Un Sendero de Flores

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Camelia


Capítulo VI

¿Alguna vez te has preguntado cómo se siente estar en un columpio? ¿Cómo lo describirías? El vértigo que se acumula en tu estómago cuando te elevas y el viento soplando tu rostro, la vibración en tu espalda cuando desciendes y tus pies se elevan por inercia.

Esas sensaciones tan intensas con cada balanceo, así se sentían la pareja de futuros esposos, pletóricos de dicha, llenos de felicidad pero aún así continuaban hambrientos, cada que avanzaban unos pasos los invadía esa extraña necesidad de besarse, de tocarse, de sentirse... De nuevo aquella sensación de vértigo placentero se acumulaba para luego separarse, el descenso los hacía vibrar en un sentir incompleto. Al mínimo contacto ambos sentían una insaciable sed del otro.

Poco a poco, como un floral marchito recibe agua a tiempo, resurgía así el sendero de ambos jóvenes enamorados, con su presencia cada parte de aquella casa era llenado por el aroma primaveral ingresaba por cada habitación en la que ambos se encontraban.

Pero donde la luz del amor iluminaba el caminar de los futuros esposos, tras ellos la más enfurecida de las tormentas se avecinaba.

Primero el desazón de Caulifla, quien confiada de su macabro plan que había ideado para el día del festival, estaba segura que aquella "prometida" huiría cual chiquilla descorazonada, pero vaya sorpresa que se llevó, cuando descubrió que no sólo no había huido, sino que ahora los veía más unidos que nunca.

¿Qué podía hacer? Había jugado una de sus mejores cartas, que le había costado muy caro. Aún no se había encontrado con Goku, no lo había enfrentado por haberlos besado. Toda la información que tenía la obtenía su hermana, quien ya no realizaba sus visitas rutinarias a cierto guerrero, todo debido a que este debía escoltar a la feliz pareja cada tarde en sus paseos. Los celos invadían su mente nublandola de pensar correctamente. Era casi un mal chiste, su plan había salido mal y ahora sentía que cada minuto que pasaba se alejaba cada vez más de Goku.

Pero ella era Caulifla. Si algo la caracterizaba era lo persistente de su carácter.¿Pero como fastidiar a la pareja? Primero debía averiguar si habían realizado la ceremonia de compromiso, luego tendría que idear un plan para poder separarlos de una vez y para siempre.

—¡Hermana! ¡Hermana! —Gritaba Kale llegando de una visita improvisada a la casa del guerrero que era el dueño de sus ilusiones: Vegeta.

—¡Kale, comportate! —su madre reprendió a su hermana —Serás la esposa de un noble guerrero, no una campesina. Para eso fuiste educada.

La frase quedó en el aire modificando a la más joven de sus hijas, Caulifla al ser de carácter más imponente evitó que las artimañas de su madre hicieran sumisión en ella, y eso hizo: se impuso ante las reglas hechas por su madre, por eso aprendió el arte de la guerra. Kale también quiso aprender, pero su actitud pacifista y suave la hicieron perfecta para que su madre la fuera moldeando como le convenía. Kale era el reflejo de lo ingenua que podía ser una mujer.

Como ahora...

—Al menos tú debes casarte con un guerrero.—Terminó de amonestar la mujer para luego retirarse.

La mayor, a quien iba dirigida la frase de indirecta, se sintió furiosa. ¿Acaso era su culpa? ¡Había hecho de todo, literalmente todo, para llamar la atención de Goku! No tenía porque echarle en cara su nefasto fracaso.

Aún sentía el corazón roto después de aquella noche...

《Estaba convencida de su plan, mientras los veía pasear juntos y sonrientes que sólo pensó en iniciar su emboscada. Los seguía de cerca, esperando paciente el momento de empezar su macabro plan.

Y lo tuvo.

Se separaron y Caulifla con toda la naturalidad posible abordó a Goku.

—Hola, ¿Qué haces aquí, perdido? —un saludo neutral —Ya no practicamos hace bastante, ¿Qué has estado haciendo?

¿Le mentiría? Se pregunto internamente, ¿Tal ves le diría la verdad? No sabía que esperar, mientras expectante miraba a aquel guerrero que tanto amaba.

—Mi padre está ausente, mi hermano no puede encargarse de toda la hacienda y los campos sólo. Debo ayudarle. —La respuesta, fue para ella, una media mentira. Era cierto lo de su padre, la misma señora Gine se lo había dicho, pero la razón no era del todo cierta.

