Segunda Oportunidad
Capítulo 4: misión rescate
Aún era de día cuando el equipo llegó hasta el punto que Sakura había señalado en el mapa. Se detuvieron en una pequeña área escondida a los pies de un risco.
Antes que Sakura diera la orden, Sasuke escanéo los alrededores –está libre.
–Gracias Sasuke. Sai, necesito que envíes espías para buscar la guarida, estamos cerca, pero aún no tenemos la ubicación exacta. Una vez la encuentres, quiero que se infiltren y nos traigan información del lugar.
–Entendido –respondió mientras enviaba a un enorme grupo de ratones de tinta a que se dispersaran en el bosque.
–Nos quedaremos aquí en lo que las invocaciones de Sai regresan con más información, mantengamos un perfil bajo.
–¡Si, taichou-chan! –respondió Naruto entusiasmado.
Un par de horas después regresó uno de los ratones con un mapa detallado de la ubicación de la guarida y del interior de la misma.
– Cielos Sai, que impresionante –lo felicitó Sakura mientras evaluaba el mapa.
Sai sonrió agradecido.
–Perfecto, estamos a dos kilómetros de la guarida, es una buena distancia. Este será nuestro punto de reunión A. Una vez completada la misión nos reuniremos aquí. Pero también tendremos el punto de reunión B –explicó Sakura señalando otro punto en el mapa–. Si algo sale mal o nos están siguiendo, nos reuniremos en este otro sitio. Se encuentra a tres kilómetros de acá y cinco kilómetros desde la guarida.
–Qué buena idea Sakura-chan –señaló Naruto con aprobación.
–Según lo que podemos ver, la mayoría de la seguridad se encuentra en la entrada de la torre y en los primeros niveles. Hay muy poca seguridad en los calabozos que se encuentran en el tercer nivel. Nos dividiremos en dos equipos, un equipo estará conformado por Naruto y Sasuke. Ustedes estarán encargados de infiltrarse en la torre. Utilizarán esta trampilla que se encuentra en la parte de atrás para entrar. Deberán llegar hasta el príncipe y sacarlo de allí, sin que nadie los vea. El segundo equipo seremos Sai y yo. Nosotros seremos la distracción. Atraeremos la atención para que ustedes puedan entrar libremente.
–Espera Sakura-chan… –interrumpió Naruto vacilante.
–No tienes nada de qué preocuparte –lo interrumpió Sakura–. No nos quedaremos a pelear, una vez tengamos su atención nuestra prioridad es huir.
Sasuke tampoco estaba conforme con ese plan –nosotros podemos ser el señuelo –intervino.
–Si algo llega a salir mal, Sasuke, tú puedes usar tu jutsu de transportación y sacar al príncipe de allí y los clones de Naruto serán de mucha utilidad para deshabilitar a los guardias que puedan quedar por allí. Recuerden que sacar al príncipe a salvo es nuestra prioridad. Además, necesito a Sai para la huida, una vez los hayamos desviado del camino hacia acá. Sai podrá sacarnos rápidamente de allí y yo tengo la distracción perfecta –finalizó empuñando su mano con una sonrisa de suficiencia.
Ninguno de los dos tuvo más argumentos para contradecir la propuesta de Sakura, estaba muy bien elaborada, y después de todo ella era la capitana.
–Muy bien, si nadie tiene nada más que decir. Descansaremos por hoy y mañana pondremos en práctica el plan. Atacaremos en pleno día, de esa manera nos aseguramos que todos los guardias estén alerta y que la mayoría de ellos vayan a dar apoyo para atrapar a los intrusos. Eso les dejará el camino más libre. Tomaremos un tiempo libre ahora, yo iré a llenar las cantimploras –finalizó.
Sakura se dirigió a la pila de botellas vacías y mientras las recogía Sasuke se acercó hasta ella para recoger algunas más –te ayudaré.
Aceptó agradecida y comenzaron su camino, no quedaba muy lejos, pero a Sakura no le gustaba acampar cerca de los ríos, cualquier ser vivo siempre busca el agua, así que al acampar cerca del río, era más fácil que alguien los encontrara.
