Robbers.

Hola, hola :'D Gracias todas las personas que han apoyado tanto este fanfic snfkasjfkalflsfa en serio y aún más gracias por leerlo :') no estaba segura de sí era una buena idea poner esta idea en escrito, pero al parecer lo fue. Les dejo aquí el capítulo de hoy, espero que lo disfruten ;D

Zae: Hola, Zae :D gracias, gracias por leer la historia 3 aquí te dejo la continuación, disfrutala ;D

Monica: Gracias por el review :D disfruta el capitulo de hoy :'3

Kathe: Gracias a ti por leer ;D realmente me anima tu review porque no sabia que tan bien estaba manejando la historia entre ellos, pero con tu review me doy cuenta de que va bien, gracias 3

Catalina: Oh, créeme, habrá Ichihime pronto ;)

Alba Salvatore: Gracias por agregarme a favoritos *w* sjksfajflaks

Sulli: kaslfjlakfjalfja me dejas sin palabras con tu lindo review, enserio 3 me alegra que te guste la historia :D gracias por leer 3


Capítulo 4: Algo parecido al arte.

—Entonces— el director aclaro su garganta, entrelazando sus dedos debajo de su barbilla—, su historia es la siguiente: el joven Kurosaki estaba enfermo, vomito sobre su compañera Inoue y ambos tuvieron permiso para salir del salón. Usted— señalo a Ichigo—, para ir al baño, y usted— señalo a Orihime— para ir a limpiarse el vómito de su compañero. ¿Estoy en lo correcto?

Dos cabezas de cabello anaranjado movieron la cabeza como respuesta afirmativa.

— ¿Pero cómo explica usted, señorita Inoue, que terminara en el baño de hombres junto con el joven Kurosaki y que él estuviera sin camisa?

—Es porque Re…—se detuvo, antes de decir el nombre de Renji y fingió toser como si se hubiera ahogado—. Revisaba por los pasillos para encontrar un fregadero o algo cuando lo vi a él zigzagueando por los pasillos— Orihime imito el movimiento de zigzag en su silla—. Entonces lo ayude a entrar a la primera opción viable que teníamos: el baño de hombres.

El pulgar del director comenzó a golpear sobre su barbilla, intercalando la mirada de uno a otro con ojos entre cerrados. Orihime tenía que reprimir las ganas de tragar saliva y delatarse.

— El baño de hombres— repitió el director, poco convencido.

— ¿Prefería usted que vomitara por todo el pasillo…solo para encontrar un vestidor adecuado?— contesto Ichigo, aun sin una camisa para cubrir su torso. El director lo señalo enojado.

—No me hable así, joven Kurosaki— se puso de pie, camino hacia un perchero y paso a Ichigo una chamarra—. Sé que como adolecente quizá le guste mostrar su cuerpo, pero hay reglas de vestimenta. Y hablando de reglas, ustedes quebrantaron una el día de hoy. Me he puesto en contacto para notificar a su padre, señorita Inoue y me temo que necesitare un numero para comunicarme con su madre— le dijo a Ichigo.

A Orihime ya se le había formado un nudo en el estómago de tan solo imaginar a su padre escuchando los sucesos del día.

Ichigo negó con la cabeza, cruzándose de brazos; la chaqueta le impedía moverse cómodamente así que lo deshizo instantes después.

—Tengo independencia, no hace falta mi padre. Respondo por mí mismo.

—Ya veo…De acuerdo, pueden retirarse. Señorita Inoue, proceda a ir a clases normal mente. Joven Kurosaki, usted puede retirarse a casa por hoy y descansar, ¿tiene un auto en el que pueda regresar?

Ichigo se encogió de hombros con modestia.

—Soy un hombre muy sano, solo tengo mis piernas.

—La secretaria puede llevarte, pero tendrás que esperar; está ocupada con unos padres de familia. Puede retirarse.

Ambos asintieron, se levantaron de sus asientos y caminaron hacia la puerta con la sensación de haber sido liberados de una cadena perpetua, pero solo llegaron al marco de la puerta cuando el director volvió a hablar.

