Robbers.
Bienvenidas de nuevo :D Pues a partir de hoy cambio la clasificación del fic porque incluiré algunas cosas que de hecho van más con la clasificación T, de hecho olvide ponerla desde el principio :P
Sulli: Fuiste el primer review 3 *avienta confeti al aire* gracias :D definiticavamente la voy a continuar, este capítulo va para ti : por ser el primer review jaja :9
AntoniaCifer: Ah :') reviews como los tuyos son como inyecciones de entusiasmo para seguir escribiendo. Muchas gracias por todos tus comentarios 3 me alegra que te haya hecho reír y lo hayas disfrutado :D Lamento que se te haya ido el sueño con el otro capítulo, pero tendré que lamentarme por dos porque aquí te va este nuevo :3
Monica: ¡No, tú eres genial! Jajaj, muchas gracias 3
Ali: Lo mismo que le dije a AntoniaCifer, tu review me dio animos jaja 3 gracias por lo de mi forma de escribir. Aquí tienes el segundo capítulo, espero que te guste :D Gracias por tus comentarios 3
Capítulo 2: Impulso artístico.
—Has estado de un humor de perros, ¿debería llamar a la perrera o algo?
Ichigo lanzo la tapa de su cerveza hacia la cara de Grimmjow, pero fallo. Renji se rio, deteniéndose sobre la patineta; la respuesta era algo que le interesaba escuchar porque estaba de acuerdo con Grimmjow: Ichigo estaba más gruñón que de lo cotidianamente aceptable.
—Muy gracioso, Grimmjow, en serio. Que risa.
— ¡Vez!— lo señalo él—. A eso me refiero. Estas más frágil que una princesa hoy. ¿A qué se debe?— de pronto Grimmjow abrió los ojos y la boca en una perfecta ''o''—. Ya sé porque… ¿Necesitas que vaya por tampones a la tienda?
Renji se rio tanto que casi perdió el equilibrio en la patineta mientras subía por las paredes de una piscina vacía. De hecho, aquella piscina vacía era usualmente el lugar donde pasaban todas las tardes.
— ¡Hijo de…!— Ichigo engancho el cuello de Grimmjow con el brazo, inclinándolo hacia abajo para que cayera. Estaban sentados al borde de la alberca así que no batallo en lograrlo.
Grimmjow, riendo, corrió unos cuantos pasos para recuperar el equilibrio y no caer de rodillas, mientras que con una mano se acomodaba el cabello hacia atrás. Más que verse como un acto de vanidad, era un acto por el que chicas pagarían por ver.
—Y bueno… ¿Nos dirás que tienes?
—Nada…—dijo Ichigo, pero ni Renji ni Grimmjow le creyeron. Él suspiro y dijo—.Es solo que a veces me molesta la actitud de la gente hacia mí. Digo, se perfectamente quien soy, las cosas que he hecho y no es como que espere que la gente me ponga alfombras rojas conforme paso, pero sería bueno que al menos disimularan no saber que tengo antecedentes y toda esa mierda de cosas. Tratas bien a estas personas y aun así no logras lo mismo a cambio.
Renji se recargo en la curva de una pared de la alberca, con un cigarro ya en la boca, solo que este era uno más delgado que los normales: marihuana.
—Les estas pidiendo el cielo y lo sabes— le dijo—. Estas personas también saben quién eres, justo por eso te evitan y te tratan como lo hacen. Excepto por Renji y yo, pero somos filo del mismo cuchillo. La misma historia.
Grimmjow se acercó a ellos, retomando su lugar anterior.
— ¿Soy el único que se da cuenta de que cuando Renji fuma marihuana se pone más…profundo?— dijo y bebió el último trago de una botella de cerveza. La lanzo, el bote se estrelló cerca de una casa…Su casa, la de ellos tres. Si es que a aquello se le pudiera llamar casa—. Mierda, lo limpio después.
Los tres vivían en esa casa incluso antes de que cumplieran la mayoría de edad, pero no siempre eran los tres, a veces Renji y Grimmjow se quedaban un tiempo en casa con sus familias mientras Ichigo se quedaba. Era pequeña, tenía un pequeño jardín delantero del color de alfalfa y con hierbas, una reja de un metro con una puerta medio caída y la decoración eran un montón de grafitis que ellos ni siquiera habían hecho. Las ventanas tenían marcos astillados y casi rotos, grietas o incluso huecos que eran cubiertos con plástico y cinta adhesiva. Y en el interior era un desastre.
