— ¡Suficiente los dos!

— ¡Yo no hice nada! ¡Fue ella! Estaba tocando mis cosas.

— ¡No seas egoísta! Tienes mucho y yo también quiero pintar

—ENSUCIAS LA PARED.

—ESTOY DIBUJANDO.

—SILENCIO.

Zack se cubre la cara con una mano. Todo esto por una miserable pintura. Parece chiste, pero es la realidad. Aerith aún tiene poco tiempo aquí a pesar de que son ya cuatro meses. Sin embargo, sus peleas con Sephiroth van por motivos serios por golpes accidentales o que se burle de ella, hasta que invadan el espacio del otro en la enorme habitación que ocupan los tres. Cloud se las apaña para interrumpir y mediar las peleas entre ellos. Cosa que nadie puede hacer sin que Sephiroth acabe destruyendo algo o Aerith se tire a llorar en un perfecto drama.

Ahora mismo pelean porque Sephiroth no quiere compartir sus pinturas y demás elementos artísticos. Acumulados gracias a que Zack se los compra de manera constante por portarse bien. Teniendo como sorpresa para cumpleaños el que ya está lista la espada que mandó a hacer para él. Aerith también tiene, pero menos en comparación y acaba agarrando de Sephiroth por encontrarlo más bonito.

—Aerith, si él no quiere no puedes agarrarlo. Lo sabes—Amonesta a la niña que baja la cabeza y frunce los labios—. No puedes hacer eso, porque luego te lo harán a ti y no va a gustarte—Balancea el cuerpo, a poco de llorar—. Si quieres algo, pídelo a Zack o a mí y lo traeremos. No empieces un problema así.

—Pero-

Se sienta cruzada de brazos. Zack llama a Cloud, Sephiroth continúa en lo suyo mientras el rubio se sienta en la mesa junto a su pareja

—También deberías regañar a Sephiroth. Un drama así por pintura es tonto.

—No somos comunistas para forzar a nadie a compartir si no quiere.

— Obviamente. Lo que quiero decir es que tienes mucha preferencia por él. —informa. Tal como los niños, han tenido ciertos roces. Más que todo porque Cloud defiende a Sephiroth de absolutamente todo. Incluso de apuñalar a un SOLDIER que, si bien estaba molestando, podía ignorarlo. No lo mató de milagro.

—Me cortaste el momento. Ya iba a hacerlo—resopla—. Además, me he dado cuenta de que normalmente se pone irritado cuando tocan el grande que le trajiste.

—Le gusta mucho.

— ¿No puedes traerle uno a Aerith y evitar estos desastres? Esto de tener "hermanos" ya es un cansancio. —Exhala. Aerith no es precisamente sumisa. Tiene un carácter fuerte cuando lo amerita y Sephiroth nunca ha sido fácil.

—Tal vez después de que pase el regaño.

—Tenlo guardado. —Recomienda.

Mira el muro que Aerith estuvo pintando. No la va a regañar por eso, está quedando sorprendentemente bonito y de todos modos puede pedir que lo vuelvan a pintar. Él manda en ese aspecto. Exhala sacando el celular de su bolsillo para revisar el mensaje que acaba de llegar.

—Vale, hay que ir al laboratorio. Quieren probar otra cosa.

— ¿Buena o mala?

—Ya veremos. —bufa con molestia.

—No sé si te lo he mencionado, pero es terriblemente sexy que ahora tengas poder ahí dentro.

—Lo has hecho, la vez que cogimos en uno de los escritorios. —Zack ríe hacia un lado, con la voz baja que usó Cloud para acotar la situación.

Porque si, se atrevieron en hacerlo en un lugar así de accesible para muchos y peor aún, les salió bien. Lo próximo es el baño de la planta sesenta que son más grandes. Cloud levanta y se rasca la cabeza. Al final sí que le dieron una plaza en el departamento científico y para enorme molestia de Hojou, es quien se encarga de regular que tanto presionar sus dos experimentos más importantes. Una especie de recursos humanos de solo dos que no son precisamente humanos.

