Robbers.
He…REGRESADO AL FIN! *se quita el sudor de la frente*. En serio perdón por toda la tardanza que me tome para actualizar, es que la uni me ha tenido muy concentrada en mis tareas y si…Netflix me tomo en sus adictivas garras D': (No me arrepiento, no me arrepiento). ¡Pero he vuelto y aquí les traigo una actualización!:D Obviamente no iba a dejar este fanfic incompleto :O nononono, tengo demasiadas esperanzas en esta historia.
Tratare de hacer este capítulo lo más largo posible que pueda :'D
Estoy a poquísimos días de iniciar finales D': y por lo tanto volveré a desaparecer una semana, pero después de eso *Agarra una prenda cualquiera* ¡DOBBY ES LIBREEEEE!...Pero después está el problema de mi imaginación D': asjfaljflkas quería actualizar antes, pero enserio no sabía que escribir y de hecho batalle para hacer este capítulo :'(
Les dejo aquí el nuevo capítulo y de nuevo: Lo siento por la tardanza!
Capítulo 7: Él era una canción.
Orihime tenía un olor a….pintura y virutas de lápiz.
Fue difícil para Ichigo poder ignorarlo teniéndola tan cerca de él, montada sobre una patineta mientras él la tomaba de ambas manos para guiarla. Estaban en la piscina que ya no era una piscina. A Orihime le temblaban las piernas por la falta de equilibrio, los ojos fijos en sus pies firmemente pegados a la patineta.
― ¿Alguna vez has patinado en una piscina que no es una piscina?― había preguntado Ichigo―. Porque si no las hecho, entonces no has vivido.
―Ahora que lo pienso― contesto Orihime, llevándose las manos al corazón con expresión herida―, nunca en mi vida lo he hecho. Tal vez por eso lo siento todo tan aburrido.
―Pues entonces vamos a patinar en una piscina que no es una piscina.
Y fueron ahí, pero Orihime no sabía cómo patinar, así que Ichigo sostuvo sus manos mientras la jalaba de un lugar a otro a lo largo de la piscina. Lento, con cuidado, porque las piernas de Orihime temblaban como gelatina sobre una cuchara.
Sus dedos le cubrían los nudillos y el dorso de la mano, fríos y con rastros de pintura en algunas partes. Aflojo los dedos, moviéndolos hacia el interior de la palma y entonces los estiro. Cada uno llenando el hueco entre los dedos de Orihime, entrelazados. Fue extremadamente consiente de su acción, pero fingió no darse cuenta.
―Tenemos que lograr que tu equilibrio cambie de borracho a Tony Hawk.
―Difícil― admitió Orihime.
―Nah, no tanto. Si Renji, en su estado de ebriedad, puede andar sobre una patineta, entonces cualquier ser humano puede.
Ichigo…olía a alcohol y humo. Aunque, si lo pensaba bien, el casi siempre olía a humo.
―Hueles un poquito a humo― dijo Orihime y a Ichigo le pareció que lo estaba regañando, hasta que vio en la comisura de sus labios que estaba casi sonriendo.
―Al menos dices humo y no mierda, como dice Grimmjow.
―Eso es ser dramático― hizo un además con la mano, entre acusatorio y amonestador, perdiendo el contacto con la mano con Ichigo y, por un momento, el equilibrio. Hasta ahora Ichigo había sido su punto de equilibrio para mantenerse sobre aquella patineta, entonces cuando lo soltó, perdió parte de ese equilibrio: su brazo fue primero y luego su pie, que toco el suelo pero que aun así le dio un mini paro cardiaco―. ¡Voy a morir!― exclamo, pero, por supuesto, no fue así.
En un segundo la mano de Ichigo estuvo justo debajo de su codo. Tenía una ceja curvada y los labios crispados, conteniendo una carcajada.
―Hablando de drama…
―Esto nunca sucedió― dijo, tan rápido como volvía a subirse en la patineta y enderezaba la espalda. Volvió a tomar la mano de Ichigo entre la suya, esperando a que volviera a tirar de ella…. Y siguió esperando―. ¿Qué?