Afortunadamente, en el barrio que vivían no tenían que preocuparse por cuestiones estéticas y hogareñas; todas las casas estaban apenas mejor, igual o peor que aquella. No era una colonia muy popular. Esta algo alejada del centro de la ciudad y es muy extraño ver un jardín que sea de color verde; ver flores es como ver una estrella fugaz. Hay muchos espacios vacíos de jardines amarillos muy crecidos, parques en mal estado, oxidados, un montón de grafitis y un par de albercas que solían ser públicas pero que ahora se utilizan para patinar o pintar grafitis.
—No, ya lo había notado— respondió Ichigo—. Una vez se puso a hablar de las conspiraciones del mundo y la grandeza del espacio. No solo se pone más profundo, a veces hasta parece inteligente… y eso asusta.
— ¿Cómo carajos creen que logro pasar los exámenes de filosofía?— inquirió Renji, le salía humo de la boca conforme hablaba—.Esa mierda es casi tan difícil como cálculo y la lógica femenina— se levantó, piso el cigarro y se montó sobre la pared para sentarse junto a Ichigo—. Pero, ya enserio, será difícil que la gente te trate de la manera que tratan a alguien normal así que confórmate con nosotros o confórmate con nada y vive enojado con la vida y las personas para siempre. Al final, lo único que les importa es que cumplas el estereotipo.
— ¡Mierda, esto ya da miedo!— exclamo Grimmjow, ahogándose en una risa sonora—. Aunque estoy de acuerdo con él, Ichigo. Mantén tus expectativas bajas, porque si son altas, no harás más que engañarte a ti mismo. Regreso en un momento— se levantó y camino lejos de ellos, hacia una banca, donde estaba su mochila. Cuando regreso, tenía una caja de cerveza. Buena cerveza, de la cara. Entrego una a cada uno y dijo: —. Para elevar los ánimos.
—Carajo, ¿Dónde la conseguiste?
Grimmjow se encogió de hombros. Era de noche y a él no podría importarle menos lo que iba a decir.
—La robe.
Orihime abrió los ojos, alguien la sacudía, diciendo su nombre repetidas veces. Cerro los ojos de nuevo, los parpados le pesaban mucho. Supo que estaba dormida sobre el escritorio en el que siempre se ponía a dibujar, olía a pintura y virutas de lápices, a papel y madera. Aún tenía un lápiz color naranja entre los dedos.
—Estas dormida sobre un dibujo, creo que lo arrugaste. ¿Es un charco de saliva lo que veo?
Como despertada por una carga eléctrica, Orihime se impulsó hacia atrás al instante, los ojos abiertos y balbuceando las mismas palabras dos veces: estoy despierta, muy despierta. Entonces el dibujo resbalo de su mejilla y callo sobre el escritorio, la sostuvo con la mano antes de que se deslizara y flotara hacia el piso. Era el retrato que había hecho de Ichigo, pero ahora con sombras y colores, contrastes y brillo. Se sentía orgullosa de ese dibujo, podría decir que era de sus mejores hasta ahora, y no tenía ninguna arruga ni tampoco saliva, como había dicho Urahara. Suspiro, lamentaba lo que haría con el.
— ¿Y ese suspiro de que fue?— pregunto Urahara, casi parecía celoso—. ¿Has estado dibujando hasta tarde de nuevo?
—Solo terminando uno— respondió Orihime, estirando la espalda y los brazos. El reloj que tenía sobre la ventana enfrente de su mesa de dibujo indicaba que eran apenas las seis con quince minutos—. Hoy podría llegar más que temprano, creo que los planetas se han alineado a mi favor.
Urahara le entrego una taza de café y Orihime la alejo del escritorio, bebiendo de ella.
— ¿Ese es Kurosaki Ichigo?— quiso saber él, se acercó para mirar mejor—. Fumando, por supuesto.
— ¿Lo conoces?— pregunto Orihime, estaba ya sacando el uniforme y poniéndolo sobre la cama. Urahara rio.
