Segunda Oportunidad
Hola a todos, quiero decir que estoy muy emocionada de traer una nueva historia para publicar. Cuando era joven y patosa, escribir era uno de mis mayores hobbies, pero eventualmente las cosas cambian. Hace 9 años tuve una recaída y publiqué mi última historia y ahora vengo con una segunda recaída y lo que sería mi primer fic de Naruto. Espero que sea de su agrado.
Capítulo 1: Reencuentros
Ya era entrada la tarde, los últimos rayos de sol se atravesaban entre las copas de los árboles. Sasuke llevaba varios días andando sin un rumbo fijo. Desde el último grupo criminal que había desmantelado no había encontrado ninguna anormalidad que requiriese de investigación. Ese día no había logrado dormir, luego de unas pocas horas se había despertado aún muy temprano en la mañana huyendo de un sueño que había conseguido atormentarlo.
La protagonista del sueño se trataba de cierta ninja de cabello rosado y no había sido un sueño muy inocente que digamos. Hacía ya más de dos años que había dejado Konoha en su viaje de redención. Se había mantenido bastante ocupado esforzándose al máximo por investigar y desmantelar posibles amenazas que pusieran en peligro la paz que con tanto esfuerzo habían alcanzado.
Él era una persona solitaria, era lo que siempre se repetía. Era mejor si permanecía solo, tanto para él, como para los demás. Sin embargo, sus pensamientos lo traicionaban constantemente. Por alguna extraña razón unos ojos verdes, de mirada intensa y unas mejillas sonrojadas pidiéndole acompañarlo en su viaje, siempre rondaban su mente. De alguna forma, sus pensamientos siempre terminaban allí, en ella.
Estaba convencido de que el sueño se debían a sus propias necesidades no atendidas y el tiempo libre que había tenido últimamente. Además, Sakura siempre rondaba su mente debido a los sentimientos de culpa, evocados por la forma tan miserable en que la había tratado por tantos años. Trataba de no dedicarle mucho pensamiento a esas cosas, solo eran una pérdida de tiempo, tenía cosas más importantes que hacer.
Como tantas otras veces la idea de volver a Konoha lo atropelló, trató rápidamente de desechar la idea, cuando se dio cuenta que en realidad se encontraba bastante cerca de la aldea. ¿En qué momento había tomado esa dirección? Lo pensó por algunos momentos, quizá no era mala idea volver, después de todo hacía dos años que se había ido y no había podido dar un informe oficial a Kakashi de los resultados que había obtenido. Regresaría solo un por un par de días, daría su informe y luego volvería a su viaje. Estaba decidido.
XXX
Pasaba la media noche cuando Sakura levantó la vista del montón de papeles que tenía frente a ella y la dirigió hacia el reloj de la pared de su oficina. Aún se encontraba en el hospital terminando algunos informes. Había estado fuera de Konoha por algunas semanas en una misión especial y ahora que estaba de vuelta se le había acumulado trabajo.
No se quejaba, le gustaba su trabajo. Si estaba trabajando hasta altas horas de la noche, no era más que su culpa. Durante el día había estado atendiendo pacientes y supervisando los chequeos médicos. Estas en realidad ya no eran sus atribuciones, junto a Shizune, eran las encargadas del hospital y sus deberes ahora eran principalmente administrativos, a menos que fueran casos especiales que nadie más podía atender. Sin embargo, disfrutaba el trabajo de campo, definitivamente usar sus manos y poder para curar a otros no tenía comparación. Claro que el tiempo no era infinito y si quería hacerlo todo tenía que sacrificar algo, generalmente era su sueño.
Suspiró triunfante una vez hubo firmado el último documento pendiente. Se puso de pie y estiró su cuerpo adolorido. Cuando se disponía a tomar su abrigo y bolsa para salir, la puerta de su oficina se abrió de golpe.
–¡Sakura-sensei! –gritó una enfermera desde la puerta. –Gracias a Kami que aún se encuentra aquí. Necesitamos su ayuda.
