Robbers.
¡He regresado! *se quita las cadenas, las lagañas de los ojos y aparta los cuadernos de un manotazo* He finalizado exámenes parciales por fin y pienso festejarlo escribiendo este capítulo. Lamento la tardanza, pero como he dicho, es culpa de los exámenes parciales afklasjfas.
Eeeeeeeeeen fin *inserten voz de German Garmendia*, les dejo aquí el capítulo de hoy, espero que lo suficientemente largo para recompensar mi ausencia, y espero que lo disfruten :D
Kathe: Me mataste con este ''Se supone que los fics traen emociones y tú lo haces de maravilla'' slfjlskfjkaslfa déjame te hago un altar por tus reviews *O* Gracias por pasar a leer :D Me alegra que te guste la historia.
Zae: A mi me da mucho gusto que leeas mi historia *W* Gracias por tu review :D
Monica: No, ¡tu eres genial! Jaja. Gracias por pasar a leer y por tu review 3
Kumikoson4: Gracias por tus reviews! Sdfkljaskfla aquí te dejo el cápitulo y espero que lo disfruten :D sakfljasfas gracias por pasar a leer 3
Catalina: No estoy muy segura de cuando lo actualizare, estoy esperando a que mi musa de Poison & Wine regrese o algo por el estilo jajaj D': Necesito más ideas para saber que hacer o algo D: gracias por tu review, tratare de escribir algo para P&W ;D
Yuli2401: jkfasjfljsfklsga gracias por tu review :D espero que te guste el cápitulo de hoy ;D
Misaki: Me encanto tu review y declaro mi autoridad sobre ese review posteando el siguiente capítulo de todos modos! Pronto habrá algo de love entre Ichigo y Hime…Pronto. Pero primero lo primero. Disfruta el capítulo y gracias por tu review.
Capítulo 6: La persona de muchos errores.
Aquel momento…era un momento que merecía festejarse.
Dos brazos se alzaron hacia el techo, los pulmones aun conteniendo el grito del festejo dentro de ellos como esperando a que alguien active el botón detonante, felicidad y tranquilidad.
Mucha tranquilidad.
— ¡Practica y teoría terminada!— la voz de Orihime sonaba más a como si estuviera soltando aire y ese aire fuera apenas una mínima parte de emoción— ¡Libertaaaaaaaaaad!
Sus brazos alzados con los puños rematando, parecía una guerrera que acaba de librar una batalla épica de la cual ella hubiera sido una heroína que pasaría a la historia con sus grandes hazañas durante la gran batalla. Y su último grito (Libertaaaaaaaaaad) era aquel en el que toda su adrenalina, todo su sudor y dolor valían la pena porque ella había ganado.
Y luego estaba Ichigo…sin acción alguna.
Él era simplemente un humano con la cabeza, junto con su imaginación, bien plantada en la tierra. Un simple muchacho. No era un valeroso caballero ni un guerrero y menos un personaje heroico. Simplemente era él estando en su casa, sentado en su cama mientras la euforia salía de su cuerpo en un grito de culminación. Mientras tanto Ichigo esperaba como la persona de muchos errores que era a que ella terminara.
Del festejo llego la relajación, y entonces Orihime extendió sus brazos aún más hacia arriba para estirar su espalda. Dejo caer su peso contra el respaldo de la silla y las manos sobre la mesa; al otro lado estaba Ichigo, con las manos entrelazadas bajo su barbilla, moviendo el cuello y crujidos generándose con el movimiento.
—Tu seriedad es preocupante— opino Orihime.
Un último crujido e Ichigo la miro a ella antes de contestar.
— ¿En serio? Porque eras tú la que me parecía preocupante hace unos momentos.
—Acabamos de terminar de estudiar cálculo, ¿Por qué festejarlo debería ser preocupante? En cambio tú luces como si quisieras seguir estudiando por los siglos de los siglos, amen.
—Nadie quiere eso— se rio Ichigo, frotándose las manos sobre la tela de sus pantalones—. Dibujante de extraños, me estas llamando anormal dentro de mi propio territorio. Aquí, tú eres la extraña que festeja como si acabara de salvar al mundo.
