Segunda Oportunidad
Primero que nada, muchas gracias a quiénes se han tomado la molestia de dejarme un review, me hacen muy feliz. Espero que les guste este nuevo capítulo
Capítulo 3: primera misión
A la mañana siguiente del festival, la puerta de la oficina de Sakura se abrió de golpe. Se trataba de Ino que con pasos decididos y mirada acusadora llegó hasta ella y estrelló una de sus manos sobre el escritorio, mientras con la otra sostenía el peluche que Naruto había ganado para ella en el festival.
–¿Y ahora qué te pasa? –preguntó Sakura confundida.
–¿Por qué no me dijiste nada sobre Sasuke?
Sakura soltó un bufido con sorna –La única conversación que tuvimos no duró más de cinco minutos y seguramente ahora ya va de camino hacia quién sabe dónde. Créeme, no había nada que contar.
Ino le dedicó una mirada incrédula –Bien… –respondió alejándose un poco del escritorio y le lanzó el peluche–. Olvidaste esta cosa.
Sakura lo atrapó antes de que le golpeara el rostro –Gracias por cuidarlo, no pude encontrarte más tarde.
–Había mucha gente supongo –respondió encogiéndose de hombros–. Sé sincera conmigo, estoy preocupada por ti Sakura.
Sakura sonrió conmovida –no hay nada de qué preocuparse, estoy bien Ino.
–No quisiera que ahora que lo volviste a ver, vuelvas a caer en esa etapa de depresión o peor aún, que vuelvas a tener esperanzas o algo por el estilo.
–No, no, para nada. Soy una mujer rehabilitada –respondió riendo–. Mis sentimientos por Sasuke están en el pasado.
–De acuerdo –respondió Ino más confiada y luego dudó un poco antes de continuar–. También está el tema de Hiro, quiero asegurarme que estás bien.
Sakura apretó levemente el peluche que aún tenía en sus brazos –Hiro murió cumpliendo con su deber, sabemos muy bien que es un riesgo que todos corremos... –hizo una pausa– es solo que no merecían terminar así… si tan solo hubieras visto sus cuerpos.
–Sakura… –susurró Ino con pesar.
–Estoy bien Ino –respondió suavemente–. Solo quisiera que todos dejaran de preguntarme si estoy bien.
Ino frunció el ceño, la verdad es que Sakura solo había conseguido preocuparla más, pero no quería presionarla. –De acuerdo. Pero tú mejor que nadie sabe lo terrible que puede ser guardar sentimientos. Así que si necesitas hablar no dudes en buscarnos.
–Lo sé, pero te aseguro que estoy bien.
–Muy bien, ahora el siguiente tema. ¿Qué pasó con Mako? –preguntó socarronamente.
–No te hagas ideas extrañas –rio Sakura– solo bailamos, no hay nada más.
–Vamos Sakura, es obvio que le gustas.
–Qué cosas dices Ino, Mako es así con todos. Siempre está bromeando.
–¡Ay Sakura! No puedes ser tan incrédula, el hombre babea por ti. Pon un poco de atención. Apuesto que no pasa un mes antes de que se te declare.
Sakura le lazó una mirada incrédula e Ino río.
–Bien, creo que te dejaré trabajar. Paso por ti más tarde para almorzar –dijo antes de salir de la oficina.
Sakura suspiró largamente. Ino podía ser tan agotadora como Naruto. Se sentía agradecida y conmovida por la preocupación que mostraban sus amigos. Sin embargo, solo quería que no le recordaran lo ocurrido. Estaba bien, era solo que aún le dolía el corazón. Estaba segura que pronto sanaría, siempre lo hacía.
XXX
Kakashi se llevó una sorpresa cuando Sasuke entró a su oficina y le indicó que había decidido quedarse en Konoha. La verdad era de las últimas cosas que se hubiera imaginado.
–Aunque jamás lo hubiera esperado, me alegra mucho tu decisión –confesó Kakashi cuando hubieron terminado su conversación.
Sasuke dio un ligero movimiento de cabeza como única respuesta y fue detenido por la voz de Kakashi antes de salir de la oficina.
–Escucha Sasuke, las tierras del barrio Uchiha siguen siendo tuyas. Puedes disponer de ellas como gustes.
–Gracias sensei –agrego saliendo de la oficina.
