NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):

Ningún personaje del Final Fantasy VI me pertenece, todos son creación exclusiva de Square-Enix (Squaresoft) y respectivos colaboradores

Escrito en tercera persona

Kefka x Terra T (Pre-Slave crown)

FanFic Final Fantasy VI
El vestido rojo

Desde la penumbra cada vez que era despertada abruptamente por la secuencia de contundentes pasos viniendo del exterior, evitaba pensar en los soldados que los producían aproximándose a la habitación de solidas paredes compuestas por piedras rojizas a fin de centrar su atención en suavizar el ritmo de su corazón, inspirando y exhalando varias veces mientras apartaba una manta y se incorporaba. De tal modo que cuando entrasen para llevársela a otra parte estuviese preparada, no dando el gusto a los soldados de atisbar su vulnerabilidad quienes solían ser hombres jóvenes, dueños de robustos gracias a entrenamiento diario y toscos en sus modales, señalando su posición junto a su uniforme bajo piezas de armaduras sujetas por correas de cuero. Ocupándose de vestirse con la poca ropa que se le otorgaba para usar principalmente en entrenamientos de color verde cual soldado y unos botines de material resistente. Sus rubios rizos cayendo libremente sobre sus hombros desnudos, rozando su rostro infantil.

El soldado que estaba por delante tras abrir la pesada puerta y mirarla de arriba a abajo le solía indicar con un simple gesto de su mano enguantada que saliese conteniendo una sonrisa maliciosa. Ella obedecía sin decir palabra, esmerándose en ignorarlos, los comentarios irreverentes y sarcásticos que el traje envolviendo su torso atraía eran molestos pero usar su magia tendría peores consecuencias que la vergüenza sentida. El otro en cambio le dedicó prolongado silbido que la ruborizó. Arrugando la frente, apretó sus labios, sintiendo no sólo sus claras mejillas arder.

Caminando con la cabeza alta y la vista puesta al frente no cuestionaba la dirección que tomaban, sus puños apretados, la cálida magia fluyendo por sus venas, haciendo su sangre hervir a cada latido. Esa maldita prenda, como deseaba poder adquirir algo diferente. La suela de sus botas pisando fuerte el liso suelo imitando la marcha de los militares.

-Hemos llegado. -Confirmó jocoso el hombre que había avanzado parándose frente a una puerta en el interior de una zona que Terra en contadas ocasiones atravesaba. Sus nudillos siendo apretados contra la superficie de metal.

Pestañeando, la chica arrugó su frente previa palmada en su expuesta espalda por el otro soldado provocando un forzoso giro de su cabeza.

-Se buena con el general ¿eh? -Le escuchó decir. -Es el mago más poderoso del Imperio. -Agregó moviendo sus manos teatralmente. Ese dato desconcertó a la par que asombró a la joven cuyo conocimiento de otros usuarios mágicos le era limitado a la otra joven que a veces creía distinguir en sus entrenamientos.

Aún habiendo vuelto a girar su cabeza para mirar ante lo que tenía delante, el eco de sus lejanas carcajadas era oído. Cerrando sus ojos inspiró a fin de recuperar arrojo.

Terra dio un paso atrás al oír la puerta abrirse, el mecanismo causando un ruido familiar al igual que el de la puerta de su habitación, sus labios despegándose lentamente lo que dejaba visible algunos de sus dientes y sus cejas doradas elevándose. Aquél individuo se alejaba tanto del aspecto de un oficial con sus prendas de vivo verde y sus complementos dorados.

No sería la única en sorprenderse del aspecto del otro pues ella pudo percibir como sus claros ojos se abrían más de la normal, siendo observada. Habiendo pasado tantos años era natural alguna muestra de sorpresa por su parte también lo breve que fuese. La pequeña muñeca que siempre permanecía oculta en un rincón se estaba transformando en una joven a pocos años de alcanzar su mayor esplendor. Sus labios teñidos de vibrante rojo se curvaron al instante siguiente al mismo tiempo que sus ojos se entornaban con la cabeza ladeándose. El recuerdo aunque lejano, no había desaparecido del todo, resistiendo los efectos adversos de las infusiones.

-Adelante, pasa adentro. -Le invitó descendiendo con gracia su cabeza mientras su brazo se doblaba y su mano se movía para señalar el interior, Terra asintió con la sensación de reconocer la voz del hombre ante ella aunque también costase un esfuerzo y obedeció. La consistente puerta produciendo un ruido seco al cerrarse detrás.

En contraposición con aquello que la rubia conocía, adentrarse en esa zona era como entrar en un mundo totalmente paralelo. Sus ojos no cesaban de fijarse en cada objeto que llamaba su atención, siguiendo a su poseedor. Entre las paredes, alargadas banderas cuya tela daba la impresión de ser suaves ocupaban la mayor parte dejando un reducido espacio para candelabros de oro que encender en días nublados o al anochecer. Ni siquiera era capaz de mantener su boca cerrada para satisfacción del mago, observador de la chica ya sentado en un sofá cuyo respaldo poseía un recio forraje verde y sobre ésta varias capas de multicolores sedas. Única pieza del mobiliario que conformaba el amplio espacio de distinto color.

