Robbers.

Adivinen a quien le llego algo de inspiración ewe… ¡A mí! Saklfjsafksajfkasjfas finalmente asfasklfas. Espero que les guste este capítulo 3 Lamento la tardanza para actualizar, pero espero realmente que el capítulo recompense mi demora sjfkalfja.

Catalina: Por una parte, que mal por Ichigo. Pero por otra: que cool! Saber que se llegan a sentir cosas así cuando leen mi historia es como que aslkjfklasjfaklfa siento que lo hago bien :D gracias por el review.

Meteoric War: Esto de tener que luchar con la imaginación es horrible, ¿verdad? Me paso ahora que quería escribir, demasiado, pero no tenía imaginación. Luego tuve inspiración y no tenía ganas de escribir o_O' Gracias por tu review.

Scarlett-chwan : Primero que nada: me muero de la risa con tu "me parto el culo de emoción" no pensé tener ese impacto xD Segundo: ¡Sí! Sisisisis, y un millón de veces ¡Sí! Eso fue justo lo que quise mostrar, que ella acomoda su vida o que se la hace más fácil. Algo así como que le da claridad akslfjasklfjasl :') me alegra que lo captaras. Tercero: ¡Feliz navidad a ti también! 3

Greisfer D.R: Algo tienen tus reviews que siempre que termino de leerlos estoy como: LMAO. Son tan divertidos xD No quise herir tu kokoro ;A; saklsfjaklf lo siento, cualquier parecido de este fanfic con la realidad es pura coincidencia. Muchas gracias por todos tus reviews y por déjame saber que opinabas de cada capítulo 3 :D

Nahi Shite: ¡La espera ha terminado! Afkjaskf :) gracias por tu review tan slfjaskflasw adorable. Espero que te guste este capitulo ;D

Que cagada: Si pudiera adjuntar un meme, lo haría. Pero como no puedo, citare lo que el meme dice para ti. Y el meme va así: Imagina una persona con una libreta entre sus manos, muy sonriente, casi como una secretaria y un texto así: "¡Interesante! Apuntare tu comentario en mi libreta de Cosas Que Me Importan Una Mierda"


Capítulo 9: La libertad es un mito.

Había una condición, un trato y una recompensa.

Aceptar fue la parte más fácil, la parte que no dudo ni un segundo que valía la pena y la parte que lo hacía feliz. Pero lograrlo fue lo que le costó trabajo completar. Fue difícil de una manera que se sintió casi impotente: temblores constantes que no podía controlar, sudores constantes, ansiedad insaciable como dientes mordiendo y masticando su interior. Y a veces estaba el mal humor. El cigarro no era algo que se podía dejar de lado de golpe.

A veces sentía sed, mucha sed. Tomaba agua, pero no sentía que se hidratara si no que se secaba. Mordió el interior de su boca hasta el punto de llenarla de llagas; después le dolía el simple roce de sus dientes al hablar o al comer. Mordía sus uñas hasta dejarlas casi en carne viva, costras alrededor de las uñas y sangre; tuvo que ponerse cinta adhesiva para evitar morderlas cuando sentía la inquietud de fumar o tomar.

No cigarro, no alcohol, no drogas. Nada. Absolutamente nada por una semana entera, cuando fuera sábado. Y entonces podría ver a sus hermanas para pasar con ellas un día entero.

Habría estado completamente perdido sin Grimmjow y Renji a su lado para evitar que consumiera cualquier cosa. Si no fuera por ellos, Ichigo no estaría ahora con Yuzu y Karin.

Varias calles del centro de la ciudad habían sido cerradas a cualquier vehículo. Había un festival por alguna razón que Ichigo ignoraba por ahora y lo haría por siempre. Las calles estaban atestadas de puestos de comida, mesas sobre los recién podados pastos del parque, juegos, eventos culturales y de más. Los techos tenían colgados cordones de los que pendían lámparas de papel, zizageaban de un edificio a otro a lo largo de todo el lugar; le daban al lugar un toque mágico. Olía a mantequilla por todo el lugar, a azúcar y también a frituras.

―Me alegra finalmente poder verte, Onii-chan― expreso Yuzu, abrazándose a su hermano, quien le paso una mano sobre el hombro.