–Dos años es mucho tiempo –comenzó Sakura a hablar–. ¿Has viajado solo todo este tiempo?
–La mayoría del tiempo sí.
–¿La mayoría del tiempo? ¿Es decir que has viajado acompañado una parte?
–Durante algunos meses viajé con Karin y Suigetsu. Estábamos buscando información sobre unos laboratorios clandestinos.
–Claro, tu antiguo equipo –reflexionó Sakura–, ¿y qué hay de Karin? ¿Tú y ella… ya sabes…? –interrogó con un gesto.
–Por supuesto que no, solo es una compañera –respondió estoico.
–Oh, ya veo. Es muy linda, creo.
–Traté de hacer que la mataras ¿recuerdas?
–Es cierto…
–Hay muchas cosas que hice, de las cuales me arrepiento. Especialmente tratar de la manera en que lo hice a las personas que eran importantes para mí… también Itachi…
Sakura sintió su corazón estrujarse ante aquella revelación. No esperaba que Sasuke se abriera con ella de esa manera. –Todo eso ya no es importante. El pasado quedó en el pasado. Lo único que puede importar ahora es lo que haremos hoy.
Continuaron su camino en silencio por un largo rato, hasta que Sasuke finalmente se atrevió a preguntar–. ¿No me guardas rencor?
–¿Qué? Por supuesto que no –exclamó–. Escucha Sasuke, sé que has hecho muchas cosas terribles, eso no lo voy a negar. Pero yo no soy nadie para juzgarte. Lo que tú has vivido es algo que nadie debería sufrir. En tu lugar, no sé qué es lo que yo habría hecho.
–Seguramente no lo mismo que yo –respondió con una imperceptible sonrisa amarga.
–Eso no podemos saberlo. Ya, quita esa cara –agregó dándole un codazo amistoso en la cintura.
Sasuke volteó hacia ella, inseguro de lo que el golpe significaba, pero tan solo con verla sonreír sintió que todo estaría bien.
XXX
–¿Están todos en posición? –preguntó Sakura por la radio que llevaba al oído, una vez ella y Sai estuvieron en su punto.
–¡Sí señora! –respondió Naruto.
–Muy bien, entonces daremos inicio al plan. Suerte a todos.
–¿Estás listo Sai?
–Sí, estoy listo.
Sakura tomó la respuesta como una señal, acumuló chakra en su puño y dio un golpe a uno de los muros de la torre. La fuerza del golpe derrumbó el muro levantando una nube de polvo y escombros. Inmediatamente el ajetreo de los guardias se empezó a escuchar cada vez más cerca.
XXX
–Esa es nuestra señal –dijo Naruto cuando hubieron escuchado el estrépito causado por sus compañeros.
Los dos ninjas se apresuraron a escabullirse por la trampilla que se encontraba en la parte de atrás de la torre. Se arrastraron por todo el túnel hasta que toparon con una pequeña puerta de metal que les detenía el paso.
–Utilizaré mi rasengan –propuso Naruto mientras preparaba su técnica.
–¡No! detente –lo detuvo Sasuke de un golpe–.
–¡Oye! ¿Qué te pasa?
–Si usas el rasengan alertarás a todos. Quítate de allí, déjame pasar.
El túnel por el que se habían arrastrado era bastante bajo como para que pudieran entrar caminando, pero era relativamente ancho. Luego de unos momentos de forcejeo y golpes, Sasuke logró llegar hasta la puerta de metal y utilizó su katon no jutsu para debilitar la puertecilla. Después le dio un pequeño golpe y la puerta cayó fácilmente.
Salieron directo a lo que parecía ser un almacén. Se acercaron cautelosamente y justo cuando estaban por salir un grupo de soldados corrían hacia la salida de la torre gritando algo sobre intrusos. Esperaron unos momentos hasta que el pasillo estuvo libre y salieron en busca de las escaleras, las cuales no tuvieron problemas para encontrar.