—Y por cierto…Ichigo— entonces él supo que algo iba mal y que lo único que quería comunicarle eran malas noticias; normalmente el director te llama por tu nombre cuando estas en problemas…o si le agradas, pero para Ichigo la primera opción era la más acertada—. Necesitas mejorar en la escuela, no entiendo como lo haces, pero apenas rozas el promedio que necesitas. Este es tu ultimátum, será mejor que me haga caso y se ponga a estudiar como nunca…o podría repetir año, ¿me comprende?

La voz de Ichigo fue apenas audible cuando respondió.

—Sí…

Últimamente sentía que nada iba bien: Grimmjow seguía sin salir de la estación de policía, la pelea con su padre, los vómitos, el mareo, el dolor de cabeza, el cuerpo cortado y ahora tenía un ultimátum de la escuela. Ojala él pudiera decir que sería pan comido subir sus notas, que lo único que necesitaba era poner más atención a clase, pero eso no sería más que estarse tirando una sarta de mentiras a la cara.

Afuera de las oficinas directivas había bancas pegadas a la pared, sentado en una de ellas, se puso a pensar. Los nudillos pegados a su frente, ojos cerrados, algo duro en su garganta. Es el crujido de la madera a su lado, avisando que alguien se ha sentado a su lado, lo que lo hace abrir los ojos y recuperar la postura.

— ¿Qué haces?

— ¿Estas bien?— le pregunto Orihime.

—Eso creo.

—Si no te importa, esperare aquí contigo hasta que te vayas, por si acaso vuelves a tener más mareos y vómitos.

—No hace falta, pero si así lo quieres puedes quedarte y hacerme compañía, quizá platicarme algo.

— ¿Cómo qué?— quiso saber Orihime.

Ichigo se puso un dedo sobre la boca, comenzando a golpear pensativamente su labio.

—Cielos, no se…¿Ya tienes pensado que vas a estudiar?

—Arte— sonrió Orihime, cuando se trataba de hablar del arte ella podía pasar horas enteras— de hecho estoy esperando una entrevista para conseguir una beca en una escuela de arte. ¿Qué estudiaras tú?

Él sonrió, sus labios curvándose específicamente hacia un solo lado, dejando que una risa ligera se escapara.

—Nada.

— ¿A qué te refieres?

—Sabes a que me refiero. Acabas de escuchar al director, está loco si cree que subiré mis notas como por arte de magia.

—Los exámenes están cerca, esos podrían ayudarte.

—Si entendiera las materias sí, pero no— frustrado, se pasó una mano por el cabello.

— ¿Cuál es el problema?

—Que no entiendo nada. ¿Realmente tienes que preguntarlo? Estoy seguro que todos escuchan cuando los profesores se quejan en frente del salón por lo bajo de mis notas, incluso tú.

—Bueno, si…pero…pensé que…Olvídalo— sacudió la cabeza, comenzando a juguetear con sus pulgares—.Yo podría ayudarte.

—Ichigo— la dulce voz de la secretaria surgió de la nada, tomándolo por sorpresa. La veía asomándose por la puerta, haciéndole una seña con la mano—. En un momento te llevo a casa, ¿esta bien? Iré por las llaves.

Volvió a desaparecer tan rápido como había aparecido, en el interior se escuchaban los sonidos de los cajones moviéndose. Ichigo volvió a centrar su atención en Orihime.

— ¿Ayudarme?

—A estudiar, mis amigas me dicen que soy buena tutora— se puso de pie lentamente, sin dejar de ponerle atención. Puso una mano sobre el hombro de Ichigo, la punta de sus dedos casi tocando la piel de su cuello—Piénsalo y puedes darme tu respuesta cuando quieras, ¿de acuerdo?

Comenzó a caminar de espaldas en dirección al salón, lentamente para poder escuchar la respuesta que le diera y con las manos entrelazadas detrás de su espalda, esperando. Pero las palabras tardaron en llegar a Ichigo, de repente sintió como si solo quisiera mirarla por un largo rato y no hacer nada más que observar la expresión expectante de su rostro. Cejas levantadas, ojos más abiertos, labios curvados, su rostro extendiéndose hacia adelante y medio ladeado. Se dio cuenta de que no solo era una artista si no que ella también era algo parecido al arte, interesante, no puedes parar de mirarlo…muy bello. Cuando se dio cuenta de lo que hacía, Orihime ya había comenzado a disminuir la velocidad aún más. Lo primero que él hizo fue sonreírle.

