Robbers

Hola nenas, *las nalguea, las abraza, les lanza confeti, publica el capítulo y se va lentamente*

Mentira (〃▽〃) Hablemos un momento. Siéntense aquí a mi lado. Oigan sé que olvide esta historia por años, perdón. Esto de escribir fanfics fue una etapa intensa pero corta, y algo que siempre me pasaba es que tenía una idea como (Robbers, por ejemplo) pero nunca se me ocurre nada para un final. He querido volver a escribir, pero ay Dios mío (*゚ー゚*)

Pasa que me volví a releer este fanfic mío y me di cringe en algunas partes. Obviamente porque en aquel entonces, creía en ciertos estereotipos diferentes y veía cosas de una forma muy diferente. Pero, ¡diablos señorita! Si me mame en unas cosas ( 〃..) Me gustaría seguir con esta historia, de alguna manera, pero nunca he sido una escritora organizada ni nada por el estilo, también espero poder no darme más cringe en el futuro, pero en fin…

3 Boa Hancock 3 de la página de Ichihime (っ˘̩╭╮˘̩)っEste capítulo va para ti, el otro día me di cuenta de lo mucho que haz esperado ver esta historia de regreso y es por ti que me obligue a escribir un capítulo más. Gracias por todas las veces que seguiste publicando este fanfic y no rendirte con esta historia, y también a todas las personas que han esperado pacientemente por un nuevo capítulo aun cuando llevaba años desaparecida. Espero que lo disfruten.

Capítulo 13: Diferente.

Mil veces se preguntaron el uno al otro:

― ¿Qué te gustaría hacer?

Y mil veces se respondieron:

― No lo sé, ¿y a ti?

Así que, al final, optaron por solo caminar por las calles del centro y ver que surgía en el camino. Pararon en un puesto de crepas y compraron una para compartir entre los dos. Se sentaron, tímidos, junto al otro en una banca desde la cual podían ver mucho de lo que pasaba a su alrededor.

Un señor inflaba globos y les daba forma de animales, varios niños corrían entre los chorros de agua de las fuentes danzarinas. Alguien inflaba burbujas, alguien patinaba, un grupo de amigos bailaba. Era todo un espectáculo de personas y actividades, cotidianos, pero que de alguna forma se sentían diferentes a ocasiones anteriores. Ichigo y Orihime, observaban todo, cada uno nervioso, intentando encontrar algún tema de conversación.

Habían estado muchas veces juntos, como en la escuela o estudiando, pero ahora se sentía diferente.

― ¿Quieres? ― pregunto Orihime, acercando la crepa a Ichigo. Ninguno de los dos había probado bocado aún.

―Sí, gracias― Ichigo le sonrió y se acercó. Luego se detuvo.

¿Qué debía hacer? ¿Tomarla de sus manos y morderla? ¿Seguir estirando su cuello y morderla? ¿Arrancar un trozo? ¿Por qué estaba tan nervioso por morder una crepa? Normalmente, solía actuar con más confianza cuando estaba con ella, pero hoy, hoy se sentía diferente.

¡Es una crepa, deja de pensar tanto! ― pensó Ichigo. Se decidió y tomo la crepa, sus dedos apenas rozando los de Orihime y la acerco hacía el para morder un pedazo.

Orihime observo sus dedos, tan juntos. Pensó en mover su meñique un poco hacia abajo, tocar su dedo y…sostener su mano. Ya se habían tomado de la mano antes, pero en todas esas ocasiones fue Ichigo quien tuvo la iniciativa de tomar su mano. Pensar en hacerlo ella, la ponía más nerviosa de lo que imaginaba.

Pero, aun así, lo hizo.

Se sentía apenada, pero en cuanto vio como Ichigo envolvía su dedo índice alrededor del meñique de ella, reaccionando al contacto, se sintió menos tensa y le sonrió casi con alivio. La presión que sentía en su estómago se atenuó.

― ¿Qué? ― rio Ichigo, observando como Orihime estaba claramente nerviosa.