Para empezar, está ahí evitando que a largo plazo ocurra una desgracia. Habiendo demostrado lo terriblemente caros que son ambos niños, deben mantener la cautela de no hacerles nada potencialmente peligroso o que los lleve a ser traidores en el futuro.

Entre esto está que no sean tiempos prolongados de pruebas, que la presión no los incomode, palabras odiosas, etc, etc. También tiene como deber mantener a Rufus informado. Esto tras bastidores con una paga pequeña y extra con la cual ha sacado al par de infantes a pasear.

Todo está perfectamente acomodado. Los dos están bien sin ser abusados en su desventaja de edad y posición, mientras la empresa consigue lo que quiere. Mientras no implique lastimarlos y sigan pagando, le da totalmente igual todo lo demás que ShinRa pueda hacer con su existencia.

Lo más reciente es haber despedido -quien sabe si sigue vivo-, a un científico imbécil que estuvo tocando a Aerith de manera mal intencionado. La niña no lo entendió, apenas estuvo incómoda y Cloud demoró menos de cinco minutos para notar lo que sucedía, incluyendo la intención futura. De plano lo golpeó porque la tocó y levantó la falda de la niña. Aerith no entendió y Cloud le hizo una cara nueva a pobre diablo.

—Tenemos que ir al laboratorio un momento. Si todo sale bien, iremos a comer fuera.

Y con "Salir bien" incluye que no se peleen más. Motivo por el cual arreglan todo lo máximo posible con las prisas y evitan tocarse tan siquiera. A espalda de Cloud, Aerith le saca la lengua a Sephiroth y este blanquea los ojos con absoluta molestia.


Anda con lentitud y pereza por los pasillos. No hay casi nadie por ahí. Es muy tarde y hay departamentos en los que si suele haber determinados periodos de descanso. Unos más calmados que otros. Entre ellos está el departamento científico que sencillamente no puede sobreexplotarse sin riesgo de matarse y a todos en el proceso. Lo que manejan es muy delicado y aunque están los maniáticos que trabajan en exceso, la mayoría toma su descanso nocturno apropiado.

Él estaba dormido en la habitación, se despertó por tener hambre y se dio a la búsqueda de Cloud. El rubio por algún motivo había salido dejándolo a él y a Aerith solos. Por si fuera poco ¡No regresa! Creyó que estaría con Zack.

Siempre que se desaparece es porque está con Zack absorbiendo su atención. Es tan extraña la relación que Sephiroth guarda con él. En principio no le cae mal. Es un ejemplo a seguir en su vida. El problema es cuando no deja de interrumpir su vida y la de Cloud.

No le gusta que sean novios. No puede hacer nada para cambiarlo desgraciadamente. Un impulso desconocido lo hace ir al departamento científico a pesar de que preferiría no acercarse ahora que no tiene que hacerlo.

Anda, lo que buscas está ahí.

Guiña repetidamente y tan solo hace caso a la voz en su cabeza. Se supone que debería informar que la tiene, pero ¿Si es algo malo? Lo tendrían aquí encerrado en un tanque. No quiere. Tampoco sucede nada malo, así que el un secreto que puede permitirse. Detiene el andar cerca de un contenedor enorme y redondo. Limpia el vaho del cristal y asoma la cabeza a lo que hay dentro.

—Hola, madre. —Saluda ladeando la cabeza.

¿Cómo sabe que es ella? Lo siente. Así de simple. Le genera extrema repelencia que le hayan puesto un casco tan grande y un código de barras como si fuese un objeto más en este enorme lugar. Da toquecitos al cristal y ríe. Los ojos de Jenova desprenden un brillo tenue y encantador para él. Para otros sería la cosa más escalofriante y asquerosa que hayan visto

Tal como Sephiroth, Jenova tiene un rostro hermoso. Incluso la parte baja de su busto es hermosa. La diferencia inicia más abajo, donde solo es un cúmulo deforme de órganos que flotan dentro del líquido verdoso. Sephiroth es consciente de que viene de ella. Que parte de su ser y capacidades es gracias al material genético de esta criatura. Cloud se lo ha hablado bastante y solo por ello no le genera rechazo.

Sabe que su creación, es una por partes.

Su madre humana no le interesa.

Jenova siempre lo guía.

