Un Sendero de Flores
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Camelia
Capítulo IV
"Un sendero de flores, también tiene espinas..."
Aunque buscaba pistas, huellas o rastros, Bardock no encontraba nada. Cada camino, ruta o lugar terminaban en la nada, no había ni la más mínima señal de aquellos asesinos.
La villa del sur, un lugar de comercio donde habían pocos guerreros, siendo el más requerido Ox Satan ya que era el único guerrero cercano pero últimamente ya no acudía al llamado de auxilio ya que discretamente había llevado a su hija a la Villa del Oeste para llevar a cabo el compromiso entre ambas familias. La de Bardock y la de OxSatan.
Pero ahora estaba en otro lugar, había llegado por unos delincuentes que robaban el ganado, pero se había quedado por unos asesinos que habían atacado a los sirvientes de la familia Ox Satan. Siguiendo las muertes que llevaban hacia mas incógnitas, se sentía frustrado. Debía proteger a su familia, incluyendo a la de su futura hija, la prometida de Goku.
《Gine va a enfadarse》pensó Bardock, su esposa era alguien dulce y amable, pero también tenía su ligero carácter que estremecia a todos los varones de la casa Son. Habían planeado una cita para ir al festival de fuegos artificiales, pero ahora con los nuevos acontecimientos debía cancelarlo.
—Capitán, inspeccionamos la zona y no hallamos ninguna pista, es como si los fugitivos supieran a donde vamos.—Le comunicó uno de sus soldados.
—Este es un tipo de enemigo que no hemos enfrentado. Debemos ser cuidadosos. —Advirtió Bardock severamente, debían tomar previsiones si querían deducir su próximo movimiento. —¿Han vigilado el Clan Ox Satan?
—Seguimos en vigilia por la noche, durante el día sólo ingresan los criados, no hay movimientos o actos extraños. Aunque los sirvientes van con cautela.
—Es natural, dado los últimos acontecimientos. —Era de lo más normal que los sirvientes tuvieran miedo, después de todo estaban cazandolos, pero el motivo real aún era desconocido.
Aunque Bardock tenía una corazonada...
Recordando su breve reunión con el señor Ox Satan, hace ya varias semanas, cuando Bardock había pernoctado con sus hombres durante el regreso de una misión. Ox Satan le había visitado para hacer un negocio algo diferente, un contrato, un tratado de compromiso en un intento de salvaguardar a su hija.
《—No entiendo tu desesperación, tu hija aún es joven.
—Si, pero mis motivos son reservados. —Bardock evaluó a Ox Satan, su voz emanaba alteración, miedo y desesperación.
—No puedo comprometer a mi hijo sólo porque si, no puedo ayudarte lo siento. —respondió Bardock, sabía que su hijo menor necesitaba una esposa, pero no quería que fuera así, no iba a obligar a su hijo a contraer matrimonio.
—¡Señor, por favor! —imploro su acompañante.
Caminando hacia la ventana observó a la única hija de Ox Satan, una joven pelinegra que perseverante, intentaba mejorar sus técnicas de pelea. No iba a negar que la idea de ese compromiso era tentadora, pero no iba a entregar a su hijo sin saber la razón de tan ansiosa petición. Aunque pensaba en su hijo y su futuro, queria que fuera feliz.
—Le diré todo... —Volvió a rogar el voluminoso hombre que se veia en una posición poco usual, arrodillado frente a otro Jefe de clan de forma poco honorable.—Verá fue hace varios años... El señor Feudal Freezer, vino a la villa a realizar contratos, fui hospitalario con él ya que su mala reputación de asesino le precede... debía resguardar a mi Clan... y a mi hija.
Atento, Bardock escuchaba la confesión del regordete jefe de clan, que avergonzado contaba como por un descuido había llegado a un trato con aquel señor Feudal que poco agradaba a todos los guerreros samurai, nadie se metía con él ya que era despiadado y malvado.