—Cualquier propietario con una tienda sin cámaras de seguridad lo conoce— se burló, pero Orihime no comprendió. Urahara negó enérgicamente con la cabeza—. No es buena persona, es todo lo que necesitas saber de él— dijo poniendo especial énfasis en la palabra todo, casi agresivo—. Como sea, alístate para la escuela. No querrás decepcionar a los planetas alineados, ¿o sí?
Termino de alistarse en menos de diez minutos y desayuno antes de que se completaran siete minutos, pero una pequeña conversación con su padre la hizo durar más de lo esperado.
—Con respecto a Kurosaki Ichigo, ¿Por qué hiciste ese dibujo de él?
—Por nada en particular, papá. Lo vi en la escuela, capto mi atención y tuve deseos de dibujarlo. Papá, siempre hago retratos de personas, no es nada fuera de lo común por lo que tengas que preocuparte.
—Dices que lo viste en la escuela, ¿y fumando?
De pronto Orihime sintió como si hubiera metido la pata. Apenas logro reprimir el impulso que tuvo de cerrar los ojos y delatarse con una expresión crispada.
—Eh, sí. Pero lo del cigarro fue un detalle que se me ocurrió agregar después.
—Podre ser hombre distraído en ocaciones, pero también soy padre soltero y eso conlleva a ser algo muy parecido a un detector de mentiras, Orihime— estableció, había una señal de enojo en su voz y en la forma en como la apuntaba con el dedo índice—. Conozco a este muchacho más que tú y tengo que decir que no me agrada.
—Papá, tranquilo ¿sí?— pidió Orihime, estaba nerviosa y preocupada a la vez—. No lo conozco y no le hablo en la escuela, simplemente fue un impulso artístico el tener que dibujarlo, me pasa muchas veces. Mira, ya tengo que irme a la escuela— se acercó y beso la frente de su padre—. Adiós, papá, ten un buen día.
Definitivamente los planetas estaban a favor de Orihime hoy: llego temprano a la escuela, lo suficiente para ver a Rukia y Tatsuki entrar y sorprenderlas.
— ¡Que alguien llame al Papa!— exclamo Tatsuki—. Y dígale que venga a ver el milagro después del nacimiento de Jesús.
—Lo veo pero no lo creo— dijo Rukia, se puso las palmas de las manos sobre los cachetes y abrió los ojos.
—Buenos días para ustedes también— les sonrió Orihime.
— ¡Y no estas dibujando!— continuo maravillándose Tatsuki, levantando las manos al cielo—. ¡No sé si decir si es un milagro o un sacrilegio!
—Hola, Orihime. Hola, Tatsuki— Orihime comenzó a fingir una conversación, moviendo la cabeza a la izquierda cuando pretendía hablar siendo ella misma y a la derecha cuando imitaba alguien más—. ¿Cómo estas, Orihime? Estoy muy bien, Tatsuki, gracias. Buenos días, Orihime. Buenos días, Rukia. ¿Cómo te encuentras hoy, Orihime? De maravilla, Rukia. Tengo el presentimiento de que hoy se han alineado los planetas en mi favor para que yo pudiera llegar temprano a clase. ¡Eso es maravilloso, Orihime! ¡Lo sé, Rukia, ni yo me lo puedo creer!
Las tres se rieron con fuerza, cuando terminaron, varias personas del salón las miraban. Excepto una persona que solo miraba a Orihime- ella lo miro justo en el momento que él también lo hacía- desde el marco de la puerta, crispaba los labios para evitar reírse, marcando sus hoyuelos. Ichigo noto la mirada de Orihime y finalmente dejo escapar apenas una risa, negando con la cabeza mientras caminaba con Grimmjow y Renji a su lado.
—Nada de dibujos durante clase hoy, ¿de acuerdo, Orihime? Los exámenes parciales están a la vuelta de la esquina y necesitas tener apuntes— les advirtió Rukia, era más una petición que una orden.
Orihime asintió con la cabeza. Una mano la puso sobre su pecho y la otra la alzo.
—Prometo tomar apuntes, sí. Regreso en un momento— dijo, se levantó de su lugar y fue hacia la silla de alguien más, la de Ichigo.
Antes de llegar, no supo cómo llamar su atención ¿tocándole el hombro o llamándolo? Sus amigos estaban con él, no tenían un aspecto muy sociable. De hecho, ninguno de ellos tenía el aspecto de alguien a quien puedes ir y sacarle platica, por eso ellos tres siempre estaban juntos. Al final, Orihime tiro levemente de la manga de su camisa.