―No tienes idea de lo mucho que me alegra a mí también, Yuzu― respondió Ichigo, atrayendo hacia si también a Karin, abrazándola de la misma manera que a Yuzu―. Las extrañe mucho a ambas. ¿Les va bien en la escuela, verdad?

Una de las pocas cosas que odiaría más que su patética vida sería que sus hermanas fueran por el mismo camino que él. Si ellas llegaran a perderse de la misma manera que él, movería cielo, mar y tierra para hacerlas regresar a su camino. Se sentiría culpable de una manera que no podría soportar, así que fue enormemente cuando Karin respondió:

―Nos va muy bien, tenemos amigas que nos ayudan mucho a estudiar y todo eso.

Ichigo presiono el hombro de ambas con gesto orgulloso.

―Continúen así, ¿quieren?― le pidió. Ambas agitaron la cabeza afirmativamente y entonces junto sus palmas de forma ruidosa―. Entonces…estamos aquí, ¿Qué es lo que quieren hacer? ¿Caminar?― probo, mirándolas a las dos― ¿Ir a comer algo? ¿Quizá ir a algún juego? Escuche que esta por aquí ese puesto del tiro al blanco, Karin.

Karin los jalo ambos para apresurarlos.

―Quiero la revancha, Ichi-nii, no descansare hasta ganarte.

―No podrás vencerme, siempre es así.

Y así fue. Habían ya perdido la cuenta de la cantidad de veces que Karin lo había retado y perdido ese mismo día. Yuzu tuvo la inocente sensación de que, en otra vida, su hermano Ichigo había sido un vaquero en la vida del viejo oeste, de aquellos que nadie vencía en ningún reto de puntería. Le pareció que su teoría era muy acertada en el momento que Ichigo, victorioso una vez más, hizo girar la pistola de juguete sobre su dedo índice, soplo sobre el cañón y fingió enfundarla en su pantalón.

Karin agarro una pistola de agua y salpico a Ichigo directo en la cara.

Después fue el turno de Yuzu de elegir la siguiente atracción. Literalmente tiro de ellos hacia los carritos chocones, donde ella y Karin conspiraron contra Ichigo para atacarla entre ambas. Cada quien escogió su propio carro y fue entonces cuando empezaban a llegarle a Ichigo por todas partes y al mismo tiempo. Fueron cinco minutos siniestras conspiraciones en los cuales Ichigo juraba venganza con cada choque.

Compraron una cubeta grande de palomitas de caramelo y gaseosas mientras miraban un show de acrobacia, malabares y magia. A mitad del espectáculo, Yuzu tiro de la camisa de Ichigo.

― ¿Onii-chan, que le pasa a tu mano?

Estaba temblando otra vez, frenéticamente, incontrolable. Un terremoto debajo de su piel. Cerrar sus dedos hacia su palma fue más difícil de lo que pensó, los sentía tan tensos y duros que le tomo un momento poder cerrarla por completo. El temblor continuaba y se reflejaba hasta su codo; utilizo su otra mano para controlar el temblor.

―No es nada, Yuzu. Nada malo― sonrió lo más tranquilo que pudo―. Tranquila. Siempre se va después de un rato.

― ¿Seguro?― pregunto Yuzu.

―Muy seguro― asintió con la cabeza―. Relájense, enserio no es nada.

Le dedicaron una mirada tensa por unos segundos hasta girar la cabeza para continuar viendo el show. Habían cambiado de nuevo a la acrobacia, pero esta vez utilizaban telas; las enredaban alrededor de sus cinturas y se dejaban caer. Yuzu siempre respingaba cuando lo hacían. Karin tenía las manos aferradas a la silla, inclinada ligeramente hacia adelante.

Pasaron unos minutos antes de que una mano se cerrara sobre su hombro. Al girar la cabeza vio a su padre parado detrás de él.

―Ichigo, acompáñame un momento―le dijo colocándole la mano debajo de la parte trasera del cuello para guiarla―. Regresamos en un momento niñas, no nos alejaremos mucho. Quédese donde están.

Ambas asintieron e Isshin condujo a Ichigo hasta un lugar donde no había muchas personas. Se sentaron una banca cerca de una fuente donde aún podían ver a Yuzu y Karin para mantener un ojo sobre ellas.

―Solo venía a checar como estaban― dijo Isshin―. Parece que todo está bien.

―Sí, papá― respondió Ichigo con tensión―. Todo está más que bien.

