A nivel conspiranoicos científico, no ha pasado nada más. Hojou paró de hacer nada y eso lejos de tranquilizar, acaba por alterarlo más de lo que ya está. Resulta irónico. Por otro lado, Hojou mantiene su atención en un tercer proyecto que ellos dos no conocen. El profesor no ha permitido que lo vean, raro cuanto menos.

Zack llega a pensar que tal vez sí ha sucedido algo más, pero por estar entrenando a Sephiroth no se ha podido dar cuenta de ello. El niño ya aparenta unos respetables diez años. Creció tres ciclos estacionales en cuatro meses.

A pesar de reconocimiento que tienen para medir su edad, es muy, muy alto. Tiene capacidad para formar músculos y en si su fuerza crece con los minutos que respira. Es raro a matar y aunque Zack no lo tenga sabido -aún-, el niño tan grande continúa tomando pecho.

Cloud no ha podido más que reducir las ocasiones. Se le derrama de los pezones y acaba por manchar su ropa en el proceso. Cuando la extrae parece que solo sale más y la única forma de pararlo es tener a alguien chupando.

Y bien, está claro quién lo hace.

En este transcurso de tiempo han pasado otras cosas aparte del crecimiento del infante, Hojou en su rareza particular y el experimento secreto del que todos quieren saber y es que…

— ¡NO!

— Para empezar: No grites—Amonesta sacando ropa del closet—. En segunda, no se trata de pedirte permiso o algo así, Sephiroth, es informarte—Se acomoda el largo mechón rubio tras la oreja—. Mide mejor como me hablas, niño. Volviendo al tema. Ya está hecho, decidido y aunque hagas una pataleta no me importa.

— Pero… ¡Pero…!

—Que yo tenga novio no es el fin del mundo Sephiroth.

El niño opina totalmente lo contrario. Tener novio implica prestarle atención. Meter a alguien en el círculo que se supone es cerrado a cal y canto. Zack ya de por sí es muy invasivo -Según él-, e incluirlo definitivamente no le agrada. Pensó que se iría con el tiempo. No que se juntaría más con el tiempo. Si bien su berrinche está en poco de explotar, Cloud aplica toda la fuerza que tiene para lanzarlo a la cama y ponerse ahí con él segundos después. Cualquier clase de queja finalmente termina cuando Sephiroth se dedica a comer.

Así se le olvidaría un rato el tema. Lo suficiente para no querer darle un golpe en la cabeza por necio.


— ¿Cómo se lo tomó? ¿Cómo crees que lo hizo? Lo de siempre.

—A veces tengo la impresión de que algo extraño hay en su cabeza. Tal vez no malo, pero si algo que deberíamos estar aclarando y no lo hacemos.

Se encoge de hombros. Cumplió dieciocho hace poco y esto de ser padre soltero lo está matando. Zack se hace parte de esa responsabilidad sea por inercia o porque le viene de paso. El de toma el deber con gusto aun cuando Sephiroth lo repele a medias. Desconoce totalmente cuál es su problema con Zack. En líneas generales está muy bien, pero apenas se acerca al ámbito "familiar" lo trata con enorme recelo.

—Hasta donde sé, los hijos también sienten celos de que sus padres tengan una pareja nueva—Apoya los codos en la mesa y su rostro entre las manos—. Tal vez cree que te quitaré su atención.

—Cual atención, si ahora sales en misiones más largas que su vida y te veo cómo mucho una vez cada dos semanas. —Cruza los brazos y apoya en el espaldar.

—Cosas que pasan~

—En fin—Blanquea los ojos—. Ya tengo el permiso para sacar a Sephiroth del edifico, de Midgar, de la región y del continente—Levanta dedos a medida que enumera. Literalmente es más complicado que desplazar al presidente de la compañía—. Así que podemos tener esa salida a Costa del Sol que hablamos. Será una semana.

— ¡Bien! Las posadas son enormes, así que no será un problema y seguro que a Sephiroth le vendrá bien un poco de sol. El pobre está más pálido que la leche—Ríe por la nariz—. Además~ podemos divertirnos más.

—Soy despistado, no estúpido, ya sé de qué hablas.

—Precisamente porque sabes te lo digo. —Guiña el ojo hacia Cloud, quien enrojece.