—¡Vaya! ¿Tú siendo responsable? ¿Que sigue? ¿Tú casado? —Caulifla siguió, la ironía en su voz no se ocultaba.

Pero eso atrajo una atención no deseada de otro guerrero que no era para nada tonto: Vegeta, la observó intensamente, evaluando cada sonrisa, palabra y gesto expresivo.

Se había dado cuenta que ella tramaba algo, pero no le importaba. Goku no lo sabría, aún no.

Por ello confiada dijo: —Goku. ¿Podemos hablar, por favor?

—Creí que eso hacíamos.

Compartieron una breve sonrisa antes de continuar la charla.

—Si, tienes razon. Pero en un lugar...—Señalando con sus ojos negros al guerrero que tenía mala cara para darle un razón. —...un lugar más privado. ¿Es posible?

Miro significativamente a Goku, a pesar de ser un guerrero también era algo ingenuo. Pero luego una extraña mirada de seriedad se plasmó en sus rostro, eso la tomo desprevenida, una nueva faceta del guerrero que desconocía. ¿Acaso aquella mojigata que tenía por prometida, había causado ese cambio en él?

No lo sabía y no quería saberlo.

—De acuerdo —Fue su única respuesta, la única que necesitaba.

Antes de alejarse le Vegeta pregunto con seriedad: —¿Estas seguro de ir? —La pregunta suspicaz hizo dudar a Goku.

—Tengo que hablar con ella. Volveré pronto. —Explicó brevemente, al instante de oír eso Caulifla quiso llorar.

Entendió en ese instante que lo que ella quería iniciar Goku lo cortaría como si de una simple rama se tratase, era un rechazo antes de su declaración final y sincera, Goku era un desconsiderado. Ese enamoramiento por una chiquilla rica lo tenía ciego, pero ella se encargaría de darle fin, conocía a Goku en demasía, sabía que le gustaba pelear y ambos lo disfrutaban, los entrenamientos juntos los unían en una dupla invencible y no era como si su prometida, una insípida niña rica que tuvo la suerte de estar comprometida con uno de los guerreros más talentosos, pudiera ser luchadora como ella.

Caulifla era mejor, y lo sabía. Es más, su convicción era tal, que se había puesto muy hermosa sólo para Goku. Tal ves una vez a solas el se diera cuenta de su esmero por verse bella ante sus ojos y le daría cumplidos por lo hermosa que estaba.

Un vez alejados de todo, la pelinegra espero un instante, debía asegurarse que la prometida los siguiera. Y lo hizo, casi podía sentirla avanzar a lo lejos.

—Goku, sabes que siempre estaremos juntos ¿Verdad? —Empezó sincera y aspiro una profunda bocanada de aire para continuar, pero antes de decir cualquier palabra, fue interrumpida.

—Eres una gran amiga Caulifla.

—Goku. ¿Acaso sólo soy eso? —Tragó sus lágrimas, pero no las disimulo. Quería desbordar los sentimientos que tenía hacia él y usar su compasión para que finalmente la viera como mujer, una mujer deseable y enamorada. —¿No viste lo hermosa que me puse sólo para ti?

—A decir verdad... —El joven lo pensó un momento y respondió —No lo note. Lo siento.

Aquella frase la dejo sin vida, no importaba que, a los ojos de Goku nunca había sido más que una rival o compañera de entrenamiento. No la quería... No la miraba...

Eso la enfureció...

—¿Por qué haces eso? —En cualquier momento estallaría cada emoción que acumuló por años, de silencio, de amistad... Goku tenía que escucharla.—Sabes lo que siento por ti, pero te niegas a corresponderme.

—Claro que no...

—¿Es por que no soy rica? —Sin dejar que Goku respondiera siguió hablando. —¿No tengo una dote considerable? ¿Mi familia no tiene un legado como el tuyo? ¡Esas cosas no deberían ser importantes! Nos conocemos demasiado.

—Caulifla, nunca hice nada para ilusionarte así, —Era duro, pero era cierto y a la vez no. Sabiendo los anhelos de la joven no había cortado el avanzar de sus ilusiones, había actuado como si nada dándole falsas esperanzas. —Pero cometí un error, no cortar tus ilusiones en su momento. Es mi culpa, lo asumo, pero debe parar. Lo nuestro nunca...

—¿Cuál nuestro? —Dolida quiso gritar pero se contuvo. No había ningún nuestro en su mínima relación de amistad.

Nunca lo hubo.