Por supuesto, parte del trato era que Isshin y Keiko estarían también por ahí, cuidándolos a todos aunque Ichigo sabía que cuando dijeron eso se referían en que estarían cuidando a Yuzu y Karin de él. Ichigo se pasó el dorso de la mano por la nariz y suspiro frustrado. Le parecía ridículo lo que hacían.

―No es como que las vaya a presentar con algún drogadicto y dejar que las inyecte con no sé qué. Son mis hermanas.

―Y tú eres tú, pero mira cómo has terminado, Ichigo.

Crispo los labios con enojo a la vez que su mano hacia un movimiento hacia adelante, se detenía y agarraba los dedos en el aire. Se sentía frustrado.

―Eso es muy diferente, maldita sea. Son mis decisiones, pero ellas ya son lo suficientemente maduras para tomar las suyas.

Isshin exhalo y su aliento se materializo en humo. Era una noche especialmente fría.

―Y también son lo suficientemente pequeñas como para tomarte a ti como ejemplo.

Ichigo se encogió de hombros.

―De todos modos ellas no me ven a diario― se puso de pie sin esperar respuesta―. Mira, aguante una maldita semana sin consumir nada y fue difícil como el demonio. Y me he ganado el derecho a estar con mis hermanas hoy, todo el día. Así que iré a disfrutar de mi tiempo con mis hermanas.

― ¡Espera!― Isshin saco la billetera de su bolsillo―. Lleva más dinero, se cuan exigentes pueden ser Yuzu y Karin en ocasiones.

Se miraron en silencio unos momentos, con el dinero entre ellos. Ichigo desvió la mirada, sacudiendo la cabeza con negación.

―No lo necesito, traje suficiente.

Parte lo había ahorrado el mismo y otra parte…había sido robado, casi la mayoría. Renji y Grimmjow se ofrecían a prestarle el dinero que les mandaban sus padres, pero sin éxito. Al final, se pusieron unos pasamontañas y salieron a escabullirse entre los brazos obscuros de la noche armados con armas de juguete que habían coloreado con una lata de pintura para que pareciera real; lo único que era real eran las navajas que llevaban.


Keiko observo a Isshin acercarse. Se veía enojado. Tenía los puños apretados y una mueca en los labios que era habitual cuando empezaba a perder la paciencia.

― ¿Cómo la están pasando los chicos?― pregunto, caminando a su lado. Isshin ignoro la pregunta.

―Fue una mala idea, Keiko. No confió mucho en el control de mi hijo.

Había sido su idea, de Keiko, que Ichigo pudiera pasar aquel día con sus hermanas, al igual que lo había sido la condición de mantenerse limpio por una semana. Pero había sido idea de Isshin el acompañarlos para vigilarlos desde la distancia, como también lo había sido el hacerle una prueba a Ichigo para comprobar que no hubiera consumido nada.

La mano de Keiko presiono la de él, dándole ánimo.

―Tranquilo, te aseguro que todo saldrá bien.


― ¿Cuándo vas a regresar a casa, Ichi-nii?

Ichigo casi se ahogó con su bebida. Tosió repetidas veces antes de eliminar el escozor de su garganta.

―No lo sé― la verdad era que él no creía regresar jamás a esa casa; ya no se sentía parte de ella. Pero no se sintió con la fuerza para decirles aquello―. Vivo con unos amigos ahora y es muy cool. Empiezo a tener más…responsabilidades―no era verdad, puesto que la casa era un desorden la mayoría de los 365 días del año, pero algo bueno tenía que decirles a sus hermanas.

―Deberíamos visitarte algún día― sugirió Yuzu e Ichigo volvió a sentir que se ahogaba.

― ¡No!― exclamo alarmado, tosiendo―. Es decir, vivimos solo chicos ahí. Solo hombres. Es como nuestro santuario nuestro departamento, un área altamente sagrada libre de chicas. Pero quizá cuando sean mayores puedan ir, ya saben, hacer una excepción para mis hermanas…pero solo quizá.

Karin rodo los ojos.

―Hombres…

Pararon en un puesto de banderillas, después fueron por algodón de azúcar y por más bebidas. Compraron raspados de mora azul, cereza y limón, de modo que al final todos tenían la legua teñida de un color diferente. Yuzu le rogo a Ichigo para que jugara por ella en un juego de tiro al blanco; quería el enorme oso panda que había como premio de tener una puntuación alta. Y así lo hizo Ichigo: gano el oso panda y como consecuencia fue él quien tuvo que cargar con un enorme peluche que era casi del tamaño de su espalda a lo largo de las calles del festival.