―Es que eso fue enserio demasiado drama.
―No lo fue.
―Ver para creer, Inoue, ver para creer. Nadie muere por andar en patineta.
Orihime reprodujo algunas imágenes en su cerebro, y discrepo.
― ¡Oh!, pero claro que lo hacen.
―Pero nunca estando tan cerca del suelo. Menos con alguien cuidándoles― finalmente se rio, casi hasta comenzó a llorar―. Tendré que dejar de decirte Dibujante de Extraños para llamarte Reina del Drama. ¡Uf! Me dolió el estómago.
―Karma instantáneo. Olvidemos esto, dejemos el pasado atrás y hablemos de otra cosa. Sigamos con nuestras vidas― agrego Orihime, con aliento teatral.
Ichigo se sonrió una última vez, miro sus pies y comenzó a avanzar.
―Y entonces― levanto la vista, hacia ella―, ¿de qué hablamos?
―No lo sé… ¿del humo? ¿O sobre fumar?
― ¿Qué es lo que quieres saber de fumar?
―Lo primero que se te ocurra.
Un millón de cosas se le vinieron a la mente, era una avalancha de colores, formas, personas, tiempos y voces. Clasificados de dos formas: los buenos y los malos. Se decidió por el más viejo de todos.
―La primera vez que fume fue a los quince años, fue el regalo de un amigo: mi primera fumada y mi primera cajetilla.
―Me apiado de tus pulmones.
―Si…Mira, hay algunas cosas que tienes que saber sobre fumar, y seré explicito si no te molesta.
―Estamos en un país libre. Viva el libre albedrio― Orihime levanto las manos ligeramente, junto con las de Ichigo.
―Fumar es un vicio de maldita mierda, son estúpidamente caros y tus pulmones terminan tan hechos mierda como los dientes y el aliento. Y al final, cuando estas panzón, semi calvo y con los dientes amarillos pareces un pedófilo o un pervertido. Es el precio por ser imbéciles.
Ella lo miro fijamente a los ojos durante unos instantes. Tal vez ella no se daba cuenta, pero debes en cuando entrecerraba los ojos y parecía que buscaba algo.
―Creo que no te entiendo. Fumas desde los quince y sin embargo….eso.
Ichigo se encogió de hombros.
―Tiene sus ventajas.
Ella le sonrió, miro sus manos entrelazadas y comenzó a soltarlas. Estiro casi por completo los brazos hacia sus costados mientras avanzaba sin la ayuda de Ichigo. Las ruedas se detuvieron pocos metros después. Para cuando lo volteo a ver, él ya iba caminando en su dirección.
―Parece que no soy tan mal maestro. Ahora intenta empujarte tu sola, ven, te ayudo― se tomaron de las manos, una vez más. Casi parecía una excusa.
―Tendré que hacer acopio de todo mi equilibrio ahora, ¿no?
―Como si tu vida dependiera de ello.
Orihime daba iba en círculos, alrededor de Ichigo. Demasiadas vueltas. Paso un rato antes de que él protestara:
―De acuerdo, creo que me he mareado y si no paras podría vomitarte encima.
―Una vez más.
―Una vez más― estuvo de acuerdo Ichigo y Orihime se rio.
Se detuvo, bajo de la patineta y piso la orilla. Esperaba lograr verse profesional, haciendo que llegara a su mano como si se tratara del poder de la telequinesis. En cambio, el resultado fue…muy diferente. El pisotón fue demasiado fuerte: la patineta golpeo su rodilla y después cayó sobre su pie.
Un desastre. Ichigo se rio.
―Por cosas como estas es que no salgo y que pinto.
―Mira― comenzó Ichigo, doblado con una mano sobre el abdomen―, seré un caballero y te diré que para ser tu primera vez lo hiciste bien y que creo que Tony Hawk esta celoso.