Había tomado la decisión de quedarse en Konoha, en realidad no sabía por qué o qué es lo que quería hacer. Pero dentro de él sentía que esto era lo que necesitaba. Se había dado cuenta que dentro de él había sentimientos desconocidos y necesitaba descubrir de qué se trataba.
Los siguientes días serían ocupados, primero que nada necesitaba buscar un lugar más formal para vivir. No podía seguir quedándose en la posada, además esa Nao cada vez era más insoportable. Buscaría un apartamento y luego se ocuparía de conseguir todo aquello que pudiera necesitar. Hacía mucho que llevaba una vida nómada, así que la idea de establecerse era extraña, incluso desconocida. Una vez estuviera establecido se ocuparía de iniciar los arreglos para construir su propia casa en el barrio Uchiha. Era algo que no había pasado nunca por su mente, pero cuándo Kakashi le hizo la sugerencia, resultó ser algo que realmente le agradó. Iniciar de cero dónde una vez lo perdió todo.
XXX
Era tarde, Sakura odiaba llegar tarde a cualquier lugar. Había recibido un mensaje de Kakashi para presentarse en su oficina, pero cuando salió de sala de operaciones era mucho más tarde de lo que había planeado.
–Lo lamento mucho sensei –exclamó jadeante al entrar a la oficina. Aún llevaba puesta la ropa del hospital y el cabello recogido en un moño–. Hubo una complicación y se me hizo tarde.
–No te preocupes Sakura, te estábamos esperando. Pasa por favor.
Hasta ahora se detenía a ver quiénes más estaban en la sala, se trataba de Naruto, Sai y para su gran sorpresa Sasuke. –¡¿Sasuke?! –exclamó.
–Este bastardo no se había marchado de Konoha y no tuvo la decencia de decirle a nadie –exclamó Naruto molesto.
–Bien, verán, por eso les he llamado. Sasuke se quedará en Konoha por un tiempo, así qu-
–¿QUEEÉ? ¡¿Cómo es que yo no sabía nada?! –gritó Naruto interrumpiendo a Kakashi.
Sakura giró la vista hacia Sasuke, sorprendida, pero regresó la mirada rápidamente hacia Kakashi, algo azorada, cuando se dio cuenta él también la veía.
–Guarda silencio Naruto, aprende a ser menos ruidoso por favor –suspiró Kakashi–. Como decía, ahora que Sasuke se quedará con nosotros un tiempo, he decido formar un nuevo equipo especial, con la élite de Konoha y antes que pregunten, con eso me refiero a ustedes.
–¡Sí! ¡Sabía que somos los mejores! –exclamó Naruto con una carcajada.
–Sakura y Sai, sé que se negaron anteriormente cuando se les hizo la invitación para unirse a AMBU, pero esperaría que ahora aceptaran esta oferta.
–¡No puede ser! ¿Cómo es que ellos recibieron invitación para unirse a AMBU y yo no?
–Bueno, fue principalmente porque aún eras un genin cuando ellos recibieron la propuesta. Además, hace solo unos meses que te convertiste en jounin ¿no es cierto? –respondió Kakashi tranquilamente.
Naruto se removió avergonzado –eso no se vale, estuve fuera de Konoha y no pude hacer mi examen chunin hasta que la aldea se reconstruyó después de la guerra, ¡y ese estúpido examen jounin tenía también un examen teórico muy difícil! –se defendió cruzando los brazos–. Eso no es importante ahora, ¿por qué no aceptaron? –preguntó girándose a sus compañeros.
–Cuando me dieron la invitación estaba muy ocupada en el hospital, después de la guerra la carga de trabajo era demasiada y el hospital apenas se estaba reconstruyendo. En ese momento no quise sacrificarlo, pero si el Hokage-sama nos necesita, será un gusto –respondió sonriendo con un guiño.
–Yo ya había tenido suficiente de los AMBU, pero si Naruto y Sakura estarán en mi equipo entonces sí quisiera aceptar.
–Me alegro –sonrió Kakashi.
–¿En serio te vas a quedar? –preguntó Sakura girando hacia Sasuke incrédula, quién solo se limitó a asentir.
–¡Eso es genial Sasuke, finalmente todos estamos juntos! –exclamó Naruto rodeando a Sasuke con su brazo. A lo que Sasuke frunció el ceño incómodo y se hizo ligeramente a un lado.
–Muy bien, entonces a partir de este momento queda conformado el equipo Sakura –dijo Kakashi, sonriendo con su ojo visible.
