Capítulo 20
Han pasado 5 días desde el arresto de mi padre, y realmente me siento frustrado y un poco desesperado; en la casa de los abuelos las cosas están un poco calmadas y últimamente no he visto a Naruto pasando por ahí con la intención de ver a mi madre, lo cual es sumamente extraño; aunque para ser honestos, el hecho de que mi padre esté dentro de Konoha tiene mucho que ver en la ausencia del supuesto novio de mi madre. La verdad es que Naruto me agrada mucho, hasta llegue a pensar que era un mejor padre que el mío propio, si bien esta en su naturaleza ser una persona muy amable y optimista, no deja de ser un poco ruidosa para mi gusto; a veces me cuesta creer que mi padre y Naruto eran mejores amigos cuando eran genin, ni siquiera tienen nada en común, son completamente polos opuestos y parece ser que tuvieron una relación complicada, me intriga saber por qué.
-¡Hola Daisuke!- escuche una voz alegre y femenina detrás de mí, por instinto moví medio cuerpo hacia atrás y observe a Nanako. Yo estaba sentado en la rama de un árbol de gran tamaño mirando al horizonte fuera de la aldea.
-¿Qué haces aquí?- ni siquiera regrese su saludo, me había dado cuenta que tenía días sin saber de ella.
-Te vi cuando pasaba por aquí con mi equipo genin y quería saludar- saltó hasta la copa del árbol y se acomodo a mi lado, la rama era lo suficientemente fuerte y grande para soportar dos masas corporales- tenía mucho sin verte y me preguntaba ¿cómo te estaba yendo?
-Bien- la miré unos instantes y contesté por instinto una mentira demasiado obvia que ella noto, por el fruncimiento de sus entre ceja.
-Bueno, no parece que así sea- dijo- de hecho, creo que es todo lo contrario.
Inevitablemente mis ojos voltearon en su dirección y pensé que se veía más bonita que otras veces; ella estaba de perfil viendo el paisaje que hace rato yo vislumbraba sin nada de ánimo, sin embargo, ella parecía disfrutar del hermoso senderó. Sentí mis mejillas arder al darme cuenta de mis repentinos acelerados latidos del corazón; su proximidad me estaba volviendo un tonto. De repente desvió su atención hacia mí, lo cual provoco un sonrojo aun más intenso.
-Tus mejillas están rojas- estiró su mano para tocarme mi cachete- ¿tendrás fiebre?
Si, definitivamente su presencia me estaba volviendo loco, no sé porque, pero ahora solo quería huir del bochorno que ella estaba provocando en mí. No se que rayos me estaba pasando, pero desde hace tiempo noté que su cercanía me gustaba más de lo estrictamente necesaria que sentiría en un amigo. Y eso solo significaba una cosa.
-¡No tengo nada, suéltame!- le repliqué algo brusco, inmediatamente ella quito su palma de mi mejilla y retrocedió un poco en la rama decepcionada.
-Lo siento, no quería molestarte.
-¡No!…es solo que yo…-medite mis propios pensamientos- tienes razón, no estoy bien. De hecho, me siento fatal; hace unos días capturaron a mi padre quien resulto ser un criminal y enemigo de la aldea.
-¡¿Qué?!...-su sorpresa era justamente lo que me esperaba de ella- no lo sabía…
-Mucha gente no lo sabe, y ni siquiera tengo la autorización de habértelo rebelado- la interrumpí- es información clasificada y confidencial.
-¡yo! ¡lo siento mucho Daisuke!; no sé por lo que estás pasando y ahora entiendo un poco más de tu extraña actitud desde hace tiempo- me comento despacio y tratando de ser cuidadosa con sus palabras, como si decir algo fuera de lugar me podría afectar más de lo que ya estaba.
-Esta bien- suspiré- no es culpa de nadie mi estado de ánimo, el único culpable de mis desgracias es mi propio padre, sus estúpidas decisiones han roto a nuestra familia.
Mis dientes rechinaron ante lo ultimo dicho y el bochorno había sido sustituido por desesperación y enojo.
-No sé lo que sucede, pero, tal vez tu papá tenga una explicación o un motivo del porqué ha hecho lo que tanto te ha afectado.