—Kurosaki-kun…
— ¡Dibujante de Extraños!— la saludo Ichigo, su tono era casi como una sonrisa hecha voz—. ¿Qué pasa?
—Pues…yo…
Era difícil. Sentía las miradas de Grimmjow y Renji perforándole la frente, pasando por el cerebro y saliendo por la nuca. Todos ellos tenían miradas intensas, realmente intensas. Especialmente Ichigo, porque la mayoría del tiempo tenía el ceño marcado, como su hubiera nacido crispando el entrecejo.
Ichigo arqueo las cejas, inclinando el rostro solo un poco hacia adelante. Siguió la mirada de Orihime y comprendió. Con la cabeza les hizo un gesto indicándolos que se fueran por un momento y lo hicieron.
Orihime se desvió de su objetivo principal al hablar.
— ¿Por qué me llamas Dibujante de Extraños?
La sonrisa de Ichigo se inclinó hacia un lado.
—Tengo la impresión de que te gusta dibujar a personas que no conoces, o sea a extraños.
Grimmjow y Renji aparecieron en el campo de visión de Ichigo, estaban detrás de Orihime y Grimmjow se puso de espaldas. Se abrazó a su mismo, de forma que Ichigo podía ver sus manos, y comenzó a moverlas, arriba y abajo una vez tras otra. Lo mismo hacía con la cabeza, la inclinaba a un lado y luego al otro. Él pretendía actuar como dos personas besándose. Al principio Ichigo entrecerró los ojos, su boca quedo semi abierta, los dientes rozando el labio inferior, e inconscientemente se inclinaba más y más hacia adelante. Después se rio. El tipo de sonrisa que formo fue una que especialmente se elevaba con preferencia a un solo lado, el pómulo se levantaba y hacia que el ojo se le achicara ligeramente. Orihime deseo poder dibujar la expresión.
Ella también volteo, ya comenzaba a ser incomodo que el mirara por encima de ella, inclinándose. Ichigo trato de evitarlo, pero ni siquiera lo vio venir y al final ella vio el acto de Grimmjow. Renji le había lo había empujado con el hombro para que se detuviera, pero igual fue tarde. Al regresar la vista a él, estaba crispando los labios, incomoda.
—Quería darte esto— dijo Orihime, hablaba más rápido. Le dio a Ichigo el dibujo que había hecho de él—. Ahora si está terminado y como preguntaste si podías conservarlo….
Las cejas de Ichigo formaron arcos sobre sus ojos.
— ¿Así que hablabas en serio cuando dijiste que faltaban detalles?— fue una pregunta más bien dirigida a él mismo—. Es increíble. Gracias, Dibujante de Extraños.
Orihime negó con la cabeza.
—No hay de que— dijo, se dio media vuelta y camino a su asiento, había colocado una mano sobre la nuca por debajo del cabello y le dejo ahí está que se hubo sentado con sus amigas.
Miro a Grimmjow, él y Renji le estaban haciendo gestos bobos que interpreto como burlas.
Ichigo les mostro el dedo medio.
Grimmjow tiro la colilla de su cigarro, ya apagada, detrás de unos arbustos y jugo con el humo, expulsándolos con la forma de aros que iban en aumento. Estaba sonriendo.
—Creo que le gusto a Orihime.
Renji soltó una carcajada y le dio con el codo a Ichigo para llamar su atención; como él ya había terminado de fumar ahora estaba haciendo guardia en caso de que algún profesor se acercara. Él también se rio, fue tan corta como si hubiera simplemente sacado aire.
— ¿Y que, exactamente, te hace pensar que una princesita se enamoró de ti?— quiso saber Renji.
— ¡Hombre, tú mismo lo viste! Cuando me miro se le aflojo la mandíbula.
— Te refieres a cuando miro tu teatrito—le corrigió Ichigo, riendo—. Pero claro, Grimmjow, casi podías ver corazoncitos y cupidos flotando alrededor. Amor a primera vista. Fue hermoso.
Iban caminando hacia la cafetería, Grimmjow solía ir a la maquina por algo de beber o goma de mascar para disimular el olor del tabaco.
—Solo bromeaba— pronuncio Grimmjow levantando las manos en señal de rendición. Hablando más bajo, dijo: — Pero no me molestaría en absoluto si me diera un autorretrato de ella como Dios la trajo al mundo.