—Esa extraña relación de amigos, debe ser sólo eso. Te conozco y lamentó haberte herido por mi vanidad.

—¿Sólo fui el fruto de tu vanidad? ¿Una simple regadera de tú ego?

—Si.

—¡Mientes! —Gritó enfurecida. —¡Admitelo! Tu familia jamás me aceptaría, no sabiendo lo poderosa que es la familia de tu prometida.

—¿Cómo sabes...?

—¡Los vi! Pero eso no es lo importante. —abrazo a Goku en busca de su afecto, recibiendo frialdad en vez de calidez. Se sentía vacía, desesperada de su afecto, de su sola mirada, aunque fuera una vez... —¡Lo que importa es que tú me amas!

No iba a recibir una negativa, no frente a su prometida que los espiaba tras unos frondosos arbustos, impulsada por la rabia se lanzó directa a los labios del guerrero y entreabriendo los ojos vió como aquella que fuere su prometida salía corriendo cual animal herido tan rápido que no se quedo para ver la escena final.

Aquella que terminó de romper el corazón de Caulifla.

—No vuelvas a hacer eso —Con un tono frio y casi peligroso Goku habló y fue tal que obligó a Caulifla a quedarse estática. No había podido disfrutar el beso y el recordar lo mal que había sido correspondida, lástimaba aún más su ya roto corazón. —Lamento haberte seguido el juego, me disculpare formalmente. Pero me casare. No por dote, ni por riqueza. Lo haré por amor.

—Goku... por favor...

—Es todo lo que quería decirte.

Y quedándose sola en la oscuridad, sólo pudo aferrarse a la idea de que la cobarde saliera corriendo para dejar libre a Goku.

Pero eso no sucedió.》

Ahora ella y su frustración no podian aceptar ese hecho. Debía hacer algo antes de que se acabe su tiempo. Por eso al ver a su hermana lo primero que hizo fue ir por información. Mientras más supiera sobre aquella boda, mejor.

—¿Qué te dijo? —Pregunto ansiosa, una vez que ambas hermanas quedaron solas.

—Se casarán en dos días. —Casi sin aliento, respondía Kale, temiendo la reacción de su hermana.

—¿Tan pronto? —No estaba preparada para eso, habían concertado el matrimonio demasiado rápido. —¿Estás segura?

—Es lo que dijeron los sirvientes.

—Pero...

—¡Caulifla, Kale! —Su madre llamaba a toda voz, ingreso al salón donde estaban conversando. —¿Saben la hora que es? ¡Necesito ayuda con la tienda!

Ambas muchachas se levantaron, cual resorte, al ser una hora intensa de venta ya que debían conseguir los víveres para el almuerzo, debían ayudar en la venta de la tienda familiar. Al entrar vieron a los clientes usuales, señoras con sus hijos cargados atrás, sirvientas de familias guerreras, todas ellas reunidas para adquirir alimentos.

Cuchicheando entre las dos siguieron su conversación.

—¿Quién te lo dijo?

—Le pregunté al señor Vegeta, pero se negó a hablar —susurraba Kale. —Tuve que pagarle a Nappa para que dijera algo.

—Podría ser falso. —Reflexionó la mayor.

Se separaron un momento para atender a los clientes que quedaban, cuando la atención disminuyó volvieron a conversar.

—Son ligeras posibilidades, pero algo me dice que el matrimonio de Goku con la hija de ese tal Ox Satan va a realizarse. —Kale quería a su hermana, por eso sabía que no podía impedir una unión tan importante. De lo contrario sólo lograría ser repudiada por la misma familia Son, y peor, podría ser rechazada aún más por el mismo objeto de su adoracion: Goku. —Hermana por favor desiste de tus planes, te lo pido...

—Todo saldrá a mi favor, ya verás... —Tranquilizó Caulifla a su hermana.

—Señoritas, perdón por interrumpirlas. —Un joven atractivo de cabello negro lacio, había ingresado a la tienda sin prevenirlas, usaba un hakama color azabache y llevaba un cinturón de cuero en la que colgaba una cuchilla larga enfundada. —Pero no pude evitar escuchar su conversación. ¿Conocen al Gran Ox Satan?

No sabía porque, pero aquel sujeto no inspiraba confianza. Le parecía peligroso, Caulifla no dudo un momento en negar lo que podía de aquella conversación.

—Pues... —Debía pensar en algo rápido —De hecho no en persona, ya sabe señor los chismes vuelan y escuchamos que celebrará alguna festividad.

