Disclaimer:
Evangelion, sus personajes y derivados no son de mi propiedad(ya me gustaría), todos sus derechos y propiedad intelectual pertenecen a Hideaki Anno y khara inc.
"A4: Las Alas que me diste"
Soy inútil, soy un fracaso, nada me sale bien, por más que intente siempre vuelvo a fracasar, quizás ya no deba seguir viviendo, es todo una mierda, cada vez que intento avanzar termino peor que cuando empecé, todos son unos idiotas egoístas, me siento tan sola, abandonada por el mundo y por mí misma, a veces solo me gustaría ser feliz, aunque sea solo un día, solo quiero poder ser feliz, no pido una vida perfecta ni un mundo ideal, solo me gustaría poder ser yo, lamentablemente soy una mierda, le hago mal a todo aquel que se me acerca, nunca escucho los consejos o las ayudas que me dan, soy una mierda y me merezco todo esto que me pasa, esta vida es muy buena para mí, me merezco cosas peores, soy un fracaso como ser humano, como mujer, como persona, nada me sale bien y nunca me saldrá bien, estoy condenada a vivir una vida de tristeza y soledad, y es todo por mi culpa, quizás algún niño africano podría ocupar mejor mi vida, hasta el idiota de Shinji podría darle un mejor uso a mi vida, te odio Shinji Ikari, siempre tan invencible, siempre que escapas vuelves, eres fuerte, te odio porque eres lo que yo quiero ser, te odio con todo mi ser, eres una mierda, te odio porque te pareces a mí, la peor parte del día es verte y verme a mí misma.
Últimamente los días y las noches ya no tienen diferencia para mí, todo lo que transcurra me da igual, todo lo que pase en el mundo me da igual, no hay nada que yo pueda hacer, ya me he rendido, la muerte en estos momentos es una opción más que valida, debe ser mi única vía de escape, y aquí estoy yo, escapando como los idiotas llorones que no saben que más hacer cuando todo se les viene abajo, soy patética.
Y mis días podrían haber seguido siendo igual de patéticos si no fueran por ese idiota, siempre preocupado por mí, fingiendo que yo le importo, no hiciste nada, cuando estuve mal no hiciste nada, cuando te pedí que te fueras te fuiste, eres una mierda Shinji Ikari, no mereces vivir, eres igual que yo, quizás podríamos morir juntos.
Y en el año del lobo y del ángel estoy aquí preparándome para mi lenta muerte ya no más metafórica, sino final, el ocaso de mis días, ya no habrá más dolor después de esto, descansar en paz le dicen algunos estúpidos, ni siquiera estando muerto uno puede estar en paz, la filosa cuchilla recorre mi antebrazo, pero yo ya no siento dolor, el dolor que me ha causado el mundo me ha hecho inmune a un simple corte, la sangre fluye como el Nilo, en esta tina donde mi cuerpo reposa huyendo del dolor, satisfactoriamente agradable, como si esto fuera lo que necesitara, los recuerdos invaden una conmocionada mente, allí están todos, todos los lugares que conocí, todas las personas que conocí, todas las cosas que hice, todo lo que fui se está yendo, y para nunca volver, un viaje de ida, no voy y vuelo, debería haber dejado una carta de despedida, pero ya no fue así, lo mejor sería que nadie me encontrará, así nadie lloraría mi muerte, perdón Hikari, eras mi amiga y no te dije nada, perdón por ser una pésima amiga, y ese idiota, ¿Por qué aparece justo ahora´?, mi mente es perversa y me muestra los recuerdos donde sale aquel patético estúpido, preparando comida, mirándome como un pervertido creyendo que no me daba cuenta, tocando música, el beso, ni siquiera me abrazaste maldito infeliz, nada hiciste por mí y nada hice por ti, éramos el uno para el otro, ¿Quién de los dos era capaz de hacer más daño?, realmente un idiota, en este instante en que todo empieza a parecer borroso los recuerdos con el idiota se hacen extrañamente satisfactorios, como si de alguna manera no quisiera olvidarlo, pero ya no importa, cada vez siento menos mi cuerpo y ya no hay vuelta atrás, la muerte no se siente tan mal, después de todo no había futuro para mí, si moría mañana o en diez años más no hay diferencia con el ahora, ya todo los días parecían ser iguales.