-Él siempre ha sido muy reservado con eso, ¿cómo podríamos entenderle si ni siquiera nos tomó en cuenta? - le conté tratando de no alterarme demasiado. - cada uno de sus movimientos siempre han sido silenciosos, incluso cuando estaba en casa me hacia no hablar con mi madre de lo poco que me confiaba y eso ni siquiera es una milésima parte de todos los secretos que se ha guardado desde su adolescencia. Ahora me doy cuenta que no es el hombre que yo admiraba y respetaba tanto, solo fue una patética imagen que representaba de un gran hombre en mi cabeza.
-Bueno, tal vez no quería involucrarlos- menciono dudosa- tal vez solo quería protegerlos de sus acciones… quién sabe e incluso tal vez quería remediar todos sus errores y no quería que ustedes salieran perjudicados. Si realmente tienes tantas dudas deberías preguntárselas directamente.
-Ojalá fuera tan fácil- suspiré un poco. De repente esas últimas palabras me hicieron recordar algo, un pequeño flash back me llegó de repente a mi cabeza.
-Está bien Daisuke- murmuró. Alcé la cabeza y me miraba muy seriamente a los ojos- si estas enojado conmigo esta bien, pero- frunció más el ceño y cuadró los hombros- no te permito que me juzgues por la forma en que protejo a mi familia. Si te digo que no es necesario que se sepa cualquier cosa que te diga o que hayas visto no se sabrá nada más que entre tu y yo, y tengo suficientes razones para no hacer a tu madre participe de esto, no solo por su seguridad, sino por lo que pueda llegar a ocurrir.
-¿Qué quieres decir?
-Si confías en mí y quieres proteger a tu madre y a tus hermanos haz lo que te he dicho. Al fin y al cabo, es una mentira a medias, puedes tomar esta excursión como un entrenamiento de orientación. Espero que te hayas aprendido el camino. -inquirió duramente.
De repente recordé algo sumamente importante, aquella vez que mi padre me llevo con él para conocer a la abuela gato, en ese lugar mi padre compró armas, aunque hubo algo más que nunca terminé entendiendo. Tal vez el prometerle que no le contaría nada de esa excursión a mi madre me hizo desconfiar, pero ahora estoy seguro de que aprenderme aquella ruta era sumamente importante para mi padre; necesitaba saber ¿cuál era su intención y con qué propósito lo hizo?; en ese momento para él era muy necesaria la confidencialidad entre ambos por la seguridad de mi madre y mis hermanos, y si era tan necesaria tal vez él ya previa que algo como esto podría pasar; él sabía que si llegaban a dar con nosotros no descansarían hasta cazarlo a él. Ahora sé que algo tenía en mente ¿pero? ¿qué?
-…suke!, ¡Daisuke!...
-¿Eh?, ¿qué?- me volví hacia la voz de Nanako.
-Te perdiste en tus pensamientos por un buen rato, estabas paralizado y me asusté un poco- respondió con agitación y preocupación. – en serio, no te vez nada bien, tal vez deberías ir a casa y descansar, se te ven unas ojeras terribles.
-Lo siento, estoy bien solo recordé algo importante- me levanté como resorte y le di la espalda- siento haberte asustado.
Salté al suelo y dudé unos instantes. Levanté la cabeza hacia ella y titubeé un momento antes de animarle a decir.
-Hace un rato me dijiste algo que me hizo dudar de cada una de mis creencias en contra de mi padre; tal vez tengas razón en algo, el debe de tener un plan que ha elaborado a lo largo de los años y puedo apostar a que supuso que algo como esto podría pasar…- ella me miró sin entender ni una sola palabra- gracias Nanako, me he dado cuenta de que eres una de las mejores amigas que he tenido en este lugar y como amiga espero que esto se quede entre nosotros. Te veo después- me di la vuela y me marché sin esperar respuesta de su parte.
Comencé a acelerar mis pasos conforme avanzaba a la casa de Naruto, hasta el punto de correr lo más rápido que pude; poco a poco sentí que me faltaba el aire hasta que llegué en tiempo récord a su casa. Toque demasiado fuerte su puerta, casi con desesperación.
-¿Daisuke?- escuché su vos detrás de mí- casi tumbas mi puerta con esos puños, ¿pasó algo?- metió su mano a la bolsa delantera de lado derecho del pantalón y saco un juego de llaves, escogió una y me deslice a un lado para que pudiera insertarla en la cerradura de la puerta. Traté de modular la respiración antes de contestar.