—Definitivamente lo pensare, gracias.


En el recreo no pudo resistirse más y saco su libreta de dibujos.

La punta de su lápiz se quedó quieta sobre la hoja, sin saber que debería comenzar a dibujar primero. Tenía varias imágenes mentales de Ichigo grabadas en su mente el día de hoy y todas quería dibujarlas. Ichigo sin camiseta apoyado sobre un lavabo, Ichigo apoyándose sobre su banca con los brazos cruzados sobre su pecho, Ichigo sentado con una expresión seria en su rostro afuera de la oficina del director, Ichigo pensando su respuesta mientras no dejaba de mirarla, la espalda descubierta de Ichigo, la apariencia de sus ojos antes de responderle, su ceño fruncido.

Antes de incluso decidirse, sus manos comenzaros a moverse, haciendo trazos aquí y allá. El dibujo que haría sería aquel de cuando Ichigo estaba pensando en que respuesta darle. Su cabello siempre era la parte más difícil, pero también una de las que más le gustaba dibujar.

Y así pasó horas y horas, durante clase y hasta en su casa, haciendo todos los dibujos de Ichigo que habían estado en su mente. Se perdió tanto en dibujar que ni siquiera se dio cuenta que pasaría otro día más estando completamente sola en casa.


Antes de entrar a la casa, se aseguró de regresar a la secretaria la chaqueta del director, después recorrió todo el camino hasta su cuarto sin camisa y así se quedó tumbado boca abajo sobre su cama.

Era como si su cuerpo fuera agua y su cerebro estuviera lleno de dinamitas que se activaban con el movimiento. Movía su cadera para acomodarse sobre la cama, explosión. Movía su brazo para acomodar la almohada, explosión. Movía la cabeza a para mirar hacia un lado, explosión. Eran detonaciones que comenzaban como una chispa, expandiéndose, abriéndose paso y entonces terminaban con dolor e incluso escalofríos.

Aún era temprano, pero se sentía como si fuera de madrugada y él no hubiera dormido por horas. En el mueble a lado de su cama, estaba el dibujo que Orihime había hecho de él, recargado sobre la lámpara. Mientras más lo miraba, más le pesaban los parpados de los ojos y más le costaba mantenerlos abiertos, pero le era fácil dejar que sus labios formaran una sonrisa.

No tardo en quedarse dormido.

Comenzó a sentir como si su cuerpo se derritiera hasta hacerse agua que flotaba en un espacio sin gravedad y se esparcía en distintas direcciones. Luego llegaron los sueños sin sentido con personas que no tenían rostro ni una silueta definida, de pronto sintió tristeza y sintió que, incluso dormido, podría haber comenzado a llorar de no ser que de pronto sintió cosquilleos y un piquete que finalmente lo saco del sueño.

Apresuro su mano a la parte de su mejilla donde había sentido la sensación de un piquete y algo se embarro por toda su cara. Era ligera, fácil de deformar, fría y tenía un olor que Ichigo conocía bien: espuma depilatoria.

Gruño y entonces escucho la risa desenfrenada de alguien que golpeaba su rodilla repetidas veces a la vez que su pie tamborileaba el piso por la gracia que le causaba.

—Grimmjow…grandísimo hijo de puta, déjame dormir— mascullo Ichigo contra la almohada y entonces se levantó precipitadamente, ignorando los estallidos en su cabeza—. ¡Grimmjow! ¿Qué…? Es decir, ¿cuándo…? ¿Qué paso?

Él extendió los brazos hacia ambos lados con modestia.

—Se lo han creído todo, ya no soy sospechoso de robo, me han dejado salir y estoy de vuelta. ¡Mierda que sí!— exclamo Grimmjow, apretando los puños con triunfo—. Me siento de maravilla. Pero tú te ves como la mierda.