–¡¿El equipo qué?! –exclamó Sakura abriendo los ojos.
–¡Vaya Sakura-chan, felicidades!
–Muchas felicidades –secundó Sai sonriendo.
–No, esperen. Kakashi-sensei, tiene que haber un error. Es decir, todos aquí son ninjas increíbles, ¿cómo podría ser su capitán?
–Estoy de acuerdo en que todos aquí son ninjas increíbles y eso te incluye a ti. Además, estoy convencido que he tomado la mejor decisión. No solamente eres un ninja sobresaliente, tienes muchas otras cualidades que te destacan. Eres buena estratega y un líder debe poder tomar decisiones con la cabeza fría y estos dos deben ser los reyes de la impulsividad –dijo señalando a Naruto y Sasuke–. Un buen líder también debe poder ser empático y compresivo con su equipo y Sai aún está trabajando en eso –agregó.
–Creo que serás una excelente capitana Sakura-chan, después de mí eras la mejor opción.
–Estoy emocionado de estar en tu equipo taichou – apoyó Sai.
–No tengo dudas de que lo harás muy bien, estoy orgulloso de ti –agregó Kakashi, colocando una mano sobre su hombro.
Sakura sintió el rubor apoderarse de su rostro. Estaba impactada y profundamente emocionada, siempre había sentido que Kakashi solo se preocupaba por Sasuke y Naruto, pero ahora la estaba elogiando por sobre los ninjas más formidables que conocía. –Les gradezco mucho su confianza –dijo dirigiéndose a todos los presentes y luego se volteó hacia Kakashi– será todo un honor aceptar, sensei.
–Excelente Sakura, como sabía que no me decepcionarías, ya he hablado con Shizune, para que se encargue de todo aquello que necesites, también se encargará de contratar una asistente para ti en el hospital. Y ya que hemos terminado este asunto, quiero entregarles su primera misión –finalizó entregándole a Sakura un rollo de pergamino.
Sakura lo abrió para darle una rápida inspección.
–Se trata de una misión de rescate. Sé que es una misión sencilla, pero están pagándole una pequeña fortuna a Konoha a cambio de enviar a nuestros mejores ninjas. Aun así, creo que es una oportunidad perfecta para su primera misión, les ayudará a conocer cómo funciona el nuevo equipo. Espero que puedan salir mañana a primera hora.
–Entendido –respondió Sakura mientras guardaba el pergamino en la bolsa que llevaba en su cintura.
–¡Genial, tenemos tiempo para ir a celebrar! –exclamó Naruto.
–Hoy serán solo ustedes, tengo trabajo por terminar –se excusó Kakashi sentándose nuevamente detrás de la pila de papeles de su escritorio.
XXX
El nuevo equipo Sakura se dirigió al Ichiraku para celebrar con un buen tazón de ramen. Sasuke había permanecido en silencio todo el tiempo. Al principio se había sorprendido por la decisión de Kakashi, pero luego de dedicarle un poco de pensamiento también estuvo de acuerdo que Sakura era la mejor opción. Siempre había sido una chica inteligente, su control de chakra era impecable y eso la había convertido en una ninja médico de renombre. Además, la había visto en batalla y era impresionante. Se había dado cuenta que desde que había llegado a Konoha cada nueva información que recibía de Sakura le parecía sorprendente. También le hubiera gustado expresar sus felicitaciones, pero no encontró las palabras ni el momento adecuado. Así que prefirió guardar silencio, ya tendría una oportunidad.
Naruto se había encargado de cuestionar a Sasuke sobre su nueva decisión, se sentía profundamente indignado de que no le hubiera dicho nada, a él que era su mejor amigo. En realidad no había conseguido mayor respuesta de Sasuke, pero estaba tan feliz de la noticia que sus alegatas no habían durado mucho.
Sakura se había sentado al lado de Sasuke y mientras comían, aún estaba impactada por la noticia de Sasuke, pero Naruto había hecho tantas preguntas al respecto que básicamente no había ya ninguna disponible. Además el rubio apenas había conseguido una respuesta, seguro ella no conseguiría ninguna. Se sintió ligeramente insegura. A pesar de que Sasuke los había acompañado a la celebración de su ascenso, no había dicho una sola palabra en la oficina de Kakashi y apenas le había respondido a Naruto sus preguntas. Se preguntó un poco apenumbrada si estaría molesto porque Kakashi la había nombrado capitana. Toda esa actitud le hacía sentir que continuaba siendo tan solo una molestia para él.