Naruto envió algunos clones para que revisaran los siguientes niveles por si quedaban guardias. Pero todo estaba limpio, con excepción de la puerta de metal que daba paso a los calabozos. Frente a la puerta había dos guardias. Naruto se aproximó a ellos desde atrás de un muro que doblaba en una esquina y con una cerbatana le lanzó un senbon con paralizante, que le había dado Sakura, a uno de los guardias. Este se desplomó inmediatamente.
–Oye, ¿qué te pasa? –preguntó la otra guardia, pero antes de que pudiera hacer algo más, también cayó petrificada junto a su compañero.
–Date prisa –dijo Sasuke pasando junto a Naruto hacia los guardias que estaban en el suelo.
–¡Oye, yo hice todo el trabajo y solo vienes a dar órdenes! Que poca…
–Busca las llaves –lo interrumpió.
Naruto refunfuñó pero obedeció y rápidamente encontró las llaves entre las ropas de la muchacha. Abrió la puerta y fue muy fácil dar con el príncipe secuestrado, ya que era el único prisionero en aquel lugar.
–Misión cumplida Sakura-chan –dijo Naruto por su radio, una vez estuvieron fuera de la torre–. Volaremos al nido.
–Entendido. Sai, salgamos de aquí.
Sakura y Sai habían estado luchando con los guardias y tenían ya a una veintena vencidos. No eran nada especial por lo que no estaban representando mucho esfuerzo. Ahora que los otros habían terminado su parte, ellos solo tendrían que escapar.
–¡Ya viene Kurio! –grito uno de los guardias. Todos los demás guardias dejaron de luchar y comenzaron a alejarse.
Eso definitivamente era sospechoso. Sin embargo era la oportunidad perfecta para escapar, así que comenzaron a alejarse rápidamente. Unas enormes pisadas llamaron la atención de Sakura y cuando volvió la mirada casi pierde el aliento.
Un hombre, si es que así se podía llamar, corría traes ellos. Era dos veces de la altura de un humano y tres veces su ancho. Lo único que llevaba puesto eran unos pantalones que le quedan como pantaloneta. Corría tras ellos y para su masa era extremadamente rápido. En cuestión de segundos ya les había alcanzado y se lanzaba hacia ellos con su puño.
–¡Cuidado Sai!
Ambos lograron esquivar el golpe a tiempo y el puño del gigante se enterró en un árbol que estaba frente a él. El impacto fue tan colosal que no solo el árbol salió volando sino que también se pasó llevando a seis árboles más a su paso.
–¿Qué es eso? –vociferó Sai.
–No puede ser… –susurró Sakura, ni siquiera ella tenía ese poder en sus golpes–. No permitas que te golpee, un golpe de esos podría matarte.
El gigante se repuso rápidamente y volvió arremeter, esta vez en la dirección de Sakura quién esquivó fácilmente el ataque. Pero sin perder tiempo el hombre se aferró a un árbol, lo arrancó desde la base y se lo arrojó.
Sakura partió el árbol por la mitad de un golpe, pero no vio venir el puño que salió de la nada tras el árbol. Sin embargo, antes que le golpeara unas serpientes de tinta rodearon al hombre deteniendo por algunos segundos su ataque. Lo que aprovechó la kunoichi para impactarlo en el estómago.
El gigante lanzó un grito, que más asemejaba a un rugido, al caer de rodillas por el impacto. Pero no le tomó mucho destruir las serpientes y disponerse a arremeter de nuevo en la dirección de Sai. Un oso de tinta se interpuso entre su atacante y él, pero no fue suficiente para detener la fuerza de ese impacto. El oso quedó destruido y el puño siguió su curso hasta impactar en el estómago de Sai.
–¡No! ¡Sai!
Sakura se lanzó justo a tiempo para detener el siguiente golpe que se dirigía a su compañero. Golpeó el puño del gigante justo antes de impactar nuevamente al ninja caído, consiguiendo desviar el golpe y luego le propinó una patada que lo hizo volar unos metros, justo a los pies de un risco. Sakura aprovechó el momento en el que aún se encontraba caído y golpeó el risco con todas sus fuerzas. Este se desmoronó dejando al hombre sepultado.