Con una comunicación ligera de miradas, Kale comprendió el silencioso mensaje para empezar a darle la razón a su hermana.

—¡Así es! Aquí no lo conocemos pero... varios viajeros lo mencionaron. —Tratando de sonar convincente, Kale jugueteo con sus dedos.

—Ya veo, es una lástima. —Aunque su voz parecía amable, la expresión de su rostro contrastaba totalmente. Como un... asesino... —En ese caso lamento haberlas importunado. Que tengan buen día.

Caulifla examinó los movimientos del joven en su retirada, no se fiaba en él y tenía el extraño presentimiento que ese sujeto no era de confiar, emitía un aura peligrosa y de advertencia. Su instinto de guerrera se lo decía.

—Hermana...

—Iré a entrenar, dile a mamá que llegaré tarde. —La mayor salió antes de que su hermana pudiese detenerla, corrió a recoger su material de entrenamiento y en medio de quejas de su madre se perdió entre los árboles.


La cabeza le daba vueltas. Debía estar al pendiente de absolutamente todo, las telas de aquí, la seda de allá, los zapatos, el color.

Tantos preparativos la mareaban.

—¡Este es mi regalo! —Bulma no se quedaba atrás en su felicidad por la boda de su amiga. Tan sólo faltaba un día y aunque le doliera saber que ya no se verían tan a menudo como antes, saber que Milk sería feliz era más que suficiente. Así que extendiéndo un baúl cerrado se lo entregó a su mejor amiga con una brillante sonrisa.

—Mi madre y yo lo preparamos, quería llegar el día de hoy pero el trabajo de mi padre se los impidió. Aún así mañana estarán a primera hora para la boda.

Sorprendida por el detalle de la familia Brief, Milk abrió lentamente aquel pesado baúl, impresionada miro un hermoso ajuar completo de boda, especialmente para ella, sin poder creerlo busco a Bulma quien le confirmo con su azulada mirada que todo lo que estaba dentro del baúl le pertenecía. Un bello Iro uchi kake, con todos sus complementos que estaban cuidadosa y delicadamente envueltos. El kimono estaba hecho enteramente de seda, sin duda debía ser muy caro.

—¿Todo esto? —su voz salió en hilo, le dolía la garganta por aguantar el llanto.

No podía estar más agradecida, se sintió bendecida desde el día en que encontró a Bulma, cuando eran niñas y compartían la misma institutriz que les enseñó a comportarse como damas, aunque la madre de Bulma siempre les daba libertades de correr y experimentar por sí mismas. Bunny Brief le había brindado un calor materno que la consoló cuando estuvo triste por la muerte prematura de su madre, había tenido mucha suerte de tener una amiga como Bulma que sin envidias ni celos le había prestado el calor de su familia muchas veces.

Otra cosa más de lo que tendría que despedirse, aunque no estaba del todo triste, obtendría una nueva familia que hasta ahora le había acogido con amor.

—No se que decir. ¡Es tan hermoso! —sollozo Milk conmovida por tal detalle. —Gracias...

—No llores —Tomando su rostro para limpiar sus lágrimas, la peliazul le sonrió. —Vas a casarte y lo mejor es que será por amor. Pocas mujeres pueden tener esa suerte, aunque si me lo preguntas, para mí se trata del destino.

—¡Oh, Bulma! Te deseo la misma felicidad, —Conmovida abrazó a su amiga, para consolidar sus palabras. —Espero que tú también encuentres ese amor que tanto buscas.

Como si de un flashback extraño se tratase, pensó en la excentrica pareja que su amiga y aquel guerrero Vegeta podrían formar. Sus personalidades chocaban si pero la intensidad con que discutían le hacía pensar lo contrario. Casi podía decir que estaban hechos el uno para el otro.

—Tal vez deba casarme con un miembro de la corte del emperador. ¡Qué horror! —Se mofó Bulma.

—O con un guerrero de aquí.

—¿Quién?

—Bulma, sé lo que piensas pero...

—¿Hablas de ese terco? ¡Es un cabeza dura! —Bulma respondió, haciendo un mohín que arrugo su rostro por aquella insinuación.

—Tú tampoco eres fácil de abordar. No tienes derecho a quejarte, eres igual.

—No puedo creer que me compares con ese amargado. —La voz de indignación con la que Bulma hablaba hizo reír levemente a Milk. Bulma aún era muy joven para darse cuenta de algunas cosas, entre ellas que el guerrero solitario y silencioso, hablaba en demasía con ella.

