Segunda Oportunidad

Bien, estoy de regreso con el segundo capítulo. Muchísimas gracias a los que me dejaron un review, me han hecho muy feliz!

Capítulo 2: el Festival de la Paz

Era temprano en la mañana, Sakura caminaba por la calle del hospital. Había llegado desde muy temprano para practicar un procedimiento que tenía calendarizado. Después de la noche anterior en el bar, había deseado terminar pronto el procedimiento y luego ir a casa para dormir un poco. Sin embargo sus deseos se vieron frustrados cuando al salir de la sala de operaciones recibió el mensaje de que Kakashi solicitaba su presencia.

Así que ahora tendría que conformarse con un buen café, el cual pasaría comprándolo de camino a la Torre del Hokage.

XXX

Los ojos de Sasuke fueron rápidamente captados por el mismo, y ya conocido destello rosa, que se aproximaba hacia él. Parecía distraída, llevaba el cabello suelto, más largo de lo que recordaba. Frunció el ceño con determinación, esta vez no se comportaría como un idiota.

Sakura se sorprendió al ver a Sasuke quién caminaba sobre la misma calle que ella, hacia su dirección.

–¡Sasuke! –gritó animada, mientas saludaba con su mano efusivamente.

«Ha pasado demasiado tiempo con Naruto». Pensó, pero respondió a su saludo con un leve movimiento de su única mano.

Sakura sonrió ante ese pequeño gesto. –Me da gusto verte, ¿está bien si camino contigo? –preguntó una vez estuvo frente a él.

–¿No ibas hacia la otra dirección?

–Solo iba por un café, pero debo ir con Kakashi, así que compraré en algún otro lugar.

Sasuke asintió, se sentía complacido de tener una nueva oportunidad para charlar.

–¿Entonces, qué te ha parecido Konoha ahora?

–Ha cambiado… –respondió observándola desde el rabillo del ojo.

–¿Eso crees? –preguntó extrañada–. Yo pienso que es la misma Konoha de siempre, solo algunos nuevos edificios, ya sabes, las reconstrucciones.

La vio fruncir el ceño y estrechar los labios hacia un lado, levemente, mientras analizaba las palabras de Sasuke, ese gesto era nuevo también ¿Cuántas más cosas nuevas abrían que él no conocía?

–¿Te quedarás para el festival?

–Naruto puede ser bastante insistente.

–Vaya si no –respondió riendo–. Me alegra, estoy segura que te gustará. Será un buen descanso de tu viaje –agregó sonriendo con melancolía. Sasuke solo estaba de paso y una vez que se fuera no volverían a verlo por algunos años.

–Así que trabajas en el hospital –comentó el pelinegro, tratando de mantener viva la conversación.

–¡Así es! Y debo decir que estoy muy orgullosa. Tenemos el mejor sistema de salud del país y yo diría que el mejor del mundo –agregó riendo con suficiencia.

–¿Tsunade está a cargo del hospital? –preguntó

–Oh no, Tsunade-shishou está retirada –respondió con una mueca–. Desaparece por temporadas. Más bien, solo es una vaga –masculló, más para ella que para Sasuke.

Sasuke sonrió, casi imperceptiblemente.

–Tal vez quieras venir a conocerlo un día, puedo darte una visita guiada –agregó tímidamente.

–Sí, me gustaría.

Sakura sonrió más segura. –Bien, yo me quedaré aquí. Te veré mañana en el festival –se despidió frente a una cafetería cerca de la torre.

Luego de ese pequeño encuentro se sentía animada. «La tercera fue la vencida» pensó. Odiaba la idea de que Sasuke se marchara de Konoha sin haber tenido la oportunidad de mostrarle que había cambiado, de mostrarle que podría ser solo su amiga.

Llamó a la puerta una vez estuvo frente a la oficina de Kakashi y entró sin esperar una respuesta.

–Sakura, gracias por venir. Por favor, siéntate.