Cuando comenzaron a dolerles los pies, se sentaron en las bancas del parque para observar a los demás disfrutar del día y para hablar. Terminaron la comida y cuando Ichigo regresaba de tirar los desechables, la vio. Manos negras, un lápiz colocado sobre su oreja y otro en mano, dibujando. Despeinada, el cabello atado en un chongo y un delantal amarrado a la cintura; tenía más objetos guardados dentro de él.

―Hey― llamo a sus hermanas―, ¿quieren acompañarme a saludar a una amiga?

― ¿Qué amiga?―quiso saber Yuzu. Siguió la mirada de Ichigo―. ¿La de cabello naranja?

Ichigo coloco las palmas de sus manos en la espalda de cada una y comenzó a caminar.

―Si― Orihime estaba cruzando los jardines, pasando un camino recto, enseguida de un puesto de artesanías y suvenires. Ella tenía su propio puesto, Tatsuki y Rukia estaban ahí, ayudando. Había caricaturas de personas pegados a una superficie de madera que exhibía su trabajo―. Dibujante de Extraños, hola.

Ella sonrió, agitando la mano al saludarlo. Varios mechones sueltos de cabello se le vinieron al rostro; la bandana que usaba como diadema no le estaba sirviendo mucho.

― ¡Hola!

Ichigo saludo a Rukia y Tatsuki y ellas hicieron lo mismo, sonriéndole. Lo tomo como una buena señal

―Ellas son mis hermanas, Yuzu y Karin.

―No sabía que tenías hermanas― dijo ella, poniéndose de cuclillas para estar a su altura―. Me llamo Inoue Orihime― le extendió la mano, pero la cerro de poco a poco cuando fue consciente de lo llenas de carboncillo que estaban y susurro: ― será para después. Ellas son mis amigas Tatsuki y Rukia― ellas fueron a estrecharles las manos.

― ¿Tu hiciste todos esos dibujos?― pregunto Yuzu, aproximándose a verlos.

―Todos y cada uno de ellos. Tengo mis manos como evidencia.

―Cumpliendo con tu papel de Dibujante de Extraños desde tiempos inmemorables―comento Ichigo, sarcásticamente. Orihime comprendió a que se refería: aquel día que lo estaba dibujando a escondidas, cuando la descubrió. No pudo evitar sonrojarse un poco al sonreír.

―Hay que hacernos un retrato, Onii-chan― pidió Yuzu―. Por favor.

Ichigo miro a Orihime, encogiéndose de hombros.

―Simplemente no puedo decirle que no.

Ella les indico con la mano donde sentarse y ellos se acomodaron. Aunque Ichigo fue el único que termino sentado; Karin y Yuzu apoyaban un brazo cada una sobre la cabeza de él.

― ¿Por qué estás aquí?― pregunto Ichigo mientras Orihime preparaba su material.

―Trato de ahorrar lo más que pueda antes de ir a la universidad― se colocó detrás del caballete―. La escuela de arte puede ser algo cara si no obtengo la beca, así que solo me estoy preparando. De acuerdo, a partir de ahora no se muevan. No tardare mucho.

Era la primera vez que Ichigo la veía dibujar; descubrió que lo encontró relajante por alguna razón. Al dibujar, acercaba su rostro al papel de una manera que Ichigo quisiera volver a experimentar; le pareció que la última vez que estuvo tan cerca de ella fue cuando la beso…cada vez le costaba más trabajo el no volver a hacerlo. Sus dedos se movían ligeros pero rápidos sobre el papel. Noto que Orihime tenía el hábito de poner la punta de su lengua sobre la comisura del labio cuando se concentraba más en el dibujo.

Se veía preciosa. Aun con la nariz llena de grafito, los dedos ennegrecidos y el cabello despeinado. Le pareció que Orihime era algo más bello que el arte.

El cuello comenzaba a calarle y comprendió que esa era la forma de Karin de desquitarse por haberle ganado en el tiro al blanco. En repetidas ocasiones. Sin piedad.