Shinji Ikari, no te odio, me das pena, que seas igual que yo, de seguro sufres igual como lo hacía yo, ahora me compadezco de ti, quizás debería haberte invitado a morir conmigo.
Kaji perro traidor, me cambiaste por esa perra.
Misato Katsuragi perra inmadura, no te puedes cuidar a ti misma y quieres salvar al mundo, eres patética.
Qué más da mi vocabulario, nadie puede leer mi mente, y además me estoy muriendo, no debería preocuparme por los demás, este es mi momento, después de esto no hay nada, tengo que disfrutar estos momentos en los que aún tengo vida, y estoy disfrutando la vida, que horrible hacerlo justo ahora, me hubiera gustado haber tenido una última cena, ese idiota podría haber cocinado algo digno, pero qué más da, ya nada importa.
Me estoy arrepintiendo, pero no hay nada que pueda hacer, me siento cada segundo más débil y sin fuerzas, a este paso perderé la conciencia y ya nada habrá importado, la vida es un sin sentido.
Y cuando ya mis últimos respiros se extinguían en un lento degrade aparece por la puerta, aquel idiota que siempre tiene que aparecer cuando no debe, como si me llevara la contraria siempre, entra a este espacio lúgubre donde la muerte está más viva que la propia vida, ¿Por qué?, ¿Por qué no puedo morir sola?, ¿Por qué tiene que aparecer él ahora, arruinando mi muerte?, por tu culpa nada me sale bien, deja de caminar hacia mí, déjame sola, déjame morir, ríndete, no hay nada que puedas hacer, esta fue mi decisión y fui más libre que nunca.
-Asuka… no te rindas.
-Tú qué sabes. –En un tenue hilo de voz le respondo al idiota que piensa que puede hacerme cambiar de parecer en este instante.
Y fue quizás en ese momento en el que noté que las cosas no estaban bien, nada parecía ser lo que fuera que fuese, cada paso que daba él atentaba contra mi voluntad, pero a la vez mi voluntad le pedía que avanzará.
Él toma mi brazo lleno de cortes y con solo lamerlo cura mis heridas, en un horrido carnaval de sensaciones él ha logrado curar aquellas heridas mortales, él está mojado y empapado, no solo de agua, sino también de LCL, el color anaranjado que tiñe su camisa lo delata, luego de haber realizado su espectáculo toma mi mano y me saca de la bañera, su agarre grita por verdad en vez de auxilio, él quiere que sea honesta, que abra mi corazón, quiere que le muestre mi ser interior, sin importar mi desnudes el me levanta, me mira con unos ojos inocentes y llenos de tristeza para luego empezar a ponerme la ropa, como si fuera un bebe él me está vistiendo, él se ha comprometido con un coraje que estoy segura que no posee, una vez termina de haberme vestido me siento extrañamente viva, como si haber sido salvada de una forma inexplicable me hubiera devuelto algo de esperanza, eso era él, esperanza, esperanza de un futuro mejor, sin importar todo lo horrible que hubiera vivido él siempre volvía y nos salvaba a todos, él era mi caballero invencible de ojos azules, ¿Por qué él?, ya da lo mismo, una vez más me ha salvado, pero solo de forma física, en el interior me sigo sintiendo igual de miserable.
Sus ojos tristes no proyectan vida, como si verlo fuera ver un muerto andante, un cadáver en vida, alguien que sigue buscando aquello que no encuentra. Arruinaste mi muerte pero estás igual de muerto que yo, no te entiendo pero gracias.
Sin hablar durante horas él se queda quieto allí, como un alfiler clavado en una pared, mirando a la nada, pero cada vez que veo sus ojos creo que puedo ver su alma, y algo me dice que él puede hacer lo mismo conmigo.
-Gracias Shinji, me salvaste la vida, pero yo no quiero seguir viviendo, quiero morir.
-Yo también.
-¿También de qué?
-De todo
Como si esto fuera una horrible pesadilla su lenguaje cada vez más indescifrable me contamina la mente, provocando una mezcla entre rabia, tristeza, felicidad, ya no sé qué era lo que sentía, las palabras ya resultaban insuficientes para explicar lo que pasaba.
Y en otro acto impropio con una valentía que obviamente jamás tendría en su vida pronuncia sus primeras palabras en lo que quizás fue el transcurso de horas, días, o años, el tiempo parecía haber dejado de funcionar en ese momento.
