Un Sendero de Flores

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Camelia


Capítulo V

Bulma reaccionó con la idea de seguir a Milk, ignorando al guerrero.

—¡Mi mejor amiga acaba de irse, deshecha! y no tengo idea de porque! ¡No tengo tiempo para jugar contigo!

—¿Qué dijiste?

Goku había quedado frío tras aquella declaración, ¿Qué quería decir con que se había ido? ¿Fue abandonado un día antes de la fiesta de compromiso? , necesitaba respuestas. Una explicación a tal partida que su prometida había emprendido, que de ser una fuga, juró traerla de regreso aunque tuviera que buscarla bajo cada roca. Dedujo los motivos que harían huir a Milk pero no logró encontrar ninguno, al menos para él, y con el ruido incesante de dos personas discutiendo a viva voz no le ayudaban en lo absoluto.

—¡Mujer, ya cálmate! —Vegeta gritaba para imponer orden mientras intentaba ayudar a la amiga de su prometida, quien se había precipitado contra el suelo, minutos antes, en su torpe e imprudente esfuerzo de correr tras un carruaje en movimiento.

—¡No me calmo! —Fuera de si, Bulma empujó a Vegeta, haciendo esfuerzo tal que resintió su tobillo lastimado. —¡Un caballo, ahora! —ordenó la peliazul, ignorando el dolor que invadía su pie y desgarrando su garganta con desesperación.

—¡Tú no irás a ningún lugar, en ese estado y menos sola!

En medio de la discordia, el mozo encargado de los equinos no tenía idea de a quién obedecer, si al guerrero que amenazaba con asesinarlo si se atrevía a entregarle las riendas del caballo a la señorita; o a la joven peliazul que era la hija del herrero personal de la familia Real. Ambos personajes célebres y con poder se disputaban el mando a voces.

—¿Dónde piensas ir? —Vegeta, atónito frente al bullicio que aquella mujer estaba causando intentó razonar con ella. Pero no le funcionó, finalmente tantos desplantes que le había provocado a quien fuera su acompañante le estallaron, por primera vez, en su cara.

—Y yo pregunto: A usted señor, ¿Que le importa? —La frase era literalmente un insulto, Bulma sin medir su comportamiento y sin pensar en su posición declaró una ofensa grave a un guerrero. Guerrero que escaneaba los alrededores para saber si nadie la escuchó decir semejante barbaridad que mancillaba su dignidad.

Menos mal no encontró a nadie, por lo que su reputación no se vio ultrajada a ojo público.

《Yo personalmente me encargaré de los modales de esta niña mimada》Juró con el orgullo herido, que la disciplinaria como debieron hacerlo en su casa.

Mientras aquella riña parecía no tener fin, Goku por un impulso de dolor y desesperación, agarró de los hombros a la peliazul para luego zarandearla con nada de delicadeza y siendo indiferente a las quejas de dolor que Bulma emitía grito: —¡Explicaté! ¡¿Qué fue lo que pasó?! ¡¿Dónde fue Milk?!

Presionada por la fuerza que ejercían las manos del guerrero, la peliazul se asustó, era un agarre firme y duro, que parecía querer romperle los brazos en cualquier momento.

—¡Suélteme! —Pedía la joven temerosa, pero no podía librarse, cerrando los ojos para no ver a su agresor, siguió forcejeando para librarse. —¡Ya sueltame!

—¡Kakaroto! —Al ver a su amigo cometiendo un acto llevado por la locura, Vegeta intervino sujetando a un descontrolado Goku para separarlo de la joven, antes de que pudiese causarle un daño severo, y alejándose de Bulma arrastró a Goku para que recuperase la cordura.

—¿Por qué haría eso...? —Repetía Goku sin poder asimilar lo sucedido. Milk se había ido.

Pero Vegeta si suponía lo que pudo haber pasado ya que a diferencia de Goku, quién era más lento en esas cosas y le tomaba su tiempo entender los sentimientos de otra persona, Vegeta era más frío y calculador, siempre midiendo cada paso, meditando sus posibles resultados, siempre con una idea clara.

Pero Goku no comprendía, o simplemente no quería darse cuenta.

—Asumo que te vio apartarte con la mujer esa... —Con voz acusadora, Vegeta inicio su posible suposición. —Te dije que no fueras con ella, pero eres un cabeza hueca como siempre.

—¿Acaso... ella...? —Sin poder creerlo, Goku empezó a entender. Con lo curiosa que resultaba ser Milk a veces lo más probable era que los hubiese seguido y... —¿Nos siguió?