― No, nada ― respondió ella, riendo.

― No, en serio. ¿Qué? – no sabía porque, pero se estaba riendo.

― Nada ― respondió ella, más nerviosa, riendo más fuerte. Luego, ella sostuvo con más firmeza su mano ―. En serio.

La miro con sospecha y apartaron sus miradas mientras reían. Volvieron a quedarse en un tranquilo silencio, observando nuevamente todo el espectáculo cotidiano frente a ellos. Sus manos aun sosteniéndose con timidez, pero a la vez, con firmeza. Estuvieron un momento más en silencio, hasta que Ichigo suspiro.

― Lamento no haber planeado algo mejor, Inoue― dijo dejando caer su peso sobre el respaldo de la banca ―. Debes sentirte algo incomoda.

― ¿Qué? No ― respondió ella con rapidez, mirándolo fijamente ―. No estoy incomoda, en serio. Y me gusta lo que estamos haciendo, no está mal improvisar de vez en cuando.

Se sintió un poco culpable por la manera en como Ichigo se sentía, ella claramente se veía nerviosa y no había podido hacer mucho por ocultarlo y quizá por eso él la percibía como incomoda.

― ¿Tú estas incomodo? ― pregunto ella.

― ¿Yo? No, para nada. Creí que tú lo estabas.

―No lo estoy. Estoy nerviosa, pero no incomoda ― confeso.

―Yo estaba nervioso porque creía que tú estabas incomoda.

― Pero no lo estoy ― se apresuró a decirle Orihime.

― ¿Segura? ― quiso asegurarse Ichigo, dedicándole una mirada con su ceja levantada. A Orihime le encanto ver esa expresión en su rostro, preocupada, pero de una forma diferente. En días anteriores había visto su rostro expresar tantas cosas, pero sobre todo lo veía abrumado. A veces su respiración se volvía profunda, como si le pesara el aire que llevaba a sus pulmones y sus ojos comenzaban a mirar en varias direcciones, confundidos y asustados. Se perdía un momento en esa desesperación, como llevado por una corriente de agua. Sin embargo, él nunca decía nada y solo lo veía actuar así cuando creía que nadie lo veía.

― Si, segura ― rio ella en respuesta ―. Entonces, ¿sigues nervioso?

― Si ― respondió Ichigo en voz baja, casi desviando la mirada ―. Pero ahora por un motivo diferente. Pero, ¿tu porque estas nerviosa? ― pregunto abruptamente, pero después pensó en algo más ― Para empezar, ¿por qué estamos tan nerviosos? No es como si fuera la primera vez que estamos solos.

― ¿Quizás es mi culpa? ― pregunto Orihime, dejando escapar una risa nerviosa.

― ¿Tu culpa? ― repitió confundido ― No, claro que no. ¿Por qué piensas eso?

Orihime rasco su mejilla, sintiéndose apenada. Sentía que le había soltado una pesada e incómoda bomba emocional aquel día en la azotea de su casa. Tenía una constante sensación de intranquilidad desde ese día, como una espina dentro de su cabeza que la castigaba por haberse derrumbado así frente a él, en vez de solo escribirlo en un avioncito de papel y mandarlo a volar para verlo alejarse junto con sus pensamientos. ¿La vería de forma diferente ahora que le mostro ese lado de ella? ¿Le parecería menos interesante o que sus sentimientos eran abrumadores y, por lo tanto, una carga? ¿Seguirá igual de interesado en ella ahora que vio lo que hay detrás del telón? Se sentía como un mago cuyos secretos habían sido revelados.

Cada mañana al despertar, tomaba la decisión de asumir el papel que ella había construido. Como un personaje secundario en una obra, aquel cuyas acciones no afectan a aquellos a su alrededor. Despertaba y sabía que tenía que sonreírle a papá y decir que en la escuela todo iba bien. Iba a la escuela y sabía que tenía que sonreírle a sus amigos y decir que en casa todo iba bien. Constantemente tenía que interpretar el papel de alguien que cree saber hacia dónde va su vida y que se encuentra en paz con todo lo que pasa a su alrededor.

