UN SENDERO DE FLORES

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Camelia


Capítulo III

—¿Qué piensas hacer hermana?

—Sólo necesito que prepares dos bentos, así podré invitar a Goku a un Hanami por que los cerezos ya florecieron.

Con un rostro de ilusión y mirada soñadora Caulifla intentaba convencer a su hermana menor de preparar la comida para invitar a Goku y realizar el hanami junto a él.

《¡es perfecto!》 Pensaba emocionada.

Pero Kale no lo veía así, el poco interés del guerrero por algo más que entrenar le hacía pensar en que no asistiría al Hanami, tal ves su hermana lograría convencerlo pero era poco probable que aceptara.

—¿Estas segura que eso resultará?

—¡Claro! —Afirmó segura su hermana mayor. —Si le digo que vamos a ir a entrenar, el aceptará y así casualmente llegaremos para ver los árboles y compartiremos un bento y entonces...

Kale en silencio veía como los planes de Caulifla tomaban forma, llevó su mirada oscura hacia el pequeño jardín donde su madre preparaba el almuerzo, vivían en una casona moderadamente grande, su padre era comerciante así que tenían un almacén donde vendía víveres para sustentar a toda la villa.

《Vivimos bien, pero siempre debemos aspirar a vivir mejor.》Ese era el lema de su madre, que enfatizaba cada vez que veía a los señores de los clanes más poderosos.

Kale era consciente de las ambiciones de su madre, sabía que la forma más segura de hacerlo era casar a sus dos hijas con dos guerreros, a Kale no le agradaba la idea, le parecía una forma hipócrita y egoísta para amar a alguien. No sabía si Caulifla de verdad amaba a Goku, ni sabia si Goku amara a su hermana. Todo era incierto.

Pasado el medio día Caulifla espero, sabía que Goku normalmente volvía a entrenar luego del almuerzo, así paciente siguió esperando...

—Me alegra ver que te estás comportando, Milk

—¡Bulma! Shhhh

Caminando hacia el salón donde almorzarian, Milk callaba a su peliazul amiga, quien de forma coqueta empezaba, con mirada observadora, a evaluar toda la casona y a su prometido, de pies a cabeza. Aunque claro no era nada discreta.

—¿Te das cuenta que tarde o temprano tendrá que conocer tu carácter? —Bulma seguía picando a la pelinegra, conocía a Milk muy bien, demasiado bien.

—Lo se —Admitió la joven. Se conocía muy bien, tal vez aparentaba ser una jovencita tranquila pero sabía que no era así.

Y su amiga de cabellos azules que vestía un hermoso kimono celeste, se lo recordaba. Pero tenía que comportarse, así la familia de su prometido la aprobaría.

—Veo que ustedes dos tienen mucha familiaridad. —La madre de Goku veía, con sorpresa, el actuar de Milk. Le parecía una jovencita bastante correcta y ahora con su amiga cerca actuaba de forma más relajada.

Eso le intrigaba en sobremanera.

—Crecimos juntas. —Explicó Milk recuperando la compostura.

—Eso lo explica. Te ves mas tranquila con ella a tu lado.

Milk abrió los ojos por como la describía aquella mujer con facilidad, prácticamente le decía cosas de ella misma que a veces ignoraba, se sentía tan transparente a su lado. ¿Ese era el don de una madre? ¿Conocerte mejor que tu mismo? Porque sentía que la madre de su prometido la entendía, la comprendía y la alentaba con cada acción amable hacia ella.

¿Así se sentía tener una madre?

Controlando un llanto que emergia desde lo profundo de su corazón, sólo sonrió en respuesta y procedieron al salón donde se serviría el almuerzo.

El viento soplaba suavemente, moviendo ligeramente los pastizales y sembradios de las tierras de los Son. Como se había pactado el día anterior, la pareja de prometidos habían decidido ir de paseo y ahora ejecutaban dicho paseo. En silencio incómodo, Goku no entendía como ayer pasó de avanzar un poco en la relación con ella para al final terminar igual que antes.

Pero tenía una estrategia de disculpa que había realizado especialmente para ella. Caminando lentamente y con el sonido del viento roto solamente por la pareja que los seguía atrás, admiro a su futura esposa, no podía creer que fuera a casarse con ella. Porque sí, de algo estaba seguro y era de que quería casarse con ella.

Con esa determinación en su mente el guerrero imaginaba un futuro junto a ella.

