Robbers.
¡Estoy devueltaaaaaa! Lamento la tardanza, como siempre, pero últimamente mis periodos de inspiración son cortos y momentáneos –u–' es una lata…Y luego está la cuestión de que me distraigo mucho viendo anime :P
Pero bueno, este capítulo lo quiero centrar en Ichigo porque hay mucho más por desarrollar en un personaje como él que en el de Orihime, cuya vida es mucho más identificable con la nuestra. Así que espero que les guste :D me estoy tomando mi tiempo para escribirlo y todo eso.
Gracias por leer 3 disfruten de este cápitulo.
Capítulo 10: "Un error se puede repetir dos veces"
La mejor parte de la noche, además de las estrellas, es la máscara oscura e invisible, la capa negra y brillante, el disfraz.
Y cuando el brillo de la luna resplandece en la hoja de una navaja…es hermoso. Cuando hay más sombras de lo normal para ayudarlo a ocultar su rostro de la víctima y de las cámaras.
Es el momento en que deja de ser una persona racional, para pasar a ser un ladrón.
―Apúrate― pistola contra sien, navaja sobre garganta. Ichigo se desespera, aprieta el filo contra la piel y lo empuja a un lado. Grimmjow se hace cargo entonces. Se pone enfrente del hombre y no lo dejara moverse hasta que Ichigo haya puesto todo el dinero en la bolsa.
Pañoletas, ropa negra y pasamontañas, son las cosas que los hacen ser unas personas diferentes a las que siempre son.
Afuera esta Renji, fingiendo fumar un cigarro casualmente contra la puerta de un local cerrado, haciendo guardia. Cuando se van, Grimmjow noquea al dueño y…corren. Están acostumbrados a correr.
Vivir para correr y correr para vivir. Correr para vivir.
Ichigo de pronto tiene una duda: ¿Lo que escucha ahora son sus pisadas al correr o es el latido de su corazón?
Hay demasiado ruido.
Música, gente borracha, golpeteos en las paredes, vasos cayendo, humo en el aire.
Y aun así se siente como si estuviera a miles de metros de distancia de ahí. Lo puede oír todo, pero no escuchar; lo puede ver todo, pero no obsérvalo; puede tocar, pero no sentir.
Una chica aparece de la nada, se inclina hacia él y lo besa justo debajo de la oreja. Ichigo está demasiado aturdido como para saber qué hacer. Ella prende su encendedor debajo de una pipa cristalina, espera a que llegue el humo a su boca y se acerca de nuevo a él, hacia sus labios, entonces ella va soltando poco a poco el humo mientras Ichigo lo jala a través de sus labios.
Después nada, se queda ahí parado con aquella extraña enfrente de él, sabiendo que ella quiere besarlo. Es guapa, pero no es quien él quiere. Se tambalea lejos de ella, sube por las escaleras hasta llegar al baño y se mira en el espejo como si fuera un misterio.
Inclina la cabeza a un lado, luego al otro. Se acerca al espejo, comprueba que es el haciendo movimientos inesperados para ver si su reflejo lo sigue. Si, si es la persona de ese reflejo. Está cansado, tiene anillos morados alrededor de los ojos, la ropa manchada de sudor y alcohol, el cabello despeinado, pero si es él.
Alguien entra y cierra la puerta. Nell se recargo contra la puerta y puso el seguro.
―Te vi subir solo, así que decidí hacerte compañía― dijo mordiendo su labio inferior, algo que Ichigo no vio― ¿Qué tanto te miras, Ichigo? No conocía tal vanidad en ti― tomo su barbilla, lo hizo girar hacia ella. Luego lo abofeteo con fuerza, de modo que el rostro de Ichigo se movió por el golpe y se quedó colgando sobre su hombro.
― ¿Dónde está Grimmjow?― finalmente hablo, su voz sonó ronca, apagada y muy arrastrada.
―Lo vi entrar en una habitación con dos chicas.