—Él me engaño, me obligó a hacer un trato de que en cuanto mi hija cumpliera los veinte años de edad la llevaría para ser su concubina. —Aquella noticia alertó a Bardock, quien conocía la mala fama de aquel sujeto, el maltrato que sus sirvientes sufrían, al igual que las concubinas que tenía las cuales tenían una miserable vida de abuso y humillaciones.
Mirando de nuevo hacia la joven que ahora descansaba de su entrenamiento sintió irá, impotencia y rabia, por el destino que su padre había sellado por un descuido. Estaba condenada...
—Si se desposa podré resarcir mi error.
—Aún así la lanzarías a una unión déspota, sólo para calmar tu consciencia. —Reprendió Bardock a quien fuera su socio y amigo. —Me avergüenza que hayas tenido tan poca lucidez para pactar a tu hija en un compromiso con un sujeto tan despreciable como lo es Freezer.
—No tengo excusa alguna, mi riqueza me precede, más no mi destreza de Guerrero. —Continuó un apenado y desolado Ox Satan, que aunque fuera un guerrero admirado no era tan talentoso como Bardock. —Tu Clan sin embargo tiene hombres y guerreros fuertes, se que podrán proteger a mi hija. Por eso te lo pido a ti Bardock. No puedo confiar en nadie más.
El hombre lo meditó, viendo a la hija de su amigo, pensó en Goku, quien era sumamente distraído pero lo compensaba su talento en la lucha. Sí, su clan podía protegerla, pero un trato era un símbolo de honor, el casar a la joven la protegeria de aquel pacto aún más que el Clan Son mismo.
—Acepto el compromiso...
—Gracias Bardock... —Se inclinó varias veces en signo de agradecimiento.
—Pero... si mi hijo se niega al matrimonio no voy a poder ayudarte. —Sentenció Bardock. —No voy a obligar a mi hijo a un compromiso que no quiera. No seré ese tipo de padre.
Ox Satan no pudo replicar, después de todo aún tenía un leve esperanza para liberar a su hija de sus errores.
—¿Cuándo cumple años?
—En tres meses. —Respondió
—¿Esperaste tanto tiempo para buscar una solución? —El humor de Bardock hablaba por sí mismo, enfadado como estaba sólo podía regañar a su amigo.
—Había tomado a la ligera ese pacto, hasta que llegó un mensaje del señor Feudal, el cual me recordaba que debía entregar a mi hija.
—No te doy una reprimenda, sólo por qué te guardo aprecio, pero me sorprende que seas tan poco receloso de las cosas que suceden y que puedan lastimar a tu hija. — Respirando fuerte el guerrero amenazó a Ox Satan.
Luego de varias disculpas y reverencias, llegaron a un acuerdo. Los jóvenes tendrían una breve convivencia para conocerse, si se negaban a realizar la boda, está sería cancelada. De aceptar el compromiso ambos clanes se unirían por matrimonio, uno discreto para evitar que llegará como chisme a la morada del Señor Feudal Freezer. Así protegerian a Milk.
—Que así sea —Convinieron ambos.》
El trato del enlace hasta el momento estaba resultando muy bien. Pero aún faltaba para saber si accedía o no al matrimonio.
—Mensaje de la señora, Capitán. —Inclinado el soldado le ofrecía el rollo de pergamino.
Si la respuesta había sido rápida significaba que había problemas en su casa. Leyendo el mensaje con rapidez, Bardock pensó dos cosas: Su esposa estaba desesperada y que debía volver a casa.
(...)
El día del festival se alzaba brillante y provechoso, Milk había establecido una rutina personal: Su futura cuñada Agisa iba a despertarla muy temprano y juntas iban a cuidar del árbol familiar, luego eran llamadas para el desayuno donde su mejor amiga tan parlanchina como era, amenizaba la comida con sus ocurrentes comentarios y anécdotas, y por la tarde salía de paseo con su prometido para al atardecer llegar a cenar y esperar al día siguiente.
Pero este día sería distinto, sería como su primera cita oficial con su futuro esposo y eso la llenaba de expectativas, a diferencia de la primera vez que había sentido tanta ansiedad que quería vomitar, está vez quería reír como tonta de las cosquillas que su estómago emitía.