Y Cloud es mamá que lo alimenta y cuida.

—Adiós. Te veo después. Tengo que buscar a Cloud.

«Él está aquí. Lo encontraras pronto. Junto a él, hallarás preguntas que debe empezar a hacerte. Siendo mi heredero.»

— ¿Heredar qué?

Jenova no responde. Es poco más que una risa de índole travieso. Sephiroth continúa con su travesía y encontrar al rubio de cabello disparatado. Tarda lo suyo, pero lo consigue y al hacerlo, lo único que atina a hacer es quedarse escondido viendo que sucede. Los mechones plateados y largos cayéndole por los hombros y sus ojos verdes llenos de curiosidad. Cloud dormita con los ojos entrecerrados y verdes como no los ha visto antes. La blusa negra que usa hoy está abierta dejando ver su pecho y por algún motivo desconocido tiene las manos esposadas.

Sephiroth entrecierra los ojos. Receloso de Hojou presente. El científico murmura entre dientes para sí mismo. Midiendo algunos lugares y tras ellos, teniendo mano temblorosa, tocar el rostro del rubio que se inclina hacia el tacto. Exhala, con un sonido similar a un ronroneo escapando de los labios de Cloud.

Hojou continúa tocando. Curioso y con la emoción a poco de desbordarlo. Es tan suave. Luce hosco y duro, pero la sensación que transmite el apretarlo es la misma de un niño. Acaricia el pecho, en ello su mano se moja con la leche que continúa lactando.

Lame de manera exagerada su mano. Sabe bien, sabe bien. Toma las manos de Cloud y las lleva a su propia entrepierna. Obligándolo a tocarlo y no dura más de dos minutos con ello cuando simplemente se viene. Sobre cogido por saber quién es el que lo está rozando. Cloud se lleva las manos a la cara, viendo el esperma caliente en estas.

—Semen… tal—Balbucea y Hojou se masturba de manera furiosa, frotando su miembro con tanta fuerza que tambalea y se apoya—. No me estás montando—musita en voz baja—. Móntame. —Hojou vuelve a correrse, consiguiendo que el líquido blanquecino le caiga al otro en el pecho. Lo repite, escuchando ese suave murmullo de petición a que sea quien lo insemine.

No puede hacerlo, no puede-

—Darte otra cría…

Desconoce la cantidad de veces que tuvo orgasmos. Lo único cierto es que, sin que él lo sepa, tenía a un pequeño observador que analiza a detalle la situación. Escuchando la constante risilla de Jenova que lo deja con la próxima interrogante.

«¿Que pide Cloud? ¿Qué es montarlo? Piénsalo hasta que la respuesta te sea mostrada. »

Qué significa, qué significa. Suspira, sin dejar de ver lo que sucede.

. . .

—Hey, campeón ¿Qué haces aquí?

—Cloud no ha vuelto a la habitación.

—Oh mierda.

Zack se apura a entrar en el departamento científico. Sephiroth ladea la cabeza. Tal vez Zack si entienda que pasó ahí, también lo que es montar y todo lo demás, pero no quiere preguntarle. Debe descubrirlo por sí mismo o no tendrá sentido alguno. Pasados varios minutos Zack llega con Cloud en su espalda. El rubio profundamente dormido, arreglado y sin nada de suciedad encima. Toma la mano de Zack como le pide que haga y así ir al cuarto.

— ¿No entraste?

—Si, pero no lo encontré—Ladea la cabeza—. El departamento científico es muy raro. Por la noche no se parece en nada a cuando vengo para hacer pruebas.

—Es porque de noche están los locos genuinos que funcionan de otra manera y contaminan el lugar con su mala vibra—Junta las cejas y Zack sonríe amplio—. No vengas de noche. No vale la pena.

Frunce más la cara, suena a que Zack no quiere que vea algo. Ladea la cabeza, tal vez es lo que ya vi y ¡NO LO ENTIENDO! Resopla y una vez están en la habitación, Aerith apaga la linterna que usaba para leer. Zack deja a Cloud en la cama, el rubio tarda poco o nada en tomar la almohada y abrazarla con fuerza.