Así fue hasta que, sin darse cuenta, necesitaba ser ese personaje, porque le gustaba la imagen que esta creaba ante los ojos de los demás: Sonríe mucho, así que debe ser muy feliz. Es muy lista, seguro tendrá una carrera exitosa. Es amable, seguramente siempre está rodeada de personas. Se ve tranquila, debe tener la vida resuelta. Tiene mucha energía, su vida debe ser muy divertida.

Así es como quería ser percibida, aún si no era real.

―Es que…no sé cómo explicarlo ― dijo, agitando su mano como quitándole importancia ―. Olvídalo, olvídalo.

― No, no ― Ichigo la miro con una expresión dulce, parecía intrigado ―. Dime, ¿por qué piensas qué es tu culpa?

Y ahí estaba, una vez más junto a Ichigo, sin aviones de papel y con un telón que estaba a punto de caerse si no hacía nada al respecto.

―Siento que quizá te abrume un poco, el otro día en mi azotea con todo lo que te dije ― empezó a decir, dirigiendo su atención hacia un hilo que sobresalía de entre las costuras de su pantalón. Comenzó a tirar de él, en un intento de evitar la atenta mirada de Ichigo sobre ella ― La verdad es que no soy así, ni siquiera sé que estaba diciendo ni porque dije lo que dije. No me siento así para nada. Debió ser la calentura o algo, realmente no sé qué paso, pero…

Sintió una ligera presión sobre su hombro, atrayéndola suavemente en dirección a él. Su barbilla se plantó, lenta y delicadamente, sobre su cabeza y su respiración se sentía cálida cada vez que chocaba con su cabello, le causaba cosquillas. De pronto se encontraba con su cabeza apoyada en el cuello de Ichigo. Sentía el peso de su brazo a lo largo de sus hombros, fue consiente de la posición de cada uno de sus dedos haciendo contacto con la piel de su hombro, haciendo la presión suficiente para atraerla, pero no para forzarla a quedarse en el abrazo si ella no lo deseaba.

Y su respiración.

Era como estar siendo arrullada. El subir y bajar, la inercia de su cuerpo en cada inhalación y cada exhalación. Sentía cada movimiento de su respiración envolviéndola y se quedaron tan callados que creyó incluso poder escuchar su corazón latir. O quizá era el de ella, realmente no lo supo, su mente quedo en blanco. Solo era capaz de concentrarse en el subir y bajar de su pecho. De pronto fue consciente de que su respiración se había igualado a la de Ichigo.

Ichigo creyó entender lo que estaba pasando. Lo había visto antes en Karin y Yuzu. Después de que su madre muriera, ambas empezaron a actuar diferente. Yuzu dejo de actuar como una niña y empezó a llenar el rol que su madre solía cumplir; ella lo dio todo de sí para que la casa se siguiera sintiendo como un hogar. Y Karin renuncio a todo ella para no convertirse en una molestia para el resto de la familia que, a diferencia de ella, sabían perfectamente lo que tenían que hacer para seguir adelante.

Y ahora lo veía una vez más, en Orihime.

― Se lo que estás haciendo ― fue lo único que dijo.

Orihime no dijo nada, pero se mantuvo quieta entre sus brazos y supo que no debía tratar de hacerla hablar más sobre el tema.

La mantuvo abrazada a él por un largo momento, luego se repuso, apoyando su espalda en la banca una vez más mientras arrancaba un pedazo de la crepa que habían estado compartiendo y como si nada hubiera pasado, ni la conversación ni el abrazo, uso su tono más casual para preguntar:

―Oye, el lugar que me mencionaste antes, donde dijiste que iras a clases de arte, ¿qué eso no queda por aquí cerca?

― ¿El centro cultural? Si…creo que si ― contesto Orihime, algo confundida ―. Pero la verdad no estoy muy segura.