-¡Necesito hablar contigo!¡ es sobre mi padre!- no se si me entendió por lo atropelladas que estaban mis palabras y mi respiración aun algo agitada.
-Oye tranquilo, respira un poco o te ahogaras- me palmeo la espalda y me invitó a pasar a su departamento- disculpa el aspecto tan terrible, últimamente no me la paso por acá, casi a diario tengo cosas que hacer.
Y tenía razón, el interior de la casa estaba hecha un desastre, ropa regada por el suelo, embaces vacíos de ramen instantáneo acumulados en la mesa, torres de trastes sucios en el lavaplatos, la cama desecha y rastros de migajas de lo que solía ser pan por el piso, valla que era necesitaba una limpieza con urgencia.
Nos dirigimos a la mesa de la concina y quito una pila de ropa de la silla antes de pasármela, yo me senté en ella y traté de calmar mis repentinos nervios; había ocasiones que, aunque Naruto me trasmitía confianza, dudaba de que en algún momento fuera un buen confidente debido a su relación con mamá. Me sirvió un vaso de agua que me supo a gloria, estaba sediento.
-¿Estás mejor?- me preguntó preocupado.
-Lo estoy ahora- observe que se sentó frente a mi en una silla similar a la que me proporciono- yo quería preguntarte algo, ¿conoces a la abuela Gato o has escuchado de ella antes? - esta pregunta lo dejo sorprendido.
-Sí, si la conozco, cuando éramos genin a tus padres y a mi se nos asigno una misión algo infantil. Teníamos que recolectar una huella de pata de gato que nos costó un montón conseguir jajaja- se rio de su reciente recuerdo, parecía que había sido un juego de niños más que una misión- hasta nos hicieron ponernos unas ridículas orejas de gato para infiltrarnos al lugar, aunque para ser sinceros yo fui al primero que descubrieron, a veces soy algo descuidado y despistado- de eso no me cabía ninguna duda, pensé con una sonrisa divertida- ¿cómo es que sabes de ella?
-Mi padre hace tiempo me llevó con él a la casa de la abuela gato, me dijo que era de suma importancia conocer el camino, aunque nunca me dijo porqué; ¿tú sabes algo respecto a eso?, ¿eran amigos antes no?
-Tú padre siempre fue muy reservado con sus asuntos, lo único que se es que ese lugar, en el que vive la abuela gato, era muy importante para él y para su hermano Itachi, tal vez tienen asuntos familiares o algo así- me lo dijo tocando con sus dedos la barbilla, mientras sus ojos se dirigían a la pared, como si hay de produjera una película de su pasado o como si tratará de recordar otra cosa que se le hubiese escapado- tal vez te llevó con la intención de que tu resolvieras ese misterio Daisuke.
-¿Cómo saberlo? Estoy peor que tú, siempre deja las cosas empezadas y nunca menciona nada más allá de lo estrictamente necesario- suspiré con frustración- necesito verlo para saber que debo de hacer, tengo tantas cosas que preguntarle.
-Puedes hacerlo- abrí los ojos desmesuradamente, no sabía que teníamos permitido ver a mi padre- de hecho, vengo de ver a Sakura, mañana a las cinco de la tarde podrán ver a tu padre, se autorizó una visita y Sakura te la otorgo a ti.
-¿Porqué yo? Creí que mi madre también quería hablar con él.
-Deberías preguntárselo a ella- me respondió con una leve sonrisa, y aunque me costó distinguirlo, esa sonrisa era falsa, de esas que se tienen que aparentar para cubrir su desdicha y hacerse los fuertes frente a otras personas.
…
Estaba sentada en el sofá de la casa de mis padres algo cabizbaja, con una taza de té caliente casi llena entre mis manos, aunque no me apetecía en absoluto, después de que Naruto se fue de la casa, el poco animo que había recuperado en estos días se me desvaneció, y a pesar de la noticia que me dio era la que estaba esperando me daba un miedo terrible de lo que fuera a suceder en el encuentro de Sasuke y Daisuke. No quería darle tantas vueltas al asunto, sin embargo, sé de ante mano que Sasuke no era uno de los hombres más amables con las palabras.