–¿Pasa algo Kakashi-sensei? –preguntó con cautela al notar la expresión seria del Hokage.

–Necesito pedirte que te encargues de un asunto –respondió y luego dio un largo suspiro– lamento pedirte esto.

–¿Qué ocurre?

–Esta mañana un equipo AMBU de búsqueda ha localizado a un equipo desaparecido desde hace un par de días. No había sobrevivientes. Tratamos de descubrir lo que ocurrió, sin embargo, el estado de los cuerpos es preocupante. Necesito que realices una evaluación forense y entregues un informe.

Sakura sintió un nudo en el estómago –¿Qué equipo? –susurró imaginándose lo peor. No podían ser Naruto o Sai, los había visto la noche anterior. Pero podría ser el equipo de Ino o Hinata, las opciones se aglomeraban en su cabeza mientras esperaba la respuesta de Kakashi.

–El equipo de Hiro, compuesto por Watabe y Hana.

–No… –vociferó en un hilo de voz. Conocía al equipo, Hiro era un ninja médico, trabajaban juntos en el hospital, de hecho habían salido juntos por unos meses de meses. Además, había compartido misiones con Watabe y Hana. Los consideraba a todos sus amigos.

–Lo siento mucho Sakura, sé que eran tus amigos. No te pediría esto sino supiera que eres la mejor –se disculpó Kakashi colocando una mano firme en su hombro.

La mano de Kakashi le ayudó a no tambalearse. Sakura trató de recuperar la compostura antes de dirigirse nuevamente a al Hokage –no se preocupe sensei, tendré el informe hoy mismo –respondió firme.

Kakashi asintió agradecido –Ya han sido llevados al hospital, al menos lo que quedó de ellos –advirtió.

XXX

–¿Qué te hicieron? –Susurró mientras retiraba el cabello del rostro de Hiro. Los cuerpos estaban destrozados, encontró fracturas múltiples, huesos pulverizados, órganos internos colapsados, hemorragias internas, incluso extremidades arrancadas. Sea lo que sea con lo que se enfrentó el equipo, tenía una fuerza sobrehumana y brutal.

La autopsia resultó más difícil de lo que imaginó. No era su primera vez, por supuesto, pero era la primera vez que se enfrentaba a trabajar con alguien tan cercano. Era más de la una de la mañana cuando hubo terminado el informe.

Sakura salió del hospital, por primera vez deseaba salir de aquel lugar, sentía nauseas. Sin embargo, no le apetecía ir a su apartamento, seguramente no podría dormir, necesitaba un poco de aire fresco. El viento soplo sobre sus brazos descubiertos y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Pensó en lo bien que se sentía, le recordaba que seguía viva. Contuvo el aliento ante aquel pensamiento, se estaba comportando como una tonta. Era una ninja, sabía que este tipo de cosas ocurrían todo el tiempo, era parte del mundo que había elegido vivir.

Caminó por las calles de Konoha, estaban completamente vacías, los negocios cerrados y las casas con luces apagadas. Lo único que abundaba era el silencio. La escena era más deprimente, decidió salir de la ciudad y se dirigió al bosque, la naturaleza sería más reconfortante.

–Es tarde.

–Te podría decir lo mismo –respondió sin voltear al reconocer la voz de Sasuke que se aproximaba por detrás.

–No podía dormir.

–Digamos que yo tampoco.

Sasuke camino hasta estar junto a ella –No deberías ir al bosque a esta hora, puede ser peligroso.

Repentinamente se sintió profundamente enfadada, ¿qué derecho tenía de venir a Konoha por un par de días a decirle lo que podía y no podía hacer? ¿Cómo tenía el descaro de fingir preocupación cuando ni siquiera se había dignado a enviarle una sola carta durante los últimos dos años. –Escucha Sasuke, si algo he aprendido desde que te marchaste es a cuidarme sola –respondió tajante.