Para distraerse de aquello, miro a Orihime y noto que ella lo miraba a él también para después volverse al papel. Mientras ella lo dibujaba, Ichigo aprovecho cada ocasión para hacer que sus miradas se encontraran. La puso nerviosa, noto él, porque presiono los labios mientras sonreía.

―Dibujar tu cabello es una tortura― le dijo ella.

―Imagínate como será peinarlo todas las mañanas.

Minutos después, Orihime miraba a Karin y al papel de forma intercalada. Más tarde, cuando termino, guardo el lápiz en un bolsillo del mantel y se sacudió la mano. Agarro la hoja y le dio vuelta para que ellos pudieran verla. Ahí estaban: Yuzu, Ichigo y Karin. Era lo más cercano que tenía a una foto familiar desde hacía mucho tiempo, aquello hizo que sintiera una sensación tibia dentro del pecho a pesar del frio.

Karin y Yuzu se pusieron de inmediato de pie para tomar el retrato de ellos como caricaturas entre sus manos. Les encantaba, no paraban de decírselo a Orihime. Después de agradecerle, siguieron viendo los otros dibujos que estaban colgados.

Ichigo se puso de pie y camino hacia ella, sobaba su cabello moviéndolo de un lado a otro.

―Tienes un collarín, creo que acaban de desgraciarme el cuello.

―Esos treinta minutos no te hicieron nada bien, ¿eh?― bromeo ella, limpiando sus manos―.No tengo un collarín real, pero podría hacerte uno de papel, solo que tendrías muchos cortes al final del día.

―Dejémoslo así. Olvida el collarín, ¿Quién necesita un collarín?

―Solo los débiles.

Rieron un rato, del que le siguió un ligero silencio.

― ¿Entonces, viniste con tus hermanas?

―Sí, si― respondido con más entusiasmo del que fue consiente―. Hacía mucho que no las veía así que creo que esta fue una buena manera de…reencontrarnos, por así decir.

― ¿Sabes? Deberías llevarlas a ese juego que te pone de cabeza desde una altura considerablemente alta― dijo ella―. Es nuevo y dicen que es realmente bueno. Tatsuki y Rukia fueron, son testimonios de lo genial que se siente.

Ichigo lanzo una mirada a sus hermanas, que reían por la caricatura de un señor gordo.

―Ehhh, no lo sé. Yuzu no maneja muy bien las alturas, pero oye, si se anima, ¿quieres ir con nosotros?

Orihime pareció feliz por un momento. Sus labios se curvaron en una sonrisa y le brillaron los ojos.

―Me encantaría, pero tengo un puesto que atender. Pero gracias, enserio.

―Ichi-nii― llamo Karin―. ¿Nos vamos?

―Sí, claro. Las alcanzo en un momento, ¿sí? Gracias por el dibujo, Inoue― saco su billetera y le entrego el dinero a Tatsuki, la tesorera―. Nos vemos después.

―Claro― asintió y un mechón de cabello le cayó sobre la cara―. Hasta luego.

Le tomo un rato a Ichigo decir si hacerlo o no; al final si lo hizo. Se acercó a ella, aparto el cabello de su cara depositándolo detrás de su oreja. Las puntas de sus dedos rozando la piel de ella. Iba directo a sus labios, pero en el último momento sonrió y cambio de dirección hacia su mejilla.

Ella le sonrío tímidamente mientras lo veía marchar. Detrás de ella, Rukia y Tatsuki la miraban con las bocas abiertas.


Lo vio todo.

Y no le gusto.

Sintió preocupación, más que nada y, entonces, terror. La veía sonreír y se preguntó cómo no se había dado cuenta de ello antes. Actuaba tímida, como enamorada de ese joven y eso era lo que le causaba miedo.

Su pequeña niña, actuando de una manera distinta con Kurosaki Ichigo a como lo hace cuando otros chicos están a su alrededor.

Enamorada. Tímida. Nerviosa.

Se lo había temido, más o menos, que tuviera sentimientos por alguien, pero no con Ichigo. Sintió una nueva clase de frio ascender por su columna.

Lo busco a él, a Ichigo, pero solo encontró a su padre sentado con la que era su nueva esposa.

―Isshin, Keiko― saludo Urahara, su voz era tensa―. ¿Puedo hablar contigo, Isshin?

―Por supuesto, Urahara.