—Acabo de salvarte a ti— Orihime pico con su dedo el pecho de Ichigo; él se sobo en el área afectada cuando ella se retiró— de reprobar calculo. Y ya no tendremos que estudiar más a partir de mañana. ¡Mañana! Prácticamente a partir de hoy, pero mañana es el examen y nada se acaba hasta que se acaba, pero bueno…— alzo las manos a la altura de los hombros—. Respetare el hecho de que esta es tu casa, así que admitiré que soy la extraña aquí.
—La victoria es dulce como la miel— se jacto Ichigo fingiendo arrogancia—. Pero, por Dios, lo único que quiero ahora es apartarme lo más que pueda de los números— dijo y empujo la mesa en la que habían estado trabajando hacia un lado, lejos de ellos. Sin barreras—. Mucho mejor.
Quiso recostar la espalda sobre su colchón, con la sensación de que el contacto seria como estar durmiendo sobre una gran bola de masa blanda. Suave, cómoda, reconfortante y calmante. Pero con Orihime ahí, sentada en una silla de madera que rechinaba con cada movimiento, se lo pensó más de dos veces. Y ella estaba ahí, con los pies apoyados fuera del alcance del piso, los codos sobre las rodillas y el rostro sobre sus puños. Ichigo pudo ver en sus ojos una pregunta y espero a que ella la formulara.
—Se me ha olvidado preguntarte como te fue en los otros exámenes.
Ichigo se tensó, lo sentía en su espalda, justo entre sus omóplatos. Una presión creciente y tirante. Por supuesto, no le diría la verdad.
—Bien.
—Me alegro.
—Gracias por ayudarme. Seguramente fue el doble de difícil conmigo dependiendo de tu inteligencia— Ichigo recurrió a los halagos para zafarse de esta—. ¿Siempre has sido tan lista?
Orihime se ruborizo, negando con la cabeza rápidamente.
— ¿Qué? No, no, no, no. Para nada, esto es el resultado de no tener vida social activa y encandilarse con la luz del sol al salir por la tarde.
—Me estas tomando el pelo. Eres como una clase de ermitaña o algo por el estilo.
—Casi— Orihime cuadro los hombros, riéndose de sí misma—. ¿Se puede decir lo mismo de ti?— pregunto, mirando a su alrededor.
Antes de que Orihime llegara, Ichigo se aseguró de retirar todas las colillas de cigarros, restos de hierba y botellas de vino o cerveza del cuarto. Con Renji y Grimmjow la limpieza es de la última –muy por debajo de las cosas que están categorizadas dentro de último- de sus preocupaciones y eso es porque no suelen tener visitas a menudo.
—Soy un hombre que tiene como compañeros de casa a Renji y Grimmjow, es imposible que alguna vez sea una especie de ermitaño— se rio, pasándose las manos por el cabello. A Orihime le costó apartar los ojos de su frente, del aspecto que tenía cuando estaba siendo cubierta por sus mechones naranjas.
— ¿O sea que tu familia no vive aquí contigo?
Y surgió un cambio.
Fue tan evidente como el cambio que realizas cuando desequilibras una balanza al poner más peso en una sola placa.
—No— su voz sonó ronca, contenida. Parecía que hubiera decido tragarse las demás palabras que iba decir, su garganta y sus labios de alguna manera lucían tensos, como acallados por una mano invisible. Luego lo dijo con un tono más normal—: No.
No y No. Una misma respuesta que actuaban como jaulas, encerrando tras sus rejas verbales los sentimientos que le llegaron cuando de pronto recordó la reciente visita a su padre.
Ojala que no. No los quiero cerca de mí. No los soporto, odio quien es desde que mi mamá murió. Lo odio cuando esta con la otra mujer, cuando no me deja ver a mis hermanas. Lo odio cuando lo estoy odiando y eso me hace odiarlo más. No y no.
Tensión.
Silencio.
Algo…reprimido.
— ¿Se puede saber porque?— se sintió entrometida, como si estuviera metiendo los dedos en un espacio pequeño donde no debería y estuviera haciendo fuerza para llegar más lejos. Detente, se ordenó, ¿Qué estás haciendo? Trago saliva, humedeció sus labios y quiso retractarse de su pregunta, pero él le contesto.