Ahora que se encontraba junto a ella, la luz de la luna le daba una mejor visión de su rostro. Se veía exhausta, su semblante lucía pálido y sus ojos levemente hinchados. Era obvio que algo le había perturbado, no era la misma Sakura con la que había hablado ese mismo día en la mañana.

–Solo necesito un paseo –agregó y siguió con su camino–. ¿Vas a seguirme? –preguntó al sentir los pasos de Sasuke caminando tras ella.

–¿Te molesta?

–Supongo que no –respondió luego de pensarlo un poco. Quizá un poco de compañía resultara bien. Sasuke resultaba ser esa buena compañía para esta situación, si seguía siendo el Sasuke que conocía, no haría preguntas innecesarias. Después de todo, solo quería sentirse acompañada.

–El aire se siente diferente en el bosque ¿no crees? –habló Sakura finalmente luego de caminar en silencio por un largo rato. –Me gusta su sonido.

Sasuke se limitó a asentir mientras la observaba por el rabillo del ojo. Caminaron hasta llegar a las orillas del río dónde Sakura se detuvo a escuchar el sonido arrullador del agua.

–¿Tienes problemas para dormir? –preguntó Sakura. Se imaginó que después de todo lo que Sasuke había vivido, tener problemas para dormir sería lo más normal.

–Generalmente.

–Ya veo… yo también, a veces. Creo que en mi caso solo hay algunas noches más difíciles que otras, cuando aparecen las pesadillas. Pero, generalmente, una caminata es suficiente.

–¿Tuviste una pesadilla hoy?

Sakura sonrió con tristeza –algo así –respondió.

–No pareciera que la caminata esté funcionando.

–Tienes razón… pero no hay nada que una botella de vino no pueda arreglar –respondió más entusiasmada de lo normal–. ¿Qué dices? ¿Te gustaría tomar un par de copas conmigo?

Sakura lo vio asentir y sonrió –bien, vamos a mi apartamento entonces.

XXX

El apartamento de Sakura no era para nada como se lo había imaginado. La sala de estar era bastante simple, un par de sillones y una mesa central. Tenía una estantería grande repleta de libros, dónde lo único que resaltaba eran tres marcos de fotos con una fotografía de ella con Tsunade, otra en la que se encontraban sus padres y la fotografía del antiguo equipo siete. Él también tenía esa fotografía, Kakashi le había regalado otra copia antes de iniciar su viaje y aún la conservaba.

Siempre pensó que el estilo de Sakura era más detallado, con muchos adornos y decoraciones, pero se había topado con todo lo contrario.

–Definitivamente esto es lo que necesitaba –estableció Sakura luego de algunas copas–. Es gracioso ¿no crees?

–¿Gracioso?

–Sí, ya sabes. El hecho de que te encuentres aquí en mi apartamento, a estas horas de la noche, bebiendo vino conmigo.

Sasuke se limitó a observarla, sin comprender muy bien de lo que hablaba.

–Vamos, quita esa cara. Me refiero a que es raro. En otra época hubiera tratado de llevarte a rastras a cualquier lugar conmigo y probablemente tú hubieras matado a alguien para que eso no pasara. Pero ahora estamos aquí, charlando como si fuéramos un par de viejos amigos.

–Siempre decías que éramos amigos.

–¿Y tú así lo crees? –Sasuke guardó silencio y Sakura soltó un resoplido que intentaba ser una risa.

–Quién sabe, quizá solo somos un par de conocidos. Lo único que hacía era tratar de llamar tu atención y tú tratar de huir –respondió y luego rió–. Es un poco vergonzoso, espero que puedas olvidar mi antiguo comportamiento. No tomes todo lo que digo en serio, solo parloteo.

El Uchiha frunció el ceño contrariado. Eso no era cierto, Sakura estaba diciendo tonterías, él siempre la había considerado su compañera, su amiga. Una amiga molesta claro, pero no dejaban de ser amigos, nunca dejó de ser importante para él.