Sakura dejó sus cosas amontonadas en el sillón y salió rápidamente tras la enfermera. Al parecer el trabajo aún no terminaba.
XXX
Sasuke llegó a Konoha por la mañana, cerca del mediodía. Se detuvo frente a las grandes puertas de la entrada, el sol alumbraba con fuerza haciéndole fruncir la mirada. Cuando atravesó las puertas, los guardias le lanzaron miradas asombradas y recelosas. No le sorprendía, era común que algunas personas le vieran de esa manera.
Se dirigió directamente a la torre del Hokage, los guardias parecieron un poco inseguros, pero le dejaron pasar sin problema.
–Adelante –respondió Kakashi cuando llamaron a la puerta. Su único ojo visible se abrió ligeramente por la sorpresa al ver a Sasuke entrar.
–Kakashi –saludó.
–Vaya Sasuke, esta sí es una sorpresa.
–Me encontraba cerca de Konoha y quisiera dar un reporte oficial de mis hallazgos. Espero que haya recibido mis mensajes.
–Por supuesto, has hecho un muy buen trabajo. Me alegra verte –agregó sonriendo tras la máscara que cubría la mitad de su rostro.
Una vez hubo dado los por menores de su misión, la conversación se tornó un poco más personal. Kakashi lo puso al día de Konoha y sus habitantes, mientras Sasuke le soltó alguna que otra escueta anécdota de su viaje y sinceramente Kakashi no esperaba más que eso.
–¿Te quedarás?
–Tan solo unos días.
–Bien. Asegúrate de saludar a Naruto y Sakura, estoy seguro que estarán muy felices de verte.
Sasuke asintió levemente mientras salía de la oficina –nos vemos pronto –dijo a manera de despedida. Estaba seguro que no tendría que esperar mucho para que Naruto se enterara y se encargara de encontrarlo, así que solo daría una vuelta por la aldea mientras eso ocurría. Aunque no lo aceptara, muy en el fondo deseaba ver a su amigo.
Justo cuando salía de la torre, un destelló rosa apareció frente a él, sintió su estómago estremecerse con la sola visión y en un instante las palabras y pensamientos lo abandonaron por completo.
–S-Sasuke… –vociferó Sakura, mientras sus enormes ojos jade se abrían de par en par por la sorpresa.
Sasuke apenas atinó a responder con un movimiento de cabeza. No esperaba verla tan de repente y se sintió un poco avergonzado al recordar su último sueño.
–¡Cielos! No lo puedo creer ¿cuándo…? ¿Vienes de hablar con Kakashi-sensei? ¿Has visto a Naruto? ¿Viniste hoy? –preguntó, mientras sus pensamientos se tropezaban uno tras otro.
Sasuke, guardó silencio. Su mirada estoica enmascarando perfectamente sus difuminados pensamientos. Frunció el ceño, tratando de aclarar su mente.
–Lo lamento –rio nerviosa mientras se acomodaba el cabello detrás de la oreja, al notar el cambio en su expresión–. No quise atacarte con preguntas. Me da gusto verte –dijo y se retorció nerviosa ante el silencio que prosiguió.
–¿Te quedarás?
–Unos días.
–Ya veo… –respondió recuperando la compostura– espero verte antes de que te marches entonces. Que estés bien Sasuke –agregó y tras dedicarle una leve inclinación de cabeza, siguió su camino hacia la oficina de Kakashi.
Sakura sintió una punzada de decepción mientras caminaba. Ver al Uchiha le desencadenó una mezcla de sorpresa, emoción y alegría, había parloteado como una tonta y lo único que había recibido era una mirada molesta de parte de Sasuke.
«Como siempre»pensó amargamente.
Hacía mucho que había dejado esos sentimientos infantiles de lado. Había comprendido que Sasuke no sentía lo mismo por ella y que nunca lo sentiría. No negaba que había guardado la esperanza luego de que Sasuke se despidiera de ella con un pequeño golpe en su frente. Sakura había tomado aquello como una señal, una posible muestra de afecto. Pero luego de meses de espera y muchas cartas sin responder, había decidido tomar su dignidad y dejar ir esos sentimientos que solo lograban hacerle daño.
