Robbers.

Hola :D les dejo el primer capítulo :3 espero que lo disfruten y gracias por pasarse a leer3

DISCLAIMER: Ninguno de los personajes mencionados en esta historia me pertenecen, todos son propiedad de Tite Kubo. Solo la idea de la historia me pertenece.


Capítulo 1: Dibujante de Extraños.

Antes de partir, Orihime abrió su desgastado cuaderno de bocetos de pasta dura con ayuda de su lápiz, que normalmente era usado también como separador. Había un dibujo de dos mujeres de época caminando hacia la cima de una pendiente que cubre el sol y un perro que va justo detrás de la mujer que levanta su sombrero y su vestido solo para verificar que su mascota lo siga.

Deslizo el labio interior entre los dientes, comenzando a concentrarse y a golpear la mesa repetidamente con el borrador del lápiz; había algo en ese dibujo que no le gustaba. Por más detalles que agregara a los vestidos, mas flores que hubiera en el camino, mas rayos del sol ocultos detrás de la pendiente, por más que lo modificara el dibujo no le gustaba.

O tal vez era solo un efecto secundario- paranoico del reciente bloqueo de imaginación por el que estaba atravesando.

Su padre, Urahara Kisuke, atravesó la puerta con una taza en las manos y se asomó por encima de la cabeza de Orihime para ver la más reciente creación artística de su hija.

—Ese es un buen dibujo— se maravilló, señalando con su taza al cuaderno—. Deberías ponerlo en el portafolio, para lo de la beca.

—No es tan bueno— respondió Orihime, angustiada, borrando una línea de la pendiente—. Es…es…todo menos bueno—dijo finalmente. Entonces el papel crujió y un hoyo estaba ahora cortando casi la mitad de la cara de una de las mujeres del dibujo; Orihime bufo y señalo la hoja, mirando a su padre—. Eso, ¿lo viste? Pues eso fue el disgusto de un borrador por un dibujo, materializado la crítica del arte como un agujero que demuestra lo malo que era.

Urahara espero a que terminara de hablar, con los hombros encogidos hacia ella y una sonrisa muy lánguida en el rostro.

—Es un buen dibujo, con el agujero o no— respondió, besando la frente de su hija—. Ya vas tarde a la escuela.

Orihime metió todo en la mochila a la vez que se apuraba hacia la puerta. Normalmente su padre la llevaba en el auto, pero ahora estaba descompuesto y no había una fecha exacta de cuando se repararía porque económicamente era un problema. Él jamás lo admitiría ante ella, pero Orihime estaba segura de que no lo reparaba porque prefería guardar el dinero para la escuela de arte a la que ella pensaba ir, como un seguro en caso de que no consiguiera la beca.

Desde entonces no siempre lograba llegar a tiempo, por lo que tenía que quedarse a esperar afuera del salón de clases hasta que comenzara la segunda clase…tal como en esta ocasión. En momentos como esos, como era de esperarse, se ponía a dibujar.

Cuando pudo entrar, lo hizo despacio cuando la profesora ya se había marchado. Levanto la mano a punto de saludar a Rukia y Tatsuki cuando alguien choco contra su brazo, sacándola un poco de equilibrio.

—Ah, perdón— dijo un muchacho de cabello naranja, apenas volviéndose para mirar. Iba con demasiada prisa hacia dos de sus compañeros: Grimmjow y Renji.

Orihime no dijo nada, en parte porque no la oiría y porque un borrador acababa de golpearle en la sien.

—Bella Durmiente— exclamo Tatsuki—, ¿Por qué razón no nos has honrado con tu presencia durante la primera hora?

Rukia hizo una reverencia demasiado teatral, levantando ligeramente ambos lados de su falda. Un chiflido lleno la sala al instante.

—Un poco más arriba y creo que habría sido feliz por lo que queda del día.

— ¿No deberías estar fumando o algo que te distraiga de ser un idiota, Renji?— respondió Rukia, aplanándose la falda con enojo.

—Tengo algunas cosas en mente que ayudarían mejor— admitió Renji, mirándola fijamente. Rukia le aparto la mirada, molesta e incapaz de responder a una frase tan llena de connotaciones sexuales como aquella.

Después de un silencio incomodo, Orihime se llevó ambas manos a la boca y en voz baja dijo:

—Detecto tención sexual en el aire.

Tatsuki se rio mientras que Rukia estaba horrorizada y con una libreta golpeaba a Orihime hasta que ella se sentó y pidió tregua.