Como si buscara impacientarla a propósito.

—Mejor hablemos de tu noche de bodas.

—¡Bulma! —Grito horrorizada y colorada la prometida. ¿Qué cosas sabía su amiga? ¡Se supone que no debería saberlo! —No deberías hablar con tan poco pudor. No es propio de una dama.

—¿Sabes? ¡Yo pienso que vas a disfrutarlo!

—¡Bulma!


Ya entrada la noche, Goku y Milk salieron de paseo, pero sólo fue uno corto en el extenso jardín de la familia Son.

—Mañana será un buen día.

—Estoy ansiosa... —confesó Milk.

—Debo admitir que a mí también me asusta un poco. —Se sincero Goku.

—Mañana ya seremos marido y mujer. Se siente casi irreal. —La suavidad con la que lo dijo, hizo que Goku frenará su caminar. —¿Qué pasa...?

Milk aún no se acostumbraba a esas acciones tan precipitadas e impulsivas del guerrero, el choque de sus labios tan suaves pero firmes y su sabor tan fresco y dulce la mareaban, sus pies temblaron, temiendo caerse y arruinar el momento, se aferró a Goku buscando un mayor contacto. El efecto se intensificó más, cuando unos brazos fuertes la tomaron de la cintura para profundizar el beso.

Estaba por desfallecer pero se separaron en busca de aire, Milk acalorada como estaba no quiso mirar a su acompañante. La pena le pudo.

—Ven conmigo... —Tan pronto como dijo eso la tomo de la mano para iniciar una carrera.

—¿A dónde vamos? —Los zapatos de Milk sonaban al chocar con la tierra, piedra y césped.

Había sido una corta trayectoria rápida, hasta que llegaron a un templo, el templo de la familia Son. Milk no había entrado todavía a ese sagrado lugar, ya que aún no se había unido al clan. Pero desde los pilares que invitaban a la familia a pasar, dentro se podía ver los preparativos que serían para la boda.

Era hermoso...

—Quiero presentarte a mi abuelito. —Dijo Goku, señalando el altar del que salía incienso fresco. —Yo respete y quise mucho a mi abuelo Gohan y quiero que conozca a la mujer con la que me casare.

Embargada por un sentimiento de pureza que Goku le transmitía, le dio un apretón a la mano del pelinegro antes de soltarle, para confortarlo, luego tocó la campana del templo para aplaudir y presentar sus respetos al abuelo de Goku.

《Bendícenos abuelo Gohan, le prometo que cuidaré muy bien de su nieto.》


El sudor corría por su frente cuando la katana azotó el viento, su ira y frustración eran absorbidas por cada movimiento cortante que la cuchilla era capaz de realizar. Al ver el manto de la noche sobre ella, sin una idea para evitar cierta boda, con mayor fuerza corto la rama entera de un arbusto inocente.

—Buen ataque... —Emergiendo de las sombras, una voz de mujer lleno el silencioso ambiente. —Aunque pareciera que quisieras, matar a alguien...

—Muéstrate —Ordenó Caulifla elevando su cuchillo dispuesta a pelear.

—Tranquila, no te haré daño. —Con una sonrisa de lado, una rubia mujer que usaba un kimono corto de color azul, una faja naranja y al inspeccionarla vió que no tenía armas. —Es una promesa, no traigo armas.

Sin bajar la katana, siguió en guardia.—¿Qué quieres?

—Necesito ayuda y al parecer tú también. —Los ojos aquamarina y la mirada rasgada de aquella mujer se encontraron con la mirada oscura de Caulifla. —Hay que ayudarnos entre mujeres. ¿No crees?

—No necesito tú ayuda, estoy bien. —Molesta por la forma en que le hablaba el orgullo de Caulifla le pudo más. —Puedo resolver mis problemas sola.

—¿Eso crees?

—¡Sí!

La sonrisa de burla que obtuvo como respuesta, le sacó de quicio, esa mujer iba a perder su cara bonita.

—Soy mujer como tú, ambiciosa y vanidosa.—Hablo la rubia mientras caminaba paseándose, como si fuera una charla normal y no fuera apuntada por un arma. —Hay cosas que quiero, tanto como tú. Es un buen arreglo, si me ayudas yo te ayudo y ambas, saldremos victoriosas.

—No es por despreciar tu buena intención, pero te repito no necesito...

—Sí, me necesitas.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Una mujer frustrada desquitandose con un pobre arbusto. Me necesitas y yo puedo ayudarte.