Al día siguiente en la escuela, Ichigo volvía a tener el mismo aspecto deplorable del día anterior. Para cuando Renji había regresado de la escuela, Grimmjow ya le había dado a Ichigo algo que llamaba levanta muertos, una receta que había aprendido por ahí para disminuir los efectos de la resaca, de forma que ya no había explosiones dentro de su cabeza cuando se movía. Para celebrar su regreso, se habían ido a su lugar de reunión preferido –la piscina vacía y grafitiada que está cerca de su casa y habían bebido cerveza que esta vez sí se había obtenido legalmente.

En su mesa, mientras luchaba contra el sueño, alguien toco su hombro y al mirarla, juraría que se sintió ligeramente mejor.

—Hey, Dibujante de Extraños.

Tenía los codos sobre la mesa, la cabeza acunada dentro de la palma de su mano y una sonrisa perezosa en el rostro debido al poco sueño que había logrado obtener después de la bienvenida de Grimmjow.

—Hola— lo saludo Orihime, sentándose en la mesa que él tenía a un lado. En sus manos, cargaba la camiseta escolar que le había prestado la otra vez—. Quería agradecerte por prestármela ayer y devolvértela. Gracias por prestármela y no dejarme oler a vomito.

—No hay de que, Dibujante de Extraños.

Ella se la ofreció e Ichigo estiro la mano para tomarla. Cuando la tomo, noto que sus dedos estaban a escasos milímetros de tocar los de ella y, fugazmente, deseo haberlos estirado solo un poco más así podría haber sentido como era la piel de ella. Era una duda que tenía desde el día en que ella había sobado su espalda y lo tranquilizaba mientras devolvía su estómago en el lavabo de una escuela, y se había hecho más fuerte en el momento que casi pudo sentir sus dedos tocando su cuello que, igual que ahora, se habían quedado a milímetros de hacerlo.

—Veras, también quería saber…Bueno, ¿Cómo esta Grimmjow?

—Pues él esta…

En ese momento, dos manos cayeron sobre los hombres de Orihime. Ella salto sobre su asiento, al igual que Ichigo apenas la escucho gritar por lo repentino que había resultado todo. Ella se había se había sorprendido tanto que incluso se había puesto de pie y tenía una mano sobre su corazón asustado y agitado.

— ¡Justo aquí!— exclamo Grimmjow—. Libre de sospechas y devuelta a la rutina de siempre.

—Grimmjow…— Orihime no supo que decir—. ¡Qué buena noticia! Seguro que todos se alegran de que estés de vuelta, es decir, yo me alegro.

Grimmjow elevo un dedo y con el toco la barbilla de Orihime, guiñándole un ojo.

—Yo también me alegro de verte.

Orihime se rio, nerviosa y volvió a caminar de espaldas mientras se alejaba.

—De acuerdo, pues… ¡Ten un buen día!— volvió a sonreír nerviosa antes de darse la vuelta y reunirse con Tatsuki y Rukia.

Ichigo, con la mejilla apoyada sobre su puño, se volvió para mirar a Grimmjow.

—Si no controlas tus hormonas vas a lograr que las mujeres conspiren en tu contra y te den una orden de restricción.

Renji dejó escapar una carcajada, ganándose una llave al cuello de parte de Grimmjow. Aun así, no paro de reírse aun y cuando su amigo hacia lo posible por tirarlo al suelo. Mientras tanto, Ichigo se puso de pie y camino. Se sentía extrañamente nervioso, como si algo estuviera enrollando su estómago y tirara de él hacia abajo a medida que más se acercaba a su asiento.

—Inoue…—la llamo él. Se dio cuenta de que casi nunca la llamaba de esa manera. Ella estaba hablando con sus amigas, pero se separó de ellas para poder ir a donde él estaba.

—Kurosaki-kun, ¿Qué pasa?

Era extraño, mucha gente lo llamaba siempre por su apellido, pero nunca le había gustado tanto como su nombre sonaba en la voz de alguien más. Se llevó una mano hacia su nuca.

—Quería saber…Bueno, los exámenes empiezan pasado mañana y… ¿Qué tal eres para biología?

Orihime sonrió, como si el hecho de que él hubiera titubeado le causara gracia.

—Si no te molesta, quisiera agregar una condición.

—En absoluto, dime.

—Si quieres que te ayude a estudiar, tendrás que estar sobrio.


Al día siguiente en la biblioteca, varias horas de estudio después.