― ¿Renji?
―Afuera, eso creo. Es una fiesta, Ichigo, hay un montón de personas y no vine aquí para hacerla de niñera―le dijo y se acercó aún más a él. Ichigo sintió su cadera presionarse contra el lavabo, los senos de Nell pegados a él.
― ¿Qué haces?
― ¿Tu qué crees?― respondió en un susurro sobre su oído. Luego lo giro para cambiar de lugares. Él delante de ella, inclinado hacia ella. Nell subió sus caderas al lavabo para poder atrapar con sus piernas la cintura de Ichigo.
― ¿Otra vez?― fue lo único que se le ocurrió decir, con irritación―. Mira, estoy drogado, alcoholizado y apenas de mantengo en pie. Me voy.
Pero ella lo hizo mantenerse en donde estaba y volvió a acercarse a su oído para susurrarle mientras jugaba con los botones de la camisa de Ichigo:
―Un error se puede repetir dos veces, Ichigo. No seas aguafiestas.
Se refería a la primera vez que Ichigo probó las drogas. Para entonces ya conocía a Grimmjow y a Renji, pero aun no vivían juntos. Fue una vez, en el sótano de una casa cuando un chico saco una bolsita de pastillas. Ichigo tomo una junto con un trago de cerveza…y fue el inicio de su fin.
Nell estaba ahí también, era la chica más hermosa entre todas las que estaban ahí e Ichigo no se contuvo para provocarla…y terminaron encerrados desnudos en un cuarto, perdiendo su virginidad. No había ido más allá del contacto físico aquella ocasión, eran solo dos jóvenes drogados teniendo sexo por la excitación de las drogas.
Sin embargo, Nell tenía novio y el casi mato a Ichigo a golpes cuando se enteró. Jamás en su vida se había sentido tan aterrorizado por una persona enamorada. Grimmjow fue quien lo salvo y Nell se enamoró de él poco después. Si tan solo Nell hubiera sabido que Grimmjow no era hombre de una sola mujer….
Pensó que Nell era como era con él por eso: por Grimmjow y sus múltiples aventuras sexuales. No le fue fiel desde el principio. Y ahora es como si Nell quisiera pagarle con la misma moneda…teniendo sexo con su casi hermano. O tal vez si está enamorada de Ichigo… Por otro lado, Ichigo no ha sentido, ni siente, nada por ella.
Es como si Nell fuera una persona a la que jamás amaran devuelta.
No le respondió nada. Se liberó de su agarre como pudo y se fue a casa.
Era como tener una explosión en su cuerpo. Encerrada, limitada y dolorosa.
Maldita resaca. Maldito Grimmjow. Maldito Renji. Maldito -pero amado-alcohol. Maldito cuerpo.
La mayoría de sus mañanas son así y le resulta extraño no haber desarrollado alguna clase de inmunidad contra…esta explosión interna post-fiesta.
Entonces lo que pareció tener una bomba nuclear en su cabeza…ocasionado por una almohada estrellándose contra su frente y otro directo en el rostro.
― ¡Que mier…!
― ¡Esto!― lo cortó Grimmjow ― Es por haberte ido ayer sin avisar y ¡este!― se detuvo, almohada en mano y mueca pensativa―. Ese último fue solo por satisfacción…hijo de perra.
Ichigo le mostro el dedo corazón lo más agresivamente posible que pudo mientras que con la otra mano sostenía su cabeza entera. Le respondería, pero sus pensamientos estaban nulos por el momento.
―Ah, por cierto. Se fue la puñetera luz, así que ya sabes…enciende una vela. Renji fue a arreglar el asunto, pero ya saben que tardan horas. Ah y tu papá hablo, antes de que se fuera la puñetera luz, dijo que quería hablar contigo y entonces se fue la puñetera luz. Paso hace horas y yo aburrido y a oscuras porque se fue la puñetera luz y porque tú le quieres robar el puesto a la Bella Durmiente. ¡Levántate ya, marica!― lo sorprendió exclamando, jalando las sabanas de Ichigo hasta que cayó en el suelo.
