—No tienes ni dos horas de haber vuelto y ya estás pensando en una tontería. —ríe sin gracia, acabando de revisar los archivos que trajeron para él. Zack deja caer los hombros y niega con la cabeza.

—Vamos, Cloud. No es una mala idea.

—Es una idea que de momento no quiero pensar. No digo que sea mala—Corrige puntual—. Empiezo a creer que te dio la crisis de los veinticinco.

—Y tú que aún crees tener dieciséis.

—Escucha—Cloud levanta del asiento y apoya las manos en el escritorio—. No estoy en contra de la idea, tampoco me parece mala, pero aún no es momento de pensar que haremos después. La felicidad es corta y no dura—Zack ríe por la nariz. Siempre tan fatalista—, así que, en este ambiente tranquilo, con dinero constante y cero problemas graves es lo que quiero disfrutar. Si se va a la mierda, nos vamos a la mierda. Es simple.

— Demasiado simple.

— ¿Que no es eso lo que quieres?

Zack tiene la impresión de que, con el tiempo, Cloud habla más y más bajo. Una voz linda y arrastrada. Sacude la cabeza de nuevo. Cloud no tiene remedio. A más tranquilidad y dinero le des, mas quieto se quedará. A pesar de todo no es alguien precisamente aventurero. Gusta ayudar, si, también gusta de explotar, sí; al mismo tiempo resulta desinteresado en todo.

Entre ellos moverse de un lugar a otro si eso implica dejar su fuente de mantenimiento a un lado. Puede decirse que es un hombre de poco riesgo. Viajó desde Nibelheim hasta aquí porque si o si conseguiría trabajo. De eso no se puede dudar.

Volver a Nibelheim permanentemente es más riesgo de lo que Cloud Avaro Strife es capaz de soportar.

—Iré a hablar con Rufus antes de que salgamos. Espérame en la entrada.

—Para mañana salimos solos. Finalmente conseguí hacer las últimas mejoras a la moto así que podemos tener tiempo sin necesidad de transporte público o prestado.

— ¡YES! ¡AH! ¿Ves que eres genial? —Cloud se pone tímido. Ser elogiado jamás entrará entre sus capacidades de soporte.

. . .

—Simples rumores te preocupan. Me parece increíble para ser sincero. Si no tienes-

—Cloud no se ha quedado tiempo por la noche en el departamento científico desde que tiene a Vincent de guarda espaldas ¿Por qué? ¿Por qué Hojou ha insistido tanto en que es un estorbo? Tal vez si pasa—Apoya las manos en la mesa y Rufus balancea la pierna derecha—. El rumor puede que sea cierto y bueno… Podrá entender lo demás.

— ¿Por qué debería salvar a tu novio entonces? No es nada mío.

¿Y esa nota rencorosa...? Piensa con cierta burla. Basta que se vaya un rato para que el vicepresidente se continúe con sus aparentes dobles intenciones o se está equivocando como jamás en la vida.

—Pooorrrrque—Chasquea los labios—. Sé que quieres tomar el lugar de tu padre. Porque es obvio. Creo que solo él no lo sabe—Rufus ríe—. Y si la directiva se espanta lo suficiente, lo puedes tirar a un lado. Hojou es la perfecta arma arrojadiza para llegar a ese punto

—Quien lo diría. Hay actividad cerebral ahí dentro. —silba divertido.

—Más de la que cree—afirma Zack con deje simpático—. Cloud es bueno a nivel de mecánica y programación. Por eso lo tenían ahí en primer lugar. Sí saca un poco de la base de datos sin que nadie pueda decir nada y dártela…

—No van a decir nada. Saben que él puede tirarlos si quiere—Burla Rufus—. Programaré una reunión con Hojou y que no fastidie mientras él me busca esa información.

—Biiiiieeeen~ Yo iré a-

Ambos se sobresaltan ligeramente. Una alarma escandalosa empieza a sonar en la oficina. Zack es el primero en salir y bloquea de milagro un ataque repentino desde la derecha. Tira a un lado a su atacante y un disparo lo mantiene en el suelo. Rufus sale de su oficina con su Dark Nation andando a un lado. Zack rebusca en la ropa de la persona.

— ¿Qué hay? —cuestiona Rufus con pistola en mano.

—Dice... AVALANCHE.