Comió rápidamente y se excusó con todos, quería ir al hospital para arreglar algunos pendientes y hablar con Shizune. Quería contarle de su ascenso, aunque al parecer su amiga lo sabía desde antes que ella, se moría por contárselo a alguien y pedirle detalles de lo que Kakashi le había dicho, el asunto de un asistente le parecía muy apetecible. Luego del hospital debía prepararse para su misión y quería leer detalladamente el pergamino que le había entregado Kakashi.
Una vez Sakura se marchó, Sasuke se sintió ligeramente más relajado, todo el tiempo había estado pensando en alguna forma de felicitarla, sin éxito. Por lo que también se sintió decepcionado, seguramente mañana sería aún más difícil e inoportuno.
XXX
A la mañana siguiente Sasuke llegó al punto de reunión un poco más temprano de lo acordado. Pasó junto a los guardias de la entrada de la aldea y saludó con una leve inclinación de cabeza. Comenzaban a iluminar el cielo los primeros rayos de luz. A la distancia vio a la ninja médico que se aproximaba, la vio sonreír y levantar la mano para saludarlo. Mientras se acercaba, los rayos de sol la iluminaban cada vez más, su sonrisa era resplandeciente.
–¡Allí viene! –exclamó uno de los guardias.
El compañero lanzó una risilla burlona –Muy bien Eji, respira profundo y no te paralices esta vez.
–Cierra la boca –masculló y luego se levantó de su silla para llamar a Sakura.
Sakura se detuvo a pocos metros de Sasuke y se desvió en dirección del chico que la llamaba. Sasuke no se había detenido a prestarles atención a los guardias, pero ahora que los observaba parecían un par de chunins, nada especial.
–Hola Eji, Touya –saludo Sakura gentilmente.
–¿Vas de salida? –cuestionó el tal Eji, nervioso.
–Sí, Kakashi-sensei nos ha asignado un nuevo equipo y tendremos nuestra primera misión.
–Ayer el Hokage-sama nos entregó la lista de equipos que saldrían de misión y vi al equipo Sakura. Me enteré que has sido ascendida a capitana.
Sakura rio ligeramente avergonzada –sí, sí… ¿qué cosas no?
–Bueno, verás… yo quería felicitarte… e-eres una ninja increíble y quería desearte muchos éxitos –balbuceó Eji, mientras rebuscaba algo en la bolsa de tu pantalón. Finalmente sacó un pequeño objeto que le entregó a Sakura–. Este es un regalo para ti… por tu nuevo nombramiento –agregó sonrojado.
–¡Oh, Eji, que dulce eres! –exclamó Sakura tomando el regalo en sus manos. Se trataba de un bonito llavero de cristales con formas de pequeñas flores de Sakura–. ¡Es hermoso! –quitó su mochila de sus hombros y colgó el accesorio en uno de sus extremos–. Para la buena suerte.
Una vez se hubo despedido de los ninjas, la pelirrosa se acercó a Sasuke, con una sonrisa aún más grande –buenos días Sasuke, has llegado temprano.
Sasuke únicamente respondió con una especie de gruñido apartando la mirada. Sakura ya había tenido suficiente de esa actitud. Cada vez que se dirigía a él parecía molestarse, no iba a seguir soportandolo, especialmente durante una misión. –Escucha Sasuke, puedo entender que no te agrade, incluso si me odias. Pero no voy a aceptar que te sigas comportando como un cretino. Necesitamos trabajar en equipo, no te pediré que seas mi amigo, pero al menos buenos compañeros. Si esto es demasiado pedir, habla con Kakashi para que te reasigne un equipo –Una vez dicho esto, se alejó rápidamente para saludar a los otros dos miembros del equipo que se estaban aproximando.
Sasuke vio con horror como Sakura se alejaba. Ni él mismo sabía que era lo que lo llevaba a reaccionar ante Sakura de la forma en que lo hacía, pero ella había interpretado su actitud como desagrado, cuando era todo lo contrario. Había decidido quedarse en Konoha porque deseaba pasar más tiempo con ella. Se sentía más idiota que nunca.
Sakura reunió al equipo y les explicó los pormenores de la misión. Se trataba de un príncipe que había sido raptado. Tres ninjas habían irrumpido en el palacio y acabado con todos los guardias. Por lo que era de suponer que eran ninjas poderosos. Había sido enviado anteriormente un equipo de rescate pero nadie había vuelto.