― ¿Y si vamos ahí?

El sol ya se había escondido casi por completo para cuando lograron llegar y entrar al edificio.

Ante ellos, se extendía una recepción grande, en cuyo extremo de la habitación se encontraba una puerta que daba salida a una especie de patio central que también era una zona de descanso. A los lados de la misma área de recepción había otras puertas que los conducían a largos pasillos repletos de aulas y, al lado de esas puertas, se encontraban unas escaleras que los llevaban al segundo piso del edificio.

― El primer piso es más como un área de exhibición y recreación ― empezó a explicar la recepcionista del lugar ―. Si suben las escaleras se encontrarán los salones.

― ¿Dónde queda el salón de dibujo? ― pregunto Ichigo.

― Suban por aquí, caminen hasta el fondo del pasillo y será la tercera puerta a la izquierda ― les indico haciendo señas con sus manos ―. Las clases de hoy ya terminaron, pero quizá aún este el salón abierto. Algunos alumnos a veces se quedan un poco después de la hora de salida.

― De acuerdo, gracias― le respondió Orihime y ambos se encaminaron a buscar el salón.

Lo primero que hicieron al subir las escaleras fue echar un rápido vistazo al patio central desde arriba. Daba la impresión de que se estaba llevando a cabo una clase de taller; una mujer explicaba algo a un pequeño grupo de personas mientras daba una pequeña demostración. Luego siguieron avanzando por el pasillo y pudieron ver que en uno de los salones se encontraba otro grupo pequeño; por lo que Ichigo y Orihime pudieron escuchar, al parecer era alguna clase de cinematografía.

Y entonces llegaron al salón de arte. A simple vista parecía estar cerrado, pero cuando Ichigo intento abrir la puerta, esta cedió sin problema alguno, descubriendo un aula con las luces apagadas, pero iluminada gracias a la luz que entraba por las ventanas. Miro a Orihime con complicidad, quien se encontraba sorprendida y le sonrió.

― ¿Entramos?

― ¿No nos meteremos en problemas si alguien nos ve?

― La señora de recepción no parecía tener problema si entrabamos ― respondió Ichigo, tratando de animarla a entrar, ya que claramente, eso es lo que ella quería, pero se estaba resistiendo ―. Además…― miro alrededor, despacio: no había nadie, todos estaban abajo o encerrados en un aula. Tampoco vio cámaras o algún encargado de seguridad ni de mantenimiento cerca ― No hay moros en la costa ― dijo rápidamente y tiro de Orihime hacia el interior del salón. Por si acaso y para no levantar sospechas en caso de que alguien pasara por ahí, cerró la puerta tras de ellos.

― Wooow ― suspiro Orihime, con la mirada perdida en el salón. Soñaba con tener un espacio así para ella: una habitación grande, con estantes suficientes para colocar sus materiales y otro donde pudiera almacenar sus trabajos terminados sin temor a que se maltrataran. Una ventana enorme para llenar su espacio de luz natural, por la cual observaría el cielo siempre que estuviera en busca de inspiración.

Había material para todo: acuarelas, acrílico, carboncillo, óleo y mucho más. Estaba fascinada de ver tantos colores y tantos tipos de papel en un solo lugar.

Había unos cuantos trabajos que colgaban en un tenderete en frente de las ventanas. Eran autorretratos, pero cada uno era muy especial. Alguien había hecho su retrato solo usando números para crear sombras y espacios en blanco, mientras que otro se había hecho con trazos más fluidos y libres, dando un resultado más abstracto y otro retrato combinaba el uso de naturaleza muerta y acuarelas. La cantidad de talento que cada uno de los retratos exhibía la hizo sentir demasiadas cosas. Se sintió maravillada por la imaginación de cada uno. Emocionada, porque pronto ella comenzaría a dibujar en este mismo salón. Inspirada, ver esos trabajos hizo que sintiera la necesidad de dibujar en ese momento. Impaciente, por iniciar sus clases ahí. Y también asustada y ansiosa, tenía una sensación extraña en su pecho.

