Robbers.

¡He vuelto! Hsfakhfjshfksjafha

Lamento mi ausencia, pero he estado en la universidad, luego cambiado de ciudad, no tenía internet y cosas así, pero estoy de vuelta ya y con internet en la casa ;D Mi horario es de lo más bello del mundo, así que puedo dedicar mucho tiempo a escribir y a mis tareas y saflasjfkjakfa, que emoción jaja 3

Pronto sacare un one-shot ichihime en el que llevo un tiempo trabajando pero que aún no termino –u–' prometo que saldrá pronto, ya mero lo termino y espero les guste.

En fin, les dejo el capítulo de hoy y espero que les guste :D

Advertencia: a partir de este capítulo ya habrá contenido más "mature", referencia a drogas, alcoholismo y más.


Capítulo 5: Hoja en blanco.

Últimamente él se distraía demasiado.

Era como tener un cuarto oscuro por un lado y un cuarto iluminado por el otro. Sus ojos, junto con su mente, se centraban en aquel que brillaba por un acto incontrolable de inercia.

Los nombres, fechas, acontecimientos y datos de la materia historia eran el cuarto de luces apagadas, mientras que Orihime era el otro cuyos rayos luminiscentes robaban tu atención sin que te dieras cuenta, casi como algo magnético que busca que atraer. De hecho, pensó Ichigo, Orihime era más como fuegos artificiales rayando el cielo con sus chispas y su humo, quitándole importancia a las estrellas. Cuando ella rosaba su codo con su brazo por accidente, Ichigo podía sentir como si los bellos de la zona que ella tocara pretendían ser mechas de fuego y chispas que se iban consumiendo hasta el interior de su piel, siguiendo su trayectoria hasta que él volvía a extrañar la sensación, deseando un roce más. Una vez más que terminaba en otro una vez más hasta tornarse en un codicioso más.

Además, Orihime tenía una forma extraña de tomar café.

—No creo haber conocido a alguien, además de ti, que use el agitador como popote para beber el café.

Ella estaba inclinada sobre unos apuntes, pensado en cómo explicarle a Ichigo, el agitador entre sus labios y la bebida caliente en su lengua. Cuando únicamente sus ojos se movieron para mirarlo, Ichigo deseo que su mente pudiera accionar como una cámara y guardar esa imagen en específico de ella para verla cuando él quisiera.

—En mi humilde opinión— Orihime se señaló a sí misma, enderezándose sobre la silla—, es mejor así. Es como un…suministrador que te da la cantidad perfecta de café para que tu lengua no se queme.

— ¿Suministrador? Ah, claro, es porque eres artista, ¿no? Y los artistas no son muy normales.

— ¡Exacto! Si eres normal y dices ser artista, entonces no es artista. Es una de dos, no puedes tenerlo todo— ella alzo sus manos, moviéndolas arriba y abajo como si fueran una balanza—. Deberías intentar beber café de esta manera.

Ichigo casi se ahogó con su propia saliva y Orihime tuvo el reflejo de darle palmadas en la espalda. Luego comenzó a carcajearse con fuerza, ruidosamente, en la biblioteca. Su risa haciendo eco, rebotando en las paredes en distintas direcciones hasta que llegaban casi al pasillo. Orihime le cubrió la boca con las manos, presionando con fuerza, llevándose un dedo a los labios pidiéndole silencio casi al borde de la risa.

— ¿Con el agitador, dices?— pronuncio Ichigo aun con las manos de Orihime sobre su rostro. Deseo que ella las dejara ahí por un largo rato, pero no fue así.

—Eso mismo.

— ¿Tú no sabes lo que dicen de los hombres que beben con popote, cierto?

— ¿Es algo malo?

—Depende de tu nivel de racismo u homofobia.

Orihime abrió la boca en una perfecta "O". Su garganta hizo un sonido rasposo cuando quiso reír pero se contuvo igualmente colocando sus manos sobre su boca temblorosa por el deseo de reír. Ichigo entrecerró los ojos.

