La sopa de champiñones no fue nada para Albert, necesitó algo mas sustancioso para llenarse, Candy después del platillo de entrada pidió un corte de carne rib eye, no le importó que fuese un restaurante de comida francesa, él en cambio tuvo que pedir ostiones para no masticar.
―Vale Candy pensé que pediría alguna ensalada, la mayoría de las chicas con quienes he salido siempre comen como pajarito.
―Yo también, solo que, como un águila, la carne es necesaria por las proteínas, además estoy saliendo solamente con un cliente, no estoy tratando de impresionar a ningún muchacho que me guste.
Albert detuvo la mano con la que se llevaba los ostiones a la boca y fijó su mirada en Candy, ella se mordió el labio porque sintió que lo había molestado con el comentario. «chispas, creo que ya no me pagará la cena, este restaurante cobra lo que gano con tres clientes en un tratamiento sencillo» pensó Candy.
― ¿Te sucede algo Candy? De pronto te quedaste muda.
―Nada solo disfruto la comida.
―No suelo comer ostiones, pero no me llené con la crema de champiñones ―Albert le sirvió más sidra ―me parece increíble que asistamos a la misma Iglesia, ¿cómo es que no te había visto?
―Yo siempre suelo sentarme atrás, pero en la parte de arriba, ahí tengo más visibilidad y el ministro con los ancianos no pueden ver si uno se pestañea o no, ¡ahora lo recuerdo! creo que usted es de los que se sientan en la primera banca, una señora de la tercera edad, dos jóvenes y un hombre francés, ¡ah! él es quien le esperaba hoy en el consultorio.
―Así es, es un viejo amigo de la familia, mi tía Elroy, y mis sobrinos Stear y Archie, aunque ya no son tan jóvenes, vienen siendo de tu edad Candy, pero no sueles participar, nunca subes a orar, a leer la biblia o a dar la bienvenida.
―Canto en el coro, a veces me ponen de solista.
―Mi cuerpo está en la iglesia, pero a veces me distraigo pensando en mil cosas, solo pongo atención en el momento del sermón y eso porque mi tía me da pellizcos.
―Bien hecho por su tía.
―Le preguntaré por ti, quizá ella si te recuerde.
Candy frunció el ceño, no quería para nada que Albert hiciera memoria de...
Llegó el chofer de Albert, le dio las llaves de Candy para que se las diera a su otro empleado y llevaran el auto a la casa de ella.
Partieron del restaurante fue un alivio que Albert pagara toda la cuenta, porque ella descompletaría la letra de su auto, y no quería prestarle a su papá, ella lo ayudaba a pagar la renta del consultorio, aparte de haber pagado todos los grados que había llevado, y estaba ahorrando para sus vacaciones que tendría.
―Y ¿dónde irá de vacaciones?
―Estoy pensando en miami, no lo pagué en la agencia de viajes porque mi amiga Paty luego me pide que la acompañe a visitar a sus padres en Inglaterra y no me gusta ir sin dinero, todo es muy caro por allá.
― ¿Por qué no vas conmigo a México? Allá tenemos una que otra propiedad cerca de la playa. No mes de tu respuesta ahora, mañana que llegues a la piscina te enseñaré las fotos para que te animes.
La dejó en su casa, parecía que recién la habían remodelado, se quedó tranquilo porque ella le comentó que sus amigas Annie y Paty la acompañaban mientras su papá estaba de vacaciones.
Annie y Paty estaban ansiosas por saber como le fue, pero esa noche no les quiso contar, solo les dijo que al día siguiente visitarían la mansión Andrew.
Por fin era de mañana Albert se miró al espejo y se tocó la barba, tendría que deshacerse de ella si quería parecer mas joven, «así como le gustan a Candy» pensó. La estilista de la familia vivía en la mansión les cortaba el cabello a todos ahí, pidió permiso para entrar a su habitación, Albert le ordenó algo inusual, que llevara cera, ella estaba con la incógnita de que haría con ella. Le cortó el cabello y hasta usó la máquina, también toda la barba.
Mientras servían el desayuno escucharon los gritos de Albert, la señora envió a Stear para que fuera a investigar lo que ocurría. Abrió la puerta sin antes tocar:
―Tío ¿qué te pasa? ¿estás bien?
― ¿Qué haces aquí? ¿No que se irían de vacaciones Archie y tú?
―Sí, pero tan a tiempo dijeron que habría un huracán en nuestro destino, por eso cancelamos el viaje. George tampoco quiso irse a Francia porque dijo que había surgido algo interesante en Chicago y no quería perdérselo por nada del mundo.
―¿Que será?
―Ni idea.
―No le digas a mi tía lo que acabas de ver, luego me estará preguntando y no tengo tiempo de atenderla.
Después de una hora Albert bajó a desayunar, todos se habían quedado en el comedor porque la señora Elroy les puso el sermón de la noche anterior que no escucharon por no ir a la Iglesia.
Todos se quedaron boquiabiertos por verlo con el cabello corto aparte se notaba que cubrió una que otra canita (le había costado trabajo a la estilista igualar el color) y vestido casual, el siempre usaba saco y corbata. El más observador fue Stear.
―Tío, ¿te cortaste los vellos del pecho?
―¿Qué? ―dijeron todos al unísono.
Hola chicas, pues les cumplí, pregunté cuál querían que actualizara y me dijeron que esta, gracias a Dios pasé todas mis materias y oficialmente estoy de vacaciones, aunque tengo un proyecto por ahí, me propongo dejar actualizados todos mis fics. Así que ¿cuál sigue? El minino en navidad o el intruso II. Y le doy gracias a Dios porque Israel pasó su examen de admisión de la universidad. En fin, gracias por sus comentarios.