¿Qué era esa sensación?
—Deja de estar en las nubes Milk —Su peliazul amiga agitaba las manos frente a una taciturna pelinegra, quien parecía despertar de un trance.
—Lo siento —se disculpó Milk moviendo la cabeza para volver a la realidad.
—Entiendo que estés enamorada, pero piensa en mi. Haces que me sienta celosa... —Se quejaba Bulma, quería que su amiga sea feliz y por lo visto lo sería, pero la envidiaba.
Milk tenía mucha suerte, su prometido parecía estar tan prendado de ella que casi la idolatraba con la mirada.
Bulma también quería eso, una persona que sólo la viera a ella con adoración, esperaba tener la misma suerte de su amiga.
—¿Enamorada...? —Aunque Milk conocía aquella palabra, no sentía familiaridad con su significado, no comprendía el sentimiento.
—Si, Milk. Enamorada...
¿Así se sentía estarlo? Pensaba con seriedad, es decir, si le gustaba hablar con su prometido y salir a pasear, también cuando sonreía de lado, cuando Goku hablaba con seriedad encendía algo desconocido en ella y era apuesto pero a la vez su actitud infantil la enternecia.
Tal vez... Si, tal vez... no
—La verdad dudo que sea eso, Bulma. —Esquivando la mirada azul de su amiga, Milk avanzó por el salón que ambas usaban para charlar.
—Oh Milk, eres muy lista pero también muy ingenua. La forma en que te mira tu prometido es...
—Bulma por favor. —Milk, demasiado confundida en emociones, pensamientos y sensaciones, no pudo más y paro a su amiga. —Soy una prometida, una futura esposa que vino aquí para casarse. En una situación así cosas como el enamoramiento son menores e inexistentes.
Aunque la relación entre futuros esposos era amena, el muro del compromiso y obligación, impedía que Milk pudiese rendirse ante la posibilidad que Bulma sugería. No iba a negar los sentimientos que surgían, pero tampoco podía liberarlos, un amor compasivo no era su ideal...
—Pero...
—Ahora vayamos a prepararnos —La voz trémula de Milk, sorprendió a Bulma. —Por favor...
La súplica disimulada hizo que Bulma cerrará la boca y no dijera más.
Fueron a la habitación de Milk para cambiarse por kimonos festivos de colores brillantes, Milk se había decidido por un conjunto de color azul con detalles de rosas en los bordes, y zoris planos de tela, en cambio Bulma eligió uno de color celeste con flores blancas y zoris de madera.
—Lo dejaras mudo —comentaba Bulma empezando a recoger el largo cabello negro de Milk, le trenzo los costados para sujetarlos en una media cola y envolverlo en un moño, el resto cayó libre el largo llegaba hasta su cintura.
—Ahora yo te arreglare el cabello. —Apenada por las palabras de su amiga, se levantó y procedió a ayudar a Bulma con su cabello azulado.—Verás que estarás muy bonita.
Con agilidad Milk, realizó un recogido alto sencillo, ya que el cabello azul de la joven era demasiado rebelde, una vez terminado con pinceles pintaron sus ojos y labios, muy sutilmente. Cuando estuvieron listas, el sol ya estaba por ocultarse, salieron camino al salón principal donde Gine y Agisa las esperaban.
—¡Se ven muy bellas! —Exclamó la mujer mayor, Gine que llevaba un kimono verde con detalles de ramas, sonreía complacida por lo hermosa que sería su futura nuera.
—Ya nos esperan los carruajes —informó Agisa, que llevaba un conjunto de color naranja muy suave con bordado de girasoles.
Al salir de la estancia, tres carruajes les esperaban. Se dividieron de tal forma que Raditz, Agisa y Daiko irían en uno, Gine usaría uno sola (Ya que su esposo, Bardock, había retrasado su llegada) y en otro Bulma acompañaría a la pareja de prometidos.
—¿No crees que Milk se ve hermosa?