Luego de la decepción, una punzada de vergüenza fue lo que se apoderó de ella. Por mucho tiempo había tratado de forzar sus sentimientos en él y ahora, seguramente Sasuke se sentía incómodo en su presencia. Por supuesto, ella había ocasionado esa reacción, pero le demostraría que no tenía ya nada que temer, sería solo la amiga que siempre debió ser.
XXX
Sasuke estaba molesto, el encuentro repentino con la pelirrosa le había tomado por sorpresa y se había comportado como un idiota. Luego de refunfuñar por un rato, decidió que no tenía caso seguir pensando en eso, primero se dirigió al antiguo complejo Uchiha. Hacía mucho que no quedaba nada en aquel lugar, después del ataque de Pein todas las casas habían quedado destruidas. Ahora solo había terrenos baldíos de lo que alguna vez fue uno de los barrios más prósperos de Konoha. De alguna forma, ese paseo le ayudó a tranquilizar su mente.
Después se dirigió al cementerio, llevaría flores al mausoleo de los Uchiha, dónde se encontraba enterrada toda su familia. Había colocado allí un pequeño altar para Itachi antes de iniciar su viaje y desde entonces no había podido presentar sus respetos. Se llevó una sorpresa al darse cuenta que este se encontraba limpio y con algunos inciensos que habían sido prendidos recientemente. Sonrió levemente para sí mismo, le hizo pensar que en Konoha siempre tendría personas que se preocupaban por él y los suyos. Ese pensamiento resultó cálido y reconfortante.
El día pasaba rápidamente, una vez terminados sus asuntos, debía buscar un lugar en el cual hospedarse, esa era su próxima tarea.
–OYE TÚ, BASTARDO –gritó alguien no muy lejos de él.
Conocía esa voz, de hecho la estaba esperando en cualquier momento. Sonrió levemente.
En un instante el rubio cabeza hueca se encontraba frente a él, apuntándole con un dedo. –¿Cómo crees que puedes venir a Konoha y no ir a saludarme? –exclamó.
–Hola, Idiota –saludo Sasuke.
–¿Dónde has estado? Te he buscado por todas partes desde me enteré que estabas aquí.
–Tenía algunos asuntos pendientes.
–Sí, claro –respondió incrédulo–. Ya me he encargado de arreglar una reunión con el equipo siete hoy en la noche. Así que más te vale que nos acompañes.
Sasuke abrió ligeramente los ojos ante la idea, pero fue enmascarado rápidamente por su rostro inexpresivo y asintió suavemente.
–Bien, ¿y qué harás ahora?
–Estoy buscando una posada para pasar la noche.
–¡¿Pero qué dices?! Puedes quedarte conmigo, 'ttebayo.
–Paso –respondió monótonamente Sasuke, sin pensarlo dos veces. No pasaría una noche en la casa de Naruto ni aunque le pagaran. Estaba convencido que sus hábitos de higiene seguían siendo los mismos de siempre.
Naruto le lanzó una mirada ofendida –como quieras, tú te lo pierdes. De cualquier manera sígueme, te recomendaré un muy buen lugar.
Naruto acompañó a Sasuke por el resto de la tarde. Luego de que se hubo instalado en la posada le mostró la nueva Konoha y los lugares que, según él, valían la pena reconocer, empezando por los campos de entrenamiento. Habían sido modernizados y eran campos de primera, con diversos accesorios y dispositivos de los que los ninjas podían disponer para sus entrenamientos. Una vez terminado el tour se dirigieron al bar en el que había quedado de juntarse con los demás.
XXX
–Bien, somos los primeros –anunció Naruto, sentándose en una mesa larga para seis personas–. Tenemos que entrenar juntos, quiero ver sí realmente has mejorado.
–Por supuesto, te haré morder el polvo –respondió Sasuke con una sonrisa de medio lado.