Colocándose uno de los ondulados mechones de variada longitud detrás de su oreja plantada frente a Palazzo la inexperta chica en interacción social más allá de las exigidas durante sus sesiones de formación militar buscaba el modo de dirigirse al otro sin resultar insolente o excesivamente directa. Si bien aquello se salía de lo habitual lo que no parecía favorecedor. Por el contrario él cuanto más la observaba, más avivaba viejos deseos, levantando una delgada ceja al reparar en su melena libre carente de la cinta rubí con ribetes dorados que creía haberle regalado, ahora el recuerdo perdiendo su solidez.

-Tu pelo… -Hizo la observación. Ceño frunciéndose inconscientemente lo que distorsionaba los símbolos pintadas por encima de sus cejas. -¿Siempre lo llevas así? Debe ser molesto durante los entrenamientos. -Rápidamente ligó el tema con algo menos secreto. Agregando risa sin lograr disimular cierto descontento.

-Sí. -Terra asintió encogiéndose de hombros. Nunca le había conferido igual importancia que a otros elementos en su aspecto como su supuesto uniforme. -No se me permite llevar otra cosa que no sea la entregada por los soldados, señor. -A juzgar por sus palabras, ni ella lo recordaba.

-Me encargaré de corregir eso pues. -Sentenció él más para si mismo que para la oyente y sus ojos prosiguieron con la exploración de su cuerpo.

El traje proporcionado acentuaba las curvas por definirse en años siguientes, un encantador adelanto de lo que estaba por venir junto al crecimiento de sus senos. Gracias a la blanca y densa capa de pintura aplicada sobre la tez cualquier señal de debilidad quedaba exquisitamente disminuida al entrever la figura de sus pequeños pezones presionados contra el tejido al erguirse, la mera deducción que insignificante hecho provocaba era suficiente para aumentar el anhelo. Era como si no hubiese fibras de por medio.

-¿Y eso es tu…? -Trató de hablar pero sentía su tono de voz comprometerle, sus ojos incapaces de apartarse de la prenda. Su dedo indice trazando en el aire un circulo señalándolo.

-Sí. -Terra afirmó luchando por mantener la entereza, manteniendo la mirada. -El uniforme que uso en mis entrenamientos. -

Palazzo rompió a reír, una mano puesta sobre la frente. Aquello no podía ser real, debía ser un sueño o un delirio. Sí, señor, eso tendría mayor sentido. De no ser por lo extraño en la sonoridad de cada carcajada, la joven rubia se hubiese indignado bastante cruzándose de brazos pero había algo en esa risotada que le puso los pelos de punta. ¡Como si su aspecto no fuese suficiente!

-Esta bien, haznos un favor y quítatelo. -Recuperando algo de moderación sentenció. Terra se quedó tiesa como una estatua. Pestañeando y tragando saliva con la cara roja, replicó atropelladamente:

-P… Pero señor, no poseo nada más -

Una reacción interesante, sus fríos ojos chispearon mostrando su entretenimiento. ¿Lo haría? Asintiendo con su cabeza, las alhajas sobre ésta sonando como pequeñas campanas, manifestó ligeramente tajante:

-Lo sé. Aún así lo quiero fuera. -

Y procedió a levantarse. Terra lo observó con recelo experimentando la crecida de calor que podía dar paso a llamas desde las puntas de sus dedos a cada paso que acortaba la distancia entre ellos, alcanzando un liviano alivio al proseguir y alejarse dejándola en el centro de la habitación. A pesar de persistir la idea de que podía estar por cualquier otra parte mirándola, resoplando se desprendió del traje que tantos problemas le causaba, bajando los tirantes verdes y luego tirando hacía debajo el resto del corto ropaje hasta no tener más que levantar sus piernas sin perder el equilibrio en cada turno. Completamente desprotegida, su piel se estremecía sintiendo el frescor del ambiente mientras no tenía otra opción que esconder sus pequeños senos bajo una mano y su sexo con la otra mano.

-A partir de ahora vas a llevar esto. -Le oyó decir peligrosamente cerca, prácticamente contra su oreja derecha, sobresaltándola. Su brazo derecho alargado para poner frente a ella una nueva prenda rojiza.

Terra la miró y lentamente retiró la mano que protegía sus pechos para cogerla con los ojos muy abiertos. Una vez sobre su cuerpo volvería a sentirse menos expuesta esperaba. El mago retomó su asiento frente a ella no perdiendo detalle en la colocación de la prenda. El fuerte tono embelleciendo todavía más su pálido cuerpo para el deleite del espectador habiéndolo cubierto previamente por una fina pieza de menor tamaño a modo de ropa interior.

Pero el toque final no podía ser otro que el añadido de un pasador de oro con minúsculas piedrecitas rojas, apartando todo rizo posible de su rostro de muñeca.

MARYXULA

Esto es algo que continué aparte de la historia en la que iba a ir y acorté o la historia total hubiese quedado muy larga n_nU

De ahí que haya detalles que contradigan oneshots escritos anteriormente pero como aquí cada historia transcurre en un tiempo con una idea puntual, podéis leerla considerándola independiente n_un

Sin embargo hay otros que si pueden coincidir (o eso espero) como que Kefka recuerde a Terra siendo mucho más pequeña cuando el era soldado a punto de sufrir las infusiones siendo un recuerdo al que probablemente se aferró durante el proceso que lo apartó de ella o que Terra siga viviendo apartada en una celda...

La cuestión es que espero que os guste, estoy intentando ampliar un poco las viejas ideas que tuve al comienzo de esta colección n_nU