Capítulo XIV: Sexta rosa.

- Kara, Kara ¡ - gritó Lena viendo que estaba doblada de forma anormal en el suelo, ella quiso moverla para ver si respiraba, Alex no le dejó – hay que tener cuidado con su cuello, no la muevas.

- Vale – replicó asustada - ¿Qué hacemos? – pidió, Kara estaba boca abajo y un hilo de sangre salía de su cabeza – mierda, mierda ¡ - exclamó asustada al ver la sangre, Lena rápidamente se quitó la bata y se la quizo poner a modo de almohada, sólo que no podía moverla.

- Kar, Kar, despierta hermanita, despierta - decía Alex sonando su espaldita, acariciando con una mano su cuello como inspeccionando que todo estuviera en su lugar.

- Hey bebé, arriba, no puedes dormir – susurró Lena en su oído un par de veces.

- ¿Lee? – preguntó con apenas un hilo de voz.

- Soy yo, Kar – dijo un tanto emotiva, Kara trató de moverse, pero le dolía todo.

- Tranquila Kar, tranquila, ¿puedes voltearte? – le pidió y con ello, con quejas de dolor de por medio Kara lo hizo poniéndose de espalda, Lena le puso su bata como almohada, limpiando con la manga de esta, su frente, de dónde provenía la sangre, de un corte encima de su ceja derecha.

Con Kara así, un paramédico bajó al reducido espacio dónde estaban las tres, le puso un collarín y lentamente Kar se reincorporó, entre Alex y el paramédico, le ayudaron a salir, Maguie y otro paramédico le esperaban afuera, ellos le ayudaron a salir y con eso, recostarla en una camilla por más que Kara insistía que le dolía un poco el brazo y la cabeza.

Kara fue llevada al hospital.

Lena se puso su bata manchada y Maguie le ayudó a salir y acompañarla a cambiarse, Alex se fue con su hermana al hospital, no porque fuera grave, no era grave, pero igual se tomó todos los cuidados necesarios, decidiendo hacer una placa a su cabeza y otros exámenes necesarios.

- Cálmate, Kara estará bien, todo irá bien – le replicó Maguie a Lena que lucía muy preocupada - ¿está así porque tu cita puede que no sea o?

- Estoy preocupada por Kara, un golpe en la cabeza es un asunto serio, sabes, su salud está primero, ya tendré otra oportunidad – respondió ella, Kara estaba bien, estaría bien, eso era lo más importante.

Maguie la observó, Lena sin duda alguna era para Kara, ambas eran únicas a su modo, Maguie deseó que Kara se diera cuenta de eso.

Y con ello Maguie salió de su cuarto, viendo que las otras mujeres ya cambiadas, algunas de ellas preguntaban por Kara, Maguie le dijo lo mismo que a Lena, que ella estaría bien.

Todas las mujeres fueron trasladadas a la casa.

- Mira que suerte tienes ¿eh? – le picó Imra.

- Y una mierda lo que le pasó a Kara, pobre bebé – replicó Kelly con una copa de vino en la mano.

- Estará bien – Samantha a Lena, ambas recostadas en el sofá de la sala de estar mirando televisión por un rato, lo suficiente para matar el rato.

Lena pensando y repensando en Kara subió a su cuarto e intentó tener un detalle con ella, más su preocupación le nublaba, no le dejaba pensar, adecuadamente, por lo que ella buscó en su equipaje encontrando el juguete de su hijo y unas cositas más, eso le hizo sonreír enorme, ¿Cómo estaría su Liam? era demasiado difícil estar separada de él, Lena pensó en hacer algo o comentarle a Kara, a ver si algo se podía hacer, ya que no era la única que tenía un hijo, Samantha también, Siobhan tendría un perro, Imra era la perra.

Lena rió ante su propio chiste.

Al rato Luca vino a su cuarto - ¿Me permite señorita?

- Luca pasa, ¿cómo estás?

- Mejor que te he visto.

- ¿Sí?