《La mujer que le recordaba a las flores de Camelia》

—Veo que sus sirvientes lo aprecian mucho —Milk, para apaciguar el ambiente, decidió ser la primera en hablar. Haciendo un simple comentario sobre el actuar de los sirvientes de la familia Son, quienes saludaban en reverencia con respeto hacia su amo.

Si tanto apreciaban a Goku debía ser alguien justo con aquellas personas.

—Pienso que se debe tratar a todos por igual, con respeto. —la seriedad con la que había dicho aquella frase impactó a Milk.

¿Cómo alguien que resultaba ser tan despistado como Goku, podía hablar con tal gravedad? Se sentía saboteada, el comportamiento de su prometido era enigmático para ella. Apenas podía seguirle el ritmo de cambios de actitud.

—Me alegra saber que las personas que trabajan aquí son bien tratadas. —Sólo alcanzó a decir eso con la poca serenidad que le quedaba.

—Señorita Milk, respecto al pequeño incidente de anoche...

—No debe disculparse, pienso que debería darte el beneficio de la duda. Aún no lo conozco lo suficiente y no quisiera hacerme ideas equivocadas, aún no.

Milk había tenido el tiempo suficiente de meditar con respecto a las palabras de Goku, pero al no encontrarle sentido claro decidió dejarlo pasar. De todos modos se casaría con esa persona, debía saber mas.

—Aún así, me temo que cometí un error. —Continuó el pelinegro, quería arreglar las cosas bien. No que ella las ignorara. No quería su indiferencia, lo quería todo de ella. —Por lo que quisiera disculparme con usted. Habrá un festival de Hanabi por la llegada de la primavera En unos días y quería saber si quisieras ir conmigo.

¡Hanabi! Milk amaba los fuegos artificiales, le encantaban las luces y los sonidos de explosiones en el aire. Pero ma invitación hecha por Goku parecía más íntima, más personal.

Su corazón empezó a palpitar como si hubiera corrido un largo camino, su rostro le quemaba y su estómago se retorcia, de una forma placentera.

¿Que le estaba pasando? Aspiro aire, buscando calmarse antes de contestar, con una gran sonrisa:—¡Me encantaría!

Y con el sendero tras ellos y la luz de primavera floreciendo en los árboles de cerezo, la pareja también florecia en su relación. Con conversaciones sencillas, para conocer mejor el uno del otro avanzaron alegres continuando un sendero, cubierto de flores.

—¡Ese guerrero es insoportable! —Una muy molesta joven peliazul se quejaba, de pies a cabeza, sobre el acompañante que había tenido a su lado gran parte de la tarde.

Ese guerrero, Vegeta, era un soberbio y arrogante sujeto.

—Bulma, no debes hablar así de un guerrero.—Milk reprendia a su amiga y trataba de frenar su impulso de coraje.

—Hablo así del emperador, nada va a frenarme de hablar así de un guerrero.

—No te equivoques Bulma, es un guerrero al servicio del emperador. Todo lo que digas puede ser tomado como traición.

Bulma se quedó callada, eso ya lo había oído. De la persona menos agradable para ella hasta ahora. Efectivamente de aquel guerrero.

—Estoy harta de tener que medir mis palabras, todo el tiempo.

Ambas mujeres caminaban por el jardín, habían regresado a la casa casi al anochecer y para relajarse un poco irían a ver el estanque y alimentar a los peces, pero Bulma estaba de todo menos relajada, estaba furiosa. En cambio Milk estaba poco atenta al comportamiento de su amiga, imaginando como sería ir al fedtival en compañía de Goku.

Entonces se estreso.

¿Qué debía usar? ¿Estaría bien ir a solas con el? ¿Su familia iría también? ¡Claro que si! ¿Qué pasaría?

Una punzada en su estómago la hizo apenarse, tal ves... estaba exagerando. ¿O no?

Así avanzaron los días, aprendía sobre el cuidado del árbol familiar, también descubrió una hermosa armería donde se guardaban las katanas y armaduras de los guerreros de la familia, las cuales se encontraban pulcras y relucientes, también encontró el Dojo de entrenamiento donde (Por mera curiosidad) había ido a ver su interior encontrando al guerrero practicando sus movimientos, no cualquier guerrero, sino a su prometido el cual se había quitado la parte superior de su yukata y se le escurrian gotitas de sudor por el abdomen (Muy bien trabajado) del guerrero.