—O sea que me has incitado a ser gay— otro sonido rasposo de Orihime—. O tal vez crees que soy gay y me lo has dicho por este perfectamente anaranjado cabello, cien por ciento natural y envidiable— se pasó la mano dramáticamente por el cabello, sacudiendo dramáticamente la cabeza al final como si grabara un comercial de shampoo—. Pero tendré que decepcionar a mis admiradores masculinos, porque yo soy todo un macho, sin querer sonar racista.

Y entonces Ichigo logro su cometido, Orihime dejó escapar la carcajada más ruidosa que él haya escuchado jamás. Para muchos fue un ruido molesto, pero para Ichigo fueron como pequeñas descargas que se metían en su piel e iban directo a algún lugar de su pecho, haciéndolo temblar y ponerse cálido.

—Ustedes dos—los llamo la bibliotecaria—, tendré que pedirles que se marchen.

Y así lo hicieron. Recogieron las cosas lo más rápido posible que pudieron y salieron al pasillo, donde Orihime volvió a reírse con la cara roja y la respiración dificultosa.

—Terrible— dijo ella—. Nos corrieron.

—Eres muy…— bonita, le surgió la palabra en la mente, pero opto por algo más—inteligente, pero peligrosamente ruidosa para reírte.


A la tarde siguiente, en la orilla de una piscina vacía y que usaban para patinar, Ichigo observaba los frutos de su distracción como un recordatorio de que todo le salía mal constantemente. Sostenía el papel encima de su cabeza mientras él estaba recostado en el piso caliente por el sol.

La tinta roja de su nota reprobatoria comenzó a contraerse hacia el cielo, como succionada por él e Ichigo soltó el humo que contenía dentro de su boca. Cuando se disipo, el número volvía a estar ahí completamente leíble. Ichigo trato de tomar la calificación y moverla, pellizcando el papel sin lograr nada más que arrugarlo. Entonces recordó que era tinta y era papel, y que no podía simplemente tomar la tinta entre sus dedos como si fuera un objeto.

— ¿Es una carta de amor?— la voz de Grimmjow le llego como si estuviera bajo el agua, ahogada, distorsionada— ¿De quién es, suertudo bastardo?

—Carta de amor apache— corrigió Ichigo, siguiéndole el juego—, o algo así. Me puso un tres de calificación con rojo sobre mi nombre, pero todos sabemos que un tres forma un corazón si usas tu imaginación y que el rojo es el color dela pasión.

Su voz era rasposa, arrastrada, con poca fluidez. Era aire juntándose y chocando con aire. Su cerebro con la sensación de estar nublado, como si realmente tuviera nubes dentro de su cabeza e hicieran las cosas más livianas y retorcidas. Le pasaba cuando estaba drogado.

—Creo que quiere follar contigo— opino Renji.

—Qué asco— dijo Ichigo y llevo la parte encendida de su cigarro de marihuana contra el papel, justo sobre su calificación. Un anillo de fuego se extendió en naranja brillante y negro, haciendo un agujero a través del cual Ichigo se distrajo viendo el cielo. El fuego creció y se hizo una pequeña llama en el papel, devorando con su calor todo a su paso. Ichigo mantuvo el papel agarrado hasta que la hoja se había casi consumido por completo, cuando la pequeña llama ya estaba cerca de la yema de su dedo pulgar, quemándolo solo por la cercanía de su calor y entonces lo soltó.

Lo último que vino a su mente antes de que las drogas y el alcohol lo noquearan, fue como su nombre se había visto arrasado por el fuego en aquella hoja de papel.

Al despertar estaba en su cuarto, sobre su cama y era de noche. Y su cuerpo se sentía como plastilina al sol o un ancla dentro cayendo a lo profundo del mar. Demasiado alcohol. Demasiada marihuana.

Normalmente alucinaba cosas, pero cuando sintió dos manos firmemente pegadas a su cintura y un peso sobre su cadera, supo que no era alucinación que una chica de cabello verde y semidesnuda –una sábana cubriéndola y un nudo a la altura de sus pechos- estaba sentada a horcajadas de él.

