Segunda Oportunidad
Capítulo 6: redención
El camino hacia el palacio de Koi, durante la mañana siguiente fue corto. Les faltaban tan solo unos kilómetros para llegar. Sakura se había ido conversando con el príncipe Asano durante todo el camino. El príncipe le contaba sobre cómo se había interesado en la genética desde muy joven y luego había ido a estudiar a distintos países. También le había contado sobre las investigaciones que había realizado y las que se encontraba realizando actualmente.
Sakura estaba fascinada, aunque no era su campo de experiencia, la genética era un tema que le apasionaba. Asano le había contado que tenía un increíble laboratorio en el palacio y había prometido darle un recorrido, estaba más que ansiosa por conocerlo.
Durante el camino le lanzó miradas discretas a Sasuke que caminaba un poco más adelante que ellos. Sentía un nudo en el estómago cada vez que aparecía en su campo de visión. Seguramente estaba enfadado y quizá aún pensaba que debía irse nuevamente de Konoha y todo era su culpa. No había querido presionarlo y mucho menos entrometerse en asuntos personales que no le incumbían, pero desde que se enteró que estaba de vuelta, lo primero que vino a su mente fue reconstruir su brazo y liberarlo de esa carga. Lo único que deseaba era que Sasuke pudiera ser libre de su pasado, pero él no lo había tomado bien. Quizá había sido muy pronto, debería haber esperado más tiempo, dejarlo acostumbrarse a los cambios.
Finalmente llegaron al palacio de Koi, era un palacio sorprendente: Desde lejos pudieron divisar las enormes puertas de madera y la gigantesca muralla que lo rodeaba. Cuatro guardias custodiaban la entrada y rápidamente abrieron las puertas, dejando el paso libre hacia el jardín de entrada. Sakura ahogó una expresión de sorpresa cuando vio el hermoso jardín, el paisaje estaba lleno de árboles, flores, caminos empedrados, un rio, estanques y estatuas de piedra hasta que se perdían a la distancia.
Un guardia se apresuró a llamar a los padres del príncipe, quienes salieron a recibirlos inmediatamente. Agradecieron infinitamente al equipo por su ayuda en el rescate su hijo e insistieron que se quedaran, al menos por esa noche, la petición fue tan efusiva que no pudieron negarse. Ofrecerían un festín en honor de los ninjas de Konoha que habían rescatado al príncipe.
Fueron llevados a sus habitaciones para que pudieran bañarse y ponerse cómodos y luego el príncipe mismo se había ofrecido a darles un recorrido por el palacio cuando estuvieran listos. Sakura entró a la habitación asignada para ella. Era maravillosa, era incluso más grande que todo su apartamento. Todo era gigante en aquel lugar, la cama, las ventas, los sillones, las pinturas, los muros. Además, ni mencionar las decoraciones.
La habitación tenía su propio baño, era tan blanco que por un momento Sakura sintió que entró a un mundo diferente. Decidió que se dejaría consentir un poco y tomaría un largo baño en la tina. Había todo tipo de jabones y aceites aromáticos, le tomó un buen tiempo decidir cuales usaría. Cuando finalmente salió del baño, encontró sobre la cama un kimono azul que tenía bordado finamente un hermoso paisaje en medio de un atardecer, además se encontraba su respectivo obi de color fucsia y un par de okobo de madera. Dudó un poco si esto había sido puesto aquí para ella, pero luego de un momento se dio cuenta que su ropa sucia había desaparecido, así que seguramente algún sirviente se la había llevado para lavar.
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Finalmente llegó a la sala de estar, dónde habían quedado de reunirse. Para entonces ya todos se encontraban allí. Notó que sus muchachos también encontraban utilizando kimonos de color negro, seguramente proporcionados por la familia Koi. Le pareció divertido como se veían todos tan formales y limpios. Se topó con los intensos ojos negros de Sasuke que la veían fijamente y sonrió tímidamente, preguntándose si esa mirada intensa se debía a que estaba enfadado.
–¡Sakura! –Exclamó el príncipe Asano al verla–. Cielos, te ves increíble. Yo mismo he elegido ese kimono para ti. Debo decir que luces hermosa.
Sakura sonrió agradecía –Muchas gracias Asano-san.
El recorrido por el palacio fue largo, pero impresionante. Asano se aseguró de dejar a su disposición todos los servicios y facilidades de las que disponían, cualquier cosa que quisieran solo debían pedírselo a algún sirviente. Una vez terminado el recorrido los llevó al jardín.