–Aunque debo admitir que extraño esos tiempos. Todo parecía más fácil no crees, parecía que el mundo era nuestro y no había nada que no pudiéramos lograr –recostó su cabeza sobre la mesa, entre sus manos. Casi vencida por las botellas de vino–. Pero todo ha cambiado, tienes razón, todo es diferente… y al final todos se van.

Se refería a él, estaba seguro, pero habló en plural, de quién más hablaba. ¿A quiénes más había perdido? La observó en silencio, sin saber qué hacer. Luego de balbucear todo ese sin sentido se había quedado dormida. Y allí estaba él, en medio del apartamento de Sakura, con una Sakura dormida y sin saber qué hacer. Lo mejor sería regresar a su habitación en la posada. Le tomó un poco de tiempo lograr acomodar a Sakura en su único brazo, pero finalmente la levantó y la llevó a su habitación. La acomodó en la cama y cubrió con las frazadas.

Parecía tan frágil y vulnerable mientras dormía. Viéndola así, parecía la misma niña de doce años de sus recuerdos. Acarició suavemente su mejilla y enlazó entre sus dedos algunos mechones de cabello. Su piel era suave y tersa y su cabello sedoso se deslizaba acariciando su mano. Retiró su mano repentinamente como si el contacto le hubiese quemado y se apartó de ella. Salió rápidamente de la habitación, sin siquiera voltear a ver.

XXX

Al día siguiente Sakura despertó, ligeramente amodorrada. Aún era temprano, así que se tomó su tiempo para levantarse de la cama. Le dolía la cabeza, como si la noche anterior hubiera bebido sabiendo que no había un mañana. En realidad no había bebido tanto, pero seguramente beber luego de un día física, mental y emocionalmente agotador, sin haber comido, había sido muy mala idea. Las imágenes de la noche anterior comenzaban a regresar a ella, algunas más borrosas que otras.

–Qué noche tan extraña –susurró para ella misma, mientras se incorporaba. Necesitaba un baño, seguramente después de eso se sentiría mejor.

Salió de su casa una hora después, esa mañana sería el funeral del equipo de Hiro. Fue una ceremonia pequeña, solo estuvieron allí amigos cercanos y familiares. Había varios trabajadores del equipo médico del hospital.

Luego de la ceremonia pasó al hospital para atender algunos asuntos y luego volvió a su apartamento. No se sentía con ánimos de nada. Pensó en no asistir al festival, pero estaba segura que Ino pondría el grito en el cielo. Le había regalado un juego de maquillaje y algunos adornos para el cabello que hacían juego con el kimono que le había regalado Tsunade para su cumpleaños. Estaba segura que la iría a buscar y la llevaría a rastras hasta la plaza, sino era que Naruto lo hacía primero, así que no asistir no era una opción. Lo mejor sería seguir la corriente.

XXX

Naruto había ido a buscar a Sasuke desde temprano esa tarde, estaba entusiasmado de mostrarle el festival y también por toda la comida que habría en el lugar. Hasta había almorzado tan solo un tazón de ramen para dejar espacio para todos los platillos que probaría.

Las horas habían pasado lento, pero finalmente el festival estaba comenzando y ya se sentía el olor a comida en el aire.

–Me muero por un ramen –exclamó Naruto.

–Almorzaste ramen, ¿llevas todo el día esperando para comer otro ramen? No tiene sentido.

–Sasuke, tú no entiendes. Te falta compromiso con la comida.

Sasuke rodó los ojos. No tenía ganas de discutir con ese idiota, mucho menos de un tema tan estúpido. Pensó en la noche anterior y se preguntó qué era lo que le ocurría, parecía que cada vez que Sakura se encontraba cerca tenía una especie de bloqueo mental.