Traviesa, la chica cambio su peso, inclinándose hacia adelante mientras sus frías manos, situadas debajo de la camisa de Ichigo, iban ascendiendo por su abdomen hasta terminar con cada mano sobre su pecho. Para ese punto, la camisa de Ichigo estaba completamente enrollada hacia arriba casi a la altura de su cuello, los dedos de la chica extendidos para abarcar lo más posible de la caliente piel de Ichigo. Ella lamio sus labios y movió sus caderas ligeramente hacia adelante y atrás en un movimiento casi felino. Ichigo sintió el movimiento sobre su cadera.

—Finalmente— ronroneo ella—. Has despertado.

Sus afiladas uñas se encajaron en el pecho de Ichigo. Cuando el quiso retirarlas, se vio impedido por la languidez que sentía en todo su cuerpo y las explosiones de dolor que surgían con cada movimiento de sus músculos. Eran intensas como granadas implantadas dentro de su cuerpo, que se activaban con el movimiento y su cabeza se llevaba la peor parte. Ichigo sostuvo con ambas manos su rostro, mostrando los dientes con dolor.

—Ow, alguien se siente terriblemente mal, ¿no es cierto?— su voz, increíblemente seductora, estaba muy cerca de su oído—. Yo puedo hacerte sentir mejor, Ichigo— susurro enderezándose y comenzó a mover sus caderas sobre el miembro de Ichigo, gimiendo, cerrando los ojos con satisfacción.

—Nell…— dijo Ichigo. Estaba drogado, igual que ella y no coordinaba ni lograba entender por completo la situación. Su estado era tan deplorable que sentía que era necesario escarbar en su cerebro para poder decir las palabras correctas. A pesar de las explosiones la tomo por los hombros—. Detente.

Y entonces ocurrió algo extraño. En un parpadear de ojos, el rostro de Nell ya no estaba ahí. Había sido sustituido por uno inocente, brillante y muy hermoso rostro. Una enorme cabellera naranja le caía por la espalda y los hombros. Orihime lo miraba fijamente a él con sus enormes ojos grises, directo a los ojos y al alma. Sus latidos se metieron dentro de él y se pusieron al mismo ritmo. Su tacto era tibio, pero como el fuego a la vez.

Nell miro como las pupilas de Ichigo se dilataban y su boca iba abriéndose poco a poco en sorpresa y algo cambio en él.

Sus manos comenzaron a recorrerle los brazos con las puntas de los dedos rosando su piel con una sensación hormigueante.

Según la mente de Ichigo, Orihime le sonrió. Pero en realidad Nell gimió y el sonido de su voz basto para romper el hechizo. La nubosidad y la dilatación fueron desapareciendo de su mirada, sus manos apartándose de ella y una nueva mirada en su rostro.

—Grimmjow— pronuncio Ichigo, más como una pregunta hacia ella.

Nell suspiro, manteniendo el movimiento de sus caderas lento. Cuando Ichigo volvió a intentar detenerla, Nell arremetió tomando ambas manos de él y colocándolas detrás de su cabeza. Ichigo hizo una mueca de dolor y gruño.

—Está en su cuarto, desnudo, sudando y completamente dormido, quizá aun sintiendo el frenetismo del orgasmo sacudiendo su cuerpo.

Ichigo estaba demasiado agotado, drogado y confundido como para poder lidiar con esto. Apenas era capaz hablar, su cuerpo no obedecía, permanecía quieto y tieso sobre la cama. Estaba demasiado aturdido para hacer algo y Nell lo sabía perfectamente cuando se inclinó a besar los músculos del abdomen de Ichigo, pasando su lengua alrededor y dentro de su ombligo. Ichigo gimió y Nell sonrió felinamente complacida. Su cadera parecían olas sobre la de él, un movimiento ondulante constante sobre el miembro de Ichigo.