–Por favor, siéntanse en su casa. Será un honor poder serviles.
–¡Este palacio es increíble! Me encantaría comer algo –exclamó Naruto. Después de todo el camino de regreso y de la larga caminata en el palacio, realmente moría de hambre.
–Por supuesto Naruto, pide lo que gustes. Los cocineros estarán felices de preparar lo que pidas.
–¡Genial!
–Muchas gracias por su hospitalidad, tiene un hogar magnífico –agradeció Sai con un reverencia.
–Oh no –exclamó Asano devolviendo la reverencia–. Soy yo quién está profundamente agradecido. Les debo mi vida. Lo mínimo que puedo hacer es hacerlos sentir en casa –aseguró. Luego se dirigió a Sakura– si me lo permites, me encantaría mostrarte mi laboratorio.
–¡Por supuesto! Eso de verdad me encantaría.
Sasuke frunció la mirada mientras los veía alejarse. Ya no sabía que pensar, una parte de él le decía que era un egoísta, él no tenía nada bueno que pudiera ofrecerle a Sakura, ella merecía a alguien mucho mejor. Pero otra parte le gritaba que fuera egoísta, que no permitiera que nadie más se acercara a ella, que Sakura le pertenecía solo a él. Pensar de esa manera seguramente lo convertía en una persona aún peor de lo que ya era. Suspiró abatido, necesitaba calmar su mente.
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Si Sakura había pensado que el palacio era increíble, el laboratorio era simplemente otro nivel. Ni siquiera en Konoha tenían una tecnología tan avanzada como la que tenía Asano y además se encontraba completamente equipado. Se sintió como niña en dulcería. Trabajar en un lugar así debía ser algo así como unas vacaciones permanentes.
Cuando finalmente hubo terminado de revisar todos los pormenores del laboratorio y hacer todas las preguntas que vinieron a su mente, Asano la condujo hacia el jardín para una caminata.
–Escucha Sakura, hay algo que me gustaría preguntarte –comenzó a decir, llamando su atención–. Eres una persona impresionante. Eres increíblemente poderosa, un médico excepcional y muy inteligente. Deseo que formes parte de mi guardia personal, triplicaría tu salario actual y podrías trabajar conmigo en mi laboratorio, en el tipo de investigación que tú gustes.
Sakura sintió su boca abrirse ligeramente por la sorpresa, sin lograr articular palabras. –Cielos… Asano-san, me siento muy honrada, pero yo… yo no podría…
–¡Espera! –la interrumpió–. No me respondas ahora. Por favor piénsalo un poco y dame tu respuesta mañana. Estoy dispuesto a cumplir cualquier petición que hagas.
Sakura asintió, aún desconcertada por la propuesta tan repentina. No podía negar que era una oferta muy generosa y tentadora.
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El festín fue exquisito, incluso, al final de la cena, tuvieron intervención de un grupo de danza quienes les presentaron un hermoso acto. Cuando la velada llegó a su final ya era casi la media noche. Los presentes se despidieron y se dirigieron a sus dormitorios.
–Espero que hayan disfrutado la noche –dijo Asano mientras caminaban por el pasillo, iluminado por candelabros dispuestos en fila a lo largo de este.
–Sí, ha sido una velada fascinante –respondió Sai.
–¡Oh sí! Nunca había comido tanto en mi vida. Desearía que más misiones fueran como esta.
Sakura rio por la respuesta de Naruto –Lo hemos disfrutado mucho –añadió.
–Me alegro. Descansen entonces y recuerden que si quieren pasar unos días más están totalmente invitados… y Sakura –agregó– por favor, piensa en mi propuesta.
–S-si, claro –respondió vacilante. Asano cruzó en el pasillo que llevaba hacia las habitaciones principales y el resto continuó su camino recto, hacia las habitaciones de invitados.
–¿Qué propuesta? –preguntó rápidamente Naruto, cuando Asano se hubo retirado.
Sakura dudó antes de responder –Asano me ha pedido que trabaje para él, como su guardia personal. Ofreció triplicar mi sueldo actual y quiere que trabaje con él en su laboratorio.
–¿Aceptarás? –preguntó Sai.
Sasuke, que hasta ahora había permanecido indiferente a toda la velada volvió la vista hacia Sakura. Sintió un estremecimiento en el estómago que recorrió todo su cuerpo. Estaba seguro que el interés de ese tal príncipe no era solo que fuera su guardia, era más que obvio que era a Sakura a quién quería. Por supuesto que cualquier hombre la quería, ella era perfecta en todos los sentidos.