–¡Sai! –gritó, llegando hasta su compañero, quién había tratado, inútilmente, ponerse de pie. Su rostro lucía desencajado y si era posible, aún más pálido de su tono habitual. Rápidamente utilizó su chakra médico para evaluar los daños. Tenía una hemorragia interna y varios órganos dañados. Si no hacía algo pronto, moriría. Pero no podían permanecer allí, los escombros no detendrían por mucho tiempo al gigante.
Sakura colocó uno de los brazos de Sai alrededor de sus hombros y comenzó a correr, mientras con su otra mano trataba de reparar el daño interno. No tardó mucho tiempo en escuchar que el gigante estaba nuevamente tras ellos. No tenían mucho tiempo.
–Escucha Sai, ya he curado las heridas graves. Pero no podré terminar de curarte ahora. Tienes que salir de aquí inmediatamente. Yo perderé a esa cosa y luego los alcanzaré.
–No, Sakura, no puedo dejarte aquí.
El puño del gigante se dirigía nuevamente hacia ellos. Sakura dio un brinco, aún con Sai en brazos para esquivarlo.
–Sai, es una orden. Vete de aquí ahora. No puedes ayudarme en tu estado –exclamó mientras dejaba a Sai en la orilla de un árbol y se volteaba para luchar nuevamente. Esta vez la batalla sería en serio. Con un movimiento de manos liberó el sello Hyakugou de su frente y las marcas comenzaron a extenderse a lo largo de todo su cuerpo.
Sai apretó sus puños con frustración, sabía que Sakura tenía razón, no podía luchar en esa condición, solo sería un estorbo y no tenía suficiente chakra para una invocación que lograra sacarlos a ambos de allí. Dibujó un ave, apenas del tamaño suficiente para llevarlo a él y se alejaron volando del lugar.
XXX
Naruto y Sasuke hacía ya un tiempo que habían llegado al punto de encuentro. El príncipe se encontraba dormido. No estaba lastimado, pero se encontraba débil y probablemente bajo el efecto de drogas.
Sasuke caminaba de un lado a otro. Ya deberían estar de vuelta Sakura y Sai, no deberían tardar mucho más que ellos en regresar. Comenzaba a impacientarse, algo le decía que las cosas habían salido mal.
–Deja ya eso Sasuke, abrirás un agujero en el suelo si no dejas de dar vueltas en el mismo lugar.
–Ya deberían estar aquí.
Justo en ese momento el ave de Sai aterrizó junto a ellos y desapareció casi al instante. El chakra apenas había logrado llevarlo hasta allí. Sai cayó al suelo, vencido.
–¡Sai! –gritó Naruto quién corrió hasta él para levantarlo.
Sasuke sintió que el aliento se perdía en sus pulmones al darse cuenta que su reemplazo venía solo –¿dónde está Sakura? –exclamó temiendo lo peor.
–Lo siento mucho… –apenas susurró Sai–. Se quedó peleando, me envió de regreso… era una orden… –jadeó apretando los puños.
–¡No, Sakura-chan!
Sasuke se puso de pie rápidamente. Tenía que buscarla, tenía que llegar a ella pronto.
–Naruto, llevalos al punto B. Yo traeré a Sakura.
–¡De acuerdo!
–Sasuke, espera –lo detuvo Sai cuando ya había empezado su marcha–. Ten mucho cuidado, esa cosa no es humana.
Sus palabras solo habían conseguirlo perturbarlo más. Tenía que estar bien, tenía que encontrarla, no podía perderla. Si no llegaba a tiempo jamás se lo perdonaría. Trató de llamarla por la radio, pero no recibió ninguna respuesta. Una vez estuvo cerca de la torre fue muy fácil seguir el rastro de destrucción que habían ido dejando a su paso. Con su Sharingan pudo localizarla y finalmente pudo usar teletransportación para llegar hasta ella.