La cafetería estaba atestada, como siempre, por eso ellos evitaban comprar ahí; las filas podían ser eternas. Eran el caso contrario de las máquinas expendedoras de bebidas y golosinas, la mayoría sabían mal, pero era un beneficio que ellos podían usar cuando un profesor les comentara de tener un aliento extraño. De paso por ahí, Ichigo se fue casi hasta el final de una de las filas, pero no metiéndose en una; no era eso para lo que se había acercado.
— ¿Volviste a olvidar tu almuerzo mientras huías porque alguien te descubrió dibujándolo?
Orihime se rio.
—Algo más aburrido que eso— le contesto encogiéndose de hombros como si no tuviera remedio lo suyo—. Lo olvide en casa
—La fila se ve eterna— Ichigo inclino el torso hacia atrás, estirando el cuello. Tenía la boca mínimamente abierta, lo suficiente para ver como la punta de su lengua estaba pegada a los dientes superiores del medio, otra expresión que volvió a captar la atención de Orihime.
Entonces ella pensó que Ichigo tenía la clase de rostro que siempre sería interesante mirar por horas para poder dibujar cada una de las diferentes expresiones faciales que sus ángulos pueden formar.
Ichigo tenía el tipo de rostro que merecía la pena ser observado para poder hacer un montón de dibujos conforme pasa el día. Sus expresiones eran interesantes, definidas con ángulos marcados. Sus ojos, su mirada, eran magnéticos e intensos, fuertes y suaves al mismo tiempo. El rostro de Ichigo era una amalgama de formas y rasgos que eran imposible de no querer dibujar. Mirarlo era como alentar el tiempo dentro de en un cuerpo concentrado, porque él era lo único que se movía lento en una sala donde todo lo demás seguía a la velocidad de siempre, normal, aburrido.
Orihime se obligó a espabilar, comenzando por parpadear y desviar la vista a otra parte.
—Dímelo a mí— dijo ella, solo para que Ichigo no se diera cuenta de que lo había estado mirando—, llevo aquí casi diez minutos Podría pasar aquí el recreo entero.
—Lo bueno de esto es que siempre puedes tener una conversación contigo misma— señalo Ichigo, y Orihime supo que se refería a la que fingió en la mañana. Se rio porque no supo cómo contestar a eso.
— ¿Te vas a formar para comprar?
Ichigo negó con la cabeza.
—No, es que…No.
— ¿La comida te sabe mal después de fumar?— Orihime lo dijo tan bajo como pudo.
Ichigo alzo la cabeza, pasándose apenas la lengua por el labio inferior, seguido por la acción de pasar los dientes sobre ellos, mordiéndolos ligeramente en el último momento. Era un chico de muchos gestos.
—Puede— se encogió de hombros—. Necesitas probarlo para saber. Me tengo que ir, mis amigos me llaman.
—Oh, sí, claro. Yo…seguiré esperando a que la fila avance.
Pero antes de irse, él junto la mano con la de ella. Algo se interponía de forma que no llegaron a tocar la piel del otro, pero si la servilleta que envolvía un emparedado.
—Ya no.
Los primeros en saber lo que pasaba entre la maestra y esos hombres uniformados, fueron Ichigo, Renji y Grimmjow más que nadie.
Algunos, los más cercanos a las ventanas que daban al pasillo, trataban disimuladamente de acercarse más para poder escuchar con más claridad. Otros actuaban con normalidad resolviendo los problemas de cálculo, pero rogaban a sus oídos que se agudizaran y lograran captar algo.
La puerta se abrió, dos policías entraron seguidos por el profesor. Uno de ellos, él más intimidante, busco con la mirada hasta encontrarlo. Entonces lo señalo y su compañero siguió la dirección caminando hacia haya. Fue directo hacia Grimmjow y lo hizo levantarse con las manos en la espalda mientras decía:
— Grimmjow Jeagerjaques, necesitamos que nos acompañe a la estación de policía. Si es tan amable de cooperar y venir por su cuenta no nos veremos forzados a usar la fuerza.
FIN.
¡Cha cha cha cha chaaaan! Es todo por el capítulo de hoy, realmente espero que lo hayan disfrutado y quiero agradecerles por sus reviews 3 son todos tan lindos :D