Durante la clase Orihime no presto atención; estaba haciendo simples garabatos en la última hoja del cuaderno, esperando que la imaginación regresara para poder dibujar. La necesitaba devuelta, ahora más que nunca si quería ganar la beca. La escuela no era del todo fácil de pagar y últimamente había uno que otro problema económico en la tienda de su padre, por lo que económicamente son tiempos medio difíciles.

Cuando estaban en recreo, bajo la sombra de un árbol, Tatsuki agito su mano en frente del rostro de Orihime. Ella agito la cabeza y aparto la vista de la hoja en blanca. Tatsuki apunto hacia el edificio de la escuela con el pulgar.

—Vamos a comprar algo a la cafetería, ¿vienes?

Orihime mostro a Tatsuki su almuerzo, aun envuelto, negando con la cabeza. Tatsuki se fue, dejando a Orihime y una hoja en blanco que esperaba por ser llenada.

Sin inspiración, comenzó a golpear la punta del lápiz contra la pasta. Era un cuaderno muy desgastado ya, varias hojas estaban sueltas, la pasta rota y desgastada, hojas dobladas. Necesitaría uno nuevo a este ritmo.

— ¡Hey!— grito alguien.

Orihime, sintiéndose aludida, levanto la mirada y busco a quien había gritado. Sin embargo no era a ella a quien llamaban. No muy lejos, Renji apareció de pronto, caminando más rápido de lo normal hacia Ichigo y Grimmjow, haciéndoles señas y muecas. Cuando llego a ellos señalo hacia atrás, un profesor iba caminando en esa dirección.

La forma en la que Ichigo estaba sentado atrajo la atención de Orihime de una manera extraña. Él estaba sentado sobre una barda lo suficientemente alta para que los pies no tocaran el suelo por apenas poco, medio encorvado como queriendo ocultar algo, pero la cabeza bien levantada, una mano en un bolsito y la otra ocupada…sosteniendo un cigarro entre el dedo medio e indicie. Cuando comprendió a Renji, estiro el cuello hacia abajo al mismo tiempo que daba una última profunda calada y expulsaba el humo, agitando las manos después para apartarlo. Apago el cigarro y lo tiro lejos, antes de que un profesor lo viera.

Pero, después, lo más llamo la atención de Orihime fue la expresión que puso: sonrió apretando tanto los labios que se le marcaron unos pequeños hoyuelos en cada mejilla, también levanto las cejas de manera que sus ojos se veían más grandes y brillosos.

Era la cara de alguien que sabía que estaba en problemas, pero que al mismo tiempo jamás lo estaba. Orihime comenzó a dibujar de inmediato, deseando que durara más tiempo así para poder guardarlo mejor en su mente.

Para fortuna de Ichigo, el profesor paso de largo sin prestarle atención. Ichigo suspiro aliviado. Lo siguió con le vista…

Y entonces vio que Orihime lo veía.

El primer impulso de ella fue cerrar su cuaderno y desviar la mirada hacia el edificio, nerviosa. Se puso de pie, actuando lo más normal que pudo y camino hacia haya. No muy lejos Tatsuki y Rukia regresaban de comprar. Orihime entrelazo los brazos con ambas y siguió caminando en dirección contraria a ellas, casi arrastrándolas.

—Cambie de opinión, creo que si comprare algo.

No compro nada, ni siquiera llevaba dinero. Tampoco se regresaron al árbol, esta vez se quedaron en el salón, porque Orihime necesitaba un lugar donde apoyarse para poder dibujar antes de que la imagen se le fuera de la mente. Para que nadie viera, puso si lapicera y su mano libre la usaba para tapar lo que llevaba del dibujo. Ni siquiera Rukia y Tatsuki podían verlo.

Cerró momentáneamente el cuaderno cuando comenzó la clase, para sacar los libros de clase. Cuando termino de acomodar sus cosas, vio una mano estirándose hasta su mesa, después el uniforme de la escuela y cabello naranja. Era Ichigo, su silla estaba más adelante y en otra fila, pero la razón por la que había pasado por ahí era para devolver lo que Orihime olvido en el árbol: su almuerzo.

Se detuvo apenas unos segundos para irse después de decir:

—Con tanta evidencia, creo que serias una mala ladrona.

Y se fue. Sin esperar respuesta. Aunque tal vez así fuera mejor, no hubo una sola palabra que se le viniera a la mente para contestarle. ¿Había sido un cumplido muy malo o un insulto oculto? Incluso sus amigas la miraron con extrañeza, encogiéndose de hombros. Aquello la hacía sentir más incómoda con lo sucedido anteriormente.

A pesar de eso, Orihime escucho solo parte de la clase antes de empezar a volver a dibujar. Quería terminarlo lo más pronto posible antes de que olvidara los detalles del rostro.