En tan solo unos segundos llegó al claro en el que se encontraba, a solo unos pasos de ella, justo para ver como algo que asemejaba a una bestia, golpeaba a Sakura con tal brutalidad en el vientre, que la atravesaba por completo. La gigantesca mano atravesaba la diminuta figura de Sakura, hasta salir por su espalda. Sasuke sintió como si el tiempo se hubiera detenido, aunque todo pasara en milésimas de segundo. Vio la sangre de Sakura brotar con intensidad de su vientre destrozado, su rostro contorsionarse en una mueca de dolor y terror; y sus ojos verdes perder lentamente el brillo de su mirada. Se sintió segado, no habían pensamientos claros en su mente, como si todas las ideas que alguna vez tuvo se hubieran mezclado unas con otras, como si solo hubiera quedado la nada.
–NOOOOOOO –un grito de desesperación emano desde el núcleo de su ser, con una voz ronca que no logró reconocer como la suya y en una fracción de segundo se encontraba atravesando, con su propia mano, al gigante, mientras destellos azules de electricidad centellaban alrededor de ambos cuerpos. Lanzó de un golpe al gigante que salió volando algunos metros hasta estrellarse con un árbol.
Se dirigió rápidamente al cuerpo de Sakura que se encontraba en el suelo. Pero una vez cerca se resistía a tocarla, se resistía a levantar su cuerpo sin vida y ver su mirada sin brillo. Sentía un nudo en la garganta que le impedía respirar y sus ojos ardían por las lágrimas que comenzaban a acumularse. Llevó su mano trémula hasta ella, temeroso de tocarla, dañarla aún más. Cuando la levantó del suelo, vio con incredulidad que continuaba respirando. La acomodó delicadamente en su brazo –¿Sakura…? –vociferó apenas audiblemente, mientras con sus dedos acariciaba suavemente su mejilla, sin poder creer lo que veía. En ese momento pudo notar la descomunal cantidad de chakra que estaba reunido en su vientre. «El Sōzō Saisei jutsu» pensó impresionado.
–Cuidado Sasuke… eso no es humano –jadeó Sakura débilmente.
Sasuke volteó hacía el sitio al que había lanzado al gigante y para su sorpresa este se estaba levantando del suelo, con el agujero que le había provocado, dispuesto a atacar nuevamente. Colocó cuidadosamente a Sakura contra un tronco caído –Espera un poco, ya regreso.
Sasuke se lanzó sobre la bestia con su espada desenvainada. Lanzó una estocada con todas sus fuerzas, dispuesto a partirlo por la mitad. Pero, para su sorpresa, la espada apenas logró penetrar su cuerpo. Atacó nuevamente, en un segundo intento, pero el resultado fue el mismo. Las heridas no lograban a travesar más de algunos centímetros su cuerpo.
Retrocedió rápidamente, tratando de pensar en una estrategia. Se le ocurrió que tal vez si lograba arrancarle la cabeza lograría detenerlo. Luego de esquivar varios golpes, Sasuke se las arregló para saltar sobre su espalda y arremetió contra su cuello, con la espada cargada con el chidori, pero fue inútil. Aunque consiguió herirle, el gigante lanzó a Sasuke de un golpe.
Se incorporó con dificultad solo para ver con horror como la bestia se dirigía hacia Sakura nuevamente. La kunoichi se levantó torpemente, pero cuando trató de correr, cayó de rodillas tosiendo sangre. Levantó la vista derrotada, convencida que ese sería su fin. Pero lo siguiente que vio fue una figura morada que la envolvía. Le tomo un poco comprender que se trataba del susanoo de Sasuke.
–¡Sakura! –exclamó Sasuke aterrizando de rodillas junto a ella y la ayudó a incorporarse nuevamente.
–Estoy bien, es solo que mis órganos aún no terminan de repararse.