—No lo vayan a despertar, a estado cansado estos días. —Ambos asienten. Zack da una última mirada a Cloud antes de ir hacia la salida—. Buenas noches, no duerman tarde, mañana vamos a pasear. —informa con una sonrisa y se va.

Aerith decide no preguntar nada a Sephiroth, tiene claro que él no le dirá nada.

—Pasan cosas extrañas en el departamento científico.

—Siempre son raros. —afirma ella sentada en su cama.

—Es que esta vez fue más raro—Se acerca a la cama de ella, hablando en voz baja—. Vi a Hojou, estaba haciendo algo con Cloud.

— ¿Lo lastimó? —Aerith abre los ojos asustada ante esa posibilidad.

—No, no lo lastimó—Ni siquiera sabe cómo explicarlo—. Es que… No sé fue hizo, solo que Cloud estaba raro, estaba medio dormido y—Muerde su labio y frunce las cejas—. Madre me estaba hablando.

—Oh…

—Ella estaba ahí, ella sabía que era algo malo ¡Solo no me dijo que es! Tengo que entender que es.

Aerith sostiene su cabeza con ambas manos, teniendo el cabello castaño y rizado cayéndole por los hombros y enmarcando su pequeño y redondeado rostro.

—Todos en ese departamento son malos, menos Cloud y Zack ¡Es malo! ¡Aun si no sabes que es tienes que pararlo! —Sephiroth asiente de acuerdo a eso. Hace mucho sentido para él también—. Aunque podríamos decirle a Zack. Él lo va a arreglar.

— ¡No! ¡Lo quiero hacer yo!

—Vale, vale—resopla haciendo un puchero—. Solo hay que tomar eso—Señala la tableta a la que no tienen acceso por ser "para adultos". Demasiados informes valiosos y demás ahí dentro que no pueden perderse—. Para investigar que hacía.

—Tú lo distraes y yo busco.

— ¡Bien! ¡Tendré un listón nuevo!

Rueda los ojos con desdén y se va a acostar con Cloud.


—Me estaba muriendo de aburrimiento. Por eso me quedé dormido.

— ¿Estás seguro?

—Sí, Zack, si estoy seguro ¿Qué pasa? —cuestiona irritado de la constante en preguntar con respecto a que le pasó por la noche.

Solo se quedó dormido en el laboratorio. Todo lo que debía revisar era aburridísimo, era muy tarde y lo había olvidado. Por eso tuvo que salir de su cómoda habitación a hacer esa mierda. Es un fastidio tan grande. Bosteza y se cruza de brazos.

— ¿Te arrepientes de haberlos traído? —pregunta al notarlo aburrido.

—No, solo tengo hambre. —Se inclina a buscar algún lugar donde comprar de comer.

Aerith y Sephiroth están jugando en un parque infantil. Relativamente mezclado con los otros niños a pesar de que Sephiroth es un faro luminiscente por si solo. Aerith se aprovecha de ello para poder jugar en lo que le de la gana, con el más alto intimidando a todos para que la dejen.

Cloud se dirige a comprar a un puesto de crepas y una vez regresa con ella, entregándole a Zack la mayoría para comer la suya, escucha un golpe. Gira hacia donde están los demás, notando a un niño en el suelo.

— ¡Lo tumbaste!

—No lo hice, él-

— ¡Es un bicho raro! ¡También es malo! Solo hay que verlo. —Un niño le saca la lengua y Sephiroth ladea la cabeza, sin entender.

—También es muy tonto. —Acusa una niña.

—No es tonto, solo-

—Solo son dos raros juntos—Interrumpe otro. El que se cayó levanta del suelo tambaleante—. Deberían irse ¡No podemos jugar con ustedes aquí!

—Hay suficiente parque imbécil, lárgate a otro lado. —Replica Sephiroth, disgustado. Es un lugar grande y por ende, solo puede usar lo que es para más altos. Que parezca y crezca más rápido, no quiere decir que deje de ser un niño.

Uno que por tiempo, no había podido experimentar mucho de un columpio o un tobogán o estarse trepando en tubos coloridos ¡Es inevitable que quiera continuar donde puede! Pues los demás son muy bajitos.

