―Dijiste que no dirías nada ―le reclamó Albert a Stear.
―Bueno, es que los vellos cerca de la barriga no se ven muy estéticos y te doy la razón por quererte deshacer de ellos, pero los del pecho nos hacen ver mas varoniles, tío ¿acaso hay algo que quieras comunicarnos y que no te has atrevido? Hay terapias de conversión para que te alejes de los malos caminos.
George trataba de disimular la risa, él mas que nadie sabía el tipo de mujer que le gustaba a Albert. La señora Elroy no podía creer lo que veía, "tanto esmero de Albert por agradarle a alguien", cierto, quería que se enamorara, pero no que perdiera la cabeza y actuara como un colegial.
―Precisamente esto lo hago para agradarle a una mujer que conocí, a ella le gustan los de su edad, y con la barba me veo viejo además los jóvenes no tienen tantos pelos.
―Ojalá que sea solo eso, por favor, William, no seas inseguro, la mujer que te quiera te aceptará tal como eres ―comentó la señora Elroy.
―No me puedo dar el lujo de equivocarme con ella, hoy vendrá, es la hija de mi dentista, la invité a nadar en la alberca, pero como es una muchacha cristiana, me dijo que no vendrá sola, en la mañana le hablé para confirmar a cuantas personas traerá y me dijo que a dos amigas.
―¿Y qué tan guapas están sus amigas? ―preguntó Archie.
―Ayer había una en el consultorio, que usa gafas y es gordita, pero es un poco vulgar porque estaba mascando chicle.
―A mí me gustan las gorditas, no seas prejuicioso tío, no porque una persona mastique chicle es vulgar ―replicó Stear.
―Es que ella hablaba con el chicle en la boca, me pareció desagradable.
―Si te refieres a la recepcionista del consultorio dental, es bonita pero no tanto como la dentista, ¿verdad William? ―dijo George sonriente.
―Candy es muy linda, y haré todo por conquistarla.
―¡Por fin apareció alguien que le llama la atención al tío! Esto calmará los rumores que giran en torno a él. ―comentó Archie.
―Basta Archie, no me parece chistoso ese comentario, espero que sea la última vez que dices una cosa como esa ―lo regañó la señora Elroy.
― También de ti hablan Archie, porque eres bien narciso. Tío ¿Podemos ayudarte a atender a tus invitadas? ―Preguntó Stear.
―Por supuesto que sí, quiero tener la oportunidad de conversar a solas con Candy, así que ustedes van a distraer a sus acompañantes.
―Ustedes actúan como mafiosos. Le diré a la cocinera que se esmere por preparar unos bocadillos deliciosos y que se luzca con la comida para el almuerzo. ―intervino la señora Elroy― William ¡Quieres dejar ese aparato por favor, estamos en el comedor!
―Estoy estudiando sobre la nanotecnología, mi chica está trabajando en un proyecto y no quiero verme ignorante delante de ella.
Las jóvenes se alistaban para ir a la mansión Andrew, Paty estaba nerviosa porque conocía a Stear de vista y le gustaba, tenía novio porque peor era nada, aunque le era infiel y ella lo sabía, solo que pagaba las salidas a los restaurantes y a las diversiones, ella al igual que Candy trabajaba para pagar sus grados en la universidad, además no se dejaba besar, lo mejor era invertir en su educación. Annie no tenía novio, porque solo tenía ojos para Archie, pero x, él ni sabía que existía, las tres siempre se habían sentado en la parte de superior trasera de la Iglesia y desde allá suspiraban por los muchachos de la familia Andrew.
―Candy no nos contaste como te fue anoche ―, preguntó Annie.
―Todo resultó de acuerdo con el plan, la señora Elroy es muy eficiente logró que le saliera caries, la verdad, dudaba que pudiera hacerlo y, efectivamente todos sus consejos me sirvieron porque le parecí interesante, hoy será la prueba de fuego, si hace algo con su aspecto quiere decir que le gusté. Le comenté que me agradaban los hombres de mi edad.
―A mí me da miedo que la señora Elroy se dé cuenta que lo quieres es vengarte de su sobrino.