—Mi papá creyó que esto me ayudaría a alejarme de algunos problemas— la sonrisa de su rostro tenía un mensaje evidente: pero no fue así. Y Orihime no pudo sacársela de la cabeza, no porque quisiera dibujarla después o porque le hubiera gustado como lucia aquella sonrisa en él, era por algo más que ella no entendió.
Quiso reír para aligerar la situación, pero solo consiguió sacar aire a la vez que sonreía mirando al piso.
—No veo como dejándote solo eso podría funcionar—quiso ser amable. Sus preguntas se le había ido más allá de una conversación casual y lo único que podía hacer era estar de su lado.
Y entonces una parte de la mejilla de Ichigo se movió hacia un lado y sonrió. Entonces Orihime si deseo poder tener hoja y lápiz para dibujarlo. Aquella sonrisa, tan rara en él, pero a la vez tan acertada. Tan extraña. Fue un movimiento que Orihime vio desde arriba, mientras Ichigo miraba hacia alguna parte de sus dedos. La sonrisa se vio primero en el pómulo, un movimiento, y luego el levanto la cabeza y ahí estaba. No lo decía en palabras, pero era como si le dijera gracias en silencio, o eso pensaba ella. Pero en la mente de Ichigo no había nada. Había dejado de escuchar, pero con la mirada de ella sobre él, tuvo que recorrer a lo primero que se le vino a la mente.
—No, claro que no.
Se levantó, pero no por completo. Solo lo suficiente como si fuera a besarla.
Y así fue. Como la persona de muchos errores que era, se atrevió a besar a la chica Dibujante de Extraños y amante del arte.
Parecía un movimiento tan carente de alguna intención que no fuera ponerse de pie. Pero, sorprendida, vio como Ichigo, medio inclinado debido a la diferencia de elevación –Orihime se vía más alta en la silla, tenía que mirar hacia abajo si quería hablar con él que estaba sentado y hundido en la cama-. Se acercó a ella y el beso le llego desde abajo, uniendo sus labios y haciéndola inclinar la cabeza hacia atrás mientras él seguía incorporándose.
Se sentía tan bien, besarlo, como si fuera algo que hubiera querido que hiciera desde hacía mucho tiempo -¿sería así?- dentro de la confidencialidad de su mente hasta que, de alguna manera, el mensaje hubiera llegado a Ichigo y él, obediente, la besara.
Completamente de pie, el rostro de Orihime inclinado hacia atrás y la mano de Ichigo detrás de su suave y delgado cuello, acariciando aquel punto cerca de la mandíbula con su pulgar, mientras que la otra estaba en algún punto entre su tocar su espalda o su abdomen.
Y era embriagador.
El movimiento de sus labios contra los de ella, lentos, disfrutando de tener sus bocas juntas y manteniéndolo simple. Él sabía a tabaco, problemas y errores. Perfecto a su manera imperfecta. Como una tormenta perfecta.
Ichigo la acerco más hacia él empujándola por el cuello. Un último movimiento de labios, lento y adictivo, y Orihime reacciono finalmente para poner ambas manos –inertes a un lado de ella desde el comienzo- en ambos lados del rostro de Ichigo…para apartarlo de ella, con lentitud.
Ella agacho la cabeza, riendo a través de sus labios que ahora mordía. Cuando lo miro a los ojos, su sonrisa era apretada y cohibida, nerviosa. Y sus pulgares acariciando por debajo de los ojos de él, ahí donde la piel se le veía entre roja y cansados, débiles y pesados. Justo donde estaban las ojeras y donde había piel enrojecida por irritación. Y ella acaricio esa zona, como si quisiera quitarles lágrimas de los ojos.
Lo que acababa de ocurrir – ¡su primer beso!- aún estaba llenando su mente, así que cuando dio su respuesta, supo que se arrepentiría por mucho tiempo. Un arrepentimiento que va con la vergüenza y le provocaba quedarse debajo de la cama quizá por un siglo entero. Había la posibilidad de que la vergüenza jamás pasara, y que en algún futuro la encontraran completamente fosilizada debajo de su cama; la pondrían en algún tipo de museo, contarían su historia, aquella del día donde por primera vez fue besada por un chico que parecía arte abstracto en su interior y arte –simplemente arte- en su exterior. Y al final, para cerrar con un chiste, citarían textualmente lo que ella le había dicho al chico que la beso por primera vez, justo después de que el beso terminara:
—Gracias por mi primer beso. Pero soy del tipo de persona que cree que para esto se debe tener una cita primero.