—No, ustedes se tienen que ir, nosotros llegamos primero. —Insiste.

—Yo creo que todos podemos jugar. —Interfiere una niña pequeña de cabello en corte cuadrado y liso. Aerith lleva un buen rato jugando con ella. Aparentemente llamada Marlene.

— ¡Tu cállate! ¡Ni siquiera puedes estar aquí arriba! ¡Niña de alcantarilla! Ahora de amiga con los dos fenómenos-

— ¡NONONO! No, eso no se hace.

Cloud acaba cayendo al suelo, con Sephiroth encima. Lo tuvo que sostener para que no se lanzara a golpear al otro ¿Por qué? Un golpe suyo deja inconsciente a un adulto. A un niño mata directamente. No tiene dudas de ello. Sin embargo, en ese arranque de rabia tan violento, Sephiroth acaba haciendo un empuje y liberándose del rubio.

— Atrévete a hablar otra puta vez y—El grupo retrocede, asustado de que su cuerpo tiemble, sufriendo espasmos y la tela de su camisa se esté rompiendo—. Voy a matarte como el maldito—Una sonrisa extraña se forma en su rostro, con los ojos verdes y la pupila contraída—. Estorbo en el mundo que eres.

— ¡SEPHIROTH! ¡YA BASTA!

Gira hacia Cloud y cierra los ojos con vergüenza. Lo que me faltaba, el grupo se va corriendo, asustado porque le saliera el ala de la espalda. Aerith mantiene a Marlene agarrada de la mano. La niña se esconde tras Aerith, entre curiosa y asustada.

—No hables de esa manera, tampoco amenaces a la gente ¿¡Que crees que haces!? —regaña Cloud y Zack levanta las manos con las crepas. Feliz de que no lo pasara por alto—. Entiendo que es-

— ¡La estaban insultando! ¡Me dijiste que Zack tiene razón cuando se trata de ser SOLDIER y él me dijo que eso es malo! ¡Que también hay que impedirlo!

—No amenazando de muerte. —Blanquea los ojos con enorme impaciencia y al dar un golpe dobla el tubo a un lado. Aprieta los ojos.

— ¡YA! ¡¿POR QUÉ PASA ESTO?! —reclama con hastió.

Todos lo ven como un bicho extraño, que no es humano en lo más mínimo y empieza a darle miedo que realmente sea así. Cloud suaviza la mirada, tomándolo del hombro.

—Lo hablaremos de regreso en la habitación ¿Sí? Mejor vamos a comer le postre y vienen a jugar de nuevo… ¿Quieres una crepa? —Marlene asiente, sin verlo a la cara, asustada.

Compró otra para sí mismo, necesitando azúcar para controlar este estrés que le genera ser padre soltero de dos niños adoptivos y lejanos a la normalidad. Al menos es interesante. Zack el limpia la mejilla, llena de chocolate.

— ¿Por qué te dijeron niña de la alcantarilla? Los monstruos en la alcantarilla son feos y asquerosos y tú no eres fea ni asquerosa. —afirma Aerith, Marlene balancea las piernas, siendo la más pequeña de los tres en el banco.

—Es que mi papá me deja a cargo de una amiga mientras trabaja. Vivo debajo de la placa, pero ahí todo está roto—Zack se lleva una mano al pecho.

—Ay, cosita.

—Zack.

— ¿Qué? Es feo vivir bajo la placa. Da menos luz que aquí.

—Importa que no huelas feo, todo lo demás da igual. —dice Sephiroth, comiendo con lentitud. Escucha la risa de Marlene y gira la mirada a ella.

—Gracias por defenderme. Siempre que dicen eso tengo que quedarme esperando- ¡AH! —chilla de repente, causando que Zack se ahogue—. Gr-gracias por comprarme esto. —balbucea hacia Cloud, con el rostro colorado. Cloud se relame los labios.

—No hay de qué. —Zack lo ve con desaprobación y jala de las mejillas.

—Sonríe un poco, la estás asustando.

— ¿Ah?

— ¡Mírala! La tienes asustadita.

— ¿De verdad? —Marlene se vuelve la vista al frente.