—Ay malditos ecologistas de mierda. —Gruñe con gesto tenso.


—Yo quiero que probemos la moto.

—No podemos ir los cuatro en la moto. —Cloud amarra el cabello de Aerith con un pañuelo azul con pisadas de animales.

—Entonces vamos solo dos o tres.

—No.

Aerith levanta y se va a ver en el espejo. Usando una falda larga y azul, zapatos negros, medias blancas y la parte superior blanca. Juega un poco con los rizos de su fleco y Cloud sigue negando a cada reclamo de Sephiroth. Siendo notable su intención de no ir con Zack.

Cómico que lo haga, considerando que mañana no piensa llevar a ninguno de estos dos a su salida. Revisa su vestimenta. Un suéter amplio que le resbala del hombro, mangas con agujeros para los pulgares, pantalón blanco y botines negros. Palpa su cuello, saca el collar que lleva y lo mira.

Es un detalle que le trajo Zack hace mucho tiempo. Cuando apenas empezaron a salir. Bastante lindo y casi parecido a una materia por su forma y aspecto.

— ¿Por qué no puedes simplemente pedir un tatuaje o una perforación? Empiezo a pensar que tienes celos de que Zack sea mi novio. —repone poniéndose un arete en la nueva perforación que hizo hace poco. Tiene tres en una oreja y cuatro en la otra.

— ¿Puedo?

—Evidentemente no, tan solo preferiría que ese fuese tu capricho. No que vuelva a estar soltero.

Toma la pequeña sobaquera con un magneto en la parte de la espalda y se lo pone. Arrimada al lado de la puerta se encuentra Buster Sword, Zack la dejó aquí para ir a hablar con Rufus y luego poder salir. Es gracioso pues siempre la lleva consigo. Cloud la toma y se la pone en la espalda.

— ¿Por qué la llevas? —pregunta Aerith.

—Porque sino Zack nos hará volver a buscarla. Parece no vivir sin una espada enorme para demostrar algo.

El par de niños no entiende la mofa que hay en ese comentario y es mejor así. Es un arma pesada y muy incómoda de llevar en la mano. Prefiere tenerla en la espalda antes que irla arrastrando por el suelo. Ya es suficiente del personal de limpieza quejándose de él.

— ¿Ya se va? —cuestiona Vincent. Cloud asiente—. Lo acompañaré hasta que el SOLDIER Fair esté con usted.

—No hace falta ser tan cuidadoso. —opina, con Vincent andando a un lado. Sephiroth va a la par de Aerith, encontrando cierto desagrado en la forma en que Cloud lleva la espada.

Con tanta naturalidad, como si fuese suya y bien, con ella identifica a Zack. Puede concluir que cualquier mínima muestra de Zack en él, lo molesta con creces. Hasta el punto del absurdo.

—Debería tener cuidado con él—dice en voz baja, Cloud mantiene la discreción—. Está actuando extraño últimamente en torno a usted. Puede ser peligroso.

—Se comporta igual que siempre. —afirma apenas viéndolo con el rabillo del ojo.

—Sabe que no. Sabe que ha habido un cambio importante en su actitud por más que intente arreglarlo con "poca charla". —Pone las manos tras su espalda a medida que anda y Cloud frunce el entrecejo. Disgustado.

—No lo ha vuelto a hacer y tampoco ha vuelto a decir nada al respecto.

—Eso solo puede ser motivo para ser consecuente en su observación con respecto a cómo se comporta con usted.

Cloud chasquea la lengua, notablemente fastidiado. Sabe a qué se refiere Vincent: Hace cosa de cinco días, Sephiroth lo toma de la cara y le dio un beso en la boca. No hubiera tenido un mal pensamiento de ello. Creyó que quizá era una confusión de su parte pensando que cualquiera, especialmente él como "familia" podía besarse en la boca.

Y no fue así, en lo absoluto ¿Cómo lo notó siendo más denso que la corteza terrestre?
Sencillo, Sephiroth lo dijo muy claro: No estés más con Zack.

Sephiroth sabe que se besa en la boca solo con Zack, ya es perfectamente capaz de entender la diferencia entre una relación y otra. La paternal y la romántica. Ni siquiera intentó hacerse el tonto y lo castigó por ello. Hasta el punto en que Sephiroth se puso a llorar diciendo que lo estaba rechazando y tratando mal.

