NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Ningún personaje del Final Fantasy VI me pertenece, son una creación esclusiva de Square-Enix (Squaresoft) y respectivos colaboradores.
Escrito en tercera persona.
Implicito Kefka x Terra
FanFic Final Fantasy VI
¡En guardia!
Aún era temprano cuando apenas finalizaba sus ejercicios diarios cuando oyó el sonido de las pesadas puertas metálicas abrirse tras de sí, como uno de los soldados carentes de magia en sus venas gracias al proceso de infusión de Magitek, Leo era consciente de su ligera desventaja ante otros soldados por lo que añadía a su ya de por sí exigente rutina actividades físicas extra como correr o cargar pesados elementos a fin de obtener mayor resistencia y fuerza. Sus compañeros y los cadetes bajo su mando pensaban que la protección que ofrecían las armaduras mejoradas era suficiente pero no para él, nunca para él, pues siempre se sentía en la necesidad de dar lo mejor de sí y sólo así podría sentir dignas todas las alabanzas cosechadas con tanto sudor y lagrimas a lo largo de los años. Todavía jadeante como un perro levantó la cabeza al mismo tiempo que la giraba para observar con la frente arrugada las dos figuras que avanzaban por el extenso y liso terreno. Quiso sonreír al reconocer la voz que hacía eco e incluso acercarse para saludarles pero con los labios fruncidos optó por ser cauteloso y observarlos desde su posición, por lo que una vez limpiado su rostro de sudor, guardó la blanca toalla en su bolsa de tela verde y cubriendo sus morenos y musculados brazos con la chaqueta arrugada colgada sobre su espalda por el lado derecho se levantó y apoyándose en la pared de tonos escarlatas ahí se quedó.
En la zona central, Terra escuchaba atenta las indicaciones de su instructor, la joven de corta estatura y engañosa complexión pues a pesar de su delgadez y cadera sutilmente definida, tanto sus piernas como sus brazos eran capaces de sostener su entero cuerpo en cada maniobra que ejecutaba con la gracia y la delicadeza de una bailarina, previo desenvaine de su alargada y fina espada, cuya hoja era capaz de tornarse roja al recibir algún ataque mágico, sin duda elaborada específicamente para alguien de su excepcional condición. Ella, apenas una muchacha, de mirada perdida y una sonrisa perenne como la cuidadosamente tallada en una muñeca de porcelana. Apoyando su mentón sobre su blanca mano derecha cerrada bajo un guante anaranjado mientras la izquierda agarraba ese codo. Suspendido en el aire, ligeramente inclinado hacía delante a poco espacio de la rubia, rodeándola sin poder contener una amplia sonrisa, ensimismado en su contemplación desde cualquier ángulo, sus ojos claros y centelleantes estaba entornados, fijos en ella que sin necesidad de palabras había adoptado la básica pero primordial pose de guardia. Perfectamente alineada a 90º exactos, con el brazo compañero de la mano que sujetaba el arma flexionado. Lista para atacar o anular cualquier ataque, por muy retorcido que fuese, proveniente del hombrecillo.
"Es hora de jugar." El soldado creyó leer en los rojos y delgados labios del general Palazzo tras apartarse como impulsado por una suave ráfaga de viento, mostrando una sonrisa más intensa, alargando el brazo derecho y situando su mano izquierda detrás de la espalda, quedando oculta a la par que gran parte de su brazo bajo su larga capa, ondeante como la tela de una de las múltiples banderas de fuerte tono rubí que adornaban más de un rincón entre ventanales y paredes en todo el castillo Imperial. Sus pies protegidos por botas de grueso cuero negro y blanco con suelas doradas seguían sin rozar el suelo. Debía formar parte del juego pues sus labios volvieron a moverse, por fortuna para el soldado observante, despacio, posiblemente poniendo excesivo énfasis en cada palabra. "Hazme caer." A continuación una estridente risotada envolvió su alrededor.
No obtuvo respuesta por parte de la cadete Branford, por referirse a ella como una más. Ella simplemente se precipitó hacía él, que la esperaba deseoso causando un repetido sonido al choque del liso suelo contra la suela de sus botines rojos con estampados florales a juego con la prenda que cubría su torso.