Si yo hubiera participado en esta actividad, ¿qué habría hecho?

Se quedó reflexionando en su propia pregunta, mientras aún seguía admirando los trabajos cuando escucho a Ichigo hablar en voz baja.

― Mira esto, ¿por qué esta esto así? ― se refería a una base, en la que ahora se encontraba parado, que se encontraba situada en el centro de una circunferencia de sillas.

― Oh ― se maravilló Orihime, acercándose a una de las sillas que conformaban el circulo ―. Quizá sea porque hacen dibujo en vivo. Un modelo viene y se acomoda en la pose que él quiera mientras que los demás intentan dibujarlo desde la perspectiva en que lo ven ― le explico a la par que tomaba asiento en la silla. Formo un rectángulo con sus dedos, enmarcando a Ichigo en ellos; su rostro confundido por lo que estaba haciendo la hizo reír ― A ver, haz una pose.

Ichigo, totalmente tomado por sorpresa por la petición, se movió cómicamente mientras intentaba encontrar una pose. Orihime pretendía estar sosteniendo lápiz y papel y cuando vio la pose que Ichigo había elegido, le fue difícil reír en voz baja:

― La pose de complejo de Dios ― observo ella, fingiendo tomar medidas con su lápiz imaginario ― Interesante elección, muy interesante. Espera, espera. No te muevas, casi termino de retratarte.

Movió su lápiz imaginario sobre su papel imaginario, luego se limpió un sudor imaginario con el dorso de su mano, acercándose a Ichigo para mostrarle su dibujo imaginario.

Ichigo se rio, pero lo siguió el juego. Se inclinó como observando la hoja y rascaba su barbilla con una mirada crítica.

―Ya veo ― dijo en tono reflexivo ― Capturaste mi lado bueno bastante bien, Dibujante de Extraños. No esperaba menos de ti ― le dijo y le sonrió, asegurándose de mirarla a los ojos cuando lo dijo ― Ahora te toca a ti, vamos ― extendió su mano para ayudar a Orihime a subir a la plataforma.

Orihime puso sus manos en la cintura y levanto la barbilla, imitando una pose heroica y aunque no dejaba de reírse, no se movió hasta que Ichigo le indico que había terminado su dibujo imaginario y se acercó nuevamente a ella para mostrarle.

― Un dibujo así merece estar colgado sobre una chimenea ― dijo, visualizando el escenario ficticio en su mente ―, como en las películas. Una grandiosa obra de arte, mis felicitaciones al artista.

Escucharon pasos afuera del salón, acercándose por el pasillo. Ichigo reaccionó y se movió con rapidez para que ambos se agacharan, usando la plataforma para ocultarse y esperando que las sillas también ayudaran a cubrir todo lo que esta no podía. Se quedaron quietos esperando que de esa forma no fueran vistos y observaron con alivio como una silueta pasaba de largo por el salón; al parecer nadie sospechaba que ellos estuvieran ahí.

Ambos suspiraron, liberando toda la tensión de sus cuerpos. Comenzaron a reírse al darse cuenta de que lo habían hecho al mismo tiempo y fue incluso más difícil no hacerlo ahora que también estaban riendo por lo mismo, intentando ser lo menos ruidosos posibles.

― Creo que será mejor que salgamos ahora, antes de que hagamos que nos descubran ― sugirió Ichigo una vez que recupero la compostura.

Orihime asintió con la cabeza, se cubría la boca con ambas manos para evitar emitir sonido alguno con su risa nerviosa.

La Orihime que Ichigo veía ahora era una muy diferente a la de hacia una hora y aunque sabía que en el fondo había algo que la estaba molestando, le alegraba saber aún podía sonreír muy a pesar de eso, fuese lo que fuese.