Urahara estaba en la mesa de la cocina, con un periódico entre las manos, cuando Orihime llego a casa con las puntas de los dedos sobre los labios. Apareció y desapareció tan rápido como una exhalación. Subió la escuela, llego hasta su cuarto y se encerró en el baño para mirarse en el espejo.
Tenía una extraña creencia: que el beso se notaba en sus labios.
Sentia como si tuviera un letrero que la apuntara con luces neón y citara: estos labios han dejado de ser vírgenes, besablemente hablando. O como si hubiera una huella en ellos. Algo, algo. Sentia que algo la delataría frente a su padre, como si el pudiera acercarse a mirar o simplemente mirar con detenimiento y darse cuenta. Pero ahí no había nada, solo eran sus labios normales como siempre, besados por primera vez, sí, pero casi iguales que siempre.
En la puerta se escucharon tres toquecitos leves.
— ¿Todo bien, hija?
—S… ¡Sí! Todo perfecto, es queeee— alargo la palabra, pensando en algo. Y como una mala racha, volvió a decir algo vergonzoso—. Es que necesitaba llegar al baño de urgencia, creo que me enferme del estómago…o algo.
—Oh, de acuerdo….Que todo salga bien.
— ¡Papá!— Orihime enrojeció y Urahara se fue.
En el silencio de su habitación, saco su teléfono y llamo a Rukia y Tatsuki.
— ¿¡Que paso qué!?— exclamo Rukia.
— ¿¡Que dijiste qué!?— exclamo Tatsuki.
Orihime volvió a sentir el rostro acalorado, estaba roja como una cereza en plena temporada -¿le habría pasado lo mismo después del beso?-. Se llevó las manos al rostro y lo sacudió con fuerza con los hombros encogidos hasta casi tocar su mandíbula. Sentia escalofríos, cosquilleos, cosas.
En la privacidad del cuarto de Rukia, no tenían que preocuparse por hacer ruido o porque alguien las fuera escuchar.
— ¡Estas roja!— Rukia la apuntaba con el dedo índice, casi acusadora y con una mano sobre la boca.
—¡Pues claro que estoy roja!— contesto Orihime—. Acabo de recibir mi primer beso y de decir la peor frase post-primer-beso. Gracias por mi primer beso. Pero soy del tipo de persona que cree que para esto se debe tener una cita primero— cito y hundió la cara dentro de una almohada—. Quisiera ser un avestruz o cualquier animal que pueda ocultar la cabeza bajo tierra.
—Dios mío— se sorprendió Tatsuki en un susurro—. Te han quitado la virginidad de los labios.
—Esta desvirgada labialmente— aporto Rukia.
Para entonces Orihime era el color rojo hecho persona.
— ¡Por Dios! Lo hacen sonar como si hubiera sido algo más…intenso e…intimo— una imagen mental le vino a Orihime, pero la aparto de su cabeza antes de que fuera clara por completo y se sintió enrojecer más, si es que eso era posible.
—Y bueno, ¿al menos te gusto?— pregunto Rukia—. Porque si no, puedo ir ahora mismo a cortarle los labios a ese chico porque, digo, no robes un primer beso si no va a ser un buen primer beso robado.
—No me sorprende que te haya robado el beso— comento Tatsuki riendo—. Va con él.
— ¡Por Dios, no! Rukia, tienes que controlar tus pensamientos psicópatas antes de que alguien te oiga y termines en un manicomio— una pausa. Rukia miraba a Orihime como esperando una respuesta—. La verdad es que si me gusto el beso. Fue…vaya, no tengo palabras. Solo sé que me costó hablar porque me faltaba aliento. Pero fue como…lento…suave…romántico.
Rukia se encogió y chillo en un extraño estado de fangirl. Tatsuki dedico a Orihime un alzamiento de ceja travieso; era el tipo de mirada que pedía más información.
— ¿Y qué paso después?— pregunto Tatsuki—. Me refiero a después de decir la peor frase post-primer-beso de la historia.