Sin lograr articular palabra, Caulifla sólo pudo escuchar pero siguió atenta a cualquier trampa que pudiesen tenderle.

—A impedir cierta unión, por ejemplo... —Sugestivamente bajando la voz, la rubia rozó con los dedos la punta filosa de la katana para bajarla suavemente. Y continuó —Si me dices donde esta la novia...

Apretando los labios, la joven Caulifla dejo de respirar.

El mayor acto de amor que podía hacer estaría en base a una traición... Dudó, finalmente no quería causar daño alguno a la prometida de Goku pero ese sentimiento compasivo era fácilmente contaminado por la rabia y los celos.

Estaba en una encrucijada tentadora.


Los aromas de los perfumes que usaron en su baño, se expandian por toda la habitación llenando el aire de su delicioso aroma. El aroma de las Camelias... Como un ritual, la madre de Goku y su nuera le brindaron ayuda para vestirla. El suave Juban se deslizaba por su piel, le colocaron el kakeshita que por la seda se sentía muy ligero y suave, casi acariciandola. Enrrollaron el Obi en su abdomen, para darle forma y lo sujetaron en un bello amarre en la espalda en forma de flor.

—Me siento como si fuera yo a casarme de nuevo —Bromeó nerviosa Agisa, su futura cuñada. —Cuando me casé, casi me desmayo al ingresar al templo.

—Asustaste mucho a Raditz—Contó Gine, recordando la expresión preocupada de su hijo cuando su nuera trastabillo frente al templo hasta casi caerse.

—Espero no tropezar. No quisiera arruinar este bello kimono.

—No lo harás, y si tropiezas ten por seguro que Goku te atrapara. Los hombres de la familia Son te atrapan para nunca soltarte. Créeme. —Agisa le guiño el ojo juguetona para luego ayudar a Gine.

Empezaron a anudarle el Obijime junto con el Obiage , extendieron el Uchikake para terminar de vestirla, y agregar el Komono.

Bulma llegó justo tiempo, vistiendo un bello Furisode de color naranja con detalles rojos y bordado dorado, su hermoso cabello azul recogido en un moño. Y como ya era habitual Bulma se encargó de peinar su lacio cabello, en un acabado alto para adornarlo con un palillo del que colgaba una hermosa camelia. El único adorno, aquella flor que había empezado su torpe relación para guiarlos hasta ese momento.

El significado de esa flor que tanto apreciaban.

Una vez lista, la acompañaron al salón donde esperaría a que le llamarán para dar comienzo a la ceremonia nupcial. Ahí ya le esperaba Goku, con un hakama gris muy elegante, un Haori negro y el tradicional Haori Himo colgando en la parte de su abdomen.

Ambos se quedaron viéndose y admirando al otro, Milk sonrojada por lo guapo que se veía su futuro esposo y Goku maravillado por que Milk se veía aún más bella de ser posible. Ambos se tomaron de las manos, expectantes por su nueva vida juntos y esperaron. Pidiendo a Kami que los conduzca por buen camino y los ayude a prosperar en su sendero, un largo sendero que debían recorrer.

—Ya es hora —Bardock llamo a la pareja y respetando la ceremonia en silencio salieron.

Afuera les esperaban los pocos invitados, que igual mantenían el silencio, todos usando bellas vestimentas de fiesta para la ocasión las sonrisas de todos ellos eran sinceras. La familia Brief siendo solo Bunny y Bulma ya que el padre no pudo ir por su trabajo, y el líder del Clan Ouji, Vegeta, estaban presentes como las únicas familias ajenas a los Son, que habían invitado a la boda. Sería una ceremonia privada y discreta.

Y recién Milk se preguntó ¿Por qué? ¿Por qué tan pocos sabían de la Unión de dos clanes muy importantes?, no le encontraba sentido, pero tampoco indagaria. Se encontraba nerviosa para pensarlo seriamente.

Encabezando la marcha hasta el templo donde sellarian la Unión, la caminata fue más larga que el día anterior, pero acompañada de Goku fue contenta. Viendo el camino que empezaban a recorrer junto a él hinchaba su corazón de emociones encontradas, un vida tranquila y feliz junto a su amado, era perfecto era ideal...

—¡Kakaroto! —El nombrado fue empujado torpemente por Vegeta, cuando una flecha pasó silbando justo frente al novio, que de no haber sido por la intervención del otro guerrero habría atravesado su cabeza.