Acelerada, acalorada, enrojecida y con el corazón a mil, Milk escapó, embargandole un sentir extraño, una especie de excitación se instaló en su cuerpo lo que la hacia actuar torpemente frente a Goku, cuando lo veía.

Por su parte Goku siempre se sorprendía buscando a su prometida, la veía muy temprano ir con su madre y cuñada a regar el árbol de su familia, también la veía regañar a su excéntrica amiga de cabellos azulados, apenarse por algún comentario sobre ella o sonreír de alguna ocurrencia. Pero lo que más lo había impactado fue el descubrir lo lista y valiente que sería su futura esposa, en una tarde que había descubierto a Milk usar una katana corta para entrenar.

—Debes enderezar mejor tu muñeca

—¡Señor Goku! —Milk soltó la cuchilla con susto, pero no agachó la cabeza. No iba a disculparse, no por eso, si el ser una guerrera le iba a costar su matrimonio entonces no iba a flaquear. —Entiendo si a usted le desagrada estas acciones, pero no dejaré de hacerlo, esto es quien soy yo.

Deslumbrado el guerrero, miro con otros ojos a la joven que ahora no se veía tan frágil, se mostraba poderosa y segura ante él que más allá de molestarlo lo enorgullecia. Estaba tan llena de secretos que quería descubrirnos todos, sólo él sabría todo aquello que quería esconder.

—Me alegra saber que cuando haya algún peligro podrás defender nuestro hogar. —Esas palabras se escuchaban tan bien.

Y tras esa frase Milk supo que ya no había vuelta atrás, estaba completa y perdidamente enamorada de quien sería su esposo y eso era como un sueño, un sueño hermoso y perfecto.

Y de ese modo salían a pasear cada tarde sin falta, ambos sintiendo esa necesidad de saber del otro inconscientes de como se sentían, como aquella hermosa sensación de felicidad al ver al otro, cuando se sonrojaban al imaginarse en una situación más íntima y esa electricidad les recorría el cuerpo de forma agradable. Atrayendose más a aquella sensación que entumecia sus sentidos.

Con alegría, Gine, por fin podría respirar tranquila. Su hijo había encontrado a alguien que de verdad le interesaba, no por deber, ni obligación, sino por amor. Por que ella los veía interactuar con amor, aunque ninguno se diera cuenta de aquello. Su hogar se llenaría de alegría, su esposo jamás se equivocaba, tenía una leve corazonada para todo, de alguna manera Bardock lograba anticipar el final de cualquier decisión.

Esa no había sido la excepción.

Por ello al llegar la tarde y ver a la pareja iniciar su habitual recorrido hacia el campo (Seguidos de Vegeta y Bulma) empezó a preparar todo para la fiesta de compromiso, se realizaría dos días después del festival y en cinco días sería la boda. Los sirvientes iban y traían telas, vajilla, sedas, abanicos y varias cosas más que Gine requería.

—Señora Gine —Una joven sirvienta la saco de su labor. La vio ingresar y entregarle un pergamino enrollado. Un mensaje. —Mensaje del amo.

—Gracias.

Una vez se hubo retirado la sirvienta, abrió el rollo, donde de forma breve le explicaba que llegaría en dos días, Gine sonrió, Bardock siempre había sido serio pero junto a ella era alguien mucho más amoroso, protector y celoso. Soñadora recordaba cuando empezó a frecuentarla para contraer matrimonio.

—Señora Gine —De nuevo la misma joven volvía a sacarla de sus pensamientos.

Retomando su postura de señora de la familia Son, se irguió y le dio permiso de hablar.

—Tiene visitas —Finalizó

—¿Visitas?

Gine no esperaba a nadie.

—La señorita Caulifla.

Asombrada la mujer le indicó que la hiciera pasar a la sala de invitados, intuía porque, después de todo había vivido en esa villa por años y sabía que los rumores de la posible Unión de ciertos jóvenes caladeros no se iban a hacer esperar. Pero ahora todo era diferente, su hijo aceptaría el compromiso con la hija de Ox Satan y eso la villa no lo sabía aún.

—Lamento importunarla, señora Son. —La joven de cabellos negros hacia su aparición en el salón, vistiendo un atuendo de entrenamiento tan parecido al de los guerreros.

—Siempre es bueno recibir algo de compañía. —Contesto Gine con una sonrisa de cortesía.

—¿Acaso está sola?

—Pues... —Gine dudo, su hijo mayor y su familia había ido a ver las tierras de su Casona ero volverían para la cena, no podía revelar que toda la familia estaba reunida, eso sería comidilla de la Villa.—Si, estoy sola ya que Goku fue a ver las tierras, mi esposo está ausente.