Después de eso se sentaron en la orilla de la piscina, con las piernas colgando hacia su interior. Orihime se dio cuenta, entonces, de todos los grafitis. Extraños dibujos, letras, formas y colores. Era arte, poco reconocido y poco valorado para muchos.
―No es la clase de dibujos a la que estas acostumbrada, ¿no?― pregunto Ichigo, mirando como la cabeza inclinada de Orihime lo observaba todo―. ¿Qué opinas de ellos?
―Me…gustan.
―No suenas muy convencida.
―No, si me gustan. Es solo que tienen algo que…los hace muy interesantes. Más bien me encantan.
Ichigo rio soltando el aire.
―Son solo garabatos, en realidad.
― ¿Y qué es el arte si no un montón de garabatos con mucho o poco significado?― busco su mirada y cuando la encontró, le sonrió―. No juzgues a un libro por su portada, Kurosaki-kun.
― ¿Estas tratando de sorprenderme, Dibujante de Extraños?― sonrió burlón Ichigo― porque lo estoy.
Orihime se encogió de hombros. Sus labios se curvaron hacia arriba y sonrieron.
―Creo que no sé de qué hablas.
―Bueno…es que son muchas cosas.
Se quedaron en silencio un rato, hasta que Orihime hablo.
―Oy…
― ¡Ichigo, ¿eres tú?!
Reconoció el sonido de aquella voz. Aunque sonaba…distinta. Más rasposa de lo normal, parecía llena de burbujas. Las palabras las arrastraba y la "r" la pronuncio demasiado. Grimmjow, borracho.
― ¡Pero claro que eres tú! Reconocería ese puñetero cabello donde sea.
Iba colgado de los hombros de Nell, deslizando los pies con una botella de cerveza en su mano que ahora alzaba para saludar. No fue hasta que estuvo lo suficientemente cerca que Ichigo noto la sangre sobre su boca y en la playera.
Se incorporó rápidamente y fue con él. Lo sentaron en la banca de concreto más cercana.
―Unos tipos se acercaron a él y le dijeron que les debía dinero― comenzó a explicar Nell―. Grimmjow estaba borracho y ya te sabes el resto― miro a Orihime―. ¿Y tú quién eres?
Grimmjow hizo un movimiento brusco y tambaleante. Su mano apunto a Orihime. Cerraba un ojo para lograr enfocarla; veía doble.
―Ella es Orihime, una vez Ichigo le vomito encima― respondió antes de que Ichigo lo hiciera―. Y la otra…―silencio―. Orihime, no sabía que tenías una hermana.
―Yo tampoco lo sabía― le siguió ella el juego y rio nerviosa.
―Como sea― dijo Nell y miro a Ichigo―. Solo vine a traerlo, es responsabilidad tuya ahora. Adiós, Grimmjow.
― ¡Gracias por el sexo!― grito Grimmjow. Perdió el equilibrio y se habría dado contra la cara si Ichigo no lo hubiera sostenido ―Uy, mierda. Casi me mato. ¿Viste eso, Orihime? ¿Viste las imágenes de mi vida pasar frente a mis ojos?― se puso una mano sobre la frente, con gesto frustrado y suspiro―. Menos mal que si moría, no moriría siendo virgen.
Ichigo le cubrió la boca con la mano, mirando a Orihime. Sonrió incómodamente con los hombros encogidos. Maldito Grimmjow.
― ¿Ibas a decirme algo?
―No, no― negó Orihime. De hecho, si quería, pero ahora le daba pena. Todo acopio de valor se había esfumado en el momento en que aquella chica la miro con sus ojos penetrantes, fríos y cortantes. Se sintió extrañamente pequeña en ese momento―. De hecho, creo que ya lo he olvidado.
Grimmjow tenía una resaca insoportable, el labio inferior partido y un anillo morado sobre el pómulo. Renji estampo una bolsa de hielo contra su cara. Sentía pulsos de dolor en todo el lado derecho de la cara, como agujas corriendo por sus venas. Le daba la impresión de que los dientes se le habían aflojado con aquel primer impacto de los nudillos contra su mandibula.