Se dirigieron a una zona más tranquila, donde la música era más lejana al igual que las personas. Keiko mantendría un ojo sobre Ichigo y las niñas mientras tanto. Cuando llegaron, Urahara se giró hacia Isshin y, utilizando un tono de voz más acusador de lo que quería, pregunto:

― ¿Qué planea tu hijo con mi hija?

― ¿Cómo…? ¿A qué te refieres?

―Acabo de ver a Ichigo en una actitud muy cariñosa con mi hija. ¿Te ha dicho algo sobre eso?

Isshin se cruzó de brazos, negando con la cabeza.

―Es raro que me hable para absolutamente nada, lo sabes. Y no tengo idea de lo que planea. Ni siquiera sabía que eran amigos

―No son amigos, Isshin…―Urahara alzo las manos―. Solo aléjalo de Orihime, ¿sí? Dile que pare lo que sea que tenga en mente, que no puede acercarse a ella, nunca.

―No puedo hace eso― respondió con seriedad―. Ichigo reclamo su independencia, ya es tomado en cuenta como adulto ante la ley. No puedo decirle que hacer y aunque lo hiciera, estoy seguro de que él no me escucharía.

―Sé que lo hizo, pero aun así eres su padre. Independiente o no tiene que alejar toda su influencia de mi hija. No soportaría perderla.

―Lo voy a intentar, ¿sí? Pero no puedo asegurarte nada.

Urahara estaba agitado. Sobaba con su dedo pulgar e índice sobre sus sienes, entre lo que parecía ser el enojo o estrés. Cuando logro aclarar sus ideas, volvió a dirigirse Isshin, enojado:

―Escucha, Isshin, no quiero amenazarte, pero si tu hijo sigue cerca de mi hija tendré que delatarlo con la policía.

―Urahara, no…― quiso razonar.

―La única razón por lo que no lo he hecho antes es porque eres un buen amigo ―coloco sus manos sobre los hombros de Isshin, ahora más en calma― y porque me decías que tenías fe en él. Que tú y Keiko confiaban en que dejaría todo esto de las drogas, el alcoholismo y los robos de lado. Pero nada de eso paso; sus amigos son iguales o peor que él. ¡Por Dios, creo que mi hija se enamoró de él y no tengo idea de cómo es posible!

―Son adolecentes― comento Isshin―, me parece totalmente normal. Escucha, hablare con mi hijo, ¿de acuerdo? No tendrás por qué llamar a nadie.

―Solo…estoy preocupado por mi hija.

―Lo sé.


Orihime sintió un escalofrió en la columna vertebral.

Solo podía significar una cosa…

― ¿Saben?― les dijo a Tatsuki y Rukia, que la miraban fijamente aun cuando les daba la espalda―. Si se enfocaran en ello creo que ustedes podrían perforar la tierra hasta el núcleo y salir por el otro lado con solo mirar el suelo. Es impresionante.

―Es un don― se encogió Rukia de hombros.

― ¿Entonces?― quiso saber Tatsuki.

―Entonces, ¿qué?

Tatsuki rodo los ojos.

― ¿En serio te vas a quedar aquí o vas a ir a pasar un rato con Ichigo?

Esta con sus hermanas, Tatsuki. No sería justo, es decir, ni siquiera sabía que tenía hermanas. Además él dijo, y cito: hace mucho que no las veía.

Rukia apareció detrás de ella, rodeándole el cuello con un brazo.

―Empiezo a sentirme mal por él. ¿Cuántas veces le has dicho que no? Dos, incluida esta. Dile no una vez más y poder dar por sentado que se aburrirá de ti.

― ¿Lo dices enserio?

―Muy enserio.

Orihime mordió su labio inferior, con gesto preocupado. Había estado limpiando sus manos con un trapo húmedo, pero se detuvo. Entonces se sonrió a sí misma.

―De hecho me asombra que no se haya aburrido de mí antes.

Había pasado ya dos semanas desde que le había pedido que las cosas fueran más lentas, a su tiempo. Y él lo hiso, cumplía con su petición, pero a veces Orihime no le daba la oportunidad de que las cosas fueran más rápido. La invitaba a salir y ella no podía por tareas, proyectos o exámenes rápidos. No era justo para él y ella lo sabía. Y le causaba culpa.