A hurtadillas, se acercaron a la puerta, Ichigo hecho un rápido vistazo a través de la puerta para verificar que nadie los viera salir y asegurarse de que la silueta que habían visto antes ya no estuviera por ahí. Ichigo conto hasta tres con sus dedos y entonces salieron en un abrir y cerrar de ojos. Continuaron caminando por el pasillo como si no hubieran hecho nada, casualmente llegando a apoyarse en la barda que les permitía ver el patio central, esperando que los nervios y la adrenalina se les pasara y pudieran dejar de reír. Pero entonces vieron como alguien, un encargado de mantenimiento, entraba en la habitación que habían abandonado unos momentos atrás, llevando tras de sí varios utensilios de limpieza. Ichigo y Orihime se miraron con los ojos bien abiertos, conteniendo sus sonrisas sabiendo que se habían salvado por apenas una cuestión de segundos.

Y hubo algo en la expresión de Ichigo que inmediatamente transporto a Orihime a aquel día cuando lo vio fumando en el patio de la escuela. De no haber sido por esa expresión en su rostro, ella jamás lo habría dibujado. Si ella nunca lo hubiera dibujado, Grimmjow jamás le habría mostrado a Ichigo el dibujo. Si Grimmjow nunca le hubiera mostrado ese dibujo, ellos dos nunca habrían hablado. Y si ellos dos nunca se hubieran hablado…Orihime no estaría experimentado los nervios, la dificultad para respirar, las mariposas en el estómago, la inhabilidad de apartar sus ojos de alguien, ni la sensación de estar junto a alguien que la hace feliz de una forma muy diferente a como un amigo o un familiar podría hacerlo.

Un nuevo tipo de felicidad, con un nuevo tipo de sentimiento, unidos a una nueva persona que la hacía vivir nuevas experiencias.

Si no hubiera dibujado a Ichigo aquel día, ella jamás se habría enamorado de él.

Afortunadamente para ella, si lo hizo.

― ¿Qué pasa? ― pregunto de pronto Ichigo, trayendo a Orihime devuelta a la realidad.

Sacudió su cabeza y se percató de la manera intrigante en que él la estaba mirando. Por un momento se preocupó por la forma en como ella debió haberlo estado viendo mientras se había perdido en sus pensamientos sobre él. ¿Se le habría notado algo en la expresión de su rostro que pudiera delatar lo que estaba sintiendo en ese momento? ¿o algo en sus ojos? Sintió nervios de que el pudiera averiguar lo que había estado pasando por su mente, porque algo en la forma calmada pero atenta en la que actuaba en ese momento le hacía pensar que quizá se había percatado de todo.

Y sí, Ichigo había notado algo.

Fue un cambio que se fue dando de forma lenta y sutil, como si hubieran apagado un interruptor. Un momento estaba riendo y apretando los ojos y luego paso: su risa se fue desvaneciendo, su rostro se relajó, las comisuras de sus labios comenzaron a regresar a su posición original y relajada, pero aun dejando ver el atisbo de una sonrisa en ellos. Sus ojos se fueron relajando en un lento parpadeo hasta que su mirada se tornó directa, pero de cierta forma ausente, como si viera algo a través de él. Su pecho subía y bajaba al ritmo de su respiración, que era lenta pero profunda.

Hubo un momento en el que la mente de ambos pensaba en un montón de cosas a la vez. Entre ellas, Ichigo pensó en la posibilidad de que Orihime intentaría algo y se quedó quieto, esperando. Pero ella también se quedó quieta y fue cuando contemplo la idea de ser él quien intentara algo. Sin embargo, no lo hizo y fue entonces que rompió el silencio, viendo como Orihime volvía en si casi de inmediato.

― Eso estuvo cerca ― suspiro ella.

Ichigo no supo que decir, ¿se refería a lo que acababa de pasar justo ahora o…?

― Unos segundos más y ese señor pudo habernos sorprendido dentro del salón.

Ichigo soltó una risa pequeña, se sentía un poco tonto por la forma en como había juzgado la situación.