Nunca se había sentido así, y mucho menos imagino que la pelirrosa le ocasionaría ese tipo de reacciones. Comenzaba a preguntarse si había algo más de fondo, algo diferente a la simple culpa que lo perseguía, algo a lo que no le podía poner nombre.

Cómo si la hubiera invocado con sus pensamientos, Sakura apareció frente a ellos. Llevaba un kimono negro con bordados de florales rojos, dorados y verdes que se extendían por toda la indumentaria. Tenía el cabello recogido en un moño tradicional, con adornos rojos y dorados que cascadeaban sobre su cabello.

–¡Cielos Sakura! Te ves hermosa.

Por un momento Sasuke pensó con horror que había hablado en voz alta sus pensamientos, pero luego se dio cuenta que era Naruto quién había hablado.

–Ustedes también se ven muy bien –respondió sonriendo.

–¡Verdad qué sí! –exclamó Naruto modelando su kimono en tonos verdes. Sakura le había ayudado a escogerlo–. Yo me veo muy bien, pero no he logrado que este amargado se quiete esa su capa pordiosera.

Sasuke le dirigió una mirada fulminante y Sakura lanzó una carcajada.

–Vamos Naruto, no molestes a Sasuke.

–Yo solo decía. ¡Hey! Allí vine Sai.

Sakura se giró para saludar, pero se llevó una gran sorpresa cuando Sai la envolvió en sus brazos con fuerza. –¿S-Sai?

Sasuke frunció la mirada perplejo.

–Lo lamento mucho Sakura. Quiero que sepas que puedes contar conmigo si necesitas desahogarte. Leí que es importante que cuando una persona ha sufrido una pérdida, sepa que tiene amigos en quiénes apoyarse.

La kunoichi sintió su corazón estrujarse y le devolvió el abrazó a Sai, sin decir nada. Sintió una nueva presión en su espalda, que la estrujaba fuertemente uniéndose al abrazo.

–Sakura-chan, lo siento tanto. Soy un idiota, lo olvidé por completo. Sabes que también puedes contar conmigo –exclamó Naruto, por detrás–. Y hoy puedes pedirme lo que quieras, haré lo que sea –agregó.

–Lo sé –respondió Sakura conteniendo las lágrimas y luego sonrió–. Basta de esto, mejor vamos a disfrutar del festival.

Sasuke frunció aún más la mirada. «Así que de eso se trataba, una pérdida» pensó. La noche anterior tenía ahora más sentido.

–Por supuesto, este será el mejor festival ¡'ttebayo!

Para decepción de Naruto, los cuatro se dirigieron al área de juegos. Había sido una petición de Sakura y bueno, quería hacerla feliz hoy. Así que tendría que esperar un poco más para comer.

–¿Quién murió? –le preguntó Sasuke a Naruto, sin poder contener la curiosidad, cuando se hubieron quedado un poco atrás mientras Sakura y Sai probaban suerte en algunos juegos.

–El exnovio de Sakura fue encontrado ayer juntó a su equipo. Llevaban unos días desaparecidos. Terminaron su relación hace algunos meses, pero eran buenos amigos y trabajaban juntos en el hospital. Kakashi-sensei me contó que Sakura-chan tuvo que realizar la autopsia. No imagino lo horrible que debió ser eso.

«Exnovio» pensó Sasuke contrariado. Sakura siempre había estado enamorada de él, sabía que había pasado mucho tiempo, pero la idea de un exnovio le parecía irreal.

–¡Oye Naruto! Quiero que ganes ese peluche para mí –lo llamó Sakura señalando un enorme peluche que parecía una mezcla entre oso panda y león.

–¡Por supuesto Sakura-chan! Será pan comido.

Se trataba de un juego de puntería. Naruto debía atinar a meter una pelota en un pequeño agujero, pero si fallaba, la pelota activaría un mecanismo que terminaría lanzándole un chorro de agua justo a la cara. Le tomó cuatro intentos conseguir el mentado animal, cuando se lo entregó a Sakura estaba empapado de pies a cabeza.