–¡Ja! Eso quisieras, te patearé el trasero 'ttebayo.
–Ya veremos, cabeza hueca.
–Hey –saludó Kakashi, mientras se sentaba en uno de los extremos de la mesa, al lado de Naruto y Sasuke–. Veo que hay cosas que no cambian.
–¡Kakashi-sensei! –exclamó Naruto entusiasmado–. No puedo creer que viniera temprano, es más… –prosiguió, lanzándole una mirada desconfiada– apuesto que ha venido temprano para saltar el trabajo –finalizó acusadoramente, señalándolo con un dedo.
–No digas tonterías Naruto –se defendió–. Mejor ordenemos algo de Sake.
Naruto lo siguió viendo con desconfianza, pero obedientemente ordenó la primera botella y cinco o-choko.
–¿Quiénes vendrán? –preguntó Sasuke al notar el o-choko extra.
–Seremos, Kakashi-sensei, tú, yo, Sakura y Sai
«Claro, el sujeto ese». Pensó con desdén. No era que odiara a Sai, pero le causaba cierta molestia pensar en su reemplazo, especialmente que fuera tomado en cuenta como parte del equipo siete.
Naruto siguió hablando sin parar, mientras seguía poniendo al día a Sasuke de todo lo que había ocurrido en su ausencia, mientras él y Kakashi bebían distraídamente.
Los ojos de Sasuke fueron rápidamente atraídos por un destello rosa que cruzaba la puerta. Llevaba el pelo recogido en un moño casual, con algunos mechones desaliñados que caían por su rostro, además se había dejado un flequillo que caía hacia un lado de su frente, dejando al descubierto el sello de su frente. Usaba una blusa negra de cuello alto, sin mangas y con un zipper en la parte ventral, con una falda blanca y una licra negra debajo. Ahora que no lo tomaba de sorpresa, podía observarla más a detalle. Le pareció que no había cambiado mucho en los últimos dos años, pero su rostro lucía ligeramente más maduro y no podía evitar notar que se veía más hermosa.
–Bien, ya estamos todos –dijo Kakashi, a lo que Naruto, quién daba la espalda a la puerta, volteó rápidamente para llamar al recién llegado.
Sakura vio las manos de Naruto que se agitaban ávidamente en una esquina del bar mientras gritaba su nombre y el de Sai, que venía tras ella. Detrás de él vio a Sasuke que veía en su dirección. Sonrió y saludo con su mano mientras se aproximaba.
–Siento mucho el retraso, ha sido culpa mía que ambos nos retrasáramos. Sai me ha acompañado a resolver un asunto de último minuto al hospital –se excusó Sakura mientras se sentaba al lado de Naruto y Sai se sentaba frente a ella, al lado de Sasuke.
–No te preocupes Sakura-chan, no hace tanto tiempo que vinimos –respondió Naruto animado–. Toma, bebe sake con nosotros –agregó sirviendo a cada uno de los recién llegados.
Sakura bebió lo que Naruto le sirvió de un solo trago –¡Aaah! Necesitaba esto –exclamó, llenando de nueva cuenta su o-choko y luego posó sus ojos sobre Kakashi.
–Vaya, vaya, Kakashi-sensei, ha venido temprano. Así que está saltándose el trabajo ¿eh?
–¡Eso es exactamente lo que yo dije! –exclamó Naruto señalando a Kakashi acusadoramente.
Kakashi les dedico una mirada ofendida, seguida de un suspiro –¿Qué concepto tienen de mí?
–No puede hacerse la víctima conmigo, tengo mucha experiencia con Hokages saltándose el trabajo –respondió Sakura entornando los ojos, mientras recordaba sus experiencias con Tsunade.
