—Por el bien de nuestra salud mental y que no nos echen de aquí, vamos a fingir que cumples trece años y no tres. Aún puedes pedir el juguete si quieres, peero sopla el montón de velitas antes de que el pastel se queme.

Los ojos de Sephiroth lucen rojos por el reflejo de las velas en ellos. Cloud encuentra ¿Extraño? Esto. No porque sea algo que no suceda, sino por una especie de mala impresión. Un mal presentimiento. El color y la expresión neutra del cumpleañero. Decide ignorarlo, pues nada le traerá ponerse paranoico por eso en específico. Sephiroth sopla las trece velas y es aplaudido por ello.

Mira a Cloud, quien lo felicita por su cumpleaños. En realidad, fue hace tres días, pero hasta hoy llegó de misión y pudo celebrarse de manera decente. El cumpleaños de Aerith ya pasó. Siendo este celebrado únicamente por Cloud. Pues Zack y Sephiroth no se encontraban cerca tan siquiera. Cortan el pastel, lo sirven y comen mientras hablan. Al menos Aerith y Zack lo hacen. Sephiroth y Cloud permanecen callados la mayor parte del tiempo.

Ha pasado un buen tiempo desde que Sephiroth se volvió SOLDIER y entre giros, vueltas y piruetas parece haber sufrido mil cambios de personalidad. Cada uno más escalofriante que el anterior para Zack que los vivió todos.

Al principio era el adolescente insoportable que se mandaba solo, luego un niño dudoso, tímido, casi sumiso, olvidó a ser el modelo de adolescente odioso y finalmente quedó en lo que es ahora: Taciturno, cínico, jocoso y especialmente bueno a la hora de imponerse ante las personas sin decir ni una palabra.

Es agobiante. Es alguien muy agobiante. Tiene la sensación de que se la pasa observando cada movimiento que hace. Midiéndolo sin un fin aparente. Sería lo normal de no ser por esos rasgos casi esquizofrénicos de cambiar de personalidad como de ropa interior y hablar solo cuando esto pasaba. Obviamente Cloud lo sabe, es quien debe seguir monitoreando el comportamiento del experimento.

Y como siempre, Sephiroth se hace el tonto a cada pregunta o comportamiento extraño destacado. Deja a Zack mal en varias ocasiones. Diciendo todo lo contrario y pareciendo tan sincero que Cloud no sabe que poner en la hoja de informe que debe pasar cada regreso. Es un lío. Sephiroth se ha vuelto más complicado que nada en el mundo y eso asusta a Zack. Insiste en su mal presentimiento. A que hay algo muy extraño en Sephiroth ya formado y aguarda el momento exacto para dejarlo salir.

Tan solo espera que sea solo paranoia y no implique que eso al salir lo arrolle como un Behemont.


—Al final sí conseguiste dominarla.

—Costo demasiado. Ni siquiera entiendo porque Zack pensó que una espada así sería una buena idea.

Cloud juega con la espada enorme y múltiple que tiene. Bautizada First Tsurugi. Fue un regalo de cumpleaños muy raro. Obviamente no lo rechazó y realmente le gustó, pero está tomándole la vida dominarla por completo. Implica demasiada agilidad, demasiada destreza y con lo poco que tiene de ambos de forma natural, se ha cortado horrible más de una vez.

No obstante, siendo un necio de cuidado, eso ha sido determinación a conseguir ser el único capaz de manejarla apropiadamente. Tiene siete cuchillas extras. Espadas individuales y la parte enorme. Que bien es casi más grande que Buster Sword.

Zack tiene manía con las espadas grandes. Muchas pruebas y cero dudas. Sephiroth lo observa practicar el ensamblarla y deshacerla. Levanta de su lugar cuando Cloud se lo indica y desenvaina la Masamune.

— ¿Seguro de esto?

—Zack me va a dejar ganar y tú eres demasiado terco para perder. no tengo muchas opciones. —comenta tomando First Tsurugi con ambas manos.

El choque que sucede es poco más que destructivo para el holograma que los rodea. Haciéndolo fluctuar y a más se atacan, peor es el resultado a la plataforma virtual. Cloud aprieta los dientes y Sephiroth sonríe complacido de estarle ganando con facilidad.

Hasta que Cloud despende una de las espadas y se ve obligado a retroceder.