–¡Eres el mejor! –exclamó Sakura riendo. La verdad se había divertido bastante viendo a Naruto fallar en el juego.

–Sí, claro –respondió Naruto de mala gana–. Iré por unos takoyaki, ya tuve suficiente de juegos.

–Que buena idea, tráeme unos a mí también y a Sai y Sasuke.

–Creo que te estás aprovechando de mí, Sakura-chan.

–Vamos, dijiste que hoy podía pedir lo que quisiera –respondió levantando los hombros y dedicándole una mirada inocente.

–Yo te ayudaré Naruto, vamos –se ofreció Sai sonriendo.

Sakura rio cuando ambos se fueron. Estaba feliz de haber decidido ir al festival, la verdad se sentía bastante mejor.

–No sé qué haría sin ellos –comentó con una enorme sonrisa dirigiéndose a Sasuke que se había quedado con ella.

Sasuke se preguntó si aquel comentario era una forma de echarle en cara que él era alguien con quién no podía contar. Seguramente no, pero así lo había sentido. Seguramente Sakura había pasado por muchos momentos difíciles en su vida y él nunca había estado allí. Seguramente él había sido el origen de muchos de esos momentos difíciles.

Sai y Naruto regresaron pronto con la comida.

–El takoyaki es lo mejor ¿no crees? –le preguntó Sakura al Uchiha, quién comía distraídamente.

–Está bueno –respondió posando la mirada en sus ojos verdes y la vio sonreír. Deseó preguntarle sobre su vida y sus gustos. ¿Sería el takoyaki su comida favorita? ¿Estaría saliendo con alguien ahora? ¿Aún tendría sentimientos por él?

Sakura se sintió ligeramente intimidada y confundida al notar la mirada intensa con la que Sasuke la observaba. Estaba a punto de preguntarle qué ocurría, cuando una voz chillona les interrumpió.

–¡Sasuke-kun! ¡Soy yo, Sasuke-kun! –una muchacha de cabello rubio se abrió paso pesadamente entre Sakura y Sasuke, quedando muy pegadita al pelinegro.

Sakura dio un par de pasos para atrás sorprendida.

Era una muchacha muy hermosa debía admitir, tenía ojos azules y unas curvas bastante pronunciadas. Además, le hablaba a Sasuke con mucha familiaridad, era obvio que se conocían. Sakura se preguntó de quién se trataba.

–Nao –saludó Sasuke.

–No sabía que vendrías al festival, podríamos haber venido juntos –exclamó la joven removiéndose alegremente. Nao era la sobrina de la dueña de la posada en la que Sasuke se estaba hospedando. Desde que lo había visto, la muchacha no perdía oportunidad para iniciar una conversación con el pelinegro, quién cada vez tenía menos excusas para alejarse de ella.

Sakura reconocía aquel tono, era el mismo tono que utilizaban todas las chicas cuando se dirigían a Sasuke. Sonrió para sí misma, deseando nunca haberse visto así de necesitada. Seguramente sí que lo había hecho «que vergüenza».

–¡Sakura! ¡Al fin te encuentro! –Ino corría alegremente hacia ella. Llevaba un kimono morado con bordados lilas y azules.

–Te ves muy bien, Lady Tsunade tiene muy buen gusto y debo decir que yo también. Esos adornos para el cabello combinan a la perfección –alardeó–. ¿Qué pasó con el maquillaje?

Sakura rió nerviosa –lo lamento, pero sabes que el maquillaje y yo no nos llevamos bien.

–Eres increíble –se quejó–. Sabía que tendría que haber llegado yo para maquillarte.

–Tú también te ves muy bien Ino, tu kimono es hermoso –agregó Sakura cambiando el tema–. ¿Dónde están Shikamaru y Chouji?

–No lo sé, los he perdido. Fueron a buscar a Temari. Vino esta noche para el festival, pero no puedo encontrarlos.