—Pueeeees— Orihime doblo las piernas sobre su cuerpo y se acomodó sobre la cama —. Él seguía muy cerca de mi cuando dije eso, fruncio el ceño como confundido y dijo: "oh…¿lo siento?". Se veía extrañado, digo, lo comprendo, y aún seguía cerca de mí, así que dije: "No te disculpes. Eeeeeh, ya me tengo que ir a casa." Y él, como que de repente se dio cuenta de que aún seguía muy pegado a mí y se separó asintiendo mucho con la cabeza, y me dijo: "Oh, claro, sí. Pues… gracias por ayudarme a estudiar" Y yo le dije: "No hay de qué." Y él me pregunto: "¿Quieres que te acompañe a tu casa?" Y yo le respondí: "Oh no, no, no. No te molestes. Estoy bien. Suerte mañana" Y me fui tal cual ejecutiva que va tarde a una cita de trabajo importante. Fue terriblemente incomoda. ¡Dios mío! ¡Seguro que me vi grosera!
—Es un final tan tremendamente incomodo que siento lastima por ustedes dos— dijo Tatsuki llevándose una mano a la cabeza.
—Si esto fuera una película— agregó Rukia— pediría que me devolvieran mi dinero. ¡Orihime! Suerte mañana, ¿ni siquiera un hasta luego? ¿Algo?
Orihime negó con la cabeza, con los labios apretados, como resistiéndose a reír.
—Solo eso dije y después me fui.
—Shakespeare, Jane Austen, Nicholas Sparks…Todos ellos deben estarse retorciendo ahora mismo…o quizá riéndose de tal modo que casi podrían estarce haciendo pipi ahora mismo— dijo Tatsuki, negando con la cabeza—. Y ya sé que Shakespeare y Jane Austen están muerto, pero si yo fuera ellos y estuviera viendo esto, creo que me reiría.
— ¡Santo Dios!— vocifero Orihime y se cubrió el resto, se inclinó hacia un lado para caer sobre la colcha y ahí se quedó—. No me malinterpreten, que bueno que sean honestas, pero creo que preferiría que… adornaran un poco la realidad.
— ¿Te refieres a mentir?— pregunto Rukia, riendo.
—Hmmm, de acuerdo— accedió Tatsuki—. Romeo y Julieta estarían nerviosos de tal despedida. Creo que Julieta esta ahora mismo en su tumba, reclamándole a Romeo para que….
—Está bien, está bien— la detuvo Orihime—. Mejor solo…solo déjenme aquí entre estas colchas para superar mi vergüenza— segundos después, entre el silencio, Orihime suspiro—. Por Dios…
Y no era en su vergüenza en lo que pensaba. Era en el beso. En los labios de Ichigo. En su aliento cálido sobre sus mejillas. En sus labios moviéndose provocadores sobre su boca. En el suspiro que dio justo antes de besarla. En las mariposas en su estómago. En sus manos sobre su cuello y -Dios mío- cadera. En sus brazos musculosos encerrándola en la silla. En el movimiento, por Dios, el movimiento de sus labios sobre los suyos era para morirse derretida tal cual nieve al sol.
Besar es un arte, pensó Orihime, y yo aprecio todos los tipos de arte.
Todo iba perfecto hasta el momento en que ella hablo: Gracias por mi primer beso – ¿¡Gracias por mi primer beso!? ¿En que había estado pensado cuando dijo eso? Demasiada información—. Pero soy del tipo de persona que cree que para esto se debe tener una cita primero.
¿Por qué no podían existir las maquinas del tiempo?, se preguntó avergonzada Orihime. Y entonces comenzaron más preguntas: ¿exactamente para qué la quiero? ¿Para decir algo distinto o para volver a besarlo?
—Solo tengo una última pregunta— hablo Rukia. A Orihime se le veía una pequeña curva en la mejilla, su respiración era profunda y tranquila…pero esa curva en la mejilla—. ¿Te gusta Ichigo?
¿Qué se supone que se hacía después de que dijeran una frase como esa?
Gracias por mi primer beso. Pero soy del tipo de persona que cree que para esto se debe tener una cita primero.