—Me temo que sí. Lo que hayas hablado o hecho con esa mujer...

—¡Es sólo un malentendido! —Con la cólera inundando lentamente la lucidez de Goku, volvió a sentir furia contra la causante de aquello. —¡Maldita...mujer! —siseo con todo el enojo de su corazón en contra de Caulifla. Quién lo había engañado, les había tendido una trampa...

—¡Señorita! ¡Espere! —El mozo que cuidaba los caballos intento contener la huida de la segunda fugitiva de esa noche: Bulma, que se alejaba cabalgando tras su mejor amiga.

—Te comprendo Kakaroto, malditas mujeres...


Con la desesperanza anegando su pecho, Milk como torbellino, ingresó a la casona de la familia Son, en busca de sus pertenencias para salir de ese lugar cuanto antes. Su corazón se rompía y casi lo sentía sangrar por cada prenda suya que guardaba en aquel baúl de madera, en el que llevaba no sólo su ropa, sino también sus sueños, sus alegrías, su amor...

《Soy una ilusa》Se recriminó a sí misma, cerrando con un golpe de frustración su baúl. Tomando un lienzo de pergamino limpio y pulcro, pensó seriamente sus palabras de despedida, ¿Qué decir? ¿Qué escribir? ¿Qué hacer? La duda la embargaba así que con los ojos empañados en lágrimas plasmó todo lo que sentía en tinta, con cada pincelada debía contener el llanto y así con desconsuelo la inevitable despedida fue culminada.

¿Era cobarde por huir? Tal vez sí, era una cobarde. Encadenada a reglas y normas, a las que siempre se había enfrentado, ahora huía por el despecho de un corazón roto. ¿Debía haber intervenido aquel beso? Cualquier mujer habría exigido una razón, un motivo un "¿Por qué?" Pero ella había huido, cuál animal herido.

¿La obligaron a eso?

No podía responder, no ahora, no con aquella emoción...

Determinada emprendió el camino para volver a casa, el lugar que nunca debió dejar, pero al momento de salir del lugar que había sido un hogar para ella en tan corto tiempo, se detuvo frente al árbol...

El árbol de la familia, que con tanta dedicación había cuidado esos últimos días, sus ramas bailaban con el viento en una danza bellamente idealizada, casi parecía pedirle que se quedara que ese era su lugar... Apesadumbrada Milk sabía lo que huir significaría: El compromiso se rompería, las familias cortarían lazos, no habría unión... todo porque ella se negaba a casarse sin amor.

La razón más tonta para cualquiera, toda su vida planeada para aceptar una inminente alianza, que ahora por simple capricho quería negar. Apretó el pergamino entre sus manos, la valentía de huir se empezaba a evaporar tan efímera como había sido, ojalá todo sentimiento pudiese olvidarse así.

Viendo de nuevo el árbol de la familia, entendió lo que debía hacer.

Sin poder evitarlo, el sentido de responsabilidad asaltó en su mente, su deber y su honor como hija era obedecer, su deber y su honor como prometida era casarse, su deber y único honor como mujer engendrar hijos. Bajo ese mantra el espíritu desenfrenado y libre de Milk, se quebró...

Pero la aprisionada alma que ocultaba Milk no obtuvo su descanso. No con los sonidos de caballos acercándose, como si la hubiesen alertado soltó el baúl que cayó en el suave césped y tras matorrales oculta bajo el manto de la oscuridad aferrada a esa carta que contenía todo de ella, esperó.

—Me parece que llegamos muy temprano.

—Te dije que debíamos esperar. Nos adelantamos.

Milk escuchaba atenta la conversación, pero por más que estrechaba la vista no podía divisarlos. Pero dedujo que eran dos, hombre y mujer, tal vez ¿Ladrones?

—Siguen en el festival, quedarnos ahora sería suicido. —Hablo la mujer, no había luces ni rastro de sirvientes. Sin duda todos fueron a la festividad.

—¿No sería más divertido? —Con burla, el hombre se mofaba de la situación.

—No quisiera empezar una lucha que no ganaré

—En ese caso, debemos irnos. Alguien parece acercarse. —Ambos montaron sus caballos para emprender su escape.

Al alejarse esos caballos, otro se acercaba.

—¡Milk! —el clamor de Bulma llenaba la casa entera —¡¿Milk, dónde estás?!

La nombrada salió de su escondite, para ser atrapada entre unos brazos cálidos y reconfortantes. Los brazos de su mejor amiga.