― Habrías tenido problemas incluso antes de asistir a tu primera clase ― señalo él, rascando su cuello como resultado de los nervios que sentía ―. Hablando de problemas, ya está anocheciendo ¿no debes estar en casa antes de alguna hora?

Orihime abrió los ojos, entrando en estado de alerta, como si acabara de recordar algo importante que no debió olvidar. Ichigo entendió eso como una respuesta afirmativa y sonrió ante la expresión alarmada de Orihime. Tomo su mano y dándole un apretón de apoyo dijo:

― Vamos, te llevaré a casa.

Ichigo no lo había pensado antes, pero…

― Tu casa queda bastante lejos del centro cultural, ¿no?

― ¿Tú crees? ― pregunto Orihime en tono reflexivo ―. La verdad es que estoy acostumbrada a caminar, por lo que no me parece tan pesado. ¿Por qué lo preguntas? ¿Estás cansado?

― No, no es eso. Es que estaba pensando en que quizá habrá ocasiones en las que termines tarde y caminaras sola hasta tu casa, ¿cierto?

Orihime pareció reflexionarlo un momento.

― Es probable ― admitió, alargando sus palabras. Ella tampoco había pensado en eso ―. Pero conozco bien el camino, no me perderé ― agrego en un intento por sonar optimista.

― De eso no me cabe duda ―rio Ichigo ―, pero eso no es lo que me preocupa.

A Orihime le costó ocultar la sonrisa de ternura que le causo escucharlo decir eso. Sintió un cosquilleo en la base de su estómago. Sabía que era lo que le preocupaba y el hecho de que él hubiera pensado en ese detalle antes que ella la hizo sentir una oleada de calidez por todo su cuerpo.

― Escucha ― comenzó a decir Ichigo, deteniendo su andar. Orihime se detuvo un poco más delante de él, al voltearse a verlo, se encontró con una expresión seria, pero cálida―. Si alguna vez no consigues transporte o alguien que te acompañe y no quieres caminar sola a casa, llámame, ¿de acuerdo? Iré a buscarte y te acompañare hasta tu casa.

Orihime pensó en todas las molestias que eso implicaban para él. La idea de que el iría desde su casa, hasta el centro para acompañarla a ella y luego volver a recorrer todo ese camino de regreso solo para que ella no tuviera que estar sola de noche, la hizo sentir toda una nueva oleada de mariposas por todo el cuerpo. La hizo sentir tan conmovida que no pudo evitar sonreírle y aceptar su ofrecimiento.

― Si, de acuerdo. Gracias, Kurosaki-kun.

Realmente me alegro mucho de haber hecho ese dibujo aquel día.

Continuaron caminando unas cuantas cuadras más, hasta que Orihime se detuvo en una esquina y volteo a ver a Ichigo. Estaba a unas cuantas casas de distancia de la suya, pero no quería arriesgarse a que algún vecino o incluso su padre los viera. Basándose en la reacción que había tenido cuando había visto el dibujo de Ichigo en su cuaderno, supo que él no se alegraría de verlo junto a ella, no imaginaba como reaccionaria y era un tema que prefería evitar. No conocía sus motivos, pero ya conocía como se sentía respecto a Ichigo.

― Esta es mi calle, muchas gracias por acompañarme, Kurosaki-kun. Me la pase muy bien hoy.

Ichigo le dedico una sonrisa. No muy seguro de que debía hacer ahora, comenzó a frotar sus manos como una forma de lidiar con los nervios.

― Gracias a ti, Inoue. Yo también me la pase muy bien hoy.

Se acercó a ella, aparto un mechón de cabello de su rostro que acomodo detrás de su oreja. Simultáneamente se acercó a su mejilla para darle un beso de despedida, como ya lo había hecho antes.

Lo que no imaginaba era que su sospecha de antes se haría realidad.

