Nota: Me disculpo si quedó fuera de personaje, en segunda, no sé escribir sexo. Pero espero al que lo lea, le guste (?).


La frase dice: Lo que se permite, se repite.

Y cuánta razón tenía esta frase pues, luego de que ambos hubiesen cruzado la línea que separaba a los amigos de los amantes, ambos habían quedado con ganas de hacerlo una vez más.

No iban a mentirse vilmente con que no volverían a hacerlo, simplemente si ambos estaban de humor y el otro quería, se daba.

Aunque no estuviera bien visto los amigos con derechos (porque eso eran) y que podría acabar mal si uno de los involucrados terminaba desarrollando sentimientos por el otro (el cual era el caso de Toge). Simplemente, terminaban restándole importancia al asunto.

Porque el mundo en el que vivían no era piadoso con nadie, y en cualquier momento algo podía pasar y llevarlos a la tragedia.

Hoy podrían estar vivos, pero ¿Quién les aseguraba que mañana lo estarían?

Era mejor disfrutar los pequeños lapsos de paz y tranquilidad, y atesorar esos momentos agradables que se pasaban con los amigos o con los amantes.

Por lo que, Toge no se hace de rogar cuando Maki se acerca y lo besa. Cerrando los ojos en el proceso y abriendo sus labios para dejar la lengua traviesa de la chica entrar y dejarle explorar su boca que seguramente, ya conoce.

El día de hoy ha sido estresante y agotador, y aunque descansar fuese la opción más viable. Ninguno tenía exactamente ganas de descansar o dormir, precisamente.

Y no se sorprendió de ver a Maki en la puerta de su cuarto, pues sabía a qué venía. Y a hablar o pasar rato como amigos, no era.

Al terminar tan apasionado beso y recuperar el aliento momentáneamente, Toge mordió su labio inferior para ser ahora él quien empezaba el beso. Obligándola a recostar su espalda en el colchón y así, posicionarse sobre ella mientras ella colaba sus manos bajo su camisa de dormir para tocar su piel; disfrutando del tacto, Toge soltaba fugaces suspiros en medio del beso.

Se estremeció al sentir sus manos sobre la ropa en aquella zona que empezaba a despertar, haciéndolo gemir ligeramente. Rompió el beso, propinándole una mordida en lóbulo de su oreja derecha para juguetear con ella con su lengua. Dándole un escalofrío a chica debajo de él.

Cuando Maki se hartó, invirtió las posiciones siendo ahora la que tuviese poder sobre él y sin darle oportunidad de hacer algo, mordió con fuerza la unión entre su cuello y el hombro. Y no satisfecha con eso, levantó la camisa y mordió su pecho, pezones y torso; sonriendo ante los espasmos que ella provocaba en él.

Y aventurándose más, bajó los pants de dormir del chico para morder su pelvis. Sosteniendo las piernas del chico para que no se cerrasen; miró a Toge en busca de permiso para proceder a lo que quería hacer, obteniendo un asentimiento de cabeza.

Maki entonces se levantó un poco y tomando el inicio del pants, pues Toge no usaba boxers al dormir, lo bajó hasta retirarlo y hacerlo a un lado en la cama. Y con una sonrisa socarrona miró la erección para poner su dedo índice sobre la punta, aplicando muy poquita fuerza, jugueteando antes de mirar otras al chico.

— ¿Con la mano o con la boca?

Toge levantó dos dedos en respuesta, haciendo sonreír de medio lado a Zenin. Que sin esperar más, sostuvo las piernas del castaño e inclinándose pasó su lengua en la erección cuál paleta para proceder a engullirla. Soltando un suspiro al hacerlo, disfrutando del temblor en las piernas de Inumaki.

Si bien le gustaba que ella le masturbase, ya sea con las manos o sus pechos, casi siempre iba a preferiría que Maki lo hiciera con la boca.

Le encantaba.

Mordió sus labios reprimiendo un gemido, el cual quedó atrapado en su garganta como un sonido gutural. Tiritando de la gratificante sensación que el clímax le otorgaba, entreabriendo los ojos para ver a Maki sentarse sobre sus rodillas para limpiarse a secas la boca.

— ¿Ya te cansaste, Toge? — preguntó con tintes de burla en su voz. Haciéndolo bufar y fruncir el ceño levemente.

Se sentó en la cama, quitándose la camisa y tirarla al piso sólo para volver a recostarse en la cama para palmear su pecho.

— Tsuna Tsuna.

Maki lo miró, cautelosa.

— ¿Estás seguro?

— Shake.

Maki suspiró —. Bien, pero no te vayas a arrepentir.

Se quitó el short y las bragas, y para estar en igualdad de condiciones, se quitó la blusa y el sostén tirándolas sin mucho cuidado al piso para acercarse a Inumaki; posicionándose sobre él, dónde él tuviera acceso a su zona íntima en lo que ella se apoyaba de la cabecera de la cama sobre sus rodillas flexionadas.

Disfrutó de las suaves caricias de Toge que iban desde sus muslos y bajaban a sus piernas que le ponían ansiosa igualmente. Suspirando gustosa al sentir la lengua de Inumaki sobre sus labios mayores y como iba adentrándose a ella paulatinamente.

Si de por sí le gustaba ser ella quien estuviera arriba y tuviera el control, que Inumaki le dejara estar encima y le diese este tipo de atención, le fascinaban.

Aunque también le gustaban esas veces en las que podían pelear por la dominancia sobre el otro.

Le extasiaba.

Una mordida en su monte de Venus la sobresaltó y una lamida en su clítoris la hizo temblar y sin querer un gemido se escapó de sus labios. Y buscando más, agachó un poco más las caderas arqueando ligeramente la espalda.

Y cuando sus piernas tiritaron, tuvo que sostenerse más fuerte o de lo contrario iba a aplastarlo. Aunque tal vez, a él no le molestara.

Pues llegó a sentarse sobre su cara algunas veces.

Ya fuese en momentos íntimos como estos o porque, bueno, accidentalmente llegó a caerse y Toge... "amortiguaba" el impacto. Al menos cuando entrenaban.

Se quitó de encima, y con un suspiro se echó a su lado, recuperándose del clímax. Recostando su cabeza en su brazo.

— Esto será todo por hoy, eh...

— Shake...

— Hey Toge... déjame quedarme aquí por hoy — pidió, con el cansancio reflejándose en su voz y semblante.

Toge bufó ligeramente, abrazando por el rostro a Maki. Haciéndola sonreír de lado, aceptando el gesto que era un silencioso.

— Ahora que lo pienso, hoy no tocaste mis pechos.

Toge picó uno de sus pechos haciéndola reír.

— Ya, así está mejor.