―Esto es lo que vas a hacer la próxima vez que Ichigo te invite a salir, Orihime. Escúchame con ¡mucha! atención― dijo Tatsuki―. Paso 1) vas a escuchar su invitación atentamente. Paso 2) vas a tirar al demonio todo lo que estés haciendo. Todo. Paso 3) vas a decir , tal cual como si él amor de tu vida, el hombre más perfecto, ardiente e injustamente guapo, te estuviera pidiendo matrimonio. Paso 4) Bé-sa-lo, con un carajo demonio. ¿Cómo es posible que detectaras la tensión sexual de Renji hacia Rukia pero no la tensión de Ichigo hacia ti? Digo, no es un aspecto estrictamente sexual…pero una nunca sabe― sacudió la cabeza por haberse salido del tema―. Lo que digo es que lo beses. Paso 5)…Bueno, este debió ser el paso entre el 3 y el 4…Imaginemos que es así― carraspeo y junto las manos en actitud de plegaria―. Por el amor a Dios, vayan a un lugar donde nadie les arruine la cita. Y, por ultimo: Paso 6) bésalo de nuevo y regresa a casa suspirando como una adolecente dramática. Se lo debes: bésalo.


Miro la hora en su muñeca. Casi las diez. Para entonces ya había fuegos artificiales decorando el cielo con diferentes colores. Mientras los veía explotar en lo alto, tuvo este sentimiento de ser feliz. Unas cuantas horas no eran suficiente en comparación a lo mucho que las había extraño. Quería saber de ellas más a menudo y poder protegerlas.

Se habían tumbado los tres –Yuzu, Ichigo y Karin- en el tramo de pasto más cercano que habían encontrado para observar el acto final de la noche, el momento en que todo el festival acababa. Al igual que su tiempo con sus hermanas.

―Pórtense bien, ¿me oyeron? O voy a…― pensó en opciones. Castigarlas: no. Sermonearlas: absolutamente no. Dejar de verlas: ni aunque me quitaran los ojos―. O me voy a reír. Lo digo enserio, me reiré tanto que me hare daño a mí mismo porque no será saludable que me ría de la manera en que me rio. Especialmente de ti, Karin, como venganza.

―O podrías simplemente regresar a casa― le respondió e Ichigo sintió lo más cercano a un corazón roto de lo que había sentido antes. Karin se incorporó y miro a Ichigo desde arriba―. Sé que no te agrada Keiko, que extrañas a mamá tanto que te duele todo, que no te llevas bien con papá y que tienes ahora una casa con tus amigos, con tus reglas. Tal vez papá no lo diga en voz alta o lo haga notar, pero él también te extraña.

Ichigo la abrazo y atrajo a Yuzu hacia ellos también. Las apretó contra sí, fuerte, muy fuerte.

―No puedo, lo siento. La verdad es…que no quiero regresar ahí― admitió―. No es que esté tratando de alejarlas de mí, en realidad me gustaría que me visitaran, pero mi departamento es horrible y encontraran cosas ahí que harán que no se sientas orgullosas de ser mis hermanas. Las quiero, pero no quiero que se acerquen a mi mundo. Así las estoy protegiendo, créanme.

Cuando en el cielo ya no explotaban los fuegos artificiales, llego Isshin acompañado de Keiko. Ichigo abrazo a sus hermanas por última vez en el día, fue la despedida más larga en toda su vida. Volvían una y otra vez a abrazarlo y hacerlo prometer que volverían a verse pronto. Después Isshin lo tomo del brazo, le indico con un movimiento de cabeza que lo siguiera e Ichigo lo hizo, de mala gana.

Isshin aún no sabía exactamente qué decir, o cómo hacerlo, así que simplemente dijo lo primero que vino a su mente:

―Hoy hable con Urahara.

Ichigo se encogió de hombros.

― ¿Qué tiene que ver eso conmigo?

―Deberías alejarte de Orihime, Ichigo― respondió ―. No quiere que veas a su hija.

― ¿Qué?―inquirió Ichigo burlón― Acaso no soy libre de tomar mis propias decisiones.

―La libertad es un mito, Ichigo. Ya deberías saberlo.

FIN.


¡Taa-daa! ¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado :D Me pareció que ya era hora de que Ichigo tuviera algo bueno con su familia, en especial con sus hermanas 3

Gracias por leer mi fanfic y por sus reviews3 significa mucho saber lo que ustedes opinan de cada capitulo :D