Ichigo recitaba por última vez, de memoria, los once diferentes sistemas del cuerpo humano y sus funciones.

—…Y por último, el sistema linfático— bostezo, colocando su rostro sobre la palma de su mano. Orihime lo miraba con expectación cuando abrió los ojos, los dedos entrelazados debajo de su barbilla—. Es aquel que…aporta ayuda a…las defensas del organismo para combatir enfermedades e infecciones.

Orihime alzo los brazos al cielo, moviéndolos como si fueran banderas.

— ¡Perfecto! Hemos terminado por hoy, te libero de tu sufrimiento.

—Esto ha sido matador— suspiro Ichigo, relajando su cuerpo sobre el respaldo de la silla—. Creo que mi cerebro está sacando humo, ¿puedes verlo?

Ella se acercó ligeramente entrecerrando los ojos, apartándose un mechón de cabello y colocándolo detrás de la oreja. Se rio, siguiéndole el juego.

—Definitivamente puedo verlo. Creo que deberíamos irnos de aquí antes de que actives la alarma contra incendios.

Habían sido cuatro horas de recitar conceptos que ahora estaban grabados a fuego en su cerebro. Después de cada hora, Orihime apartaba los cuadernos y comenzaban los quince minutos de descanso; ella decía que ayudaba a relajarse y calmar la mente por la siguiente hora. Le compartió ese y muchos datos curiosos más mientras descansaban.

— ¿Un último consejo que deba saber?

Ella se llevó un dedo al labio en ademan pensativo.

— ¡Oh, sí! Algo que yo hago antes de dormir es que leo una vez más mis apuntes de estudio, pero escucha bien: solo una vez y no más.

—De acuerdo, lo hare. Gracias por ayudarme.

—No me agradezcas— estiro nuevamente los brazos, estirando su espalda y piernas. Cuando termino, comenzó a guardar sus libros en la mochila—, no fue nada.

Él estiro los dedos en busca de su lápiz, pero en el camino decidió que sentía curiosidad de algo. Movió la mano un poco más a un lado junto con todo su antebrazo de modo que se viera como un accidente y entonces lo sintió, la piel de ella. Fue un leve roce de sus dedos con ella, pero le basto para saber que había valido la pena fingir antes de apartar la mano con una disculpa. Sintió un ligero cosquilleo y calidez.

—Tatsuki está esperando por mí afuera— dijo Orihime, incorporándose y mirándolo desde arriba. Ichigo deseo poder verla así durante más tiempo, tenía el cabello sujetado en un desordenado molote y lo miraba directo a los ojos—. Asegúrate de no activar ninguna alarma con tu humo, ¿sí?

—Tendré cuidado— aseguro Ichigo.

Ella se despidió con un gesto de la mano, caminando hacia la puerta. En el camino Ichigo vio como tenía su cuaderno de dibujo en una mano y un lápiz en la otra, no miraba hacia donde iba por ir dibujando.

— ¿¡Es en serio!?—Exclamo él, a pesar de que en la biblioteca no se debía elevar la voz— ¿También dibujas mientras caminas? ¿Qué es algún tipo de necesidad biológica incontrolable?

—Algo así. Hey, puntos extra por usar una palabra que tiene relación con biología.

—Creo que estas un poco loca— rio Ichigo.

—Bueno— dijo Orihime girándose hacia él, haciendo una reverencia—. Soy una artista, por supuesto que estoy loca. ¿Qué esperabas?


Ya era de noche, veía la luna a través de la ventana abierta de su habitación. El exterior estaba lejos de ser descrito como tranquilo, no muy lejos de su ventana, Ichigo podía escuchar a un bebé llorando y gritando, a un hombre y a una mujer gritándose obscenidades a todo pulmón, cosas estrellándose ruidosamente contra la pared y una puerta que se estampaba con fuerza contra el marco. Después solo se escuchaba a la mujer y al bebe llorar.