Haberlo hecho fue un total suceso. Espontáneo y no planeado. En una salida donde Cloud quiso explorar más de Midgar, específicamente Mercado Muro, tuvieron un altercado con un borracho del Burdel. Aparentemente verlo dar una paliza le gustó al dueño del Burdel, Andreas, el cual muy amablemente les dejó una habitación toda la noche para que se compensara la molestia. El ambiente ya estaba ahí, también la cama, lo necesario y en fin. Fue ge-nial. Alucinante.

Aunque debe decir que hubo algo muy raro y es que Cloud por un momento se perdió demasiado lejos y pedía que lo siguiera "montando". Vino de la nada y no se repitió, pero a Zack no se le va de la mente. Tenía los ojos tan verdes en ese instante. No ha contado nada al respecto porque también implica ventear su privacidad y no gracias, para eso de plano cogen en los baños del edificio.

Que no está exento de suceder. Solo hay que esperar que sea de noche y Cloud no se acobarde.

—Con Sephiroth en la habitación.

—Ay no, hay habitaciones de posada con un cuarto pequeño aparte. El ahí o nosotros ahí y no pasa nada.

—Y yo pensando que eras el padre responsable.

— ¡SI LO SOY!


— Parece que te has hecho muy amigo del vicepresidente. Te acepta cada capricho.

Sobra decir que Hojou no está feliz con que Cloud salga con Sephiroth. La excusa es muy válida: El niño tiene que conocer el exterior. Si va a ser SOLDIER, que esté viendo hasta el último tramo de tierra con impresión, no va a hacer nada. Es necesario que viaje, conozca, experimente más allá de un laboratorio y un edificio. Los simuladores son "buena opción" hasta que Sephiroth rompió uno sin siquiera saber que hizo.

Aún no lo reparan pues no entienden el daño. En sí, queda claro que solo la realidad va a aguantar sus histerias. Aparte de tener el pequeño acuerdo con Rufus, incluso el presidente considero que si planteamiento tiene sentido y lo aceptó.

Zack es un bulto en todo esto. Es el "guardia" pues no vaya a ser que alguna empresa enemiga quiera robar al gran producto de ShinRa. Excusa de cabo a rabo que es útil.

— Es necesario. —Responde parco. Sephiroth baja de la silla en la que estuvo sentado.

—Me pregunto cómo el vicepresidente es tan complaciente.

—Lo pedí.

—Ummm…

—Tengo pareja. Deje de pensar cosas que no son.

Cloud toma a Sephiroth de la mano sin percatarse del rayón violento que hace Hojou en la tabla que está sosteniendo. Lo decía por molestar y bien que Rufus no es complaciente con nadie. Ahí debe estar sucediendo algo de lo que no está del todo enterado.

Por otro lado, el verdadero motivo de su pérdida de pulso es saber esa minúscula partícula de información: Tiene pareja. Quisiera creer que se trata de una mujer. Eso le daría totalmente igual. No obstante, en sí está la profunda sospecha de que se trata de un ser masculino.

Más específicamente el SOLDIER que va de arriba a abajo con él. Un maldito animal inferior cualquiera tocando a la pureza misma. Chasquea la lengua de manera apenas notable hasta que vienen a informarle algo que lo molesta aún más.


—Usualmente eres entusiasta, pero ¿Qué te pasa hoy? Empiezas a asustarme. —Admite Kunsel, quien avanza –o intenta-, a la par de Zack que va casi corriendo por las calles de Midgar.

—Si no cumplo con esta misión no podré irme a Costa del Sol con Cloud y lo NECESITO desesperadamente. Ya tiene todos los permisos y se supone que nos iremos pasado mañana. —quejumbra revisando hasta en el agujero de la alcantarilla. Kunsel niega con la cabeza.

—Lo que hace tener pareja.

— ¡Una linda pareja! El mismo propuso el viaje. Es tan blandito en el fondo. —Kunsel no aguanta reír.

Zack continúa moviéndose de aquí para allá. Llevan dos sectores recorridos de pe a pa y nada que encuentran lo que están buscando. El famoso y secreto experimento de Hojou se escapó. No les explicaron de que se trata con exactitud. Tan solo dijeron que se darían cuenta de quién es pues lleva en las muñecas brazaletes de ShinRa.