Cosa que nunca ha sucedido en realidad.

El punto de todo esto es que ¿Es extraño? Obviamente Vincent estuvo presente en ese momento. Fue un testigo del evento y no ha dicho nada. También fue testigo del regaño, castigo y demás advertencias de Cloud hacia el niño.

Que eso no se hace sin permiso, eso no se hace a alguien que está en una relación y más importante aún, eso no se hace con él. Quien por tanto tiempo se empeñó en llamar "madre". Vincent percibía los celos en la situación. Como sencillamente dijo lo que le molestaba copiando el comportamiento de la persona que quiere sacar del cuadro.

Pensando que funcionaria por ¿Razones? Y acabando peor, pues una mínima razón para que Cloud pueda alejarse, será tomada. El rubio es así. Le cuesta las segundas oportunidades precisamente por ello. El único que la tenía es Sephiroth porque bien, es su hijo y no puede odiarlo por siempre.

Sin embargo, el momento sigue haciendo ruido a ambos, la diferencia es que Cloud ya lo ignora y Vincent se mantiene a la espera de la próxima oleada del asunto.

Y en espera de oleada, casi se caen debido a una explosión a pocos metros de los ascensores. Aerith de inmediato va hacia Cloud y Sephiroth ve a los lados, buscando un motivo para esto. No lo llega a ver exactamente. Vincent saca su pistola, un arma llamada Chaos y dispara a las personas que rompieron los cristales para entrar. Ocasionando que los cadáveres tengan una caída de más de setenta pisos de altura.

—Esto no tiene buena pinta. —murmura Vinent.

Más explosiones y la repentina estampida de gente armada sumada a las invocaciones provocan que Cloud tome el arma de su espalda para bloquear las balas, con el par de niños tras él y Vincent cubriéndose con un muro.

—Dime que tienes alguna materia encima. —dice con ojos entrecerrados y haciendo un esfuerzo por no ceder ante tanto impacto, resintiéndolo en los brazos. Sephiroth saca de su bolsillo la primera materia que palpa, siendo una de fuego nivel cuatro.

— ¡Cloud…!

— ¡VAMOS! ¡NO SE QUEDEN AHÍ PARADOS!

Los tres empiezan a correr, con Vincent cubriendo que no los persigan.

El plan de Cloud era encerrarse en la habitación. Está tan lejos y profunda en el piso que no van a llegar ahí sino hasta un buen rato después; tampoco tiene la fuerza para destruir el edificio entero; es la zona segura más cercana que tienen a su disposición, por no decir que puede atrincherarse ahí a cualquiera que llegue o en la espera de un grupo de ayuda.

Sujeta a Aerith para evitar que la hieran y Sephiroth esquiva sin problema los disparos hacia él, para sorpresa de los atacantes.

— ¡Ya lo encontramos! ¡Es él!

Cloud deja a Aerith escondida y sale al frente con Buster Sword en manos, lanzándose poco después a pelear con ella. No es precisamente diestro, le cuesta manejar su peso, pero lo que importa con esto no es ser elegante sino preciso a la hora de eliminar a los enemigos. Sephiroth toma a Aerith del brazo para que reanuden la marcha.

Aunque llegan a la habitación, un grupo los siguió y en última estancia, la única finalidad que tuvo es que Sephiroth tome la Masamune y los extermine en tiempo record.

— ¿A-ahora que hacemos? —pregunta Aerith. No es alguien cobarde, puede decirse que ni siquiera tiene mucho instinto de auto conservación. No obstante, la situación sucede tan de golpe y ella está desarmada por completo. Dependiendo de dos personas contra lo que parecen ser miles y miles.

A cualquiera se le baja la audacia en una situación como esta. Cloud la obliga a subirse a su espalda, abrazándolo del cuello y no soltarse.

—Saldremos del edificio.


—Alguien que me explique la maldita razón de por qué este grupo de marginales inútiles

—Están destruyendo este edificio. —Rufus no puede estar de peor humor y Zack que pelea con Una espada cualquiera que encontró no está mejor. Quiere su Buster Sword, pero está algunos pisos abajo.

Asumiendo que Cloud no al tomó y estaba en la planta baja para cuando inició este

Desastre.