- Sí

Luca era un chico lindo y guapo, ella se puso a pensar que, si lo hubiera conocido antes, ahora estaría casada con él y formando un hogar, más cuando ahora le miraba, más extrañaba a Kara, a todo de ella, así sea, aunque sea cinco minutos con ella.

- Y bueno, he venido a decirte que Kara está en su dormitorio por si deseas verla.

- Claro, claro que quiero, Yeahhh, sí, sí – soltó todo de una vez y Luca después de reírse, se fue, esperando que Lena vaya a verla.

Lena se demoró un poco, ya que quería llevarle un detalle.

- Adelante – dijo Kara ni bien Lena tocó su puerta.

- Hola allí.

- Hola – con una sonrisa pequeñita.

- Gané un juego eh - con su garrita al aire, Kara riendo asintió.

- Siento que haya pasado todo esto, te merecías una cita bonita y…

- Shhh Kara, tengo lo que ansiaba tanto, un minuto contigo – dijo sentándose al lado de la cama con Kara recostada entre tantos almohadones.

- Eres muy dulce Lee.

- Bueno, oh, antes que me olvide, las demás chicas me dieron una tarjeta para ti.

- ¿En serio?

- Yep, tómalas – dijo ofreciéndole las tarjetas para que Kara las leyera. Lena las había convencido de escribirle algo a Kara, aunque no vio necesario decirle eso.

"Kara "pedacito sexy" descansa, mañana te encontrarás mejor, cuídate mucho para que llegues entera a nuestra cita"- Siobhan.

"Hoy te di un aperitivo, descansa, cuídate, reponte, que el plato fuerte está por llegar"- Nice

"Cuídate niña bonita, un abrazo de oso muy cariñoso"- Samantha

"¿Deseas que vaya a cuidar de los cuadraditos? Silba y correré hasta tí"- Andrea

Incluso había una tarjeta de Imra y poniendo lo que puso, Lena igual se lo entregó, ya que creía que Kara debía tomar su decisión bien enterada de todo lo que ocurra.

"Te amo"- Imra

"Quisiera abrazarte en todos los lugares correctos, te haría sentir fantástica, llamame"- Kelly.

- No veo tu nota Lee – dijo con un muy lindo puchero.

- Eso es porque no escribí una, tengo esto – dijo mostrándole un papel doblado en cuatro.

- Dámela.

- Te la daré al final, antes de irme.

- Leeeeeeeeeee – se quejó Kara y como se veía tan preciosa y adorable, Lena se sacó las zapatillas y empezó a besarla, primero delicadamente, como quién sostiene una rosa, sus ojitos, nariz, oídos, la línea de su mandíbula, toda su carita, dejándole gimiendo y con una sonrisa tonta tan adorable.

- Te ves perfecta Kar como si hubieses bajado del cielo.

- ¿Me das tu carta por favor? – pidió con gran puchero y Lena bufó, claro que quería su carta.

- ¿Te golpeaste mucho Kar? – cambió de tema Lee con un rostro preocupado.

Y a Kara se le esfumó la sonrisa, claro que se había golpeado, le dolía todo el cuerpo.

- ¿Te duele mucho algo?

- El lado izquierdo un poco – aceptó.

- ¿Me dejarías darte un masaje?

- ¿Un masaje?

- Yeahhh

- ¿Una excusa para verme media desnuda? – quiso provocarle.

- Una excusa para cerciorarme de que estés bien – contestó mirándole con tanta pureza, mirándole con tanto amor que Kara no pudo decir que no.

- Ayúdame a sacarme la polera – le pidió su brazo estaba sentido, tal vez estaría mejor para mañana, pero por ese instante le dolía.

Lena sacó todas las almohadas para que Kara se recueste, boca abajo en topless, Lena solo se enfocó en ello, respetando su privacidad al máximo, le ayudó.

Y Kara estando boca abajo, Lena sacó la loción que había traído, más antes de empezar, le susurró al oído – relájate hermosa, te quiero mucho - antes de colocar un beso muy dulce detrás de su orejita, y empezar a masajearle delicadamente toda su espaldita y con mucha más delicadeza su parte izquierda, dejándole gimiendo y suspirando.