No como que se pueda esconder con mangas, pero si a eso se le suma el que esa cosa está herida de bala y moribunda, da para reducir bastantes prospectos. Se acerca la noche y Zack comienza a exasperarse de no acabar. Dentro de poco les dirían que regresen para continuar mañana.

Y si mañana tampoco lo hacen ¡Pum! Adiós Costa del Sol en menos de un chasquido. Casi puede oír la risa de Hojou, satisfecho de que no vayan. El científico es casi un padre celoso con Cloud. Es irritante que lo crea una propiedad que debe mantener cerca y vigilada.

Escucha un llanto, justo cuando Kunsel indica que deben volver ya. Lo detiene y avanza en dirección a ese llanto ligeramente infantil. Es una estación de trenes, están en la parte inferior de la placa, más exactamente, Sector siete. Hay una niña llorando allí, frente a una mujer de ropa fucsia. Al notar los brazaletes en las muñecas de la segunda toma más prisa.

La niña se lanza a abrazar a la mujer que debe ser su madre a juzgar por el parecido tan inmenso. Se acuclilla frente a ella. Hay demasiada sangre y está tan pálida que aun si la cura, va a morir pronto. Exhala y antes de poder hacer nada, la mujer lo toma del brazo.

—N-no los… dejes hacerle… nada… Por favor…

—Disculpe, señora, pero de qué-

—Aer—Toma profundas bocanadas de aire y la niña solo se acurruca más en ella—. Aerith… No la… dejes sola… cuídala… por favor…—Pide con los ojos opacos y perdiendo cada vez más coloración en el rostro.

— Espere, espere, tal vez si- Espere un momento. —chilla nervioso. No pensó que sería una persona. Ella no luce como un monstruo de ninguna forma, ni siquiera como Sephiroth que es más "normal". La niña tampoco.

—Hojou la… Hojou no… no lo dejes… hacerle na-nada. Por favor.

— ¡Mamá…!

Suelta un último respiro y nada más. El lugar es demasiado denso como para que desaparezca, por lo que va a permanecer ahí tirada a menos que se la lleven. Su expresión incómoda y confundida viaja hacia la niña que llora. No luce triste. Para nada. Está asustada. Acerca una mano a ella y esta se aleja hasta un rincón, abrazándose las piernas.

—Hey, no te voy a hacer daño.

— ¡Mentira! Ellos… Ellos son malos, todos como tú son malos. —afirma llorosa, sin importar que se ensucia la ropa con el suelo mugriento. Zack suspira en tanto que Kunsel toma el cadáver y se lo sube al hombro.

—No todos son malos.

— ¡CLARO QUE SÍ!

—Admito que hay muchos malos—Balancea la cabeza—. Pero hay alguien muy bueno ahí. Yo lo conozco. Es mi novio. Tiene a un niño. Es especial, algo como tú—afirma sentándose y apoyando las mejillas en sus puños. Una postura relajada en lugar de una amenazante que la alejara e intimidara. Aerith no responde—. Ah~ Es alguien fenomenal. Un poco amargado, pero es genial.

—Es malo.

—Nop~ ¿Sabes por qué sé que no es malo? Porque~ es el único que pelea con Hojou por cuidar ese niño—silba y Aerith levanta un poco la mirada—. Es el único tonto que hace eso. El vicepresidente lo respalda. Tiene una habitación con Sephiroth para que no le hagan nada; siempre están juntos. En fin, tal vez ShinRa tenga sus cosas malas, pero también sus cosas buenas y Cloud es una de ellas—Asegura con una sonrisa amplia y bonachona hacia la niña castaña con ojos llorosos—. Sea lo que sea que te pasara, podemos ayudarte él y yo. Si nos dejas. —Extiende la mano.

Suelta un sollozo roto. Es el único SOLDIER que la ha tratado bien. Acerca temblorosa y toma la mano. Zack la ayuda a levantarse y la sacude con cuidado. La carga y abraza contra sí. A medida que se alejan, Aerith ve la mancha de sangre en el suelo, donde estuvo su madre hasta hace poco rato. Aprieta su agarre en torno a Zack.

Es una persona muy cálida. También sincera. Es cómodo estar así con él. Entrecierra los ojos. Es el único en ShinRa que no le ha gritado. Es diferente a los demás. Lo puede percibir. Se pregunta si esa persona de la que habla es igual.