―Cielos, cuanto amor. Es tan intenso que lo siento en toda mi cara. Como agujas. Clavadas― puntualizo Grimmjow, fulminando a Renji con la mirada―. Hijo de puta.
―Renji es amoroso al estilo amor apache― comento Ichigo, dándole una palmada sobre la mejilla.
Punzadas eléctricas le recorrieron la cara a Grimmjow, especialmente en el pómulo. Se estremeció y gruño.
―Váyanse a la mierda.
―Yo me voy― dijo Renji caminando hacia la puerta―, pero no a la mierda.
Renji cerró la puerta. Grimmjow aflojo todo su cuerpo sobre la silla. Ichigo, tenso, se sentó.
― ¿Por qué tienes esa cara?― pregunto Grimmjow, con una ceja alzada.
― ¿Qué tiene mi cara?
―Pues…pareces estreñido o algo. ¿Hay algo que quieras decirme?
―De hecho sí. Es sobre…Nell― Ichigo comenzó a sentir comenzó en las puntas de los dedos, un nudo en la garganta―. Ella fue a mi cuarto al otro día y…
― ¿Y?― inquirió Grimmjow con impaciencia―. Oh, ya lo entiendo― sonrió, colocándose un cigarro entre los dientes― ¿Entonces te divertiste con ella, eh? ¿Tuvieron sexo?
Tenía en su cara una sonrisa extraña. Parecía…que no le molestaba en absoluto. Tal vez fuera por la resaca que estaba en ese estado tan apacible, pero eso no le quitaba lo raro a la situación.
―Yo…y― Ichigo sacudió la cabeza, negativamente―. Por supuesto que no. Por Dios, no, Grimmjow. Pensé que te encambronarías conmigo.
― ¿Y porque haría eso?
―Oh, no lose, Grimmjow― respondió con sarcasmo―. Porque tu novia, literalmente, se lanzó a mi cama para tener sexo conmigo.
Para sorpresa de Ichigo, Grimmjow se rio. Su cabeza quedo colgando sobre el respaldo de la silla, su boca ampliamente abierta para soltar aquella mezcla de risas y gritos. El aire se le agoto, retomando su postura.
―Pues que idiota si no tuviste sexo con ella. Es― Grimmjow se estremeció― para morirse.
― ¿En serio no te molesta o solo estas idiota por tanta cerveza?
Grimmjow presiono su espalda contra el respaldo, la silla retrocedió. De pie, extendió los brazos hacia el techo, tanto que parecía que se estiraría como una goma de mascar y tocaría el techo.
―No nos importan los sentimientos, solo el sexo. Siempre y cuando ella me lo siga dando y hombre, vaya que lo da, por mi bien― señalo hacia la puerta de su cuarto―. Realmente no puedo más, me iré a dormir.
Cobarde.
Si el lápiz se moviera por si solo todo sería más fácil.
La punta tocaba el papel, pero no dibujaba nada. No había algo que viniera a su mente, solo ojos penetrantes y una sensación de pequeñez y debilidad. Fue, hasta cierto punto, revelador e incómodo. Aquella chica de cabello verde la miro como si ella no perteneciera a aquel lugar y eso la hizo enfrascarse más en lo que quería decirle a Ichigo.
Fue algo apresurado.
Solo que…era algo vergonzoso. Él era como una canción de rock alternativo, o quizás punk. Su ritmo era rápido, su letra era alucinantemente realista y toxica. Los instrumentos no paraban nunca, una cuerda o dos podrían romperse por tocar aquella música. Adictiva, con referencias a drogas, alcohol y…sexo.
Bueno, no. Él era una canción de rock, pero de aquellas que no entiendes al principio y que necesitas que el autor mismo sea quien la explique.
Y ella era más como aquellas canciones acústicas, de letra casi poética cantada por una voz aterciopelada.