Sasuke observó que el agujero de su estómago había desaparecido y había sido reemplazado por una capa de piel rosada. Asintió y se puso de pie, dispuesto a continuar con la batalla. Necesitaba acabar pronto, debía llevar a Sakura a un sitio seguro.
Trató de atacar al gigante con la espada del susanoo, pero era rápido y lograba esquivar la mayoría de sus ataques. Incluso lograba golpear al susanoo, el cual había comenzado a agrietarse en algunas partes debido a la intensidad de los impactos. Tenía que pensar en algo, estaba consumiendo demasiado chakra y la armadura no resistiría mucho más. Lanzó unas gigantescas rocas sobre el gigante para ganar algo de tiempo y deshizo el susanoo. Una vez estuvo seguro que Sakura estaba a salvo se lanzó hacia el gigante. –Amaterasu –exclamó una vez estuvo lo suficientemente cerca.
Las llamas negras se extendieron a lo largo de su enemigo, quién comenzó a lanzar alaridos de dolor. Aunque las llamas lo estaban consumiendo, este continuó luchando, más agitado e iracundo que antes.
Sasuke estaba agotado y le quedaba poco chakra, por lo que evadir los ataques era cada vez más difícil. Vio como el gigante arremetía nuevamente contra él, dispuesto a enterrarle su puño, pero la tierra debajo comenzó a partirse, haciendo que la bestia cayera al suelo.
Se trataba de Sakura que había lanzado un golpe al suelo provocando grietas que se extendían por varios metros. Corrió hasta dónde se encontraba el gigante y golpeó nuevamente un risco, provocando que de nueva cuenta quedara soterrado bajo los escombros, hasta que su cuerpo se consumiera por completo entre las llamas.
–¿Qué crees que estás haciendo? –exclamó Sasuke llegando hasta ella.
–Salvando tu vida –respondió frunciendo el ceño, aun sosteniendo su vientre.
Ambos observaban los escombros expectantes. Los gritos continuaron por un momento, pero lentamente comenzaron a apagarse.
–Creo que ahora sí acabó –dijo Sakura con un suspiro de alivio. Se recargó por un momento sobre una roca, esforzándose por mantener la conciencia y dejando que el chakra regenerativo de su cuerpo le diera un poco de alivio. Tomó nuevamente aire y se incorporó, dispuesta a comenzar el camino de regreso.
–Quieres dejar de moverte –profirió Sasuke molesto, mientras la levantaba entre su brazo, de un solo movimiento. Con su brazo bueno cargaba sus piernas y con ayuda del muñón de su otro brazo sostenía su cabeza.
–¿Q-qué estás haciendo? –exclamó sorprendida mientras enrollaba sus abrazos alrededor de su cuello para sostenerse.
–Te llevaré con los demás, así que quédate quieta.
Sakura hizo un leve intento por liberarse, pero la verdad es que agradecía su ayuda. Apenas podía mantenerse en pie. Así que relajó su cuerpo mientras dejaba que su chakra regenerativo reparara sus últimos órganos dañados y sus huesos rotos. Una vez reparó las lesiones graves, liberó el sello y las marcas de su cuerpo regresaron hasta el símbolo en su frente.
–¿Por qué no terminas de curarte? –preguntó Sasuke al ver que había detenido el flujo de chakra.
–Me queda poco chakra y Sai aún está herido. Tengo que guardar algo para él –respondió en un hilo de voz, mientras su cuerpo caí rendido después de todo el estrés que había acumulado. En cuestión de segundos se había quedado dormida.
Sasuke contempló a la chica que tenía entre sus brazos. Se había quedado dormida con su rostro entre el agujero de su cuello y hombro, mientras se abrazaba firmemente a él. La sangre la cubría casi por completo, su ropa destruida dejaba al descubierto su vientre, ligeramente más rosado que el resto de piel, por las células recién formadas y su rostro, cubierto de golpes y moretones. La apretó ligeramente más hacia su cuerpo. Su corazón aún latía desbocado recordando ese momento dónde pensó que la había perdido. No quería soltarla, no quería soltarla jamás.
-Continuará…
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