—Me pregunto si pueden pasar cinco minutos sin que te metas en un problema y uno más en el que no me metas en él. —suspira cruzado de brazos. Sephiroth permanece recostado a un lado, cerca de Cloud y este con mueca insatisfecha.

—Es por una buena causa, te lo problema. —Pide juntando las manos.

—Si se trata de adoptar un Chocobo la respuesta es no. —Entrecierra los ojos y su pareja niega efusivamente con la cabeza.

—Es sobre el experimento secreto de Hojou—Cloud acerca un poco para oír el susurro—. Se trataba de una mujer y su hija. La mujer está muerta, pero la niña no—Aparta con el entrecejo fruncido. Descruza los brazos erguido—. Está muy asustada, no triste. Está aterrorizada. No debe tener más de nueve años.

—Que cuide de Sephiroth no me hace profesional en esto. Tampoco soy alguien realmente importante ¿Qué se supone que voy a hacer yo?

Entiende que pasa. Zack y su manía de ser un héroe no la va a cambiar nadie. Admite que es un rasgo del cual está encantado. Es un detalle marcado de su personalidad. Por otro lado, el ayudar a una niña en la posición que están es muy difícil. Si ShinRa la estaba buscando es porque es importante.

Muy, muy importante.

No buscan a cualquiera. No en términos de búsqueda y captura. Usualmente es búsqueda y eliminación. Cuando los llaman dentro Cloud pasa, Sephiroth lo sujeta del pantalón ancho que lleva hoy. No tarda en notar a la niña, sentada en un asiento muy grande para ella. Viste tierna: Un vestido amarillo, un lazo para el cabello del mismo color.

—Puesto que estamos todos involucrados, nos vemos en la necesidad de formarlos parte de esto—Suspira el Presidente y Sephiroth aprieta el agarre, con recelo—. El profesor Gast realizaba un experimento en secreto con respecto a los Cetra. Raza ancestral que habitó el planeta antes que nosotros. Hoy en día quedaban dos especímenes naturales y bien… se redujo a uno.

Aerith se muerde los labios, balanceando las piernas con la cabeza inclinada hacia abajo.

—Los Cetra tenían un lugar. Una tierra prometida. Aparte de su conexión con el planeta, queremos hallar dicho lugar. Descubrir todo lo posible de ellos incluyendo la ubicación—Cloud acaricia el cabello de Sephiroth por inercia, enredando los dedos en la cabellera plateada—. Hay un problema con ello…

—El Cetra en cuestión debe colaborar para llevarnos, pero… Aerith está siendo desobediente al no querer estar aquí. —agrega T-Seng. Vincent a un lado blanquea los ojos.

—No entiendo que tiene que ver conmigo. —admite. Es interesante, pero no le incumbe y a menos que le pagaran por oír la charla, se larga.

—Aerith ha dicho que solo quiere estar contigo. —responde Rufus.

—No puede. Cloud es mi mamá. No la suya. —replica Sephiroth. Cloud lo manda a callar con un solo gesto. Palmea la cabeza y anda hacia la niña, acuclillándose frente a ella para que lo mire.

— ¿En serio quieres eso? Soy aburrido y no tengo paciencia.

Aerith se lo queda viendo. Es extraño, algo en él está ¿Fuera de lugar? No sabría como explicarlo con exactitud. Tan solo que hacer un mínimo contacto con su mano le brinda mayor calma. Es como estar con su madre. Es similar a Zack. Despide una presencia dulce a pesar del exterior con gesto indiferente.

Asiente con la cabeza y rostro lloroso. Cloud suspira y al levantarse la carga. Zack toma a Sephiroth antes de que reclame en contra de esto. Aerith se abraza al cuello de Cloud, escondiendo el rostro en el hombro de este. Tiene un olor muy dulce. Rufus analiza a Hojou, quien luce indudablemente complacido por esto.

—Entonces-

—La llevaré conmigo al viaje que haré a Costa del Sol—Avisa avanzando hacia la puerta y Zack abre los ojos con espanto ¿¡Por qué hace eso!? ¡NO ES MOMENTO, LUGAR O PERSONAS CON LAS CUALES COMPORTARSE ASÍ DE CHULO! —. De otro modo, va a seguir asustada y no va a colaborar en lo más mínimo.