― ¿Todo bien, hija?― Arañara dio tres toquecitos a la puerta antes de hablar. Al entrar encendió la luz y Orihime reacciono entrecerrando los ojos―. Esto parece la guarida de un vampiro. No correré las cortinas, por si acaso eso hace que te salga humo de la piel.
―Eres un padre muy considerado― fingió enternecerse Orihime―. Ahora, ya que estas en esa faceta, podrías hacerme el favor de traerme la sangre de una virgen, la necesito para que mi imaginación regrese.
―Lo único que tengo para ofrecer es chocolate caliente.
―Si no tiene sangre de una virgen no me interesa― Orihime se cruzó de brazos.
―Pero tiene malvaviscos― insistió.
―Me conformare― cedió y tomo la taza―. ¿Necesitabas algo, papá?
―Sí, tengo que irme ya. Hoy llegare algo tarde, pero te he dejado lista la cena.
―De acuerdo. Que te vaya bien.
Urahara beso su frente antes de irse, dejando a Orihime. Tenía demasiado tiempo libre y ahora también la casa. Sin embargo, lo que hizo fue pensar y tratar de dibujar. En rato su mano se detenía como si estuviera anclada al suelo y se ponía a pensar más. Fue hasta que se hartó de solo imaginar la situación que descolgó el teléfono y marco.
Un timbre, otro más, un tercero y entonces la voz.
― ¿Hola?
Su voz basto para volver a perder valor. Cerró los ojos y frunció los labios como si acabara de arruinar algo.
―Grimmjow, hola. Soy…soy Orihime― mordió su labio con vergüenza―.Ehhh, ¿Cómo te sientes?
―Pues, en definitiva he estado mejor. Gracias por preguntar.
―No hay de que― se rió nerviosa, puso una mano sobre la bocina y suspiro. El silencio que le siguió, fue aún más incómodo. Comenzó a agarrar cosas y dejarlas en su lugar por inercia.
― ¿Quieres que te pase a Ichigo?
― ¡Oh!― pareciera que acababa de recordar su objetivo―. Si…Si, por favor.
―Un momento.
No hubo sonido alguno del otro lado de la línea por unos momentos. Para ella fue tentador colgar, fingir que se había quedado sin créditos o sin señal. Tenía el dedo sobre el botón para colgar cuando la voz de Ichigo le hablo al oído; juraría que casi sintió electricidad en ese momento.
―Dibujante de Extraños, hola.
―Hola― sintió un temblor en la garganta.
― ¿Pasa algo?
Su voz, distorsionada a través de la bocina hasta el auricular, sonaba más ahogada. Igual de bien que siempre, aunque en persona sonaba mucho mejor.
―Ehhh, si― Orihime rasco su cabeza―. Quería decirte…que, pues…es que creo que olvide mi celular por ahí― mintió―. ¿Me preguntaba si podrías revisar?
―Seguro― casi podía verlo asintiendo―. ¿Dónde quieres que busque?
―Por…creo que lo deje en…― hizo memoria del interior de su casa, chasqueando los dedos silenciosamente―, en la mesa junto a la puerta o…en el sofá.
―Bien, espera un momento.
Al instante, Orihime se llevó la mano contra la frene, mientras escuchaba, apenas, cosas que se movían en busca de algo que ni siquiera estaba perdido. De hecho, estaba sobre su restirador, justo en la esquina izquierda, enseguida del lápiz que había estado usando.
Cobarde.
― ¿Inoue?
― ¿¡S-si!?
―He movido todo y no esta. Tal vez en otra parte, ¿Qué lugar se te viene a la mente?
―Ehh, pues….― piensa. Rápido, se ordenó mentalmente―. No lo sé, quizá en…. ¡Oh, espera! Lo encontré― rio, incómodamente nerviosa―. Lo siento por hacerte buscar en vano, soy algo olvidadiza. Que torpe.
―No te preocupes, a veces también me pasa. Más a menudo de lo que me gustaría, pero en fin.
Ichigo se rio y su risa contagio a Orihime, que ya sentía los nervios en todo su estómago.