Una hora más tarde estaba ya había terminado el rostro y parte del rostro. Media hora más, los brazos –cuando ella lo vio, él había tirado el cigarro, pero decidió incluirlo en una mano que estaba a la altura del pecho, también agrego una pequeña columna de humo flotando cerca de su boca- y las manos. Otra hora más y había terminado ya el dibujo. Más bien, no. Aun le faltaba: detalles en la ropa, sombras y además había algo en el cabello que no la convencía del todo. Más tiempo, más.

Una bola de papel le golpeo en la sien. Orihime parpadeo. Las clases habían terminado.

—Estas comenzando a preocuparme— dijo Tatsuki, ya tenía la mochila cargada al hombro—. Primero llegas tarde a clase.

—Segundo, olvidas que no traes dinero y tu almuerzo— continuo Rukia el conteo.

—Y no tienes ni un solo apunte. Rukia, creo que es hora…

—De que vaya…— continuo Rukia, con ojos lastimeros y voz teatral.

—Al Centro de Rehabilitación para Dibujantes Anónimos— Tatsuki finalizo con una mano dramáticamente puesta sobre sus ojos y un llanto falso.

Orihime cerró el cuaderno, colgó su mochila al hombro y se levantó.

—Hola, mi nombre es Inoue Orihime. Mis amigas creen que tengo un problema que requiere atención psiquiátrica de un centro que acaban de inventar…La verdad creo que ellas son las que necesitan ayuda profesional inmediata— pronuncio, y sus amigas se rieron—. Es la última vez que lo hago, tenía que terminar el dibujo antes de que se me borrara la imagen de la mente.

—Bien— dijo Rukia, de brazos cruzados—, pero si vuelve a pasar te vas a terapia.

—Intensiva— agrego Tatsuki.

—Y te cortare el dedo pulgar.

—Eso…eso es...Vaya que drástico— Orihime tartamudeo—. ¿Nos vamos ya?

Tatsuki y Rukia se encaminaron hacia la puerta, Orihime dio unos cuantos pasos antes de volver a sentarse -en la banca de quien sabe quién- para terminar un último detalle.

— ¡Orihime!— apuro Tatsuki, apareciendo por la puerta. Llego hasta a ella y la tomo del brazo, arrastrándola solo hasta la puerta—.Al menos espero ver ese dibujo.

Siendo jalada, Orihime batallaba para poder meter las cosas dentro de la mochila. Al final, todos los cuadernos se cayeron, incluido el de dibujo. La pasta se desprendió y varias hojas se soltaron, flotando hasta caer en el suelo.

— ¡Oh, Lo siento, Orihime!— dijo Tatsuki, apresurándose a tomar un par de hojas que habían caído más adelante.

—No de nuevo— se quejó ella, poniéndose de rodillas y metiendo libros y dibujos en sus respectivos lugares—. Este cuaderno ya es muy viejo, necesito uno nuevo.

Recogió los dibujos a su alrededor cuando hubo terminado con los libros escolares. Pero algo paso. Antes de que ella pudiera siquiera acercarse y estirar el brazo para recoger la última página, alguien más lo hizo.

— ¡Oye, Ichigo!— grito Grimmjow—. Tienes que ver esto— y desapareció detrás de la puerta.

Orihime se congelo.

De todas las hojas entre todo ese desastre, de entre todos los dibujos, ¿Por qué Grimmjow había tenido que encontrar justamente el dibujo de Ichigo?


— ¿Todo bien?

Orihime dejo de revolver la comida con el tenedor y levanto la vista hacia Urahara. Con un asentimiento dio una respuesta afirmativa, aunque su expresión era otra respuesta. Suspiro.

—Suena a drama adolecente.

—No es…nada— mintió—. Es solo que el cuaderno de dibujos se ha roto y las hojas están todas…—Orihime gesticulo con las manos un semicírculo de explosión—. Es un desastre.

— ¿Necesitas uno nuevo?— pregunto Urahara, y Orihime se sintió culpable. Dijera lo que dijera ella, lo más probable era que se gastaría dinero por una mentira blanca.

—No, déjalo. Enserio. Solo necesita pegamento y una dueña más cuidadosa— se encogió de hombros—. Pero sabemos que lo de la dueña cuidadosa no sucederá, así que me conformo con pegamento. Gracias por la comida— dijo dirigiéndose a su habitación.

— ¿¡Qué tal la escuela hoy!?— grito Urahara desde el primer piso, pero Orihime fingió no escucharlo y se cerró la puerta de la habitación.