-Sakura- escuche la voz de mi madre acercarse- deberías dormir un poco, he notado que casi no descansas desde el arresto de Sasuke y eso no es bueno para tu salud, mucho menos si tienes trabajo en el hospital.
Se sentó en el sofá de enfrente y me miró a los ojos, parecía angustiada de verme así y no la culpo, se muy bien como luce mi aspecto, sobre todo porque no he estado comiendo muy bien y en ocasiones lo poco que consumo lo regreso; y ni hablar de las pocas horas que duermo, este insomnio me está matando.
-Te preocupas de más mamá, además pedí un permiso de un mes en el hospital, Ino me cubrirá ese tiempo- la contradije secamente.
-Sakura por favor, eres mi hija y no soporto verte así- la vi directamente a los ojos y noté su tristeza- tus hijos también lo han notado, y eso no es justo para ellos, verte sufrir también los hace aun más infelices y entiendo que estés pasando por un momento sumamente difícil pero últimamente pareces un zombi.
Los ojos se me llenaron de lágrimas, ya no podía soportarlo más y en ese momento me derrumbe frente a ella, tenía emociones sumamente fuertes que no había podido dejar ir, las aferre con fuerza para no verme más débil de lo que ya era; mi cuerpo comenzó a temblar y sentí que mi madre me quitaba de mis manos la tasa para después abrazarme con fuerza. Hacia mucho tiempo no apreciaba esa experiencia tranquila de un abrazo de ella; desde que tuve a los niños solo me dedique a esforzarme por ser una madre, preocupándome por su bienestar y alegría, tanto así que olvide lo que se sentía ser hija.
-Llora todo lo que necesites cariño, ahora déjame cuidarte a ti en esté momento- susurro tan tranquilamente y llore aún más apoyando mi cabeza en su regazo, hasta que mis ojos se volvieron pesados y caí en un profundo sueño, eso era justamente lo que necesitaba.
A la hora de la cena, mi madre se encargo de prepararnos un delicioso bento; al parecer a los niños les agrado demasiado ya que se comieron todo lo que contenía su plato. Por mi cuenta, disfrute mucho de la comida ya que me sentía aun más tranquila y relajada después de haberme quedado dormida en las piernas de mi madre.
-Niños- comencé después de haber terminado de cenar- quería comentarles algo, ahora que estamos todos reunidos en la mesa, es importante.
-¿Se trata de papá verdad?- se me adelanto Daisuke, yo le miré y me di cuenta de que él ya sabía sobre la autorización de la visita que se me otorgó; lo único que pude pensar era que el imprudente de Naruto le aseguro a él este hecho. Takara y Sora se sorprendieron ante esto y estaban muy desconcertados sobre la mención de Sasuke, mis padres también me prestaron atención, aunque ellos ya sabían de esto, puesto que estaban presentes cuando Naruto vino a verme.
-¿Pasó algo con papá?- preguntó la más pequeña.
-No cariño, no es nada malo- me aclaré la garganta y continué- Hace unas horas, cuando Takara había salido a entrenar y Sora estaba con Ashi, tuve una visita de Naruto; el me confirmo una petición hacia la quinta Hokage, se nos permitirá una visita a su padre…
-¡Wow, estoy tan emocionada, ya quiero verlo mamá!- grito Sora a todo pulmón, lo cual me entristeció.
-Sin embargo, cariño solo se permitirá ingresar a una persona.
Esto provoco inmediatamente pucheros y lágrimas en mi pequeña niña, un fruncimiento muy pronunciado en Takara y una ceja alzada de Daisuke. Ya me esperaba esta reacción. Mi padre que estaba al lado de Sora la tomo inmediatamente en sus brazos para comenzar a consolarla.
-¡Eso no es justo! ¿Porqué no podemos entrar todos?- reprocho Takara incorporándose; suspiré con fastidio, apenas habían pasado unos minutos y ya sentía el inicio de punciones en mi cabeza.
-Takara, esas son las reglas y no tenemos otra opción. De hecho, fue una suerte que nos dieran está oportunidad, ya que usualmente no se permiten visitas- me abstuve de decir que no se permiten visitas específicamente a criminales de rango S.
-¡Que reglas tan estúpidas tiene está aldea!- se cruzó de brazos enfadado y frunció, si es que se podía, aún más el ceño- ¿y quién se supone que irá?