―Si…Bueno, es que yo…quería decirte algo, lo que pensaba decirte ayer pero que se me olvido. Solo que en realidad mentí sobre eso, pero ehhh….
― ¿Qué es lo que querías decirme?
― ¿Y si mejor te digo en otra ocasión?
―Hmmm, te reto a que me lo digas ahora― su voz sonó juguetona, retadora―. O podríamos vernos y decírmelo frente a frente.
― ¡No! Es decir― hizo una pausa, se aclaró la garganta. Enredado el dedo índice en el cable del teléfono, solo buscaba una forma de distraerse―. Es que me da un poco de pena decírtelo…es casi tonto.
Del otro lado del teléfono se escuchó una puerta cerrarse, pasos ruidosos que pronto acabaron. Ichigo hizo un sonido extraño al mismo tiempo que se escuchaba el crujido de unos resortes y madera. Una maldición, un siseo.
―Mierda, eso dolió― gruñía Ichigo. Sonaba lejano―. Me cago en la madre… ¡Oh, rayos!― entonces la voz de Ichigo volvió a sonar alta y clara―. Orihime, dime que no oíste nada.
Antes de que se diera cuenta de lo que iba a decir, su lengua se soltó. Fue como vomito verbal. O una avalancha. O un tsunami verbal.
Como quiera, se sentía también como una ráfaga de vergüenza.
― ¿¡Con esa misma boca me besaste!?
―Pues…
― ¡Ay, nonono! Olvida que te eso. Por Dios.
―De acuerdo. Ibas a decirme algo, ¿no?
―Ah, sí. Eso. Bueno, acabamos de hablar, mínimamente de eso, maso menos.
― ¿Sobre qué?
―Sobre eso.
― ¿Eso qué?― insistió Ichigo.
― ¡Eso! Ya sabes…eso.
― ¿Qué? ¿El beso?― Ichigo finalmente adivino.
―Si…― hizo pausa, suspiro―. Es que, fue algo…apresurado aquello, ¿no? Es decir, no… ¡Baagh! ¿Cómo decirlo? Pues sí, fue apresurado y, no sé, yo…pfff
― ¿Eso te puso incomoda, entonces? Lo siento.
―No es eso, solo preocupada. N-no debí llamar para decir esto, perdón, ni siquiera sé que decir. Tengo que irme.
― ¡No, no!― le pidió Ichigo, rápido. Su tono se elevó en aquel instante―. Espera. Tu solo suéltalo. Rayos, no volverás a dejarme con la duda después de todo esto. Ya llamaste, ya trajiste el tema, ahora solo termina.
―Puede sonar un poco tonto. O cursi. O tal vez raro.
―No importa.
―Bien, de acuerdo. Es que creo que no nos conocemos tanto aun y que el que nos besáramos fue muy rápido. Entonces… ¿crees que las cosas puedan ir más a su tiempo? Es decir, solo si estas interesado en…― rio― esto, lo que quiera que sea. Es que, creo que tengo un ritmo diferente al tuyo.
―O será― añadió Ichigo y parecía que había una sonrisa en su voz. Pensar en eso hizo sonreír a Orihime también―. Escucha, lo siento, es que yo…estoy acostumbrado a que las cosas sean así. Pero si, todo a su tiempo… ¿Sigues ahí?
―Si…si, perdón. Es que ya no sé qué responderte. Te lo has tomado mejor de lo que pensé.
―Es porque me interesas…bastante, diría yo.
FIN.
¡Santa madre! ¡Pooorfiiiiin! Finalmente termine este capítulo. Batalle demasiado (¿¡Musa mía, ¿¡donde estas, maldita!?)
Realmente espero que les haya gustado este capítulo y que no las haya desesperado. Perdonen toda la tardanza para actualizar, pero a) está la escuela y b) no se me ocurría que escribir :(
Mañana empezare exámenes :( así que estaré ausente una semana, pero en cuanto tenga vacaciones escribiré como loca de nuevo, así tenga que partirme el cráneo D:
Gracias por leer :D