-Asuka, yo quiero verte viva, aunque pierda la vida, aunque me hagas daño, quiero que seas feliz, por favor déjame ayudarte, sé que te haré daño, te hare llorar, pero quiero hacerte reír, quiero hacerte ser.
A la vez que él pronunciaba sus palabras y yo le respondía con un simple y seco Sí el mundo empezó a catafixionarse, las paredes empezaron a desaparecer, el suelo sucio de este sucio departamento en destrucción y descomposición empezó a transformarse en todo, el momento había llegado, todo había cambiado, nada era lo que solía ser y seguía siéndolo a la vez, estábamos en todos lados y a la vez ninguno, él y yo, desnudos y con grandes Alas angelicales en lo que sería el universo, o por lo menos nuestro mundo, sin ningún tipo de erotismo el viene hacía mí y me da un abrazo, puedo sentir su cuerpo desnudo chocando con el mío, puedo sentir cada centímetro de su cuerpo, incluso si no estaba tocándolo, pero no importa, él me está ayudando, su cuerpo empieza a sangrar, obviamente yo le estaba haciendo daño, pero él seguía abrazándome, sabiéndome que para hacerme bien yo le tendría que hacer daño, y cuando empiezo a entender la sinceridad del cosmos yo también empecé a sangrar, él también se estaba abriendo y yo estaba allí entendiéndolo y brindándole apoyo, devolviéndole la mano que me tendió cuando estaba mal.
Las heridas dejan de sangrar y cicatrizan rápidamente, dejando atrás aquel dolor que en retrospectivo hizo más bien que mal, y todavía estamos aquí en un espacio donde nada es todo y todo es nada, desnudos vagando por los confines del cosmos mientras vagamos por un campo floreado lleno de las flores de colores que jamás podrían ser descritos en palabras, vagando en un mundo donde el cielo está en el mar y el mar en cielo, recorriendo un desierto, sintiendo como la arena caliente nos quema los pies, pero allí vamos, tomados de la mano, estábamos en la calle de la sensación, sintiendo todo a la vez y sintiendo nada al mismo tiempo, corriendo desnudos por todos lados y a la vez ninguno, me da lo mismo que me vea desnuda, no tengo nada que ocultarle, mi cuerpo es solo eso, un cuerpo, él de él es también solo eso, un cuerpo, ante la experiencia que estamos viviendo el cuerpo humano es insignificante, solo pensamos y creamos mundos, recorremos esos mundos y luego los destruimos para pasar a otro mundo, como pequeños dioses llevando el cetro gris del abismo en la mano.
Su agarre es cálido y me devuelve lentamente la vida que había perdido, y no solo eso, sino también me hacía reencontrarme conmigo misma y con el mundo, y con él por supuesto.
-Por favor deja de matarme.
Una voz que no es ni mía ni suya habla rogando por piedad, la voz en realidad no pertenece a nada ni nadie, solo fue un lamento del universo, en el momento que escuchamos aquella voz nuestros cuerpos explotan y se vuelven a armar, se pudren y descomponen para luego volverse a armar nuevamente, muriendo y reviviendo en instantes infinitos de tiempo durante un espacio finito, así por un rato hasta que volvemos a estar vivos completamente vivos, todavía desnudos el uno frente al otro, luego de un rato volvemos a reconstruir escenas y mundos, pero final stage ha llegado y debemos quedarnos aquí y reconstruir una última escena, sin saber que sería la última, pero a la vez sabiendo que este era el final de nuestro loco y bizarre viaje.
La mesa del comedor, yo sentada, él en el piso leyendo una revista, era obvio, yo lo mire y él me miro, sabíamos muy bien en donde estábamos y que debíamos hacer, este era el momento en que nuestras vidas se habían ido a la mierda, era nuestra oportunidad de hacer las cosas bien.
-Estoy aburrida, ya sabes que hacer.
Y casi en automático se paró, me agarró de la cintura y me besó, pese a estar desnudos no fue un beso para nada erótico, fue más bien un beso lleno de sinceridad y con ánimos de cambio, porque juntos podríamos cambiar, y en ese momento todo aquello que había sido y no sido empezó a desvanecerse, en una sensación que podría ser parecida al placer y a un orgasmo había ocurrido, el mundo real, dentro de lo que llamamos realidad, empezó a aparecer nuevamente, construyendo paredes y casas y personas, y en si mismo vida, vida que vuelve a ser vida, la vida nuevamente está viva.
