3. Cumpleaños, pistas, dibujos

— ¿Que hay ahí?

—Este es Cloud. Parece Chocobo, pero no es Chocobo; este es Zack, parece espantapájaros porqué su cabello es feo; este es Sephiroth abrazando a Cloud. El sol, un conejo, mucho pasto y pinte está nube así porque ya no tenía color azul claro.

—Aw, que bonito. —Elogia con una pequeña sonrisa y Sephiroth sonríe complacido por el elogio, con la larga melena plateada enmarcando su rostro de rasgos finos y simétricos.

A muchos les ha crecido el miedo hacia Sephiroth. Aparenta seis años ahora, ha crecido bastante y su capacidad de compresión hacia su entorno y la vida en si es cuanto menos excepcional. A veces da la sensación de que se está hablando con un adulto o alguien de mínimamente veinte años. Cuando está con Cloud no es así en lo absoluto. Vuelve a ser un niño y nada más. Los científicos lo catalogan como una divergencia de personalidad. Una que trata ir acordé a su cuerpo y estabilidad, otra que surgió sin explicación, pero llena los datos que necesitan y por eso no se quejan en lo más mínimo.

Últimamente lo han puesto a dibujar mucho. La mejor manera de saber que tal está su cabeza y que hay dentro de ella. A veces dibuja cosas cuanto menos... Extrañas. Dibuja monstruos con mortal exactitud a pesar de la manera primitiva de plasmarlo. En otros lugares que nadie reconoce. Son sencillamente ruinas o rocas juntas y queda muy a saber de dónde sacó la idea. Por último y lo que repite en un ochenta y ocho por ciento del tiempo, dibuja a Cloud.

Lo dibuja muchísimo.

Al menos una vez cada vez que lo hacen dibujara está el rubio en la hoja. A veces se hace a sí mismo, a veces no y en otras incluye a Zack. Normalmente un poco alejado de Cloud y de sí mismo. Queda como dato cuanto menos curioso.

—Te traje estás hoy—Coloca las pinturas en la mesa—. Voy a recogerte el cabello para que pruebes pintar con esas ¿Vale?

— ¿Por qué no puedo hacer esto en nuestra habitación? —pregunta quieto mientras el rubio le amarra el cabello.

—Porque ellos tienen que verte dibujar. —responde con simpleza.

—Aun así no me gusta. Son extraños.

—Entiendo, pero necesitan examinarlo para saber que todo contigo va bien ¿Recuerdas lo que hablamos?

—Si lo recuerdo. —Cloud continúa pasando los dedos entre las hebras plateadas. Nunca de enredan, nunca se cae ni un solo cabello y aun cuando lo han intentado cortar, crece a una velocidad vertiginosa. Ojalá pudiera decir lo mismo.

Suspira suavemente habiendo hecho la pequeña bola de cabello. Los flecos se sueltan solos así que no vale la pena. Se arrima hasta estar junto a Sephiroth y pone otra hoja en la mesa para que él pinte. Desde que luce como un niño de cuatro le dijo la realidad con el mayor tacto posible. Fue creado para un experimento. Uno del que no sabría hablarle con exactitud. Pasó y ahora él está aquí. No es como los demás niños, es diferente corporalmente hablando, pero no debe de ser distinto en su alma. Que, dentro de su pecho, es igual a los demás. Siente y piensa como todos. Que, aunque aquí lo traten como un experimento, es un ser humano. Cuando pudiese ser independiente en cuanto a cuidado y decisión, podría dejar de ser un experimento nada más.

Sephiroth tomó la información de buena manera. Principalmente porque no la procesa del todo. Zack y Cloud llegaron a la conclusión de que es mejor así. Que entre poco a poco en su mente para que llegado un momento crítico de edad como puede ser la adolescencia, no haya ningún susto o problema. Mientras más consciente sea de sí mismo, más pronto será alguien estable. Porque si, se ha dado unas rabietas del tamaño del planeta y su fuerza sin razón de ser sale hasta el punto de lastimarlo.

Hay muchos espejos falsos y muros que se han necesitado reparar desde entonces.

— ¿Qué haces?

—Mamá.

— ¿Y qué es esto otro? —señala la figura amorfa de color azul.

—Jenova.

Cloud no ha visto a Jenova exactamente, por lo que tampoco tiene como saber qué tan exacto es esto. La realidad al final de todo es que casi siempre hace a ambos en un mismo papel al estar próximo el final de la sesión. Le acaricia los hombros y suspira. Dentro de poco cumple un año que está con esta criatura y francamente no sabe qué hará una vez este mayor. No en términos de trabajo. Va a seguir siendo empleado de ShinRa, lo que le preocupa es Sephiroth y que se aleje. Le ha tomado demasiado cariño. Es posible decir que lo considera realmente su hijo.