La nombrada casi salta del carruaje en movimiento, Bulma no desaprovechaba la oportunidad de avergonzarla.
—¿Eh...? —Goku que había quedado literalmente sin habla al ver a su prometida, se sorprendió por la pregunta tan atrevida de la amiga de Milk. Mirando a su prometida, estaba más que seguro que la adoraba, con sus mejillas rojas, sus ojos negros que guardaban todos sus secretos, su sonrisa que iluminaba todo su día.
No estaba sólo hermosa, era lo más bello y precioso que nunca había visto y sería de él. Estaba tan seguro de querer no sólo casarse con ella, sino entregarle todo, le daría todo lo que ella quisiera y la haría feliz, se veía formando una familia con ella y la protegeria. Como si...
—Si, esta muy bella.—Con una seguridad tal que hizo que Milk lo vea fijamente a los ojos, Bulma confirmo sus sospechas.
Esos dos estaban perdidos el uno en el otro, en una corriente llamada amor.
Dichosa por su descubrimiento, estaba muy feliz por su amiga.
(...)
—Las cosas que hago por ti —Susurro Bulma antes de ponerse junto a ese guerrero: Vegeta.
Milk se lo agradeció con la mirada antes de tomar del brazo a su prometido para iniciar el recorrido por el festival. Había puestos de comida, también de juegos y puestos de alhajas para las damas y de venta de armas para los hombres.
—Es un festival muy grande —comentó Goku empezando a enseñarle. —Vienen de los pueblos cercanos a ofrecer sus armas y joyas...
—Bulma y yo solemos ir a los festivales de mi Villa, es más pequeño que este.
—Pareces ser otra persona con ella —El comentario era personal, afirmativo y no pregunta. Seguido con la mirada más intensa que Goku le había dirigido. —Te veo más relajada junto a ella.
—Bueno... —Milk trago seco, sentía aquella oscura mirada atravesando cada centímetro de su alma, intenandose en su cuerpo. —Nos conocemos hace ya... mucho tiempo... y...
—Quisiera que te comportaras así conmigo. Siento envidia.
Sin saber como contestar Milk reafirmó el agarre en los brazos de su prometido, un pequeño gesto de confianza y así entrelazados sólo siguieron caminando.
—Milk, vamos a ver abanicos. —Rompiendo el mágico momento Bulma llegó exigiendo de forma sutil un respiro del mal humor del guerrero que la acompañaba. —¿Puede acompañarme un momento? —Pidió de forma cortes a Goku.
—No vayan muy lejos, estaremos en el área de comida. Tengan cuidado. —Con esa orden se separaron, las jóvenes por un lado y los guerreros por el otro.
—Crei que iba a matarme por apartarte de su lado—Una vez solas, Bulma volvía al ataque con sus comentarios fuera de lugar.
—No digas cosas absurdas
—Escuchame Milk. —Bulma agarró a su amiga por los hombros, el azul colisionó contra el negro. —Sabes que busco amor, y lo reconozco cuando lo veo. Tú y tú prometido exhalan amor. Milk...
La pelinegra lo pensó, mirando los abanicos rememoraba cada momento desde que llegó, cuando lo conoció, cuando se disculpó, cuando la comparó con una "Camella", los paseos juntos, entrenando...
Inconscientemente aquellas pequeñas cosas se habían convertido en un todo, un todo que quería, que necesitaba... que amaba...
—Hasta está escogiendo un bello collar con un dije de flor —Continuaba la peliazul, vigilando a los guerreros, debían ir a encontrarse pero Bulma insistió en esperar a ver que hacían. —Creo que es de olor rojo. Seguro te lo dará a ti...
—Bulma vayamos con ellos, hay demasiada gente y podemos perdernos. —Milk quería volver junto a Goku y estar a su lado, quedarse a su lado para siempre...
—¿A dónde va? —Consternada Bulma informaba cada movimiento.
Pero esta vez Milk hizo caso y miro, vio como su prometido era acompañado por una joven y luego ambos se alejaban. Milk sintió su pecho estrecharse y respirar le costaba, su pulso empezaba a acelerarse.