Para Sephiroth, lidiar con Cloud sacando una espada tras otra de la central se vuelve un absoluto lío y cuando se ve rodeado por estas, llenas de materia y funcionando como un ataque que Cloud practicaba, apenas pudo aguantarlo, quedando medio tirado en el suelo con la katana en la mano y Cloud a un lado, jadeando agotado.

—Vale, tan mal no voy. —concluye el rubio levantándose. Le ofrece la mano a Sephiroth, quien la toma para ponerse de pie. Por unos aplausos, voltean y Cloud saluda a Zack con la mano.

— ¿Viste? ¡Sí se pudo!

—Obviamente se pudo. —quejumbra limpiándose el sudor de la frente.

—Hace dos meses decías que era imposible; que la ibas a tirar a la mierda porque no te importaba el metal y blablablá. —Cloud se pone colorado. Avergonzado de lo que Zack saca a colación. Aerith se ríe entorna la mirada hacia Sephiroth.

Quien se acomoda le cabello quita el polvo de encima, ignorando lo que hablan los dos mayores. Se inclina hacia él.

— ¿Celoso de nuevo? —pregunta ligeramente bromista. Sephiroth camina en dirección a la salida con al Cetra siguiéndolo—. Zack me contó algo. Pensé que querrías saberlo. —dice en voz baja. Sephiroth frunce las cejas.

— ¿Qué me puede interesar nada aviniendo de Zack?

—Va a proponerle matrimonio a Cloud—Sephiroth abre los ojos y gira la cabeza bruscamente—. Tú y yo sabemos que le dirá que sí—Inclina la cabeza, con la gruesa trenza café cayendo a un lado—. Es imposible que diga lo contrario. Con tanto que han planeado, con lo adaptados que están. Se van a casar.

Sephiroth aprieta el agarre en la Masamune.

—Se lo propondrá antes de irse. Así tras la próxima misión, podrán hacerlo. Luna de miel en Costa del Sol, Gongaga y Nibelheim. Nosotros aquí esperando que vuelvan—Aerith cierra los ojos ante su relato—. Al final si es lo que dijiste.

Sephiroth regresa la atención a Aerith, extrañado.

—Se lo quiere quedar y… es quien menos lo necesita. Que injusto—habla en voz baja, volviendo a abrir los grande y redondos ojos verdes—. Es lo que pasa cuando hay una pareja. El niño extra importa menos y bueno, acabaremos desplazados. Más desplazados. Por Zack. Como siempre. Las habitaciones, las salidas. Finalmente, la brecha creció.

Lo dice con tanta pena que incluso le deja a Sephiroth un pedido implícito.

Tal como dijo, Zack le pidió matrimonio a Cloud el día antes de irse de misión a Modeoheim. Tundra en la que estarán alrededor de cuatro meses si no es que más. Va a cumplir sus "catorce" años estando allá. Solo. Con Zack. Cloud dijo que sí tras sufrir una especie de crisis nerviosa por no haberlo esperado. Pensó que se quedarían siendo novios y hasta ahí. No que Zack quería ese paso.

Y él que no tenía problema con ello. Sephiroth se limitó a verlos. La forma en que celebraban, como Cloud sonreía tan amplio esa noche. Nunca lo había visto así de feliz. Así de pleno. Tampoco que dijera frente a todo el mundo a Zack que lo ama.

Fue extraño.

Muy extraño.

Porque fue la primera vez en la que no deseó verlo feliz, ni que sonriera.


Solicité vacaciones para Sephiroth. Tengo pensado que salga con Aerith a algún lugar que quieran. Kalm, Junon, Costa del Sol. Lo que quieran—Zack se soba la cabeza, el camión dio un tumbo demasiado violento y se golpeó en la cabeza—. Así luego no harán drama con que no salen nunca de Midgar y yo sí.

—Me parece buen plan. Todo mientras no estén cerca.

—¿Oh? ¿Te molestan tus críos?

—No en realidad, tan solo es tiempo tuyo y mío. Privado. Sin nadie más a quien prestarle atención—explica sonriendo, escucha a Cloud suspirar al otro lado de la línea—. También quería hablarte de algo, pero en privado. Es sobre Sephiroth.

— ¿Ahora qué pasa con él? —cuestiona y puede imaginarlo apoyado en el escritorio con gesto aburrido.