–¡No puedes aceptar Sakura-chan! ¿Qué pasaría con nosotros? ¡¿Qué pasaría con el equipo Sakura?!
–Tranquilo Naruto, no pienso aceptar. Es muy amable la oferta de Asano, pero no podría dejar Konoha.
Naruto dio un fuerte suspiro de alivio –Cielos, no me asustes de esa manera.
Sakura rio y se despidió de ellos cuando estuvo frente a su habitación.
Sasuke entró a su habitación y se dejó caer sobre la cama viendo hacia el techo. Se sentía aliviado de saber que Sakura no aceptaría la propuesta de Asano. Pero sus problemas no terminaban allí, ¿qué ocurriría en Konoha? Y más importante, ¿qué iba a hacer él? En cuanto pensaba que ya sabía lo que deseaba hacer, algo lo hacía cambiar de opinión, era un desastre. De lo único que estaba seguro era de lo mucho que Sakura le importaba, más de lo que nadie nunca le había importado. Solo ella le hacía sentir cosas que jamás había sentido.
Suspiró apesadumbrado, mientras trataba de poner sus pensamientos en orden. Se quedaría en Konoha, ya había decidido eso una vez y no iba a cambiar de opinión. Se iba a acercar a ella y le demostraría que estaba dispuesto a todo por hacerla feliz. Iba a luchar para que Sakura le perteneciera a él y solo a él. Iba a ser egoísta.
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Al día siguiente, luego del desayuno el equipo se encontraba listo para partir.
–Lamento no haber podido aceptar su propuesta Asano-san –se disculpaba Sakura nuevamente mientras se despedían en las puertas del palacio.
–No te disculpes, de algún modo sabía que esa sería tu respuesta. Pero nadie puede culparme por intentarlo –respondió con una sincera sonrisa.
Luego de las correspondientes despedidas el grupo finalmente se encontraba de camino a Konoha.
–Eres toda una rompecorazones ¿né, Sakura-chan?
Sakura lanzó un bufido –no digas tonterías Naruto.
–Sakura es muy popular entre los chicos. Se sienten tan atraídos por ti, que incluso les gustaría que les hicieras daño –comentó Sai tranquilamente.
El resto de los presentes lanzaron miradas extrañadas al chico, quién no parecía notar lo absurdo de sus palabras.
–¿De qué estás hablando Sai? –preguntó Sakura.
–Sí, los he escuchado hablar de eso. El otro día escuché que decían que les encantaría que les destrozaras las caderas con esas hermosas piernas tuyas.
La expresión de Naruto y Sakura se descompuso en expresión de completa sorpresa e incredulidad. Sus bocas y sus ojos se abrieron de par en par mientras sus cerebros terminaban de procesar las palabras de Sai. Inclusó Sasuke sintió su rostro descomponerse por un instante ante el asombro.
–Hubo otra vez que les escuché decir que les encantaría que les arrancaras la piel a mordidas –prosiguió charlando casualmente.
Sakura sintió una onda de calor que le recorrió el cuerpo desde la punta de los pies hasta la punta de sus orejas, sentía el color apoderándose de su rostro. Repentinamente, Naruto estalló en una sonora carcajada, que retumbó en los oídos de los presentes.
–¡Oh sí! También el otro día escu-
–CIERRA LA BOCA –las palabras de Sai se perdieron en el puño que Sakura estampó en su rostro, mandando al pelinegro a volar varios metros. Su mano temblaba de furia. Luego se volteó hacia Naruto, quién estaba doblado sobre su cuerpo desternillándose sin poder contenerse, y estampó un segundo puñetazo.
–¿Por qué me golpeas a mí también Sakura-chan? –Lloriqueo Naruto recuperándose del golpe– fue Sai el que dijo esas cosas.
–¡Idiotas! –exclamó furiosa, mientras se alejaba a zancadas del lugar.
–No entiendo por qué se ha enfadado tanto –comentó Sai, sosteniendo el morete que se había comenzado a formar en su rostro.
Sasuke sintió una ola de satisfacción recorrerlo, luego de los puñetazos que Sakura repartió –idiotas –repitió, alejándose tras los pasos de la pelirrosa.