—Ya veo... —Caulifla disimulo poco su alegría. Hacía días que no había visto a Goku, en su desesperación por saber algo del guerrero había decidido ir a buscarlo hasta su casa. —Lamento haberla molestado, en ese caso me retiro

—Espera...

A toda velocidad la joven, que apenas había llegado, se retiró. Gine supo que había cometido un error a toda regla pero ya era tarde, corrió tras ella para alcanzarla y evitar que vaya tras su hijo, pero no logró alcanzar a la joven que montando su caballo avanzaba a todo galope siguiendo el sendero alejándose cada vez más.

—No puede ser —Agotada de la carrera, Gine se desplomó, siendo auxiliada por sus sirvientes rápidamente.

Mientras Gine preocupada por Caulifla, ya que a pesar de todo estimaba a la joven había sido amiga de su hijo por años, incluso la habría aceptado como la esposa de su hijo pero sabía que eso no iba a pasar.

Ajena a todo, Caulifla aceleraba cada vez más, quería encontrarse con Goku y molestarle por no ir a entrenar, también hablarían sobre cosas triviales y tal ves hasta puedan practicar un poco juntos. Visualizo el caballo de Goku, quien estaba atado en un árbol, pero no estaba sólo, había otro caballo atado de igual manera.

¿Tal ves de algún sirviente?

Con un extraño sentir que la inquietaba en sobremanera, fue siguiendo el sendero que con el ocaso de la tarde se teñia de un naranja brillante, iluminando las praderas, césped y árboles. Ignorando esa emoción que empezaba a alterarla. Siguió...

—No eres tan mala con tu defensa

—Tú tampoco eres tan malo.

—¿Qué significa eso?

Entre risas una pareja disfrutaba un leve descanso antes de volver a la casa principal, atrás de ellos sus escoltas los vigilaban sin interrumpirlos un guerrero ceñudo y una peliazul molesta, quienes veían a la pareja sonreír como un par de tontos.

—Eso es tonto —Enfurruñado Vegeta se quejaba a cada instante. —Actúan como tontos.

—Están enamorados, ¿Cómo más podrían actuar? —Bulma quien trataba de no ser agradable con el guerrero, no podía evitar siempre estar en contra de lo que pensaba. Siempre contrario a él.

—Eso es absurdo.

—No lo veo así. Pienso que es algo hermoso.

—Claro que piensas eso. —Con su habitual manera de hablar. —Eres mujer, es normal que pienses en esas cosas tan viscerales.

—¿A qué se refiere con que sea mujer? —Bulma ofendida a más no poder, exigía una disculpa, que obviamente Vegeta no iba a darle.

—No voy a explicar algo obvio.

—¡¿Obvio?! —El grito de Bulma, seguido de una serie de frases en contra de Vegeta, atrajo la atención de cierta joven pelinegra que buscaba a Goku.

Caulifla observó aliviada que Vegeta estaba acompañado de una joven que desconocía.

《Kale va a desilusionarse, Vegeta está con otra mujer》Pensó Caulifla, sintiendo pena por su hermana pequeña.

—¡Regresaremos ahora! —El aviso de Vegeta alertó a Caulifla, quien por algún motivo se oculto tras unos arbustos.

—Pero aún falta para la hora de la cena —la voz de Goku obligó a Caulifla a escuchar con atención. ¿Qué hacía ahí?

—No soporto a esta mujer vulgar —Contesto Vegeta.

—Se puede decir lo mismo de ti, ¡Engreído! —el grito chillón de la mujer peliazul era estridente.

Una escena fuera de lugar presenciada por la joven escondida, se desarrollaba. Vegeta quien era sumamente serio estaba perdiendo los estribos frente a una mujer impertinente y con una forma de hablar escandalosa. Se pregunto por que estaría con esa joven. ¿Tal ves un compromiso?

—No voy a tolerar ni un segundo más, me voy.

—No, yo me voy —le contestaba en reto Bulma, que empezó a caminar dejando atrás a un atónito Vegeta.

《Esa mujer...》pensaba molesto el guerrero.

Ingenuos a la joven que los espíaba, se alejaban del lugar.

—Lamento mucho el actuar de Bulma. Ella normalmente no es tan... Así.

—Tranquila, Vegeta no es una persona muy sociable. A mi parecer se llevan bien.