Sasuke permaneció en silencio, le pareció que la personalidad de Sakura sí parecía haber cambiado un poco, no le prestaba tanta atención como antes, eso fue lo primero que resaltó, era más fuerte y quizá algo más cínica, según lo que había podido ver. Se preguntó en qué otras cosas había cambiado. De pronto se sorprendió a sí mismo observándola detalladamente, cada línea que contorneaba su rostro, como sus facciones aún guardaban los rasgos de una niña inocente, el rojo de sus labios resaltaba en entre el blanco de su rostro y su mirada, la misma mirada que lo había acompañado durante estos años de viaje. Sacudió la cabeza ligeramente desviando esos pensamientos, una vez recuperó la cordura.
–Quería pasar tiempo con mi alumno pródigo –respondió Kakashi a las acusaciones, dirigiendo la mirada a Sasuke.
–Es cierto –respondió Sakura, también fijando su vista en Sasuke –Hace mucho que no te vemos apropiadamente. Cuéntanos cómo ha ido tu viaje, Sasuke.
–Ha ido bien –respondió secamente y desvió la mirada de ella, aun reponiéndose del hilo de pensamientos que había tenido hace unos segundos.
Sakura sintió aquella escueta respuesta como un golpe en seco ¿estaría molesto con ella? ¿La pregunta había sido inadecuada? ¿O simplemente el nivel de antisocialidad de Sasuke había alcanzado otro nivel?
–Cielos Sasuke, será mejor que no des tanto detalle. Es demasiada información –bromeó Naruto cortando la tensión.
Sakura sonrió para sí misma y luego se dirigió nuevamente a Kakashi –Ya que Sasuke no quiere conversar, que nos dice usted Kakashi-sensei. He tenido pendiente preguntarle ¿Qué tal va todo con Mikoto-san?
Kakashi pareció sorprendido ante aquella pregunta –no sé de qué estás hablando.
–Yo he notado que últimamente Mikoto pasa mucho tiempo en la torre del Hokage –intervino Sai.
–Vamos Kakashi-sensei, cuéntenos –continuó Sakura.
–¿Cómo es que yo no sabía nada? –exclamó Naruto.
–No hay nada que contar, dejen el chisme para después.
Sakura lanzó un bufido decepcionado –Tsunade-shishou dijo que les vio cenando juntos el otro día.
–Claro, Tsunade –masculló Kakashi, definitivamente eran maestra y estudiante.
La conversación siguió animada. Por momentos Sasuke se sentía fuera de todo ese alboroto e historias de las que ya no formaba parte.
–¿Cuánto tiempo estarás en Konoha? –preguntó Naruto repentinamente.
–Ya he terminado mis asuntos aquí, quizá me marche mañana.
–¿Estás bromeando? ¡Apenas acabas de volver! Ni siquiera hemos podido entrenar juntos. Además el día después de mañana es el Festival de la Paz, tienes que quedarte al menos para eso.
–¿El Festival de la Paz?
–¡Sí! Es el festival que conmemora el final de la cuarta guerra ninja y la gran alianza shinobi de las cinco naciones. Esperando que se mantenga una paz firme y duradera.
–Claro, creo haber escuchado algo de eso hace un año –respondió Sasuke recordando que justo hace un año se encontraba en Kirigakure y hubo un gran festival, al cual no asistió.
–¡Es una gran fiesta y hay mucha comida! No puedes irte antes, así podrás ver a todos los demás.
Sasuke asintió. Pensó que quedarse un par de días más no estaría mal, después de todo hacía mucho que no estaba en Konoha y era agradable estar de vuelta.
–¡Excelente! Mañana vamos a entrenar y patearé tu trasero 'ttebayo
–Ni en tus mejores sueños –respondió con una leve sonrisa.
Sakura se perdió en aquella escena. La conversación entre ellos fluía tan libremente. En las únicas dos veces que ella había intentado dirigirse a él, solo había conseguido respuestas toscas. Sasuke y Naruto siempre habían sido los rivales, compañeros, amigos y hermanos. Siempre apoyándose y empujándose a llegar más lejos.
Ellos eran realmente el equipo siete. ¿Eso dónde la dejaba a ella? De repente se sintió como un relleno, tan solo puesta allí para cubrir un tercer espacio vacío, sin una función real, sin ser de ninguna utilidad.