Debajo de la sabana, Nell estaba completamente desnuda, despojada de sus prendas por un Grimmjow salvaje, completamente fuera de sí, y a Ichigo le incomodaba saber eso, al mismo tiempo que le daba alivio el estar vestido. Nell llevo su dedo al elástico de sus bóxeres y acerco sus labios al oído de Ichigo, mordiendo el lóbulo, haciéndolo gemir contra su voluntad.

—Veo como me miras— le susurro ella al oído, su aliento chocando en su mejilla—. Sé que me deseas, que me deseas tanto que me follaras ahora. Así que hazlo, Ichigo, hazlo. Estoy lista para ti.

Comenzó a introducir su dedo por debajo de la tela del bóxer e Ichigo logro apartar su mano. Miles de dolores detonaron en su cuerpo y sobre todo su cabeza, que comenzó a sentirse pesada y somnolienta.

— ¿Tal vez debería ser mas salvaje?— aventuro ella, tomando el cuello de su camisa y rasgándola por la mitad. Presiono más su feminidad contra Ichigo, más fuerte, con más urgencia y deseo—. Te gusta cómo me muevo sobre ti, ¿cierto? ¿No crees que sería mejor sin nada de ropa? ¿Estar dentro de mí?

—Nell…vete. Lo digo enserio— a Ichigo le costó mucho poder pronunciar las palabras y sostenerla por los codos, en un intento inútil por frenarla. Se sentía al borde del sueño o la inconciencia o algo parecido, haciendo esfuerzo por mantener los ojos abiertos.

Nell se inclinó hacia él e Ichigo aparto la cara a un lado

—Ichigo, tómame. Tómame ahora. Aunque sea solo por una hora, hazme tuya— le rogo al oído, gimiendo para él.

— ¿Cómo una prostituta? No, quítate de encima.

Nell rio, sus manos ahora subían y bajaban en el pecho de Ichigo, tocando su duro abdomen y mordiéndose los labios.

—Esas zorras no son capaces de hacer sentir a sus clientes lo que yo hago sentir a Grimmjow en menos de treinta minutos. Lo que te hace sentir a ti será algo que te dejara con ganas de más, adicto a mí.

— ¿Ah, sí?— la voz de Ichigo era juguetona, seductora.

—Si…mucho— murmuro Nell, lentamente en lo que a ella le pareció una voz sensual.

—Antes de follarte, ¿no crees que sería mejor un beso primero?

Ichigo tomo sus muñecas y las movió para que ahora apoyara sus manos sobre el colchón. En ningún momento dejo de mirarla mientras su mano recorría el lado derecho de su cara, suavemente, lentamente. Nell movió una mano, la puso sobre la cadera de Ichigo, comenzando a deslizarla hacia debajo de nuevo. Ella aumento la intensidad de sus movimientos sobre la cadera de Ichigo y entonces la mano de Ichigo cambio abruptamente y se puso sobre su hombro, empujándola fuera de la cama. Él se incorporó con un gruñido, la sostuvo del brazo para levantarla y la arrastro fuera de su cuarto.

Ni con todas las drogas y el alcohol del mundo Ichigo tendría sexo con Nell.

—Si te vuelves a acercar a mi habitación o a intentar algo parecido a lo que acabas de hacer, te voy a lastimar y te vas a arrepentir de haberte ofrecido a mí— dijo Ichigo. Su voz era fuerte, enojada y muy varonil.

Nell recostó la cabeza en el marco de su puerta y le sonrió de lado.

—Para lastimarme vas a tener que tocarme, Ichigo. Sabes que las palabras no me hieren.

—Si te llegara a tocar— dijo Ichigo—, créeme que no te gustaría nada, porque no sería en la forma que tú crees. Ahora, lárgate antes de que pierda más la paciencia contigo.