–Vaya, parece que lo de Shikamaru y Temari va en serio.

–¡Sí! –exclamó Ino emocionada–. Pero ninguno de esos dos cabeza dura da el primer paso. Mi misión de hoy es darles un empujón.

–Quizá deberías dejar que vayan a su propio ritmo.

–¿De qué hablas? Llevan años así, si fueran más despacio seguramente irían para atrás. Seguirán en las mismas por siempre si yo no hago nada.

Sakura rio por el comentario –De acuerdo, pero no seas tan obvia, podrías ahuyentarlos.

–Por supuesto que no, soy el ama de la sutileza, ya verás.

–Claro… –respondió Sakura incrédula.

–Cielos ¿Sakura? No puedo creer cuánta belleza hay frente a mí.

Las dos amigas voltearon para encontrase con un chico de cabello castaño y ojos verdes que les sonreía.

–M-Mako, no digas esas cosas –saludó Sakura tímidamente, sintiendo sus mejillas sonrojarse.

–Hola Sakura, Ino ¿cómo están?

Sasuke llevó su mirada hacia el recién llegado, atraído por la forma tan familiar y descarada con la que se había dirigido a Sakura. Era alguien completamente nuevo para él.

–Por favor, permíteme un baile ¿qué dices? –dijo el recién llegado dirigiéndose a Sakura.

–¿Qué? –exclamó sorprendida–. Pero yo no conozco el baile.

La pista de baile estaba llena de parejas que se movían sincronizadamente al compás de música y danzas folclóricas. Sakura nunca había sido buena para el baile por lo que nunca se había tomado la molestia de aprender las danzas tradicionales de Konoha.

–No tienes nada de qué preocuparte –respondió Mako tomándola de la mano y se acercó hasta su oído–. Yo te guío –susurró.

Sakura sintió que se sonrojaba aún más.

–Por supuesto que acepta –exclamó Ino–. Yo me ocuparé de esto –agregó, quitándole el peluche que aún llevaba abrazado.

–Lamento llevarme a tu compañía, prometo devolverla pronto.

–No te preocupes, tómense su tiempo –respondió Ino despidiéndose con la mano y con una enorme sonrisa, la cual a Sakura le dio la impresión que no cabía en su rostro.

Sasuke se estaba impacientando, la tal Nao que no dejaba de parlotear, comenzaba a crisparle los nervios. Una repentina urgencia por saber más de lo que ocurría se apoderó de él –Disculpa, ya me voy –espetó cortante, dejando a la chica sin siquiera voltear a verla.

–¡Oye! ¿Quién es ese y de dónde salió? –exclamó Naruto acercándose a Ino al ver que Sakura era arrastrada por un desconocido.

–Es Mako, de la división especial de ANBU.

–¿Y por qué se está llevando a Sakura-chan?

–Por favor, deja ya ese tono sobreprotector, solo van a bailar.

Naruto cruzó los brazos con un puchero, no estaba siendo sobreprotector, solo quería asegurarse que ningún idiota molestara a Sakura.

–¡No puede ser! ¿Sasuke-kun? –exclamó Ino cuando vio a Sasuke acercarse, no se había percatado que estaba a tan solo un metro de ella.

–Yamanaka –saludó Sasuke distraídamente, con una pequeña inclinación de cabeza.

–¿Desde cuándo está en Konoha? –preguntó volteándose hacía Naruto y Sai.

–Vino a Konoha hace dos días –respondió Sai.

Ino volteó nuevamente hacia Sasuke, aún sorprendida. Seguramente Sakura sabía de esto. Estrechó los ojos ante ese pensamiento. ¿Cómo lo estaría tomando? ¿Y por qué no le había dicho nada?

Sasuke apretó el puño, mientras mantenía la mirada fija en la pista de baile. Podía ver a Sakura desde allí, sobresalía entre todas las personas. –Me voy.