Estamos en el departamento de Misato, estamos con la ropa de la escuela, completamente empapados en aquel apestoso liquido anaranjado, él tiene su mano en mi pecho, justo en mi corazón y yo lo mismo pero con el suyo, un entendimiento mutuo había nacido, habíamos tenido una gran experiencia y habíamos sido salvados en una experiencia superior al entendimiento humano, sin entender al cien por ciento como estábamos aquí, pero estábamos, y estábamos vivos, y estábamos en una vida que quiere ser vivida.
-Asuka gracias, me salvaste, yo estaba muriendo y viniste a mi rescate.
-¿De qué hablas?, tú fuiste quien me salvo.
-Tú fuiste quien me salvo, yo me estaba ahogando y apareciste casi como una sirena, me sacaste del mar y pasó todo lo que pasó.
-No, yo estaba en esa tina y apareciste tú a salvarme.
Sin entender realmente como habían sucedido las cosas, pero ya no importaba, lo que importaba es que nuevamente era él, el Shinji de siempre, pero mejor y yo también, la de siempre, pero mejor que nunca. No necesitábamos entender que fue todo lo que había pasado, solo necesitábamos entender nuestros corazones, y agradecerles a aquellas alas que nos habían salvado en el peor de los momentos.
-Idiota, estamos empapados en LCL, y esto no huele muy bien, ¿Bañémonos?
-¿Juntos?
-No hay nada que ya no hayas visto.
Y así fue, nos bañamos juntos, no hubo nada erótico, no estaban los ánimos para eso, ahora solo queríamos estar limpios, una vez limpios nos vestimos con ropa limpia y nos dimos cuenta que la sala de estar estaba llena de latas de cerveza sin alcohol vacías, y también estaba Pen-Pen, el pingüino estaba allí, casi se vuelve loco al vernos, estaba muy feliz, todo parecía ser un desastre, lamentablemente ningún rastro de Katsuragi por ningún lado, todo era tan raro después de volver.
-¡USTEDES DOS, VOLVIERON, ¿DÓNDE ESTUVIERON?, ESTÁN VIVOS, YO LO SIENTO TANTO, FUI UNA PÉSIMA MADRE Y TUTORA, POR FAVOR PERDÓNENME, MI VIDA HA SIDO TAN MISERABLE SIN USTEDES DOS!
Misato lloró, Shinji lloró, incluso yo lloré, al parecer estuvimos un mes perdidos, no había rastro de nosotros por ningún lado, en ese mes que no estuvimos pasaron muchas cosas, el funeral del señor Kaji, que pena más grande, pero según Misato se sacrificó para salvar al mundo, también antes de morir la había dejado embarazada por lo que aún quedaba un rastro del señor Kaji en el mundo, luego el desmantelamiento de NERV y SEELE, también Rei desapareció al igual que todos las unidades Evangelion, la guerra con los ángeles había acabado, Misato había comenzado a trabajar en una oficina y su consumo de cerveza había aumentado, pese a todos mis pensamientos del pasado sobre aquella mujer, hoy, más sabía que ayer y más joven que ayer creo que puedo decir que la perdono y espero ella me pueda perdonar, el futuro es brillante y fue gracias a aquellas alas que pude volar, si nunca hubiera volado no estaría viva y no podría disfrutar la vida, sin saberlo la vida empezaba a darme cosas bonitas, me había dado una bonita familia, me había dado un bonito compañero de vida, es un idiota pero lo quiero igual, diría que lo amo, Shinji Ikari, no te odio ni tampoco siento pena por ti, te admiro y eres la persona que me ha hecho crecer.
Gracias queridas Alas, me hicieron volar y alcanzar el cielo en vida, quizás nunca podré comprender en vida que fue lo que paso, pero no me importa, yo le agradezco a esas Alas. Nuestro ángel se ha ido, pero nos ha salvado de la soledad, algún día las estirpes condenadas serán libres y tendrán por fin una segunda oportunidad en la tierra, para nosotros dos ya se nos estaba dando aquella segunda oportunidad.