Uno que se le recuesta y sabe perfectamente porque lo hace.

. . .

Sephiroth se sienta en el regazo de Cloud y aparta la tela blanca que cubre el pecho del otro. El pezón roza y el pectoral ligeramente hinchado queda a la vista y él junta los labios para empezar a chupar. La leche sale y Sephiroth entrecierra los ojos de gusto por consumirlo. En teoría ya no debería estar bebiendo. Y Cloud no debería estar lactando. Sin embargo, aquí lo tiene. Los científicos no saben que esto sucede y que es una forma de mantener a Sephiroth quieto, así como ayudarlo a dormir. El niño se rehúsa totalmente a dejar de tomar leche materna. Dice que es suya y puede pasar horas enteras solo bebiéndola.

Llegado el punto en que Cloud tiene el pecho demasiado sensible. Debería de haberse acostumbrado, la realidad es que lo ha vuelto hipersensible a ello. Su celular suena y no tiene más que contestar la llamada.

Cloudy~

—Te he dicho que no me llames así.

Amargado como siempre. Ejem. Estaba pensando en que mañana es cumpleaños literal de Sephiroth y quizá sea buena idea mostrarle la tan banal fiesta de cumpleaños que todo niño merece ¿Qué te parece?

—Es una buena idea.

Bien~ Encontré un restaurante de comida rápida donde hacen esa clase de cosas. Podemos ir los dos a hacer una reservación y comprar el pastel.

Zack aleja el celular de su oreja con ligera sorpresa ¿Acaba de gemir? ¿Qué está haciendo? No ayuda en nada a su mente. Es decir, el servicio comunitario son casi más de seiscientas horas y pasa ahí la mayor parte del día sí no tiene misión. Por lo que es imposible que su mirada se desvíe a su bonito compañero que siempre va en pantalón de licra, botines y una blusa ancha. Con los rasgos tan finos y andróginos como nadie en el lugar. Es una desgracia, pero lo persigue en sueños.

Una imagen mucho más erótica. Que gima a su oído no ayuda a esa atracción sexual y sentimental que empieza a sentir por él.

¿Qué haces...? —pregunta con lentitud.

—Es que me pegue moviendo algo en el cuarto. Si me gusta la idea, ve a hacerlo tú. A Sephiroth no le gusta la crema.

—Vale. Voy en un rato. También debes comprarle un regalo. No te olvides.

—Claro.

Cuelga la llamada y Sephiroth se lo queda viendo, con los labios húmedos y una pequeña Gota de leche en el labio inferior. Por inercia lleva su mano a ese lugar que siempre le duele. Donde Hojou siempre inyecta sin que Cloud lo sepa. Suspira y se acuesta en la cama acariciando el pelo de Sephiroth. Profundamente adormilado. El infante retoma lo que hace, esta vez con el otro lado. Cloud se duerme y Sephiroth no atiende a nada en su entorno aparte de lo que hace. Cuando abren la puerta no toma importancia, ni siquiera cuando les toman una foto y apenas reacciona por el ruido.

—Sigue comiendo. —indica Hojou, poniendo a Cloud boca arriba y que para Sephiroth resulte más fácil chupar. Hojou lo ve atentamente.

Sephiroth no necesita esto. Lo hace por maña nada más. Una que no se ha esmerado en erradicar porque quiere que este par de proyectos se impulsen por sí mismos. Aprieta su entrepierna por encima del pantalón, escuchando al rubio gemir entresueños y retorcerse hacia sí mismo.

Hojou se retira lentamente, dejando al niño en su labor de dejar seco al otro. Entrecierra los ojos, casi dormido y sin detenerse al momento de jalar leche.


— No sé si son conscientes de que lastimosamente yo no tengo mucho que ver con el departamento científico y por tanto no puedo obligarlos a nada.

—Lo sé, pero es más... Una sugerencia.

Zack y Cloud ahora están frente a Rufus ShinRa. El segundo con más poder en el mundo, en teoría es el primero, pues todo lo que su padre no hace debe hacerlo él. Casi todos estos últimos días. Tener que ir a su oficina a pedirle un favor es la cosa más cargante del mundo. El hombre impone, Zack es SOLDIER y criatura pura del mundo que sólo tiene el rabo entre las patas y luego tenemos a Cloud: Aún adolescente, pasando las de ser un padre sustituto y que tiene una actitud de mierda por naturaleza.

Lo cual ocasiona que vea de malas maneras a quien lo podría despedir en este instante.