—Preferiría hablarlo cara a cara, así no sonará tan feo—burla nervioso—. Sea como sea… Te veo pronto. Ya estamos de camino. Creo que para mañana estaré allá. O tal vez hoy muy noche. Sea cual sea de las dos, para este fin de semana prepararte para estar rojo como un tomate.

—Qué forma tan elegante de cambiar el tema, Zack.

— ¡Es mejor hablar cara a cara!

—Prefiero hablar por mensaje en caso de que no te acuerdes de que soy tu introvertido novio con pánico a las llamadas y te la contesto solo porque ando ansioso desde hace cinco meses.

—Introvertido prometido. —silba y Cloud resopla.

—Que cursi.

— ¡Tú aceptaste la cursilería!

— ¡No me lo recuerdes! ¡Y deja de cambiar de tema! ¿Qué con mi crío adoptado?

— ¡Te lo digo cuando esté allá! Te veo pronto, adiós.

Cuelga la llamada y mira por la ventana. Están en ese enorme y largo desierto que divide Midgar del mundo en general. Levantan mucha tierra y si saca la cabeza, mínimo tendrá arena hasta en la ropa interior ¿Cómo? Misterios de la arena. Solo ella entiende como entra a lugares así sin exponerlos.

Lo sorprende escuchar una explosión y se aferra a lo que sea que alcanzó cuando el camión se vuelca de manera violenta.

Pasan algunos minutos hasta que consigue recuperarse del impacto. Sale a rastras del camión y mira alrededor. Todos los camiones que llevaban los SOLDIER's de infantería y 3rd Class están volcados. Levanta apurado y va hacia donde sabe que está Sephiroth.

—Hey, hey ¿Estás bien? —cuestiona al peliplata que tose y asiente con la cabeza, quitándose el cabello de la cara—. ¿Qué pasó?

—N-no sé, solo-

Zack se tira al suelo, viendo a un montón de SOLDIER's apuntando y buscando de dispararles. No tiene sentido para él, pues son los mismos que los acompañaron durante la misión. Ataca a un par para abrirse paso y así sacar a Sephiroth del medio. Llevándolo consigo sin demasiado problema. Se esconde tras una piedra enorme y gruesa.

—No entiendo que pasa aquí ¿No venían con nosotros? —murmura con la mano en el mango de Buster Sword—. ¿Infiltrados de AVALANCHE? Tal vez por eso tardamos dos meses más de lo que debíamos. —bufa malhumorado.

—Sea como sea, hay que exterminar al enemigo. —opina Sephiroth con Masamune en mano.

—Sí… Yo iré al frente y tú-

Guarda silencio y tose con un hilo escurriéndole por la boca. Baja la mirada, viendo ligeramente borroso y notando que algo traspasando su estómago. Más exactamente, se trata de la Masamune. La hoja fina, brillante y llena de su sangre. Gira la cabeza hacia Sephiroth.

Siendo recibido por los fríos ojos verdes del niño de cuatro años y aparentes catorce.

—Sep-Sephi-

—Estoy cumpliendo con mi misión, exterminar al enemigo—Clava más la espada y Zack intenta detenerlo, tomando la hoja—. Que no deja de molestar, de arruinarlo todo—Saca la espada de un solo movimiento y Zack cae de rodillas. Su visión complicándole enterarse de qué está sucediendo. Sephiroth se levanta frente a él, usando una materia.

Una que reconoce de la misión.

La estuvo usando mucho: Confusión ¿En qué nivel? Maestro y por tanto, teniendo la capacidad de voltear a los aliados a enemigos. Con otra, manipulación, está casi seguro. Mira alrededor, jadeando y más sangre manando de él. Tanto de la herida como por la boca. Los SOLDIER lo apuntan, todos bajo el dominio del niño peliplata.

—Qu-qué estás… No puedes…

—Solo has sido un estorbo desde que llegaste ¡Cloud es mío y tú te empeñas en querer alejarlo! ¡NO ES JUSTO! ¡ÉL ES MI MAMÁ! ¡ES MAMÁ! ¡ES MI HEMBRA Y NO TE VOY A DEJAR QUITARMELO! —Zack teme que le clave la espada en la cara, cuando en realidad es mejor a la realidad que lo aguarda.

—Él no es- Sephiroth, él no es—Le cuesta hablar, todos quitan los seguros—. Él n-no es realmente tu-

—Sí lo es. Lo sabes. Y bien ¿Qué importa que lo sepas? —interroga pretencioso—. No va a saberlo sino hasta dentro de mucho tiempo.