Ya me estaba preparando mentalmente para otra pelea y lo que menos quería era eso en estos momentos; pero que se podía hacer, era inevitable; después de todo había tomado la decisión de no ocultarles lo más relevante de la situación de su padre.
-Tranquilo Takara, tal vez podríamos ponernos de acuer…-trato de intervenir Daisuke a los berrinches de Takara, se levantó despacio de la silla.
-¡Por favor Daisuke!, ¿qué se supone que debamos de hacer?¿Un piedra, papel o tijera?- comenzó a subir el tono de voz, ya me estaba empezando a hartar sus arrebatados berrinches - todos sabemos que si no es mamá la que entre serás tú…- ahí estaba, justo lo que me esperaba que dijera- después de todo… tu siempre fuiste su favorito.
Eso no me lo esperaba, abrí mucho los ojos, en ese momento le indiqué a mi madre que se llevara a Sora con ella, cosa que hizo de inmediato porque la tomo de los brazos de mi padre y salió deprisa. Estaba a punto de reprenderle de sus palabras, pero Daisuke se me adelantó.
-¿Qué quieres decir con eso?- preguntó sumamente enojado acercándose peligrosamente hacia él.
-¡Chicos por favor basta, no es momento de ponernos así!- replicó mi padre al notar la intensidad del momento.
-¡Quise decir lo que dije!- respondió de la misma manera sin apartarse del lugar en el que estaba plantado- ¡siempre supe que fuiste su preferido todo el tiempo, Sora y yo estamos en segundo plano!
En ese momento vi que los ojos de Daisuke se tornaron rojos, el sharingan se había activado con la imprudencia de Daisuke y esté no tardo en activar el suyo también, por instinto de autodefensa. Lo que menos necesitábamos era otra pelea más en la familia. Ambos se agarraron del cuello de la camisa y antes de que cualquiera de los dos diera el primer golpe, me interpuse entre ambos y le di una fuerte bofetada a Takara.
Aturdido se tocó la mejilla desconcertado y desactivo su sharingan. Mi padre ya estaba a mi lado tocándome el hombro para que yo también me calmara.
-Está bien papá- le dije sin siquiera voltear en su dirección, solo miraba a mi segundo hijo directamente a los ojos- Takara ya debería de haber aprendido la lección. ¡Está vez es la segunda ocasión que provocas una pelea en la cocina! Ya me canso tu desconsideración Takara, no puedo hacer más allá de lo que esté en mis manos; sin embargo, nunca me dejas llegar a más antes de que explotes de manera injustificada y provocando una pelea.
Después de esto, me sentí menos enojada pero algo agobiada, Takara se dio un sentón en la silla en la que anteriormente había estado sentado sin despegar la palma de su mejilla; sus facciones se transformaron en arrepentimiento y tristeza.
-Se que tú también tienes muchas dudas y deseas ver a tu padre tanto como tus hermanos- me posicione en cuclillas para estar a su estatura- pero por lo pronto solo será Daisuke y no porque sea el favorito como tú lo crees, quiero que sepas que ni para tu padre ni para mi hay un favorito, siempre los querremos a los tres por igual, es solo que es necesario que valla el primero, y tengo mis razones para pensar de esa manera.
-Perdón, esta vez sí me pasé- sentí los pasos de mi otro hijo por detrás retirándose de la cocina, no se quedo a escuchar las disculpas de Takara. Nuevamente suspire, sé que mis hijos están pasando por complicados momentos.
-Está bien cariño, ve a darte una ducha y a lavarte los dientes antes de acostarte; iré a ver a tus hermanos.
Él obedeció y se fue directo al baño; yo miré a mi papá y solo me inclino de hombros.
-Te preocupas demás querida- me inquirió- deberías de saber que es normal que actúe de esa manera, los niños suelen competir entre si para ser el favorito del padre que más admiran.
-Lo sé papá, pero Takara tiene razón en algo; Sasuke y Daisuke siempre tuvieron un vinculo muy fuerte, tanto así que solo a él le confiaba cosas que no le confiaría a nadie más.
-Eso no quiere decir que le quiera menos- tenía razón, pero Takara noto la diferencia y eso es lo que interpretó mal.
-Iré a ver a Sora- le comenté- si no es mucha molestia, ¿podrías traer a Daisuke de donde quiera que esté?
-Claro hija, iré a buscarlo- y salió por la misma dirección en la que se fue Daisuke.