"Demasiado lenta, querida mía. " Sólo las exclamaciones burlonas del mago rubio eclipsaban el taconeo de la joven que igual que un toro salvaje, corría con el arma apuntándole de un lado para otro, siendo esquivada con una gracia cercana a la de un torero. La situación no podía provocarle más diversión, como le gustaba tomarle el pelo, ya apenas se podían oír otra cosa que no fuesen sonoras y largas carcajadas entre más mofas. "Oh, vamos, ¿eso es todo lo que eres capaz de lograr?"
Si algún soldado de los que habían empezado a surgir y plantarse al lado del general Cristophe le hubiese preguntado en qué consistía los métodos de entrenamiento de Kefka, Leo se habría quedado callado, incapaz de encontrar una respuesta sin embargo parecían efectivos cuando los presentes desde su zona segura se unían al espectáculo viéndola de cuando en cuando retroceder y usar su espada para contener la daga de mediano tamaño con mango de algún material rojizo y relieves dorados, lanzada cual endiablada flecha hacía su pecho o pequeñas acumulaciones de fuego, azulado al emerger de entre sus dedos cobrando tonos lilas y morados hasta llegar a un rojo anaranjado. Sirviendo de socorrida artimaña para superarla, en el eventual momento que ocurría más de un soldado, joven o no tan joven, no conseguía reprimir un gemido de horror, llegando a cubrirse la boca con una mano o al cierre inconsciente de ojos. No sabían que su piel era mucho más resistente que la de ellos a ese elemento, su elemento y el elemento favorito de su mentor.
"¡Oops!" Le escuchaban claramente lamentarse encogiendo la cabeza y cerrando sus manos bajo su boca, descendiendo hasta tocar suelo y echando a andar apresurado hacía ella, sentada en el suelo como una niña pequeña derrumbada tapando con la mano libre la zona afectada, notando la carne cálida y dolorida, agonizando por un poco de agua fría encima. Apenas a dos o tres pasos de ella, ladeando la cabeza la vería ponerse en pie otra vez y levantar la cabeza del suelo. "Entonces, ¿Seguimos o ya has tenido suficiente?" Demandó saber levantando una de sus finas cejas.
Su reacción fue clara, señalándole con el afilada arma mas Kefka retorciéndose de manera que todos sus músculos emitieron un efímero pero espeluznante crujido al contraerse la apartó con una mano esbozando una media sonrisa que revelaba algunos dientes. "Ya veo pero yo empiezo a aburrirme…" Y levantando la vista deslumbrando a su particular publico agregó. "Además sería muy egoísta por nuestra parte acaparar más rato el campo de entrenamiento."
Agachando la cabeza, Terra finalmente guardó la espada en su vaina de igual cuero al cinturón que rodeaba su cadera entre tanto pañuelo de tela y fina seda rosa pálido.
"Buena chica." Susurró a su oído antes de concederse el capricho de rozar sus labios, apartando algunos rizos de su frente tornándose más visible el dorado y fino artificio. Consciente de la mirada desaprobadora del corpulento general posicionado en el medio del grupo. Disfrutando el doble del frívolo acto mientras cerraba sus ojos. Sonrió internamente al atisbar un instante antes como Leo giraba su cabeza serio, fingiendo indiferencia, cruzado de brazos. Finalizado el beso, ambos comenzaron a acercarse con paso ligero, a veces el moreno general no sabía como reaccionar sin verse metido en una pelea ante esos actos puramente realizados para ponerle a prueba, notando un fuerte nudo en la boca del estomago, negándose a creer los rumores que circulaban. Para Kefka un breve beso era poca cosa, los muchachos y las muchachas se prodigaban besos a escondidas de la sociedad llevados por la curiosidad y la osadía, si era preguntado, así se escudaría ante su comportamiento. Le gustaba notar su calidez y enojar al santurrón, nada más. El resto de soldados simplemente le envidiaban.
MARYXULA
Me gusta imaginar a Kefka entrenando personalmente a Terra en todo aquello que él considerase que ella necesitara aprender una vez ya bajo su total control n_n Además verlos enfrentándose en duelos ya sean mágicos o de espadas me maravilla X3 (De esos que poco a poco se pueden volver sexys como en Animatrix)
Ahora, Leo no lo ve con los mismos ojos que yo XDU
Espero que aún guste, re-posted XDU
