Segunda Oportunidad

Confieso que la parte de la pelea en el capítulo anterior fue particularmente difícil y estaba un poco insegura del resultado final, agradezco mucho el review de Uchiha Sam97, me alegra mucho saber que te ha gustado.

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Capítulo 5: transfiguración

Debido a lo débil y escaso de chakra que se encontraba, le tomó un tiempo regresar hasta el punto en el que se encontrarían con los otros.

Naruto había armado un campamento en el punto que habían establecido. En esta ocasión había armado las casas de campaña en dónde descansaban Sai y el príncipe, mientras él hacía guardia. Los nervios lo mataban, pronto anochecería y no había rastros de Sasuke y Sakura. Sintió que el corazón le cayó a los pies cuando vio a Sasuke aparecer entre los árboles con un aspecto deplorable y con lo que parecía ser el cuerpo de Sakura, cubierto de sangre, entre sus brazos. –S-Sakura-chan… –pronunció en un hilo de voz.

–No te preocupes, está bien. Necesita descansar –lo tranquilizó Sasuke al ver su expresión destruida.

–Gracias al cielo –exclamó–. Sai me contó lo que ocurrió, estaba muy preocupado. Preparé una tienda donde puede descansar –dijo señalando la tienda vacía.

Sasuke comenzó a caminar hacia ella –Busca un poco de agua.

–De inmediato –respondió y salió disparado en busca de lo solicitado.

Sasuke recostó a Sakura sobre el saco de dormir y utilizó su capa para hacerle una almohada. Utilizó el agua de su cantimplora y un trozo de su camisa para limpiar la sangre de su rostro maltratado.

Los ojos de la pelirrosa se abrieron lentamente. Lo primero que sintió fue dolor. Le dolía cada parte de su cuerpo, el dolor de su vientre era tan intenso que sentía ganas de vomitar y además la cabeza le martillaba con fuerza. Seguramente tenía alguna concusión menor. Sintió un rose gentil y cálido en su rostro y frente a ella se erguía una figura. Cuando finalmente enfocó los ojos pudo distinguir el rostro frente a ella.

–¿Cómo te sientes? –preguntó.

Sakura sonrió levemente –te diría que mucho mejor que antes, pero creo que la respuesta es que ya no me siento tan mal –bromeó, pero la broma se perdió en algún lugar cuando sintió la mano de Sasuke tomar la de ella.

–Toma mi chakra.

–¿Qué?

–Tómalo, termina de curarte.

–Te quedan pocas reservas –respondió luego de evaluar el flujo de chakra del pelinegro–. Pero aprecio mucho tu ofrecimiento –sonrió con ternura.

–Ya lo sé, pero no ocuparé ese chakra ahora, para mañana se habrá repuesto.

Sakura lo evaluó por un momento y lo que Sasuke decía era cierto. Podía tomar un poco de su chakra sin dejarlo vacío y para mañana los dos estaría mucho mejor. –De acuerdo –respondió.

El chakra de Sasuke comenzó a fluir por el cuerpo de Sakura. Cerró los ojos sintiendo como el flujo de energía la hacía sentir revitalizada. Solo el hecho de elevar sus concentraciones de chakra la hacía sentir significativamente mejor.

Sasuke observaba detenidamente su rostro, lentamente el color comenzaba a volver a sus mejillas. Saber que su chakra estaba siendo utilizado para aliviar su dolor le hizo sentir pleno. Mejor de lo que se había sentido en mucho tiempo.

El flujo de chakra se detuvo y Sakura abrió los ojos. –Gracias –murmuró apretando cariñosamente la mano de Sasuke–. Salvaste mi vida hoy Sasuke, no estaría aquí de no ser por ti.

Sasuke sintió su estómago retorcerse de una manera ligeramente agradable, de una manera que solo ella lograba.

–¡Sakura-chan! –exclamó Naruto quién se lanzó sobre ella para abrazarla al verla despierta–. Estaba tan preocupado Sakura-chan –susurró con lágrimas en los ojos.

–Hey Naruto, estoy bien –respondió dulcemente mientras acariciaba su cabello.

Naruto se separó y limpió los ojos. –Te traje agua –dijo recogiendo algunas de las botellas que había tirado al suelo.

Sakura le agradeció y la acepto de buena gana, la verdad es que moría de sed, así que bebió hasta saciarse.

–Cuando Sasuke llego pensé… yo pensé que tú… –las palabras quedaron atoradas entre los sollozos de Naruto.