La Dibujante de Extraños, ¿porque le gustaba tanto mirarla? ¿Cuándo es que había comenzado a sentirse así por ella? ¿Por qué la quería tanto? Sentada por ahí, cuaderno en piernas, lápiz en mano y audífonos puestos. Podía verla mover los labios y se preguntó como sonaría su voz al cantar, que música le gustaría, ¿era un cliché erróneo pensar que le gustaría la música clásica solo porque es una artista?
Había muchas cosas que no sabía de ella aun, casi parecía ridículo que quisiera tanto a una persona que casi no conoce. Como cuando dices que te gusta una banda, pero jamás habías oído hablar de ella antes.
Ojala el mundo se callara, aunque fuera por un segundo.
Es imposible callar a 7 billones de personas a la vez.
Soltó el lápiz, dejándolo caer sobre el cuaderno, recargando su espalda contra la silla. Ambos brazos colgando inertes a ambos lados de su cuerpo mientras observaba por la ventana, lo relaja.
Ya ni siquiera escucha las voces de sus compañeros de salón, ni la de su profesor de matemáticas, pero siente el golpe contra su cabeza que le da con una libreta.
― ¿Te molesto, Kurosaki? Parece que no te interesa escuchar el tema de hoy, que es importante porque mañana habrá examen rápido del mismo.
―Vaya…
El profesor suspiro, exasperado.
―No voy a perder el tiempo con nadie― dijo para todos―, si les aburre esta clase son libres de tomar sus cosas y retirarse.
Nadie se movió, aunque muchos deseaban salir corriendo, o incluso saltando por la ventana, del salón; la fantasía de todo estudiante. Pero Ichigo….él no es así.
―Ya se había tardado, profe― suspiro aliviado, mochila al hombro, encaminándose a la puerta―. Me retiro, gracias.
―Notificare al director por esto, Kurosaki.
Ichigo se encogió de hombros.
―Bien.
¿Por qué todos se veían tan impresionados? No había de grandioso en irse del salón cuando les habían concedido el permiso.
Ojala todos se callaran.
En el umbral de la puerta, se detuvo para dirigirse a ellos y decir:
―Y ustedes… ¿Qué demonios? No actúen como la Virgen María cuando sus pensamientos son los del Diablo. Estoy seguro que la mayoría quiere largarse al carajo de aquí pero no lo hacen porque no es la imagen que quiere que vean los demás. ¡Quítense sus putas máscaras y crezcan de una jodida vez por todas o cállense!
― ¡Modere su lenguaje, joven Kurosaki!
―Son palabras, maldición. ¿Por qué tanto miedo a las letras? Ni que fueran a matar a alguien.
Grimmjow se puso en pie acompañado de Renji. Apunto a Ichigo.
―Ojala fueras el maldito presidente.
Sin decir nada más, los tres se fueron a casa.
― ¿Qué te pasa, Ichigo?― inquirió Renji. Estaban ya por los rumbos de su casa e Ichigo no había pronunciado una sola palabra, respiraba pesadamente.
―Nada. Solo siento que estoy enojado.
― ¿Enojado por qué?
―No sé. Porque sí.
―Pues lo que sea que te pasa― dijo Grimmjow― acaba de hacer que cumplieras una de las más grandes fantasías de los alumnos alrededor del mundo. Eres leyenda.
―Creo que quiero golpear algo…o alguien― murmuro Ichigo por lo bajo.
Grimmjow alzo los brazos a la altura del pecho.
―Tranquilo, que no se te suban los humos a la cabeza. La actitud de diva no es lo tuyo.
Ichigo rio.
―Vete a la mierda, Grimmjow. Lo digo en serio.