—¿Q-que fue eso...? —Apenas pudo hablar Milk, cuando varias personas desconocidas y con el rostro cubierto invadieron la casa.

—¿Quién se atreve a entrar sin invitación? —Bardock, bramo con furia y al estar vestido para la boda no tenía la katana a su alcance. Maldijo en su interior.

—Me temo que debo interrumpir esta boda.—Desfilando con elocuencia, pero con un aire maligno, el señor feudal Freezer los había descubierto. Y con varios de sus soldados caminaba petulante diciendo: —Ya que la potestad de la dama me pertenece. En su totalidad.

Sin que nadie lograse comprender tal acción agresiva del señor feudal, Goku se levantó directamente hacia Milk, para cubrirla tras de él, su instinto le decía que debía protegerla, tomar su caballo y llevársela lejos, alejarla de aquel sujeto y cuidarla.

—Señor Freezer, se lo ruego...—Ox Satan corrió a humillarse para implorar piedad por su hija, —...perdón por faltar a mí palabra... —Pero aquel ruego no logró salir de su garganta, que fue atravesada por una daga, para luego el robusto hombre caer inerte al suelo.

—¡Papá! —El grito emergente de Milk, con horror y miedo, fue suficiente para que Freezer la encontrará entre las personas que intentaban ocultarla. Forcejeando con Goku, la joven que ahora se había quedado sin su padre, luchaba por ir a auxiliarlo, pero sus gritos fueron apagados por un abrazo de Goku que con todo el dolor de su corazón debía evitar que la hija corriera hasta su difunto padre.

—Ahora estas perdonado. —Sin una pizca de remordimiento, Lord Freezer empujó el cuerpo de quien fuere su socio, para continuar su caminata.

—¡Maldito! —Vegeta quien, precavido como él mismo, siempre llevaba su katana en caso de tener que usarla. Como ahora que con bastante agilidad incapacitaba a cuanto soldado se interponia entre Lord Freezer y él.

Cuando quedaron frente a frente, los ataques de Vegeta eran esquivados con una facilidad impresionante, no podía ni acercarse para poder pelear. Vegeta estaba enfurecido, ¿Por qué no podía dañarlo? Agarrando con mayor fuerza el mango de la katana arremetió contra el asesino del señor Ox Satan, pero su objetivo fue más rápido. Antes de darse cuenta estaba desarmado y había caído de rodillas.

—Reconozco este estilo de pelea, joven Ouji. —Petulante y sin notarse cansado, Freezer se burló de Vegeta.—Eres bueno... —Ver a Vegeta arodillado impresionó a todos, pero el señor feudal sólo agarró suavemente su barbilla para apuntar la daga corta directamente en su ojo derecho. —...Eres hábil sin duda, pero ¿Serías igual de talentoso si perdieras un ojo?

Le guerrero enfurecido espero la herida terminaría con su vista para siempre, pero este ataque fue detenido.

—¡Alto! —Grito una joven de cabellos azul con temeridad, saliendo entre la multitud para enfrentarse directamente con aquel monstruo. —Si lo lástimas, lo consideraré como traición.

—¿Quién está aquí? ¡La más pequeña de los Brief! —Soltando bruscamente a Vegeta, camino hacia la joven. —¿Acaso quieres protegerlo?

—Así es.

—¿Por qué la señorita más privilegiada de la corte del emperador, defendería a un simple guerrero? —La pregunta era una sátira.

—Por que... —Bulma pensó rápido, la única razón válida para interponerse entre un señor feudal y un guerrero samurai. "Matrimonio" —... Es mi prometido y no quisiera tener que acusarlo de traición por lastimar a mi... prometido.

Una risa aguda y socarrona fue todo lo que obtuvo como respuesta.

—Tienes suerte chiquilla, si tu familia no fuera tan valiosa para la casa real...—Tomando su rostro con sus manos, hizo que Bulma lo mirara fijamente a los ojos, unos ojos cegados de sangre y muerte. —Ya estarías muerta...

Tragando duro, Bulma sintió como soltaba su rostro y se acercaba hacia el jefe del clan: Bardock.

—Ahora, me temo que tienen algo que me pertenece.

—El matrimonio se concertó, no puedes hacer nada. —Sin perder la calma, Bardock respondió a la demanda de Lord Freezer.

—¿Más mentiras? —Se pregunto el aludido sintiéndose hipócritamente ofendido. —Yo soy la víctima, Capitán, se me prometió una concubina y pensaban burlarse de mi casándola con su hijo. No es muy honorable de su parte ¿No cree?