–Todo está bien, te aseguro que me veo mucho peor de lo que me siento. Además Sasuke acaba de compartirme un poco de Chakra. Tendré suficiente para aliviar algunos daños importantes y curar a Sai.

–¡Yo también! ¡Toma mi chakra también!

Sakura aceptó agradecida y sin ninguna culpa. Naruto era el ser con más chakra que conocía, ahora sí podría quedar como nueva. Tendría suficiente chakra para dejar a Sai e incluso a Sasuke como si nada hubiera ocurrido.

Una vez tomó todo el chakra que necesitaba se dirigió a la tienda de Sai, quién aún se encontraba dormido. Sintió pena por él, debía sentirse terrible. No había tenido el tiempo suficiente para sanarlo, apenas había conseguido mantenerlo con vida. Terminó de curar todas sus heridas y luego lo dejó descansar, mañana estaría como nuevo.

Al salir le pidió Sasuke que la acompañara a su tienda, curaría las heridas de Sasuke y con el chakra que quedara terminaría de curarse a sí misma.

–Cúrate tú primero –indicó Sasuke una vez estuvieron en la tienda.

Sakura intentó convencerlo de que se sentiría más tranquila una vez todos estuvieran sanos y entonces podría concentrarse en ella. Pero Sasuke se mostró inquebrantable ante su solicitud. No le quedó más remedio que aceptar. Se sentó en el suelo y se recostó ligeramente sobre su mochila mientras permitía que su abdomen sanara. Finalmente todo ese dolor punzante comenzaba a desaparecer y por fin podía respirar con libertad.

Cuándo terminó le pidió a Sasuke que se sentara frente a ella y colocó sus manos en su espalda mientras su energía se transmitía a él. Sasuke notó que se trataba de una sensación cálida y reconfortante. Le parecía increíble como su chakra caótico y destructivo había podido entrar en ella y ahora regresar a él transformado en una energía delicada y sanadora. Apreciaba este momento en el que se encontraban conectados, donde no había nada ni nadie más, un momento íntimo y agradable. Se sintió decepcionado cuando la sesión hubo terminado, pero también fue bastante grato sentirse otra vez saludable.

Sakura se sorprendió al notar la cantidad de lesiones que tenía Sasuke, a pesar que ninguna era grave, tenía varios golpes internos y algunos huesos rotos. Lo que más le sorprendía era que el gigante apenas había alcanzado a tocarlo. Ni hablar del daño colosal que le había causado a Sai con un solo golpe, casi había colapsado sus órganos internos, eso considerando que la mayor parte del impacto la había recibido el oso de tinta con el que se había protegido. Además están los daños que le había causado a ella, de no ser por el Sōzō Saisei jutsu jamás hubiera logrado sobrevivir.

De repente, las piezas de un rompecabezas casaron en su mente. Ese tipo de lesiones y brutalidad la había visto antes. Sakura soltó un grito ahogado mientras se cubría la boca con ambas manos. Sasuke se volvió a ella alarmado y se encontró con un rostro aterrorizado y lágrimas formándose en sus ojos.

–¿Sakura, qué ocurre?¿Estás bien? ¡Sakura! –exclamó sacudiéndola por el brazo.

Sakura logró reaccionar y enfocó la mirada en los ojos de Sasuke que la veían expectante.

–Hiro… –susurró suavemente–. Eso fue lo que asesinó a Hiro –agregó mientras las lágrimas caían por su rostro.

Sasuke guardó silencio confundido, pero rápidamente cayó en cuenta que debía referirse al tal exnovio del que le había hablado Naruto, eso hacía mucho sentido.

–Lo lamento… yo… es solo que me sorprendió, debo reportar esto con Kakashi-sensei –dijo Sakura limpiándose las lágrimas con el revés de su mano temblorosa. Lo que logró fue que la sangre seca de su mano se mezclara con las lágrimas y manchara de rojo su rostro.

Sakura se sorprendió cuando Sasuke tomó la mano con la que inútilmente trataba de limpiarse el rostro. Por un momento Sakura se sintió avergonzada por lo forma tan débil y vulnerable en que se estaba comportando, pero la mirada que le ofrecía Sasuke no la juzgaba, era suave y comprensiva. Sus miradas se fijaron por un instante, envueltos por el silencio que ofrecía la tienda.