—Bueno bueno, Boss—Reno se encoge de hombros—. Parece que hubo un pequeño topo en frente de nuestras narices dando información y-

—Buscan a Sephiroth—Interrumpe T-Seng ante lo tardío del pelirrojo a dar la respuesta clara. Zack se lleva una mano al pecho ¿Por qué querrían a Sephiroth? —. Alguien les dio información clasificada del experimento y quieren exterminarlo.

—Buena suerte con eso. Es más fácil tirar el edificio abajo con un soplido que hacer tal asesinato. —repone Zack. Buscando con la mirada alguna ruta con la cual llegar rápido a un ascensor. No conoce este piso en específico. Está un poco perdido.

— ¿En dónde está?

—Ojalá tuviera idea. Se fueron corriendo apenas tuvieron vía libre. —informa Vincent. Miran el techo a unos metros, roto. Explicación como demonios llegó aquí tan rápido. Se ve apenas con la ropa llena de polvo.

—Ya acceso a las cámaras. —Exhala Elena.

Dando el piso por limpio se dedican a buscar a quién es el objetivo. Resulta cómico pues lo encuentran un par de minutos después. Acompañado de Cloud como no puede ser de otra manera…

Bajando las escaleras en una moto negra.

—Y hasta ahí quedó esperar para probar la moto.


— Aerith sube y no te vayas a soltar.

Sacar su moto de dónde estaba guardada fue realmente complicado con tanta gente molestando, pero llegado al punto en el que están ya no significa un problema. Menos con Sephiroth haciéndolo todo y librándolo de la molesta tarea. Sube a la moto después de acomodar a la niña y silba para que Sephiroth regrese de dónde está.

El peliplata se sube y apenas tiene tiempo de abrazar a Cloud, con este haciendo sonar la moto, levantándola ligeramente y lanzándose escaleras abajo en el lobby, Aerith apenas consigue de dónde sostenerse para no escurrirse entre la moto y el cuerpo del rubio.

Cloud derrapa para derribar a las personas que obstruyen el camino, acelera y la moto levanta en una sola rueda. Sephiroth aprieta los ojos, intimidado por la situación. Solo se ha subido en autos y helicópteros. Esta clase de exposición lo supera. Aerith grita por el cristal que se rompe y aún más por la caída que hacen para llegar al suelo.

Cloud gimotea por el impacto.

—Mierda, creo que jodí algo. —quejumbra Cloud.

— ¡Están viniendo!

El rubio vuelve a tomar la marcha, con el motor sonando y alejándose a máxima velocidad posible. Está confiado en ese aspecto, pues es el único desquiciado que pone tantos caballos de fuerza en una moto. No los van a alcanzar, aunque lo intenten. El problema no es estar huyendo por la autopista, con un reactor –Sector tres-, ardiendo a la lejanía por haber explotado.

Sino el hecho de que le disparan a Cloud por la espalda y este acaba temblando accidentalmente. Sin remedio o que pueda evitar otros disparos más, no tiene como cubrirse con exactitud y puesto que Sephiroth es quien lleva Buster Sword en la espalda, precisamente para evitar estos daños, no le queda más que continuar con la esperanza de que no logren darle nuevamente.

— ¡CLOUD!

El rubio sacude la cabeza, viendo borroso por el disparo que le rozó el puente de la nariz y ahora lo tiene al borde del desmayo junto a los otros tres en el costado y cuatro en la espalda. Sephiroth se crispa, tomando Buster Sword y tirándola de tal forma en la que se clava en el helicóptero.

Vehículo en el que va quien disparaba a Cloud para empezar.

Este no es capaz de entender que lo que está haciendo Sephiroth, saltando de la moto y volando sin problema con esa única ala en su espalda. Retoma la espada tan gruesa y con Masamune en la otra mano hace un corte cruzado tan fuerte y violento que corta el concreto y asesina a las trece o quince personas que los perseguían de cerca.

Cloud detiene la moto, dándole tiempo de volver, jadeando y limpiándose la cara de la sangre que lo impide ver bien. Sephiroth respira agitado, con los ojos contraídos. Corre para ir con Cloud de nuevo y antes de poder decirle nada, Cloud lo pone tras suyo, recibiendo una bala en medio del pecho. Tose sangre, con los ojos entrecerrados.

—Solo quería comer mi maldita pizza hoy. —quejumbra, sacando de su bolsillo una materia roja.