—Lamento haberte preocupado

—¿Preocuparme? —Chilló Bulma —Estaba enloquecida, Milk ¿En qué estabas pensando? ¿Te das cuenta del peligro al que te expones? ¡Pudo pasarte algo malo!

Trémula por la última frase de Bulma, reflexionó levemente si decirle o no a su amiga sobre la intrusión de dos desconocidos a la casa, pero prefirió guardar silencio.

—No volverá a pasar. —Aseguró Milk, callando a su amiga.

—¡Promételo!

—Lo prometo, ahora ayúdame a llevar estas cosas de regreso. —Le pidió recogiendo su baúl del suelo.

—¿Qué planeabas hacer? —Preguntaba Bulma, sosteniendo un extremo del baúl.

—Nada, en realidad... —decaída Milk se veía a si misma regresar por el camino que había tomado. Respetando su silencio, Bulma la acompañó sin decir nada, el dolor de su tobillo resentía y lastimaba cada paso.

—¿Estas bien? —Pregunto Milk, por el andar lento de su amiga.

—Sólo... —Bulma no quería preocuparla así que mintió. —¿Qué llevas en aquí? ¿Piedras?

Ingresaron a la habitación de Milk. Donde finalmente en privacidad el interrogatorio empezaría, Milk procedió a contar brevemente lo que había visto: Un camino, árboles, oscuridad, luz de luna, ese beso... Tensa, Bulma escuchaba el relato, no podía creerlo pero si su amiga lo había visto no cabía duda alguna.

—¿Quieres romper...?

—No lo haré —Segura, Milk respondió sin dejarle terminar la pregunta, —No huire.

Había proyectado en su mente la idea de un matrimonio feliz junto a su amado, pero en ese punto en que no había felicidad ni amado, sólo podía aceptar el matrimonio. Con toda la dignidad y nobleza que profesaba se quedaría y enfrentaría su destino.

Aún así la peliazul estaba consternada, el actuar de Milk no era normal, la había visto así cuando murió su madre, cuando le avisaron que se casaría. Cuando la felicidad había regresado a su rostro al final resultó ser un engaño, hasta ella resultó engañada.

—Lamento esto Milk, yo no debí decirte nada... —La culpabilidad de Bulma abrumaba el ambiente, si tan solo no la hubiese manipulado a aceptar sus sentimientos eso no habría pasado.

Pero ya era tarde...


El hermoso aire veraniego contrastaba terriblemente contra la pesadez y humor gris que el Clan Son emanba. Los días de amor que Gine había visto florecer tan bellamente entre la pareja de prometidos, fueron marchitandose cada día más, sin entender la razón. Las mañanas de cuidados al árbol familiar alegres se alejaron dando paso a una silenciosa y triste rutina, los paseos de la tarde fueron aplazados y negados a tal punto que ya no se realizaban, las risas entre la prometida de su hijo y su amiga se apagaban a tal punto que no las oía.

Su hijo, quien había estado pletórico de felicidad, fue desarrollando un humor agrío. Buscando la soledad y el entrenamiento como método de escape. Descargando su frustración con cortes al aire, por las constantes negativas de Milk a hablar con él. Goku varía veces intentó hablar con ella y explicar lo sucedido, pero era rechazado todas esas veces. Liberando su enojo en un arduo entrenamiento que lo llevaba al extremo de romper sus prendas de vestir.

Las cosas no estaban para nada bien...

Con el corazón en puño y las manos temblorosas, Gine pidió ayuda a la única persona que podría intervenir en la tragedia.

Su esposo y jefe de familia: Bardock

Y con las esperanzas puestas en un trozo de papel lo entregó al mensajero.


Los días faltantes a la fiesta de compromiso se cumplieron, según lo establecido el día once de la llegada de Milk se celebraría la fiesta de compromiso, el primer gran día se alzaba frente a la familia, pero los ánimos se esfumaban.

Mirada ausente, se había vuelto la principal y única expresión de Milk, mientras era vestida con un kimono de gala muy fino, con tela de seda hecho especialmente para la fiesta de compromiso, no se había inmutado ni al recibir el baño y menos ahora que estiraban su lacio cabello negro en un moño firme para agregarle adornos de oro, el obi le dificultaba respirar, pero no lo sentía.

Las cosquillas, el dolor y varias sensaciones, ahora eran insípidas para ella, ya no la emocionaban, una vez lista para la pequeña fiesta que confirmaría el unión de ambas familias, caminó hasta la estancia donde esperaría con su padre, quien vestía un hakama formal para la ocasión.