Ichigo no tenía ni la más remota idea. Ante la perplejidad del momento, se quedó quieto, lo suficientemente cerca de ella como para volver a besarla… al parecer no podría ser así. Y casi se había atrevido a preguntar: Entonces… ¿quieres que te invite a salir? Pero, sin ofender a Orihime, aquella habría sido una frase tan desconcertante como la de ella.
Entonces se quedó ahí quieto, esperando a que algo sucediera. Esperando a besarla de nuevo. Y entonces ella se fue y el decidió prender un cigarro –un simple cigarro, nada de drogas- y sentarse en la cama para llenar el espacio de tener ocupados los labios en algo.
Y pensar en aquellas palabras también.
Pero soy del tipo de persona que cree que para esto se debe tener una cita primero.
Era solo un muchacho, con el cerebro interferid por alcohol y más sustancias adictivas, ¿Cómo se supone que deba interpretar eso?
Artista del arte y, pensó Ichigo, posiblemente artista en el arte del confundimiento.
—Oye— era como la tercera vez que lo llamaban y nada—. ¡Oye, Ichigo!— y una almohada voló por la habitación hasta la cara de Ichigo—. Carajo, hombre, deja de ignorarme y hazme caso cuando te digo algo.
—Ah— Ichigo busco hacer enojar a Renji, se quitó el cigarro de los labios y lo apago lentamente en el cenicero del mueble junto a su cama. Y ahí vio el dibujo que Orihime había hecho para él. Y él se quedó mirando el dibujo por un rato. Un largo rato.
Otro cojín más voló por la habitación.
—Por amor a Dios— mascullo Renji y levanto una caja—. Cervezas gratis, hombre, anda vamos a la piscina que no es una piscina.
Con cervezas gratis se referían a robadas. Y con la piscina que no es una piscina se referían a aquella alberca vacía, clausurada y llena de grafitis que utilizaban para reunirse.
—Renji— dijo Ichigo—, tu si sabes cómo enamorarme.
—Ya lo sé— se jacto Renji—. Ahora déjate de mariconadas y vámonos.
—Oye— lo detuvo Ichigo— tengo una pregunta.
— ¿Sobre qué?— se impaciento su amigo.
—Sobre mujeres.
—La madre…
Siete de la mañana. Ultima clase del día. En el examen de cálculo.
Hasta ahora Orihime seguía sintiendo aquella sensación de tener una marca sobre los labios. A veces le cosquilleaban cuando recordaba el beso, las mejillas se le ponían rojas, se le iba la vista…
Entonces sacudía la cabeza y volvía a concentrarse de nuevo en la serie de números que tenía enfrente.
—Inoue Orihime— hablo el profesor—. ¿Todo bien?
Sintió las miradas de todos y asintió.
—Sí, todo…bien— bueno, casi bien, quiso decir. Volvió a releer su examen y a comprobar algunas respuestas.
1.Sean x, y, z números en progresión geométrica de razón r. Si x, 2y y 3z están en progresión aritmética, ¿cuál es el valor de r?
2.Resuelva la ecuación log2 x + log2(x + 3) = 2.
3.Resuelva el sistema
· x3 y3 = 19
· x2 + xy + y2 = 19.
4.¿Cuál es la suma de todas las soluciones de la ecuación |x2 6x| = 2?
5.Sea N = {1, 2, 3, . . .} el conjunto de los números naturales. Pruebe los enunciados siguientes:
(a)Un número natural n es par si y sólo si n2 es par.
(b)Un número natural n es impar si y sólo si n2 es impar.
(c)El cuadrado de un número natural es múltiplo de tres si y sólo si el número es múltiplo de tres.
Y más problemas, y más números, y más respuestas…Y más distracción.
Reviso el último problema, miro a Ichigo. ¿Qué le ocurrió hoy? Llego tarde, la miro apenas una vez en todo el día y no le ha dirigido la palabra en una sola ocasión. Y tampoco ella a él porque sus amigos están siempre cerca hablando con él. Además, ¿Qué le diría?
—Inoue—volvió a llamarla el profesor.
— ¿Eh?
—Su examen no está en aquella dirección, me parece. Concéntrese.
—Si…si— acomodo su cabello, suspiro. Números, problemas, revisar. Números, problemas, revisar. Terminar. Concentrarse.