Cosa que se supone que le daría a Sephiroth cuando entrara a SOLDIER. Una especie de ¿Regalo? Por llamarlo de alguna forma. Un enorme sello surge en el aire, invocando un dragón de escamas negras que ruge al instante. Sephiroth mantiene los ojos abiertos de par en par, aferrado a la ropa de Cloud y viendo el desastre que causa la enorme invocación.

Que, sino está mal, es Bahamut.

Cosa que Cloud puede usar aun estando tan gravemente herido.

—Vámonos, nos buscaran cuando acabe este desastre. —balbucea, con sangre en las comisuras de los labios, vuelve a subir a la moto.

—Yo puedo-

—No te muevas de ahí. Si te matan…

Queda a mitad. Sin acabar la oración.

—No te muevas. Sephiroth, sube. —ordena, encendiendo el motor.

— ¿A dónde iremos? —cuestiona el peli plata preocupado. Está perdiendo mucha sangre.

—Solo sube de una puta vez. —tose, molesto y fastidiado.


— ¡Cloud!

Tifa se precipita a la entrada del bar, notando lo más que se encuentra el rubio con su ropa goteando sangre. Su rostro pálido, ojos apagados y el líquido carmesí en el mentón. Sephiroth –de forma que Tifa no se explica-, entra la moto al establecimiento y Aerith ve a todos lados. Buscando algo en específico que no parece encontrar hasta un rato después.

— ¿Qu-qué te pasó? Voy a- Hay un botiquín, espera un poco.

—No tienes materia cura ahí ¿Verdad? —balbucea, girando hacia Sephiroth que niega con la cabeza. Nunca la usa, le estorba. No creyó que sería útil para otros.

Buenas motivaciones para llevar recursos médicos encima.

Tifa se apresura con una caja enorme llena de elementos curativos. Entre ellos vendajes, pociones y demás. Cloud arruga la cara con desagrado por la poción. Es pequeña y de las normales, por lo que su más de una docena de balazos van a seguir doliendo, sangrando y teniendo la mala suerte de contar con las balas dentro de su sistema aún.

— ¿Qué sucedió? ¿Por qué estas así? ¿Qué…?

—No te hagas la estúpida—suelta malhumorado—. Si no estabas inmiscuida, mínimo lo sabes. Mejor dímelo, no te voy a acusar.

—D-de qué estás-

—AVALANCHE—Exhala con el entrecejo fruncido—. Sabías que atacarían ¿No es cierto? —Tifa le rehúye la mirada—. Barret estuvo hablando de ellos el otro día y la única forma en la que pudo enterarse, fue aquí. Tú sabias de esto.

— ¿Y qué importa? No hubiera podido detenerlo de todos modos. Solo pagan por las bebidas. —responde Tifa. Entre parca e intimidada. Cloud trabaja para ShinRa y eso obviamente puede traerle problemas si la delata.

— ¿Segura?

—Sí. No haría daño a gente inocente. Sus extremismos no me gustan—explica tanteando que tan mal están las heridas de Cloud—. Ni siquiera Barret se sumó a ello. No quería ser esa clase de persona por Marlene. Además, le va bien como está…

—Quizá le vaya mejor—La vista le falla—. Si Rufus llega a-

— ¡CLOUD!

Sephiroth evita que caiga al suelo, inconsciente por el dolor. Lo recuesta para que sea más fácil de revisar. Tifa chasquea la lengua, disgustada por no encontrar agujeros de salida. Todas las balas siguen dentro de Cloud, por lo que necesita una cirugía urgente. Aun con el poco Mako que –ella cree-, que tiene, es imposible que se cure de esto.

Ni siquiera con la porción que realmente tiene, puede curarse. Como mucho, mantenerse vivo.

—Sephiroth. —Aerith lo llama y él la ignora a propósito—. Sephiroth. —Insiste desde detrás de la barra—. ¡Sephiroth!

— ¿Qué quieres ahora? No tengo-

Blanquea los ojos con hastío. Camina hacia Aerith y se da cuenta de lo que tiene en la mano. Es una materia muy extraña. A pesar de la tonalidad verdosa, es muy pálida. Casi como una materia blanca. Aerith le entrega un envase grande lleno de agua que resulta ¿Extraña? Igual que la materia. Tiene un brillo tenue y discreto que da un aire fantástico a ello.

