joven se agacho – no debiste
- Hace frio y no esta abrigada, no quiero que enfermes
- Lo sé, pero – suspiro – no tengo frio
- Luces distraída, tal vez estas ….
- Estoy triste pero no sé, no siento nada
- Entiendo – el joven se apoyó en el árbol – estas en negación
- Creo que si
- Vamos madre – se sentó a su lado – es una fase extraña, pero sé que la superaras, después viene la tristeza profunda y después la ira, ya casi al final cuando crees que estas por morir de una crisis, viene la aceptación
- Wau que panorama más alentador Fenrir
- Lo es – rieron – eso pasa
- Bueno tendré que estar preparada para todo – suspiro bebiendo el líquido caliente – para todo
- Lo superaremos, hoy avanzamos poco pero mañana será mejor, ya tengo todo planeado para la reconstrucción de las casas del pueblo, no tenemos muchos civiles muertos, solo tres, pero si perdimos muchos soldados
- Santo dios, ¿tenían esposas? ¿Hijos?
- Algunos, el resto eran jóvenes
- Sus padres deben estar devastados
- Sus almas fueron llevadas junto la reina, es un honor, pero…
- El dolor de sus padres es terrible
- Si, pero no podemos hacer mas
- Lo se Fenrir, solo que…
- Te entiendo, Teresa me dijo que ira a visitar a los padres, como reina puede hacerlo y llevarles consuelo
- Entiendo, yo podría hacer lo mismo
- Claro que sí, eres la princesa de este reino
Bromearon un rato más y después se volvió a quedar sola, el joven tenia razón, estaba en negación y muy fuerte. La oscuridad la saludo y volvió a suspirar, era una maldita egoísta, pero se sentía sola, necesitaba alguien a su lado, pero a la vez quería estar sola. No lo entendía, era un desastre. Se levanto y movió las piernas, se le habían dormido, camino molesta, estaba por abrir cuando un cuerpo gigante se estrelló con ella, sintió que la sujetaban, miro arriba y se topó con los ojos azules de Baldr.
- Bella – él sonrió – te tengo
- Lo lamento – trato de alejarse – estaba caminando distraída
- No te disculpes por favor – en vez de soltarla la sujeto con más fuerza – déjame ayudarte
- No por favor – forcejeo – yo puedo sola
- Vamos – él sonrió de manera coqueta – no pienso lastimarte
De un solo movimiento la levanto y la cargo, grito del susto y se vio envuelta en esos brazos grandes y ese calor extraño.
- No por favor bájame – le grito – que vergüenza
- Te llevare – el rio – no es una vergüenza
- Lo es por favor – insistió – soy casada – estaba colorada
- Eres viuda ahora
La sola mención hizo que se cuerpo se llene de una ira increíble, se movió tan rápido y tan bruscamente que logro saltar y caer al suelo, miro a Baldr fríamente mientras el parecía conmocionado.
- Soy viuda sí, pero amo a mi esposo – le recrimino – no te atrevas a insultarme
- No quise, nunca quise insultarte solo mencioné que eres…
- No lo digas – levanto su mano – no te atrevas
- De acuerdo – el retrocedió – tranquila no pretendía algo… ya sabes
- Adiós
Molesta y con lágrimas en los ojos, camino lo más rápido que pudo, claramente escucho un "Espera" y después pasos apresurados detrás de ella, empezó a correr, no quería que nadie se le acerque, vio al comandante caminar y detenerse al verla, tenía que esquivarlo, pero él le atajo el paso.
- Mi señora – el cambio la mirada - ¿Qué sucede?
- Permiso – se movió, pero él se movió con ella
- Mi señora por favor dígame que suce….
El comandante guardo silencio cuando escucho como Baldr se acercaba corriendo, trato de huir, pero el comandante la retuvo.
- Bella por fin – Baldr recuperaba el aliento – corres como un ciervo
- ¿Mi señora? – el comandante la miro
- Por favor podría acompañarme a mis aposentos – lo miro suplicante, el comandante cerro la boca
- Como Ud. Diga, venga
Sintió que el hombre la tomaba del brazo y la guiaba, escucho como Baldr chistaba y decía "Hey" no quería escucharlo, se había pasado. Al llegar el comandante abrió la puerta, la miro entre molesto y extrañado.
- Gracias comandante – susurro
- Mi señora si el señor Baldr le ha faltado el respeto, por favor dígame, me encargare personalmente de informar al padre de todos
- No no – fingió – tuvimos un pequeño intercambio de ideas solo eso, me abrume
- Tenga por seguro mi señora que sabemos sobre el comportamiento extravagante del señor Baldr, suele ser un poco inquieto
- Ya me di cuenta, por favor no informar nada
- Como Ud. Diga mi señora
Se encerró y dejo salir el aire, la palabra viuda resonaba en su cabeza, ella se había dicho así misma que lo era, pero escucharlo de otra persona le dolió mucho más, fue una estocada terrible, unas lágrimas cayeron y se apoyó en la pared. Fenrir tenía razón, esta era la etapa de la tristeza, esa que te deja sin aliento, porque así se sentía, que el hueco en su pecho se había grande y grande y empezaba a consumirla.
- Ayúdame – susurro tocando el colgante – ayúdame Loki, ayúdame
Dijo algo más fuerte y se dejó caer el suelo, esta vez sí lloro, fuerte y tendido. Ahí estaban todas las lágrimas que debió derramar hace horas, ahí estaban escondidas, bonito momento para dejarlo salir. No supo, pero una sombra dentro de su habitación observaba todo, sujetaba con fuerza el muro, esa sombra quería abrazarla, pero no podía, nunca podría.