De alguna manera, todo eso le hacía recordar su hogar, cuando vivía con su padre. Con la mirada clavada en el techo, rememoro su vida después de la muerte de su madre, Masaki Kurosaki. No tenía una familia feliz que recordar, ni tener deseos a futuro, pero a su mente la invadían las imágenes de todas las peleas que había tenido con su padre. Él estaba fuera de sí porque acababa de descubrir que su hijo fumaba marihuana y que había comenzado a llegar a casa borracho la mayoría del tiempo, y él siempre le decía lo mismo: que era culpa de él, que los había descuidado desde que había encontrado una nueva mujer a la que no soportaba, que no se metiera en su vida, le decía a gritos que lo dejara en paz. A veces duraban días o incluso semanas sin dirigirse la mirada ni la palabra, hasta que su padre volvía a enojarse con él porque se le veía en el rostro que estaba drogado.

La nariz comenzó a escocerle, los ojos desbordaron en discretas lágrimas que el seco de inmediato mientras miraba a la luna como si ahora quisiera culparla a ella. En la punta de sus dedos medio e índice sintió como su cigarro se iba consumiendo, las líneas rojas del fuego acercándose cada vez más a su piel, dio una última calada y lo apago en el cenicero que estaba en el mueble enseguida de su cama, sobre el cuaderno de los apuntes de estudio.

Pensó en Orihime mientras veía el humo ascender enfrente de su rostro, cerró los ojos para tener una imagen más clara de ella, de la Chica Loca y Dibujante de Extraños, recordó la sensación de su piel y su sonrisa, pero se sintió culpable y la esfumo de su mente como si fuera un pensamiento de humo.

Para evitar revivir más recuerdos o pensamientos, se puso a leer sus apuntes una sola vez, como le habían dicho. Eran tres hojas, al derecho y al revés, de teoría sobre la materia de biología. A la mitad de la segunda hoja, la luz de la habitación, y de la casa entera, comenzaron parpadear hasta que se quedaron apagadas.

Ichigo encendió una vela. En su casa era muy normal que se quedaran sin luz, no siempre podían pagar el recibo de la luz a tiempo porque no tenían el dinero para hacerlo –la mayoría del tiempo utilizaban el dinero que mandaban los padres de Renji o Grimmjow para ese tipo de gastos, pero a veces lo gastaban comprando drogas y alcohol-, así que estaban acostumbrados y siempre tenían velas esparcidas por toda la casa en caso de que llegaran a cortarles el suministro de luz. Casi siempre tenían que esperar a que los padres de Renji o Grimmjow cedieran a pagar, pero cuando no era así tenían que hacer hasta lo imposible para conseguir dinero, es decir, robarlo.

Se pasó ambas manos por el rostro, juntándolas al final sobre la punta de su nariz. Mira el lúgubre fuego y sabe que esta vez no tiene tiempo para esperar, así que saca el pasamontañas que oculta bajo la madera de la estructura de su cama y lo sostiene entre sus manos, la luz de la flama creando sombras y brillos en puntos extraños. Camino por su habitación hasta la sala, llamando a Renji, porque era el único que también tenía una vela prendida y porque no podía volver a arriesgar a Grimmjow cuando acaba de ser liberado de sospecha.

—Renji…

La voz de él sonó amortiguada por la almohada que cubría su rostro.

—Lo sé. Hablare con mis padres mañana, no te preocupes.

—Olvídalo, no lo hagas. Yo me encargo esta vez.

Renji descubrió su rostro, incorporándose sobre su codo y mirando a Ichigo con la poca luz a la que tenía acceso. Vestía de negro, llevaba guantes, el pasamontañas y una chamarra con gorro. Dios sabría si pensaba ir armado o no. Se sentó en el borde de la cama, mirándolo mejor.

— ¿Estás seguro?

—Sí.

—Voy contigo.

FIN.


¡Ta-raan! :D Eso es todo por hoy, espero realmente que les haya gustado este capítulo, lamento haber tardado más :D Gracias por leer 3

Aviso Importante:

Bueno chicas, estoy pronta a entrar a la universidad y no estoy muy segura pero creo que tardare en actualizar el siguiente capítulo porque tengo que arreglar unas cosas de la escuela. Además, les adelanto, he tenido en mi cabeza una idea de un oneshot Ichihime que me ha estado rondando últimamente y quiero escribirlo y subirlo cuanto antes, asi que necesito concentrarme en ese oneshot 3

Les prometo que actualizare esta historia en cuanto pueda 3 Gracias por leer ;3