—Te ves tan hermosa, como tú madre —Lo primero que había escuchado la hizo desdichada. No sabía mucho de su madre, pero la reflejaban en ella.

Su corazón se apretujo en angustia y dolor.

—Gracias papá —Disimulo conteniendo sus ganas de gritar.

Leyendo el ambiente que recientemente se había instalado en su hija, Ox Satan no quiso indagar en el tema no encontró la manera, de saber que su hija sería infeliz con el matrimonio se la llevaría lejos, pero donde fuera la encontrarían los hombres de Freezer que la buscaban. Sintiéndose el peor padre del mundo, ignoró el sentir de su hija por un bien que ella desconocía.

—Lamento hacerles esperar —El patriarca de la familia Son, Bardock, ingresó con su usual aura de imponencia. —Mi esposa Gine y yo venimos a iniciar la ceremonia de Yuino Hin

Tras él, Gine ingreso a la estancia llevando en sus manos un arreglo envuelto en seda y telas caras, el prometido venía con sus padres, con el obvio rechazo de la joven hacia Goku que era perceptible, pero siguiendo adelante con la ceremonia se inclinaron frente a frente las familias.

—Esta es la dote de agradecimiento, por entregarnos a su hija como novia y esposa para mi hijo —Cada palabra que era dicha por Gine, eran un puñal en el corazón de Milk. 《Ya basta...》 —Nuestro regalo de bienvenida a la nueva hija del Clan Son.

Los elementos requeridos para completar el ritual fueron presentados: Una almeja secada, una cantidad grande de dinero para la novia, una botella con licor de arroz, el surume, konbu, tomoshiraga y suehiro.

Una ves dispuestos los elementos, Milk agradeció las bendiciones que la dote de la familia tenían para ella y se oficializó el compromiso para el día en que al anochecer la luna llena brille completa. Según el koyomi sería dentro de dos días.

Una vez se hubo acabado las formalidades, Goku sintió su oportunidad de arreglar las cosas con Milk y arriesgando su última oportunidad uso lo único que aún manipulaba. El estar finalmente prometidos le brindaba cierta potestad sobre Milk que ahora ejercería.

—Milk. —El llamado se escuchó fuerte y enérgico, dejando a los presentes enmudecidos. —¿Podrías concederme cinco minutos?

La joven nombrada se sentía desorientada, el piso de pronto ya no era firme y la cabeza le dolía, el interior le quemaba de un dolor ya recurrente.

—No puedo aceptar... yo —No lograba formular una excusa. No quería ir con Goku, pero debía...

—Te lo pido. Concedeme sólo cinco minutos. —Sin titubear en el pedido, que parecía más una orden que una invitación y que era ofrecida con una mano inclinada hacia ella.

—Yo... yo...

—Hija, ve con tu prometido. —Intentando mejorar el ambiente, el padre de Milk le ordenó pasivamente que obedeciera.

Enmudecida se sintió como si de nuevo los presentarán, no pudo formular respuesta más que tomar la mano de Goku. La mano que le había parecido tan cálida irónicamente lo seguía siendo, la forma en que caminaban hacia el estanque directo al árbol familiar, seguía siendo la misma, pero ellos...

Ellos se sentían lejanos, más lejanos que su reciente unión que debería enlazarlos.

—Ahora vas a escucharme —Empezó Goku mirando el árbol que caía en cascada sobre ellos.

—Tendra sus cinco minutos señor, como pidió. —Negándose a mirar directamente a su prometido declaró la advertencia.

—Está bien —Concordó Goku —Ha pasado bastante tiempo desde que estuvimos solos. ¿Recuerdas la última vez?

—Recuerdo la noche del festival.

Aquella frase se insertó dentro de la consciencia y corazón de Goku, por lo que trató de explicarse.

—Milk yo... sé lo que viste pero no es lo que parece. Si me dejaras explicarte...

—Señor, no recuerdo pedirle explicaciones. Como verá, no requiero ninguna.

—Aún así siento que te lo debo.

—Usted señor no me debe nada.

—¡Por favor, Milk! ¡Cometí un error, no un desliz! —Sosteniendo a Milk de los hombros la obligó a mirarlo, necesitaba esa conexión visual.

—El único error que veo señor es su falta de oído, le dije que no exijo explicación a nada. ¿Qué parte no entiende? —Las palabras de Milk eran las mismas. No creería en aquel guerrero nunca más...