Me dirigí a donde deduje estaba mi madre, subí a la planta superior e ingrese a mi habitación, la cual compartía con Sora; escuche a mi madre narrarle una historia de fantasía con princesas, castillos y conejos incluidos. No pude evitar sonreír por su inocencia, ella aun era muy pequeña para entender ciertas cosas.
Me acerque cuando mi madre noto mi presencia y me senté a su lado en la enorme cama abrazándola por la espalda, Sora me miro con sus ojitos aun hinchados de haber llorado.
-Terminaremos esta historia después cariño- le dijo mi madre para posteriormente darle un pequeño beso en la frente y dirigirse a la salida.
-¿Te sientes mejor Sora?- le pregunté apenas en un susurro.
-Sí mami, estoy mejor- se acomodó mejor y recostó su cabeza en mi regazo.
-Quiero que sepas cariño, que tu padre querrá verte como tu deseas verlo a él y te prometo que hare lo posible para que te encuentres con el de acuerdo- ella movió su cabeza de forma afirmativa sin hablar- aunque se me ocurrió una gran idea.
Ella se enderezo y me presto atención con interés.
-Tal vez, podrías hacerle un dibujo de esos que te gusta hacer con crayones de colores.
-¡Eso suena genial mamá!¡le hare un hermoso dibujo para que se acuerde de mí!- me alegro saber que se sentía mejor, así que no perdió el tiempo y se dispuso a comenzar a buscar papel y crayones para ponerse a dibujar. Yo me quede un rato más observándola y ayudándole a colorear un poco; disfrute de estar así con ella, tenia tiempo que no le dedicaba el tiempo que le dedicaba a sus hermanos, pero que se puede hacer, tengo dos hijos tan testarudos como su padre.
…
Debería de dejar de huir cada que tengo una discusión con alguien de mi familia, creo que eso sigue siendo una inmadurez de mi parte, pero no pude evitar sentir tristeza de que mi hermano crea que yo fui el favorito de mi padre. La verdad es que su confianza hacia mi se trataba de algo inusual, sin embargo, no siempre fue completamente sincero con sus palabras y acciones.
Estaba parado en el porche de la entrada de la casa, observado la nada; sentí una mano pesada en mi hombro y me volví un poco para saber a quién pertenecía.
-Oye Daisuke, deberías de estar contento, podrás ver a tu papá el día de mañana- me argumento con una amplia sonrisa.
-Tengo algo de miedo abuelo, tal vez mi madre no me lo había comentado antes, pero en la cena sabia con certeza que yo sería el primero en esa visita- Suspire de resignación, ahora la verdad es que no me sentía feliz en absoluto, enfrentar a mi padre era lo que más deseaba, pero también estaba muy aterrado de sus respuestas, una mezcla muy extraña y tal vez algo masoquista, sin embargo, prefiero que me duela la realidad a seguir ignorándola.
-Daisuke, a veces la vida no es como nos gustaría que fuera y aun menos si estamos en medio de una guerra donde hay una lucha entre lo bueno y lo malo- le miré sin entender lo que estaba diciendo, a veces tenía la creencia de que mi abuelo decía cosas algo fuera de lugar, él notó mi confusión y continuó- lo que quiero decir es, al final de cuentas habrá un resultado, nos gusté o no; tu padre hizo cosas inapropiadas y se dejo llevar por sus traumas de la infancia, al final solo causo dolor a terceros, más específicamente a ustedes como su familia y ahora está pagando las consecuencias; tu debes de elegir tu propio camino para tener el final que desees y sea el correcto o no debes de tener como referencia lo que has aprendido de tu padre hasta el momento; ¿me esplique bien?
-En realidad no tuvo tanto sentido lo que dijiste al principio- su cara se tornó decepcionada y traté de agregar algo que lo recompensara- pero gracias por tu consejo abuelo, trataré de elegir un camino que no este llena de venganza y esas cosas negativas.
El solo se carcajeo un poco y yo sonreí, sabia que el abuelo solo quería hacerme sentir bien de alguna manera. Aunque poco después se puso serio y posicionándose frente a mí tomando mis hombros con ambas manos, me miro directamente a los ojos.
-Puedes estar seguro de que tu padre está orgulloso del hombre en el que estas convirtiendo.
