I: ¿Quién le cree las plegarias a un borracho?
Corea del Norte frunce el ceño cuando le llega el humo de mi colilla, señala hacia una esquina donde acostado en los sillones, estaba la figura de un chico de cabellos crespos negros y boina roja sobre su cabeza abrazado a una botella y dando ligeros sollozos.
Toda la habitación era un completo caos, confeti y vasos de plástico regados por doquier, los bocadillos estaban tapados en una larga y extensa mesa e incluso habían otros que ni siquiera habían probado.
Nadie creería que esto era una fiesta de comunistas.
-¿Qué le pasó?-pregunto mientras me acomodo la gorra de cadete sobre la cabeza, yo me había ido dos horas antes de la fiesta porque recibí una llamada urgente de mis superiores, para después recibir otra llamada de Corea del Norte diciéndome que necesitaba que viniera.
-Se puso nostálgico de un momento a otro y exigía que vinieras tú Cuba.
Aquello me extraña por completo y parece que no soy el único que está de acuerdo, Corea del Norte me mira como si yo supiera el por qué Venezuela quería verme específicamente a mí.
-¿Qué le hiciste?-me pregunta.
-¿Y yo qué voy a saber? Ni siquiera le caigo bien-dije mientras me acercaba más a él hasta ponerme frente al chico, el cual seguía con su brazo cubriendo su mirada y al parecer, no nos notaba-¿Por qué yo y no Iván?
-Rusia es poco expresivo y Yao no llegará sino después de un rato…
-Y yo no le caigo bien-espeté.
-¿C-Cuba?
La voz del venezolano me hace voltear a mirarlo, está sonrojado y tiene los ojos hinchados de tanto llorar, en seguida se lanza a abrazarme como si fuéramos amigos del alma. Me siento tan extraño con su toque, apenas me daba la mano y eso era por protocolo.
-T-Tenía miedo de que te hubieras ido…
Le hago señas a Corea del Norte para que me pase un trago de alcohol fuerte, la botella del venezolano está vacía y si le doy otro trago, estoy seguro de que caerá dormido más rápido. El norcoreano asiente y va a la cocina a destapar otra botella.
-¿Y eso por qué te dio miedo?-pregunté en un tono de absoluta diferencia, puede que me esté dejando llevar por mis sentimientos, pero he querido decirle un par de cosas a este hipócrita y es el momento más oportuno-Si siempre dices que desearías que yo desapareciera.
-Ése es el punto…-soltó el chico sin dejar su tono lastimero-Creo que por primera vez en muchos años… Quiero pedirte perdón.
Eso me toma por sorpresa y me deja en el limbo durante unos segundos, toda la ira y los deseos de venganza de mí hacia él se esfuman en un abrir y cerrar de ojos… Son las palabras que siempre pensé que le haría decir a Ángel mediante puñetazos, el tipo es realmente, realmente un puto exasperante…
Vuelvo en mí al caer en cuenta de que está borracho y posiblemente me esté diciendo cosas lanzadas de la cuenta, eso me molesta mucho, de veras quiero una disculpa sincera.
-…¿Por qué no dices nada…?-pregunta Ángel con preocupación.
Corea del Norte me trae el trago que necesito y se lo muestro al venezolano.
-Bébelo.
-No quiero, me hará dormir-dice con una aflicción tal que sólo he visto en la primera vez que entablamos relaciones comerciales, no era algo que ninguno de los dos deseaba realmente.
-Y dejarás de hablar estupideces.
-¿Puedes dejar de ser tan mamaguevo y por una vez sostener una conversación normal?
Bufo mientras me cruzo de brazos.
-Sólo si te tomas el trago de alcohol.
Ángel entrecierra peligrosamente sus ojos.
-…Dale guaya…
¿Qué le vio USA a éste antes que a mí? Ni siquiera se le entiende un coño lo que dice.
Venezuela se acaba pronto el trago y lanza un quejido por lo fuerte que está, para estas alturas mi gorra de cadete comienza a removerse un poco de un lado al otro y aquello me comienza a poner nervioso, por lo que disimuladamente la vuelvo a acomodar sobre mi cabeza.
-Salvador…-el venezolano mira hacia abajo mientras deja el vaso de alcohol tirado por quién sabe dónde-Ni se te ocurra llevarme de vuelta al Palacio Presidencial… ¿Oíste? No quiero estar con mi jefe nuevamente…
-Tú lo elegiste, ya te jodiste-dije sin mucho interés.
-Mi puto pueblo lo eligió, al igual que el tuyo-dijo con rencor.
-Y nuestros presidentes eligieron nuestro noviazgo.
-Sí… Vaya mierda… Ni siquiera quieres aceptarme las disculpas.
-¿Cómo quieres que te crea si durante tu dichosa "Doctrina Betancourt" votaste para que me tiraran como perro de la OEA? Oh y vaya que te funcionó…
-Me expulsaron del Mercosur y PetroCaribe me está asfixiando el cuello, ¿Qué tan miserable quieres que sea para que estés feliz?
Por primera vez, me ha dejado sin palabras, ha tocado una puta fibra sensible.
-Venezuela eso no es…
Me quedo callado viendo cómo ahora se acomoda mejor para dormir, sus mejillas siguen sonrojadas y las marcas de lágrimas aún está ancladas a sus mejillas.
-Consíguete un hotel y espera a que se despierte por lo menos, imbécil-me dice el norcoreano con diversión en su voz al yo quedarme mirándolo por tanto tiempo.
-Ni ganas tengo-dije cruzándome de brazos.