–¿Estás bien Sakura? –la pregunta la sacó de sus pensamientos. Sai se dirigía a ella con una mirada preocupada–. Tu expresión ha cambiado, parece triste.
–¿Q-qué? ¡No! para nada –río nerviosa–. Es solo que ha sido una semana muy cansada, estoy perfectamente.
–Ah, ya veo, muy bien entonces –respondió Sai sonriendo–. No te esfuerces mucho, eso es malo para la salud.
–Claro, tienes razón –respondió sonriendo y le dedicó una mirada cariñosa, repentinamente conmovida–. Eres un buen amigo, Sai.
La sonrisa de Sai creció aún más.
Sasuke, los observaba disimuladamente, mientras fingía ponerle atención al rubio, quién continuaba hablando sin parar. Sasuke frunció levemente la mirada, esos dos parecían unidos. Se preguntó si él tenía algo que ver con su triste expresión. De alguna manera se había manejado para lograr, en menos de 24 horas, parecer un completo imbécil frente a ella. Pero quizá estaba siendo un egocéntrico, la vida de Sakura no tenía nada que ver con él.
De repente se dio cuenta que ellos dos se encontraban en mundos completamente diferentes, todas sus experiencias, sentimientos y actividades eran ajenos entre ellos. Ya no era aquella niña que había conocido y con quién alguna vez se sintió tan cercano. Tan cercano incluso, que había decidido romper esos lazos, porque eran tan grandes que sabía que podían llegar a interferir en sus decisiones.
Había un enorme abismo entre ellos que solo se hacía más grande y no solo entre él y Sakura, también Naruto, Kakashi y Konoha, y esa idea le atormentó. No quería que eso continuara pasando, quería seguir formando parte de ese mundo. Eran lo único importante que le quedaba. Luego de esos pensamientos, se reprendió a sí mismo por la debilidad que estaba mostrando y regresó su atención a Naruto, quién hablaba sobre algo del ramen, al parecer.
Sakura se disculpó mascullando palabras apenas descifrables sobre ir al baño, pero una vez estuvo de pie el mundo pareció moverse de una manera peculiar, haciendo que se tambaleara y chocara con la silla.
–¿Estás bien, Sakura-chan? –preguntó Naruto preocupado.
–Creo que esta noche fue Sakura quién se pasó de copas –sugirió Kakashi sonriendo tranquilamente.
–Creo que podría ser cierto –respondió Sakura tomando una bocanada de aire y desvió sus ojos hacia el reloj del bar– ¡Cielos! Pero que tarde es, debería ir a casa. Mañana tengo que estar temprano en el hospital. Así que me despediré por ahora.
Sai se puso rápidamente en pie y caminó hasta ella –acompañaré a Sakura a casa –dijo sonriendo y levantó su mano para despedirse.
–Espero verte en el festival Sasuke –agregó Sakura luego de despedirse del grupo.
Sasuke frunció la mirada, viendo como ambos se alejaban lentamente y preguntándose si aquella cercanía entre ellos se debía a algo más. La idea le pareció ridícula y por alguna razón le hacía sentir profundamente molesto.
La verdad era que Sai era quién acostumbraba a acompañar a aquellos quiénes se pasaban de copas durante sus reuniones. Era bastante común que Naruto, Kakashi, Sakura y Sai se reunieran a beber por las noches y siendo Sai el más sobrio del equipo, se ofrecía a acompañar a Naruto o Sakura cuando habían bebido más de lo que su cuerpo procesaba. Había leído que era importante cuidar de tus amigos ebrios y que un buen amigo debía asegurarse que llegaran a casa, sanos y salvos. Por otro lado Kakashi no necesitaba de un escolta, no importaba cuánto bebiera, pareciera que el alcohol no le provocaba ningún efecto.
XXX
- Continuará
Esta es la primera entrega de mi historia, sé que no pasó mucho en este capítulo pero la historia se va desarrollando lentamente, espero que les haya gustado y que lean el siguiente capítulo