Sasuke mojó nuevamente el pedazo de tela con el que la había limpiado anteriormente y volvió a limpiar su rostro delicadamente. Sakura permaneció en silencio sobrecogida por el comportamiento de Sasuke, mientras él limpiaba gentilmente las manchas de su rostro. Cuando hubo terminado dejó a Sakura en su tienda para que pudiera descansar. Naruto se había ofrecido a hacer guardia toda la noche para que todos pudieran reponerse. Sin embargo, ahora que estaba revitalizado, podría compartir la guardia con él, para que el idiota pudiera también descansar.

Cuando Sasuke salió de la tienda, Sakura permaneció por algunos momentos más observando el espacio por el que había salido. Su corazón latía ligeramente más rápido de lo normal una débil sonrisa se formó en sus labios.

XXX

Sakura se despertó temprano a la mañana siguiente, lo único que necesitaba era un buen baño. Sentía su cuerpo tieso por toda la sangre seca que llevaba encima. Cuando volvió al campamento, los muchachos ya estaban listos para comenzar su viaje.

Sai se acercó a Sakura vacilante. Tenía una mezcla de sentimientos, se sentía profundamente aliviado de que Sakura estuviera bien, avergonzado por haberse dejado herir de gravedad, culpable por haberla abandonado y agradecido de que le hubiera sanado. Eran tantas emociones que no sabía cómo lidiar con todas ellas a la vez. Ni siquiera recordaba haber tenido antes tantas emociones juntas. –Lo lamento mucho, Sakura –comenzó a hablar tímidamente, mientras le ofrecía una profunda reverencia– todo esto ha sido mi culpa. Me alegro mucho que estés bien.

Sakura acarició cariñosamente su cabello –Oye, no ha sido tu culpa. También estoy muy feliz de que estés bien.

Sai sonrió agradecido.

–Me gustaría poder hablar con el príncipe antes de marcharnos.

–Oh sí, se encuentra por allá, dónde están Naruto y Sasuke. Él también está muy deseoso de poder hablar contigo.

Sakura se aproximó hasta el príncipe y lo saludó con una cordial reverencia –Usted debe ser el príncipe Koi Asano. Es un honor poder conocerlo.

–Taicho-san, el honor es todo mío –exclamó inclinándose profundamente–. Tenía mucho deseo de conocer a la persona que fue capaz de enfrentar e incluso vencer a Kurio. Es usted una persona admirable. Me siento muy honrado de conocerla –respondió el príncipe. Se trataba de una persona joven, no mucho más grande que ellos. Era una persona gentil y modesta y siempre llevaba una sonrisa en su rostro.

–Por favor –rio Sakura avergonzada– no es necesario que sea tan formal, puede llamarme Sakura. Además, no fui yo quien acabó con él, no lo hubiera logrado yo sola.

–Oh, pero ese hombre acabó con escuadrones completos. Fue el quién asesinó a todos los guardias de mi palacio cuando me secuestraron. Además de varios otros grupos de ninjas que trataron de enfrentarlo.

–De eso quería hablar con usted. Quisiera comprender un poco más sobre ese grupo criminal, especialmente sobre el hombre al que enfrentamos.

–Es un grupo de ninjas de la aldea Oculta entre la Niebla. No tengo mucho detalle, me dijeron muy poco y algunas conversaciones que logré escuchar. Se dedican a realizar experimentos con personas, para utilizarlos como armas. Yo soy investigador genético y por eso me secuestraron. Querían que les ayudara con sus investigaciones, por supuesto me negué y amenazaron con realizar pruebas en mí. Esa torre solo era un sitio temporal, su verdadero laboratorio es un lugar secreto en Kirigakure, escuché que se encuentra dentro de la aldea. Me llevarían allí pronto, pero estaban esperando alguna señal para poder transportarme. Kurio es uno de esos experimentos.

–¡Kami! ¿Es decir que podría haber más hombres como ese?

–Creo que es muy probable.

Sakura asintió asimilando la información que acababa de recibir –Agradezco la información su alteza. Lo llevaremos a casa inmediatamente.

–Por favor, solo llámame Asano, y yo te llamaré Sakura. Sería un desperdicio no utilizar un nombre tan hermoso, al igual que su dueña, debo decir –pidió sonriendo amablemente.

–Por supuesto –rio–. Saldremos en cinco minutos para que pueda terminar de alistarse. Después de terminar su conversación se dirigió hacia Naruto y Sasuke que se encontraban a un par de metros de ellos.