Orihime coloco una mano detrás de su nuca y la otra sobre su pecho. Ambas posicionándolas de una forma tan gentil y delicada que el toque se sentía como sentir el roce de las plumas de un ave o las cerdas de un pincel. Sintió como una sensación de hormigueo explotaba justo en los lugares donde sus manos estaban, viajando con rapidez hasta sus brazos y piernas. Inmediatamente supo que tenía la piel de gallina. Y todo solo por el toque se sus manos…y la expectativa de lo que estaba a punto de pasar debido al tiempo que había estado esperando a que pasara.

Ella, con un simple giro de su cabeza, logro que sus labios se encontraran en un mero rose tímido de piel con piel, justo cuando el comenzaba a alejarse. Lo atrapo en un rápido momento de valor en el que decidió besarlo, dulce, tímida y lentamente. Pero, así como se había armado de valor de un momento a otro para hacerlo, así, de un momento para otro, lo perdió, lo que causo que su beso fuera corto y rápido. Se separó de una manera abrupta, pero no brusca, sostenido el beso hasta el ultimo momento.

La expresión en su rostro cuando se separaron y se atrevió a abrir los ojos, rebelaba lo impulsivo que ese acto había sido para ella. En todo su rostro se podía ver la sorpresa que había sido, incluso para ella.

― Ay por Dios ― exclamo Orihime, avergonzada, su rostro rojo como un tomate. Se cubrió la cara con las manos, dejándola caer sobre el pecho de Ichigo, ocultándose tal cual avestruz entierra su cabeza en la tierra.

Ichigo se puso nervioso, alarmándose un poco al creer que había hecho algo mal ante la reacción de Orihime. Sin embargo, decidió no dejar que sus nervios lo sabotearan y trato de animar la situación con una broma.

― ¿Tan mal estuve? ― pregunto con una sonrisa en su rostro.

― No, solo soy yo actuando como una tonta, de nuevo― dijo, e Ichigo pudo percibir la vergüenza en su voz. Casi pudo percibir un ligero temblor nervioso en su voz.

― Yo no creo que alguna vez hayas actuado como tal― trato de calmarla, pasando sus dedos por su cabello, peinándola lentamente. Eso pareció relajarla, así que no dejo de hacerlo y mientras tanto el mismo trataba de mantener su compostura al tenerla así entre sus brazos. Sentía los golpes de cada latido de su corazón en su pecho, su garganta, su cabeza. Respiro profundamente, tratando de mantenerse tranquilo.

― Lo siento, la próxima vez no actuaré así.

En verdad Ichigo intento no de no hacer otra broma y sobre todo esta. No quería hacerla sentir más avergonzada, pero no pudo evitarlo.

― Oh ― exclamo Ichigo con intriga ―. Entonces, ¿va a haber una próxima vez?

La sintió tensarse, tratando se hacerse más pequeña a ella misma, enterrándose más contra su pecho. Su voz fue apenas un susurro nervioso cuando hablo.

― Sí…

Lo dejo sin palabras. No pudo pensar en otro comentario gracioso por hacer.

― De acuerdo ― fue todo lo que Ichigo dijo y la abrazo.

A partir de ahora, no sabían que es lo que iba a pasar o que es lo que iban a hacer. Pero esa noche se despidieron y cada uno se fue a su respectiva casa, ambos con la certeza de que ahora su relación sería diferente.

Y eso era emocionante.

FIN.

(✿ ͡◕ ᴗ◕)つ━━✫・*。Se logró, finalmente termine un nuevo capítulo ༶ඬ༝ඬ༶

Si les soy honesta, la verdad es que no sé cuándo es que volveré a subir un nuevo capítulo, pero una vez más quiero agradecerles por su paciencia y amor a esta historia. Ustedes son la razón de que me haya decidido a volver a escribir un capitulo para ustedes, como agradecimiento.

Y 3 Boa Hancock 3, toma, florecitas y estrellitas para ti (ノ*・ω・)ノ*. ✿ ✿゚Gracias por apoyar tanto esta historia.

Espero que hayan disfrutado este capítulo y que de alguna manera este pueda compensar toda la espera (´。• ᵕ •。`) las tqm.