—El profesor Hojou sigue estando bajo su mando, no tiene suficientes acciones como para reclamar nada. Además de que tampoco le estamos pidiendo que explote todo el departamento. —replica Cloud malhumorado. Casi tiene el chillido de Sephiroth en el oído. Está seguro de que ese niño no está haciendo caso solo porque él no está alrededor.

—Veo mucha prepotencia en un empleado que ni siquiera viste como un Empleado. —Hace notar y Cloud ve su ropa un instante.

—Parece ser que el profesor no está diciendo mucho de su proyecto actual. Lastimosamente me incluye mucho.

—A decir verdad, no—Levanta de su asiento y anda hacia ellos—. Hojou tiene a sus perritos bien amaestrados y no sueltan una palabra de más. Tú por otro lado, no pareces su cachorro.

—Le daré toda la información que tengo y puedo conseguir si lo ordena a dejarnos salir

—Todo por un niño.

—A futuro hará bien a ese niño tener memorias. Intenté convencerlo, pero obviamente no quiere que salga de este lugar y menos que siquiera cague fuera de su vista. —Rufus presiona su sonrisa, con ojos entrecerrados. Que niñato más creído para hablarle así. No es particularmente gustoso de quienes le llevan la contraria.

Sin embargo, es refrescante en cierto punto

—Bien. Lo haré. Si me das una muestra que me explique por qué un trabajador del departamento científico y ex-SOLDIER tiene el rostro más andrógino de todo Midgar.

Cloud se pone colorado a todo dar y Zack no aguanta reír.

—Esa parte la puedo explicar yo.


— ¿No te gusta?

—Es un poco... Ruidoso.

Sephiroth analiza todo con detalle. Es la primera vez que ve Midgar o un entorno social activo. Haber llegado andando supuso un reto pues Sephiroth se detenía a cada cosa en el camino. Las personas lo miraban de reojo y es que es imposible omitir al niño de cabello plateado y ojos verdes. No tomaron relevancia al asunto más allá de no dejarlo demasiado tiempo mirando. En el restaurante Sephiroth devoró todo en su plato con suma rapidez. Es la primera vez que come comida tan sabrosa.

Así como tener tanto escándalo. Un poco de todo. Se arrima a Cloud de tanto en tanto, preocupado y nervioso.

— ¿Que sucede?

—Es que nunca había estado en un lugar así. Es raro.

—Cuando crezcas podrás ver más lugares. Algunos serán así. Otros serán como en tus libros: Bosques enormes, planicies, playa, lagos. En algún momento todo estará abierto a tus posibilidades. —Sus ojos brillan ante el anuncio de Zack. La gran expectativa al respecto e imaginarse en estar en lugar que son realmente como en sus libros.

— ¿Y la comida?

—Distinta en cada lugar. También las personas. Como visten, como vive. Vas a explorarlo todo. — Confirma grandilocuente. Sephiroth pregunta más con respecto a que podría hacer, que vería y como lo haría. Cloud acaricia tiernamente la melena plateada. No es extraño que este así de feliz

Sino por quien está sucediendo. Rara vez alguien consigue hacerlo feliz. Iluminar su mirada verdosa y que preste total atención. Los empleados del lugar hacen traer el pastel y otros niños del lugar hacen aparición para cantar cumpleaños. Sephiroth observa todo con total fascinación y sorpresa. Es su primer cumpleaños.

—Pide un deseo.

Sopla la vela y hay un largo aplauso. Cloud lo abraza y sacude ligeramente. El ríe sin comprender del todo, pero disfrutándolo sin más. Posiblemente es la primera vez que una comida le hace sentir tan bien. Feliz y contento de que sea este momento, de probar un pastel y de estar tanto con Zack como con Cloud.


Da un constante golpe al suelo con el pie. Preocupado. Llegaron hace una hora del restaurante. Sephiroth se durmió de camino y tuvieron que traerlo dormido. Esta ahora en la habitación durmiendo profundamente y ¿Ellos? En el departamento científico. La condición para salir había sido contar absolutamente todo lo que hiciera. Tener una muestra clara de cómo fue su desenvolvimiento en un entorno social tranquilo y así mismo, la respuesta a estar en el exterior habiendo estado tanto tiempo dentro del laboratorio y el edifico. Un informe sencillo que en general no debería tardar tanto

Zack asume que Hojou está regañando a Cloud por la idea tan particular de sacar al experimento estrella de ShinRa a una trivialidad así. A tratarlo como un niño normal que no es. Poco más que una ridiculez. Para la cual hizo venir el vicepresidente de la empresa a amenazar y exigir mayor información con respecto al experimento que tan caro está costando. Bufa y decide entrar. No piensa irse hasta dejar a Cloud en su habitación junto al crío.