Kara empezó a reírse adorablemente.

- ¿Qué pasó mi reina?

- Que me masajeas con la mano izquierda y con la yema de los dedos de la mano derecha. Por tu yeso.

- Yeahhh, eso estoy haciendo.

- Y eso es muy adorable Lee.

- Tú eres muy adorable.

- ¿Yo?

- Ajam.

Kara volvió a suspirar, y a Lena seguir con el masaje.

- Ok, media vuelta por favor.

- Noooooooo, estoy muy cómoda Lee – dijo adormilada.

- Vamos preciosa, dale – le pidió cogiendo la sábana para cubrir lo evidente, mientras Kara se recostaba con una sonrisa tonta un pelín más relajada, Lena le cubrió con la sábana sus senos y zona íntima, volvió a colocar un beso muy dulce esta vez en su cuello.

Lena empezó a masajear, teniendo más cuidado con su parte izquierda, como enfatizándole más, hasta que Kara se durmió, Lena dejó su nota o papel doblado en cuatro en su mesita de noche, no sin antes prepararle unos aperitivos y dejárselos también sobre la misma mesa, así como una bebida caliente en un termo, otra helada y otra a medio ambiente, por si era como ella y se levantaba en la mitad de la noche con hambre.

Lena estaba cuidando su pancita también.

Pasada la media noche, Kara se levantó, con el rico olor de unos alfajores con manjar blanco y la nota que decidió leer ahí mismo, por lo que prendió la luz.

- Ohhh – dijo ésta vez – awww Lee.

La nota, no era una nota de por sí, era una hoja doblada en cuatro, era un dibujo del hijo de Lena, uno dónde estaba un nene tomada de la mano derecha de Lena y de la izquierda una mujer sin rostro, pero con un vestido bonito y de pelo rubio.

El dibujo decía: "mi mami, yo y el amor" y detrás de la nota él había escrito "mami, si vas a buscar otra mamá para mí, fíjate que me quiera mucho, que tenga un perro y que le guste leerme cuentos contigo y abrazarnos por la noche" todo con su letra, obviamente había sido ayudado, Kara pensó que debía ser por Alice, ya que Liam tenía cuatro añitos, aunque siendo el hijo de Lena, por supuesto que ya estaría adelantado y sabría escribir, posiblemente leer.

- Awww Lee – se derritió de amor.

Esa era la nota más bonita que había leído en mucho tiempo.

- "Mamá" – dijo al aire pensando con gran sonrisa que sería fantástico ser mamá, pero ¿estaba lista? – se preguntó, ser mamá era cosa seria.

- Oh vaya – se dijo, antes de apagar todo y seguir durmiendo.

Al día siguiente Winn puntual 8:30am, vino por las 7 mujeres a su cita grupal.

Siobhan, Nice, Samantha, Andrea, Kelly, Imra y Lena se subieron a la limosina y se fueron al refugio de animales, hoy ayudarían ahí, a la par que harían fotos publicitarias para recaudar fondos para el refugio, para que puedan salvar más perritos, curarlos y darlos en adopción, a la par que, con esas fotos tan bonitas, esperaban llamar la atención de las personas para que adopten estos perritos tan bonitos.

Ni bien llegó los ojos de Lena se iluminaron, había muchos perritos por todo sitio, chiquitos, enormes, medianos, largos como un perrito salchicha o cortos como un bulldog, había de todo tipo y de todas las edades, todos preciosos – tengo que volver aquí con Liam – pensó, dispuesta a darle a su hijo su primer perrito, ya que como decía el peque – mami, ya soy un hombre – así con su pijama de spiderman, sus brazos cruzados sobre su pechito – y todo hombre necesita un perrito.

Lena cada que lo recordaba se llenaba de amor por su nenito, tan adorable bebito.

- Ughhh un perro – se quejó Andrea, no le gustaban los perros, para ella era una pérdida de dinero y tiempo.