No hubo una palabra más, el cuerpo de Zack recibiendo disparo tras disparo mientras Sephiroth se aleja. Caminando. Sin limpiar su ropa, sin mejorar su aspecto. Nada. Tan solo arrastrando la Buster Sword con la escena tras él. Los SOLDIER's que disparaban a Zack, tras un rato y quedando poca munición en sus cartuchos, se disparan entre sí. Dando una impresión de balacera.

Una sangrienta escena que será limpiada lentamente como todo. Sus cuerpos deshaciéndose para ir a la corriente vital. Nadie vería nada. Nadie supo nada. Excepto él, que va camino a Midgar.

. . .

—Vino a despedirse.

— ¿Disculpa?

Levanta la mirada de su escritorio ante el comentario de Aerith. Ella ve un poco más a la izquierda de lo que está Cloud.

—Está aquí. Vino a despedirse de ti—Repite y especifica. El frunce el entrecejo viendo a los lados—. Está sonriendo. Es curioso, siempre consigue sonreír. Tal vez es algo bello.

—Dijimos que nada de hablar de fantasmas a mi alrededor ¿A qué te refieres? —interroga Cloud, sin comprender de qué habla Aerith. No está siendo especifica ¿Quién vino a despedirse?

¿Quién está sonriendo? No entiende.

Aerith observa aquella figura traslucida y brillante. Zack con las manos en la cintura, una tenue sonrisa penosa y feliz hacia Cloud. Le palmea la cabeza, le da un beso en la mejilla, coincidiendo con un escalofrío en el rubio. Finalmente, empieza a disolverse. A desaparecer. Mueve los labios, despidiéndose de él y dejando algo muy marcado.

Lo siento.

Aerith despide con la mano, aunque Zack no giró a verla en ningún momento. Lleva las manos tras la espalda y silba, sentándose en su antiguo lugar. Parece que al final Sephiroth cumplió con lo que le pidió muy discretamente. Casi sin aclararlo o dejarlo obvio para nadie.

No quiero ser reemplazada por nadie, no quiero que nadie sea más importante… Ni siquiera Zack.

Lo que dijo Aerith lo dejó con un pésimo sabor de boca. Nadie llegó por la noche y tampoco lo hicieron al día siguiente. Por más que llamaba al celular de Zack, este no respondía. Tampoco lo hacia Sephiroth. Tres días y piensa en dar el anuncio de que vayan a buscarlos porque debe ser un mal en el viaje.

No hizo falta, poco antes de ir a ordenarlo, anunciaron que regresaron.

— ¿Qué pasa? ¿Por qué…? ¡Sephiroth!

Se acerca al niño que está pálido, con los labios rotos y el cabello enmarañado. Oliendo fatal, ropa sucia y llena de tierra y sangre. Lo revisa un poco, limpiándole la cara.

— ¿Qué pasó? ¿Por qué estás así? ¿Por qué tardaron tanto en llegar? ¿Qué…?

Gira al cabeza pro algo en su campo visual. Hallando puesta a un lado la Buster Sword.

—Hubo un ataque de AVALANCHE fuera de Midgar. Tenían infiltrados en los SOLDIER's—Empieza a decir Rufus—. Ya llegaron allá. Todo lo que dice Sephiroth es real.

—Pero…

—Solo él sobrevivió.

Sephiroth lo nota. La forma en que sus ojos se abren, se cristalizan y su rostro pierde color. En diferencia de los demás, quienes no lo perciben. Él sí. Con demasiada facilidad. Esa extraña y encantadora forma en la que Cloud se está quebrando por saber que Zack está muerto. Uniendo los puntos que son los días de tardanza, la falta de respuesta, lo que anunció Aerith.

Todo encaja perfectamente.

—Oh. —Es lo único que sale y con ello, todos caen en lo mismo: Tan indiferente y seco como siempre.

En realidad, no y es que, como alguien acostumbrado a guardarse sus alegrías, es aún más privado con sus tristezas.

. . .

Mira fijamente Buster Sword. El ligero maltrato debido al uso constante. Respira tranquilo, con los codos apoyados en las rodillas y los labios y la barbilla apoyada tras las manos juntas. Sus ojos entrecerrados y azules fijos en el arma enorme que ya no tiene dueño. Muerde sus labios, cabecea dando algún que otro golpe a su frente y se levanta. Da algunos pasos sueltos en su habitación. Respira profundo, da vueltas cual león enjaulado hasta que se le escapa un sollozo.