–Parece que Sakura-chan tiene un nuevo admirador.

–No digas tonterías Naruto –respondió desinteresadamente–. ¿Están listos para partir?

–¡Así es Sakura-taichou! –respondió Naruto colocando sus mano extendida frente a su cabeza, simulando un saludo militar.

–Bien, saldremos entonces en cinco minutos.

–¡Oh no! Aún necesito ir al baño, ¡no se vayan a ir sin mí! –exclamó Naruto mientras corría a una distancia prudencial del campamento.

Sakura suspiró viendo a Naruto marcharse, era definitivamente un cabeza hueca.

–¿Cómo están tus heridas? –preguntó Sasuke cuando estuvieron solos.

–Están muy bien, hoy soy una mujer nueva.

Sasuke estrechó la mirada incrédulo y sus ojos se dirigieron hacia su vientre. El día anterior había tenido un agujero que la atravesaba por completo, no podía creer que estuviera completamente recuperada.

Al notar la mirada de Sasuke, Sakura colocó sus manos sobre su estómago –Aún está sensible, por las células recién generadas. Pero no es nada importante, te lo aseguro. En unos días será como si nada hubiese pasado.

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El palacio de Koi se encontraba a cuatro días desde dónde se encontraban, ya que deberían ir a paso de civil y luego les tomaría dos días más volver a Konoha. Al inicio viajaron con mucha más cautela de la normal, pero una vez estuvieron seguros que nadie los seguía el viaje fue tranquilo y sin prisas.

La última noche de viaje Sakura despertó antes de su turno de guardia. Se removió un poco en su saco de dormir tratando de no desperdiciar sus últimas horas, pero luego de un rato, decidió que sería mejor relevar a quién estuviera ahora de guardia, tal vez él pudiera aprovechar mejor sus horas perdidas.

Cuando salió de la tienda de campaña sintió el viento frío sobre su piel, así que se puso su blusa negra de manga larga y su chaleco que se había quitado para dormir. Caminó por los alrededores y no tardó en sentir la presencia del vigilante en turno. Se trataba de Sasuke, quién montaba guardia en un árbol a algunos metros del campamento.

Había un pensamiento que la había estado acompañando últimamente y deseaba poder hablar con Sasuke al respecto. Sin embargo, hasta ahora no había logrado reunir el valor para hacerlo. Quizá ahora la vida le estaba dando un empujón.

Sasuke vigilaba en el silencio de la noche y mientras tanto su mente divagaba, como siempre, en escenas de su pasado, aquellos recuerdos que lo atormentaban, en la vida real y en sueños. Sintió la presencia de Sakura aproximarse y no tardó mucho en aparecer su pequeña figura entre los árboles. De un saltó aterrizó junto a la kunoichi.

–Aún no termina mi turno.

–Lo sé, pero ya no podía dormir. Te regalo mis horas de sueño –bromeó.

–¿Pesadillas?

–Oh no, no ha sido nada de eso. Solo desperté y ya no pude dormir –se apresuró a responder y lo vio asentir–. Que noche tan bonita ¿no te parece? –preguntó luego de un momento. El bosque en el que se encontraban ahora era particularmente hermoso, y a pesar de tener un dosel denso, la luz plateada de las estrellas se colaba entre sus hojas.

–Acompáñame –respondió el pelinegro mientras se adentraba entre los árboles.

Sakura lo observó confundida, pero se apresuró a seguirle el paso –¿A dónde vamos?

–Ya lo verás.

Caminaron tan solo unos minutos, a la cima de un cerro, justo en el centro de un claro. Sakura inhaló sorprendida cuando hubieron llegado –¡Sasuke, es hermoso! –exclamó. Desde ese claro podía contemplarse el cielo. Era luna nueva, por lo que la luz de las estrellas resplandecía sin que nada pudiera opacarlas. Nunca había visto antes tantas estrellas.

–Más temprano salí a hacer una ronda de vigilancia y llegué acá.

–¡Me encanta! Gracias por mostrarme –dijo Sakura sonriendo y como toda respuesta solo lo vio asentir. Eso era tan típico de él, siempre con tan pocas palabras en su repertorio. Seguía siendo el mismo niño protector y sensible que ella recordaba. Pero ahora había algo diferente en él, algo que no lograba identificar, algo que le hacía sentir confundida.

Sasuke volteó la vista hacia ella y se encontró con esos enormes ojos jade de sus sueños que lo veían, como tratando de descifrarlo. La observó interrogante, esperando que lanzara la pregunta que estaba dibujada en su rostro.