Sus amigos estaban entre las personas que no le gustaría que se callaran. Si alguna vez dejara de escucharlos, perdería parte de la cabeza. Yuzu, Karin, Grimmjow, Renji; son una especie de ancla. Los necesita para sentirse en control.
Caminaron por una calle hasta llegar a un semáforo en verde, mientras cruzaban la calle, Ichigo jamás imagino tener una clase de explosión emocional simultánea. Alguien más, viniendo del otro lado, paso enseguida de ellos. Miro a Ichigo fijamente e Ichigo le devolvió la mirada. Cuando se acercaron, le sonrió con sorna y choco su hombro contra el de él con fuerza.
La mente se le quedo en blanco en ese momento, no coordino ningún otro movimiento que no fuera girar la cadera, levantar el brazo con el puño apretado y golpearle al desconocido en la nuca. Quiso girar completamente, tenerlo de frente y golpearlo más, pero…
― ¡Ichigo!― Renji apareció en su campo de visión, deteniéndolo colocando sus manos sobre sus hombros, empujándolo a pesar de su esfuerzo por ir adelante―. ¿Qué rayos? Cálmate.
Grimmjow estaba por delante de Renji, frente a frente del chico desconocido.
― ¿Eso es lo mejor que tienes?― provoco a Ichigo.
― No querrás conocerme enojado de verdad.
―Ni tu a mí tampoco…Ichigo― su voz era contraria a sus acciones. Era tranquila, casi elegante. Con un ritmo lento y casi cantarín. Mientras tanto, Ichigo se comportaba un tanto más errático ―. Voy a destrozar tu maldita cara.
―Hey― Grimmjow, quien se había mantenido imperturbable finalmente hablo, mano en el bolsillo―. ¿Tienes algún problema? Porque yo sí. Demasiados problemas y poca gente con la que desahogarme. Imagínate todos los pensamientos psicópatas que tengo en mi cabeza para resolverlos― poco a poco, saco la mano de la bolsa. Basto con el reflejo de la luz del sol sobre el filo navaja para que el chico retrocediera mínimamente―. ¿Quieres ser tú el afortunado en liberarme de tanta presión?
El chico señalo a Ichigo, lo miro directo a los ojos.
―Sera otro día, supongo cuando no tengas a tus perros guardianes contigo.
Grimmjow lo siguió con la mirada, hasta que lo vio desaparecer al doblar una esquina y suspiro, guardando nuevamente la navaja. Renji miraba a Ichigo, e Ichigo miraba hacia adelante como si esperara que aquel chico regresara por más. Sintió un empujón y luego otro.
― ¿¡Qué demonios te pasa!? ¿Desde cuándo te enojas tanto por una idiotez tan infantil como un choque intencional de hombros?
Mente en blanco, respiración agitada, costillas apretadas, ceño fruncido, Ichigo no parecía Ichigo.
―Déjalo, Renji― dijo Grimmjow―. Después de todo…Ichigo, ¿no habías dicho antes que te sentías con ganas de golpear a alguien? Deseo cumplido. Es como si tuvieras una maldita hada madrina detrás de ti.
Había tres personas en su cuarto cuando despertó, todas desperdigadas por el suelo, borrachas, dormidas, exhaustas.
― ¡Grimmjow!― gruño Ichigo. Se levantó y piso algo viscoso, no tuvo fuerzas para mirar, pero estaba casi seguro de que era vomito―. Me cago en la madre… ¡Grimmjow!
En la sala había más personas, quizá unas diez más. Nell estaba tumbada en el sillón con la blusa desabrochada de forma que se le veían los pechos, aún conservaba su ropa interior, por fortuna.
Y pensar que una reunión de amigos se había convertido en este desastre…
El cuarto de Grimmjow estaba aún más repleto que el suyo. Había una chica completamente desnuda a su lado, enredada al cuerpo, desnudo pero gracias a Dios, cubierto por una sabana.
Agarro un vaso con hielo de la mesa junto a la cama y se lo tiro encima.