Su misión era encontrar la guarida, sacar al príncipe y llevarlo a casa a salvo. No sería difícil encontrarlo, tenían un mapa con la ubicación aproximada, solo deberían escanear los alrededores y tenía al equipo perfecto para eso.
–Nos tomará dos días llegar al lugar. Viajaremos lo más rápido posible, pero para poder ser eficientes también es importante tener un cuerpo descansado. Así que tomaremos descansos de 15 minutos cada dos horas y acamparemos al anochecer. ¿Alguien quisiera agregar algo? ¿Están todos de acuerdo?
–Estamos de acuerdo taichou –respondió Naruto.
Sakura rio ante su respuesta –Sabes que no me tienes que decir así ¿cierto?
–Lo sé, pero es divertido.
–Eres un tonto. Bien, entonces andando.
El equipo comenzó su viaje, siguiendo las instrucciones que Sakura había dado. Cuando el sol comenzó a ocultarse se detuvieron para preparar el campamento.
–Sasuke, ¿podrías escanear el área? –Sasuke asintió y un rojo intenso centelló en uno de sus ojos. –Sai, ¿podrías revisar los alrededores?
–Yo me encargo –respondió dibujando inmediatamente un enorme ave a la cual subió para tener una visión general del paisaje que les rodeaba.
–Naruto, ¿podrías encargarte de buscar leña y armar la fogata? Yo iré al río por agua.
–¡Por supuesto taichou-chan!
Una vez tuvieron el campamento armado, Sakura se sentó a los pies de un árbol para revisar nuevamente el pergamino y el mapa, mientras tomaba algunas notas en su libreta. Sai se había ofrecido a preparar la cena y Naruto tomaba una siesta.
Sasuke estaba sentado a un extremo de la fogata. Desde dónde estaba, podía ver a Sakura trabajar. Tenía el cabello suelto que caía sobre sus hombros desnudos. Tenía puesta una blusa negra de tirantes y por la posición en la que estaba se formaba un pronunciado escote que no había podido evitar notar. Su rostro lucía serio, con el ceño arrugado por la concentración y ocasionalmente mordía distraídamente sus labios. Las sombras provocadas por la luz del fuego danzaban sobre toda su figura. En diferentes momentos, el contraste de sombras resaltaba distintas partes de su cuerpo, como sus ojos, la marca de su frente, sus labios y su escote.
Sasuke recordó con pesar que estaba enfadada con él, pensando que la odiaba o algo por el estilo. Quizá debía disculparse, era consciente de que su comportamiento había sido inadecuado. La idea de disculparse le incomodó, pero le incomodaba aún más que estuviera enfadada con él. Por otro lado, también era importante que cambiara de actitud en torno a ella. No podía seguir reaccionando de esas formas tan infantiles.
Durante el último evento, se había sentido molesto de ver como ese pelmazo fracasaba colosalmente en ocultar sus sentimientos y le había molestado aún más que Sakura pareciera corresponder a sus atenciones. Desvió la mirada hacia la mochila de Sakura, que se encontraba junto a un tronco cercano a la fogata, de ella colgaba el llavero de flores que le había regalado ese tipo.
Se esforzó en identificar y comprender la fuente de su molestia y nuevamente reparaba en que lo que lo descolocaba era la idea de Sakura con cualquier otro sujeto. ¿Qué significaba eso? ¿No la quería ver con nadie porque quería que estuviera con él? Era la primera vez que lo atropellaba ese pensamiento. Tener una relación íntima con ella, ser quién la hacía sonreír, quién tomaba su mano, quién besaba sus labios y tocaba su cuerpo. «Que ideas tan estúpidas…» pensó para sí mismo, no muy convencido. Nunca había tenido una relación con nadie, él era una persona solitaria. ¿Acaso era eso lo que realmente quería?
Después de la cena se asignaron los turnos de guardia. Sakura tomó el primer turno, seguida de Naruto, Sai y Sasuke. Sakura se preparó para su guardia. Junto a la fogata se sentía un calor agradable, pero la noche estaba fría. Se puso sobre la blusa de tirantes una blusa negra de manga larga y su chaleco de jounin. Usaba una falda verde, que hacía juego con el chaleco, abierta por los lados y debajo una pantaloneta negra, sobre la que llevaba amarrada una bolsa de kunais. Buscó alguna rama cercana que le permitiera tener una buena visibilidad del área y se acomodó, recostada sobre el tronco del árbol, con una pierna flexionada mientras la otra caía colgada por un lado de la rama.