—¡Fue una trampa! ¿Lo oyes? —las palabras salieron despedidas como balas que son disparadas continuamente —Ella era una amiga de la infancia, sabía lo que sentía por mí. Pero no podía corresponder sus sentimientos. Se encaprichó cuando supo que estaba comprometido. Hizo todo eso a propósito para hacernos esto.

—Me ofende señor, a mí y a mi visión. Yo se lo que vi y ahora quiere negarlo.—Retando a que Goku la repudiara para librarse de el, las palabras de Milk buscaban insultarlo.

—No, no lo niego. Tiene razón. —Concordo Goku —Pero tú tampoco puedes negar que asumiste cosas por error.

—¿Cuál error?

—Saliste huyendo dudando de mí, nunca te he dado razones para dudar de mí.

—La confianza es tan frágil como la porcelana, quiebrala y obtendrás añicos.

—¿Y el amor? —La pregunta fue tal que Milk cerró la boca. —¿Qué me dices del amor? Tu decidiste sola una acción que nos incumbe a los dos. ¿Por qué?

—Pensaba liberarte...pero...—Confesó Milk, su idea de rechazarlo para que fuera él quien rompiera el compromiso, alejarse para que fuera feliz con quien amara...

Su plan tirado a la basura porque no podía negarse, no podía negar lo que le dolía, lo que aún dentro de ella luchaba por salir. Quería abrazarlo y decirle que confiaba en él, decirle que ella era egoísta, que no había escapado porque quería quedarse junto a él, así no la amara, que era ambiciosa de una vida sin amor sólo por seguir junto a él, codiciosa al punto de querer tener todo de él aunque no le perteneciera su corazón.

Milk era mala... pero no podía decirlo. No ahora...

—¿Liberarme? —Exigió Goku intensificando su mirada oscura sobre ella, para obligarla a hablar. —¿De qué?

No obtuvo respuesta, eso lo desespero aún más.

—¡Habla! —Ordenó con expresión de mando.

—¡De mi! —Grito Milk con los sentimientos tos a flor de piel y la voz desgarrada del dolor. —¡Quería obligarte a seguir a mi lado, aún cuando sé que no eres mío! ¡Preferí vivir siendo rechazada por tus sentimientos a no estar junto a ti! ¡Porque te amo y no podía tolerar la idea de que tú no me amaras...!

El desprendimiento de los sentimientos que brotaban del corazón de la pelinegra fueron callados, los labios de Milk fueron silenciados de la forma que jamás pudo haberse imaginado. Un suave beso, un beso que parecía incendiar sus entrañas de nuevo, un beso que le supo amargo por las lágrimas que caían de sus ojos, pero aún así le parecía el mejor néctar que hubiese probado nunca, un beso que a pesar de todo lo ocurrido la llevo a la gloria, la elevó a su máxima felicidad.

Un beso que le brindó un consuelo que no sabía que necesitaba, que la lleno de amor y le confirmaba que Goku, la quería, la necesitaba.

La amaba...

Y con el viento llevándose las flores del árbol, el beso de dos amantes unidos por el destino, se selló bajo el árbol que generación tras generación había presenciado el amor de aquella familia, y ahora presenciada el resurgimiento del amor de aquella pareja...

Un nuevo amor, uno puro...

Continuará...


Yuino Hin: Ceremonia tradicional de compromiso para afirmar la Unión de las dos familias, en el cual la familia del novio entrega a la familia de la novia una "Dote" simbólica que consta de 7 elementos:

Noshi:originalmente se llamaba Noshi awabi. Awabi es una especie de almeja que recibe un proceso de secado, y que simboliza longevidad.

Kosoderyo:quiere decir suma de dinero de Yuino hin.

Antiguamente era la suma de dinero que los progenitores del novio ofrecían a la novia para realizar su vestido de casamiento. La novia recibía esta suma para elegir algo de su gusto que la haga sentir feliz.

Yanagui taruryo:cantidad de sake. El sake, alcohol de arroz, es una bebida que se la considera sagrada para celebrar en estas ocasiones.

Surume:así como la tortuga está unida a su caparazón, así debe ser la unión de este matrimonio; es el deseo que se expresa a través de Surume.

Konbu:ser bendecido con hijos es el significado de este elemento.

Tomoshiraga:que pueda utilizar los beneficios que ofrece la montaña hasta que su cabello se haga blanco y largo.

Suehiro:que tenga dicha y prosperidad es el significado de esta distinción.

Koyomi: es el calendario astral de las fases lunares las cuales determinan los días acertados para realizar una boda.