― ¡Serás hijo de pu-u-u-taaaaa!― tiritó Grimmjow, levantándose de golpe. La chica a su lado ni se inmuto, continuo dormida como si nada pasara.
―Escucha― dijo Ichigo―. Voy a irme a la escuela. Tú iniciaste esta fiesta, ahora corre a todas estas personas y diles que si llegan a llevarse algo de mi habitación, los iré a buscar para cortarles los dedos.
―Ya entendí, ya entendí. No tienes por qué comportarte como una mamá. Lo que me recuerda, Renji no se siente bien, asi que hoy no ira a la escuela. Yo te alcanzo después.
― De acuerdo― chocaron los puños. Ichigo avanzo hacia la puerta.
―Por cierto, Ichigo, tal vez quieras lavarte la cara. Con jabón, por favor.
Era difícil encontrar estos tipos de silencios en la escuela.
Escuchaba incluso sus propios pensamientos….y no le gusto lo que había dentro de su cabeza; había más ruido en el silencio. Deseo que hubiera más sonidos a su alrededor, callar su mente. ¿Dónde estaban Renji y Grimmjow en momentos así? Enjaulo su rostro entre sus manos.
Cuando los monstruos dejan de ocultarse bajo la cama, se ocultan en el silencio.
Presiono sus dedos contra su cráneo, podía sentir el hueso. ¿Qué pasaría si lo rompiera? ¿Qué pasaría si él se rompiera?
Y entonces, un toque suave. Un roce de piel contra piel.
―Hola.
Orihime.
―Hola, Inoue― le sonrió.
― ¿Te sientes bien? Últimamente te ves…bueno, actúas diferente― le dijo, sentándose en la silla que estaba frente a él. Giro su cuerpo y apoyo sus brazos sobre el respaldo, para poder verlo de frente.
―Lo dices por lo de ayer, ¿no? Todo está bien, no es nada. Gracias por preguntar.
―No hay de que― respondió Orihime, con gesto ausente. Sus enormes ojos grises no paraban de mirarlo y él no pudo parar de mirarla a los ojos. Orihime permaneció en silencio, solo viéndolo. Luego entrecerró los ojos, un poco, un gesto muy tan pequeño pero que la hizo fruncir las cejas ligeramente. Y entonces, sonrió. Hubo una corta risa antes de que mordiera sus labios, notara que él la miraba a los ojos y que ella bajara la vista.
Ichigo se rio también, sin saber por qué.
―Kurosaki-kun, seré directa contigo y te diré que…― acerco su rostro al de él. Ichigo la miraba completamente a los ojos, pero ella tenía su mirada puesta en otro lugar. Sintió el ritmo de sus latidos crecer―…pues que tienes un pene dibujado en la frente― acerco su mano al rostro de Ichigo, utilizando su dedo pulgar para borrar el marcador mientras el resto de sus dedos tocaban el rostro de Ichigo. Inconscientemente, él cerro los ojos― y con marcador permanente. Esto es obra del diablo mismo.
―Juraría que lo había lavado bien esta mañana― dijo Ichigo, ligeramente apenado. Dejo caer el peso de su cabeza contra la palma de Orihime, ella no hizo ni atisbo de querer moverla, se relajó―. De hecho me sorprende que dijeras la palabra pene tal cual en vez de alguna clase de sinónimo inofensivo.
―Te dije que sería directa…Aunque ahora que lo pienso, debí decir que sería explicita. ¿Te sientes mal, Kurosaki-kun?
Ichigo negó con la cabeza. Cubrió el resto de su rostro con su propia mano.
―Justo ahora no sé cómo responder a eso.
― ¡Ichigo!
Sentado en un sillón, está viendo su vida a través de otras personas. Casi nada bueno pasa hasta que llegan este tipo de momentos…o no. Esta la música que le gusta, la cerveza que le gusta, las personas que le agradan – al menos la mayoría-, pero, entonces, ¿Por qué solo está sentado en un sillón y no fumando o bebiendo cerveza?