Todas las mujeres iban a posar con un fondo verde, al lado de Kara y sosteniendo un perrito, ellas elegían cuál, y al igual que había una variedad de ellos, también había una variedad en personalidades.

Cómo aquel perrito que tomó Andrea, parecía todo un peluchito, mas Andrea se encontraba incómoda con él y él con ella, por lo que mejor la mordió – maldito hijo de perra ¡ - gritó ella junto a Kara, frente al fotógrafo y a las personas de la organización.

Kara se quedó de piedra, aquel comportamiento era inaceptable, Andrea soltó al perro y se fue hacia un lado, Kara le dio su tiempo para serenarse o para que le explique porque estaba actuando así.

Las demás mujeres se tomaron la foto con éxito.

Aunque fue muy difícil tomar una foto con Lena, ya que adoraba a todos esos perritos o que todos esos perritos le amaban y no querían dejar de prestarle atención, por lo que interrumpían en la foto o aullaban al no ser acariciados por ella.

La mejor toma que consiguió el fotógrafo fue Lena cargando tres perritos, uno era un perrito chato, medio hiperactivo color negro con botitas blancas llamado Toby, el segundo un perro de mediano tamaño, un pastor alemán, Freddy, el tercero, parecía un gato, era muy chiquito y tenía los dientes hacia afuera, Rambito.

La foto fue tomada, Kara mirando hacia Lena y Lena riendo con todos los perritos que intentaban o sonreír o aullar o simplemente estaban abriendo enorme sus hocicos al estar muy felices y por si fuera poco al tomar la foto saltó un Golden retriver inmortalizándose así sus ojos que miraban hacia la cámara.

El fotógrafo quiso tomar otra foto, mas Kara al verla le gustó mucho, dijo que ya estaba, en ella se mostraba el enorme corazón de Lena, amor y felicidad, justo lo que querían transmitir.

Kara se tomó fotos adicionales con el personal de la fundación, letreros, etc, las chicas igual.

Ese día ganaron todas ellas, ya que con sus fotos conseguirían que la gente se fije en estos animalitos y esté dispuestos a adoptarlos y darles un hogar.

Andrea perdió por lo evidente al tratar tan mal a ese perrito, que sólo se defendió al recibir malas vibras de ella.

- Eres una perra, se veía venir – le dijo Siobhan a Andrea, como diciendo que al perro no le había caído la perra.

Ella le mostró el dedo medio.

La ceremonia de las rosas se llevó esa noche, a las 8.30pm puntualmente.

Kara llamó a Siobhan, Nice, Samantha, Kelly, Imra y justo antes de que Kara hermosa con un vestido tipo coctel llame a Lena o a Andrea, ella le pidió un momento para hablar a solas.

- Tranquila Lena, ya lo tienes – le dijo Samantha con una mano en su hombro, ella asintió.

Kara salió de la habitación junto a Andrea…

- No me puedes eliminar porque no me haya gustado un perro – replicó de manera defensiva.

- No te voy a eliminar por no gustarte un perro, lo voy a hacer porque no tienes empatía.

- ¿Qué?

- Andrea, vamos a un refugio, dónde han rescatados a esos pobres animales de las situaciones más horribles que te puedas imaginar, y nos llaman para ayudarles a que los adopten, a conseguir eso, ¿me entiendes? Tu comportamiento, el gritarle a un animal, toda tu conducta en sí, por eso te elimino.

- Ajam porque no me gustó un puto perro.

- Andrea – le advirtió con el tono de su voz.

Andrea se llevó la mano a su cabeza, no quería perder, no porque le guste Kara, le gustaba, pero no al punto de amarla, más el ganar el reto le daría publicidad para sus proyectos o incluso le abriría puertas.

Mas eso no estaba pasando - ¿Te gusta rescatar perros callejeros eh? – Kara no le respondió – pues eso estás haciendo con Lena, no es amor, es tu necesidad de recoger un perrito más – soltó para meterse en su cabeza antes de irse.

Decir que el drama se intensificaría, sería una forma tonta de llamarlo, así lo sentía Kara.