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–Ya veo… –respondió Kakashi con una expresión seria, luego de escuchar el reporte del equipo, quienes se habían dirigido directamente a la oficina del Hokage una vez estuvieron en Konoha–. Después de todo, no resultó ser una misión sencilla ¿no? –Agregó con una sonrisa, alivianando el tenso ambiente–. Hicieron un buen trabajo, me contactaré inmediatamente con la Mizukage para darle seguimiento a esta nueva organización. Espero su reporte oficial el día de mañana. Pueden retirarse.
–Entendido –respondieron al unísono y se retiraron de la oficina. El viaje de regreso había sido tranquilo, sin embargo, habían ocurrido tantas cosas que sentían que hacía mucho no estaban en Konoha.
–Yo me tengo que ir, hay algunas cosas de las que debo ocuparme –se despidió Naruto apresurado.
–Claro, nos vemos luego y dale a Hinata mis saludos –agregó Sakura con una sonrisa traviesa.
Naruto se paró en seco y sus mejillas comenzaron a subir de color –oye Sakura-chan… no es nada… yo solo quedé que le avisaría cuando estuviera de vuelta.
–Sí, sí, claro, yo no he dicho que haya algo más–respondió levantando los hombros.
Naruto río nervioso mientras se rascaba la cabeza –Es cierto… tienes razón. Será entonces mejor que me vaya y saludaré a Hinata por ti. Los veo mañana.
–Yo también me despedido –dijo Sai siguiendo los pasos de Naruto– déjame acompañarte Naruto.
Sakura se volteó hacia Sasuke y sonrió insegura –bien, creo que también me despido. Gracias por tu ayuda en la misión. Iré a casa ahora, te veo pronto.
–Sakura –llamó su atención cuando esta estuvo por marcharse. Cuando la vio detenerse y voltear sus enormes orbes verdes, expectantes, hacia él, sintió que parte de la confianza que sentía desapareció y desvió rápidamente la mirada hacia el suelo. –¿Quieres ir a cenar? –preguntó, sintiendo que su voz sonaba más suave de lo que habría esperado.
Los ojos de Sakura se abrieron ligeramente, la invitación la había dejado desconcertada. Esa pregunta era lo último que hubiera esperado. Por un lado se sintió aliviada, ya que significaba que no estaba enfadado con ella. Pero el hecho que Sasuke le propusiera salir juntos era sorprendente. –S–sí, claro… –respondió. Su relación parecía haber mejorado increíblemente desde que había vuelto a Konoha y esta era la prueba de ello. Sonrió para sí misma pensando en esto, se sintió profundamente feliz de poder finalmente reconstruir esa amistad rota.
Sasuke comenzó a caminar con las manos en sus bolsillos y Sakura aligeró el paso para alcanzarlo.
–Ahora que lo pienso, mi refrigerador está vacío. Así que me has salvado –sonrió.
–¿Qué te gustaría comer?
–Mmmm… ya que no está Naruto, creo que me gustaría algo que no sea ramen, para cambiar un poco. ¿Qué hay de ti? ¿A dónde quieres ir?
–Lo que sea está bien –respondió encogiéndose de hombros– Konoha ha cambiado, ya no es como la recuerdo.
–Tienes razón… hay muchos restaurantes nuevos –reflexionó–. Bien, entonces déjame a mí llevarte a un buen lugar. ¡Ya sé! Este lugar te encantará, tienen un menú bastante grande para escoger, la comida es deliciosa y tiene una vista hermosa.
El restaurante que escogió era uno de sus favoritos, tenía enormes ventanales y quedaba sobre una colina, lo que permitía apreciar un hermoso paisaje de Konoha.
–¿Trabajarás mañana?
–Sí, quiero ir al hospital en la mañana para asegurarme que no hay ninguna emergencia. No es que no confíe en Shizune ni nada por el estilo, pero seguramente ha tenido mucho trabajo estos días, quizá necesite mi ayuda.
Sasuke la observó en silencio por un momento –eres admirable –soltó repentinamente.
–¿Qué? –preguntó Sakura confundida.
Aclaró su garganta, luego de darse cuenta que había hablado en voz alta –me refiero a todo lo que has logrado. Te has vuelto una shinobi formidable, no solo como médico, sino en fuerza y poder. En el equipo siete quién más ha crecido eres tú.
Sakura sonrió agradecida y un sentimiento cálido recorrió su pecho. Por primera vez se sentía reconocida. Primero Kakashi cuando la nombró capitana y ahora Sasuke, de quién jamás imaginó escuchar algo así. –Solo puedes decir eso porque tus últimos recuerdos de mí son de cuando era una niña débil –bromeó.