—Fue vergonzoso— dijo y se tumbó sobre la cama.


Al día siguiente, alguien le halo por la espalda cuando iba entrando a la escuela.

—Hey…

Orihime apretó los ojos y la nariz. Cielos, que incómodo. Volteo hacia la voz.

—Buenos días, Kurosaki-kun— dijo a pesar de que sentía que le temblaba la voz. Lo único que pasaba por su mente ahora era el dibujo. El dibujo—. Ya vamos tarde a clase así que mejor nos apresuramos, ¿no?

Camino más rápido, pero él la alcanzo. Tenía el dibujo en la mano y se lo tendió.

— ¿Tu lo hiciste?

Orihime negó con la cabeza.

—Ojala lo fuera—mintió—.Ya quisiera dibujar así todos los días.

Era un retrato tan bueno, se había esmerado tanto. Había cuidado los detalles y no había marcado mucho con el lápiz por si acaso tenía que borrar y no dejar una marca imborrable. Se permitió ver el dibujo por última vez.

— ¿Ah, no?— Ichigo parecía sospechar.

—No— dijo Orihime negando con la cabeza y los labios curvados hacia arriba. Falsamente inocente. Siguió caminando, solo un poco más y estaría en el salón de clase.

Ichigo se quedó atrás, buscando algo en sus bolsillos. Cuando lo encontró, lo tendió debajo del dibujo, el pulgar listo para hacerlo funcionar. Un encendedor.

—De acuerdo. Ya que no es tuyo, o de nadie en particular, y ya que no me gusta…creo que mejor lo quemare.

— ¡No!— Orihime no recordaba una ocasión en la que se hubiera movido más rápido. En segundos, ya estaba junto a él forzando la mano del encendedor hacia abajo—. ¡De acuerdo, de acuerdo! ¡Si es mío, no lo quemes! ¿Podrías apagar ese encendedor?...

Se calló de golpe. Más bien la callaron. Ichigo le cubrió la boca con una mano apenas dijo la palabra encendedor y le hizo un gesto que pedía silencio. Al retirar la mano, estaba sonriendo. El encendedor ya estaba de nuevo dentro de su bolsillo.

— ¿No qué no?

— ¿Cómo puede ser que no te gusta? Me esforcé mucho en ese dibujo. Yo pienso que es bueno— Orihime ignoro por completo lo indignante de ser descubierta de tal manera solo por averiguar aquello.

— ¡Que va!— se rio él—. Si me gusta, solo lo dije para provocar un mayor impacto. Y funciono, ahora se quien lo ha hecho— Ichigo miro la hoja unos segundos—. La verdad es que si me gusta. ¿Entonces así es como luzco cuando alguien está a punto de tomarme con las manos en la masa?

— ¿Te refieres a lo de fumar en la escuela?

Ichigo volvió a urgir un gesto de silencio.

—Shhhh. No parece pero los profesores tienen censor para cuando alguien dice este tipo de palabras.

—Oh…perdón— Orihime se sentía extraña, como encubriendo a un criminal que ha robado un banco. Reanudo su caminata al salón. Un poco más, solo un poco.

Estando en el marco de la puerta, él volvió a alcanzarla, tomándole el hombro con una mano para detenerla. Aún tenía el dibujo en la mano, Orihime lo miro antes de mirarlo a él.

—Entonces, Dibujante de Extraños, sobre el dibujo— dijo Ichigo, aclarándose la garganta—. ¿Me lo puedo quedar?

Orihime no lo supo, pero abrió los ojos de tal manera que se veía horrorizada con la idea. Abrió la boca para darle respuesta, pero algo en la mirada de Ichigo le hizo tragar saliva, nerviosa.

—Es que….Es que aún le faltan detalles.

Ichigo entrecerró los ojos, una expresión de extrañeza en su rostro. Negó con la cabeza, haciendo una mueca ligera con la boca. Se veía disgustado

—Ah, ya entiendo. Olvídalo— dijo y le entrego el dibujo de manera que lo presiono contra ella en el estómago. Orihime reacciono rápido al tacto y lo tomo antes de que callera al suelo. Para entonces Ichigo ya estaba caminando hacia sus amigos.

Orihime lo vio sin saber cómo reaccionar a su repentino cambio de humor. Luego sacudió la cabeza y fue a sentarse a su lugar. Había llegado temprano.

Rukia silbo.

— ¿Qué ha sido todo eso?

—La verdad…— contesto Orihime—no tengo la menor idea.

FIN.


Eso fue todo por hoy :3 Espero que les haya gustado el capitulo :D ¡Gracias por leer!