Mientras sus miradas se encontraban, repentinamente se sintió muy consciente de que se encontraban solos en el bosque. Sakura se sintió ligeramente nerviosa, pero entonces recordó la conversación pendiente que tenía con él. –Escucha Sasuke, he estado pensando y quería hablar contigo. Ha pasado mucho tiempo desde la guerra… ya son más de dos años. Has pasado por muchas cosas desde entonces… y yo… me preguntaba… más bien, me gustaría mucho que me dieras la oportunidad de reconstruir tu brazo, como el de Naruto – balbuceó un poco indecisa.

–No –respondió tajante y sin ninguna duda, dándose la vuelta para darle la espalda.

–Espera, no te niegues sin pensarlo… ¿No crees que ya has cargado con esa culpa por suficiente tiempo?

–Eso lo decido yo –ese brazo era su cruz, el símbolo de todos sus errores, el recuerdo de sus pecados.

–Este podría ser un nuevo comienzo. Ahora que estás de regreso todos podríamos comenzar juntos otra vez.

–No digas tonterías –soltó molesto. Repentinamente se sintió agitado, hacía tan solo unos instantes todas sus culpas surcaban su mente. Vívidas y lastimeras. ¿Cómo esperaba ella que olvidara, como si nada hubiese pasado? Él no olvidaría, jamás olvidaría. –Yo no puedo olvidar. No merezco olvidar… –la culpa le había caído como un balde de agua fría. Se sintió como un idiota egoísta, intentando vivir una vida normal. No podía tener una vida normal, su camino era solitario–. Ni siquiera sé qué estoy haciendo… yo no tengo un lugar, ya no puedo tener un lugar.

–No digas eso –se apresuró Sakura a exclamar, preocupada de haber tenido esta conversación demasiado pronto. Pensó angustiada que quizá lo único que había logrado era ahuyentarlo–. Es a Konoha a dónde siempre has pertenecido.

Sasuke negó sutilmente con la cabeza –Yo forjé este camino ¿por qué merecería algo diferente?

Sakura, alargó la mano para tomarlo del brazo, dio algunos pasos hacia él y deslizó lentamente sus dedos hasta tomar su mano. El gesto provocó una corriente eléctrica en el cuerpo de Sasuke, casi haciéndolo olvidar esos sentimientos destructivos que se habían apoderado de él.

–Oye, eso no es cierto. Todos hemos cometido errores –sus propias palabras trajeron algunos recuerdos dolorosos y sus ojos se entristecieron sutilmente, pero continuó hablando–. Tenemos que aprender a vivir con nuestros errores, de lo contrario solo estamos huyendo y eso nos convertiría en cobardes. Él único que te juzga eres tú mismo –agregó apretando suavemente la mano que sostenía.

Sasuke giró levemente para verla, su mano se sentía tan pequeña y cálida entre la suya. ¿Acaso era eso cierto? ¿Se estaba comportando como un cobarde? Podría ser que tuviera razón, estaba huyendo de sus culpas, de sus miedos y de ella y todo lo que ella conllevaba.

–Creo que durante todo este tiempo has dejado atrás muchas cosas importantes, hasta el punto de creer que ya no existen más. Sasuke, deseo que puedas encontrarlas otra vez. Tienes que darte esa oportunidad y a nosotros también para demostrarte que tu lugar siempre ha sido Konoha.

Sasuke la observó en silencio por un momento. La luz de las estrellas iluminaba su rostro radiante, le gustaba verla bañada por la luz plateada.

–Necesitas perdonarte Sasuke, nosotros ya lo hicimos.

Sasuke clavó la mirada en el suelo, pensativo y Sakura soltó su mano, temerosa de hacerlo sentir incómodo. Sintió su mano vacía y fría cuando ella le soltó, pero decidió alejarse. Las palabras de Sakura daban vueltas en su cabeza y finalmente lo atropelló un solo pensamiento. Si hubiera tenido sus dos brazos, quizá esa última batalla podría haber ido mejor, quizá podría haberla protegido mejor y ese pensamiento le hizo darse cuenta que sí quería aceptar, quería hacerlo por ella.

-Continuará…

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Me estoy esforzando mucho en tratar de mantener a Sasuke dentro de su personaje, pero demonios, qué difícil es sacarle sentimientos a este sujeto! Espero que les haya gustado :)