Se puso de pie y al hacerlo se golpeó la rodilla contra la mesa de su asiento. Soltó un quejido sonoro, doblándose en dos y sacudiendo la pierna; se le había dormido. Varios ojos estaban sobre ella. Medio arrastro, medio camino y medio cojeo hasta el escritorio del profesor y dejo su examen sobre la superficie. Cuando acababan un examen tenían derecho a retirarse por el resto de la clase, en este caso, tenía derecho a irse directo a casa.
Salió del salón, cojeando, se golpeó el hombro contra el marco de la puerta, mantuvo una maldición y una vez afuera aprovecho para dar golpes con su pie al piso hasta que despertara. Nada.
Acomodo la mochila sobre su hombro y siguió caminando con la sensación de que uno de sus pies era del tamaño de una bota de Frankenstein. A una distancia razonable del salón, alguien toco su mano. Más bien, agarro sus dedos entre los suyos.
—Dibujante de extraños— dijo Ichigo, en voz baja, detrás de ella— ayer me dejaste con una interrogante más grande que el misterio del triángulo de los bermudas o la existencia de Dios, la cual no supe cómo interpretar: si como que querías que me alejara o si querías que te invitara a salir. Entonces decidí arriesgarme y elegír la según….
—Yo no quiero alejarte— logro decir Orihime, cuando logro controlar su respiración y los latidos de su corazón apenas escucho su voz. Se le incendio la cara en rubor así que mantuvo la vista al frente—. Es decir, bueno…no…
Ichigo se rio, sintió el aire de su risa en la nuca y ella también se rio; después mordió su labio tanto para callarse como para ocultar una sonrisa. Ichigo acaricio, con la punta de su dedo pulgar, los dedos de Orihime y continúo hablando.
— ¿O sea que si aceptarías si te invito a salir?— había una sonrisa en su voz.
Entonces Orihime si giro su cuerpo para mirarlo de frente. Le sonreía, y era asombrosamente guapo con esa sonrisa en su rostro; amplia, con los dientes a la vista y de lado.
—Tú… ¿quieres invitarme a salir?
—Estaba a punto de hacerlo, pero entonces me interrumpiste y tuve que continuar con una pseudo-invitación-a-salir— carraspeo, engancho las puntas de los dedos con los de Orihime y continuo—. Así que voy a retomar mí dialogo donde me quede y diré: Entonces decidí arriesgarme y elegir la segunda opción, que es invitarte a salir. Entonces, Dibujante de Extraños, ¿quieres salir conmigo?
—Yo, eeh…Sí, claro— se sentía algo tonta.
—Perfecto— sonrió Ichigo, apretó una última vez sus dedos contra los de ella y los dejo ir—. Ahora, si no te molesta, tengo que fingir que voy al baño por una urgencia estomacal causada por mala comida…—comenzó a retroceder, manteniendo su mirada fija en ella— o me meteré en problemas.
—De acuerdo— se rio Orihime—. Adelante, ve a satisfacer esa necesidad fisiológica ficticia tuya— ella también comenzó a retroceder.
—Nos vemos después— y su voz sonó a promesa, grave, una que le dio a Orihime un repentino reburujo de mariposas en su estómago—. Adiós, Dibujante de Extraños.
—Adiós, Kurosaki-kun.
Orihime le hizo un gesto con la mano, dio media vuelta, camino lo más derecha que pudo y comenzó a alejarse.
—Inoue.
— ¿Si?— cuando volteo a verlo, el seguía caminando en reversa.
—Tal vez quieras envolverte en papel de burbujas, solo por precaución. Ya sabes.
Orihime le sonrió.
—Iré a la papelería más cercana de inmediato.
FIN.
¡Taa-daaa!
¿Qué tal? ¿Les ha gustado? Pues esta es mi forma de regresar: ICHIHIME 3 saljasfjaklsf a partir de ahora tendremos más momentos Ichihime, finalmente asklfjaskfasjfa :D Diganme en sus reviews que opinan, ya saben que acepto sugerencias, quejas y de más ;D
Gracias por pasarse a leer n_n
Disclaimer: los ejercicios de cálculo que he incluido en este capítulo pertenecen a el siguiente link: .
No me pertenece, yo solo lo use con fines de escritura.