Sasuke dirigió la mirada hacia sus manos, que se encontraban sobre su regazo –no puedo imaginar la cantidad de vidas que has salvado en estos años… y no puedo evitar preguntarme ¿qué he logrado yo?
–¿Pero qué dices? –Preguntó Sakura gentilmente, tratando de calmar los turbulentos pensamientos de Sasuke–. ¿Cómo puede decir eso uno de los héroes del mundo, uno de los shinobi más poderosos que existen? –agregó y sonrió–. Sasuke, tú limpiaste la memoria de tu hermano, honraste sus deseos. Tú y Naruto nos salvaron a todos y me han salvado a mí de más de una manera.
Era característico de ella, Sakura era como la luz, radiante y cálida, por eso las personas se veían naturalmente atraídas hacia ella y si ella era luz, entonces él era como la oscuridad, misterioso y aterrador. Las personas tendían a alejarse de él. Le temían y no los culpaba, porque al igual que la oscuridad, podía esconder terribles horrores. Ella era vida y él era muerte. Sin embargo, se permitiría ser lo suficientemente egoísta para pensar que Sakura era la única para él, porque era la única luz que podía iluminar su oscuridad.
El mesero se acercó a la mesa con su cena, interrumpiendo el tren de pensamientos de Sasuke. Sakura había ordenado un okonomiyaki y unos dangos y Sasuke una ensalada.
–Me haces sentir un poco culpable –dijo Sakura con un puchero mientras ojeaba la comida de su compañero. «Hasta en la elección de su comida Sasuke es impecable» pensó divertida.
–¿Cómo están tus padres? –preguntó Sasuke casualmente y vio como Sakura se detenía a medio bocado y dirigía una mirada contrariada en su dirección. Dejó sus palillos sobre su plato y sonrió forzadamente.
–Supongo que no había manera de que lo supieras –respondió mientras guardaba un mechón de cabello tras su oreja.
–¿Qué ocurre? –preguntó confundido.
–Mis padres fallecieron hace dos años en un accidente, poco después de que te marcharas de Konoha.
Sasuke abrió la boca un par de veces, tratando de encontrar las palabras adecuadas –Sakura… yo…
–No te preocupes Sasuke, no tienes que decir nada. No podías saberlo –lo interrumpió ofreciéndole una sonrisa.
–Lo lamento…–vociferó turbado incapaz de encontrar otras palabras.
–Está bien, no pasa nada. Fue difícil al inicio, pero ya han pasado dos años. No me refiero a que ya no los extraño, es solo… que el dolor es menos intenso… –dijo suavemente y sonrió– tu entiendes, vamos a comer antes de que se enfríe –agregó cambiando de ánimo– ¡Itadakimasu!
Sasuke suspiró suavemente. Sakura había dicho que no había manera de que él lo supiera, pero eso no era cierto. No estaba de acuerdo, podría haberse enterado si hubiera estado junto a ella. Si tan solo se hubiera dignado a responder todas esas cartas que había recibido de ella, probablemente le hubiera contado y él podría haber estado a su lado. Al inicio quiso responder sus cartas, pero cada vez que lo intentó terminaba dándose por vencido sin encontrar las palabras correctas para responderle, hasta que eventualmente dejó de intentarlo. Como siempre, había hecho las cosas mal.
–Quiero que reconstruyas mi brazo –soltó de repente.
Sakura casi se ahoga con su comida cuando lo escuchó y volteó, completamente sorprendida hacia él –¡Sasuke, eso es maravilloso! Estaré más que feliz de encargarme –respondió rápidamente–. ¡Cielos, estoy tan feliz! Podrías llegar mañana mismo al hospital para empezar a trabajar. Si trabajamos pronto, todo podría estar todo listo en unos tres meses para el implante y luego con unos dos meses de rehabilitación estarás como nuevo –exclamó emocionada.
Sasuke sonrió imperceptiblemente, ella se veía feliz, sus ojos brillaban y parloteaba sin parar y eso lo había logrado él. Había podido hacerla feliz con algo tan pequeño y deseaba seguirlo haciendo. Se esforzaría por hacerla sonreír siempre de esa manera, por lograr ese brillo en sus ojos, esa era su nueva misión en la vida. Quizá esa sería su redención.
XXX
–Continuará
Solo quiero aclarar que jamás dejaría una historia sin terminar, aunque tarde un poco en actualizar. Gracias por tomarse el tiempo de leer.