Nell incorporo la cabeza lánguidamente, se llevó las manos al nudo de la manta y lo deshizo. Su piel, sus pechos y su feminidad quedaron expuestos a los ojos de Ichigo, que miraban hacia otro lado, a un punto en una esquina del techo. Nell cruzo la habitación arrastrando tras ella la sabana, lentamente, abrió la puerta de Grimmjow y la dejo abierta. Grimmjow se despertó cuando Nell salto a horcajadas de él, besándolo apasionadamente mientras gemía contra su boca por el movimiento de él dentro de ella. Grimmjow lanzo una almohada contra la puerta, cerrándola. Pero para entonces, incluso antes, Ichigo ya había cerrado la suya y regresado a su cama.

Por el resto de la tarde, Ichigo soporto el interminable dolor de estar borracho y drogado, mientras escuchaba a Nell gemir desde el otro lado. Lo hacía apropósito e Ichigo lo sabía.

—Un poco actuado, ¿no crees?— pregunto Renji desde el marco de la puerta, regresando de estar en quien sabe que parte de la ciudad y haciendo quien sabe qué.

Ichigo asintió con la cabeza, sus ojos cubiertos por su antebrazo.

— ¿Podrás ir mañana a la escuela en ese estado?

Se le vinieron a la cabeza un arsenal completo de razones para no ir y una sola para ir, lo suficientemente buena como para pisotear sus demás argumentos. Se rio para quitarle importancia al asunto.

—Como si estar drogado y alcoholizado me hubiera detenido alguna vez.

Mientras el silencio crecía entre ellos, Ichigo se sintió terriblemente culpable sabiendo que había dejado a Orihime sola para la sesión de estudio por haber estado en la piscina, llenando su cuerpo con humo y marihuana. Ya no los habían dejado regresar a la biblioteca, así que habían acordado verse en casa de ella, pero no fue así y él se sentía como si le hubiera dado una patada a un cachorro. Llevándose las manos al cabello, dejo caer todo el peso de su cabeza contra la almohada.


No había estudiado, los profesores no sentían agrado por él, sentía como si una pelea de box estuviera dentro de su cabeza y un repentino ruido en la entrada del salón capto su atención tanto como la de los demás.

Orihime abrió la puerta, frotándose la frente con una mano y haciendo muecas. Un par de risas se escucharon en la sala, ella misma también encontraba graciosa su torpeza e igualmente comenzó a reírse. Antes de que Tatsuki o Rukia hubieran llegado a ella, Ichigo se encontraba ya frente a ella.

Apareció de repente en su campo de visión, tras haber cerrado los ojos como si eso calmara el dolor en su frente. Cuando los abrió él ya estaba ahí y le sonrió.

—Dibujante de extraños— saludo él.

— ¡Eh! ¡Hola!— dijo ella y paro de sobar su frente.

—Sobre ayer…no pude ir. Lo siento.

—Ah, eso. No te preocupes. ¿Has estudiado por tu cuenta?

Ichigo se encogió de hombros.

—La verdad ni siquiera sé que examen tenemos hoy.

—Literatura— le informo Orihime—, pero siempre son de opción múltiple. ¿En serio nada de nada?

—Nada de nada. Soy una hoja en blanco.

—Si…tienes el aspecto de una. Estas demasiado pálido— observo Orihime entrecerrando los ojos y retrocedió—. ¿No vas a vomitar de nuevo, verdad?

—Claro que no— se rio Ichigo—. Tuve una mala noche de sueño, eso es todo.

Estaba pálido, ojeroso y tenía aspecto de apenas poder mantenerse de pie.

La puerta volvió a abrirse. El profesor entro directo al frente de la clase y anuncio el examen más sencillo desde la creación de los exámenes, lo que significaba que sus cerebros estaban a punto de ser explotados si no es que licuados dentro de su cráneo.

Ichigo fue a su lugar, pero antes de poder sentarse Orihime tiro de la manga de su camisa y lo llevo unas cuantas bancas más atrás, donde dos sillas, situadas una junto a la otra pero en distintas filas, estaban vacías. Antes de que sentarse, ella le susurró al oído:

—Cópiame lo que puedas, ¿de acuerdo? Pero por favor se disimulado.

— ¿Qué?

—Que te voy a dejar copiarme.