Labios fruncidos y temblorosos junto a la mirada cristalina por el llanto retenido. Sorbe y gimotea, bajando la cabeza, mordiéndose el labio inferior y acabando por acuclillarse en busca de aire a sus pulmones taponados. Los sollozos van en aumento y el solo atina a quedarse sentado en el suelo, llorando como un niño que intenta desesperadamente no hacerlo. Siempre ha sido así y es la primera vez que no consigue soportarlo.

Pues es la primera vez que algo lo lástima tanto.

Zack fue el primer amigo real que tuvo. Su único lazo emocional hasta ese entonces era su madre. Por lo demás, nunca tuvo a nadie. Tanto por no necesitarlo, como por no saber cómo acercarse a las personas. La forma en que escaló, aceptar ser pareja por ¿Experimentar? Realmente sentir amor hacia él y la enorme expectativa de "Wow, este tipo está tan loco de amor como yo y ahora me está pidiendo matrimonio". Tan increíble. Tan extraño.

Tan irrelevante ahora porque no está más. Todo tras ese "Nos vemos después" que no llegó. Se siente bloqueado ¿Qué se supone que haga?

Quiere llorar y al mismo tiempo no, quiere dar un grito y al mismo tiempo no. La dualidad de querer y no querer porque genera conflicto dentro de él. La enorme incapacidad de comprenderse como siempre lo ha hecho. Pensar que murió sufriendo, pues un SOLDIER soporta las balas en cierta medida y trataría de curarse. Incluso si le dan en la cabeza tenía un ligerísimo porcentaje de posibilidad.

—No lo—Toma un respiro—. No lo pienses tanto. —Se pide en voz alta, cubriéndose la cara con las manos y continuando en lo único que puede hacer ahora: Llorar mientras da vueltas inútiles al asunto.


—Matan a su prometido y viene como si nada a trabajar.

—Ya todos sabíamos que no sentía nada. No es una sorpresa.

Vincent observa a Cloud de reojo, quien se toma la décimo novena taza de café en el día antes de volver a su oficina a seguir con su trabajo. Uno que va más lento y apenas existente por su poca capacidad de enfoque. Como no resultó extraño para nadie, Rufus le dio una semana libre para procesar el asunto. No obstante, Cloud lo tomó como otra recarga a sus tantas vacaciones acumuladas y ahí muere. Saliendo y entrando del departamento científico y su habitación para hacer la rutina natural.

Pues de otro modo, va a seguir en lo mismo y se rehúsa a ello. A pesar de ser lo normal y amerita un descanso.

— ¿Es normal sentir que no puedo respirar?

—Si.

—Y que soy como un globo a punto de explotar.

—También.

—Ummm...

—Voy a estar en la puerta. Si necesita algo.

Cierra tras de sí y Cloud se queda viendo su escritorio un rato. Sin hacer nada aparte de verlo. Decide llamar a su madre, con ella contestando de lo más feliz y emocionada. Preguntando cuando irá a Nibelheim para conocer a Zack de forma apropiada. Da la noticia y ella tan solo…

—Cariño, puedes llorar. Si te duele, solo llora y tomate un tiempo—Recomienda con voz suave y carente de entusiasmo—. Entiendo que no sabes cómo manejarlo. Respira profundo, duerme mucho, come mucho, llora si lo necesitas y llámame si necesitas hablar de algo más ¿Sí?

—Si…

Cuelga la llamada y se recuesta en el escritorio.

— ¿Cloud está dentro?

Vincent mantiene la mirada a Sephiroth. Si bien cuando llegó, lo vio y escuchó se creyó por completo su historia, ahora no lo hace. Para empezar ¿Cómo se deja apalear por algunos pocos? Sephiroth pudo con más que eso en momentos donde ni siquiera había entrado en SOLDIER.

Pasando a la duda de ¿Cómo hubo infiltrados desde el inicio y solo hace unos pocos días decidieron actuar? ¿Por qué no sabotearon la misión desde el inicio? ¿Por qué decidieron atacar JUSTO llegando a Midgar? Hay muchos puntos que son sin sentido que solo se creen porque Sephiroth llegó herido.

Además de que es "un niño" ¿Por qué mentiría con algo así? Y más importante aún: Sí no es lo que él dice ¿Quiere decir que el asesino a todos en su escuadrón incluyendo a Zack? No tiene sentido.