—¿D-de que esta hablando? —Pregunto Milk, finalmente.

—De que tu padre te prometió a mí, hace ya varios años, —Freezer, quien saco un rollo de pergamino, mostró frente a los presentes el sello familiar de la familia Ox Satan junto con un pacto escrito entre su padre y su asesino.

—¡Mientes! —Grito Goku a punto de perder el control y lanzarse contra aquel señor.

—¿Acaso no lo ve, joven Son? —Acercó aquel pergamino del demonio. —Esto es irrompible, y lo será ya que me temo que el matrimonio no llegó a realizarse.

—¡No lo permitiré!

Los soldados de la familia Son llegaron para defender a su clan, una batalla había empezado en un día de festividad, el chocar de las katanas, el azote del viento, todos los sonidos de pelea abrumaban a Milk. Viendo a su padre quien ya no estaba, a su amiga que corría a auxiliar a Vegeta que la defendía peleando también contra los soldados de Freezer, Gine y Agisa refugiando a las sirvientas para que no salieran heridas, la espalda de Goku y su padre escudandola.

—Tienes espíritu —decía Freezer a Goku —Pero te falta seriedad. Te confías demasiado...

Milk vio caer los cuerpos de personas que no merecían morir, su sangre la manchaba a ella también, su muerte pesaba sobre su consciencia. La razón más inesperada: Su padre, él y sus pactos.

La había vendido.

Vio como Bardock y Goku empezaban a flaquear, si no hacía nada morirían también y sería por ella, ella era la causa y la solución. No podía ver morir a más personas. Ya no más. No lo soportaría. Cuando los hombres Son estuvieron acorralados y sin poder defenderse Milk grito: —¡Basta! —Fue un grito tal que toda la pelea fue detenida, el silencio fue total ya que el viento podía oírse soplando, los árboles se mecian y las respiraciones de todos casi podían escucharse, el tiempo parecía haberse detenido.

—Yo soy la única hija del Jefe del Clan Ox Satan, Milk Ox Satan. Heredera de mi clan, y por eso debo recuperar el honor de mi familia. —Manteniendo su porte, caminando con determinación y con un rigor que obligaba a cualquiera a escucharla. Dijo: —Cumpliré el tratado que mi padre prometió.

—Me parece magnífico

—Pero usted debe dejar al Clan Son en paz —Ordenó la joven sin titubear. —Ellos no tuvieron nada que ver. No les cause más daño.

—Razonable... —Argumento con cautela el Lord, sin alejarse de sus presas. Quienes fieramente miraban a Freezer, pero acordando la última petición de la joven ordeno: —Llevenla a la carroza.

—¡No! ¡Milk!

—Alto ahí jovencito, si quieres seguir con vida no moveras un sólo músculo. —El filo de la daga, que no habían podido ni desarmarle, se posó en el cuello de Goku impidiendo sus movimientos.

De entre los soldados aparecieron dos sujetos, muy parecidos pero a la vez tan distintos. Parecían gemelos, quienes escoltaron a Milk llevándosela. Siendo sujetado por varios soldados, Goku no pudo librarse y menos con la cuchilla amenazante en su garganta. Desesperado, al ver como se llevaban al amor de su vida cada vez más lejos de él, sin que pudiera evitarlo.

—¡Milk! —Grito Bulma corriendo hacia su amiga, pero fue detenida por varios hombres que igualmente la amenazaron.

—¡Milk! —Grito de nuevo Goku, sin importarle si salía herido o no.

—Que testarudo.—Se quejó Freezer.

Y con cada paso que daba fuera del sendero que tanto había recorrido con Goku, Milk derramó una lágrima, una sola lágrima de pena, de angustia, de dolor por su pérdida no sólo de su padre, o de su libertad sino también por renunciar a su amor. Una sola lágrima que al tocar el suelo, fue absorbida junto con sus anhelos y su corazón.

Y así como había llegado se iría. No miro atrás, por miedo a flaquear, pero podía oír la lucha verbal que iniciaba.

—¡No! —logrando soltarse un poco del agarre, Goku esquivó guardias y soldados para llegar hasta Milk. Pero un dolor punzante que atravesó su cuerpo lo hizo tropezar, lo invadió de golpe haciéndole trastabillar, para luego notar como la sangre se escurria de su abdomen.

—¡Goku!

Su nombre se oía a lo lejos pero ya no pudo responder a su llamado. La oscuridad se apoderó de él.

Continuará...