A veces, cuando Orihime le permitía mirar su hoja para copiar las respuestas, Ichigo se descubría viéndola más bien a ella por un tiempo que le parecía tan largo que le sorprendía que no le llamaran la atención. Después sacudía la cabeza y ponía los pies en la tierra, la culpabilidad tocando su pecho, y pasaba las respuestas.

Ichigo se mantuvo en el salón hasta el último, haciéndole pensar a su profesor que le había quitado el examen sin darle oportunidad de reflexionar bien sus respuestas. No se sentía con ganas de caminar, así que se recostó sobre la mesa de su banca y cerró los ojos hasta que alguien toco su espalda. Cuando él la miro, ella le dio unas cuantas palmadas ya habiendo confirmado que no estaba dormido y le sonrió.

— ¡Arriba ese ánimo! Hoy es viernes y el lunes es el— Orihime alzo los puños a la altura de los hombros, como si sintiera mucho orgullo— el último, pero el más difícil, examen.

—Mi tortura está a punto de terminar, me siento como en las nubes— y no era mentira. Más bien se sentía como si él fuera una nube, flotando ligera en un espacio infinito—. Gracias por dejarme copiar tu examen.

Orihime inclino la cabeza a un lado.

—La verdad no sé de qué me hablas— dijo, guiñando un ojo y sonriendo como si dijera de nada.

— ¿Aun me ayudaras a estudiar?

Orihime le puso una mano sobre el hombro.

— ¿A caso el sol sale de día y la luna sale de noche?— rio y quito su mano—. Claro que sí. ¿Cuándo?

— ¿El domingo? Que lo que resta del día de hoy y el sábado sean para relajarse.

—O para dibujar.

—O para dibujar, si— concordó Ichigo—. Y beber café con un suministrador así no te quemas.

—Bienvenido al club.

— ¿Entonces hay un club?

— Más bien una mafia— corrigió Orihime, arrugando las cejas—. Suena más intimidante, ¿no crees?

—No es en absoluto intimidante que las personas que beben café con el agitador. Con algo que ni siquiera es un popote.

—Pero podría…

—Quizá, aunque no lo creo muy posible.

— ¡Bah!— Orihime hizo un ademan con la mano—. Te falta imaginación, eso es todo.

Ichigo le sonrió de lado y Orihime lamento que sus ojos no pudieran tomar fotografías. Era artista, casi siempre lo pesaba y lo deseaba, a veces lo hacía, pero cuando traía a la mente la imagen no podía evitar cambiar algo. Pero si sus ojos fueran cámara, definitivamente tendría un gran almacén de Ichigo. Él tenía algo…él era… algo que iba más allá de solo ser dibujable, solo que aún no encontraba una palabra que lo describiera.

Orihime solo sabía que le gustaba dibujar a Ichigo; su portafolio ya tenía algunos retratos de él.

—Puede ser.

Ella iba a sonreírle, pero se vio interrumpida por una voz, un grito. Tatsuki. La llamo por su nombre en voz alta y cuando la miro, le hizo gestos para que se acercara, igual que Rukia. Orihime hizo un gesto con el dedo pulgar e índice para pedirles tiempo. Lo miro a él y se vio nuevamente interrumpida cuando quiso despedirse.

— ¿En mi casa?— pregunto Ichigo de repente.

— ¿Cómo?

— ¿Qué si estudiamos en mi casa el domingo?

—Me parece bien.

—De acuerdo.

— ¿Hablamos después?

—Está bien.

Y Orihime se despidió de él y se fue con sus amigas. Grimmjow y Renji no tardaron en llegar con él. Ichigo los miro a ambos con los ojos entrecerrados.

—El domingo— comenzó Ichigo, agudizando su mirada— Inoue me ayudara a estudiar para cálculo. O fingen no existir y no hacen absolutamente nada de ruido o salgan de la casa. Voy a necesitar concentrarme.

FIN.


Taa-daaa.

Es todo por hoy, espero que les haya gustado :D déjenme saber que opinan en los reviews.

Gracias por leer:D