—Cariiiiiiño—Alarga, a punto de bromear—. Tu cara de culo asusta a cualquiera. —Se encoge de hombros, rueda los ojos y voltea de nuevo hacia Marlene.

— ¿Con quién vienes? —Increpa con una sonrisa suave y Zack vuelve a ahogarse. Aerith y Sephiroth se ven con los ojos abiertos de par en par. Marlene guiña, fascinada por él—. No debería dejarte tanto tiempo sola.

—Vine con… papá… Amiga… ella…

Cloud arruga la cara. No entiende a la gente. Así de sencillo. Parece que ahora la asustó más. La realidad es que la dejó perdida y anonadada por lo bonito que llega a ser. Pasado un rato de más ridiculeces ahí y ellos volviendo a jugar en el parque, Marlene corre hacia alguien.

— ¡Tifa! ¡Tifa! Hice amigos.

— ¿De verdad? ¿Quiénes son?

—Ellos ¡Y el señor Chocobo me compró un dulce!

— ¿Señor Chocobo? —balbucea Cloud, levantándose y queriendo sentarse de nuevo. Quien está más sorprendido: Tifa o él, esa es la gran cuestión. Sephiroth continúa colgando de cabeza, percibiendo la extraña y recién nacida incomodidad.


— ¿Por qué te puso triste verla?

Cloud niega con la cabeza ante la pregunta de Aerith, queriendo restar importancia al asunto. —Yo te percibo triste.

—Son... Cosas sin importancia ¿No estás feliz de tener una amiga?

—Sí, pero no me gusta verte triste.

Aerith no va a dejar el tema. Lo tiene perfectamente claro y resulta ser una desgracia tremenda. Aerith tiene sabido que debe entretenerlo para que Sephiroth investigue en la tableta con acceso a internet, pero le está costando hacerlo con temas de los que genuinamente quiere hablar. Cloud parece decaído y tenso desde que se toparon con esa mujer en el parque. Ni siquiera hablaron, pero bastó con que quedarán en verse el día que Cloud tiene libre.

Aunque debe informar a dónde irá no solo por sí mismo, sino por tener al par de garrapatas encima. En total, fue un momento incomodísimo que ojalá se hubieran omitido.

—Estoy bien. No te angus- ¿Aerith?

La niña se había quedado viendo a un lado, con una cara de espanto terrible. De repente se abraza a él y siendo más similar a un gato que a una niña. Ella no responde a que tiene hasta que Cloud ve un rasguño en su ropa. La carga y ella se abraza a su cuello, pidiéndole que vayan de ahí y del piso en general.

. . .

— ¿Qué hacías?

—Me pidieron probar unos monstruos nuevos del departamento científico, una misión más y me van a ascender de clase—Informa apretando los puños, lleno de emoción. Cloud no reacciona como lo esperaba—. ¿Qué tienes? ¿Pasó algo malo? —Baja la vista a Aerith.

—E-ellos… ellos tenían mucho rencor y… siguen aquí… l-los estoy escuch-

—Shhh, vuelve a dormirte.

Cloud mueve con cuidado el cabello y deja a la vista un enorme rasguño en la espalda de Aerith. Cuando la niña se duerme Zack saca la materia de su bolsillo para usarla y sanarla. Sin comprender de dónde vino tan siquiera.

—Pasó de la nada. Creo que es de lo que debemos informar.

— ¿Siquiera lo entiendes? —cuestiona.

—Me explicó que eran energías muy vengativas que no querían ir a la corriente vital… Puedo suponer de dónde vinieron. —Zack sorbe.

—Lo siento.

—No sabías que pasaría.

—De todos modos hay que hablarlo, pasó porque estaba aquí. Si hacen eso de nuevo, será con ella lejos para que no le signifique un da- Uy, qué apretón.

Ríe por la nariz, Cloud perdió el aliento un instante. Aerith lo apretujó con tanta fuerza que incluso dolió. La palmea en la espalda ya sanada, con la niña soñando en quien sabe qué, entre realizada por apartarlo de la habitación de forma tan espontánea y al mismo tiempo, hallando una extrema paz en él.

Con Cloud siente que va a estará a salvo y es lo único que necesita.