Sasuke se encontraba acostado sobre su bolsa de dormir, trataba de dormir, sin éxito. Aún tenía muchas ideas dando vueltas dentro de su cabeza. Eventualmente cayó en cuenta que si se iba a disculpar, quizá este era el mejor momento. Así podría asegurar que estarían solos y nadie le interrumpiría.
Sakura se llevó un susto cuando Sasuke aterrizó sobre su rama –¡S-Sasuke! –exclamó sorprendida. «Se supone que deberías estar alerta» se reprendió así misma por no notar al Uchiha que se aproximaba–. ¿Qué haces aquí? –preguntó un poco perturbada.
–Lo lamento –soltó luego de sentarse en la rama, con ambas piernas colgando hacia un lado.
Sakura no podía creer lo que acababa de escuchar, ¿acaso Sasuke Uchiha se estaba disculpando con ella? ¿Se habría quedado dormida durante su guardia? ¿Por qué si disculpaba, por asustarla? –¿Q-qué? –preguntó desconcertada.
–Me he comportado como un idiota, pero no estoy molesto contigo. Soy yo… hay muchas cosas en mi cabeza. –Dirigió su mirada hacia el frente, para esquivar los ojos incrédulos de la kunoichi–. Tú, Naruto y Kakashi, son Konoha para mí.
–Sasuke… –vociferó conmovida y se sentó de lado para quedar junto a él. Una disculpa era lo último que esperaba. Viendo en retrospectiva, se preguntaba si quizás solo habían sido sus inseguridades las que la habían hecho sentir ofendida–. Me siento como una tonta, no debí asumir que tenía algo que ver conmigo. Pensarás que soy una egocéntrica –rio–. Yo también lo siento.
Sasuke asintió sin saber que más decir. Permanecieron en silencio por un momento hasta que Sakura rompió nuevamente el silencio.
–Me da gusto que estés de regreso en Konoha… con nosotros. Creo que ha sido difícil para ti, por mucho tiempo y no hay nada que desee más que verte feliz.
Sasuke volteo su rostro hacia Sakura, quién lo veía sonriendo. La luz de la luna se reflejaba en sus ojos. Deseó abrazarla, como nunca había deseado nada en su vida. Sus sentimientos siempre se habían enfocado en destruir, vengar y matar. Pero este era un sentimiento completamente nuevo, incluso más fuerte que todo el odio que había acumulado por años. Lo hacía sentir cálido y completo.
Su mente quedó completamente en blanco cuando los brazos de Sakura lo rodearon por el cuello. Había deseado poder abrazarla, pero ahora que ella lo hacía estaba paralizado.
–Gracias Sasuke –susurró en su oído. Sakura sentía su corazón bailar de alegría. A pesar que ya no existía ese amor enfermizo que la persiguió por tantos años. Aún lo amaba profundamente, siempre sería su amigo y una de las personas más importantes de su vida. Todo ese amor que alguna vez sintió por él no había desaparecido, solo era diferente. Por fin podría dejar ir todo ese dolor y rechazo que guardó por tantos años.
Se preocupaba por él, sabía que Sasuke había sufrido toda su vida. Merecía ser feliz, merecía que la vida le sonriera por una vez, merecía tener una vida normal. No más odio ni venganza, solo paz y alegría. Eso era lo que deseaba para él y ella quería ayudar a que eso ocurriera.
Sasuke rodeó su cintura torpemente con su único brazo, correspondiendo al abrazo. El olor de su cabello y la calidez de su cuerpo chocando contra el suyo fueron una sensación embriagante. Se sintió al borde del delirio, deseaba más de ella, todo de ella. Ya no tenía más dudas ni más confusión, era Sakura todo lo que deseaba.
Sakura se separó gentilmente de él, reconfortada y feliz –deberías ir a dormir o perderás tus horas de sueño.
Sasuke aceptó vacilante, estaba de acuerdo, tenía que irse de allí antes de que perdiera todo control. Se puso de pie para saltar de la rama, pero antes volteó en su dirección –me da gusto estar en tu equipo, taichou.
Sakura río cohibida –si lo dices tú, es aún más vergonzoso.
El pelinegro le devolvió una sonrisa de medio lado antes de desaparecer entre los árboles.
-Continuará...