Se conoce lo suficiente para saber que es uno de esos días, como si fuera otra persona o como si otra versión de él estuviera a su lado diciéndole cosas al oído, manteniéndolo junto a él.
― ¡Oye, Ichigo!― Esta vez sí reacciona y lo mira ―. ¿Te designaron como conductor o algo, hombre? Siento tu amargura desde el otro lado de la sala.
―Ni siquiera tengo un auto, Haru, cállate― con sus dedos índice y pulgar, recorrió el arco de su nariz y las cejas―. Simplemente no me siento con ánimos, eso es todo.
Haru levanto las comisuras de la boca en una sonrisa cómplice. Se sentó junto a Ichigo, metió la mano en su bolsillo y saco un bolsa pequeña con pastillas dentro.
―Estas pastillas son mi tesoro más preciado, son especiales. Pero no las quiero más de lo que me molesta tu cara de constipación que arruina el ambiente de esta fiesta, así que te regalare una― Haru tomo la muñeca de Ichigo y puso la pastilla en el centro de su palma.
― ¿Qué es?
Haru comenzó a reír, negando con la cabeza se encogió de hombros.
―Eso es lo menos que te debe preocupar― se puso de pie, perdiéndose entre la multitud de gente ―. Relájate, Ichigo, disfrútalo y ya.
No tenía ánimos.
Ni siquiera quería estar ahí.
¿Por qué aún estaba ahí?
Esto era inútil.
Paso entre personas, humo y ruido para poder salir al porche y sentarse en la barandilla. Prendió un cigarro, fumo una vez y eso fue todo. Después solo lo sostuve enfrente de su rostro mientras veía el delgado aro naranja consumirse el resto de la columna. Por un momento pensó que él era la columna mientras que el mundo era el anillo de fuego. ¿Pero qué pasaría cuando alcanzara el filtro?
Negó con la cabeza; a veces pensaba demasiado.
Escucho la puerta abrirse detrás de él. En ese instante todo el ruido dentro de la casa estuvo dentro de su mente y al siguiente instante ya no lo estaba, porque habían cerrado la puerta.
Grimmjow se quedó quieto frente a Ichigo, haciendo contacto visual; luego hizo un movimiento con la cabeza y puso la botella de alcohol sobre el alfeizar de una ventana.
―Ven a sentarte un rato conmigo, Ichigo. Hablemos.
― ¿Sobre qué quieres hablar?
―De la vida dentro de unos diez años más adelante. De tu vida en diez años más.
Ichigo dejó caer la cabeza hacia atrás en el respaldo de la silla con frustración.
―Qué diablos…
Grimmjow lo miro y se rio.
―No, lo digo en serio. Rara la vez por cierto. ¿Tienes algo planeado?
― ¿Cómo de qué?― se encogió de hombros Ichigo.
―Del periodo al que he decidido titular Post-Preparatoria.
―Faltan como dos años o un poco menos para eso. Estamos en segundo grado, ¿Por qué preguntas eso ahora?
―Porque yo sé que es lo que quiero hacer, Renji sabe lo que quiere ser…Pero tú nunca has dicho nada― Grimmjow se inclinó hacia adelante, apoyando el peso de sus codos sobre sus rodillas―. Y no tengo idea de si es porque lo que quieres hacer es tan vergonzosamente marica y sabes que me reiré de tu el resto de tu vida hasta mojarme los pantalones o porque no has planeado nada. Y si tu respuesta es la segunda opción, entonces eso me preocupa un poco porque soy el mayor y tú eres el menor de nosotros, por lo que a veces no puedo evitar sentirme como una especie de papá-joven-súper-cool con ustedes.
Hubo silencio. Ichigo debió la mirada al piso, mientras Grimmjow esperaba una respuesta, a pesar de que aquel gesto ya se la había dado. A veces él era más fácil de leer que un libro abierto y una enorme colocada sobre las páginas.