―No hay como, solo que ustedes digan algo, pero no creo que me traicionen.
Las tres abordaron el minúsculo auto de Candý, Paty iba en la cajuelita de la parte trasera cerca de la llanta de refacción, cuando Candy adquirió el auto se molestaron con ella por elegir ese en lugar de un sedán.
Después de una hora, en cuanto Albert escuchó a Stear diciendo que había llegado un auto compacto, se puso ansioso.
―Es ella, verás que linda es, tía.
Stear le ganó al mayordomo para abrir la puerta principal, estaba entusiasmado de conocer a las amigas de Candy. Le llamó la atención que entre las dos trataban de sacar algo de la cajuela. Se acercó para ver que era.
―Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar ¿no es cierto? ¿necesitan ayuda? ―preguntó Stear.
―No, nosotros podemos ―contestó Candy.
― ¿Que traen ahí? ¿a su perro?
Paty había atorado su falda con la llave de cruz que usaban para cambiar la llanta, por eso no podía salir. Stear se acercó más, Candy y Annie se retiraron para cederle el lugar a Stear pensaron que él si podría solucionar el problema.
―¡Que lío tienen aquí! ¿Como es posible que traigan a esta chica en la cajuela?
Stear jaló y le rompió la falda a Paty. La ayudó a salir y por el jalón ella cayó encima de él.
―Perdona, no quise...
―No te preocupes, si pesas como una plumita.
―Ay no, qué pena.
Albert empezó a hiperventilar cuando vio a Candy, le sudaban las manos, por el nerviosismo.
―tía ven a verla, es la rubia.
―Ya vendrán ellas a saludarme.
Stear las guio al salón principal, Annie y Paty se tomaban de las manos para calmar su ansiedad.
―Buenas tardes ―dijeron las tres al unísono, al mismo tiempo que hacían una reverencia, estaban frente a gente muy importante.
―Buenas tardes ―contestó Elroy Andrew mirando de arriba abajo a las amigas de Candy; cruzaron miradas la señora Elroy y Candy, ella le guiñó el ojo, la señora Elroy trató de disimular su sonrisa y aceptación― Las amigas de William son bienvenidas aquí, siéntanse como en su casa.
Albert se acercó a Candy y le dio un beso en la mejilla muy cerca de la boca, ella sintió una sensación placentera― ¿ya desayunaron? ―preguntó Albert.
―Ya, lo que deseamos es nadar ―contestó Candy con sinceridad.
Archie sabía que las había visto antes, pero ¿en dónde? Se preguntaba. Las guiaron hacia la alberca techada, al llegar les enseñaron los vestidores. Ellas entraron a cambiarse, no llevaron bikinis, sino trajes de baño de una sola pieza, de esos que tienen minifalda integrada, no querían verse indecentes, aparte de sentirse un poco inseguras por estar frente a sus crush.
Los hombres Andrew mientras esperaban se quitaron los pantalones, quedándose en traje de baño tipo boxer.
―Tío, tu como siempre presumiendo, nos opacarás delante de las muchachas ―reclamó Stear.
―Es cierto, tu mejor debes usar un short.
Las muchachas salieron del vestidor, y se asombraron de verlos en boxer, al mirar a Albert se quedaron boquiabiertas. A Candy le dieron celos de que Albert se exhibiera de esa manera.
―William, ¿puedo decirle algunas palabras? ―le dijo haciéndole señas para que se apartaran del grupo.
―¿Qué pasó Candy?
―¿Usted cree que es correcto que se exhiba delante de nuestros castos ojos de esa manera? Está frente a jóvenes decentes.
―Perdona Candy solo estoy usando este traje de baño, no pensé que estuviera atrevido, iré a ponerme un short.
Albert fue a su recámara, Candy mientras fue a ver a la señora Elroy.
Hola chicas, disculpen pero se me ha ido el tiempo como agua y hasta hoy pude actualizar, espero pronto actualizar los pendientes. Gracias por sus comentarios, por medio de ellos me doy cuenta si les está gustando o no.