Con un viento frio que le recorrió la espalda, Caulifla sintió su corazón siendo estrujado hasta quebrarse, Goku tomaba de la mano a una joven, hablaban como si se conocieran de toda la vida, reían de cosas que sólo ellos sabían y se miraban de tal forma que era imposible negar.

Ella había sido paciente al intentar tener aquella relación con Goku, pero otra mujer se lo había quitado, todo aquello que había deseado lo tenía ahora otra persona. Quería llorar de dolor, de ira, de impotencia, de amor... de uno que nunca había sido y nunca sería. Caulifla se sentía estúpida, tanto tiempo soñando en ser la esposa y madre de los hijos de Goku, pero aquel sueño se desvaneció tan rápido como aquellas sonrisas que los enamorados se dedicaban.

Aquella visión de estar a su lado para siempre se escapó de sus manos, y aquel lugar en su corazón donde los sentimientos hacia u mejor amigo habían ocupado, s lleno de remordimiento...

Y embargada por una locura, se dejó llevar...

—¡Por favor! ¡Lleves todo pero deje a mi familia!

Entre sollozos y llantos, un pobre hombre intentaba defender a su familia de unos ladrones,

—No les haremos más daño, sólo queremos informacion. Es tan sencillo como eso.

Ambos sujetos se veían sin compasión, habían entrado a la humilde viviendo destrozando todo y acorralando a la familia, que en un intento desesperado de huir, fueron irremediablemente capturados.

—Le diré todo, por favor.

—¿Ves que es sencillo cuando sólo aceptas tu destino? —Un muchacho joven, de cabellos negros, elevó la cuchilla hasta el cuello de su víctima.

—¿Quieres dejar de jugar? —Le reprochó su compañera, quien era una mujer. —He revisado cada mísera esquina y no halle nada valioso. Ya quiero irme.

—Aún no hermanita, tenemos un trabajo pendiente. —Contesto el aludido, recibiendo una mueca de fastidio como respuesta de la chica, volviendo con el sujeto le pregunto:—Y bien, ¿Dónde está?

—No se de que me habla... —Dijo con Voz temblorosa el hombre.

—Me refiero a la hija de Ox Satan, ¿Dónde está?

—Se fueron hace días, no lo sé señor...

—Veo que quieres morir. —El joven se preparó para apuñalarlo. Pero no logró su cometido.

—Vámonos, nos encontraron. —Le aviso su hermana.

—Malditos Samuráis —Se quejó, emprendieron un corta huida, para esconderse en los árboles, mientras veían a una tropa pequeña de guerreros llegar a la casa a salvar a la familia.

—¡Gracias!—Se inclinaba la mujer del hombre torturado, que se había escondido con sus hijos en un armario. —¡Salvaron a mi familia!

—¿Quiénes fueron? —Pregunto el que parecía ser el capitán.

—Mi esposo los vio. El los vio..

—¿Sabes quienes fueron? —Volvió a preguntar con voz grave.

—No pude ver su rostro mi señor, pero gracias por salvar a mi familia, se los agradeceré por siempre...

—¿Sabes que querían? —volvió a cuestionar.

—Pues estaban buscando a...

El hombre no pudo terminar su relato, porque una flecha le había atravesado la cabeza. Los gritos de horror de su esposa ensordecieron a los guerreros, quien trataba de cubrir a sus hijos de aquella escena espantosa.

—¡Capitán! —gritaron los soldados.

Pero sin tiempo que perder, el capitán Bardock corrió hacia las afueras, todo era oscuridad y no se podía percibir ningún movimiento, no había sonidos extraños, ni huellas que rastrear.

《¡Volvieron a huir!》pensó enfurecido.

Llevaba persiguiendo a aquellos delincuentes por días, pero no lograba capturarlos.

—¿Capitán?

—Manda una mensaje a mi esposa, dile que no volveré aún. —Ordenó, para volver a la casa donde debía intentar calmar el asunto de la familia que ahora había perdido al padre.

—En seguida capitan.

No comprendía el actuar de esos criminales, ni lo que buscaban. Pero lo iban a pagar caro...

Bento: Almuerzo japonés preparado en fuentes de madera.

Hanami: Tradición japonesa que consiste en caminar en rutas de árboles de cerezo para admirar.

Hanabi: Evento en Japón, donde se celebra el cambio y las llegadas de las estaciones con un festival de fuegos artificiales.

Gracias por todo su apoyo y comentarios. ¡¡¡Son las mejores!!!