Eso no me lo esperaba, pero a veces creo que mi abuelo tiene la faceta de decir las cosas en clave, como si decirlo abiertamente fuera un delito. Pareciera que me estaba dando un código que tendría que descubrir por mi cuenta.
-Abuelo dices cosas que me están confundiendo aún más.
Nuevamente se sonrió y con su brazo derecho me dirigió dentro de la casa.
-Disculpa hijo, aún estoy aprendiendo a ser abuelo, todavía aun no me salen bien los consejos- me lo dijo con un deje de gracias, lo que solo provoco que yo también me riera.
…
Me mantenía sentado en una banca vieja junto con mi madre a mi lado. Estaba sumamente nervioso, las manos me sudaban bastante y mi cuerpo temblaba ligeramente, mi madre trato de calmarme apretando mi hombro izquierdo con su mano derecha. Estábamos en la recepción de la prisión en donde tenían cautivo a mi padre y solo esperábamos la autorización para entrar a verlo. Cinco minutos después observamos como un hombre grande de facciones duras venia en nuestra dirección, portaba una gabardina negra y su cuero cabelludo estaba cubierto por un paño completo del mismo color, en la parte de la frente se mantenía la placa con el logotipo de Konoha. Shikamaru venía a su lado con las manos dentro de los bolsillos, sus expresiones se mostraban como usualmente se veía, fastidiado y cansado, como si estar aquí fuera el mayo de los problemas. Se pararon frente a nosotros y el primero que tomo la palabra fue el gran hombre con cara de pocos amigos. Escuché a mi madre murmurar el nombre de este tipo, un tal Ibiki Morino.
-Por petición de la Hokage se autoriza una visita máxima de 15 minutos, custodiado por dos AMBU al criminal de rango S de nombre Sasuke Uhciha de código xxxx a Daisuke Uchiha- se dirigió a Shikamaru y le ordeno- lleva al chico con los AMBU asignados y espera hasta que sea cumpla el laxo de tiempo asignado- esté bufo con aun más fastidio y se dirigió hacia mí.
-Vamos Daisuke, ya es hora- me levanté y camine hacia él, le lance una mirada a mi mamá y ella me la devolvió tratando de tranquilizarme sin necesidad decir una palabra, aunque sabia que estaba sumamente preocupada. Shikamaru espero un momento hasta que estuve a su lado y le dijo a mi madre antes de dar la vuelta- Sakura, después de la visita necesito hablar contigo.
Yo estaba demasiado ansioso como para preocuparme de lo que fuera que quisiera hablar esté tipo vago con mi madre. Sin más dejamos atrás al hombre intimidante de nombre Morino y a mi mamá, y nos dirigimos a una celda de alta seguridad; dos hombres con máscaras, uno de gato y el otro lo que parecía ser un halcón, nos esperaban afuera de la celda. Shikamaru les asintió con la cabeza y me permitieron entrar a la celda, cerrando la ruidosa puerta de metal detrás de mí. Me costo distinguir un poco adentro ya que la luz era algo tenue. Me percaté que era una celda muy diminuta y por un momento creí que lo trasladarían a una sala de visitas exclusivas, pero teniendo el rango que tiene de delitos, supongo que no se le torga salir de aquí. Una vez que enfoqué mejor lo vi. Estaba sentado en una diminuta cama con los brazos cruzados, sus facciones eran tenues, sin expresar emoción alguna y sus ojos negros se encontraron con los míos que eran idénticos, era como un choque de dos mundos, de esos que darías todo por evitar por los desastres que usualmente provocan. Yo me quede paralizado y sin palabras, deseaba decir algo, pero me quede mudo; ayer ni siquiera pude dormir por pensar toda la noche en como lo iba a enfrentar y sin embargo, estoy aquí pasmado sin saber que decir.
-Daisuke- su profunda voz hizo que se me erizara la piel y de nuevo empecé a temblar, pero esta vez más prominente que hace unos minutos.
-Papá…
…
Corto pero seguro, como dije antes se me borro la continuación y tuve que volver a reescribirlo, espero les haya gustado.
Anteriormente observe que algunas palabras se me movieron o se cortaron, eso no es error mío, así que supongo que podría ser de la aplicación.
Nuevamente una disculpa por estos meses sin poder actualizar, pero se hace lo que se puede.
Sin más nos leemos después.