Se detiene a medio camino, siendo sigiloso para acercarse y quedar escondido sin que el científico sea capaz de reparar en su presencia. Frunce el entrecejo y entre abre los labios ¿Por qué Cloud está inconsciente? No hay otra forma de que se quede así de quieto y callado con los ojos cerrados. Hojou anota quien sabe qué cosa en sus papeles antes de dejarlos a un lado y acercarse al rubio.

—Ummm... Tampoco fue tan lejos. El daño físico es imposible—medita para sí mismo, por fortuna habla lo suficientemente fuerte para que Zack lo escuche—. La lactancia continúa ininterrumpida... —Palpa el pecho de Cloud y lo hace subir la cabeza—. Su rostro permanece invariable. No más cambios al respecto.

Zack trata de pasar de lugar para tener una vista mejor y menos destructora para su cuello. Toma un respiro y se lanza. Es una suerte que no vaya armado. De otro modo habría sido descubierto. Su expresión se deforma en una de molestia y confusión al notar que Hojou carga una inyección enorme y la acerca al inconsciente. Desde siempre ha notado que tiene una marca en el hombro. Creyó que era una picada de insecto o bien que se trataba de una alergia o marca de nacimiento. Tenía miles de teorías distintas a que fuese una inyección de ese tamaño.

Asume que es Mako por el color verde. Un verde ¿Con rojo? Que inyección más extraña.

—Por eso tiene los ojos de Mako tan marcados ... —Si fracasó entrando al programa de SOLDIER en sí, querría decir que no hay TANTO Mako en su sistema. Sus ojos no deberían de ser tan mezclados. Viendo esta realidad, toma más sentido. El rubio de queja ante la inyección y una vez la aguja sale de su cuerpo sufre espasmos. Abre los ojos, unos totalmente perdidos y verdes por el químico en su sistema.

—Llama a tu cría.

—Sephiroth.

Hojou se esmera por continuar examinándolo, a Zack le luce como una excusa para tocarlo. Los ojos del científico parecen brillar de ilusión bajo las gafas redondas. Zack sufre un ataque de impresión al notar que Sephiroth llega, adormilado y sin sospecha alguna de la situación, tan solo avanza, se sienta en el regazo del rubio y continúa con su descanso ahí. Cloud recuesta la cabeza para imitarlo.

—Ya viene. El vínculo es más fuerte—Da una risilla—. Lo que la madre ordena, el vástago lo hará... Queda probar con otras especies. Mañana, sin perder tiempo en cumpleaños inexistentes.

Zack se retira de su sitio y vuelve fuera. Para cuando Hojou sale, se hace el desentendido y que no sabe qué fue lo que sucedió.

. . .

—Cloud. Cloud despierta... Venga, tienes que reaccionar e ir con Rufus.

El extravagante personaje de cabellera rubia no reacciona en lo absoluto. Permanece en ese limbo entre la consciencia y la inconsciencia. Sus ojos perdidos y boca entreabierta demuestran que no hay nadie en casa. Chasquea la lengua con fastidio.

Tal vez Cloud no recuerde nada y por eso no lo ha mencionado, pero es una realidad que puede decir desde cuándo tiene lagunas mentales. Más de una vez las ha hecho notar junto a la jaqueca que provoca intentar recordar. Podría hacer una marca en la fecha donde comenzó este trato por parte de Hojou.

Quisiera no ser cruel, pero también tiene la sensación de que incluso Sephiroth es un peligro para él. Reacciona a ese estímulo genético con absurda velocidad. Ladea la cabeza. En términos técnicos es malo, pero viéndolo ahí simplemente dormir acaba por concluir que... Es un niño que ni siquiera entendió que era un cumpleaños en un restaurante.

Tiene un año viviendo y crece acelerado ¿Cómo puede culparlo de nada? Si bien es prodigio, en base a teoría no vive nadie. Sino de experiencia. Es un lienzo enorme y blanco que crece cada día y Cloud se está matando por pintarlo. Por intentar que sea lo más normal posible sabiendo su realidad de nacimiento y como eso no lo marca.

—Ay por qué debe ser tan complicado. —Lloriquea exasperado.

¡Nadie le avisó que esto sería así!

Aunque es tan tonto que a pesar de la advertencia se hubiera involucrado de todos modos.

Solo se sorprendería menos.

Lo sorprende que de repente Cloud se abraza a su persona. Queda con los brazos levantados y la inseguridad de que hacer ahora.

—Zack... —Balbucea, su voz en tono terriblemente infantil y quedo. Zack acaba por abrazarlo. No es nada malo así que debe aprovechar la situación.