—Tenemos que darle esto

— ¿Qué es? —pregunta sujetándolo. Aerith esconde la materia en el centro de su peinado. Tan discreto que nadie se daría cuenta de que está ahí.

—Si te dijera la verdad ahora, lo más seguro es que no funcione. —Pone las manos tras su espalda y Sephiroth resopla malhumorado.

Van hasta Cloud, quien respira lento y dificultoso pues una bala perforó a medias su pulmón derecho. Aerith y Tifa ayudan a sentarlo y Sephiroth consigue hacer que entre por su boca. Derramándose un poco en el proceso, pero consiguiendo que la beba por inercia. Al principio no parece haber hecho nada.

Tifa hace todo lo posible para curarlo. Con el paso de los minutos y las horas la respiración se normaliza y su palidez desaparece. Ligeramente más sano que al principio. Sephiroth se queda sentado a la derecha de Cloud. Sin moverse ni un centímetro de su lugar. Después de un rato Aerith toma lugar al lado izquierdo.

—Estará bien. —Asegura la última cetra. Sephiroth bufa malhumorado.

—No debería estar mal para empezar. Debí asesinarlos antes de que dispararan.

—Ya paso. No tiene sentido quejarse por el pasado irremediable—opina Aerith abrazando sus piernas—. Quería ponernos a salvo. Es su trabajo.

—No lo digas de esa forma.

—Es la realidad. Es lo que todos van a pensar. Qué nos salvó porque la paga depende de eso—Lo ve de reojo. Cuando se trata de negar el cariño de Cloud hacia él, Sephiroth se vuelve insoportablemente necio. No acepta nada, así sea una simple metáfora o ejemplo. Pierde el intelecto tan superdotado que tiene—. Tal vez sea así

—No lo es. Cloud me quiere. Somos familia, somos…

Aerith aguarda que termine, pero jamás llega esa conclusión. Una que Sephiroth aún no sabe cuál es. Aún no sabe cuál es el nombre que tiene lo que engloba toda su relación con Cloud. Quiere saberlo.

Para eso tiene que vivir.

Recuesta la cabeza en el hombro de Cloud y cierra los ojos para descansar. Si hay algún problema, despertaría. Hasta entonces, tal vez durmiendo consiga una repuesta que sea satisfactoria. De otra forma ¿Cuál es el punto?


— ¡AH! ¡SI ESTAS VIVO!

—D-dejaré de est-tarlo si me abrazA tan… fuerte-

— ¡Tú sangre está tirada por toda la autopista y pensé que te habías muerto desangrado o algo peor!

La preocupación de Zack es real, así como la poca probabilidad de supervivencia de Cloud si está abrazo continúa. Su pulmón derecho no está en la mejor condición en este momento.

—No hay ni un rasguño en los niños. Impresionante. —concede T-Seng. Fue ordenado a revisar a los dos infantes. Vincent por su lado deshace el abrazo destructor de Zack para poder llevar a Cloud afuera. Donde hay un helicóptero esperando para llevarlo lo más pronto posible de regreso al edificio ShinRa.

— ¿Por qué tardaron tanto? —reclama Sephiroth—. Pudieron habernos seguido hasta aquí y ¡Ustedes tardaron más de seis horas en encontrarnos! ¡Se supone que deben ser más rápidos en esto! —T-Seng mantiene su temple y aguanta las ganas de abofetear a Sephiroth por su comportamiento impertinente. Sin embargo, en parte tiene razón. La cosa aquí es que tienen una buena justificación:

—Sobre eso—Zack se aclara la garganta—. Nos quedamos sin jefazo por quince minutos. El presidente no estaba donde siempre y bueno, ahora ya no está aquí—Sephiroth queda con la boca abierta—. Vivirá en mi memoria y en la de muchos cuya cuenta bancaria dejará de ser la misma. Rufus ya está al mando así que andando a seguir arreglando el desastre ¡Chao Tifa! ¡Gracias por la ayuda!

Y sale llevando la moto consigo. Tifa exhala con una mano en el pecho. Qué desastre tan gigante. Seguro Barret no va a callarse con el tema en todo un mes. Cloud vuelve a la inconsciencia una vez es puesto en el helicóptero para volver al edificio ShinRa y su desastre colosal como nunca lo ha tenido.