Algo estaba mal...
—¿Milk? —Antes de que su amiga pudiera evitarlo, la pelinegra se alejó a paso acelerado. —¡Milk!
Entre tanta gente una joven serpenteo evitando chocar con alguien, firme se alejó por el mismo camino que ese par había tomado, la ruta empezó a oscurecerse, el bullicio del festival se empezaba a oír lejano, pero ignorando el camino frondoso de árboles y lo que podría pasarle por estar sola en medio del bosque, siguió avanzando.
Hasta que los encontró.
Y deseó no haber tomado en cuenta las palabras de Bulma, deseó no haberse hecho ilusiones, no haber pensado que el tiempo junto a su prometido habían hecho fluir aquellos sentimientos que Bulma juraba que tenían. Tal vez si ella lo sentía pero ahora, con su futuro esposo besando a otra mujer, terminó por comprender que él no sentía lo mismo. Al menos no sentía lo mismo por ella.
Con el corazón desgarrado, sintiéndose sangrar por dentro y un dolor en el cuerpo fruto de sentirse traicionada, comenzó una huida. ¿Qué haría ahora? No podía aceptar el compromiso, no así, no con su corazón siendo atravesado por mil agujas.
Corriendo como podía con el pesado traje que con esmero se había puesto sólo para él, se sentía estúpida, tonta, miserable. Quería echarse a llorar pero su corazón sangrante de dolor le pedía a gritos salir de ahí.
De regreso al bullicio del festival, que ahora parecía burlarse de ella, como Goku, como toda la familia de su prometido. Todos se habían burlado de ella.
—¡Milk! He estado buscándote por todas partes. ¿Donde...
—Te equivocaste. —susurro Milk temblorosa.
—¿Qué dices? —Bulma no entendía nada.
—No hay amor, nunca lo hubo. Te equivocaste...
—Milk, no te entiendo. ¿Qué sucedió?
—Debo salir de aquí. —Milk empezó a alejarse, caminando de regreso.
Con la irá, el dolor y el despecho alejándose en su alma, sólo quería salir de ese lugar.
—Milk espera. —Bulma retuvo a su amiga, en busca de alguna explicación. —¿Qué te paso?
Ignorando a su amiga, Milk comenzó a alejarse, una vez llegaron al área de carruajes ordenó a gritos que la llevarán de regreso.
—¡Milk! —Corría Bulma todo lo que podía con sus zoris de madera, se maldijo por haber elegido eso para caminar, ya que eso le dificultaba correr tras su amiga.
—¡Te equivocaste! —Gritó Milk con todo dolor y rabia. —¡Dijiste que había amor! Yo igual lo creí... —el último lamento de Milk fue desgarrador para Bulma, quién confundida y preocupada por su amiga, la vió alejarse en el carruaje a toda velocidad.
—¡Milk! ¡Espera! —la peliazul corrió tras el carruaje, pero se tropezó sin poder alcanzarlo, su hermoso kimono ahora estaba cubierto de polvo y su talón le quemaba, tal ves se lo había torcido o roto. No le importaba.
Necesitaba alcanzar a Milk, de otro modo no sabía que podría pasarle...
—Vaya, ¿Estas haciendo otro berrinche? —La persona que Bulma menos quería para ayudarla, había aparecido. —¿Qué pasa? Hace rato no parabas de hablar...
Atónito Vegeta se fijó que la peliazul tenía lágrimas rodando sus mejillas.
—Oye... ¿Estas bien..?
—¡¿Te parece que estoy bien?! ¡¿Acaso tu ego no te deja ver cuando las cosas son serias?! —Bulma gritaba, estaba muy mal visto que cualquier mujer elevará la voz y más a un guerrero. —¡Mi mejor amiga acaba de irse, deshecha! y no tengo idea de porque! ¡No tengo tiempo para jugar contigo!
—¿Qué dijiste? —Otra voz, más seria se escuchó.
Era Goku.
Continuará...