–¡¿Qué?! ¡No puedes irte aún! Ni siquiera has probado el ramen especial que vende el señor Teuchi solo para este día. ¡Lo nombró en mi honor! –gritó Naruto a la espalda de Sasuke, quién ya se había alejado de ellos.

–Bueno, como sea, ¿porque no vienen conmigo en lo que regresa Sakura? Estoy buscando a Shikamaru y Chouji.

–Ya qué, al menos con Chouji tengo esperanza de poder comer al fin algo –respondió Naruto de mala gana.

XXX

Sakura se esforzaba por seguir los pasos de Mako y el resto de las personas que bailaban en la pista. La verdad era terrible, siempre se movía al lado contrario que el resto, pero debía admitir que era divertido.

–Seguramente ya te arrepentiste de haberme traído a bailar –bromeó.

–Por supuesto que no, estoy bailando con la más bonita de la aldea, no importa si estás intentando inventar tu propio baile.

Sakura lanzó una carcajada –mejor no digas nada.

Luego de un tiempo, Sakura finalmente comenzó a comprender el patrón de movimientos y fue mucho más sencillo seguir el paso que Mako marcaba.

–Ves, ya lo tienes –susurró Mako en su oído mientras la sostenía firmemente por la cintura.

–¡No lo puedo creer! No pensé que lo lograría –exclamó emocionada.

Mako sonrió gentilmente –lo has hecho muy bien.

Luego de bailar por otro rato, Mako acompañó a Sakura a buscar a su grupo y no tardaron mucho en dar con Sai y Naruto. Una vez la dejó con ellos se despidió.

Sakura e Ino habían conocido a Mako en una misión especial en Suna. El Kazekage había solicitado apoyo de Konoha para atender algunos problemas que estaba enfrentando el sistema de salud. Sakura había sido asignada como encargada de la comisión e Ino era parte del equipo.

Mako había llegado a Suna con algunos miembros de su equipo heridos y habían sido atendidos por Sakura. Posteriormente, se quedaron en Suna mientras trabajaban en su investigación.

Naruto y Sai habían estado con Ino y su grupo por un tiempo, pero cuando propusieron ir al área de juegos, Naruto decidió que ya había tenido suficiente de juegos. Así que se habían separado de ellos.

–¿Y tú dónde crees que estabas? ¡Nos abandonaste! –exclamó Naruto cruzando los brazos.

–Solo estaba bailando, no armes un alboroto.

–Bailar es parte de la expresión humana, en algunas culturas es considerado un acto sagrado. Creo que bailar es algo bueno –intervino Sai.

–¿Tú de qué lado estás?

–¿Qué hay de Sasuke? ¿Dónde está?

–Ya se ha ido –respondió Sai.

–¿Qué? ¿Cómo que ya se fue? ¿No pudo esperar para despedirse? –exclamó decepcionada. No era que esperara una gran despedida emotiva de parte de Sasuke, pero al menos pensó que esperaría a que regresara antes de irse.

–Ya sabes cómo es, está amargado. Seguramente ver tanta gente es más de lo que su mente puede soportar. Pero no te preocupes Sakura-chan, seguro podrás despedirte mañana.

–Sí, seguro Sasuke me buscará solo para despedirse de mí y quizá también Kakashi-sensei nos muestre su rostro –se mofó–. No importa, la verdad no me sorprende. Mejor vamos por un yakisoba, muero de hambre.

–¡Por fin nos entendemos Sakura-chan!

Sasuke había dejado el festival furioso, no entendía por qué estaba tan furioso y eso lo ponía aún más furioso. Verla irse con ese tipo había detonado algo en su interior. No quería verla con nadie más, era algo que simplemente lo desquiciaba. Para este momento era obvio que Sakura significaba mucho más de lo que imaginó y lo único que tenía claro es que tenía que hacer algo, aunque aún no supiera qué.

-Continuará…

XXX

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