Nada lo tiene.

Excepto que es lo único es lo más lógico y probable.

Por no decir que, en su estima, Sephiroth es muy capaz de eso.

—No quiere que nadie entre—responde tras unos segundos—. Tampoco creo que trabaje mucho rato hoy.

—Apártate. Necesito hablar con él.

—No.

— Vincent-

—No quiere que nadie entre. Ni siquiera tú—informa frunciendo un poco el entrecejo—. Vete de aquí y aguarda a que salga si es tan urgente.

— No lo he podido ver en cinco días a pesar de estar aquí. Solo quita del camino.

—No.

Sephiroth da esto por perdido. Nadie más molesto en los Turk que Vincent con lo necio que es. Pasa a un lado de la oficina, donde los cristales lo permiten ver adentro así sea a medias. Cloud recostado en el escritorio con respiración pesada es lo que logra observar. Ladea la cabeza.

Considerando que hizo bien. A largo plazo, esto solo hubiera empeorado. Sin Zack en el panorama, todo mejorará. Cloud no es alguien que deje a la gente entrar a su vida y su vida está limitada a dos personas ahora.

Sephiroth y Aerith.

Los únicos que realmente importan.

Estando en esta de vueltas por el departamento científico con la esperanza de que Vincent se aleje de su lugar de vigilancia, se dio cuenta de dónde se encuentran las cargas de Mako para especímenes. Pequeños cilindros llenos del líquido verde.

Usando una materia tiempo sobre la cámara, hace que esta se paralice viendo un solo instante, se las ingenia para tomar uno de esos cilindros y una pistola de inyección.


—Buenas noches.

—Buenas noches.

Cloud cierra la puerta de su habitación. Siendo está separada de la que usa Aerith y la que usa Sephiroth. Ya no son niños pequeños a los que debe supervisar incluso cuando duermen. Sephiroth no tenía altas expectativas y bien, fue como imaginó: Cloud le pregunto si estaba bien, si no se sentía asustado o algo del estilo. Más allá de eso no hablaron casi nada. Es la primera vez que lo percibe así de triste. Algo entre extraño y encantador a su manera.

Pasadas dos horas en las que no hizo nada en especial, se dirige a la puerta de Cloud e introduce en la habitación oscura. Cloud está dormido. Acerca lentamente a él para asegurarse de ello y saca la inyectadora cargada. La coloca y clava entre el cuello y el hombro, directamente a la vena. Presiona el gatillo con lentitud, causando incomodidad el rubio.

Deja la inyectadora en el suelo y se dirige a la puerta para pasarle el seguro. Nadie tiene la llave excepto Cloud. Ni siquiera los Turks. A ese nivel de favoritismo lo tiene Rufus. Sephiroth espera un tiempo a ver qué sucede y en esos minutos, ocurre lo que ya ha visto algunas veces.

Cloud sencillamente deja de actuar como él mismo.

Se enrolla más en la sábana. Llorando con fuerza a pesar de estarlo ahogando en su boca y apretar la almohada. Sephiroth siente el pulso alborotado y a pesar de su cuerpo tembloroso, se logra poner sobre el rubio.

—Cloud. —llama.

Lo toma del rostro, con su mano vibrante. Cloud moquea, con los ojos verdes, aguados y dilatados hasta no poder más.

—No quiero nada ahora. —balbucea encogiéndose, para sorpresa de Sephiroth que muerde su labio inferior.

Es incómodo y acaba recordándole demasiado lo que vio de Hojou, pero la realidad es que no le importó. Lo puso boca arriba, lo presiona contra la cama y se introduce entre sus piernas en todos los aspectos posibles.

—No eres Zack.

Lloriquea, siendo algo obvio por el cabello que tantas cosquillas le están haciendo. Sephiroth aprieta los labios, lo toma de la cara y junta los labios con él. Cloud no se muestra dispuesto en ningún momento. Ni siquiera en este estado drogado y ¿Por qué? Porque lo único que consigue, es introducirlo en un estado en exceso sensible. Lleno de la realidad de Cloud florando.

Su sinceridad más pura.

A Sephiroth siguió sin importarle. Estaba haciendo lo que quería y está seguro de que, en algún futuro, podrá ser consensuado.

Esto no es un abuso.

Es solo estar juntos por primera vez para abrir muchas más.