—Adelante. —dice Rufus con gesto triunfante, Hojou aprieta las manos.

—Y necesitaré una habitación más grande, no puedo tener a ambos en la que tengo ahora—Rueda los ojos—. Ah, también quiero un aumento.

— ¿¡Quién te crees que…!?

La conversación se corta cuando Zack sale despedido hacia una pared. Sephiroth avanza hacia Cloud con mala cara, jalando del pantalón de este para que le preste atención a él y no a más nadie en el lugar.

—Quien evita que esta cosita de aquí nos mate a todos. —responde hacia Heidegger y Scarlet no aguanta el reír.

—Yo digo que más bien, le urge el aumento. Mira que tener a dos niños así juntos. —comenta ella entretenida.

—Con lo delicado de este tema, considero que deberíamos ser más cautelosos y como bien representa la huida, Hojou no sabe cómo manejar esto—Opina Reeve hacia el Presidente—. Es evidente que por el progreso de Sephiroth, Cloud conoce la forma de llevar esta situación sin que haya contra tiempos o perdidas.

—Discutiremos después que puesto ostentara en los proyectos—afirma el presidente—. Por el momento, pueden retirarse. Hay que llamar a limpieza por ese muro.

—M-mi espalda está bien. —gimotea Zack apenas en pie. Sephiroth lo había lanzado lejos de una forma que aún no se explica. Fue muy repentino y apenas bastó con le diera con su mano desnuda. Cloud anda hacia la salida con el par de niños.


—Padre soltero con dos críos que parecen venir de madres distintas, pero del mismo padre.

Zack y Cloud ladean la cabeza. Aerith y Sephiroth tienen un parecido notable en la forma del cabello, color de piel y la forma de los ojos. Quizá hace falta que crezcan más para que se acentúen según el sexo. Cloud suspira cruzándose de brazos. Va a ser un lío, puede tratar con un niño, pero con una niña le da cierta vergüenza.

Tendrá que llamar a su madre.

—Yo no quiero que esté aquí.

—Eso lo sé—ríe irónico—. Se va a quedar. Va a ser tu hermana… ¿Mayor? —Tienta. Con el lío de edad que es Sephiroth, decir que es menor o mayor queda en el aire—. Y vas a ayudarla a adaptarse aquí ¿Vale?

—Ella no es un experimento. Ella no es como yo. No te necesita.

—No, es mucho peor. Es una persona obligada a estar aquí—Informa Zack—. Por eso necesita a Cloud, porque como él impide que te hagan mucho en el laboratorio, la va a ayudar a ella ¿Qué habíamos hablado? —Sephiroth rueda los ojos con molestia—. Ambos son amargados, pero son buenos. Te lo prometo.

— Y-yo no sé dónde está la tierra prometida. Yo-

—Tranquila. No te alteres. Respira, relájate, acomódate y cuando vengamos de nuestras vacaciones intentas con lo que te pidan. Si veo que te hacen daño, te sacaré de ahí—asiente con un puchero. Eso la tranquiliza un poco—. Hasta que tengas cama, duermes conmigo.

— ¡NO!

—SEPHIROTHH YA.

Dormir con Cloud fue muy tranquilizante, la hizo descansar a gusto. Es muy suave. A pesar de tener músculos marcados, son blandos y la piel tersa. Aun así, podía percibir un par de orbes verdes recelosos de su presencia. Se acurruca más en el rubio. Tal vez no es lo que su madre quería, pero es mucho mejor a como estaban antes.

Da cuenta de que algo liquido sale del pecho de Cloud y se espanta. Por inercia, el rubio gruñe:

—Si vas a tomarla no me muerdas.

Parpadea repetitivamente ¿Beber qué? Sale de la cama porque Sephiroth la jala y abre más los ojos al notar como chupa del pecho de Cloud y sale leche. Frunce los labios ¿Por qué le sale leche? Sephiroth la mira un instante, relamiéndose los labios antes de volver a lo suyo. Se enteraría después, por ahora, quiere acabar su bebida de medianoche. Aerith sube por el otro lado de la cama y se acuesta recostando la mejilla en la espalda de Cloud.

Ojalá su mamá le hubiera dicho que los hombres también hacen esto.