Suspiro, todo el peso de su cuerpo callo contra la silla.
―Entonces me voy a tener que preocupar, ¿no?
―No tienes que hacerlo. No te ofendas, pero no me aleje de mi papá para encontrarme con otro papá. Algún día pensare en algo o llegado el momento improvisare.
―Bueno, olvida eso de lo del padre cool, también soy tu amigo y como amigo me preocupo por otro amigo.
Ichigo se puso de pie, toco el hombro de Grimmjow para reconfortarlo y dijo:
―De todos modos siempre que planeo algo termina peor que mal.
―Si tú lo dices…Vámonos a casa.
―Estoy de acuerdo con eso― accedió Ichigo, cuando Grimmjow le dio la espalda, recordó la pastilla. Desdoblo su mano solo para encontrarla ahí, acunada entre la piel de su mano y después la tomo.
Cuando los monstruos dejan de ocultarse bajo la cama, se ocultan en el silencio…y en las sombras.
Era de noche, el ruido del exterior era como una canción de cuna sin voz, como si fuera la luna quien la compusiera para todos. Por las ventanas abiertas entraba una ligera briza que hacia ondear las cortinas como si fueran las olas del mar.
A unas cuantas cuadras, una mujer tarareaba una canción de cuna para su bebe. Más cerca, un perro le ladraba a la luna. Alguien parecía estar practicando con una guitarra una canción de amor. Una pareja se escabullía por las calles para poder estar solos. Una puerta se cerró. El viento movió un montón de hojas.
Y entonces alguien grito, terriblemente horrorizado. Y grito. Y grito. Y grito con más horror.
El silencio fue cortado como si una navaja hubiera pasado a través de la piel, gracias a la voz de un joven horrorizado.
Era Ichigo.
Renji y Grimmjow trataron de calmarlo. Su cuerpo estaba empapado en sudor, temblaba como si se estuviera muriendo de frio, sus pupilas estaban dilatadas. Gritaba y gritaba. Señalaba las sombras de las ramas de los árboles que pasaban a través de su ventana. Al menos para Grimmjow y Renji eran solo ramas, pero para Ichigo era algo peor.
― ¡Aléjenlos de mí! ¡Aléjenlos de mí! ¡Aléjenlos de mí! ¡Me van a matar! ¡Me van a matar! ¡Me van a matar!
Veía cosas aterradoras que deseaban arrancarle la piel.
Grimmjow trato de hacerlo reaccionar, golpeando con el reverso de su mano el rostro de Ichigo. No funciono. Fue la primera vez que vio llorar a Ichigo de aquella manera. La primera vez que lo vio tan asustado como para huir, corriendo descalzo, en busca de un lugar seguro.
No pudieron alcanzarlo; de los tres, Ichigo era el más rápido. Lo perdieron de vista, lo buscaron, gritaron su nombre y cuando no lo encontraron, volvieron a casa esperando que él estuviera ahí.
Más tarde, el padre de Ichigo llamo.
Él estaba a salvo. Había llegado corriendo a casa – el único lugar seguro en el que logro pensar-. La única parte físicamente dañada de él eran sus pies; Keiko estaba curándolos y cuando el efecto había terminado, se había quedado dormido. Yuzu y Karin se quedaron con él durante toda la noche hasta que despertó.
FIN.
POR-FIN! Por fin termine este capítulo aslfjaksjfaskfja ¿no les pasa que tienen un montón de ideas para capítulos de más adelante, pero no pueden llegar a esa parte porque están atascadas en un capitulo?
Es como tener una barra de oro sobre la punta de una montaña, que por cierto está hecha de mantequilla y tiene aceite de oliva escurriendo por todas partes. O como querer decir "P" sin despegar de los labios.
Simplemente. No. Se. Puede.
En fin, muchísimas gracias a por todos sus reviews 3 aslfjasfja y por leer mi historia. Espero que les haya gustado este cápitulo.
